El asno de oro; Apuleyo

Literatura clásica universal latina. Escritores grecolatinos. Argumento. Estructura. Autor. Biografías

  • Enviado por: Tatxu
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 16 páginas

publicidad
cursos destacados
Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información


  • EL AUTOR Y SU ENTORNO HISTÓRICO.

  • 1.1.- Biografía.

    Apuleyo fue un célebre escritor grecolatino del siglo II de N.E. Nació en Madaura, ciudad situada en las proximidades de Cartago, al Norte de África. Sin que tengamos fuentes concretas sobre ello, probablemente muriera durante el reinado de Marco Aurelio (finales del siglo II). Fue descendiente de una familia rica que gozaba de una buena posición influyente, que le brindó una cuidada educación, acorde con su clase social, en la propia Cartago.

    Con el fin de completar su formación se trasladó a Grecia. Cuando Apuleyo arribó la ciudad ateniense ya dominaba tanto el griego como el latín, además de la técnica de la oratoria. En Atenas cultivó el estudio de la Filosofía (centrándose en la platónica) y profundizó en sus conocimientos de materias como la Poesía, la Astronomía, la Música y la Dialéctica. Estos años que vivió en Grecia marcaron notablemente al madaurense por su iniciación en el conocimiento de los ritos religiosos de procedencia oriental que estaban en plena expansión en el mundo greco-romano.

    Tras esta etapa en Grecia, vivió una larga temporada ejerciendo esporádicamente la abogacía en Roma. A los treinta años de edad volvió a África, y sería en Alejandría donde contraería matrimonio con Emilia Pudentila, mujer viuda y ya madura, madre de Ponciano. Ponciano nunca estuvo de acuerdo con la boda de su madre y, desde entonces, se enemistó con Apuleyo. Al poco tiempo murió y los amigos de la familia de Emilia acusaron al madaurense de ello, alegando que ciertas poesías suyas eran intolerablemente licenciosas y, sobre todo, el uso y la práctica de las artes mágicas (la magia estaba castigada en la época) que llevaba a cabo el escritor (magia que, por otro lado, decían que había aplicado para contraer matrimonio con Pudentila). Durante el proceso (hacia el 157 de N.E.) el propio Apuleyo se hizo cargo de su defensa y, aunque no hay constatación de la sentencia, cabe presumir que le fue favorable.

    Después de este contratiempo, Apuleyo se instaló definitivamente en Cartago y dedicó su tiempo a cultivar y profundizar sus conocimientos y a difundirlos. Practicó también sus artes como orador con la pronunciación de diversos discursos, por lo que se le llegó a considerar el orador oficial de la ciudad, lo cual, probablemente, le impulsó a ocupar el cargo de alguna magistratura.

    La última referencia biográfica de este autor confluye precisamente en la creación de “Las Metamorfosis” o “El Asno de Oro” hacia el 170 de N.E., en tiempos de Marco Aurelio, obra con la que culminaría su carrera y se consagraría finalmente como uno de los mayores y más originales escritores del siglo II.

    1.2.- Otras Obras.

    El desarrollo personal e intelectual de Apuleyo, así como los avatares de su vida, influyeron decisivamente en su producción literaria. Gracias a su amplia formación cultural pudo escribir sobre gran variedad de materias y proclamarse así como un intelectual a la altura de los grandes de la Antigüedad.

    Manifestando sus conocimientos filosóficos, sabemos que Apuleyo escribió:

    • “De Platone Eiusque Dogmate”, obra de divulgación filosófica considerada como un resumen de las lecciones que recibió en Atenas.

    • “De Mundo”, adaptación de un tratado peripatético (del Liceo o escuela aristotélica).

    • “Peri Hermeneias”, tratado de lógica traspuesto al latín.

    • “De Deo Sócratis”, de la doctrina platónica sobre los demonios.

    En relación con su actividad de oratoria tenemos la obra de:

    • “Florida”, en realidad se trata de una recopilación de discursos seleccionados por un autor anónimo entre los cuatro libros de discursos que escribió Apuleyo.

    La defensa que realizó el madaurense en el proceso condenatorio en el que se vio envuelto, acusado de incurrir en la magia, se inmortalizó en una obra conocida como “Apología de Magia” o “Pro se de Magia” (comúnmente denominada “Apología” a secas). En ella se encuentran incluidas composiciones como epigramas, cuentos, etc.

    Al margen de éstas, existen referencias de otros autores sobre obras que atribuían a Apuleyo, pero que no han llegado hasta nosotros. Consistían en distintos tratados sobre las numerosas materias que estudió a lo largo de su vida: Medicina, Astronomía, Música, libros de proverbios, sobre Aritmética, erotismo, etc.

    En conclusión, parece incuestionable que el conjunto de la obra de Apuleyo es la huella escrita de su vida. Su juventud de viajes, de estudio, de asimilación de conocimientos, de observación de la realidad y de las experiencias de otros pueblos, seguida de una madurez dedicada a la difusión y, en definitiva, el aprendizaje en las fuentes del saber (Grecia y Alejandría) y del poder (Roma), se unieron a la maestría literaria de Apuleyo para dejar grabado su nombre en el libro de la Historia.

    1.3.- Contexto Histórico.

    Apuleyo perteneció al período de la Historia del Imperio Romano conocido como “Pax Romana” o “Pax Octaviana”. El emperador Octavio Augusto, fallecido en el año 14 de N.E., proporcionó la paz al mundo romano a la par que fomentó las artes y las letras, colmando de favores a los poetas (especialmente a Virgilio, Horacio y Ovidio). Pero si bien la actividad de estos escritores consagró el que pasó a llamarse Período Áureo, la época de Augusto no vio florecer literario ni artístico comparable al de la Grecia de Pericles o a la de la Italia del Renacimiento.

    Las consecuencias de esta paz interna desembocaron negativamente en una relajación de los valores e inquietudes culturales de la sociedad y en una pérdida de vitalidad en todos los sectores de la vida. Los escritores y poetas decepcionaron en general las expectativas de gloria (al modo de gloria griega) dando a la propaganda del Estado lo peor de sus producciones y secundando con lo mejor las tendencias de una sociedad que cada vez se volvía más libertina y burlesca, al tiempo que renegaba de los tiempos de la gloria, de la religión y de la Naturaleza.

    Ya en el siglo II, época de nuestro autor, resultaba evidente el estancamiento que sufría la economía romana, la senectud de sus instituciones administrativas y el debilitamiento de la espiritualidad y religiosidad propias del Imperio. La vida cultural se vio degradada a una esterilidad decadente. Todas estas adversidades, germinadas en la médula de este período de paz, no fueron si no los antecedentes de la caída definitiva del Imperio dos siglos más tarde.

    En esta situación de crisis estructural de fondo (lo que los historiadores llaman, desde la perspectiva de nuestra época, el principio de la decadencia), transcurrió la vida del autor de “El Asno de Oro”. Pero debemos señalar que la decadencia de la Literatura romana se vio contenida por la aportación de los escritores latinos de las provincias: Petronio, Juvenal, Plinio, Tácito, Suetonio... Entre ellos destacaría finalmente Apuleyo, quien satirizaría su época a través de la obra que nos ocupa.

    El formidable Imperio de Roma nunca complementó su hegemonía política y militar con la cultural, ámbito en el cual los griegos sobrevivieron y se superpusieron. Esta afirmación parece corroborarse el la biografía del propio Apuleyo, quien acudiría a Atenas para adquirir sabiduría y a Roma para ejercer, sin mucha vocación, la abogacía.


  • EL ASNO DE ORO.

  • 2.1.- Resumen de la Obra.

    En un primer acercamiento general a la obra, podríamos resumir a ésta de la siguiente manera: Lucio, el principal personaje de “Las Metamorfosis” o “El Asno de Oro”, es un hombre sumido en toda clase de vicios con un acusado interés por la magia. En castigo por sus desórdenes se ve metamorfoseado es asno hasta que, al cabo de cierto tiempo, en el que vive toda clase de aventuras, vuelve a su figura humana. Mediante el desarrollo de este relato Apuleyo retrata un picante cuadro de la época en la que vive. Pero, al margen de tratarse de una novela licenciosa, hay que resaltar que está escrita con gran ingenio y reproduce admirablemente a la sociedad del siglo II de Nuestra Era.

    Apuleyo teje la trama de su comedia con el hilo conductor de las aventuras de Lucio, el hombre transformado en asno, pero el grueso de la historia es alimentado constantemente con la narración de distintos relatos que intervienen en escena, ya sea porque las oye el protagonista, ya porque el protagonista las escucha relatar a otros personajes, etc. Así pues, los once libros que componen esta obra están repletos de anécdotas y aventuras que Lucio ensarta de la siguiente manera:

    Libro Primero.

    • El protagonista, Lucio aún como hombre, narrador de la novela, introduce mediante un especie de prólogo su presentación.

    • Su viaje a Hípata: El encuentro con otros viajantes y sus relatos.

    • Llegada a Hípata, encuentro con su amigo Sócrates.

    • Llegada a casa del adinerado Milón, donde se hospeda gracias a sus contactos, cuya mujer tiene fama de poseedora de la magia.

    Libro Segundo.

    • Encuentro con su tía Birrena.

    • Vivencias en la casa de Milón, entre las que destaca, sin duda, su amancebamiento con la criada de la casa Fotis.

    • Disputa con unos ladrones al regreso de una fiesta de Birrena.

    Libro Tercero.

    • Acusación de asesinato (los ladrones sorprendidos en la madrugada) y enjuiciamiento.

    • Se descubre que todo se trata de una broma, a cuya perpetración colaboró Fotis.

    • Para conseguir su perdón, Fotis accede a satisfacer la curiosidad de Lucio y conducirle a los aposentos de su ama. Ante sus ojos ella se transformará en búho. Lucio, cegado por sus ansias de iniciarse en la magia, pide a Fotis la misma pócima empleada por la mujer de Milón, mas ella se confundirá y dará a su amante una que le metamorfoseará en asno.

    • Fotis le deja durante la noche en la cuadra.

    Libro IV.

    • Una banda de ladrones asalta la casa de Milón y, entre lo robado, se llevan a Lucio-asno.

    • Llegan a la guarida, donde los ladrones son atendidos por una anciana, y Lucio les oye relatar sus peripecias: Al ladrón Lamaco le cortan la mano en el asalto a una casa y, huyendo con sus compañeros, él mismo se suicida;, el ladrón Bábulo, disfrazado de oso para hacerse con las riquezas del dueño de unos animales de circo, es confundido y apaleado hasta la muerte por los siervos de la casa.

    • Llegan a la guarida los ladrones con una muchacha secuestrada para conseguir su rescate. La joven le cuenta a la anciana que estaba a punto de casarse. La anciana para consolarla le narra la historia de Amor y Psique.

    • Psique era la menos de tres hermosas hermanas, pero de inigualable belleza, tanto que se la empieza a adorar como a una diosa, olvidando las gentes el culto a Venus. Como castigo, Venus le ordena a su hijo Cupido que la condene a enamorarse del más desgraciado de los mortales. El padre Psique, enterado por un oráculo, conduce a su hija a unas rocas al borde de un acantilado, donde el Zéfiro la recogerá y la enviará a lo más hondo del valle.

    Libro Quinto.

    • Conducida a una maravillosa casa, al caer la noche es desposada por un marido anónimo que se oculta en la obscuridad. Psique vivirá sola disfrutando de todo tipo de lujos y comodidades, pero sin poder salir. Poco a poco se va enamorando de su desconocido esposo, quien la advierte que nunca deberá tratar de verle a la luz.

    • La felicidad de Psique, aumentada por el conocimiento de su embarazo, se enturbia por el dolor y la ausencia de su familia y su enamorado, que no es otro que Cupido, consiente en que sus hermanas dispongan del Zéfiro para bajar a visitarla. Las hermanas, celosas de la suerte de la joven, la incitan en una segunda visita a que desenmascare a su marido, diciéndola que es una terrible bestia.

    • Psique se deja confundir por sus hermanas y por la noche alumbra a Cupido mientras duerme con ánimo de matarle. La joven queda completamente enamorada de su belleza y cae ciegamente bajo el efecto de sus flechas. Pero Cupido se despierta herido por el aceite de la lámpara e, incapaz de castigarla directamente, la condena a su ausencia.

    • Venus se entera por una gaviota del desacato de su hijo y de su amor por su rival.

    • Psique recorrerá diferentes lugares y, durante ese tiempo, se vengará de sus dos hermanas,

    Libro Sexto.

    • Tras la negativa de auxilio de Ceres y Juno, Psique finalmente decidirá ir a pedir clemencia a la propia Venus, quien tiene a Cupido herido en el sótano de su morada.

    • La diosa la sometió a diferentes pruebas: ordena un gran montón de semillas, labor que realizarán las hormigas para ayudar a la joven; consigue el vellón dorado de unas ovejas salvajes gracias a la advertencia de una caña verde, que le dice que las ovejas dejan de ser feroces al caer el Sol; un águila, deudora de Cupido, le llena la jarra con las aguas inaccesibles de una cumbre poblada de dragones; baja y regresa del Hades para cumplir el encargo de Venus de pedirle a Proserpina que depositara un poco de su belleza en una caja, hazaña que logró con éxito por los consejos que le dio una torre. Sin embargo, a su regreso del Hades abrió la caja antes de entregársela a Venus y una dormidera se apoderó de ella. Cupido, curado ya, volvió a meter la dormidera en el cofre y Psique así pudo despertar y entregársela a la diosa. Entretanto, Cupido pidió ayuda a Júpiter, quien convocó una asamblea de dioses para autorizar la boda de Amor y Psique. Pero para que fuera legítima, y para calmar la ira de Venus, envió a Mercurio a buscar a la joven para darle de beber ambrosía, y de este modo Psique se hizo inmortal. Se unieron Amor y Psique y la hija que tuvieron fue la Voluptuosidad.

    • Los ladrones planean matar al asno por incompetente y éste huye junto con la muchacha secuestrada, pero son descubiertos. La vieja se ahorca por no haber conseguido detenerlos. Los ladrones planean esta vez una muerte para el asno y la joven.

    Libro Séptimo.

    • Lucio-asno escucha de los ladrones que las gentes creen que fue él el ladrón de Milón de Hipólita.

    • Bajo el seudónimo de Hermeo, aparece haciéndose pasar por ladrón el prometido de la secuestrada Tlepólemo, y los ladrones le aceptan como jefe. Les disuade del crimen contra el asno y su amada (cuyo nombre es Cárite), les emborracha y rescata así a la joven a lomos del asno. Ajustician a los ladrones y envían a Lucio a gozar de la vida del campo, pero la avariciosa esposa del pastor encargado de su ciudado le ata a la rueda del molino.

    • Más tarde pasa a manos de un zagal perverso para ayudarle con la leña, quien le atormentará. Lucio se libra de la muerte porque a la familia le pareció más apropiado caparle. El muchacho es devorado por un oso y el asno fustigado por su madre, pero se salva de la mutilación.

    Libro Octavo.

    • Por boca de un criado de Cárite conoce el asno la muerte de ésta y de su esposo. Trasilio, pretendiente desdeñado de Cárite, forja una falsa amistad con el matrimonio tras su regreso del secuestro.

    • Ganada su confianza, Tlepólemo y él salen a cazar un día y éste mata al esposo, diciendo luego que fue devorado por una fiera. Una noche se le aparece a Cárite su marido en sueños y le revela la verdad de lo sucedido. Ésta urde su venganza y acepta pasar una noche con Trasilio, quien la corteja desde el primer día de su luto. En la cita nocturna Cárite le adormece con vino y una droga y le arranca los ojos. Toma luego su espada y sobre la tumba de su esposo se suicida. Trasilio se encerrará después bajo la lápida.

    • Los campesinos, muertos sus amos huyen llevándose a Lucio consigo. En el camino son acechados por lobos y atacados al ser tomados por ladrones. Se les aparece un viejo diciendo que su nieto se ha caído en una fosa y uno va a ayudarle. Tarda en regresar y descubren que ha sido devorado por un dragón, dragón que se disfrazó del viejo para engañarles.

    • En una aldea escuchas la historia de que la esposa de un esclavo administrador de la finca, temerosa de la infidelidad de su marido, había quemado sus cuentas y, atando una cuerda a su cuello y al de su hijo, se había tirado por un barranco. El amo untó al esclavo con miel y lo ató a un árbol hasta que le devoraron las hormigas.

    • Lucio es vendido a un grupo de homosexuales devotos de Siria que la celebraban de aldea en aldea con ritos de éxtasis y felaciones públicas. En una ocasión andaban mancillando a un muchacho pero son sorprendidos por los vecinos gracias a los rebuznos de aviso de Lucio. Huyen.

    • Hospedados en otra casa Lucio es casi asesinado por un criado que, por despiste, dejó que los perros se comieran la pierna de ciervo de su amo, y pretendía sustituirla por la del asno (idea de su mujer).

    Libro Noveno.

    • Monta un gran escándalo y se libra de su verdugo, pero es encerrado por sospechas de que tuviera la rabia, aunque comprueban que está sano.

    • Llegan a otra casa y escuchan a historia de una esposa que, en el momento en que yacía con su amante, regresó su marido y le escondió en un tino. Justo el esposo le dice que ha vendido el tino, y ella responde que también y que en ese momento estaba el comprador dentro examinándola. El amante finge disgusto con la calidad del recipiente, por lo que el dueño se introduce para comprobarlo. Mientras está dentro, la esposa y el amante terminan con la tarea que les ocupaba antes de ser interrumpidos.

    • Lucio es vendido a un molinero. En su casa escucha a la alcahueta de la molinera la historia de Areta y Filistireo. Bábaro, marido de ésta, tiene que viajar y encarga al siervo Mirmex que custodie la fidelidad de Areta. La mujer le soborna para que permita pasar a su amante Filistireo. A su regreso Bábaro encuentra unas sandalias debajo del lecho nupcial y lleva a Mirmex a juicio, quien será salvado por el propio amante diciendo que las sandalias eran suyas y que el siervo se las había robado en los baños. De esta manera el engaño no fue descubierto.

    • Con el mismo Filistireo engaña la molinera a su marido, pero se tiene que esconder cuando éste llega de pronto. Había cancelado la cena con su amigo porque habían sorprendido a la mujer de éste con otro hombre. Lucio pisa al amante escondido y es descubierto. El molinero, lejos de alterarse, acaba violando al joven y azotándolo por la mañana. La molinera, en venganza, ahorca a su esposo por medio de un maleficio.

    • Lucio-asno es vendido a un pobre hortelano, quien acogerá una noche a un rico apoderado. El hortelano, padre de tres hijos, va a casa del rico a cobrar una prometida recompensa. Estando allí suceden cosas fruto de la magia. Llega un esclavo y cuenta que los tres hijos habían sido asesinados por un tirano por defender a un humilde anciano amigo de la familia en cuyas tierras habitaba. El tirano había muerto también y el viejo se suicida.

    • Camino de vuelta con el hortelano un soldado pretende llevarse al asno, pero su dueño le da una paliza y le roba la espada. El hortelano y el asno son buscados por los soldados y se esconden en casa de un amigo, pero son descubiertos al ver los perseguidores por la sobra del animal. El humilde hortelano es encarcelado.

    Libro Décimo.

    • Lucio pasará al soldado y se hospedaron en casa de su superior, quien tuvo un hijo con su primera esposa fallecida, un muchacho muy culto, y otro hijo con su segunda esposa. Ésta ardía en fiebres por desear a su hijastro, quien la daba largas, pues temía su ira si la rechazaba rotundamente. La mujer hizo que su marido se ausentara de casa y exigió la satisfacción de su deseo a su hijastro, pero se dio cuenta de que sus tentativas eran nulas, por lo que se propuso matarle. Envió a su esclavo por un veneno y lo mezcló en su vino, vino que, por error, bebió el hijo menor. La malvada madrastra acusó del envenenamiento a su hijastro porque ella no había accedido a sus provocaciones. En el juicio, el médico que preparó el veneno advirtió que, sospechando de las intenciones del esclavo, no le dio veneno sino una droga somnífera. Ciertamente el joven envenenado despertó, por lo que la madrastra fue desterrada y el esclavo crucificado.

    • EL soldado venció a Lucio a unos esclavos del príncipe Tasio, que se dedicaban a la hostelería y comerciaban con los dulces. Lucio descubrió la manera de robarles los bollos y, de entre ellos, escogía los más exquisitos. Sus dueños, tras acusarse mutuamente de los robos, descubrieron al fin que era el asno. La noticia de que un asno tuviera tan refinado gusto y paladar llegó a oídos del príncipe y, desde entonces, Lucio fue la máxima atracción mientras se atiborraba de manjares y vino, respondía a preguntas con gestos de la cabeza, etc. Una rica dama vio las peripecias del asno y se las arregló para satisfacer el apetito sexual que le había despertado el animal. Tal acontecimiento zoofílico se organizó para representarse en público, lo que superó el decoro de Lucio, que huyó.

    Libro Undécimo.

    • Lucio es iluminado por la divinidad de Isis, quien le revelará que recuperará su forma humana en el transcurso de una procesión en su honor.

    • Lucio abandona su figura de asno tal y como indicó la diosa y reflexiona sobre las palabras que le dirige un sacerdote.

    • Acaba haciendo diversas consideraciones tras las cuales decide iniciarse en el culto de las divinidades egipcias. Tras su tercera y definitiva iniciación en los misterios, Lucio ejercerá con éxito su profesión de abogado en Roma, convertido en pastor de Osiris (llevando la cabeza rapada).


    3) ANÁLISIS DE LA OBRA.

    3.1.- Naturaleza de la Obra.

    “El Asno de Oro” pertenece al género de novela cómica que se desarrolló en la Literatura latina (cuyos máximos representantes son Petronio y el propio Apuleyo). Ahora bien, teniendo en cuenta la abstracta definición en la que, aún hoy en día, se encuadra el término novela, y las peculiares características de esta obra, debemos realizar un análisis particular de ésta al margen de la catalogación general.

    “Pretendo con estos escritos reunir, para ti, lector, algunos cuentos en prosa milesia. De esta manera Lucio protagonista comienza a narrar “El Asno de Oro”, dándonos a entender de antemano que la estructura de la novela corresponde a la de las milesias, género griego recibido en el mundo romanizado a mediados del siglo II. Esta prosa se caracteriza por su ligereza y rapidez en el leguaje, por la variedad de descripciones de costumbres de la época y por un cierto aire de erotismo. En virtud de este espíritu griego, Apuleyo transmitirá constantemente en su lectura un mensaje crítico sobre las consecuencias de la organización imperial.

    Por medio de un conseguido lenguaje irónico denunciará el derecho y la justicia de su época y la pobreza material y moral de los ciudadanos, todo ello imbuido en un ambiente de egoísmo generalizado y de violencia. Esta expresión indirecta del desacuerdo y reproche del autor se ve reforzada por la crítica, en ocasiones, mordaz y directa a la sociedad.

    Apuleyo escoge el modelo de narración de autobiografía en prosa (en primera persona, por consiguiente), relatado en un tono a veces crédulo, otras cómico y en ocasiones grotesco, y será esta mezcla de tonos la que confiera una gran originalidad a la obra. Los niveles narrativos son múltiples ya que la forma autobiográfica inicial cede terreno a numerosísimos narradores secundarios que intercalan todo tipo de historias. Elabora una complicada mezcolanza de relatos que reflejan su amplitud de intereses. A modo de ejemplo podríamos referir cómo hace coexistir en su desarrollo los temas de la magia y la iniciación mistérica con un estilo brillante y singular.

    Sintetizando un poco todo esto, el hilo argumental de “El Asno de Oro” se desenvuelve a lo largo de una tremenda tela de araña de diferentes relatos. Ciertamente, es una novela de aventuras en la que, en torno al personaje principal, se acumulan gran cantidad de anécdotas. Según esta perspectiva nos encontramos ante una obra lineal, pero, sin embargo, su linealidad está segmentada y entremezclada. El resultado de estas consideraciones nos conduce a una narración con una estructura altamente compleja.

    Al margen del Libro XI (en el que Lucio-asno vuelve a su condición humana y reflexiona sobre los cultos a divinidades egipcias) y de la historia de Amor y Psique que abarca desde el libro IV al VI, que forman unidades narrativas en sí, el resto es un trabado de cuentos que podrían considerarse unidades también si no fuera porque son engarzados por el protagonista, o porque mantienen una órbita alrededor de él.

    3.2.- Estructura de la Obra.

    Así, podemos diferenciar entre varios grupos de cuentos en los que se suceden diferentes entramados de anécdotas:

  • Del Libro I al III: Desde la presentación de Lucio hombre hasta que es metamorfoseado en asno.

  • Lucio-hombre transcribe las narraciones que oyó de otros personajes tal y como las cuentan ellos.

  • Lucio-hombre narra en primera persona las anécdotas que le suceden a él a modo de cuentos.

  • Libro IV: hasta el inicio del cuento de amor de Psique y Cupido.

  • Lucio-asno narra en primera persona sus peripecias también a modo de cuentos

  • Lucio-asno narra anécdotas que conoce gracias a su condición de asno, pues hablan delante de él sin inhibición alguna. Los transcribe referidos a la situación en que las oyó.

  • Describe situaciones de la realidad que desde su perspectiva de asno tiene oportunidad de observar.

  • Del Libro IV al VI: Historia de Psique y Cupido.

  • Del Libro IV al X.

  • Libro XI: en el que Lucio vuelve a ser hombre y su decisión de dedicarse al culto divino.

  • De esta manera, Apuleyo juega con las personas gramaticales y con los tiempos en los que transcurren cada una de las peripecias, consiguiendo con ello darle mayor profundidad a la compleja estructura. Tras estas consideraciones podríamos afirmar que el madaurense por una parte da una idea de unidad a la narración múltiple, y, por otra parte transmite unitariamente un tema principal que subyace a lo largo de toda la obra: la sensación de crisis generalizada, de injusticia y de degradación de la época, reflejado todo ello en las sucesivas aventuras relacionadas con Lucio-asno.

    Entre los distintos bloques señalados podríamos decir que el más asequible es el formado por los libros I, II y III, en los que la acción transcurre en Hípata. El gradual acercamiento a la magia, las diversiones eróticas y la insistencia en lo verdadero aunque inverosímil sitúan al narrador, todavía humano, presentando un mundo extraño y confuso en su contenido, pero nítido en su narración. Cuando los ladrones se apoderan de Lucio comienza una trama más suelta y segmentada, caracterizada por viajes, sufrimientos y continuos cambios de dueños. En dos ocasiones la historia vuelve sobre sí misma: en el VII se hace saber que en Hípata es considerado como el ladrón de la casa de Milón, puesto que desapareció con el resto de los ladrones; en el VIII Lucio se entera de la muerte de Cárite y su marido, introduciendo una acción paralela de personajes anteriormente conocidos. Tras este crimen, el volumen de los relatos aumenta claramente en detrimento de la historia.

    En la novela se detecta la intención de Apuleyo de coordinación y coherencia entre las numerosas apreciaciones que lleva a cabo. Siendo consciente de la difícil credibilidad de la magia en la que se fundamenta todo el argumento, ya desde el principio mismo de la obra prepara al lector, mediante la anécdota de la discusión entre Lucio-hombre y un compañero de viaje a cuenta de su incredulidad sobre un cuento de brujas y magia que narra otro compañero. Lucio aporta datos que provocan la duda razonable sobre los poderes ocultos al referirse a fenómenos que somos conscientes que han ocurrido a pesar de parecer imposibles, apelando además a la falibilidad de los sentidos. Apuleyo utiliza la duda para aumentar el grado de credibilidad de los relatado. Así mismo, hace referencias con la misma intención a transformaciones mitológicas para reforzar en el lector la normalización de un clima fantástico y mágico. Por lo tanto, la relación constante de las anécdotas de “El Asno de Oro” parten de una idea intencionada, de una planificación y no de una mera yuxtaposición.

    Hemos dejado al margen el relato de Eros y Psique, el cual se merece una apreciación particular. Esta narración, encajada “ortopédicamente” en el desarrollo de la novela, rompe con la dinámica de la misma por su extensión, por su tratamiento unitario y, más que nada, por reunir las características estereotipadas de las novelas griegas de amor y aventuras. Elige personajes idealizados, que encarnan una idea abstracta además, y los atavía con los caracteres esenciales de las novelas románticas: héroes hermosos cuya razón vital es el amor que lograrán tras aventuras y sufrimientos enarbolar los ideales religiosos y morales establecidos. Esta historia se podría concebir como una enorme metáfora sobre la relación entre la razón y el amor. La razón, la más hermosa de las figuras, enamora a quien la contempla, pero también asusta. Es maldecida por la diosa de la seducción pero será amada por el amor puro. El cosmos de estas dos fuerzas humanas tan importantes alcanza el equilibrio cuando la razón es inmortalizada y queda eternamente unida a la pureza del amor, consagrándose una razón apasionada y una pasión razonada.

    En relación con la Literatura griega, encontramos otra alusión directa en esta comedia, pero, en esta ocasión, ironizada. La figura del típico héroe de la Épica Griega se ve satirizada con la figura del protagonista Lucio: el antihéroe. Los valores y características de la idealización épica se acumulan antagónicamente en Lucio. Cobarde y sin valores ni ideales, la estrella de esta obra no pretende mejorar el mundo que le rodea, sino que simplemente es un testigo de su tiempo. Esta función de cronista sería del todo imposible llevarla a cabo desde la altura de las grandes hazañas, sino que precisa de un personaje que se mueva por los suburbios de la sociedad, por la realidad cotidiana de los menos considerados. Este antihéroe de Apuleyo dará entrada a ciertas características de lo que siglos más tarde se forjaría en la Literatura española como Picaresca.

    Atendiendo a otra perspectiva de análisis de la estructura de “El Asno de Oro”, deberíamos establecer la distinción entre la historia y el discurso. Traducido en términos más concretos, la cuestión se centra en describir el tema de la obra como la historia de un hombre que por afición a la magia se convirtió en asno y recuperó la forma humana gracias al poder de Isis, en cuyos misterios termina siendo iniciado, o, por el contrario, la obra se define como una interrogante acerca de la fiabilidad del narrador principal y de los otros narradores para contar sucesos que desbordan continuamente los límites de la realidad y por ello son objeto de continuas polémicas acerca de su verdad o su mentira. En el primer caso ponemos en primer plano la historia, el qué ha ocurrido, mientras que en el segundo destaca el discurso o el quién o quiénes lo cuentan y hasta qué punto son fiables. La legitimidad de la historia impone un orden de lectura lineal que hace que nos preguntemos por la suerte del personaje convertido en asno. Por su parte, las necesidades del discurso podrán en primer plano la condición última y la identidad del autor.

    En cuanto a la temática, los relatos adicionales narran mayormente historias de adulterios que suelen resultar verosímiles y divertidas, aunque de un realismo cómico y cruel que, en su bajeza, en pocas ocasiones plantea cuestiones morales. La mayor acumulación de historias de temas diferentes se da en el libro IX, en el que la historia de Lucio, por más que el asno intente intervenir activamente en los adulterios, es menos interesante que los casos narrados.

    Por el contrario, llegados al libro XI, la acción se centra exclusivamente en Lucio y el punto de enfoque da la historia cambia. Tras la aparición de Isis el protagonista ya conoce lo que va a ocurrir. a diferencia del resto. Una vez recuperada su forma original un sacerdote interpretará en términos morales toda su vida y dará un sentido a toda la novela: los sufrimientos por los que atraviesa Lucio no eran sino la purgación de la culpa personal del protagonista por su vida entregada a los placeres de la carne y a la curiosidad por la magia (“No te sirvió de nada ni la alcurnia, ni la dignidad, ni siquiera la prudencia que te adorna; cuando cediste a las bajas pasiones de los caprichos volubles de la juventud, sacaste un triste provecho de tu desaforado deseo de nuevas experiencias. Atormentándote con las peores experiencias, en tu imprevisible perversidad, la ceguera de la Fortuna te ha traído hasta esta venturosa felicidad”). Por otra parte, en este libro se constata también la opinión de las multitudes, que interpretan que Lucio a sido premiado por su inocencia.

    Es importante, por último, tener en cuenta que la resolución de Lucio de iniciarse en los cultos mistéricos para conseguir la salvación, no implica que esa postura sea compartida por el autor. Más bien, podríamos decir que Apuleyo es un pagano culto, curioso, filósofo y buen escritor que refleja su alta intelectualidad en la obra, pero que de ningún modo es un fanático religioso.


  • COMENTARIO PERSONAL.

  • Habiendo elaborado ya un análisis estructural e interpretativo, tan sólo restaría señalar algunas consideraciones personales. En efecto, la lectura de “El Asno de Oro” resulta bastante impresionante por todas las características que hemos ido señalando, tanto estructurales como temáticas. Pero, por evitar reiterar lo ya argumentado, voy a remitirme únicamente a la valoración de una de las cosas que más me ha llamado la atención: la crueldad y frialdad con la que esta obra nos relata en ocasiones situaciones vejatorias o de tortura. Uno de los ejemplos más representativos de este aspecto se encuentra, bajo mi punto de vista, en el Libro V I, cuando los ladrones describen la manera de dar muerte al asno y a Cárite tras su intento frustrado de huida: “Degollemos el asno al amanecer (...) metémosle a la muchacha desnuda en su vientre, previamente vaciado de las entrañas, de manera que le quede el cuerpo todo en la cárcel del animal, excepto la cara, y luego pongamos al asno embutido en una escarpada roca, expuesto a los ardientes rayos del sol. De esta manera, los dos a la vez tendrán que pasar por todos los suplicios (...) y ella padecerá las fauces de las fieras cuando los gusanos corroan su carne (...) cuando por el calor tenga que soportar una terrible pestilencia y se consuma de hambre ni siquiera va a poder darse muerte a sí misma porque no tendrá las manos libres”. Resulta escalofriante leer la perpetración de un plan tan cruel, la de una mente retorcida que no persigue ya aplicar castigo con su tortura, sino simplemente el suplicio de las víctimas por sí mismo. Por otra parte, el hecho de que esta descripción maquiavélica , y muchas otras que se relatan, no vaya acompañada de un enjuiciamento y rechazo moral, puede ser la manera más drástica de Apuleyo de denunciar precisamente esa falta moral, pues produce en el lector un impacto mucho mayor. Con razón algunos autores han encontrado en “El Asno de Oro” un precedente claro de la Picaresca. Lucio bien podría compararse con un “Lazarillo” que, pasando de amo en amo, no dispone más que de su ingenio para sobrevivir; sufriendo hambre, malos tratos y miserias, retrata a través de su peripecias una sátira social y religiosa.

    Si bien la calidad del estilo literario de Apuleyo merece segundas lecturas de su obra para una apreciación más completa, ya desde el primer contacto con la novela se hace palpable el gran dominio del lenguaje del autor por el que sabe acomodar con maestría el lenguaje a las distintas situaciones. Dicha maestría, a mi parecer, consiste en gran medida en la manera en la que Apuleyo va conduciendo al lector por los distintos niveles de narración sin que éste perciba un cambio chocante o brusco en la línea narrativa general. Es decir, tan pronto te sumerge en un ámbito descriptivo de bajeza y depravación como, acto seguido, te eleva suavemente al ámbito de la reflexión moral y social de su época, sin que se produzca un corte brusco en el desarrollo de la obra. Esto lo consigue a través de los distintos planos narrativos que implanta desde el primer momento (lo anteriormente referido sobre su juego con las personas gramaticales y con los tiempos de los distintos relatos).

    Durante la lectura de la novela se aprecia un cierto carácter autobiográfico de la vida del propio Apuleyo, que se acentúa con más claridad para mi gusto en el último libro. En “El Asno de Oro” se encuentras referencias indirectas y directas a la vida de su autor. Sobre las primeras, tenemos el constante despliegue de sus saberes de diferentes materias, el empleo útil en la narración de las técnicas de oratoria del madaurense, su incierta relación con el mundo de la magia y sus ciertas experiencias con las religiones de origen oriental que se fueron infiltrando poco a poco en la época del autor. En cuanto a las referencias directas, éstas se concentran básicamente en el Libro XI, cuando el protagonista tiene contacto físico y espiritual con dichas religiones y acaba ejerciendo la abogacía en Roma. Respecto a la curiosidad y devoción del protagonista (reflejo del autor) por la magia, se me plantea la duda de si lo que persigue Apuleyo es hacer una sátira sobre la acusación de los amigos de su mujer.


  • BIBLIOGRAFÍA.

    • APULEYO, Las Metamorfosis o El Asno de Oro, Ediciones Cátedra (Madrid - 1985). Traducción e Introducción por JOSÉ MARÍA ROYO.

    • INDRO MONTANELLI, Historia de Roma, Editores Plaza & Janes (Madrid - 1962).

    • JOSÉ CARLOS FERNÁNDEZ CORTE, Capítulo 3, Las Metamorfosis, de la enciclopedia “Historia de la Literatura Latina”, Editorial Cátedra (Madrid - 1997).

    • Enciclopedia Universal Sopena, Editorial Ramón Sopena (Barcelona - 1980).

    • Atlas Histórico Mundial: De los Orígenes a la Revolución Francesa, Ediciones Istmo (Madrid - 1974).


    J. M. ROYO, “Las Metamorfosis” (Introducción), Ed. Cátedra (Madrid - 1985), pp. 15 y 16.

    J. M. ROYO, “Las Metamorfosis” (Introducción), Ed. Cátedra (Madrid - 1985), p. 17.

    I. MONTANELLI, “Historia de Roma”, Ed. Plaza y Janes (Madrid - 1962), p. 227.

    “Atlas Histórico Mundial: De los Orígenes a la Revolución Francesa”, Ed. Istmo (Madrid - 1974), p. 99.

    15