El capitán Alatriste; Arturo Pérez Reverte

Literatura Española Contemporánea. Siglo XXI. Narrativa. Novela histórica. Política e historia. Siglo XVII. Madrid del Siglo de Oro

  • Enviado por: Maryoking
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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EL CAPITÁN ALATRISTE

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'El capitán Alatriste; Arturo Pérez Reverte'

Capítulo 1 - La taberna del Turco

  • ¿Cómo describe Íñigo a Diego Alatriste?

Cuando lo conoció, malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedís en trabajos de poco lustre, a menudo en calidad de espadachín. No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente, Diego Alatriste se manejaba con holgura. Tenía mucha destreza a la hora de tirar de espada y manejaba incluso mejor esa daga estrecha y larga llamada vizcaína.

El mote de capitán venía de antiguo, lo adoptó en una de las muchas veces que hizo de soldado en las guerras del rey. Era un hombre que sabía guardarse como nadie, y era capaz de hacer amigos hasta en el infierno.

Su rostro se caracterizaba por aquel espeso bigote que le ocultaba el labio superior. Tenía una delgada silueta, siempre envuelta en capa, y solía llevar un sobrero de ala ancha bajo cuya sombra entronaba los ojos claros.

Su mirada, por una parte, podía ser muy clara y fría; por otra, podía quebrarse de pronto en una sonrisa cálida y acogedora, mientras el rostro permanecía serio o inexpresivo. Además reservaba una más para los momentos de peligro o tristeza y que siempre resultaba amenazadora o fúnebre.

Tenía el pelo castaño, corto, húmedo y peinado hacia atrás, partido en dos por una raya en el centro que dejaba al descubierto una frente amplia con una pequeña cicatriz sobre la ceja izquierda; en total tenía cinco.

Solía vestir un jubón gris oscuro y los calzones del mismo color, llamados valones, ya que cerrados en las rodillas sobre los borceguís, disimulaban los zurcidos en las medias. Un cinto de cuero en el que introducía su espada, una espada buena, larga y amenazadora.

  • Describe el ambiente fe la taberna del Turco y los personajes que la visitan

Diego Alatriste tenía por costumbre visitar ese local para reunirse con sus amigos. Allí podía encontrar a don Francisco de Quevedo, poeta cojitranco y valentón, putañero, corto de vista, y famoso por sus buenos versos y su mala leche. Era testarudo, orgulloso y nunca escarmentaba, per eso sí, excelente amigo del capitán.

Solían sentarse en una de las mejores mesas, reservada normalmente por Caridad la Lebrijana, quien había sido puta y todavía lo era con el capitán de vez en cuando. Se completaba con la presencia del Licenciado Calzas, Juan Vicuña, el Dómine Pérez y el Tuerto Fadrique, boticario de Puerta Cerrada.

El Dómine Pérez era un padre jesuita que se desempeñaba en la vecina iglesia de San Pedro y San Pablo. Su natural bondad y sus latines solían obrar un efecto sedante, ya que los pronunciaba en tono de inapelable buen juicio.

Capítulo 2 - Los enmascarados

  • ¿En que consiste el encargo de Saldaña?

El teniente de alguaciles Martín de Saldaña se presentó en la Taberna con un asunto para Diego Alatriste. Le dio los principales datos y le dijo que debía ir esa noche en busca de un portillo iluminado por un farol.

Allí, entre dos enmascarados (uno corpulento y otro con la cabeza redondea) y un fraile (el padre Emilio Bocanegra, presidente del Santo Tribunal de la Inquisición), le dieron toda la información necesaria.

Debían asaltar a dos jóvenes anglicanos impíos, Thomas Smith y John Smith, quienes entrarían en Madrid a caballo, la noche del próximo viernes. Diego Alatriste no trabajaría solo, sino con Gualterio Malatesta, quien parecía italiano. Querían a los jóvenes muertos, y tendrían que robarles unos documentos y entregárselos a quien aguardaría al otro lado del Carmen Descalzo.

Diego Alatriste y su compañero cobrarían un total de veinticinco doblones para cada uno, más las bolsas de los objetivos. Este trabajo iba a poner al capitán en contacto con gente importante.

Capítulo 3 - Una pequeña dama

  • Describe su primer encuentro con Angélica de Alquezar

Aquella mañana el carruaje de la susodicha se detuvo junto a la Taberna del Turco, en vez de seguir calle a arriba. El problema era que una duela se había adherido con el lodo a una de las ruedas.

Por ello, el cochero se bajó e Íñigo aprovechó para darse a conocer: “Íñigo Balboa, a vuestro servicio, Paje en casa del capitán don Diego Alatriste”. Sus ojos azules asomaban por la ventana. Era rubia, pálida, bellísima, pero no sonreía, sólo miraba con curiosidad.

Mantenía la mirada después de la presentación del joven, hasta que el cochero volvió a montar. Ella apoyó la mano en la ventanilla, por lo que Íñigo pensó que quería darle a besar su mano. Su boca, perfectamente dibujada en suaves labios pálidos se curvó un poco, lo cual Íñigo interpretó como una sonrisa.

El chico, enamorado, se quedó inmóvil viendo cómo el carruaje se desvanecía. Angélica era como un ángel de cabello rubio bajado del cielo, aunque más tarde descubriría que acababa de conocer a su más dulce enemiga.

Capítulo 4 - La Emboscada

  • ¿Por qué impide Diego Alatriste la estocada de Malatesta?

Alatriste impide la estocada de Malatesta hacia el inglés herido porque su compañero, poniéndole la mano en el pecho, pidió “cuartel” para él, para que lo dejaran marchar sin problemas. El capitán, viendo al inglés herido tirado en el suelo y tan joven dudó.

Capítulo 5 - Los dos ingleses

    • ¿Cuál es la identidad de los dos ingleses?

Alatriste recibió el encargo de despadrar a dos herejes: Thomas y John Smith. Lo que no supo hasta más adentrado el asunto fue la verdadera identidad de esos dos personajes. De hecho, se hubiera quedado en su casa aquella noche de haberlo sabido.

Se trataban ni más ni menos de Jorge Villiers o marqués de Buckingham, el joven favorito del rey Jacobo I de Inglaterra. Era un famoso caballero y elegante cortesano adorado por las damas. Además durante su estancia en Madrid fue nombrado como duque. El valido del rey inglés iba acompañando a un tal John Smith, más conocido como Carlos Estuardo o Príncipe de Gales.

Dado las lentitudes del gobierno español para poner fecha a su matrimonio con la infanta doña María; hermana del gran Felipe IV. El joven príncipe y el marqués habían decidido comenzar este viaje para terminar de cerrar las negociaciones de matrimonio que se llevaban desde 1611 y para que esa situación se transformara en una novela de amor.

Capítulo 6 - El arte de hacer enemigos

    • ¿Qué relación hay entre Alatriste y Álvaro de la Marca?

Diego Alatriste y Álvaro de la Marca mantienen una relación de amistad de mutuo respeto, pero que no sobrepasaba los límites, ya que en el Madrid de la época, las amistades eran muy dependientes.

Todo proviene de su juventud, cuando ya el Capitán Alatriste se hacía tocar como soldado en Flandes, bajo el mando del viejo conde de Guadalmedina. Más tarde, el destino emparejó al joven Álvaro cerca de Diego en el campo de batalla. Según cuentan las leyendas, el capitán hizo buenos servicios a favor del nuevo conde, desde entonces, éste le ha tendido mucho aprecio.

Capítulo 7 - La rua del prado.

  • Resume el capítulo

Era domingo, día de fiesta, también era el día en que se conocerían los dos príncipes. Toda la villa de Madrid se encontraba en la Plaza, también estaba allí, Alatriste, que había pasado la noche en vela, por si le atacaban, pero no paso nada, ocurrió al atardecer, cuando Saldaña junto seis hombres, se llevaron a Alatriste hacia una casa abandonada.

Capítulo 8 - El portillo de las ánimas

  • ¿Cómo consigue salvar la vida Alatriste en el enfrentamiento?

En parte logró salvarse gracias a la ayuda de su paje Iñigo Balboa ya que sin su presencia hubieran sido tres hombres para el Capitán que, pese a su gran destreza, hubiera visto disminuir sus posibilidades de salir con vida de tan amarga situación.

La ayuda de Iñigo se basó en que al no ser percibido por los contrarios pudo quitarle la vida a uno de ellos de un pistoletazo en el pecho sin que hubiera comenzado siquiera el enfrentamiento. Más tarde, el chico le dio su espada a Alatriste puesto que éste solo tenía un inútil cuchillo de matarife para defenderse.

A partir de ahí, Alatriste les tiraba estocadas batiéndose como un demonio frente a los dos restantes; les iba achicando espacio hiriendo posteriormente a uno de ellos en la mano que al sentirse herido optó por retirarse. Ahora eran uno para uno, y pese que en el mano a mano frente al Italiano, el Capitán salió herido en la palma de su mano izquierda, al cabo de unos minutos de intensa disputa su contrincante huyó junto con su compañero dando por finalizado el combate.

  • ¿Dónde tuvo lugar el enfrentamiento?

Se dio en el Portillo de las Ánimas, una especie de callejón que se encontraba a la salida de un recinto religioso. El lugar tenía tres salidas, estaba cerca de una plaza que a su vez daba a la tapia de un matadero.

Capítulo 9 - Las gradas de San Felipe

  • Resume el capítulo

Al enfrentamiento le sucedieron varios días de calma aunque Diego e Íñigo estaban siempre muy atentos a los posibles peligros que les pudieran ocurrir mientras que Madrid vivía en fiestas debido por la llegada a la ciudad del Príncipe de Galles que permaneció instalado en España durante varios meses puesto que corría el rumor de que mantenía una relación amorosa con la Infanta María.

Entre tanto, aprovechando el interés del pueblo por conocer las últimas noticias referentes al romance, los poetas enfrentados entre sí como don Francisco de Quevedo o Luis de Góngora aprovechaban para increparse e insultarse de forma anónima en los principales escritos de esos días.

Cuando de vez en cuando el Capitán y su paje se animaban a salir se encontraban con un grupo de amigos compuestos entre otros por Quevedo, siempre pegado a Alatriste, o al que se sumaría poco después Diego Velázquez. Pero una vez Diego y Don Francisco se dieron cuenta de que dos espadachines les estaban siguiendo y se activaron unos malos presentimientos que se confirmarían poco después.

Más tarde, mientras que el grupo de hombres cultos hablaba de sus cosas, Íñigo al verse incitado por la curiosidad de una carroza negra que se postró frente a ellos, se acercó a ella; seguido por los ojos preocupados del Capitán Alatriste.

Capítulo 10 - El Corral del príncipe

  • ¿Qué es el corral del príncipe?

El corral del príncipe es un local descubierto donde se representaban obras teatrales, fue muy popular durante el siglo XVII

  • Busca información sobre los corrales del siglo XVII

Capítulo 11 - El sello y la carta

  • ¿Qué contiene la carta que recibe Alatriste?

Dentro de la carta había un anillo con un sello y una carta que contiene una especie de orden o letra de cambio, que obliga a cualquier súbdito de Su Majestad Británica a prestar ayuda al capitán Diego Alatriste si éste la ha de menester.

  • ¿Quién la envía?

Carlos, el príncipe de Gales de aquellos años.

Epílogo

  • Resume el epílogo

Las nubes tapaban el sol dejando un tono gris oscuro. Íñigo, sentado en un pilar de la explanada real, esperaba a ver si la suerte le acompañaba al capitán en esta ocasión.

Llevaba allí desde la mañana, donde espués de haber dormido en la cárcel del Corte (Diego dentro y él fuera), había sido trasladado al alquezar.


Un suave chirimiri anunció que las nubes descargarían su ira en breves momentos. Estaba mirando si saber lo que veía, pensando en los sucesos recientes, cuando cierto tatarear conocido lo despertó. La inconfundible silueta negra de Gualderio Malatesta apareció ante sí. Íñigo, instintivamente, echó mano al herreruelo, donde llevaba su daga, pero las intenciones del italiano no estaban muy claras todavía:

-¿Espera a alguien? -No hubo respuesta por parte del muchacho
-Creo que saldrá pronto -después de una larga pausa.

-Yo también lo esperaba, pero por motivos distintos -una sonrisa se esbozó en su cara llena de cicatrices y marcas de viruela.

- No te preocupes, me han dicho que le deje en paz y que saldrá por su propio pie.

- Voy a irme, dile al capitán que él y el Gualterio Malatesta tienen un asunto pendiente y que se saldará.

Dio media vuelta y se alejó. De repente paró, miró al muchacho y dijo: “Debería matarle ahora que sólo eres un cachorro, antes de que te crezcan los colmillos y me des caza tú a mí”. Siguió su marcha hasta que su silueta se esfumó entre la lluvia

'El capitán Alatriste; Arturo Pérez Reverte'