El árbol de la ciencia; Pío Baroja

Literatura española. Siglo XIX. Generación del 98. Narrativa. Novela. Estudiantes. Conversaciones filosóficas. Análisis de la sociedad. Situación social. Concepción de la vida. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Martix
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas
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ÍNDICE

  • INTRODUCCIÓN -pág. 2

  • Contexto histórico y Cultural

  • Pío Baroja y “El árbol de la ciencia”

  • Pío Baroja. Biografía y Bibliografía.

  • Personajes Principales—págs. 3-7

  • 2.1. Andrés Hurtado

    2.2. Lulú

    2.3. Iturrioz

  • Personajes Secundarios (los más importantes) -- págs. 8-11

  • 3.1. Julio Aracil

    3.2. Montaner

    3.3. Pedro Hurtado

    3.4. Alejandro

    3.5. Margarita

    3.6. Pedro (hijo)

    3.7. Luisito

    3.8. Doña Leonarda

    3.9. Niní

    3.10. Letamendi

    3.11. Venancia

    3.12. Manolo el Chafandín

  • Opinión personal -- pág. 12

  • Introducción

  • 1.1.- Contexto histórico y cultural

    “El árbol de la ciencia” fue escrito por Pío Baroja en el año 1911, y habla de España a finales del siglo XIX y a principios del XX: el siglo de la Ciencia : cuando se realizan grandes descubrimientos científicos. Coincide con el periodo de Restauración de la monarquía española, a partir del año 1898, cuando España pierde sus últimas colonias en las Indias: Cuba y Filipinas.

    España tenía una gran desigualdad social, había poca libertad de expresión (a veces no la había), censuras… y la mayoría de las clases populares eran incultas y analfabetas, se dejaban guiar por las costumbres.

    2.2.- Pío Baroja y “El árbol de la ciencia”

    En la obra, Baroja refleja cómo ve la sociedad española: la enorme pobreza que había en unos lugares, y la riqueza que había en otros; la diferencia de la vida en una gran ciudad, como Madrid y en una pequeña aldea, como Alcolea; las reflexiones filosóficas; los ambientes familiares, estudiantiles, amorosos…

    Es, indirectamente, una autobiografía del autor, sobretodo de su juventud. Narra los hechos importantes de su vida, como que fue estudiante de medicina, viajó a Valencia, murió su hermano (en la vida real, su hermano mayor, Darío, murió) y volvió a Madrid.

    1.3. Pío Baroja- Biografía y Bibliografía.

    Pío Baroja fue un escritor español, nacido en San Sebastián el año 1872, vivió en Madrid y murió en el 1956. Ha influido mucho en los escritores españoles posteriores a él, como Camilo José Cela o Juan Benet, y en muchos extranjeros entre los que destaca Ernest Hemingway.

    Sus principales obras son “La lucha por la vida”, “El árbol de la ciencia”, “Zalacaín el aventurero”, “César o nada”, “Camino de perfección”, “El laberinto de sirenas”, “Tierra vasca” .

  • Personajes Principales

  • 2.1.- Andrés Hurtado

    Andrés Hurtado, un chico de unos dieciocho años, empezó la carrera de Medicina en la universidad de Madrid. Allí fue feliz, y se reencontró con su amigo Julio Aracil y conoció a Montaner.

    A Andrés le caía mejor Montaner, a pesar de que sus primeras palabras no fueran del todo amables, y pensaba que Aracil se creía superior. Con los dos amigos tuvo ciertas discusiones, sobretodo por cuestiones políticas, ya que él era republicano, no como los otros.

    No tenía una buena relación con su padre:

    “Entre padre e hijo existía una incompatibilidad absoluta, completa; no podían estar conformes en nada. Bastaba que uno afirmara una cosa para que el otro tomara la posición contraria. No le gustaba ir a los paseos donde hubiera gente, como a su hermano Pedro…”

    (página 46, capítulo IV de la I Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Su madre estaba muerta, y la familia la formaba su padre y cinco hermanos. Se sentía aislado ya que eran conservadores, al contrario que él. Le gustaba meterse a su cuarto a leer; su escritor favorito era Espronceda. En su habitación era independiente. Se preocupaba por todos, quería mucho a Luisito, se llevaba bien con Pedro y con Margarita, aunque con ésta a veces reñía; despreciaba a Alejandro.

    Julio le presentó a las Minglanillas, Niní y Lulú, con la que Andrés congenió mucho.

    Al sacarse la carrera, se dio cuenta de que no tenía gran vocación. No encuentra el sentido de su vida, mantenía conversaciones filosóficas con su tío Iturrioz, que se las planteaba a partir de la enfermedad de su hermano.

    Cuando trabajaba de médico de higiene, le aterrorizaron las enfermedades y la prostitución que se ocultaba y que no se prohibía. Más tarde, fue médico de pobres.

    Fue a Valencia a pasar una temporada, pero allí estaba muy aburrido, y su insociabilidad le impedía conocer a gente nueva.

    “- Pero hombre, ¿no vas a salir? - le preguntaba Margarita.

    • Yo no. ¿Para qué? No me interesa nada de cuanto pasa fuera - contestó Andrés.”

    (página 148, capítulo IV de la III Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Fue a un pueblo de Burgos a sustituir a un médico, donde lo pasó bien hasta que recibió una carta que decía que su hermano Luisito había muerto. Estaba muy triste, pero prefirió que fuera así al haberle visto sufrir.

    “A pesar de que Andrés pretendía representarse el aspecto de Luisito enfermo, no se lo figuraba nunca atacado con la terrible enfermedad, sino alegre y sonriente como le había visto la última vez, el día de la marcha.”

    (página 153, capítulo V de la III Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Más tarde, le dieron un trabajo como médico titular en Alcolea del Campo, un pueblo pequeño, donde le costó acostumbrarse, ya que era un ambiente muy diferente al de ciudad, pero la gente era humilde y sencilla.

    Empezó a quedarse en una fonda, pero decidió cambiarse a una casa con una patrona, Dorotea, con la que, antes de volver a Madrid, Andrés tuvo una relación amorosa de una noche.

    “-Quédese usted aquí conmigo- dijo Andrés a Leonarda, antes de irse de Alcolea

    -Pero yo soy una mujer honrada, don Andrés - replicó doña Dorotea, con voz ahogada.

    -Ya lo sé, una mujer honrada y buena, casada con un idiota. Esta noche es para usted y para mí sería una noche excepcional, extraña…

    -Sí, ¿y el remordimiento?

    - ¿Remordimiento?...Hace un momento no creía que le iba usted a decir esto. ¿Por qué se lo digo? No sé. Mi corazón palpita ahora como un martillo de fragua.

    (…)

    Ella estaba también turbada, palpitante. Andrés apagó la luz y se acercó a ella.

    Dorotea no resistió. Andrés estaba en aquel momento en plena inconsciencia.”

    (páginas 230-231, capítulo x de la V Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Cuando llegó a Madrid, le extrañó la situación de las calles, con manifestaciones y alborotos: España iba a declarar la guerra a los Estados Unidos, y en el pueblo no se había informado de lo que pasaba en el exterior. Se reencontró con todos sus amigos (Montaner y Aracil; Fermín Ibarra…, con los que recordó sus historias pasadas y con los que habló mal del que no estaba en la reunión.

    Empezó a cansarse de ser médico de higiene, y su tío Iturrioz le consiguió un empleo como traductor, que le gustó mucho más.

    También se encontró con Lulú, con la que tenía largas conversaciones, sobretodo hablaban de los vecinos y del amor, y un día, le declaró el amor que sentía por ella, que era muto.

    Se casaron y se fueron a vivir solos a una casa, donde estaban muy felices, sin enfados ni riñas. Sentían celos el uno del otro (el aspecto de Lulú había mejorado con creces), y decidieron tener un hijo. En el parto, el niño salió muerto, cosa que entristeció mucho a Andrés (y a Lulú). Al cabo de tres días, Lulú murió.

    “Andrés se despertó a media noche y saltó de la cama. Se acercó al cadáver de Lulú, estuvo contemplando a la muerta largo rato y la besó en la frente varias veces)”

    (página 291, capítulo IV de la VII Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Andrés, al darse cuenta de que se había ido lo más importante para él, se le quitaron las ganas de seguir viviendo, y su tío Iturrioz se lo encontró muerto, ya que se había envenenado.

    “El médico y Iturrioz entraron en el cuarto. Tendido en la cama, muy pálido con los labios blancos, estaba Andrés.

    -¡Está muerto!- Exclamó Iturrioz.

    Sobre la mesilla de noche se veía una copa y un frasco de aconitina cristalizada de Duquensel.

    Andrés se había envenenado. Sin duda, la rapidez de la intoxicación no le produjo convulsiones ni vómitos.

    La muerte había sobrevivido por parálisis inmediata del corazón.

    -Ha muerto sin dolor - murmuró Iturrioz-. Este muchacho no tenía fuerza para vivir.”

    (página 292, capítulo IV de la VII Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    2.1.- Lulú

    Lulú, una de las Minglanillas, hija de doña Leonarda y hermana de Niní, no era una chica como las demás. No bailaba con cualquier chico, pero le llamaba la atención Andrés Hurtado, del que era muy buena amiga y se lo contaban todo.

    Era antipática y graciosa, sincera, y su belleza estaba más bien en su interior que en su exterior. Era muy mal hablada, usaba expresiones vulgares sin importarle a quién ofendiera, ya que no guardaba respeto a nadie. Le gustaba todo lo callejero, sobretodo los chistes y canciones que escuchaba por la calle, y se pasaba el día cantando, pero, eso sí, con mucha gracia.

    No tenía amigas de su edad. Sólo era buena con los viejos y enfermos.

    De pequeña le pegaban y un día casi la violan.

    Estuvo muchos años sin ver a Andrés, y cuando éste volvió a Madrid, se encontró con la misma Lulú de siempre pero tenía una tienda de confecciones con ropa de niños. Tuvieron una conversación sobre el amor, y acabó por confesar a Andrés que está enamorada de él desde el momento en que le vio. Se casaron y fueron a vivir solos a una casa. Tenía muchas ganas de tener un hijo, pero a Andrés le asustaba la idea.

    Al cabo de un año de estar casados, Lulú enfermó, y estaba preocupada, y se distraía con facilidad

    “Era lo que temía Andrés. La tristeza de no tener el hijo, la sospecha de que su marido no quería tenerlo, hacía llorar a Lulú a lágrima viva, con el corazón hinchado por la pena”

    (página 287, capítulo III de la VII Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Lulú se quedó embarazada y cambió notablemente su actitud. Le contentaba saber que por fin iba a dar a luz a un hijo, pero, en vez de estar tan alegre como siempre, pasó a estar triste, debido al malestar de las embarazadas. Cuando dio a luz, el niño estaba muerto. Ella lo pasó fatal, y al cabo de tres días, murió.

    2.3. -Iturrioz

    Iturrioz es el tío de Andrés Hurtado. Es un hombre bastante mayor, realista:

    “Andrés dijo:

    -Figúrese usted que un señor a quien ha visto, todavía joven, pero hombre atrítico, nervioso, tiene novia, antigua amiga suya, débil y algo histérica. Y este señor me pregunta: ¿Usted cree que me puedo casar? Y no sé qué contestarle

    - Yo le diría que no - contestó Iturrioz-. Ahora, que él hiciera después lo que quisiera.

    - Pero hay que darle una razón.

    - ¡Qué más razón” Él es casi un enfermo, ella también; él vacila…basta; que no se case.”

    (página 287, capítulo III de la VII Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Mantenía largas conversaciones con su sobrino sobre temas como la política y la filosofía. La filosofía era el tema más destacado, que a veces les hacía discutir. Andrés, cuando tenía algún problema moral o económico, sabía a quién acudir.

    Se pasaba las tardes en la azotea de su casa de Madrid reflexionando y fijándose en los aspectos menos observados de la vida.

    Le contó a Andrés la historia de “El árbol de la ciencia y el árbol de la vida”:

    (Iturrioz le cuenta a Andrés…)

    “- En el Génesis (libro de la Biblia); tú habrás leído que en el centro del paraíso había dos árboles, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. El árbol de la vida era inmenso, frondoso, y, según algunos santos padres, daba la inmortalidad. El árbol de la ciencia no se dice cómo era; probablemente sería mezquino y triste. Y Dios dijo a Adán: <<puedes comer todos los frutos del jardín; pero cuidado con el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que tú comas su fruto, morirás de muerte.>>. Y, seguramente, añadió: << Comed del árbol de la vida, sed bestias, sed cerdos, sed egoístas, revolcaos por el suelo alegremente; pero no comáis del árbol de la ciencia, porque ese fruto agrio os dará una tendencia a mejorar que os destruirá. “

    (página 167, capítulo III de la IV Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Piensa que la vida es una lucha sin fin, y que la lucha la han creado los humanos, como la justicia. Piensa que la naturaleza es justa, y que los humanos cambiamos la situación.

  • Personajes secundarios

  • 3.1.- Julio Aracil

    Julio Aracil era compañero de instituto y de Universidad de Andrés; era moreno de ojos brillantes, y saltones, la cara de una expresión y viva, la palabra fácil, de una inteligencia rápida petulante, se cuidaba el pelo, el bigote, las uñas, y era mallorquín. Sin estudiar mucho sacaba buenas notas.

    Era bastante antipático con Andrés, y se creía superior a él. Trabajaron juntos en San Carlos y en el hospital, e intimaron más.

    Comenzó a tener cierto desprecio por Montaner, y deseaba lo peor para él. Quería que Andrés siguiera sus pasos tanto económicos como sociales. Le presentó a las Minglanillas, y decía que “estaba arreglado” con Niní, pero no quería nada serio con ella.

    . Andrés le preguntó a Julio, refiriéndose a Niní…

    “- ¿Te vas a casar con ella después?

    -¡Quita de ahí, hombre! No sería mal imbécil.

    -Pero has inutilizado a la muchacha.

    -¡Yo! ¡Qué estupidez!

    -¿Pues no es tu querida?

    -¿Y quién lo sabe? Además…¿a quién le importa?

    -Sin embargo…

    -¡Ca! Hay que dejarse de tonterías y aprovecharse. Si tú puedes hacer lo mismo, serás un tonto si no lo haces.

    (página 92, capítulo I de la II Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Le gustaba que las mujeres lucieran, no le importaba nada más en ellas:

    “-A mí la moralidad no me preocupa - replicó Julio-. Aquí, en confianza, te diré que una mujer honrada me parece uno de los productos más estúpidos y más amargos de la vida. Una mujer que no sea algo coqueta, no me gusta. Me parece bien que gaste, que se adorne, que se luzca.”

    (página 246, capítulo II de la VI Parte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    Al hacerse más mayor, se puso una clínica y se casó con Concha, a la que le tenía mucha confianza y pensaba que no le engañaba.

    3.2. -Montaner

    Montaner conoció a Aracil y a Hurtado en la Universidad, y juntos daban escándalos en clase. Al principio se llevó un poco mal con Andrés, pero acabaron congeniando más que con Aracil, del que hablaban mal cuando no estaba presente. Le gustaba leer a Zorrilla. Era monárquico, rico y aristócrata, por eso discutía de vez en cuando con Andrés, por las diferentes maneras de pensar, cosa que no les impidió ser grandes amigos que, al reencontrarse, se alegraron mucho. Le costó acabar la carrera, ya que se pasaba el día con su novia, hasta que se fue a Salamanca y se casó con otro. Estuvo de ayudante de Julio en la clínica y quería buscar otro empleo, pero en Madrid.

    3.3.- Pedro Hurtado

    Pedro Hurtado era el padre de Andrés, era alto, flaco, elegante y guapo.

    Era muy egoísta, conservador, aristócrata; le gustaba disponer de su dinero. Vivía una vida de lujo. Su mujer murió, y la recordaba repetitivamente. Estaba en desacuerdo con su hijo Andrés, porque tenían diferente manera de pensar, sobretodo sobre la política. Pedro era burgués y Andrés revolucionario.

    Creía que el dinero lo podía todo.

    3.4. -Alejandro

    Alejandro era el hermano mayor de Andrés, el hijo ejemplar por su padre. Era como su padre pero aún más egoísta e inútil, no estudió y trabajaba en una oficina del Estado, pero muy poco. Se emborrachaba y llegaba muy tarde a casa vomitando.

    3.5. - Margarita

    Margarita era la hermana mayor de Andrés, a la que, junto a Luisito, más quería. Era decidida, seca, dominadora y egoísta.

    3.6.- Pedro (hijo)

    Pedro era otro hermano de Andrés Estudiaba derecho y era muy mujeriego: cambiaba de novia cada mes. Admiraba a Andrés.

    3.7. -Luisito

    El hermano pequeño de Andrés, junto a Pedro, el favorito de su padre. A los cuatro años, ya estaba enfermo. El médico le aconsejó un clima y una dieta mediterránea, y fue con sus familiares a vivir a Valencia. Allí murió por meningitis tuberculosa.

    3.8. Doña Leonarda

    Doña Leonarda era la madre de las Minglanillas Niní y Lulú. Era un poco antipática, cara amarillenta, nariz curva, lunares en la barba y era un poco falsa, le costaba mucho ser amable. Estaba viuda, y era bastante triste. Su casa daba aspecto de pobreza. Recordaba cuando su marido vivía y tenían más dinero, hasta una niñera francesa. Tenían una pensión, una casa donde habitaba bastante gente, como doña Venancia, su hija, Manolo El Chafandín, la Negra…

    3.9. Niní

    La hermana mayor de Lulú, tenía un carácter más femenino y deseaba agradar, y no era ella misma. Julio Aracil se aprovechó de ella.

    3.10.- Letamendi

    Letamendi era profesor de la Universidad, señor flaco, bajito, con melenas grises, barba blanca, nariz curva, ojos hundidos y brillantes. Se decía de él que era un genio, y escribía libros filosóficos. Andrés leyó sus libros y le gustaron mucho. Comentaba sus teorías con sus amigos, sobretodo con Sañudo, un antiguo amigo de Andrés, del instituto, que estudiaba ingeniería. Al leer sus libros, incitó a Andrés a interesarse por la filosofía.

    3.11.- Venancia

    Venancia era amiga de Lulú, una mujer mayor, que siempre estaba planchando. Vivía con su hija y con su yerno, Manolo el Chafandín en la casa de doña Leonarda. Entretenía a Lulú con sus historias mientras planchaban. Para ella, el rico era superior al aristócrata, era sobrehumano.

    “Un aristócrata tenía derecho a todo, al vicio, a la inmortalidad, al egoísmo; estaba como por encima de la moral corriente. Un pobre como ella, doña Venancia, voluble, egoísta o adúltera, le parecía una cosa monstruosa; pero esto mismo en una señorona lo encontraba disculpable”

    (página 116, capítulo VII de la II p arte de “El árbol de la ciencia” e Pío Baroja)

    3.12.- Manolo El Chafandín

    Manolo el Chafandín era el yerno de Venancia. Vivía a costa de ella y casi no trabajaba. Era un chulo, aburrido y cobarde. Tenía tres o cuatro hijos. Su mujer era una borracha y vaga, que siempre estaba discutiendo, y no tampoco le gustaba trabajar pero defendía a Manolo delante de su madre.

    Tuvo una discusión con Lulú, por haber insultado a su mujer.

    4. Opinión Personal

    Me ha parecido una obra completa y muy buena. Al mismo tiempo que avanza el libro, el personaje va creciendo y aprendiendo a vivir.

    Nos da su concepción de la vida que hace que los lectores reflexionemos sobre ella, sobre si merece la pena vivir. La filosofía está presente en cada parte, pero sobretodo en la cuarta, cuando Andrés tiene las conversaciones con su tío Iturrioz.

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