El capitán veneno; Pedro Antonio de Alarcón

Literatura española contemporánea. Siglo XIX. Narrativa y novela del Romanticismo. Prosa romántica. Argumento

  • Enviado por: A Alejandra Montaño Luna
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 12 páginas
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“El Capitán Veneno”

Segunda Parte

Introducción

(Tema general de la obra)

Éste libro escrito por Pedro Antonio de Alarcón, nos relata la historia de un militar español de mediados del siglo XIX, de carácter muy áspero, malhumorado, casi insociable, cuyo concepto del género femenino era desagradable y que consideraba al Matrimonio como el peor castigo que un hombre digno y respetable pudiera tener.
La ventura de un combate lo obliga a caer mal herido frente a la vivienda de un grupo de mujeres generosas que le dan cuidados durante su recuperación.
Durante ese tiempo, Angustias descubre en el Capitán Veneno el desafío de su vida: descubrir su verdadera identidad y transformarlo en un marido ideal.

¿A qué obra el título que estás trabajando y en cuántas partes está dividido el libro?

El libro está dividido en cuatro partes y habla indirectamente sobre valores humanos.

Comentarios de diferencias de lenguaje.

En el texto los personajes usan verbos unidos con otras palabras, por ejemplo: “diéronle” en lugar de “le dieron”.

¿Hay fantasía o realidad en las descripciones y en los personajes?

Yo pienso que en las descripciones y en los personajes de la obra hay realidad, puesto que nos están diciendo que Madrid se encuentra en guerra la tarde del 26 de marzo de 1848, entre la monarquía y la república. Y en cuanto a los personajes yo pienso que El Capitán Veneno tiene un poco de fantasía, por que si a una persona se le salva de morir herido y desangrado, lo más usual y correcto sería agradecer y ser amable.

Ideas de tipo político, social, moral y religioso

  • Político y social.- El 26 de marzo de 1848 Madrid se encontraba en guerra entre los republicanos y el Ejército de la Monarquía española.

  • Religioso.- En el texto se puede apreciar que desde ésa época ya se acostumbraba a llamar a un sacerdote para que confesara a la persona moribunda.

  • Político.- Al principio se menciona que hay una batalla en frente de la casa de las tres mujeres, esto quiere decir que ni a la monarquía ni a los republicanos les importaba si los ciudadanos salían perjudicados por algún ataque o bala perdida.

  • Moral y social.- El abogado que le estaba llevando el caso de los títulos de su viudedad a la señora Teresa, le cobró todos sus servicios por haber tenido una amor no correspondido con su hija Angustias, es decir, se mezclaban la vida personal y el trabajo.

  • Moral y social.- El Capitán Veneno tenía la idea de que un Señor que dirigía el ejército, y andaba en los campos de batalla no debía dejarse consentir ni cuidar por damas, esto es discriminación por su parte hacia las mujeres.

  • Moral.- Cuando el Capitán acepta la propuesta de la moribunda viuda de cuidar y amparar a su hija.

Tercera Parte

Argumento o asunto.

PARTE PRIMERA

Heridas en el cuerpo.

Madrid se encontraba en conflictos bélicos entre la monarquía y la república la tarde del 26 de marzo de 1848.

La guerra tenía lugar en una calle de Madrid llamada peregrinos, en la cual había una humilde casa habitada por tres mujeres: Doña Teresa Carrillo de Albornoz cuyo esposo había muerto desangrado hace tiempo a causa de una guerra; su hija llamada Angustias, una joven guapa, ligera, soltera y Natural de Madrid; y una criada gallega.

Los republicanos contra los monárquicos disparaban una y otra vez en frente de la humilde casa, al poco tiempo, el capitán de las tropas monárquicas.

Angustias, aburrida y no encontrando nada mejor que hacer, se puso a mirar por la ventana cómo golpeaban las balas en las paredes y en las rejas de las casas, su madre le advertía que se alejara de la ventana, pero ella no hacía caso alguno.

El Capitán Veneno, recibió un balazo en la pierna, dejándola mal herida y desangrando, y otra bala le dio en la frente, pero ésta última sólo le ocasionó la inconciencia por algún tiempo.

El Capitán quedó tendido en la calle y la calle solitaria. Angustias, quien había presenciado todo el acto, viendo que en la calle ya no había peligro, le avisó a su madre que un hombre estaba herido, muy gravemente, pero aún convida, y que deberían ir en su ayuda. Doña Teresa se opuso, por miedo a que alguna bala perdida llegara a herirlas, y se rehusó a salir de la casa. Angustias le recordó que su padre había muerto desangrado en una guerra y que si alguien le hubiera auxiliado, seguiría vivo. Una vez dicho esto salió de la casa en

ayuda para el Capitán, seguida por su madre y la gallega, las tres mujeres llevaron al hombre herido a su casa y lo recostaron.

Angustias fue en busca de un doctor para que sanara la hemorragia del Capitán, Doña Teresa se opuso a ello, pero Angustias no la escuchó y se fue. Aún se escuchaban disparos, uno de ellos atravesó las faldas de Angustias, pero no le dieron. Cuando la madre vio que Angustias se revisaba el vestido, muy asustada salió en su búsqueda, pero la hija ya regresaba en compañía del doctor. Entraron en la casa.

El doctor después de revisar a su paciente le amarró un torniquete y le recomendó reposo absoluto durante tres meses, y que no debía hablar mucho, de lo contrario tendrían que amputarle la pierna o perdería la vida. Las mujeres le dijeron al doctor y al Capitán que ellas lo cuidarían muy bien.

Alrededor de las tres de la madrugada, Angustias y su madre permanecían al pie de la cama, se habían percatado de que el Capitán llevaba consigo una medalla de oro colgada al cuello, la cual representaba a la Virgen del Pilar de Zaragoza; tenía puestos calcetines con coronas bordadas; un reloj en la mano izquierda, supusieron que en los bolsillos del pantalón llevaría alguna carta que les pudiera indicar su nombre, sin embargo, respetaron los bolsillos y esperaron a que recuperara la conciencia para que les dijera su nombre.

Cuando el hombre despertó y supo que estaba al cuidado de mujeres comenzó a blasfemar sin siquiera saludar o agradecer, la señora Teresa se sorprendió de la actitud del herido, pero Angustias solamente le recomendaba al Capitán que no hablara para que su recuperación procediera exitosamente. Ese mismo día llegó otra vez el doctor para ver cómo seguía el herido, después de revisarlo nuevamente, le informó que estaría tres meses al cuidado de las mujeres, a lo cual se negó el Capitán, y en ese momento quiso irse de ésa casa, puesto que odiaba los toques femeninos y todo lo que se

relacionara con ello, incluyendo a las mujeres, decía que eso era la causa de que viviera infeliz toda su vida, pero según las advertencias

del doctor, no tuvo otro remedio que quedarse a su cuidado durante tres largos meses.

El doctor pidió hablar a solas con la Señora Teresa y le dijo que el Capitán era un hombre de carácter muy fuerte y orgulloso, que había crecido sólo, huérfano y desde muy temprana edad había empezado a participar en conflictos bélicos, y que por eso, su carácter y formación no habían sido los mejores.

Una tarde mientras lo cuidaban las mujeres, el Capitán dijo que no lo cuidaran con tantos mimos y ridiculeces, por que eso era algo derivado de las cosas femeninas, y que él era un ser muy arrogante, déspota y duro, y les dijo que él mismo se hizo llamar “El Capitán Veneno”, en honor a su personalidad.

Transcurría el tiempo, la actitud y comentarios del Capitán Veneno eran realmente molestos para las mujeres, la Señora estaba muy molesta, en cambio Angustias, quien siempre estaba a su lado, sólo sonreía a cada cosa que hacía o decía, y trataba de caer bien, teniéndole una gran tolerancia y paciencia.

Cada día que el doctor visitaba a su paciente, le decía que debía permanecer casi inmóvil, y sin hablar, o de lo contrario perdería la vida, pero las más afectadas ante éstas noticias eran las tres mujeres, pues como ya he mencionado, el Capitán Veneno prefería haber muerto en la calle, antes que lo atendieran tres mujeres.

PARTE SEGUNDA

Vida del hombre malo

Todo iba como de costumbre, pero nadie sabía que doña Teresa se encontraba muy mal y muy grave de salud a causa de continuos infartos que sufría, y que le quedaba escaso tiempo de vida, sólo algunos meses.

El Capitán se había acostumbrado a estar al cuidado de ellas, se portaba amable y cortés con doña Teresa y con la criada, mas no con Angustias, el motivo era que al Capitán le gustaba que las mujeres se

disgustaran cuando él dijera uno de sus disparates, pero su ego se veía afectado cuando decía disparates en frente de Angustias y ella solamente se riera, como burlándose de él.

Por ésta razón, don Jorge y Angustias se pasaban el día discutiendo, ella iba a la habitación en donde se encontraba el Capitán y ambos jugaban al tute, a pesar de todo, al Capitán parecía agradarle que él y Angustias se pusieran a discutir.

Día tras día, el Capitán trataba de desagradarle a Angustias, sin embargo, todos sus intentos fracasaban y esto sólo provocaba que la joven desarrollara cada vez más un afecto de amor hacia don Jorge.

En una de las tantas charlas que tuvieron don Jorge y doña Teresa, él le preguntó el motivo de su viudedad, la señora le contestó que su esposo había fallecido desangrado mientras estaba al servicio de las tropas de Carlos V. Le dijo que su esposo le había dejado una gran herencia: el valor de la generosidad y bondad, pues ellos acostumbraban rescatar náufragos, fuera cual fuera su nacionalidad o clase, Angustias, quien escudaba la conversación clandestinamente detrás de la puerta, rompió a llorar y corrió a los brazos de su madre, llena de orgullo, doña Teresa también lloró, y la criada no desaprovechó la oportunidad y también lloraba, sin saber por qué.

Platicaban también de los tantos pretendientes millonarios y en buena posición que su hija Angustias había rechazado, entre ellos, un

abogado, quien le había estado llevando el caso a la viuda de que las autoridades les concedieran sus títulos de viudedad de Generala y Condesa, y quien por cierto, había perdido su simpatía con la familia a causa del desprecio de Angustias a su propuesta amorosa.

PARTE TERCERA

Heridas en el alma

Una mañana el Capitán le preguntó a Angustias el motivo por el cual nunca le llevaba la contraria y sólo sonreía, y que eso era para sospechar que ella sentía algo más que amistad por él, ella le respondió que no tenía por qué simpatizar con él para conseguir un esposo, y que una prueba de ello eran sus muchos pretendientes a quienes había rechazado.

El Capitán nuevamente se sintió atrapado por la seductora calma y sonrisa de Angustias, así que don Jorge dijo que en cuanto se recuperara, saldría de ésa casa y que no volvería a pisar ésa calle hasta que Angustias se casara. A partir de ése día, angustias ya no se paraba a platicar con él, ya no sonreía, ya no peleaban, ya no jugaban al tute, es más, había días en los que no se aparecía en todo el día.

Cierto día, doña Teresa fue a las oficinas de gobierno a demandar ciertos asuntos sobre su vivienda, todo este conflicto fue dado por algunos errores en los contratos de arrendamiento, los cuales de no ser cambiados en el transcurso de un mes, y si no coincidía con las verdaderas inscripciones de la casa, pasaría a manos del gobierno en calidad de decomisada. Toda esta presión de Doña Teresa ocasionó que un día en los tribunales le empezara a dar muchas molestias el corazón, por lo cual mejor se retiró a su casa.

Una tarde, don Jorge se encontraba en un sofá que su primo le había obsequiado, cuando tocaron la puerta, doña Teresa se aproximó a abrir. Se oía la voz de un hombre, al parecer, dando malas noticias, el capitán intentó escuchar de qué se trataba, pero las voces se perdían en la distancia, pasó un tiempo, y ambos se acercaron a la puerta, el hombre salió. Doña Teresa permanecía callada, sin hacer sonido alguno. De pronto, tocaron la puerta nuevamente, y la señora abrió inmediatamente, por lo cual, el Capitán infirió que ella no se había movido de aquel lugar desde que el señor salió de la casa.

Abrió la puerta y era Angustias, quien comenzó a pedir ayuda al ver a su madre desmayarse y ponerse pálida.

Doña Teresa llegar se acostó y empezó a sudar mucho, tanto que tubo que llamar de nuevo al médico para que la revisara, este al llegar la examinó por media hora, determinando que no le quedaba mas que unas horas de vida, y que lo aprovecharan para hablar con ella. En instante se acercó la criada y angustias a platicar con ella, claro llenas de lágrimas, mismo que dedujo Doña Teresa que se debía a una noticia mortal para ella que era la muerte.

Al retirarse el médico Doña Teresa le pidió que le llamara al Capitán y los dejaran solos. Cuando el Capitán se aproximó, doña Teresa le dijo que se estaba muriendo, que ya no había remedio, y que el abogado que les llevó el caso, les había cobrado todos sus servicios, por que Angustias lo despreció, y que para pagarle, había vendido su última alhaja de perlas, y que se habían quedado sin dinero. Le dijo que al morir ella, Angustias quedaría huérfana y que tampoco le habían concedido los títulos de viudedad, así que quedaría desamparada, pidiendo limosnas de puerta en puerta. Como buena madre, ella no quiso ese futuro para su hija, así que le pidió al Capitán que la ayudara, que no la desamparara, que la quisiera como una esposa, como una hija, como una hermana, y que no la dejara sola nunca hasta que estuviera casada. Por un momento se le llenaron los ojos al Capitán de lágrimas y lo aceptó. Cedió ante la petición de Doña Teresa por todos esos meses de atención y cuidados otorgados a él y por otra parte le agarró cierto afecto pero nunca lo expresó por temor a represalias y a su soberbia. La señora murió ésa misma noche. Angustias al despertar, corrió a ver a su difunta madre, y entre gritos y lágrimas, el Capitán la abrazó para consolarla y le dijo que su madre la había dejado a su cargo y tutoría.

Desde ése día angustias se volvió como una estatua, no comía, no dormía, no hablaba, no reía.

PARTE CUARTA

De potencia a potencia

Quince días después del entierro de doña Teresa Carrillo de Albornoz, el Capitán Veneno daba de vueltas en la casa, no había nadie, estaba completamente sólo, Comenzó a hablarse a sí mismo, se decía que ahora ya estaba bien, ya podía caminar, y que ya podía marcharse a su casa, entonces pensó que es triste no poder pensar lo que uno quiere. En ése instante entró Angustias a la casa, aquella joven huérfana que ignoraba que la casa estaba sostenida por el dinero del capitán y no del dinero de su madre.

Angustias pidió hablar seriamente con él, así que los dos tomaron asiento y la muchacha comenzó a decirle al Capitán que le había llegado una carta de parte del abogado, en la que decía que el dinero que había obtenido su madre de la venta de sus perlas, había servido para pagar sólo una parte de su deuda, pero que al saber la mala nueva, el abogado se retractó y le avisaba por medio de la carta que le devolvería el dinero, mas una suma de su parte, por caridad.

El Capitán se puso furioso y se levantó de la silla, agarró las muletas y se dispuso a salir de la casa en busca del abogado para reclamarle.

Angustias aún no había terminado, pero el Capitán insistía en irse de ahí, puesto que ya sospechaba a lo que iba el asunto.

Después de explicarle todo, el Capitán le dijo que no se preocupara, por que los gastos iban a correr por cuenta suya.

Así transcurrieron varios meses, aunque el Capitán no cambiaba su forma de ser, seguía firme.

Pasó el tiempo y el Capitán que tanto odiaba las faldas y cuidados femeninos, quien había jurado que nunca se casaría, le propuso matrimonio a Angustias, pero bajo una condición; que cuando tuvieran a sus hijos los echarían a la Inclusa, angustias aceptó.

El Capitán le dijo que se casarían cuando ella dijera, en cuanto arreglaran los papeles, Angustias tenía en el rostro una sonrisa cálida, hermosa y tierna, su felicidad se reflejaba en sus ojos negros.

En ése instante el Capitán Veneno pensó morir de dicha y de alegría, y ambos se abrazaron, se fueron a almorzar y esperaron al Marqués para preguntarle si quería ser su padrino de bodas.

Después de algún tiempo se casaron y vivieron muy felices. El Capitán heredó una gran fortuna por parte de su primo después de cuatro años.

Cierto día, el Marqués de Tomillares, a quien no veía hacía ya muchos años, llegó a visitarlo, le presentó al portero su tarjeta.

El portero le dijo que pasara a la biblioteca donde se encontraba el Marqués, a quien le agradaba que sus visitas pasaran directamente con él, sin avisar, como Pedro por su casa.

Después de recorrer varias habitaciones, encontrando al paso a varios sirvientes que se limitaban a decirle: El Señor está en la biblioteca, llegó al fin a la estancia donde se encontraba, abrió la puerta y se quedó estupefacto al ver una escena de verdad increíble, considerando el carácter y personalidad de El Capitán Veneno.

En medio de la sala, sobre la alfombra estaba un hombre puesto a cuatro pies, sobre él estaba sentado un niño, y enfrente de él había otro jalándole de la corbata y gritando:

-”¡Arre mula!”.

Cuarta Parte

Conclusión Personal.

En mi opinión, éste libro, aunque es corto, está bien detallado, el texto es muy interesante y mantiene al lector entretenido y en suspenso, por lo mismo de que los capítulos son muy cortos, tiene una trama muy fuera de lo común, pero al final, realista, pues nos ubican una fecha exacta, nos dicen el lugar en el que se desarrolla la historia y el autor le da al Capitán Veneno una muy buena descripción de carácter.

Y me gustó la trama del libro por que después de todo nos deja una moraleja: que no importa lo duras o malas que sean las personas, siempre algún sentimiento los hará cambiar y veremos el lado bueno y amable.

Quinta Parte

Bibliografía.

*Encarta 2004

*Enciclopedia Hispánica, Británica

Por ENCYCLOPÆDIA BRITÁNNICA PUBLISHERS INC.

5º Edición, 1994-1995.

Volumen 1, Página: 136.