El Camino de Santiago

Religiones. El apóstol. Una peregrinación milenaria. Liber Sanci Iacobi. Orden de los caballeros de Santiago. Itinerario. La catedral compostelana

  • Enviado por: Eduardo Oliergárate
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 26 páginas
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EL CAMINO DE SANTIAGO

Una hora duerme el gallo,

dos el caballo,

tres el santo,

cuatro el que no es tanto,

cinco el teatino,

seis el peregrino,

siete el escudero,

ocho el caballero,

nueve el mendicante,

diez el estudiante,

once el muchacho

y doce el borracho.

(popular)

Introducción: el apóstol

S

antiago fue uno de los apóstoles predilectos de Jesús, y era hermano de Juan Evangelista e hijo de Zebedeo, el pescador. Goza de la intimidad de Cristo, escogido como testigo, lo mismo de la felicidad del Tabor que del sufrimiento de Getsemaní.

Santiago y Juan abandonaron su próspero negocio que en unión de Simón y Andrés realizaban en el lago de Tiberiades. Bastó para ello la voz del Mesías:

-Seguidme -y le siguieron hasta la muerte.

Ambos hermanos eran de natural impetuoso. Defendían sus propios criterios y proponían a Jesús soluciones drásticas:

-Señor, ¿quieres que mandemos que baje fuego del cielo y los consuma? -se referían a los samaritanos, sus irreconciliables enemigos, que se negaban a darles albergue de paso hacia Jerusalén. Cristo, naturalmente, tuvo que reprenderles y mostrarles el verdadero camino. Por su temple y energía, Jesús llamó a Santiago el "rayo", el hijo del trueno.

Cierto día, la madre de Santiago y de Juan, se postró ante el Mesías y le pidió:

-Di que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu Reino.

Jesús dijo:

-No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?

Santiago y Juan contestaron:

-Podemos.

Jesús respondió:

-Beberéis mi cáliz, pero sentarse a mi diestra o a mi siniestra, no me toca a mi otorgarlo, sino a mi Padre.

Después de la Resurrección predica Santiago el Evangelio fuera de Jerusalén, a donde regresa en el año 42. Y es el primer apóstol que da allí su vida por Jesucristo, durante la Pascua del año 44.

Es el Patrono de España, que le levantó un templo universalmente famoso en Compostela, donde la devoción a Santiago formaría un centro y un camino europeo de peregrinaciones.

.-Santiago y España: Historia y tradición:

Si hay alguna cuestión espinosa en la Historia de España, es la de la realidad histórica de la antiquísima tradición que relaciona al Apóstol Santiago con España. El no disponer de base documental para fijar los hechos, no representa una situación especial: son numerosos los procesos y ciclos en que ésto sucede. Pero por otro lado, la tradición que los afirma y avala es tan poderosa que sería imprudente negarle un imprescindible fundamento histórico.

En la tradición española sobre Santiago, hay tres elementos fundamentales:

1.º La estancia de Santiago en España, en viaje de evangelización y su vuelta a Jerusalén donde fue martirizado en el año 44 de nuestra era.

2.º El traslado de sus restos, por vía marítima, a España, donde sus discípulos les dieron tierra en el "Finisterrae" de Galicia.

3.º El hallazgo de estos restos, en las proximidades de la ciudad episcopal de Iria Flavia (actual Padrón), por Pelayo y el obispo de la ciudad, Teodomiro, a comienzos del siglo IX.

Historia de una peregrinación milenaria

E

ran los años de completa dominación romana en España. Santiago, el apóstol, embarcó para predicar en tierras más lejanas. Su presencia quedó constatada por la zona de Valencia, Zaragoza y Galicia. Después regresó a Jerusalén. No vivió mucho tiempo más. En el año 44, Herodes le mandó decapitar. Su cadáver fue abandonado para que sirviera de alimento a los animales, pero sus discípulos le recogieron y, según la costumbre, decidieron enterrarle allí donde había predicado.

Las lagunas históricas empiezan después de que el cuerpo de Santiago fuera embarcado en Jaffa. Ese vacío fue propicio para la aparición de leyendas sobre tripulaciones angelicales, naves mágicas que se transformaban en arcas de mármol, dragones y fieras que se amansaban al paso del cortejo fúnebre, camino del lugar santo. A continuación la figura de Santiago inició un sueño de 800 años.

En el año 711 ocurrió el hecho que marcaría el devenir del Camino de Santiago. España fue invadida por el ejército musulmán, siendo ocupada la totalidad del territorio en poco tiempo, a excepción de la franja cantábrica y pirenaica occidental.

Siete años tardó tardó en llegar la primera derrota de las tropas musulmanas. Fue en las inmediaciones de Covadonga, ante el rey Pelayo. Comenzó a propagarse que la intervención divina, en este caso de la Vírgen, había resultado decisiva. La fe empezaba a tener tan buenos resultados como las propias armas.

También empezaba a extenderse el culto a Santiago de la mano del Beato de Liébana, al anuncio de los milagros que realizaba en pro de la causa cristiana. Los visigodos refugiados en Asturias reforzaron sus bríos, al sentirse elegidos por Dios para ejecutar sus deseos en la tierra, y salieron de sus reductos en las montañas para ocupar las zonas despobladas que a su paso dejaban los invasores. León y Galicia volvieron a ser reinos cristianos.

-.El descubrimiento:

En un año que se sitúa en torno al 813, un individuo del que sólo se sabe el nombre, Pelayo, se había retirado al bosque del Libredón, sobre la suave colina que circundan los ríos Sar y Sarela, para realizar vida ermitaña. En el lugar se hallaba una necrópolis romana y otra visigoda, que permanecían bajo una espesa capa de arcilla, producto del abandono en el que habían caído.

Pelayo contempló una lluvia de estrellas que caían sobre un punto determinado. Interpretó la visión como un mensaje divino y comenzó a buscar. Descubrió una sepultura y dio cuenta al obispo Teodomiro del hallazgo, acontecido en lo que él llamó un campo de estrellas, lo que dio origen a Compostela, "campus stelae".

El obispo certificó que los restos pertenecían al apóstol Santiago. Reconstruyó la historia, aseverando que la nave en donde fue depositado el cadáver en Palestina llegó hasta el puerto de Iria Flavia, siguiendo la tradición de que los apóstoles de Cristo fueron enterrados allí donde habían predicado. Así se explicaba la aparición de los restos a 38 kilómetros del punto de desembarco, aguas arriba del río Ulla y en medio de la calzada romana que unía Padrón con Betanzos. El obispo Teodomiro también identificó como verdaderos los sepulcros de Teodoro y Atanasio, discípulos del apóstol y enterrados junto a él.

El rey Alfonso II el Casto tuvo conocimiento del hecho. Tan necesitado como estaba de una figura que apadrinara la Reconquista, nombró a Santiago patrón de España, y ordenó la construcción de una iglesia sobre el mausoleo del santo. Las obras comenzaron en el año 829. La noticia se extendió. Ya era oficial que el cuerpo de Santiago se veneraba en el Campo de las Estrellas.

.-Los primeros peregrinos:

La primera referencia histórica a un grupo de personas que acudió al lugar para rezar ante el santo data del año 840 y constata que viajaron desde Asturias. Hasta entonces sólo se peregrinaba a Roma o a Jerusalén. Quienes iban a la sede papal eran los romeros y los que llegaban hasta Tierra Santa, palmeros; peregrino fue, a partir de entonces, el que visitaba Compostela.

La figura del apóstol cobró aún más fuerza tras la batalla de Clavijo. Allí se enfrentaron en el año 842 el reino astur-leonés y el de Al-Ándalus. Pese a su inferioridad, venció el ejército cristiano. La victoria se debió, según contaban los que decían haberlo visto, al mismísimo Santiago, que irrumpió en el campo de batalla montado sobre un caballo blanco y lanzando espadazos a diestro y siniestro.

Este episodio comenzó a perpetuarse en cuantas iglesias se levantaban. También se extendió al otro lado de los Pirineos, donde la figura de Santiago Matamoros fue bien recibida, porque la lucha a favor de la causa cristiana era el legado que había dejado Carlomagno, perseguidor de las tropas islámicas hasta más allá del territorio franco, lo que le había valido ser coronado como Emperador de Occidente.

A lo largo del siglo X los límites de la Reconquista se van ampliando, y aparecen nuevos reinos, que comparten el mismo ideal religioso. Empieza a ser posible viajar por todo el norte con seguridad enarbolando la bandera del crisianismo. Llegan los primeros peregrinos extranjeros, todavía muy escasos. Entran preferentemente en España por la calzada romana Bearn-Zaragoza, porque en Roncesvalles están los vascones, siempre en pie de guerra. Pasan los Pirineos por el puerto del Palo, descienden el valle de Hecho y toman el canal de Berdún.

En el año 950 Gotalesco, obispo de Puy, peregrinó a Santiago. El viaje, realizado con gran boato, no pasa desapercibido. Se trata de una autoridad eclesiástica, primera que visita Compostela, y le acompaña una amplia cohorte. Su ejemplo empieza a ser secundado.

Se abrió un paréntesis en las pergrinaciones cuando Almanzor, en una operación de castigo al reino cristiano, llegó hasta Compostela y arrasó la ciudad en el año 997. Como expresión de la preponderancia del Islam, se llevó las campanas de la iglesia y las hojas de las puertas para que sirvieran, una vez fundidas, de estructura a la mezquita de Córdoba.

.-Un intenso año 1000:

La llegada del nuevo milenio marcó una nueva etapa, que sería la que diseñaría la actual personalidad del Camino de Santiago. Porque de la mano del rey navarro Sancho III el Mayor llegó la orden de Cluny a España; bajo el brazo trajo el arte románico. Esta expresión se empezó a manifestar en las iglesias, de dimensiones colosales porque representaban el ideal por el que se ha luchado. También tuvieron que dar cabida a cuantas gentes vivían a su alrededor, pues los burgos crecieron bajo el influjo eclesiástico, único administrador de la cultura en la época. Los monjes de la orden fueron ocupando una tierra de nadie, que había quedado desierta tras doscientos años de guerras.

Llegó el milenario de la Pasión y la cristiandad se movilizó para peregrinar. Pero sobre Jerusalén acechaba la amenaza turca. No era el lugar indicado. Compostela quedaba más cerca. Los territorios reconquistados se fueron estabilizando; nacieron ciudades y se mejoraron las vías de comunicación. La expansión de los monjes de Cluny por todo el territorio también contribuyó a inspirar confianza.

Por Aragón continuaban llegando peregrinos. Pero desde el año 1035, también por la ruta de Somport. Ramiro I fijó la capitalidad del reino en Jaca, lo que mejoró la infraestructura de esa vía, donde se levantó además el hospital de Santa Cristina, comparado en importancia al de Jerusalén. Estas instalaciones comenzaron a sucederse en el itinerario hasta Santiago para atención de los peregrinos. En alguna se les aseguró incluso la comida. La normativa general era que podían permanecer un día si iban hacia Santiago, o dos si estaban de regreso.

La intensidad que trajo el nacimiento del milenio no decayó. Sancho III el Mayor rompió fronteras al Camino y lo acortó haciéndolo pasar por Nájera, una vez reconquistada, ahorrando el paso por Álava. En Castilla, Alfonso VI también tomó bajo su protección la ruta jacobea y concedió a Santo Domingo cuantos medios necesitara para mejorarla. En Santiago, Diego Peláez comenzó las obras de la actual catedral en el año 1075, mientras las peregrinaciones se sucedían. Quedó registrada la del Cid en 1064 y un año después se recibió, desde Lieja, la más ingente de todas las habidas desde que se iniciaron 200 años antes.

Santiago de Compostela figuró, por disposición papal, como lugar oficial de peregrinación, junto con Roma y Jerusalén. Calixto II concedió en 1122, además, la posibilidad de alcanzar allí el jubileo. Los años cuyo 25 de Julio, festividad de Santiago, fuera domingo, se declararon santos. Ello suponía la redención de todos los pecados a quienes peregrinasen en tales fechas. En cambio, por orar ante el sepulcro del apóstol en años que no fueran santos, se perdonaba sólo la tercera parte de los pecados, que equivalía, según interpretaciones de la época, a un mínimo de 40 días de purgatorio y a un máximo de 200.

-La primera guía:

El primer año santo fue el de 1126 y dos después se acabó la catedral. Las peregrinaciones empezaron a ser masivas. En una de ellas llegó Aymeric Picaud, clérigo de Poitou, que volvió a repetir el viaje para escribir el "Liber Sancti Iacobi". Este libro se convirtió en una auténtica guía del Camino; daba detalles del itinerario, los hospitales y el comportamiento de las gentes. Lo terminó en 1139 y pasó a ser llamado "Códex Calixtinus", al conceder su autoría al papa Calixto II.

En él se quedaron registrados trece etapas, desde la salida en Saint Michel, en Francia, y cuyos finales eran. entrando por Roncesvalles, Viscarret, Pamplona, Estella, Nájera, Burgos, Frómista, Sahagún, León, Rabanal, Villafranca, Triacastela, Palas do Rei y Santiago; por la vertiente aragonesa, hasta llegar al Puente de la Reina, había finales en Jaca, donde se llegaba procedente del pueblo francés de Borce y Monreal.

Al término de cada una de estas etapas, en las que se tardaba dos o tres días, el peregrino podía encontrar un sitio adecuado para prolongar el descanso, que generalmente era un hospital al cuidado de una orden religosa.

El Camino siguió cobrando apogeo. A él acudían en cumplimiento de promesas o penitencias tanto nobles como plebeyos, aunque algunas bulas facultaban, sobre todo a los primeros, a que otra persona, generalmente un pobre, hiciera la peregrinación por ellos.

El bandidaje y la picaresca también salieron al encuentro del Camino y se creó en 1170 la orden de los Caballeros de Santiago para proteger la ruta, tal y como había sucedido años antes con la orden de los Templarios, a los que se encomendó la vigilancia de los Santos Lugares y que posteriormente también llegarían a España.

En los dos siglos posteriores, XIII y XIV, la peregrinación registró un auge desmesurado, producto del fanatismo religioso. La princesa sueca Ingrid llegó andando a Santiago de Compostela en el año 1270, tras haber peregrinado, también a pie, hasta Jerusalén y Roma, ciudad visitada por dos millones de peregrinos en el Año Santo de 1300. Santiago acogía una cantidad inferior, pero más constante, que se cifraba en medio millón de peregrinos al año.

La ruta jacobea, una vez que se unificaba en Puente de la Reina, empezó a llamarse Camino Francés, debido al enorme tránsito de extranjeros, llegados todos inexcusablemente de Francia. Había más caminos, pero de menor importancia. La gran avalancha procedía del continente y el itinerario principal (existía otro por la costa) era el llamado Real Francés.

.-El "Liber Sanci Iacobi" en el contexto jacobeo:

Un fenómeno tan profundamente enraizado y extendido como el de las peregrinaciones jacobeas, era natural que provocase la aparición de un manual, o guía informativa. Este objetivo lo satisfazo una obra, surgida como tal en el siglo XII, y que se ha conocido habitualmente como "Códex Calixtinus", por atribuirse su composición al Papa Calixto II. Su nombre encabeza efectivamente varios capítulos de la obra, y una carta suya le sirve de prólogo-presentación. Pero atribuir éste libro al Papa Calixto no es absolutamente cierto. Según recientes investigaciones hubo un "revisor" o "editor", responsable de la forma que la colección tiene en la actualidad. Éste debió ser el francés Aymeric Picaud.

En la actualidad se reserva esta denominación de "Códex Calixtinus", para el bello manuscrito de 225 folios, con escritura del siglo XII, que se conserva en el Archivo catedralicio de Santiago de Compostela. Una copia incompleta de 86 folios se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona, con la signatura 99 del "Fondo de Ripoll", realizada en Compostela por el monje de Ripoll, Arnaldo del Monte, en el año 1173.

A partir de J. Bedier, se conoce la obra transmitida en el "Códex Calixtinus" como "Liber Sancti Iacobi". Se trata de un conjunto de materiales que fueron redactándose en diversas épocas y en forma independiente, hasta que fueron sometidos a una redacción o revisión final. Consta de cinco secciones o libros: I.- Conjunto de sermones, textos litúrgicos y formularios para la liturgia de Santiago. II.- Colección de 22 milagros debidos a la intercesión de Santiago y realizados en diversas regiones de Europa. III.- Relata la traslación del cuerpo de Santiago a Compostela. IV.- Conocido como el "Pseudo-Turpín", por atribuirse al Arzobispo de Reims, Turpín. V.- "Liber Peregrinatis", la auténtica primera guía del Camino.

.-Carta del Santo Papa Calixto:

Calixto, Obispo, siervo de los siervos de Dios, a la muy venerable comunidad de la Iglesia cluniacense, (...), salud y la bendición apostólica en Cristo. (...)

Yo que he amado al Apóstol desde mi infancia, durante mi vida escolar recorrí tierras y regiones extrañas por espacio de catorce años, anotando cuidadosamente en unas pobres y ásperas hojas cuantos escritos encontraba de él (... habla de la "rara fortuna" que le permitió, a pesar de perder sus posesiones, conservar siempre su Códice).

Y dando afanosamente vueltas a este tema, una noche arrebatado en éxtasis, vi frente a mí, en un salón regio, a un joven adornado de extraordinaria belleza (...). Al entrar con su séquito por la puerta oriental del salón, uno de sus acompañantes anunció: "¡El hijo del Rey!" (... y añadió que: "aceptará complacido y de buen grado, el Códice del Apóstol cuando lo hayas concluido")

(...)

Los relatos históricos que se contienen en los libros siguientes unos los he contemplado con mis propios ojos, otros los he visto escritos, otros los he oído de referencia de toda garantía y los he consignado por escrito. (...)

Pero vamos a indicar qué partes de él hay que leer en la iglesia: De los dos primeros libros se ha de cantar en las iglesias, según las rúbricas hasta el signo (aparece el crismón). (...) Caso de que, por su extensión, en las festividades de Santiago no puedan leerse en la iglesia todos los sermones y milagros del Santo léanse cuanto menos en el refectorio, con posterioridad, en sucesivas semanas, al día en que cayó su festividad.

(...)

Quien pretendiese invalidar con argumentos vacíos o vanas disputas las prescripciones que se hacen en este Libro, o quien se atreviese a despreciarla u oponerse a ellas, sea anatema con Arrio y Sabelio. Dada en Letrán a trece de enero.

.-La orden de los caballeros de Santiago:

De todas las órdenes militares que se establecieron en España para defender la religión católica contra los moros, la más rica y más importante fue la de Santiago de la Espada. Su objeto era proteger a los peregrinos frente a los infieles y el pillaje.

La absoluta conformidad que se nota entre los autores en cuanto al objeto primitivo de esta institución, desaparece cuando se trata del lugar y tiempo en que fue fundada, bien que la opinión más probable es que tuvo principio en el reino de Galicia por los años de 1170, en el reinado de D. Fernando III de León. Trece caballeros de los más nobles y distinguidos, de los que destacaba D. Pedro Fernández de Fuente-Encalada, decidieron unirse a unos religiosos (canónigos regulares de San Agustín, del convento de San Eloy) y formar una orden de ayuda al peregrino.

Poco tiempo después vino a España, como legado de la Santa Sede, San Jacinto y San Alberto, diácono cardenal de Roma, y aprobó esta orden en cuanto pudo. Alejandro III la confirmó bajo la regla de San Agustín con bula de 5 de Julio de 1175.

A partir de ese momento, en ninguna batalla o hecho de esa época en territorio hispano, faltarían los caballeros de la Orden de Santiago.

Alfonso VIII les cedió Uclés para que defendieran la frontera (1174), y la población vino a convertirse en capital y sede de la Orden.

Las grandes riquezas y el poder político de la Orden la desviaron de su misión privativa, por lo que los Reyes Católicos se hicieron cargo del maestrazgo y de sus bienes. A partir de esta fecha, el título de caballero de Santiago fue puramente honorífico.

Alejandro VI unió para siempre a la corona de España los maestrazgos de Santiago, Calatrava y Alcántara en tiempos de Carlos I.

El traje de ceremonias de los caballeros consiste en un manto blanco muy holgado, cerrado por delante, con la cruz roja de la orden en el pecho. Los religiosos vestían hábitos clericales con cruz encarnada

.-Decaimiento:

Fue a partir del 1500, coincidiendo con el descubrimiento al otro lado del océano de nuevas tierras, cuando decayeron las peregrinaciones, pese a que aún recibían el impulso real. Los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II se contaron entre los peregrinos de aquella época.

Hubo otro episodio más que contribuyó a que se abriera un gran paréntesis. En 1589, la prudencia de los monjes que estaban al cuidado de las reliquias del santo hizo que las escondieran, ante el anuncio de que un mítico pirata, Francis Drake, había desembarcado en Galicia. Lo hicieron con tanto celo y secreto, que ya nadie supo más de ellas.

El descanso duró esta vez dos siglos. Unas obras realizadas en 1789 en el subsuelo de la catedral de Santiago de Compostela pusieron al descubierto las reliquias. El papa León XIII dio fe de la autenticidad de los restos.

El hallazgo no supuso ninguna reactivación del peregrinaje. Eran malos tiempos para la Iglesia, pues 44 años antes había sufrido la desamortización de Mendizábal, jefe de gobierno durante el reinado de Isabel II, que puso a la venta todas las tierras eclesiásticas, cifradas en un 18 % de todo el territorio español.

Nuevas excavaciones realizadas en la catedral entre 1946 y 1959 permitieron encontrar la tumba del obispo Teodomiro. También quedó confirmada la existencia de una necrópolis cristiana del siglo I. En otras más recientes se descubrieron unos agujeros en los nichos que se atribuyeron a los discípulos Teodoro y Atanasio. Era costumbre de la época que en los túmulos de las personas que hubieran sufrido martirio se depositara regularmente incienso y se obtuviera de ellas alguna reliquia. Apareció también la inscripción "Atanasio mártir".

.-El renacer:

El interés histórico por el lugar reactivó inesperádamente la ruta. La Unesco concedió a Santiago en 1985 la máxima distinción a una ciudad, al declararla Patrimonio de la Humanidad. El Camino también recibió un título de privilegio, el de Primer Itinerario Cultural Europeo. Tres años después el Gobierno de Navarra firmó un decreto para protegerlo, al prohibir en él todo tráfico de vehículos de motor; también sancionó cualquier construcción que se levantara a menos de 30 metros de las lindes. Sólo quedaba que los peregrinos insuflaran un soplo de vida a este mítico camino. La afluencia de fieles ha aumentado espectacularmente, camino del siguiente Año Santo, que caerá en 1999.

Las minorías están aportando también al Camino una pluralidad que lo revitaliza. Como los nueve muchachos belgas que en 1991 vieron conmutadas las penas que cumplían en un reformatorio, peregrinando a Santiago, según una tradición que mantiene el organismo encargado de su tutela. Siguiendo esta tradición, que se remonta a unos siglos atrás, los interesados deben hacer el Camino acompañados de un responsable. Una vez en Santiago, se les deja en libertad, cediéndoles los medios necesarios para volver a su país.

.-El legado artístico medieval del Camino:

Por lo que se refiere a las artes plásticas, el Camino de Santiago desempeñó un papel de primer orden, particularmente en el período comprendido entre los siglos XI y XIII. El mundo hispánico entró en contacto con las soluciones arquitectónicas procedentes de más allá de los Pirineos, pero al mismo tiempo la Cristiandad europea pudo conocer las singularidades artísticas de la Península Ibérica. Ahora bien, la valoración de este intercambio de elementos artísticos entre España y Europa ha sufrido grandes oscilaciones. Mientras para algunos historiadores de arte, como el norteamericano Kingsley Porter, la primacía se encuentra en suelo hispano, para otros, tal es el caso del francés Emile Mâle, la ruta jacobea posibilitó la entrada del arte francés en España.

Sin entrar en disputas de ese tipo, hay que admitir que, gracias al camino santiagués, se generalizó en España un carácter internacional (el románico) recibido ante todo en su versión francesa. Pero simultáneamente, como ha puesto de manifiesto Joaquín Yarza, "parte del repertorio formal de origen musulmán pasó al románico europeo". Por la demás, a través de la ruta se gestó un tipo particular de templo, plenamente adaptado a las necesidades de los peregrinos, la denominada "iglesia de peregrinación". Desde San Martín de Tours, en suelo galo, considerada en ocasiones como el punto de partida de este modelo, hasta la catedral compostelana, edificio culminante de este tipo de templos, las iglesias de peregrinación testimonian elocuentemente la integración hispano-europea que, gracias al Camino de Santiago, se produjo en el terreno de las artes plásticas.

Los principales hitos del arte románico en suelo hispano, tanto en arquitectura como en escultura, se encuentran en Jaca, Frómista, León y Santiago.

El Camino de Santiago fue asímismo escenario, a partir del siglo XII, de un arte que ha sido definido, quizá un tanto exagerádamente, como "de propaganda". Se difundía la imagen de Santiago, pero también la del peregrino, que aparecía con los típicos atributos del caminante a Compostela. En la ciudad del apóstol, por otra parte, tomaron cuerpo diversas actividades artesanales. Se vendían conchas, amuletos y otros objetos, destacando particularmente las piezas elaboradas a partir del azabache.

El Camino de Santiago: itinerario

L

a ruta jacobea está formada por innumerables caminos secundarios procedentes de todos los rincones de Europa. Pero nos vamos a centrar en el Camino que nosotros conocemos, es decir, el llamado Camino francés, que comienza en Roncesvalles y concluye en Santiago en la Plaza del Obradoiro, principal dentro de la Península Ibérica. Para ello lo dividiremos en cinco etapas principales, más un anexo de excursiones complementarias a realizar ya fuera de la ruta.

.-1º: De Arneguy y Roncesvalles a Puente de la Reina:

Arneguy es un pueblo a caballo entre Francia y España. Los peregrinos procedentes de los tres caminos franceses se reúnen en Ostabat para comenzar la ascensión de los Pirineos. Se sube el Puerto de Ibañeta, para alcanzar el monasterio de San Salvador de Ibañeta.

De él ya no queda nada. En su recuerdo una pequeña ermita conserva la campana que se hacía sonar por la noche para orientar a los peregrinos perdidos. El "Códex" dice de aquí que "parece poder tocarse el cielo con las manos". Hubo en siglos pasados miles de cruces plantadas por los peregrinos. Además, un monolito recordando la derrota de Roldán y otro dedicado a la Vírgen de Roncesvalles.

El camino y la carretera descienden rápidos a Roncesvalles, que introduce a la Edad Media. Aquí estuvo el Hospital Real con un equipo de zapateros para atender al peregrino en sus necesidades. Destaca "La Colegiata", la biblioteca y el tesoro, la "Capilla de Santiago" y la del "Sancti Spiritus", antiguo osario de peregrinos.

Más tarde, Burguete, Espinal y Viscarret, final de etapa del "Códex". Después el Camino se divide en dos ramas, que entran separadas en Pamplona.

La catedral de Pamplona no tiene gran valor simbólico. Fue construida sobre otra románica incendiada. Destaca de ella algún alto capitel interesante, en el claustro.

El Museo de Navarra guarda una exposición única de capiteles.

Los Caminos se vuelven a unir, saliendo paralelo a la carretera. Se pasa por Cizur Menor, con las ruinas del Hospital de la Orden de San Juan. Astrain y el Alto del Perdón conducen tras un suave declive hacia el Puente de la Reina. Unos centenares de metros antes, nuestro camino se une con el que venía de Somport, "formando un solo camino hasta Santiago", según el "Códex Calixtinus".

.-2º: De Puente de la Reina a Santo Domingo de la Calzada:

El peregrino entra ahora en una zona más benigna climática y geográficamente. El Camino será hasta León menos áspero, y los frutos y ríos de estas tierras lo harán más llevadero.

Puente de la Reina nace tras la decisión de una reina navarra de construir un puente que facilitara el paso del Arga, cosa que se realiza en el siglo XI. La Rúa Mayor lleva hasta el mismo puente

La Iglesia del Crucifijo está al comienzo de la rúa, es del siglo XII, y tiene una portada interesante y un crucifijo renano del XIV único. La infrecuente doble nave desasosiega lo suficiente como para meditar los misterios de la simetría y los números pares.

La Iglesia de Santiago (XII) tiene una portada con arco polilobulado, característico de la zona. Tiene pequeñas cabezas sobre columnas, y una magnífica estatua de Santiago, prototipo de la iconografía jacobea.

El Puente parece emerger del agua y flotar. A diferencia del Románico tradicional es ligero de aspecto. Es un resumen mismo del Camino.

Camino y carretera salen separados hasta Mañeru, y más tarde a Cirauqui, magnífico pueblo medieval en la cima de un otero. A su bajada, restos de una calzada romana. Lorca y Villatuerta nos conducen hacia Estella.

Dice el Códice: "Más allá está Stela que tiene buen pan y vino óptimo y es abundante en carnes y peces, donde toda felicidad es plena". Estella es otra ciudad que debe su nacimiento al Camino. Numerosos monumentos románicos, y es aquí donde, por vivirse de una forma tan especial la Peregrinación, se fundó la asociación "Amigos del Camino de Santiago".

San Pedro de la Rúa es de imponente fachada y ascética subida. Portada con elementos del simbolismo sasánida que prueban remotos orígenes de la figuración románica, más allá de los europeos. Interior extraño e interesante y claustro magnífico con una de sus alas destruida. Distintos ciclos en sus encantadores capiteles. Esta iglesia-fortaleza nos da una idea de perennidad, de estar bien atornillada a la roca que la vivifica. El soporte de todo simbolismo ha de estar sólidamente construido.

El Palacio de los Reyes de Navarra es uno de los pocos edificios civiles románicos que perduran. Reciente construcción, quizás excesiva que confunde antiguos y nuevos capiteles. A tener en cuenta dos: el del combate entre Roldán y el gigante Ferragut, en el que ambos combatientes siguen aferrados a las cosas de este mundo, y el del asno arpista, que como el burro flautista hace música sin saber cómo. Fiel representación del aprendiz constructor que sigue las instrucciones del maestro y termina levantando una catedral.

San Miguel in Excelsis es un maravilloso pórtico centrado en un Pantocrator bondadoso y en Majestad al mismo tiempo. Crismones, mandorlas místicas, Tetramorfos, todo un mundo iconográfico y simbólico medieval. La Iglesia del Santo Sepulcro, del siglo XIV, tiene una portada rica en escenas de la Pasión, y Apóstoles marineros con un Santiago prototípico.

Ayegui enfila nuévamente el Camino, y una pequeña desviación nos llevará hacia Irache. En esta ciudad se encuentra el Monasterio de Nuestra Señora la Real de Irache, a la sombra de Montejurra, con cabeceras y portadas del siglo XII. Fue otro hospital importante de peregrinos. Pórtico sencillo con crismón central cuya S representa una serpiente. Pero lo que lo hace único es la Mano de Dios que lo sostiene por su parte inferior. Energía y materia relacionadas en esta antigua ecuación más antigua que la relativista.

Camino y carretera siguen superpuestos hasta Los Arcos, marchando desde aquí paralélamente hasta Sansol, bajando casi en picado hasta Torres del Río.

Aquí, la Iglesia del Santo Sepulcro, del XII, con reminiscencias de Eunate, otra iglesia poligonal templaria. Magnífica en su pequeñez, destaca su increíble cúpula. Conserva en el tejado la linterna de los muertos.

Viana conserva el sepulcro de César Borgia en el santo suelo (para que sea pisada por todo el mundo), y es el último pueblo de Navarra. Ahora se entra en La Rioja, y se da a parar a Logroño, ciudad que acoge al peregrino pudiéndose seguir la marcha por el casco viejo, de donde destaca:

La Iglesia de San Bartolomé (XII y XIII), con interesante portada abocinada e interior de tres naves. Santa María del Palacio, aguja ojival que destaca sobre la ciudad. La Iglesia de Santiago el Real, de escaso valor simbólico. En portada un Santiago barroco montado en caballo. Junto a la iglesia se conserva aún la fuente de peregrinos.

Desde aquí es frecuente realizar una excursión a Clavijo.

A la salida de Logroño, el Camino continúa hasta Navarrete, con interesante cementerio a la salida. Más allá, Nájera, ciudad que fue Corte y fin de etapa del Códice.

De visita obligada es Santa María la Real, donde está el sepulcro de Dña. Blanca de Navarra, por su candor y el ritmo de sus figuras. La capilla de Nuestra Señora está excavada en la roca roja y veteada que le da su gran coherencia a este lugar. El claustro de los Caballeros impresiona, más por la futilidad de los honores de los allí enterrados que por los encajes de la piedra.

Camino y carretera discurren separados. Aquél llega a Azofra. Se vuelven a unir para separarse más tarde cerca de Santo Domingo de la Calzada.

.-3º: De Santo Domingo de la Calzada a Frómista:

La fama de Santo Domingo de la Calzada llegó hasta los confines de Europa por el milagro del ahorcado injustamente cuyos padres lo encontraron vivo a su regreso de Compostela, por obra del Apóstol. El mensaje de muerte y resurrección se perpetúa en los magníficos gallo y gallina que siguen cacareando en este corral sagrado (en el interior de la iglesia), a cuyos pies descansan los restos de uno de los máximos "pont fices" del camino, el maestro constructor Domingo, que ejerció su caridad construyendo puentes para los peregrinos.

La Catedral sólo conserva románico el ábside, deambulatorio y poco más. Es suficiente para mostrar su magnitud entre las catedrales románicas construidas dentro del "estilo de la Peregrinación".

El Hospital es hoy un Parador Nacional. Conserva su sala principal del s. XIII en donde por tradición se cobijó el "poberello" de Asís en su peregrinación a Santiago. Sus sencillas ojivas y columnas han dado asilo durante siglos a peregrinos de toda condición.

Camino y carretera siguen juntos (separándose temporalmente en Grañón) hasta el primer pueblo de Castilla, Redecilla del Camino, cuya iglesia con pila bautismal es única: El neófito es sumergido en la pila que representa la Jerusalén celestial; el número 8, de Salvación, está representado abundantemente. Se sigue hasta Belorado, se serpentea hasta Tosantos y Espinosa del Camino, en donde puede verse la anchura del Camino en Castilla a su paso por el pueblo, terminando por llegar a Villafranca Montes de Oca. En este pueblo se reunían los peregrinos para atravesar en grupo los Montes de Oca, predio de bandidos y ladrones. Camino y carretera discurren paralelos, suben el Puerto de Pedraja, hasta las ruinas de la ermita de Valdefuentes. Una pista forestal conduce hacia San Juan de Ortega. Fue en este minúsculo lugar donde ejerció el santo su caridad proverbial. Un rayo de sol equinoccial ilumina todos los años a las cinco de la tarde (hora solar) al más extraordinario capitel románico que representa la Anunciación, el Nacimiento, la Epifanía y el anuncio a los pastores. Tal sucede en los días cercanos a ambos equinoccios (21 de marzo y 22 de septiembre).

Las sopas de ajo del parroco de este pueblo son ya famosas en muchos lugares de Europa.

Desde aquí el Camino tiene dos ramales hasta Burgos: o por Atapuerca, o por Santovenia de Oca, Zalduendo e Ibeas de Juarros.

Burgos llegó a tener treinta hospitales, pero hoy lo jacobeo se ha reducido allí en dos o tres lugares. La Catedral es una de las joyas del gótico español. La piedra trascendente está debajo de las filigranas de las agujas y cimborrios. En los pórticos del Sarmental o la Coronería o en la Puerta Real. Desde una de las gárgolas el alquimista tocado con su gorro frigio nos anima ya que nuestra Gran Obra marcha por buen camino, por el Camino.

Camino y carretera superpuestos nos conducen hasta Tardajos. Se separan aquí enfilando el primero hacia Rabé de la Calzada ( "De Rabé a Tardajos no te faltaran trabajos; y de Tardajos a Rabé libéranos Dómine"), Hornillos del Camino y Ruinas de San Boal para caer a Hontanas. Este camino es bastante difícil. Para no perderse, el peregrino ha de seguir siempre el más recto y ancho. La carretera llega hasta Olmillos de Sasamón, desviándose aquí a la izquierda. Desde Hontanas uno y otro marchan paralelos hasta San Antón.

En medio de la carretera aparecen esta ruinas becquerianas del antiguo monasterio de antonianos. Monjes estos bastante misteriosos de los que poco se sabe y que basaban sus construcciones y simbolismos en la Tau que usaron de anagrama y que aún se ven en estas ruinas. Cuidaban también de los peregrinos enfermos de ergotismo llegando su caridad a dejar todas las noches alimento y bebida a disposición de los peregrinos que pasaran con el monasterio ya cerrado, conservándose en el lienzo de pared contrario los dos huecos que usaban para ello.

Después Castrojeriz, en donde sus numerosas ruinas e iglesias dan fe de su esplendor pasado. Hasta La Fuente Fitero, carretera y camino marchan separados, atravesando el Pisuerga juntos y entrando en Palencia. Siguen así hasta Boadilla del Camino, que tiene una importante pila bautismal, separándose ambos hasta Frómista.

.-4º: De Frómista a Ponferrada:

Frómista la dorada es uno de los lugares privilegiados de la Ruta. Cruce importante de las vías Norte-Sur y Este-Oeste (el Camino), Frómista alcanzó sus siglos gloriosos con la Peregrinación. En Frómista se vive aún en un tiempo en el que la tranquilidad es algo habitual.

La Iglesia de San Martín (siglo XI) es una de las joyas del románico español. La restauración de finales de siglo cambió algunos capiteles, pero dejó exenta la iglesia, pudiéndose contemplar hoy magnífica desde todas sus perspectivas. Más de 100 capiteles y 300 canecillos nos presentan todo el mundo románico en el que ninguna figuración es gratuita o "artística", sino que contiene una significación moral y muy a menudo metafísica. El simbolista y cualquier espíritu poroso puede aquí engolfarse horas. San Martín es una iglesia hecha a la medida del hombre con tal unidad y coherencia que parece fuera abandonada la víspera por la fraternidad de constructores que la levantara para nuestro gozo. San Martín de Frómista es la obra bien hecha, la obra maestra y el infinito gozo interior que da el haberla rematado o simplemente el contemplarla.

De aquí en adelante tanto el Camino como la carretera se hacen duros, primero con las planicies desoladas de los "campos góticos" y más tarde con los montes de León. Peregrinos y motorizados han de templar el ánimo. Ya se ha vencido la mitad del Camino. Hasta Villalcázar de Sirga o Villasirga, Camino y carretera van juntos.

En este pueblo la impresionante iglesia de Santa María la Blanca, del XII, lo domina por completo. Fue encomienda templaria y eso se nota en su arquitectura. Primitivamente de cinco naves, hoy sólo quedan tres que se aprecian en toda su dimensión desde el coro. Portal Sur importante en el que aparecen las primeras sonrisas góticas españolas. La piedra dorada de Villasirga transmite felicidad. En el interior discretas damas observaron desde lo alto de los capiteles ritos y rezos de los caballeros que decían: "Nada para nosotros, Señor. Todo para Tu gloria". A ver los distintos sepulcros y estatuas.

Villasirga se abandona siempre con pesar, pero con el espíritu iluminado.

Carretera y Camino siguen prácticamente superpuestos por la planicie palentina hasta Carrión de los Condes. Dice el Códice: "Más allá está Karrionus que es ciudad óptima". Es realmente un pueblo agradable con dos restos románicos importantes. Primero, la Iglesia de Santa María del Camino o de la Victoria, con portal insólito que los arbotantes posteriores han estropeado en gran medida. La tradición popular ha querido ver representado en él el tributo de las Cien Doncellas que los cristianos debieron pagar anualmente a los moros. Parece improbable. Lo que sí es evidente es el mundo de personajes y escenas que vive en lo alto. De factura muy singular, los Reyes Magos, Herodes, soldados y una Epifanía en medio de girasoles y otras plantas nos habla de la Manifestación de la Verdad, dificultada a veces por nuestra materialidad prepotente (algunas figuras aparecen agobiadas por su propio friso).

En la Iglesia de Santiago sólo queda la fachada del s. XII. Sin embargo, es el mejor románico que existe en nuestro país en algunos aspectos. La composición se divide en dos niveles. El superior ocupado por el Pantocrator, el Tetramorfos y un Apostolario. En el inferior unos capiteles y una arquivolta con 24 figuras radiales. Ningún Cristo-Majestad es tan soberbio como éste. Firmeza, serenidad y acogimiento: "Dios es el águila que cubre el mundo con sus alas y mira al hombre bondadosamente". Las figuras de las arquivoltas representan diversos oficios. Sus caras irradian felicidad.

Camino y carretera se separan hasta Calzadilla de la Cueza. Pasan por Santa María de las Tiendas, Lédigos, Terradillos de Templarios, Moratinos, San Nicolás del Real Camino y entran ambos en León. Después llega a Sahagún. De ella dice el "Códex Calixtinus": "Más allá Sanctus Facundus donde afluyen todas las felicidades". Sin embargo es hoy una triste muestra de lo que debió ser la villa que la Orden de Cluny eligió como cabecera en España. Por causas que se desconocen, aquí empezó la "moda" de utilizar el ladrillo en vez de la piedra. De este modo, Sahagún se ha convertido en testigo y museo de esta mutación genética en el desarrollo del románico. Un ladrillo sólo podrá sostener a otro ladrillo, nunca al contenido metafísico de la piedra. Para comprobarlo, no hay más que ir a la Iglesia de Santiago (s. XII)

Hasta Calzada del Coto, Camino y carretera siguen juntos, separándose ambos a continuación, pasando el primero por Berciano del Real Camino, El Burgo Ranero y Reliegos, y la carretera desviándose hacia la general de León. Ambos vuelven a unirse en Mansilla de las Mulas. Continúan así pasando por Villamora, Arcahueja y el Alto del Portillo, para caer en León. Esta es una ciudad acogedora y simpática. Aquí, quizás, está una de las raices mayores de lo hispánico, más auténticas que los clichés tópicos.

La Colegiata de San Isidoro es una de las iglesias más importantes del Camino, en el estilo de la de Frómista. Una obra posterior ha ocultado partes de la fábrica romana, pero siguen intactos sus ábsides y la portada principal. Ésta, o Puerta del Cordero, tiene a este símbolo de Cristo como eje, desplegándose en su entorno toda una simbología zodiacal y musical. Junto a esta puerta hay otra entrada o "Portada del Perdón" en la que pueden contemplarse quizás las primeras obras del Maestro Esteban.

El interior resplandece con su gran arco polilobulado y sus capiteles interesantísimos. El Santísimo se expone en San Isidoro perpetuamente.

El Panteón Real ocupa el lugar del pórtico Oeste que dio acceso a la iglesia. Amén de capiteles y sarcófagos, el Panteón es famoso por las pinturas murales de sus bóvedas, constituyendo la mejor colección de Europa. Más allá del narrativismo y la anécdota, estas pinturas nos hablan con la fuerza y la sencillez de la Verdad.

Toda esta gran obra de San Isidoro se completa con el arte mobiliario medieval que puede contemplarse en el Museo adyacente. De este modo San Isidoro se convierte en el conjunto más completo que tenemos para acercarnos a la civilización románica.

La Catedral, la "pulchra leonina", es quizá el mejor gótico que tenemos. Nada es vano o simplemente decorativo. Sus vidrieras son asombrosas. El mundo luminoso de la Edad Media penetra en nuestro espíritu enseguida. Son casi imprescindibles prismáticos o teleobjetivo.

Camino y carretera comienzan su lenta ascensión hacia los montes de León. Ambos zigzagean pasando por La Vírgen del Camino y San Miguel del Camino para llegar juntos a Hospital de Orbigo en cuyo puente tuvo lugar la gesta de don Suero de Quiñones. San Justo de la Vega antecede a Astorga.

Astorga es la capital de la Maragatería, y no ofrece restos medievales de interés. Sí debe visitarse el palacio Episcopal, no sólo por el Museo de los Caminos que se está intentando organizar en él, sino porque es importante contemplar la obra de Gaudí de cerca y comprobar así que a su estilo neomedieval le faltaba la sabiduría necesaria para dar verdadero contenido interno a la piedra.

Desde aquí el peregrino se enfrenta ya a los terribles Montes de León. Lo puede hacer por Foncebadón o por el Puerto de Manzanal. Aquél es más clásico, jacobeo y está todo asfaltado. A partir de aquí el peregrino se encontrará muchos pueblos abandonados, por lo que dormir podrá ser difícil.

Por Murias de Rechivaldo empieza una ascensión que continúa por Santa Catalina de Somoza, El Ganso y Rabanal del Camino, antigua encomienda templaria y fin de etapa según el Códice. Hoy es un pueblo olvidado y entrañable. Foncebadón es otro pueblo abandonado. A la sombra del Monte Irago conserva su calle real y nada del gran hospital. Automovilistas y peregrinos a pie deben tener aquí cuidado con la niebla

Coronado el Irago aparece la "Cruz de Ferro", una humildísima cruz clavada en un mástil sostenida por las piedras y la fe de centenares de millares de peregrinos que durante siglos han arrojado allí un guijarro.

El silencio y la soledad rodean este lugar telúrico en el que ambos Caminos (el de la Tierra y el de las Estrellas) parecen encontrarse. Se entra en El Bierzo, abundante en monasterios, vinos y truchas. El Valle del Silencio está a los pies del peregrino.

Por Manjarín, El Acebo, Riego de Ambrós y Molinaseca, Camino y carretera llegan a Ponferrada. Se abandona el silencio para descender a la civilización.

.-5º: De Ponferrada a Compostela:

Ponferrada es una ciudad de difícil geografía, en Pons Ferratus, cuyos polos fueron el castillo templario y el Sil. Hoy se ha estirado a lo largo de las carreteras que lo cruzan.

El Castillo ha llamado la atención de algunos, no sólo por sus colosales dimensiones, sino también por el número de sus torres, la disposición y forma de las mismas, así como su triple recinto

Serpenteando Camino y carretera pasan por Naraya y Cacabelos hasta Villafranca del Bierzo. En esta ciudad se podía ganar el jubileo compostelano si una fuerza mayor impedía al peregrino continuar su marcha, en los Años Santos en la Iglesia de Santiago, una de cuyas portadas se llama Puerta del Perdón.

Camino y carretera comienzan a trepar desde aquí en el último gran esfuerzo que le queda por hacer al peregrino: coronar el Cebreiro. Después, ya sólo suaves descensos le conducirán hasta la meta anhelada.

Pareje y Trabadelo conducen carretera y Camino hasta Ambasmestas y Ruitelán, separándose aquí para coronar la primera el Puerto de Piedrafita, y el segundo ascender hasta La Faba, para llegar al legendario Cebreiro. Éste es famoso no sólo por su orografía, sino sobre todo por el milagro eucarístico sucedido en esta cima de Occidente: "Un día de gran tempestad un campesino sube hasta aquí para oír misa. Celebra un monje de poca fe que desprecia el sacrificio del campesino. Pero en el momento de la consagración la Hostia se convierte en Carne y el vino en Sangre visibles". Los peregrinos extendieron la noticia por toda Europa. En la sencilla iglesia prerromana (IX-X) se expone el relicario junto a una talla de Santa María la Real (s.XIII).

En el Cebreiro deben verse también las viviendas-pallozas prehistóricas.

Por estas altas crestas siguen Camino y carretera pasando por Limanes, San Juan del Padornelo y Fonfría del Camino. Desde aquí ambos serpentean hasta Triacastela en donde se separan para pasar la carretera por Samos uniéndose ambos en Sarría (curioso románico en su templo parroquial de San Salvador). A la salida vuelven a cruzarse y separarse pasando el Camino por Barbadelo, Monzos y Ferreiros, llegando así a Portomarín. Es un curioso pueblo que el embalse de Belesar ha trasladado todo él a un otero cercano. Hasta aquí llegaban los reclamos enviados por los posaderos compostelanos en su afán de conseguir peregrinos.

La Iglesia-fortaleza de San Nicolás fue trasladada piedra a piedra (aún se ve la numeración) por el arquitecto y restaurador del Camino Pons-Sorolla. Con ello ha perdido su orientación primitiva pero el mensaje sigue vivo en esta iglesia que los Caballeros de la Orden de San Juan utilizaron tambien como fortaleza. Su aire austero y nítido se ve aligerado por las tres portadas con enseñanzas ciertas (la unión hipostática en el Norte, las corrientes telúricas en el Sur y la Manifestación gloriosa y musical en la Oeste, centrada por el rosetón). Interior coherente con el exterior, sobrio y soberbio.

La Iglesia de San Pedro es también de un indudable interés.

Saliendo de Portomarín el peregrino aligera inconscientemene el paso y el viajero el coche. Saben que Compostela está cercana y se huele el Atlántico. El Camino va por Ventas de Narón y Portos hasta Palas do Rei, mientras que la carretera pasa cercana a Vilar de Donas (del s.XII. Antigua sede capitular de la Orden de Santiago. Granito, líquenes y la campiña gallega rodean a estas solitarias damas de caballeros enfrascados en sus misticismos). Por San Julián del Miño y Lebureiro se llega a Mellid. Siguen serpenteando Camino y carretera por Santiago de Boente, Arzúa, Ferreiros y Burgo. Por Amenal se llega a Lavacolla (en cuyo arroyo los peregrinos se lavaban totalmente, para entrar limpios en Compostela). Desde aquí se emprendía una carrera de competición para ver quién llegaba antes al Monte del Gozo, desde donde por primera vez el peregrino contemplaba la ciudad del Apóstol. El que primero coronara el monte era nombrado "Rey" del grupo. En la actualidad existen la ermita de San Marcos y tres sencillas cruces que marcan el lugar. Compostela está ya a pies del peregrino, terríblemente cansado.

.-Santiago de Compostela: La etapa final:

"Por último Compostela, la excelentísima ciudad del Apóstol, que posee toda clase de encantos y tiene en custodia los preciosos restos mortales de Santiago, por lo que se la considera justamente la más feliz y excelsa de todas las ciudades de España", dice el Calixtino.

Los peregrinos entran por la Rúa de Concheiros, siguiendo por la de San Pedro, Puerta del Camino, Casas Reales, Animas, Plaza de Cervantes, Azabachería y Vía Sacra, encontrándose de pronto con todo el ábside de la catedral enfrente y en su centro la Puerta Santa, abierta sólamente los Años Santos. Los peregrinos medievales continuaban por Azabachería hasta el portal Norte de la catedral, entrando por él a ésta. Ninguno tiene la fuerza de voluntad de no hacerlo y deleitarse con el exterior de la catedral. Eso vendrá después. Dentro le espera la culminación de la aventura espiritual más importante que quizás haya emprendido en su vida. La tumba con los restos del Apóstol Santiago, aquel que presenciara en la tierra la Transfiguración de Cristo en su cuerpo de gloria le espera desde siempre, aparentemente silencioso. El peregrino se encuentra ya a solas con el "hijo del trueno".

Después pueden venir los ritos, tan en desuso hoy, que como signos de actos trascendentes tienen tanta importancia. El abrazo del Apóstol, posar los dedos de la mano en el parteluz del Pórtico de la Gloria, sentirse inmerso en los efluvios benditos del botafumeiro...

Todo ello irá serenando el espíritu de los fieles y prendiendo su ánimo sin que sienta deseos de abandonar el recinto sagrado. Cuando salgan, serán hombres y mujeres nuevos.

"Después de la fuente está el atrio o paraíso, según dijimos, pavimentado de piedra donde entre los emblemas de Santiago se vende a los peregrinos las típicas conchas, y hay allí para vender botas de vino, zapatos, morrales de piel de ciervo, bolsas, correas, cinturones y además, drogas y otras muchas cosas", dice el Calixtino. Está claro. El peregrino descansaba y vagabundeaba por Compostela los días felices siguientes a su llegada.

Con la referencia constante de la Catedral, que el peregrino la sabe cercana y accesible, Compostela ofrece una variedad de ambientes suficientes para tomar la necesaria perspectiva de la que salga potenciada la enseñanza románica.

Esta ciudad única y "con destino" es lo que los antiguos conocieron como "centros del mundo" o lugares en los que la unión del Cielo y de la Tierra tiene una fuerza singular.

Pero no sólo la geografía urbana y la hechura de Compostela, la verticalidad de ese eje espiritual, sino que las emociones y sentimientos e incluso las necesidades más proteicas han formado los sabores, olores y colores tan característicos de Santiago.

El tiempo ha ido sedimentándose en distintas capas de modo que resulta difícil separarlas unas de otras, llegando así a formar, paradójicamente, masas de tiempo intemporales que rezuman constantemente humedad.

Una vez impregnado de la ciudad, al peregrino no le queda más que llegar un atardecer hasta el paseo de la Herradura y contemplar el espectáculo único de ver dorarse las torres de la catedral al sol poniente, gracias a la "Xantoria parietina" (líquen que parece tener una especial afinidad por el granito compostelano).

.-La catedral compostelana:

Constituye la muestra arquitectónica del arte románico más importante de España. La primera basílica compostelana fue edificada en el siglo IX. A finales de la misma centuria se levantó la segunda, de traza prerrománica, destruida por Almanzor, sobre cuyas ruinas se alza el actual templo catedralicio. Las obras se iniciaron en 1075, bajo el reinado de Alfonso VI, y siendo obispo de Santiago Diego Peláez. En 1105 fueron consagrados los altares, quedando la catedral prácticamente concluida en 1122. El hermoso Pórtico de las Platerías fue inaugurado en 1103. Mención especial merece el famoso Pórtico de la Gloria. Es obra del Maestro Mateo, que lo concluye en 1188. El Pórtico es una salida tangencial de Mateo hacia el realismo y lo anecdótico, rompiendo así los cánones románicos y sin llegar a entrever los góticos que ya circulaban por Europa. Para construirlo, Mateo tuvo que derribar el Pórtico anterior, obra de un maestro desconocido que representó en ese lugar privilegiado del final del Camino lo que la coherencia exigía: la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor frente a Santiago, Pedro y Juan. Era el símbolo perfecto de la transmutación que debía sufrir el peregrino al atravesarlo. Con ello se acababa en su vida todo un ciclo en el que moría a esta vida para renacer a otra nueva. Era la iniciación. Mateo arrasa con todo ello y levanta el Pórtico que hoy nosotros conocemos. El maravilloso Pórtico está formado por tres arcadas que se corresponden con las tres naves de la catedral. Una estatua del Salvador aparece en el centro del tímpano y está rodeado de imágenes magistralmente talladas en piedra: San Juan sobre un águila, San Marcos, San Mateo, el entrañable parteluz con Santiago apóstol y ocho ángeles que ostentan diversos símbolos de la Pasión.

La fachada de la Azabachería se terminó a mediados del siglo XVIII. Entre los años 1738 y 1750 se levantó la fachada barroca que se abre a la Plaza del Obradoiro, sobre cuyo arco superior se yergue la estatua del Apóstol Santiago con atuendo de peregrino. La fachada del Obradoiro aparece flanqueada por la torre de las Campanas y la de la Carraca.

Tienen gran interés en el interior de la catedral la capilla barroca del Pilar; la de Mondragón, del siglo XVI, con un bello balcón gótico; la románica de San Bartolomé; la colección de tapices y las valiosas piezas del Tesoro de la catedral.

.-ANEXO: Más allá de Compostela:.

El peregrino con tiempo puede completar su viaje visitando Iria Flavia (hoy Padrón), donde según la tradición llegaron los restos del Apóstol embarcados en nave de piedra. Puede verse el Pedrón donde sería amarrada la embarcación.

Otra excursión recomendable es la de Finisterre, donde termina Europa y comenzaba el mar tenebroso. Muchos peregrinos llegaban hasta este impresionante cabo para contemplar con respeto religioso la puesta del sol. Un espectáculo único que conmueve el ánimo. Con él soñaron y temblaron millones de europeos (cuando aún no tenían conciencia de serlo) sin haberlo presenciado jamás.

En resumen

E

l Camino de Santiago, uno de los más asombrosos fenómenos de la civilización occidental, como lo califica el historiador francés Yves Bottineau, ha extendido su fama por todos los confines de la Cristiandad. La fe, la piedad, los sufrimientos de miles y miles de peregrinos hicieron de Compostela un lugar sagrado y perpetuamente vivo. Alrededor de la figura del peregrino se fueron configurando los elementos de su salvaguardia jurídica, las instituciones que le dieron hospitalidad y la constelación de obras de arte que jalonaron aquella ruta de penitencia a través de Francia y España. Para explicar este prodigio se han entremezclado la historia, la leyenda, la tradición y la pura fantasía, pero la fama del Camino de Santiago debe explicarse, en primer lugar, por la fe, absoluta y total de la Edad Media.

Y es que el Camino de Santiago es algo más que una tradición y un conjunto de monumentos a lo largo de una ruta: es y seguirá siendo, un vehículo de cultura y un lazo firme entre las diversas naciones europeas.

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