El Caballero de la armadura oxidada; Robert Fisher

Literatura universal contemporánea. Siglo XX. Narrativa. Novela histórica. Biografía autor. Personajes. Argumento. Valoración Crítica

  • Enviado por: Nabni
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
publicidad

Robert Fisher

EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA

Índice:

  • Estructura del libro

  • Biografía del autor

  • Personajes

  • Argumento

  • Valoración crítica

Estructura del libro:

El libro está dividido en 7 capítulos:

Capítulo 1: El Dilema del Caballero

Capítulo 2: En los Bosques de Merlín

Capítulo 3: El Sendero de la Verdad

Capítulo 4: El Castillo del Silencio

Capítulo 5: El Castillo del Conocimiento

Capítulo 6: El Castillo de la Voluntad y la Osadía

Capítulo 7: La Cima de la Verdad

La novela la presenta un narrador en 3ª persona, presentando diálogos.

Autor:

Robert Fisher es profesor de Educación y director del Centro de Investigación en la Enseñanza del Pensar en la Universidad de Brunel, Inglaterra. El profesor Fisher es consultor para muchos proyectos de investigación sobre el desarrollo de la creatividad y de las habilidades para pensar de los jóvenes. Ha publicado más de veinte libros sobre temas educacionales que incluyen la enseñanza del pensar, filosofía para niños, educación en valores, poesía, educación tecnológica y arte. Empezó su carrera a los 19 años, escribiendo para Groucho Marx en su programa nacional de radio. Después escribió para cómicos legendarios como Bob Hope, George Burns, Alan King, Lucille Ball, Red Skelton y Jack Benny. Autor o coautor de cerca de 400 programas cómicos de radio, con la llegada de la televisión, también fue autor de casi 1200 programas cómicos de televisión. Entre ellos se encuentra la primera serie de Danny Thomas, que recibió el premio Emmy, y por la cual Robert Fisher recibió personalmente los premios Sylvania y St. Christopher por escribir la mejor comedia del año. Ha sido nominado cuatro veces para el premio Humanitas. Entre sus programas televisivos se encuentran Todos en la familia, Padre Soltero, Maude, Los Jefferson y Buenos Tiempos. Ha sido coautor de nueve películas con Arthur Marx, y autor de tres obras de teatro en Nueva York y Londres. De su libro, El caballero de la armadura oxidada, se han vendido más de 1.000.000 copias y ha tenido un gran impacto en las vidas tanto de niños de cuarto curso como de ancianos de ochenta años.

Personajes:

El caballero: de carácter un poco orgulloso y altanero, aunque luego cambia

Julieta: muy amable, bondadosa y gentil

Cristóbal: un niño solo, sin el amor de su padre,

El herrero: un hombre fuerte y bueno, que no duda en ayudar al caballero pese a su mal humor y al golpe que recibió por su parte.

Bolsalegre: bufón del castillo, muy simpático y agradable, y aunque algunas veces se pasa con sus rimas, es bastante filosófico.

Merlín: mago muy inteligente y paciente, que espera a que el caballero se dé cuenta por sí solo de lo que le ocurre y la forma de arreglarlo.

Ardilla: ayuda al caballero a conseguir su objetivo, ya que es muy inteligente y comprensiva

Rebeca: es la paloma que aporta su granito para que el caballero se quite la armadura.

Sam: es el nombre que le pone el caballero a su Yo interno

El Rey: es un hombre bueno y generoso, que de vez en cuando hace un viaje hacia su interior para no caer en las mismas faltas de siempre y poder mejorar día a día.

Argumento:

La historia narra la vida de un caballero que creía ser bueno, generoso y amoroso, ya que rescataba damas en apuros, y mataba dragones. Tenía una esposa y un hijo que lo querían mucho, a pesar de que no lo veían demasiado, llamados Julieta y Cristóbal. El caballero tenía una armadura de acero sólido y reluciente, y era muy famoso por ella. Pero el caballero amaba tanto su armadura que casi no se la quitaba, e incluso dormía con ella.

Pasó un tiempo, y Julieta ya estaba harta de hablar con una armadura, ya que ni siquiera su hijo Cristóbal recordaba a su padre sin ella. Hasta que Julieta le dijo que si no se quitaba la armadura, ella y el pequeño se marcharían. El caballero, viendo cómo iban las cosas, decidió quitarse la armadura, pero sorprendentemente no pudo. Entonces fue a ver al herrero para ver si él podía hacer algo, pero fue inútil. Cuando llegó la noche, y el caballero le contó a Julieta que no había podido quitarse la armadura pese a la ayuda del herrero, ésta no la creyó. A la mañana siguiente, el caballero decidió buscar a alguien que le ayudara con su problema. Antes decidió pasarse por el castillo del rey, un hombre bueno y generoso que se había portado muy bien con é. Pero cuando llegó, el bufón del castillo, llamado Bolsalegre, le comunicó que el rey no estaba. Apesadumbrado y con mal humor, el caballero le contó lo que le ocurría, y el bufón le sugirió que fuera a ver al mago Merlín, que estaría en los bosques. El caballero partió para buscar al mago, pero no lo encontraba por ningún sitio, y estuvo vagando durante meses.

Una mañana que se sentía extrañamente cansado, por fin se lo encontró, rodeado de animales. El caballero estaba exhausto: hacia mucho que no comía ni bebía nada decente. Así que Merlín le dio a beber Vida, que le supo amarga al principio y deliciosa al final. Pasó muchos días así, bebiendo Vida y alimentándose de frutos que le daban unas ardillas a través de las rejillas de su yelmo. Cada vez el caballero estaba más fuerte. Un día, el caballero se desesperó porque Merlín no le quería ayudar a quitarse la armadura, o al menos eso pensaba él, así que se alejó de donde éste estaba y fue a sentarse bajo la sombra de un árbol, aplastando sin querer la cola de una ardilla, que gritó enfada. Así conoció a Ardilla, que le perdonó el daño ocasionado sin mayores complicaciones. Entonces apareció Merlín, y el caballero le pidió que le dejara enviar una carta a su hijo para preguntarle si deseaba que volviera. Del envío de la carta se encargó Rebeca, una paloma mensajera que no dudó en ofrecerse para ayudarle. Una semana después, Rebeca regresó con la respuesta de Cristóbal: estaba en blanco. El mago le explicó que esto se debía a que el chico no conocía a su padre lo suficiente como para responder. Entonces el caballero se puso a llorar. Merlín le dijo que si quería deshacerse de la armadura, debía pasar por el Sendero de la Verdad.

Al día siguiente descubrió que una parte del yelmo se había oxidado y se había caído, debido a sus lágrimas. Una enorme alegría llenó el corazón del caballero, y sin más espera, partieron hacia la primera fase del Sendero: el castillo del Silencio. El caballero debía entrar solo, cosa que no le gustó, ya que pensaba que Ardilla y Rebeca siempre iban a estar con él. Cruzó la puerta, y un enorme silencio llenó la estancia. Allí se encontró con el rey, que intercambió unas palabras con él y cruzó la habitación, abriendo una puerta invisible y desapareciendo. Entonces el caballero fue expresando ideas verdaderas acerca de sí mismo, y así fueron apareciendo distintas puertas que conducían a estancias cada vez más reducidas. El caballero lo notó, y dijo su duda en voz alta. Una voz le respondió que era porque cada vez se acercaba a sí mismo: era su Yo interno, que el caballero decidió llamar Sam porque le resultaba incómodo hablarse en 1ª persona. Al final se quedó dormido y cuando despertó se encontró fuera del castillo del Silencio y con parte de la armadura desaparecida. Entonces partió junto con Ardilla y Rebeca mucho más animado hacia el castillo del Conocimiento.

En este castillo no fue necesario separarse de sus dos amigas, y junto con ellas tuvo que aprender que había que tener ambición nacida del corazón, gracias a un manzano plantado en el patio trasero del castillo y a las explicaciones de Merlín y de Sam ( su yo interno). Al salir, se dio cuenta de que había pasado mucho tiempo, y el caballero ya echaba demasiado de menos a su familia. Por fortuna, la armadura ya había desaparecido. Sólo le quedaba una prueba más: cruzar el castillo de la Voluntad y la Osadía, que era más alto de los otros dos anteriores. Muy confiado, avanzó. Pero se encontró con un enorme dragón, mucho más peligroso y el triple de grande de los que ya se había enfrentado. El caballero tenía miedo, pero Ardilla, Rebeca y Sam le dieron ánimos, convenciéndole de que sólo era una ilusión, ya que el fuego que lanzaba hacía que ardiera porque en su interior existían el Miedo y la Duda. Éste recobró el valor y se fue acercando al dragón, sin miedo alguno. Conforme más se acercaba, más pequeño se hacía, hasta que finalmente, desapareció: había vencido.

Entonces llegó a la Cima de la Verdad, y se puso a escalar. Un cartel le dejó un tiempo pensando, mientras que sus manos y sus pies se aferraban con dificultad para evitar la caída. Y encontró la solución para llegar arriba: debía soltarse. Y cayó, pero cayó hacia arriba, llegando a la parte alta de la Cima de la Verdad. El caballero había aprendido, se había desecho de su armadura, y amaba a su familia, todo de una vez. Y desde entonces el caballero fue feliz.

Valoración crítica:

El libro no ha estado mal, aunque para leerlo hay que avisar al cuerpo y a la mente de que no es un libro de fantasía ni de disfrute, sino uno para aprender. Por eso, si se comienza la lectura con la idea errónea de estar ejerciendo un pasatiempo, acaba por no gustar su contenido y dejándolo, o terminándolo y comenzando de nuevo, que es lo que yo he tenido que hacer.

Como autoayuda creo que es un poco rollo, por el modo de expresarse y de ponerle nombres a todos (incluso al Yo interno) menos al personaje principal: el caballero.

También me hubiera gustado conocer el regreso del caballero a casa, con sus nuevas perspectivas con respecto a la vida y sin el peso de su armadura.