El Cid, un héroe medieval; Abilio Fraile y Juan Antonio Marrero

Literatura española contemporánea. Narrativa ensayística histórica. España y Castilla medieval. Ambientación Poema Mío Cid

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1. - Autor y transmisor

Los autores de este poema son Abilio Fraile y Juan Antonio Marrero, pero el autor del Mío Cid se cree que fue Per Abbat.

Éste podía haber sido el autor del Mío Cid o un copista que lo copió. Esto es porque en la Edad Media los autores no firmaban sus obras porque eran conscientes de que la obra pertenecía a un grupo, a una colectividad. Los autores no buscaban diferenciarse de los demás. Naturalmente, el público tampoco consideraba importante conocer al autor de una obra. Esto hace que no conozcamos el autor de un gran numero de obras medievales.

Abilio Fraile y Juan Antonio Marrero han escrito varios libros para niños y jóvenes. Pero en esta ocasión se han reunido para recrear el poema del Mío Cid y explicar un poco el modo de vivir la Edad Media, para que así los jóvenes entiendan mejor lo que quiere contarnos y para que entremos mejor en el mundo de esa época.

Los juglares y trovadores jugaron un papel muy importante a la hora de la difusión de este cantar. La gran mayoría del pueblo de la Edad Media era analfabeta y por esa razón no podían leer ellos mismos los cantares. Los juglares y trovadores los cantaban acompañados de música. Gracias a los juglares y a los trovadores el pueblo sabía de lo que ocurría en la península. Los juglares eran cantores acróbatas y saltimbanquis que interpretaban las canciones que otros habían compuesto. Los trovadores, por el contrario, creaban sus propias canciones. Así lo decía su nombre: “ el que inventa” (del latín tropare, “inventar”, “descubrir”).

Los juglares iban de pueblo en pueblo acompañados de un instrumento, normalmente la lira, cantando las hazañas de los héroes de la reconquista. Éstos se desplazaban de un ligar a otro a caballo y si no tenían, no había más remedio que desplazarse andando. Su único equipaje era normalmente un pequeño instrumento y unas hojas con apuntes para que si se les olvidaba alguna cosa del cantar poderla recordar. El juglar solía aprovechar determinados acontecimientos para mostrar su arte en público: la coronación de un rey, una gran feria, la boda de altos personajes... esto solía ser sobre todo en primavera y en verano. Cuando no tenían trabajo iban donde los nobles y estos les pagaban regalándoles vestidos, caballos... por cantar los poemas.

El juglar que transmite este cantar es Pedro Agudo, el rey de los juglares en la corte, acompañado de la suave melodía de su zanfonía. Este juglar era muy famoso en su época, cuando había una fiesta importante, como el de este libro, la gente del pueblo acudía a la plaza que estuviera cerca del castillo para poder oírle. Decía la gente que era el mejor cantando las hazañas del Cid Campeador. Para esta fiesta tan importante vestía un traje de cuadros rojos y blancos, un gorro acabado en pico y borla.

Dentro de la sala primero se servía la comida y se llenaba a los comensales de comida de caza con salsas variadas y vino amargo, seguido de un suculento postre, mientras se sucedían sin tregua los juegos y acrobacias de los juglares, bufones, y saltimbanquis. Cuando estos terminaron salieron a la acción bailarinas y juglarescas María Sotil y la Graciosa...

En el patio de armas donde la gente esperaba con impaciencia actuaba el “caballero salvaje”. En la cocina en cambio, el cazurro divertía a las cocineras y sirvientes.

2. - Época y sociedad

Esta historia es contada en alegre día de otoño, pero la vida del Cid que aquí se narra sucede durante la reconquista, años 1020 al 1101, en la Edad Media. Esta época transcurrió desde la caída del imperio romano en occidente, siglo V, hasta el renacimiento, siglo XV. Sin embargo, las primeras manifestaciones literarias son del siglo X. Había tres rasgos esenciales:

  • Convivencia cultural de musulmanes, cristianos y judíos.

  • Sentimiento religioso, que afecta a todos los ámbitos de la vida.

  • Actividad guerrera, presente a lo largo de estos siglos en la vida cotidiana.

En esta Edad había mucha gente que se moría de hambre y también por las enfermedades que había por aquel entonces. Hubo grandes epidemias que fueron desapareciendo muy despacio porque la medicina estaba sin desarrollar y porque había un solo médico para varios pueblos. Tampoco había muchos médicos porque el estudio de la medicina estaba al alcance de unos pocos privilegiados, hasta que poco a poco los burgueses, que eran la mayoría de pueblo, empezaron a luchar por las igualdades que negaban a unos, y que otros tenían desde que nacieran por el hecho de ser nobles. Éstos tenían todos los derechos por el mero hecho de ser quienes eran.

Se denomina Reconquista al periodo de la Edad Media en el que después de que los musulmanes conquistaran la mayor parte de España, los cristianos vencieran a los musulmanes para conseguir las tierras conquistadas por los musulmanes.

Los musulmanes llegaron a la península por oriente en el año 711 y empezaron a conquistar las tierras españolas. Fueron conquistando las tierras poco a poco, los cristianos huían hacia el norte porque en estas tierras había muchas montañas y las tierras no eran buenas. En el norte se formaron los reinos cristianos. Éstos reinos fueron derrotando poco a poco a los reyes musulmanes y a sus reinos. Su epílogo fue la toma de Granada en el año 1492, año en le que ocurrieron grandes acontecimientos en España y en otros países aparte.

Lo que hicieron los musulmanes no fue solamente conquistar tierras, también dejaron una profunda huella. El pueblo musulmán era muy sabio y poseía grandes conocimientos en torno a las áreas de la astronomía y la medicina. Su presencia en la península supuso un aumento de cultura. Pero no solo fue en el arte del saber lo que ayudó, sino que además introdujo nueva flora, nuevas frutas, nuevos textiles, nuevos alimentos, nuevas especias y nueva cocina muy elaborada y sabrosa.

Los caballeros pertenecían al primer estamento, al de los nobles. Como eran nobles, tenían la mayoría de los privilegio, por no decir todos. Un claro ejemplo de esto es que los nobles tenían la posibilidad de trabajar en la administración por el mero hecho de ser lo que eran, aunque los burgueses, la mayoría de las veces, estaba más preparada y capacitada para ese y otros trabajos que requerían cierta preparación y unos estudios que pocos podían recibir.

Aunque todo esto sólo podían hacerlo los hombres, porque las mujeres no tenían ni derecho a estudiar. Por esa razón se metían la mayoría cuando eran adultas a los monasterios como monjas o se casaban con alguien que no en todos los casos la podía mantener. Por supuesto la mujer no podía trabajar, pero ella mantenía limpia la casa, cocinaba y cuidaba y protegía a los niños.

Pero las mujeres nobles estaban en mejor posición que las indigentes campesinas. Porque ellas aparte de limpiar la casa, cocinar y cuidar a sus hijos, no tenían que trabajar en el campo.

En cambio las mujeres que procedían de una buena familia de nobles o que eran descendientes de reyes vivían más acomodadas que muchos hombres de su posición económica. Esto era porque ellas lo único que tenían que hacer era: Criarse bien de pequeña, ser educada, tener algún estudio, saber coser, buscarse un buen marido y vivir feliz con él. Resumiendo; hacer lo que la apeteciera. Pero se casaban con un mal marido, tenían dos opciones:

  • Seguir con él.

  • Tener un amante.

  • Este último punto era el más extendido, pues la mayoría de las muchachas eran casadas con los hombres que les gustaban a sus padres.

    Había un gran desequilibrio económico en esta época. La verdadera razón de este desequilibrio tenía su origen en la mentalidad de los ricos. Muchos reyes dejaban que su pueblo muriera en la miseria.

    Tenían enormes palacios que solo visitaban de vez en cuando. Pero todo esto tenían que mantenerlo y cuidarlo.

    En esa época la meta de todo niño que se preciara era poder llegar a ser un gran caballero. Por eso desde pequeños comenzaban a prepararse. Para ser caballero no hacía falta ser noble. A los siete años de edad los padres los mandaban al castillo del señor feudal o del rey como paje. Durante este período el muchacho servía la mesa, asistía a las antesalas...

    Cuando cumplía catorce años pasaban a ser escuderos de un caballero que sería su maestro y modelo a seguir. El escudero acompañaba a su maestro en sus viajes, cacerías... era en esta etapa en la que comenzaba a entrenarse para que transcurridos siete años pudiera luchar.

    A los veintiún años se le nombraba caballero mediante unas celebraciones. A partir de entonces se convertía en el vasallo del señor o del rey. La celebración era larga y aburrida, pero cuando terminaban de nombrarlo empezaba la verdadera fiesta para el nuevo caballero que tendría que cuidar a un escudero como otro hizo con él años atrás.

    El escudero que iba a alcanzar la dignidad de caballero debía ayunar, hacer penitencia, orar y darse un baño antes de la ceremonia. Después de purificarse mediante esos pasos se cubría con un manto rojo, símbolo de la sangre que iba a derramar por su rey, su religión, su patria, las mujeres, los huérfanos y los oprimidos. Más tarde, y en señal del servicio que ofrecería, le cortaban el pelo. Esa noche velaría por sus armas y al día siguiente se arrodillaba ante el señor feudal y le juraba obedecerle, hermanarse con sus iguales, ser cortés con todos y cumplir su palabra siempre dentro de la iglesia, acompañado de sus padrinos y con la espada bendecida por el sacerdote. Entonces le vestían la armadura, le calzaban las espuelas doradas y le ceñían la espada. A continuación el señor golpeaba una vez suavemente con el plano de la espada en el pescuezo y en cada hombro mientras le nombraba caballero diciendo unas palabras.

  • - Géneros

  • Pertenece a la época medieval, y normalmente en esta época las epopeyas reciben el nombre de cantares de gesta o poemas épicos. Suelen ser bastante extensas y como son recreadas para ser recitadas por un juglar, presentan un lenguaje con fórmulas típicas de la lengua oral. El juglar introduce en el texto al público y sabe como llamar su atención y como no aburrirnos en el rato que tarda en contarlo. También lo intriga, y le hace preguntas a las que después responde él solo o con ayuda de ellos.

    En estas obras se describen las hazañas de un héroe con el que se siente identificado. En este caso el héroe es “ el que en buena hora nació y en su obra narra la vida del Cid, lo que hizo, lo que le hicieron y la nobleza de su ser por luchar por el bien incluso cuando el rey lo desterró o encerró a su mujer y sus hijas”.

    La obra épica más importante y significativa de la Edad Medieval es el poema del Mío Cid. El pueblo idealizó a este personaje y lo mantuvo en la posición de héroe del pueblo. La gente se sentía segura teniendo a alguien tan noble y valeroso supuestamente como el Cid Campeador. Algunos seguirían su vida con los juglares y sería como un ídolo al que todos quieren parecerse... pero esto no fue sólo en España, porque en otros países cercanos, como Francia, el héroe era Roland.

    Aquí se aprecia fácilmente que las personas siempre han tenido la necesidad de tener a una persona de carne y hueso que hicieran cosas grandes a costa de que alguien, como siempre, le pusiera dificultades.

    Las cantares de gesta tuvieron una gran importancia y fueron muy conocidos gracias a que los juglares recorrían muchos pueblos conociendo nuevas historias y contando las que se sabían. Cada vez que uno de ellos se acercaba a un pueblo, empezaba la fiesta. La gente del pueblo de todas las clases se reunía en torno a él para oír los grandes acontecimientos que en otros lugares sucedían.

    Se nominaban mester de juglaría al conjunto de obras épicas medievales recitadas por los juglares, que también se llamaba “ oficio de los juglares”.

    Los dos rasgos más importantes son los siguientes:

    • El carácter popular y las formas utilizadas para atraer su atención. El pueblo era la mayoría de las veces el verdadero autor de estas obras, y el juglar era el que recogía los datos que necesitaba sobre los hechos ocurridos a ese personaje tan valeroso y noble, lo que hizo para arreglarlo y como acababa la historia y después en el camino hacia otro pueblo cogía esos apuntes y los recreaba dándoles forma y añadiéndoles palabras, frases o ironías acerca de eso.

    • El tema y la métrica. La temática podía ser real o de pretendida base histórica. Pero la mayoría de las veces se mezclaban dos cosas y casi siempre contaban unos hechos reales que pasaban en un sitio, en un tiempo y a unos personajes determinados y como no lo presenciaba, se inventaba las partes que no conocía más o menos acorde con lo que sabía y le introducía hechos que lo hacían más interesante.

    Este poema consta de 3735 versos, y todos los versos son irregulares. Pero los versos que más se usan son los de catorce sílabas

    El “ poema del Cid ” es un poema con un fuerte realismo, lo que la convierte es una valiosa fuente histórica. Aquí se puede apreciar el pensamiento de la Edad Media, sus costumbres, las clases que dividían a unas personas de otras por el mero hecho de su situación económica. También se pueden apreciar las comidas típicas de Castilla, las diferentes personas que animaban a las distintas clases y trabajadores que formaban parte de la fiesta, los frutos de otoño, las bebidas, la ropa con la que vestía cada persona...

    El primer texto que se encontró del Cid llevaba el nombre de Per Abbat y data del año 1307. Como con otros textos los juglares u otras personas lo recogieron y cada uno lo dio la forma deseada, por eso se han encontrado “ imitaciones ”.

    Pero fue ramón Menéndez Pidal quién fijó verdaderamente su texto. Ramón vivió desde 1869 hasta 1968, casi un siglo, y trabajó mucho durante esos años para la épica. Su valoración comenzó con los románticos.

    Ramón llegó a alcanzar el nombre de catedrático de filología romántica de la universidad de Madrid. Fue miembro de la Real Academia Española.

    Con el cantar del Mío Cid, texto, gramática y vocabulario que lo entretuvo desde 1908 hasta 1912, inició los estudios de la primitiva épica española.

    Toda su vida dedicó a estudiar e investigar la épica, la historia y la lengua española, y gracias a su trabajo la lengua castellana tiene una historia más conocida.

    4. - Tema principal

    Esta vez el protagonista es un héroe, un modelo a seguir del pueblo, El Cid. La historia comienza cuando era pequeño Rodrigo Díaz de Vivar era hijo de Diego Laínez y nació en Vivar hacia el año 1043. Fue educado con la infanta Doña Urraca en el castillo de Zamora.

    Cuando murió su padre Rodrigo quedó bajo la tutela del rey Fernando I, y se educó junto a Don Sancho. Más tarde lo nombraron caballero y su amistad con Don Sancho los unió fuertemente. Después lo nombraron alférez del reino de Castilla el hijo del rey.

    Rodrigo empezó con buen pie y tras varias victorias lo mandaron a Zamora, lugar donde mataron al rey Sancho.

    Tuvieron que coronar al nuevo rey, a pesar de que muchos sospechaban que él era el autor del asesinato. Por eso el Cid obligó a Alfonso a jurar en la iglesia de Santa Gadea que no tuvo nada que ver en esa matanza.

    A pesar de que Rodrigo no se había ganado el favor real, era un buen guerrero y lo querían para sus guerras.

    Lo casaron con Doña Jimena y cuando y cuando volvió de cobrar los impuestos del rey moro de Sevilla, algunos como el rey, pensaron que el Cid se había quedado con dinero y por esa razón lo desterraron.

    Después de esto sigue luchando a favor de su rey y finalmente lo acepta es sus tierras. Sus hijas son casadas con unos infantes, pero estos durante un viaje a Castilla se adentraron en un espeso bosque y las abandonaron medio muertas. El Cid las encuentra y vence a los infantes en un combate para recuperar su honor y el de sus hijas.

    Las infantas se casan de nuevo y esta vez las fue bien. El Cid muere en el año 1099 en valencia. Su mujer se queda en esa ciudad menos de un año. Al final queman la ciudad.

    5. - Argumento de los cantares

    El primero de los cantares es el que cuenta el destierro del Cid. El rey lo destierra sin una razón justificada y se basa en el temor que le tiene a Rodrigo porque este puede alcanzar mayor fama que la suya. El Cid se marcha y se despide de su mujer y de sus hijas que todavía son pequeñas para volver años más tarde. Aunque el rey ésta celoso el Cid lucha por él, vence batallas por él, y expone su vida en muchas ocasiones a los malhechores o contrarios por un rey que le tiene envidia.

    En el segundo, el cantar de las bodas, se narra cómo las hijas del Cid, Doña Elvira y Doña Sol, se casan con unos infantes. En Valencia obtiene su mayor triunfo, la batalla que más le costó ganar: Valencia queda en poder del Cid. Después de esto el rey decide perdonarle y lo acepta por fin en su corte y éste vuelve a ver a su mujer y sus hijas después de tantos años de separación obligada. Los infantes Diego y Fernando piden la mano de las infantas y se casan con el consentimiento del padre, aunque no se sabe si las casaderas quisieran o no.

    Y por último, queda el cantar de la afrenda de Corpes. En este cantar los cobardes infantes casados con las hijas del Cid van hacia Castilla. Durante el viaje, se adentran en un bosque y mandan a los siervos que se adelanten, con lo que consiguen quedarse solo las dos parejas. En un arrebato de ira y hartos de aguantar humillaciones por parte del Cid, desnudan y golpean a Doña Elvira y Doña Sol. El Cid, cauteloso como siempre, encuentra a las hijas. La humillación que ha sufrido su familia es enorme y junto con la autorización del rey, quita todos los bienes a los infantes y los vence en una batalla a la vista de todos.

    Recuperado ya su honor casa a su hija Doña Elvira con el infante de Navarra y a Doña Sol con el de Aragón. El rey por fin lo perdona de verdad al ver que lo que ha hecho ha sido siempre han su favor y que era él el que debería ser perdonado por el Cid. El rey Alfonso y él llegan a tener una amistad y Rodrigo es considerado como pariente de los reyes de España. Por fin consigue lo que tanto trabajo le ha costado: la felicidad de su familia y el respeto del rey. Una de sus últimas batallas fue la que ganó a Berenguer Ramón II el Fratricida en Tevar.

    6. - Descripción del Cid

    Rodrigo Díaz de Vivar fue llamado durante toda su vida con distintos nombres que hacen saber de sus batallas y conquistas. Después del primer pleito a los veintitrés años gracias a su ingenio y a que ganará lo llamaron “ campidóctor”, que significa batallador y de este nombre surgió campeador. Posteriormente los hebreos lo llamaron cariñosamente “ Cid”, que significa señor. Los árabes también lo llamaron con el nombre Cid, aunque para ellos quería decir “ el león”. Juntaron esos dos nombres y ya se quedó con el nombre Cid Campeador.

    Rodrigo era un hombre alto, de espalda ancha, hombros fuertes y brazos bien formados. Sus largas piernas eran una gran ayuda de pequeño y de mayor, varias veces le salvaron. Sus grandes y encalladas manos eran el producto de muchos años de esfuerzo y largas noches veladas para conseguir la habilidad, fuerza y rapidez para luchar con valentía en una batalla con cualquier arma que pudiera ser útil. Su larga cabellera rojiza y barba florida dábanle a su cara inocente un rasgo de bravuconearía, como si después de una batalla la sangre por su cara corriera. Sus ojos pequeños y su boca mediana hacían resaltar su gran nariz.

    Las ropas que llevaba el Cid eran cuando era joven, telas cosidas en torno a su figura delgada atadas con un fino cinturón. Más tarde, al batallar, esas telas se volvían duran y resistentes con la armadura que solía ponerse. Los zapatos eran fuertes botas con espuelas para hacer correr más veloz al caballo. En la cabeza un casco de la misma materia que la armadura solía llevar, y en las manos unos guantes de red de hierro para protegerlas. Pero cuando de un gran banquete se trataba más elegante acudía. Su armadura era sustituida por un bonito traje de rica tela y bordados, y anudado a la cintura un grueso cinturón de cuero.

    El Cid no era hombre de cargado con pesadas armas. Solamente llevaba una gran espada regalo de algún noble vecino o de algún rey, una punzante daga entre la bota y el calcetín y una lanza para los torneos que al principio disputó y ganó. El estandarte de su reino y la espada que siempre llevaría era la de Don Sancho, que lo nombró alférez de su reino. Para su protección una armadura, un casco brillante, unos guantes y un gran y ancho escudo con forma redonda que era de una gran utilidad en cuanto bajaba del caballo. Pero lo que muchos no sabían era que llevaba una placa de acero que protegía su tórax. Gracias a esto habían pensado que estaba muerto y lo dejaban, y así cuando todos se marchaban él podía ayudar a los enfermos.

    Su educación fue la misma que recibieron le infanta Doña Urraca y más tarde y más tarde a la muerte de su padre Sancho II el Fuerte. Eso ayudó mucho a la gran amistad que surgió entre ellos durante su juventud. Pro al no ser príncipe, no pudo ser rey. A los veintitrés años fue nombrado caballero, y aunque su padre era el infanzón Diego Laínez, entró a formar del estamento de los nobles.

    Cuando lo nombraron caballero tuvo que jurar varias cosas que siempre tuvo en cuenta a la hora de obrar a favor o en contra de alguien. El rey fue en su vida como la prueba que determina el tipo de persona que era cuando no tenía facilidades. Su vida fue muy dura empezando por la muerte de su padre en su niñez, seguido de su separación con su familia a causa del destierro que lo obligó a abandonarlo todo menos a sus soldados, que fueron una gran ayuda gracias a su fidelidad y ganas de luchar con el Cid.

    La religión no fue para él algo que lo llevara a la lucha, pero el honor de su rey, por el que estuvo muchas veces al borde de la muerte.

    7. - Héroes medievales y actuales

    Cada uno puede tener una persona que sea su modelo, y a lo largo de su vida seguramente cambiará de persona. Cuando se es pequeño son los personajes de ficción, pero al crecer té fijas en personas de carne y hueso.

    En la Edad Media ocurría lo mismo, porque siempre ha ocurrido y siempre ocurrirá. En esta época uno muy importante que hemos estado viendo durante todo este trabajo es el Cid. Representa el hombre que lucha por su patria y su honor, y a veces se olvida a la verdadera persona que es y no a la que conocemos que puede ser la misma, pero no es lo normal.

    Una gran persona para mí es alguien que se preocupe por los demás, sin olvidarse de ella misma, que no se deje aplastar, que tire para adelante y que sea feliz. Este es un claro ejemplo de Jesucristo.

    Tener como ídolo a una persona no es lo mismo que decir que una persona te gusta por cómo trabaja, como es, o por lo que dice. Un actor puede ser que te guste mucho como trabaja, pero igual no quieres ser como él.

    En la mayor parte de los casos se pueden diferenciar tres tipos de ídolos o héroes:

  • - Personas famosas que salen en televisión. Ejemplo: cantantes, David Bisbal; deportistas, Roberto Carlos...

  • - Gente que lucha por lo que creen. Un hombre que hizo esto fue Ghandi, que lucho pacíficamente por la independencia de su pueblo.

  • - Los héroes de los cómics, dibujos animados...

  • Los de la Edad Media serían una mezcla de todos ellos pero con la acción predominante del segundo grupo, el de los que luchan por una causa buena.

    En la Edad Media el único arma que tenían era el fuego para quemar a las personas y así destruir aldeas y bienes, espadas, lanzas, puñales... Todos ellos tienen en común que eran de hierro la mayoría lo utilizaba para hacer armaduras.

    En la época que a nosotros nos ha tocado vivir ya no se usan esas armas porque se consideran de antaño. Ahora se utilizan armas mucho más peligrosas.

    8. - Bibliografía

    • FRAILE, Abilio; MARRERO, Juan Antonio: EL CID, UN HÉROE MEDIEVAL, editorial, SM.

    • GEFAELL, María Luisa: EL CID, editorial Noguer S.A. Barcelona, 1965.

    • GOMEZ TORREGO, Leonardo; NAVARRO GÓMEZ, Pilar; PÁEZ, Enrique: LENGUA Y LITERATURA MESTER, editorial, SM. Pinto(Madrid) 2002.

    • Enciclopedia Multimedia Salvat.