El caballero de la armadura oxidada; Robert Fisher

Literatura universal contemporánea del Siglo XX. Narrativa. Novela histórica. Ética. Moral

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  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 7 páginas
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“ EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA ”

<< CAPÍTULO I >>

Por mucho que así pensara, sus actos no mostraban tales cualidades positivas. Una virtud que necesita demostrarse no es virtud. En realidad no se estimaba ni tenía confianza en sí mismo, sino que, por el contrario, tenía reacciones de sobre-valoración para compensar sus carencias.
    Luchaba contra sus enemigos que eran lo contrario a él: malos, mezquinos y odiosos. Cuando en el asunto de la caballería había crisis, rescataba damiselas en apuros prisioneras de los dragones a los que mataba. Las liberaba sin importarle si ellas querían o no. Algunas le quedaban agradecidas, pero otras se mostraban furiosas, aunque a él no le importaba.
   Liberaba a los demás de sus enemigos, que eran malvados, pero no se enfrentaba con la parte negativa que habitaba en él, su yo falso, simbolizado en el dragón. Pero, si no luchaba por conocerse, tampoco podía rescatar a su Yo verdadero, cautivo de su dragón interior. Tan prisionero estaba su Yo verdadero que el Caballero no tenía conocimiento de su existencia.
   El Caballero se había hecho famoso porque su armadura producía unos rayos de luz tan brillantes que la gente la confundía con el sol, creyendo que salía por el norte y se ponía en el este.
   La armadura se puede simbolizar de varias formas. Se manifiesta en el plano físico, en el psicológico, emocional, energético y en lo espiritual. Representa todo lo falso de sí mismo. El brillo representa la vanagloria, la fama, el prestigio, la presunción y el orgullo con los que el Caballero hipnotizaba y confundía a la gente. Cuanto más brillo tenía su máscara, más inautenticidad establecía entre él y los demás.
   Partía con frecuencia a las batallas y era tal su entusiasmo que, a veces, iba hacia varias direcciones a la vez, lo que significa hacer muchas cosas y tener la mente ocupada en veinte asuntos al mismo tiempo.
   Tanto se enamoró del brillo de su armadura que hasta dormía con ella. El mito de Narciso es enamoramiento y culto a sí mismo, falso altruísmo, aislamiento e incomunicación. Se ponía la armadura para protegerse de quien creía ser y un buen día se quedó atrapado sin poder salir de ella.

El Caballero tiene que resolver el dilema: quitarse la armadura o perder a su familia.
 Julieta es la eterna mujer resignada que, en un momento dado, se enfrenta a la realidad y exige a su marido que se quite la armadura, para ver quién era realmente.
    El Caballero no podía desprenderse de ella porque tenía que estar listo para montar en su caballo y salir en cualquier dirección. Como Julieta representa al Yo verdadero, éste también clama desde dentro para que la máscara de apariencia y de fantasía idealista del yo falso no se justifique con engaños. Julieta le da un ultimátum diciéndole que, si no se quita la armadura, se irá de su vida.
    El Caballero entra en una profunda reflexión. Sabía que amaba a su esposa, a su hijo y a sus pertenencias, pero pensaba que el único sentido de su vida era ponerse la armadura, que representa la importancia personal, para demostrar en las batallas que era bueno, generoso y amoroso.
    Arriesgándose, toma la decisión de quitársela, lo que significa desmontar el artificio del yo falso para encontrarse a sí mismo, llegar a amarse y poder amar a su familia y a los demás.

<< CAPÍTULO II >>

El "bosque" es un lugar espiritual que puede hallarse tanto en el desierto como en la ciudad, estando en soledad o rodeados de gente.
Emboscarse es retirarse. El Caballero es un emboscado. Se ha aislado en el bosque para reflexionar y encontrarse consigo mismo.
   El bosque simboliza el inconsciente. Adentrarse en el bosque y profundizar en él le permitirá conocer las sombras y las luces que en él habitan.
   La llamada del bosque es esa llamada que siente una naturaleza interior incompleta y que le incita a ir más allá. Por eso, el Caballero abandona todo lo que hasta entonces había dado sentido a su vida: aventuras, castillos, familia; en definitiva, lo que era su identidad. Se adentra en el bosque para comprender qué significa su armadura y poder despojarse de ella, o lo que es igual, para someter lo indómito del Yo. Así, aniquilará la personalidad de "caballero", que no es más que una máscara, que le impide acceder a su verdadera naturaleza.

Una mañana, bajo un árbol, el Caballero descubre a Merlín, vestido con una túnica blanca y rodeado de animales. Al instante reconoce en él al maestro y comprende que ambos estaban buscándose. Se ha producido el misterio del encuentro en lo intuitivo, en lo profundo de sus almas.
   El árbol cuyas ramas cobijan a un hombre de conocimiento, podría simbolizar aquí el mito de lo sagrado y de la regeneración.
   El Mago Merlín simboliza al maestro que ha vencido el apego por este mundo. Conoce el arte del despertar de la conciencia y, en su papel de sabio, actúa como mediador entre el héroe convaleciente y el reino de la naturaleza. Hará comprender al Caballero que las pasiones empañan el discernimiento y la razón, y que las cualidades positivas como la paciencia, la actitud de colaboración, la aceptación incondicional de la figura del maestro y sus enseñanzas, el coraje y la perseverancia favorecen la andadura.
   Merlín le aconseja la paciencia como cualidad imprescindible para desembarazarse de la armadura que tanto tiempo ha llevado puesta.

Con la armadura el Caballero cree estar protegiéndose del miedo a las heridas en la batalla, pero también se defiende para no ser herido y sufrir la situación familiar, aunque no se enfrente a ella.

"Merlín le tendió una copa de plata que contenía un extraño líquido".
   El caballero tiene sed de vivir ya que la armadura le ha secado la existencia.
   El conflicto emocional bloquea el cuerpo físico y energético, nubla el discernimiento y endurece el corazón.
   "Los primeros sorbos le parecieron amargos, los siguientes más agradables, y los últimos tragos, bastante deliciosos..." Al aceptar los tragos de la vida, ésta se convierte en un dulce transcurrir. La neurosis es amargura y, cuando se disuelve, da lugar al alivio.
   El agua es renovadora de vida y simboliza el inconsciente. Merlín le ayuda a beber grandes cantidades de la copa del inconsciente pues, cuanto más beba y saboree, más se conocerá y más próximo estará a la Vida. Y, cuando se bañe en lágrimas, que penetran su inconsciente, se disolverán las impurezas que le quitan vida.

A la pregunta del caballero de qué es la Fuente, Merlín le responde "Es el poder misterioso e invisible que es el origen de todo".
Se le llama Fuente, Origen, Creador, etc, porque de algún modo hay que nombrar lo innombrable. La comprensión de ese concepto va más allá de lo racional.
   Fuente es uno de los nombres o atributos de la Esencia, porque Ésta se manifiesta a través de atributos. Se dice que a través de cien o más.

<< CAPÍTULO III >>

Para lograr su objetivo, consistente en desembarazarse de la armadura,    Merlín muestra al Caballero el camino por el que siempre debe transitar. Es el Sendero de la Verdad.
   Recorrer ese sendero simboliza efectuar una ascensión para alcanzar su realización como ser humano. Es un camino que no puede recorrer si no actúa siguiendo un método y unas normas, y desarrollando cualidades como la autenticidad, la sinceridad y la rectitud. Si se desvía de ese camino, todo será error y oscuridad; en cambio, si lo sigue, llegará a la cima de la montaña, conseguirá liberarse de la armadura y se encontrará con la Fuente.
   El Sendero de la Verdad se estrecha según va ascendiendo. Analizado en un plano simbólico, la angostura del sendero equivale a las dificultades y esfuerzos con que habrá de enfrentarse para ir desprendiéndose de los apegos que le impiden llegar al fondo de su ser.
   Lo angosto y lo empinado del sendero simbolizan también el estado de constricción que siente el Caballero al estar tan cerca de la Fuente y no poder contemplarla, pues aún no se ha desprendido de todo el lastre de su armadura.

sendero desviado simboliza la huida de su centro y de la realidad por dedicarse a las batallas, matar dragones, rescatar princesas en apuros y abandonar a su familia. Este es un sendero desvirtuado lleno de cualidades negativas.

Los animales son los aliados del Caballero. La paloma y la ardilla le imprimen coraje y le sirven como ayudantes de campo.
   Si en el plano simbólico los animales representan las pulsiones instintivas, el Caballero tendrá que conectar con su centro instintual puesto que en él ha predominado el centro intelectual en detrimento del instintual, el emocional, el sexual y el del corazón. Además de representar las pulsiones, paloma y ardilla también representan la voz de la conciencia del Caballero.
   Los animales aceptan y los humanos esperan. Los animales actúan en todo momento como su instinto les dicta, sin embargo, el Caballero ha rechazado con su neurosis el sano espíritu salvaje de su instinto, alejándose de su naturaleza humana.

Mientras ejercía el papel de caballero, no podía amarse a sí mismo.
   Centrándose en su batalla interior podrá conocerse y por lo tanto, llegará a amarse. Para esta batalla no necesita la espada ni el caballo. Los dejará, abandonando así parte de su identidad como caballero.
   Desarmado de esos atributos y de su orgullo, quedará exhausto y dolorido al poco tiempo de andar por el Sendero de la Verdad.

Merlín se quita del cuello una llave dorada y se la entrega al Caballero.
   Es la llave que abrirá las puertas de los tres castillos: el del Silencio, el del Conocimiento y el de la Voluntad y Osadía, de los que no podrá salir hasta que haga suyas esas cualidades.
   En lo simbólico, el color dorado de la llave quiere decir que el conocimiento del mago es puro y auténtico. La llave del conocimiento abrirá las puertas de sus castillos interiores.
   También le abrirá el inconsciente, el corazón y el conocimiento de la Fuente.

Un enorme castillo bloquea el sendero, por lo que obligatoriamente tendrá que entrar en él y rescatar la cualidad positiva que contiene.
   La decepción que sufre al comprobar que la estructura del castillo no es tan elegante como lo eran los castillos y las damiselas de sus batallas exteriores quiere decir, en el plano simbólico, que el Caballero tiene una percepción muy pobre de su castillo interior del silencio porque en él todo es charlatanería. Le falta silencio para alcanzar un conocimiento útil y verdadero.

<< CAPÍTULO IV >>

El Caballero entra solo en el castillo donde todo es silencio. Cierra la puerta y se embosca en su castillo interior para conocer aquello que turba su propio silencio
   Le tiemblan las rodillas produciendo un ruido metálico por causa de la armadura lo cual significa que el Caballero inunda con ruidos mentales su castillo del silencio.
   Se encuentra con tres alfombras y tres habitaciones, que reflejan la idea del tres: el uno es el silencio, y el dos y el tres son la polaridad cháchara mental-soledad que el Caballero habrá de trascender para rescatar el silencio.

El Caballero tendrá que confrontarse con el dragón de su cháchara mental que tiene secuestrado al silencio. Para ello tendrá que vivir la soledad y el silencio un tiempo suficiente. Recordará cuando su esposa
   Julieta no le hablaba durante días, pero jamás se había sentido tan solo con el silencio que nota en ese castillo.
   El Caballero se encuentra con el alma intranquila en el interior del castillo. Le sorprende la voz del rey diciéndole que no podrá ver dentro de él hasta que desvele el secreto que oculta cada habitación de ese castillo y descubra en su propio interior los ruidos mentales que ahogaron el silencio.

El rey regresa al Sendero de la Verdad para conocer más de sí mismo.
   Sabe que la mayoría de la gente está atrapada en su armadura y pone defensas para protegerse de quienes creen que son. Cada día crean nuevas corazas hasta que llega un momento en que no pueden quitárselas y ser ellos mismos. El Caballero pone su armadura entre el Yo verdadero y el falso yo.

Si el Caballero permanece en solitario y en silencio, podrá ver las puertas del castillo que le conducen a otras salas, es decir, podrá reconocer los problemas psico-emocionales y encontrar la salida a una vida más auténtica.
   El silencio se vuelve conocimiento cuando aparece el silencio interior en donde no hay visualización de colores o imágenes , la mente se encuentra suspendida, mientras que la totalidad de nuestro ser percibe la realidad. El silencio aniquila al falso yo, apareciendo en su lugar un conocimiento silencioso.

Caballero había dado una imagen engañosa de sí mismo a los demás y les confundía tratando de demostrar que era el caballero más brillante del reino. Para reconocer cuales son sus máscaras, el Caballero transitará por la humildad, la soledad y el silencio.

El Caballero tendrá que enfrentarse a un nuevo tipo de Cruzada: luchará contra las Fuerzas del Mal que habitan dentro del él, simbolizadas en el dragón. El Caballero necesitará la valentía del guerrero para someter a su dragón. Si persevera en mantenerse en la soledad y en la escucha del silencio, conseguirá la victoria sobre el dragón de la cháchara mental.

Lo único que escucha es el ruido de su armadura y eso le deprime más porque nunca había prestado atención a sus ruidos mentales.
   Intenta hacer más ruido para ocultar el silencio y repite una canción, pero ésta le produce el efecto contrario, le lleva a la quietud mental y lo arrastra al silencio más absoluto, donde admite que tenía miedo de estar solo. Es entonces cuando logra una visión clara de la realidad, simbolizada en el alistamiento de la puerta y entra en otra habitación más pequeña que las anteriores porque al conquistar un conocimiento más profundo de sí mismo, reduce el espacio de lo desconocido.

Hablando consigo mismo retrocede a su infancia y recuerda lo diferente que era de los otros niños, pues mientras los demás cazaban codornices y jugaban, el se recluía en casa para leer.

<< CAPÍTULO V >>

En el proceso de maduración el Caballero ya no irá en busca del poder, de la fama y el reconocimiento de los demás. Encontrará dentro de sí un poder incalculable al poner su coraje de guerrero en acción y dará un salto mortal al vacío sobrepasando el límite del pensamiento. Comenzará entonces a ver con los ojos del corazón algo más profundo que no tiene que ver con la imaginación sino con lo Real. Aprenderá a conocer de un modo directo e intuitivo sin necesidad de la palabra y alcanzará un conocimiento silencioso en el que la conciencia está expandida.

El Caballero, Ardilla y Rebeca continuaron el viaje por el Sendero de la Verdad en dirección al Castillo del Conocimiento.
  Se había hecho más consciente de la necesidad de cuidar su aspecto y con ello logra una sensación de mayor libertad. Como se había desprendido del yelmo, ahora podía comer por sí mismo sin necesidad de la ayuda de los animales, lo que significa que va recuperando su autonomía.
   Sam, la voz del Yo verdadero, le dice que el diseñador del castillo fue el propio Universo, que es la fuente de todo conocimiento. Se le llama Universo, Fuente o Dios, porque de algún modo hay que nombrar lo innombrable.

El Caballero entra en el castillo acompañado de Ardilla y Rebeca.
   Se encuentran con una gran oscuridad que simboliza las tinieblas de la ignorancia, también la Sombra, es decir, lo desechado y olvidado de uno y, tambien simboliza la noche oscura del alma por la que tiene que pasar para purgarse de la ambición, dependencia, angustia, ignorancia y necesidad.
    Se encuentran con varias inscripciones sobre la pared, una de ellas dice: "El conocimiento es la luz que iluminará vuestro camino". Significa que cuanta más sabiduría posea, más claridad tendrá en su vida.
   Al comprender y aceptar éste enigma un rayo de luz se filtró en la habitación. En ese instante es cuando se hace la luz del conocimiento en el castillo interior del Caballero.

El Caballero había confundido la necesidad con el amor. Se dio cuenta que había necesitado a Julieta más de lo que la había amado. La necesidad implica carencia y el amor implica plenitud.
   La relación que establecía con los demás era de necesidad y no de amor.
   Aquí hallamos la clave fundamental de las enseñanzas del libro: toda nuestra existencia gira en torno al amor. Se dice que por desbordamiento de amor la Fuente hizo la Creación. Todo está hecho con la fuerza del amor.
    Reflexionando sobre todas estas cosas el Caballero admite lo ciego que ha estado y llora. A continuación pasa por su mente algo que le aterroriza:
le había echado la culpa a Julieta de todos sus problemas, incluso de haberse quedado atrapado en su armadura.
   El Caballero lloró aún más cuando al advertir que si no podía amarse a sí mismo no podría amar a los demás. La necesidad era una barrera que se interponía entre los demás y él. Al asumirlo, una hermosa y resplandeciente luz iluminó la gran sala del castillo, desplazando la oscuridad. Eso significa que, al vivenciar el Caballero su propia tragedia y darse cuenta de la realidad, se hace en él la luz del conocimiento, desapareciendo la ilusión y la ignorancia que le ensombrecían su existencia.

El Caballero se arrodilló junto a un arroyo para beber agua y se da cuenta de que la armadura que le cubría brazos y piernas se había oxidado y caído. En el plano simbólico el agua significa conocimiento y purificación. El Caballero había pasado la prueba rescatando el conocimiento después de haberse purificado de la herrumbre de la ambición.

<< CAPÍTULO VI >>

La victoria sobre el dragón simboliza la muerte del yo falso y el renacimiento del Yo verdadero.
    Vencerá a su dragón interior y lo someterá, pero no lo matará en el sentido de acabar para siempre con él. Integrará las dos fuerzas, la del bien - el Yo verdadero - y la del mal - el yo falso - para transcenderlas uniéndose a la Fuente.

El Caballero, Ardilla y Rebeca emprenden sin demora la andadura por el Sendero de la Verdad y se encuentran con el Castillo de la Voluntad y la Osadía que es el más alto de todos.
    Los tres cruzan el puente levadizo. El puente representa la Voluntad de Poder de pasar al otro lado, es decir al campo de batalla. En la confrontación está la superación de sí mismo y el encuentro con su Yo verdadero.
   Del interior del castillo aparece un "enorme y amenazador dragón, cubierto de relucientes escamas verdes". Echaba grandes llamaradas de fuego por la boca, ante lo cual el Caballero, preso de espanto, se quedó paralizado. Significa en lo simbólico que desde el castillo interior del Caballero aparece el ego y se manifiesta como una bestia.
    Aunque estaba habituado a ver muchos dragones, ninguno era como éste. Debió de causarle un gran temor al ver que no sólo echaba llamas por la boca, sino también por los ojos y los oídos.
   Significa que la boca, los ojos y los oídos son tres aberturas de comunicación con el exterior, tres sentidos con los cuales el Caballero había tenido serios problemas.
   El fuego es el gran agente de transformación. Quemará las cosas superfluas sin que el Caballero perezca en él.
  El Caballero tiembla de miedo ante tan enorme bestia. No comprende por qué aparece este dragón si Merlín le dijo que no encontraría dragones en el Sendero de la Verdad. Pero el que se le aparece ahora no es como los que había matado hasta entonces.

El Caballero dejó de temblar y con una voz lo más fuerte y potente que pudo, pidió ayuda a Merlín, que tampoco ahora apareció.
   El dragón intenta amedrentar al Caballero, y éste trata de ganar tiempo preguntándole por la función que tiene en el Castillo de la Voluntad y la Osadía. La bestia dice llamarse Dragón del Miedo y la Duda, reconociendo el Caballero lo acertado del nombre, pues miedo y duda era lo que sentía su yo experimentador. La voluntad y la osadía, que son sus opuestos, es lo que tendrá que rescatar de dentro de sí mismo para vencer al miedo y la duda.
  Ardilla le dice algo que escuchó de Merlín una vez: "que el conocimiento de uno mismo podía matar al Dragón del Miedo y de la Duda", pero el Caballero no lo cree, se bate en retirada y cruza el puente levadizo, dirigiéndose al campo de la cobardía.
   El Yo verdadero se manifiesta cada vez con mayor fuerza en el Caballero dándole más templanza. Nuestro héroe recuerda que no necesitaba probar nada.

El Caballero miró a través del puente y vio al monstruo lanzando fuego sobre unos arbustos, para no perder práctica, pero descubre algo muy importante: que "el dragón solo existía si él creía que existía". El dragón y el yo falso son una ilusión, y cuanto más los alimente y les de realidad, más poder ejercerán sobre él.
   Con un grito de temor y angustia el Caballero vuelve a batirse en retirada chamuscado y dolorido hacia el  puente levadizo, mientras el dragón sintiéndose con más poder se ríe de él, que había salido huyendo para remojar su trasero en un pequeño arroyo. Significa que el ímpetu del yo falso puede arremeter con tanta intensidad y locura con sus pasiones que puede quemar la voluntad y el cuerpo llegando a producir dolor. Por eso busca el agua fresca del arroyo, que es lo opuesto del fuego y que en un plano psicológico significa la purificación del fuego de las pasiones.

<< CAPÍTULO VII >>

La montaña es un símbolo que ha existido en todas las culturas. Lograr ese ascenso implica superar una dificultad y un esfuerzo.
   Los místicos han vivenciado la subida como un proceso doloroso pero necesario para purgarse de los apegos que son la causa del sufrimiento.
   La cima de la montaña simboliza la Verdad. Es el lugar más elevado donde la Fuente se revelará al Caballero y éste se unirá a Ella después de haber pasado por un proceso de purificación que le habrá ido liberando de las armaduras.

El Caballero trata de alcanzar la cima de la montaña agarrándose con los dedos con los dedos ensangrentados a las afiladas rocas de la pared vertical.
   Estando ya cerca de alcanzar la cima se encuentra con un enorme canto rodado que bloquea su camino y en el que ve la siguiente inscripción: "Aunque este Universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido".
   El significado de la inscripción hace mención a los obstáculos de su vida representados por el cuádruple aferramiento a lo conocido: cosas "conocidas", identidad, creencias y juicios, que son lo que le impide el acceso al Conocimiento.
   La interpretación de la primera parte de la inscripción es que el Universo está dentro de él, por lo tanto lo posee. En otro plano de entendimiento podemos decir que, estando hecho el Universo con el Hálito de la Fuente, todo le pertenece a Ella y todo regresa a Ella. Por lo tanto, nada posee el     Caballero.
     La segunda parte de la inscripción significa que para conocer lo desconocido tendrá que desaferrarse de los condicionamientos, creencias y acciones erróneas.

El Yo verdadero le dice que tiene que confiar en "la vida, la fuerza, el universo, Dios, como quieras llamarlo".
   Dios es aquello que no se puede nombrar, de nombrarlo no sería el verdadero Dios. Se le conoce por sus atributos, se le denomina el Originador del Universo, el Viviente, el Verdadero, entre otros nombres.   No es alcanzable por medio de la razón, sino a través de la intuición del corazón.
  El temor a desasirse de las rocas significa en el plano psicológico desprenderse de las resistencias psicológicas que le impiden profundizar en lo verdadero y soltar lo falso.
   Entonces el Caballero se desprendió de las rocas y cayó al abismo, a las profundidades de sus recuerdos. Este descendimiento significa una regresion a las profundidades del inconsciente y aceptar lo que es.

En lugar de responsabilizarse de sus propias acciones y pensamientos, había proyectado en los demás sus problemas. Había culpado a sus padres, a sus profesosres a su mujer y a su hijo y a sus amigos de todo cuanto de malo le había sucedido. Según caía al vacío se fue desprendiendo de todo aquello que había lanzado contra ellos. Entonces comprendió que no tenía que juzgar ni excusarse, al mismo tiempo que aceptaba su responsabilidad de sí mismo. Cuanto más descendía al océano de sus recuerdos, más descendía lo mental al nivel del corazón intuitivo.
   Fue entonces, cuando experimentó una nueva sensación de poder y libertad y dejó de sentir miedo. "Le sobrevino una desconocida sensación del calma y algo muy extraño le sucedió: ¡empezó a caer hacia arriba!..."  Significa que al descender el Caballero al abismo del falso yo y reconocerle, puede ascender a los cielos de su Yo verdadero, pues ya nada le ata en la morada de los infiernos.