El árbol de la ciencia; Pío Baroja

Literatura española. Generación del 98. Novela (narrativa) contemporánea. Argumento. Estructura. Espacio. Personajes

  • Enviado por: Miguel Angel
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 18 páginas
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(Pío Baroja)

0.- ÍNDICE.

  • INTRODUCCIÓN: ..................................................pag. 1 - 4.

  • CONTEXTO HISTÓRICO: ....................................pag. 1.

  • PANORAMA LITERARIO:....................................pag. 1 - 4.

  • PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR:....................pag. 4.

  • TEMAS: ..................................................................pag. 4 - 9.

  • ARGUMENTO: ...........................................................pag. 9 - 10.

  • ESTRUCTURA: ..........................................................pag. 10.

  • EXTERNA:..................................................................pag. 10.

  • INTERNA:...................................................................pag. 10.

- TIEMPO: ....................................................................pag. 10 - 11.

  • ESPACIO: ................................................................pag. 11 .

- PERSONAJES: ............................................................pag. 11 - 13.

  • ESTILO: ......................................................................pag. 13 .

  • SIGNIFICACIÓN DE LA OBRA Y OPINIÓN PERSONAL: ..pag 13 - 14 - 15.

- BIBLIOGRAFÍA USADA:...........................................pag. 16.

1.- INTRODUCCIÓN.

  • CONTEXTO HISTÓRICO.

La crisis de fin de siglo viene dada entre otras muchas cosas, por el desastre en alusión a la pérdida de Cuba por España, representó un fenómeno importante por cuestionarse la tarea intelectual frente a España y la política española, y plantearse el dilema de una literatura acorde con esas inquietudes. Sobresale la enumeración de los engaños que dominaban a España en el campo de la prensa, la política, la oligarquía y el caciquismo, la literatura y la ciencia, las supuestas glorias históricas, y, como otros jóvenes rebeldes, rechazaba la guerra colonial en todas sus manifestaciones.

España está en una época de transición, que todas las provincias han comenzado ha transformarse y cambiar pues como se dice en la novela: “Todos los pueblos tienen, sin duda, una serie de fórmulas prácticas para la vida, consecuencias de la raza, de la historia, del ambiente físico y moral. Tales fórmulas, tal especial manera de ver, constituye un pragmatismo útil, simplificador, sintetizador” (primera parte, capítulo 2 “los estudiantes”, 2º párrafo), pero que estas fórmulas se hacen viejas y ya no dejan camino para dejar pasar a la realidad del día a día, con lo cual se termina cambiando esta fórmula.

Pero en Madrid se conserva un ambiente romántico, sin deseo de cambio.

Después nos dice que la cultura europea en España era muy restringida, que los periódicos daban una idea incompleta de todo lo que sucedía. En el resto de Europa no se hablaba de España, y si se hacía era para burlarse de ella, pues nos odiaban, ya que aquí teníamos grandes hombres, como Castelar, Cánovas, etc. Con lo cual España vivía en un ambiente de optimismo absurdo lo que provocaba el estancamiento de las ideas, lo que imposibilitaba la evolución. La corriente filosófica que mantiene el autor es la del existencialismo, o lo que es lo mismo, el pesimismo por la vida que en estos momentos se vive en el país. Vida que le hace padecer una crisis de existencialidad, donde el autor observa el mal momento por el que atraviesa el país y el deseo de cambios. De ahí dicha corriente filosófica. El autor se encuentra sumido en un país pesimista, por ello él se encuentra con las mismas características de la población de la época. Pero con una gran diferencia, él está dispuesto a cambiar todo, y está a favor de cambios en la sociedad.

  • PANORAMA LITERARIO.

La Generación del 98, también llamada generación del desastre en alusión a la pérdida de Cuba por España, representó un fenómeno importante por cuestionarse la tarea intelectual frente a España y la política española, y plantearse el dilema de una literatura acorde con esas inquietudes. Sobresale la enumeración de los engaños que dominaban a España en el campo de la prensa, la política, la oligarquía y el caciquismo, la literatura y la ciencia, las supuestas glorias históricas, y, como otros jóvenes rebeldes, rechazaba la guerra colonial en todas sus manifestaciones. La generación del 98, a veces asociada con el modernismo literario, reflejó en gran medida las oscilaciones ideológicas de algunos de sus integrantes, según lo ha estudiado Carlos Blanco Aguinaga en su “Juventud del 98” (de las posturas socialistas y anarquistas a cierto énfasis nacional de corto alcance) y en no conseguir siempre resolver el ajuste entre su preocupación por el casticismo y el problema español, y las preguntas estrictamente ligadas al ejercicio de la literatura. Este ejercicio sólo fue posible a través de búsquedas más individuales y en el tránsito hacia propuestas estéticas de las generaciones próximas en el tiempo: la del 14 y la del 27.

Los rasgos estilísticos comunes en los autores de la Generación del 98 se dejan notar en El árbol de la ciencia: la creación de una lengua sencilla y espontánea marcada por un claro antirretoricismo; el enriquecimiento de la lengua con la etimología y la expresión popular; la abundancia de estructuras coordinadas en la sintaxis y de párrafos breves; la renovación de la técnica de la novela, y la predilección por el ensayo.

Los miembros de la generación del 98 manifiestan dos grandes preocupaciones en sus obras: El tema de España y del sentido de la vida. Demuestran un entrañable amor hacia el país, denuncian su atraso y buscan soluciones para forjar una España distinta de la consagrada por los tópicos. Para ello, recogen la inquietud que muchos intelectuales y habían manifestado desde hacía siglos.

Efectivamente, los escritores de este grupo, siguen aquella tradición de crítica al país que ya aparece en el Lazarillo de Tormes, y que plasmaron autores como Francisco de Quevedo, Baltasar Gracián, Diego de Saavedra Fajardo, Benito Feijoo, José Cadalso, Gaspar Melchor de Jovellanos, y Mariano José de Larra. Esta preocupación también la habían manifestado autores e intelectuales del siglo 19 como Ángel Ganivet, Joaquín Costa y Francisco Giner de los Ríos.

Su temática tiene que ver con los siguientes aspectos:

-El paisaje. Descubren y valoran el austero y pobre paisaje castellano como núcleo de España (aunque ninguno de estos escritores haya nacido en Castilla). No reflejan el paisaje de forma realista y objetiva, sino subjetivamente ya que proyectan su espíritu sobre él. De este modo, desean captar su alma y a través de ella, la de Castilla y la de la verdadera España, sintiendo tristeza y amor, como dice A. Machado en un poema.

-La historia. Al principio, consideran que la historia de España es la causa de los males que sufre el país, pero a partir de 1905 también indagan en el pasado para encontrar los valores intrínsecos de Castilla y de España. Más que la historia externa, les atrajo la intrahistoria (M. De Unamuno), es decir, la vida callada de millones de hombres sin historia, que son los que han protagonizado la verdadera historia de España.

-Los problemas existenciales. Sienten una desazón como consecuencia del mundo que les ha tocado vivir. Se preguntan sobre el sentido de la existencia del ser humano, el paso del tiempo, la muerte, las personas... y, al no hallar respuestas, sienten una profunda angustia vital.

Concretamente, Pío Baroja se preocupa por el dolor humano desde una perspectiva pesimista. Predomina la narración de acciones de unos personajes inadaptados que luchan por la supervivencia.

Baroja, Pío (1872-1956), novelista español, considerado por la crítica el novelista español más importante del siglo XX.

Nació en San Sebastián (País Vasco) y estudió Medicina en Madrid, ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida. Su primera novela fue Vidas sombrías (1900), a la que siguió el mismo año La casa de Aizgorri. Esta novela forma parte de la primera de las trilogías de Baroja, Tierra vasca, que también incluye El mayorazgo de Labraz (1903), una de sus novelas más admiradas, y Zalacaín el aventurero (1909). Con Aventuras y mistificaciones de Silvestre Paradox (1901), inició la trilogía La vida fantástica, expresión de su individualismo anarquista y su filosofía pesimista, integrada además por Camino de perfección (1902) y Paradox Rey (1906).

La obra por la que se hizo más conocido fuera de España es la trilogía La lucha por la vida, una conmovedora descripción de los bajos fondos de Madrid, que forman La busca (1904), La mala hierba (1904) y Aurora roja (1905). Realizó viajes por España, Italia, Francia, Inglaterra, los Países Bajos y Suiza, y en 1911 publicó El árbol de la ciencia, posiblemente su novela más perfecta. Entre 1913 y 1935 aparecieron los 22 volúmenes de una novela histórica, Memorias de un hombre de acción, basada en el conspirador Eugenio de Avinareta, uno de los antepasados del autor que vivió en el País Vasco en la época de las Guerras carlistas. Ingresó en la Real Academia Española en 1935, y pasó la Guerra Civil española en Francia, de donde regresó en 1940. A su regreso, se instaló en Madrid, donde llevó una vida alejada de cualquier actividad pública, hasta su muerte. Entre 1944 y 1948 aparecieron sus Memorias, subtituladas Desde la última vuelta del camino, de máximo interés para el estudio de su vida y su obra. Baroja publicó en total más de cien libros.

Usando elementos de la tradición de la novela picaresca, Baroja eligió como protagonistas a marginados de la sociedad. Sus novelas están llenas de incidentes y personajes muy bien trazados, y destacan por la fluidez de sus diálogos y las descripciones impresionistas. Maestro del retrato realista, en especial cuando se centra en su País Vasco natal, tiene un estilo abrupto, vívido e impersonal, aunque se ha señalado que la aparente limitación de registros es una consecuencia de su deseo de exactitud y sobriedad. Ha influido mucho en los escritores españoles posteriores a él, como Camilo José Cela o Juan Benet, y en muchos extranjeros entre los que destaca Ernest Hemingway.

2.- PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR.

La obra se narra desde un punto de vista subjetivo, en la que el autor de la obra, por estudios posteriores a ella, se ha observado que el personaje principal, es el propio autor. Al cual se le han cambiado los nombres para hacer de ella una vida paralela a la vivida por él. Por lo tanto la obra es tratada desde un punto de vista narrador-actor, pero un actor oculto, puesto que Baroja, como he dicho anteriormente cambia los nombres.

3.- TEMAS.

El tema de España.

El tema de la situación de España, al igual que en todas las obras de la generación del 98, tiene una importancia trascendental en la obra. La novela nos describe a través del personaje las costumbres, religión, y situación cultural de la época; que es amplia y negativamente crítica. Para facilitar su estudio podemos clasificarlo en cuatro grupos:

Medicina y Universidad:

Este es un tema ampliamente tratado en el libro, sobre todo en la primera mitad del libro. La primera visión de Andrés de la facultad no es muy positiva empezando por las instalaciones que no encontraba adecuadas para sus propósitos:

“Por una de esas anomalías clásicas de España, aquellos estudiantes que esperaban la escuela de arquitectura no eran arquitectos del porvenir, sino futuros médicos y farmacéuticos.”

Otro punto en entredicho de la facultad es la figura de los profesores, estos eran demasiado presuntuosos para sentirse ofendidos por la burla de los alumnos. “ Esto es una ridiculez” son las primeras palabras de hurtado nada más empezar la clase. La imagen mostrada de los profesores es poco más que de carcamales decrépitos con ninguna o escasa capacidad didáctica, y cuyo mayor afán era sentirse admirados:

“Los profesores del año preparatorio eran viejísimos habían algunos que llevaban cerca de cincuenta años explicando.

Sin duda no los jubilaban por sus influencias y por esa simpatía que ha habido siempre en España por lo inútil.

La perspectiva de compañeros y la clase no es mucho más optimista, en general se tendía a la burla hacia el profesor:

A veces, en medio de la clase algunos de los alumnos se le ocurría marcharse, se levantaba se iba. Al bajar de las escaleras de la gradería los pasos del fugitivo producían gran estrépito, y los demás muchachos sentados, llevaban el compás golpeando con los pies y los bastones.

En la clase se hablaba, se fumaba, se leían novelas, nadie seguía las explicaciones, alguno llegó a presentarse con una corneta, y cuando el profesor se disponía a echar en un vaso de agua un trozo de potasio, dio dos toques de atención; otro metió un perro vagabundo, y fue un problema echarlo.

Había estudiantes descarados que llegaban a las mayores insolencias: gritaban, rebuznaban, interrumpían al profesor. Una de las gracias de éstos estudiantes era la de dar un nombre falso cuando se lo preguntaban.

Tampoco consideraban muy admirable la actitud mostrada por los alumnos, incluido él, hacia los restos humanos incluidos en la sala de disección:

La mayoría de estudiantes ansiaban llegar a la sala de disección e hundir el escarpelo en los cadáveres, como si les quedaba un fondo atávico de crueldad primitiva. (...)

Dentro de la clase de disección los estudiantes gustaban de encontrar grotesca la muerte; a un cadáver le ponían un cucurucho en la boca y un sombrero de papel.

Pensaba que si las madres de aquellos desgraciados que iban al spolarium hubiesen vislumbrado el final miserable de sus hijos, hubieran deseado seguramente parirlos muertos.”

Por último su experiencia médica en el San Juan de Dios y Alcolea, tendieron a incrementar su idea “positiva” de la medicina. El médico del hospital al cual Hurtado ayudaba era un ser realmente cruel hacia los enfermos. Por la otra parte Sánchez, su colega en Alcolea, solo se mostraba interesado por el dinero que podía obtener de sus pacientes:

“(...) también le dijo usted a la madre que fuera a ver un especialista de Madrid, y eso no va ni en beneficio de usted ni en beneficio mío. (...) que el tío fulano cogía un catarro fuerte pues eran seis visitas para él; que padecía un reumatismo, pues podían ser hasta veinte visitas.”

Sociedad y Política:

El libro describe un amplio sector de la sociedad de aquella época. Andrés Hurtado pertenecía a una clase acomodada. Su padre Don Pedro era un hombre partidario de la aristocracia:

“Para Don Pedro, el hombre rico era el hombre por experiencia, tendía a considerar la riqueza no como casualidad, sino como una virtud. (...)

Don Pedro, sin pensarlo, era un hombre a la antigua; la sospecha de que un obrero pretendiese considerarse como una persona, o una mujer quisiera ser independiente le ofendía como un insulto.”

Andrés tenía convicciones antagónicas a las de su padre y Montaner:

“Hurtado era republicano; Montaner, defensor de la familia real; Hurtado era enemigo de la burguesía; Montaner, partidario de la clase rica y de la aristocracia.

“Generalmente, el motivo de las discusiones era político; Don Pedro se burlaba de los revolucionarios, a quien dirigía todos sus desprecios e invectivas, y Andrés contestaba insultando a la burguesía, a los curas, y al ejercito.”

A lo largo del libro son numerosos los casos del pueblo llano que apoyan a los aristócratas: “El aristócrata pertenece a una clase superior a la humana”. Y los caciquismos:

“La política de Alcolea respondía perfectamente al estado de inercia y desconfianza del pueblo. Era una política de caciquismo y lucha entre dos bandos: el de los mochuelos y el de los ratones (...) Alcolea se había acostumbrado a los mochuelos y a los ratones, y los consideraban necesarios. Aquellos bandidos eran los sostenes de la sociedad y se repartían el botín.

Conforme Andrés iba acumulando todas esas vivencias, “su instinto antisocial iba aumentando, se iba convirtiendo en odio contra el rico sin tener simpatía por el pobre”.”

En su etapa de médico de higiene en Madrid, describe la penosa situación de las prostitutas:

“Duermen en cualquier rincón amontonadas, no comen apenas; le dan unas palizas brutales; y cuando envejecen y ven que ya no tienen éxito, las cogen y las llevan al otro pueblo sigilosamente.”

Andrés cree que el gran problema es que el pueblo, y por ese motivo es por el cual aún tienen poder los aristócratas.

“El pueblo no llevaba el camino de cortar los jarretes de la burguesía, e incapaz de luchar iba cayendo en el surco.”

Cultura y religión:

A lo largo de todo el libro se da una idea de España aislada culturalmente del resto de Europa. Por lo tanto se tendía a exaltar lo nacional frente a lo extranjero:

“La acción de la cultura europea en España era realmente restringida, y localizada a cuestiones técnicas; los periódicos daban una idea incompleta de todo; la tendencia general en hacer creer que los grandes de España podían ser pequeños fuera de ella, y al contrario, por una especie de mala fe internacional. (...)

España entera, y Madrid sobre todo vivía en un ambiente de optimismo absurdo; todo lo español era lo mejor.”

El autor manifiesta constantemente la falta de opciones para los investigadores en España: ¡En un laboratorio de fisiología Si los hubiera en España!

Cuando España declaro la guerra a EE.UU. , los sentimientos de superioridad frente al extranjero se ponen ampliamente latentes, multitud de sectores de la sociedad confiaban en una victoria rápida y derrota humillante para EE.UU. La gente no se preocupaba realmente:

“A Andrés le indigno la indiferencia de la gente al saber la noticia. Al menos él había creído que el español, inepto para la ciencia y para la civilización, era un patriota exaltado, y se encontraba que no; después del desastre de las dos pequeñas escuadras españolas en Cuba y en Filipinas todo el mundo iba al teatro y a los toros tan tranquilos; aquellas manifestaciones y gritos habían sido espuma, humo de paja, nada.”

Además del supuesto patriotismo, otro punto que también se destaca es el machismo de la época:

“Pepinito trataba muy mal a su mujer y a su hija; constantemente las llamaba estúpidas, borricas, torpes; tenía el convencimiento que él era el único que hacía bien las cosas.

Su mujer, Fermina, fue una víctima; pasó la existencia creyendo que sufrir era el destino natural de la mujer. Después de muerta, Don Pedro hacía el honor a la difunta de reconocer sus grandes virtudes.”

La religión es otra parte importante en la cultura española, es de gran importancia en Alcolea y en la madre de Lulú, por otra parte ésta no tiene ninguna relevancia para Andrés y Julio:

“A Hurtado no le preocupaba gran cosa las cuestiones de forma, y no tuvo ningún inconveniente en casarse en la Iglesia como quería doña Leonarda.”

El clero es mostrado como defensor de la moralidad desde la inmoralidad:

“Entre los dueños de las casas del lenocinio había personas decentes: un cura tenía dos, y las explotaba con una ciencia evangélica completa. ¡Qué labor más católica, más conservadora, poder dirigir una casa de prostitución!”

Pueblo y ciudad:

Un punto que se pone en contraposición en el relato entre pueblo y ciudad. El concepto de los amigos de Hurtado, Julio y Montaner, de los habitantes de los pueblos no es demasiado positiva:

“Este muchacho, y Aracil, los dos, correctos, hablaban con desdén de los demás estudiantes, en su mayoría palurdos, que manifestaban la alegría y sorpresa de verles juntos con gritos y carcajadas.”

Alcolea es el pueblo más ampliamente descrito en la obra, es un pueblo que podría describir a gran cantidad de pueblos, es un pueblo tipo:

“Era un pueblo del centro de España, colocado en la zona intermedia donde acaba Castilla y empieza Andalucía. (...)

Las costumbres de Alcolea eran españolas puras, es decir de un absurdo completo.

El pueblo no tenía el menor sentido fiscal; las familias se metían en sus casa como los trogloditas en sus cuevas. No había solidaridad; nadie sabía ni podía utilizar la fuerza de la asociación. Los hombres iban al trabajo y a veces al casino. Las mujeres no salían mas que los domingos a misa.

Por falta de instinto colectivo, el pueblo se había arruinado.

En la época de los tratados de los vinos con Francia, todo el mundo, sin consultarse los unos a los otros comenzó a cambiar los cultivos de su campo; pronto el río de vino de Alcolea se convirtió en río de oro. En éste momento de prosperidad el pueblo se agrandó; luego vino la terminación del tratado, y como nadie sentía la responsabilidad de representar al pueblo, a nadie se le ocurrió decir: “Cambiamos el cultivo, volvamos a nuestra vida antigua; empleemos la riqueza producida por el vino en transformar la tierra para las necesidades de hoy.” Nada.

La vida del pueblo era en muchas cosas absurda; las mujeres paseaban separadas de los hombres, y esa separación de sexos existía en casi todo.”

En general la experiencia de Hurtado en Alcolea no es excesivamente satisfactoria; cuando su tío le pregunta: “¿Qué tal te ha ido en el pueblo?”, él contestó sin vacilar “Bastante mal”. Por otra parte opina que la gente es buena: “Sí, los manchegos son buena gente, pero con una moral imposible.”

La visión de Madrid del protagonista no tenía tintes más alentadores:

“En Madrid la talla de los jóvenes pobres y mal alimentados que vivían en tabucos, era ostensiblemente más pequeña que la de los muchacho ricos, de familias acomodadas, que habitaban en pisos exteriores.

Ideas absurda de destrucción le pasaban por la cabeza, los domingos, sobre todo, cuando cruzaba entre la gente a la vuelta de los toros pensaba en el placer que sería para él poner en cada bocacalle una media docena de ametralladoras, y no dejar uno de los que volvían de la estúpida y sangrienta fiesta.”

En general todos este tema (el de España) incluyendo sus subtemas son característicos de los autores de la Generación del 98, y por supuesto todos se encuentran relacionados con la actitud crítica del autor hacia todo lo que le rodea.

4.- ARGUMENTO.

El árbol de la ciencia nos cuenta la vida de un estudiante de medicina madrileño (Andrés Hurtado), al cual le van ocurriendo sucesos a lo largo de su vida. Él protagonista de la obra es un personaje poco social y muy crítico con sus compañeros y familiares, puesto que describe a cada cual de manera soez. Primeramente el autor hace una descripción del lugar donde vive (Madrid) y de su familia y compañeros de estudios. Posteriormente va desarrollando su vida estudiantil, en la que encuentra muchos amigo y en general conoce a mucha gente distinta. Sobre todo se hace amigo de Aracil y de Montaner dos de los que serán muy importantes en su vida. A partir de uno de estos amigos, Andrés conoce a Lulú y a su familia, muchacha que posteriormente será su mujer.

Acabada su carrera de medicina, Hurtado va en busca de trabajo a un pueblo situado entre Castilla y Andalucía, (Alcolea del Campo). Allí ejercerá el oficio de médico, pero de médico secundario puesto que existía un médico allí que era el que acaparaba todas las expectativas y era en el que realmente la gente confiaba. Pero poco a poco se fue haciendo importante y logró tener clientela, en dicho pueblo le sucedieron varias anécdotas de la que cabe destacar la muerte de su hermano Luisito, por la que Andrés sufrió mucho. También allí en el pueblo sufrió una anécdota en la que tuvo que casi hacer de inspector y muchas más experiencias.

Pero nuestro protagonista no era un hombre muy amigable y se reservaba cosas para sí mismo y regresó a Madrid a buscar trabajo allí. Antes de buscarlo, se pasó por casa de su tío Iturrioz para contarle su experiencia en el pueblo. Poco después se puso manos a la obra y se puso a trabajar en Madrid. Pronto volvió a encontrarse con sus viejos amigos e incluso con Lulú a la que poco a poco fue conociendo mejor hasta llegar al punto de que se gustaron y se casaron.

Pasado un tiempo, aunque Andrés estaba dudoso del hecho de tener descendencia, puesto que lo debate con su tío Iturrioz, finalmente se decide a tenerla. Pero fatal hecho fue el que el niño naciese muerto y su mujer muriese días después a causa del parto, y momentos más tarde también muere nuestro protagonista, el cual, como dijo su tío Iturrioz, murió porque se sentía sin fuerzas, puesto que quiso mucho a su mujer.

5.- ESTRUCTURA.

  • EXTERNA: se trata de una obra escrita en prosa, su estructura interna se compone de, siete partes, en las que se observan diferentes subapartados, y que en total son cincuentitrés.

  • INTERNA: se trata de una estructura interna cerrada, en la que aparece un planteamiento, en el cual se presentan a los personajes de la obra y se localiza el espacio y el tiempo de la obra. Posteriormente se observa el nudo de la obra donde ocurre toda la historia general de la vida de Andrés Hurtado y donde también se aportan todo tipo de datos de su vida. Finalmente, se observan los capítulos finales como los más interesantes porque son los que determinan el desenlace de la obra. Aparece también un epílogo que hace un breve comentario de la forma de ser de el fallecido. Le llamaron “precursor.

6.- TIEMPO.

La obra es totalmente lineal y cronológica en cuanto al tiempo de desarrollo, puesto que no hace referencias a hechos del pasado y vuelve al presente y en general no utiliza el “flashback” como “utensilio” de referencia temporal u cualquier otro “utensilio”. En general no existen referencias temporales, pero lo que si existen son expresiones como: “ese año” o “hace un año” o “años después” pero en general no se hace de una forma concreta, sintetizando día, mes y años exactos.

Si se omiten períodos de la vida del personaje, para aligerar la obra o capítulos determinados. Pero también aparecen capítulos en los que se extiende mucho en determinadas situaciones para darle mayor énfasis e importancia.

La velocidad de la obra se ve disminuida en el primer capítulo, donde detalladamente, hace la presentación de los personajes y coloca a los lectores en una posición temporal. En la cuarta parte, también se relentiza la obra, puesto que es donde se habla de referencias filosóficas, de la mente del protagonista e intenta situarnos en sus posturas frente a la vida, a través de un diálogo con su tío Iturrioz. El resto de los episodios son generalmente rápidos en referencia al tiempo que se emplearía en la realidad. Utiliza en las situaciones donde se relentiza la obra muchas comparaciones y utiliza muchas expresiones de filósofos (en la cuarta parte), para ejemplificar su pensamiento.

7.- ESPACIO.

En ambos espacios, tanto el rural como el urbano son criticados por Baroja, uno por ser reservado y demasiado conservador de ideas, que sería el rural. Y el otro por abarcar tantas opiniones y tantas cosas distintas, como es el urbano. Y principalmente la vida en Madrid.

A la población rural la critica por ser tan conservadora y ser tan poco abierta, puesto que él observaba como en el pueblo las gentes se reservaba para sí mismo sus problemas y encontraba a las gentes como encerradas en su propia vivienda de las que él opinaba que era donde ellas creaban su mundo. En general opinaba de ellos que eran demasiado conformistas.

Sin embargo para él Madrid, era todo lo contrario, existía demasiada variedad y demasiado descaro. La gente era mucho más abierta, se movían más y eran menos conformistas que la gente de los pueblos.

8.- PERSONAJES.

- Doctor Iturrioz: Es el tío de Andrés y otro de los protagonistas de la novela. Este personaje se convertirá en el mejor amigo, junto a Lulú, de Andrés Hurtado. Con él discute todo lo cuestionable que se le pasa por la cabeza. Es él quien, junto a otro médico, le ve en su lecho de muerte después de que Andrés se haya suicidado.

- Andrés Hurtado: Es el protagonista de la obra, y es también el que hace el papel de Pío Baroja en la obra. Su familia era de ideas derechistas, contrarias a las suyas. Era un joven inquieto y ávido de aprender cualquier cosa, sobre todo medicina (su carrera). Este ímpetu de aprendizaje le levaba a plantearse cuestiones filosóficas que discutía con su tío Iturrioz, estas preguntas eran sobre todo existenciales, las cuales se plante más que nunca a partir de la muerte de su hermano Luisito. Estas inquietudes vitales terminan con su muerte. El fallecimiento de su esposa poco después de dar a luz un niño que nace muerto le sumen en una profunda depresión que no puede aguantar y termina suicidándose.

- Julio Aracil. : Amigo íntimo de Andrés, compañero desde antes de la carrera y más tarde de trabajo. Aunque su forma de vida no concordaba con los ideales de Andrés Hurtado, eran buenos amigos

- Lulú: Se la podría considerar la tercera protagonista de la obra. Al principio aparece como alguien poco significativo para Andrés, simpática pero fea, pero poco a poco se va dando cuenta de que es la mujer a quien ama, tal es así que Lulú termina representando para Andrés el culmen de mujer inteligente y bella. Llegó a amarla hasta el punto de no soportar su muerte.

- Montaner: Compañero de carrera de Julio Aracil y de Andrés Hurtado, con este ultimo mantenía discusiones de todo tipo. Al principio estas discusiones eran muy tensas y Aracil hacia de árbitro e intermediario entre los dos compañeros. Montaner era derechista, aristócrata, monárquico y creía en las clases sociales. Paradójicamente acabó siendo pobre y pidiendo un puesto de trabajo a Aracil.

- Margarita: La hermana real de Baroja (Carmen) se convierte en este personaje. Es una mujer resignada a los valores sociales de la época y acostumbrada a vivir en el seno de una familia costumbrista y de derechas.

- D. Pedro Hurtado: Padre de Andrés, hombre totalmente contrario a las ideas de este, de costumbres e ideas derechistas y que demostraba (y sentía) muy poco afecto por Andrés.

- Dorotea: Representa para Andrés (y en la obra) el amor carnal, toda la lujuria desenfrenada de una pasional explosión de amor por una noche.

- Dña. Leonarda: Madre de Lulú representa la mujer madura de la época de Andrés. Volcada a la religión y a los valores tradicionales que la sociedad había impuesto anteriormente.

- Niní: Hija de Dña. Leonarda y hermana de Lulú. Julio Aracil mantiene una relación con ella, aunque sus intenciones no son buenas, pues piensa abandonarla.

- Antonio Casares: Periodista amigo de Julio. Un personaje prepotente y con ciertos aires de Don Juan. Interviene en el conflicto que Andrés sufre con el director de El Masón Ilustrado.

- Doña Virginia: Personaje con cierto parecido a la Celestina. Se gana la vida acogiendo a embarazadas desvalidas, a las que luego utiliza.

- Villasús: Artista mediocre. Tiene dos hijas: Pura, que tenía un hijo con un sainetero estúpido, y Ernestina, que mantiene una relación con un revendedor.

- La Venancia: Mujer mayor que representa, en cierta parte, el conformismo de la sociedad. Trabaja para mantener a su hija, una borracha, y a su yerno, un holgazán cobarde.

- Manolo el Chafandín: yerno de la Venancia. En una de las frecuentes discusiones que mantiene su mujer con su suegra, interviene Lulú, que insulta a ambos. Más tarde, esto provoca una trifulca en casa de ella. Andrés, al defenderla, queda como un héroe.

- Don Martín: Tío de Vitorio (amigo de Aracil y Hurtado). Posee dos tiendas, además de una casa propia. Cree que la sociedad le debe atenciones, las cuales le son negadas.

- Otros personajes: Podemos citar, por ejemplo, a la tía Negra, una vieja borracha y verdulera, a la señora Benjamina (o Dña. Pitusa, como le apodan los vecinos), cuyo hijo, apodado el Chuleta, trabaja en una funeraria, o Don Cleto, un viejecito que vive de las caridades de sus amigos.

9.- ESTILO.

La intencionalidad del autor con las descripciones a mi modo de ver, no es más que el intento de situar al lector dentro de la obra, y hacerle conocer con detalle todo lo que acontece en ella y quien hace cada cosa en cada momento y por qué. Y eso se conoce gracias a sus descripciones, en las que llega a describir incluso la personalidad de cada personaje.

La obra es una narración, en la que aparecen abundantes descripciones, bastantes diálogos de estilo indirecto libre, y también se observan abundantes digresiones.

10.- SIGNIFICACIÓN DE LA OBRA Y OPINIÓN PERSONAL.

Por estudios posteriores a la obra, se ha observado que es una creación autobiográfica del autor y que desarrolla en gran medida sucesos que a él le acontecieron. En este apartado de la obra, podemos apreciar claramente el fuerte carácter autobiográfico de la novela. Luisito, el hermano pequeño de Andrés, empeora de su enfermedad. Andrés deduce que se trata de tuberculosis, por lo que debe cambiar de aires para fortalecerse. Unos primos de Don Pedro tienen en Valencia unas casas que podrían convenir a la familia Hurtado, y Andrés viaja hasta una de ellas para comprobar su estado. Poco después se mudan a ella, con la consiguiente mejora del estado de salud del hermano menor. Más tarde, se mudan de nuevo a la casa de sus primos en la ciudad. Andrés se opone a esto, pues no lo ve conveniente para la salud de su hermano, pero finalmente acepta. Luego empieza a estudiar las asignaturas del Doctorado y vuelve a Madrid para examinarse. Ya por último, viaja a un pueblo en Burgos para sustituir a un médico durante dos meses; entonces recibe la carta de su hermana contándole la muerte de su hermano. Pero ya es demasiado tarde para ir a verlo, pues han pasado muchos días desde que se envió la carta y ya ha sido enterrado.

Darío, el hermano de Baroja, murió antes de que la familia de éste se trasladara para vivir en Burjasot, un pueblo cercano a Valencia. Además, Baroja consiguió el Doctorado con la tesis titulada “El dolor. Estudio de psico-física” justo después de la muerte de Darío (y no antes, como ocurre en la novela). También hay que destacar que Baroja estuvo trabajando como médico unos años en un pueblo, hasta que decidió abandonar y dedicarse a otras cosas.

Tanto Julio Aracil como Montaner, representan dos compañeros verdaderos de Baroja, Carlos Venero y Pedro Riu Davets, mencionados a menudo en sus memorias, sobre todo en la parte “De estudiante de medicina”, de “Familia, infancia y juventud”.

El tío Iturrioz es un personaje que había aparecido antes en “La Dama errante”, aunque con distintas características, y que asume un papel importante en esta novela. Se inspira en un tío-primo del novelista llamado Justo Goñi, que vivía en Madrid, y a quien el joven Baroja solía ver a menudo. Retratado por Baroja como un “hombre original, ocurrente, e individualista”, que “había empezado la carrera de ingeniero militar, pero que no la acabó. Luego estudió la de abogado, que también dejó a medio acabar, y por fin se hizo médico”; No obstante no habría por qué creer que las ideas que expresa Iturrioz a lo largo de la obra correspondan siempre a la manera de pensar de Justo Goñi.

El autor hace críticas de muchos temas, grupos sociales etc. Entre ellos destaca la crítica social que se observa en el trascurso de toda la obra. Pero también critica a la iglesia, por los desbarajustes que en ella provocan a veces los sacerdotes, obispos y curas. Otro punto de vista muy criticado en la obra, son por un lado la población rural y la urbana. Sin olvidar las criticas que el autor hace a la gente rica y como no a la gente pobre.

En la obra cabe destacar el pesimismo de Baroja hacia la vida en general, como se puede apreciar en: “... La vida en general y sobre todo la suya, le parecía una cosa fea, turbia, dolorosa e indomable...”, un auténtico resumen de la visión de Baroja acerca de la existencia.

La manera en que Andrés Hurtado se inicia en la lectura de los filósofos alemanes es pura autobiografía Barojiana. Fischte le aburrió muy pronto, pero durante toda su vida consideró a Kant como un símbolo de cultura y marca de prestigio intelectual, aunque no lo entendió directamente sino a través de la interpretación de Schopenhauer, el cual le inspira un gran respeto intelectual.

Esta relación filosófica Kant-Schopenhauer se puede observar con Andrés Hurtado en los capítulos en los que discute con su tío Iturrioz. En éstos, hay una contraposición del pragmatismo filosófico y el utilitarismo inglés, con su método esencialmente anti-metafísico, y se establece que la teoría metafísica de Kant de que los conceptos de espacio, tiempo, y causalidad son propiedades de la inteligencia humana y no de la misma realidad.

En el siguiente capítulo Andrés argumenta que la ciencia es una base más segura porque la inteligencia y el conocimiento están limitados a la experiencia humana y no tienen nada que ver con abstracciones tales como Justicia, Moral o Dios. Schopenhauer cree que lo que experimentamos no es más que un reflejo de la realidad, limitado por el espacio, tiempo y las leyes de la causalidad, y que este conocimiento puede ser determinado y estudiado por la ciencia. La vida misma es una fuerza ciega, desconocida por el hombre e imposible de conocer excepto a través de reflejos de la experiencia. La única verdad, entonces, se halla en la concordancia de nuestras experiencias de conocimientos prácticos.

Entre líneas se puede leer “... Ya se ve claro en estos dos principios: vida y verdad, voluntad e inteligencia...” haciendo referencia a las teorías de Kant, según las cuales, los grandes problemas de la metafísica, como Dios, libertad e inmortalidad, no se pueden resolver por la razón especulativa. Toda cuestión ética parte de una creencia en la existencia de Dios, la libertad y la inmortalidad. Así es que son necesarias para que halla leyes morales. Schopenhauer, sin embargo, da una interpretación conflictiva o pesimista a la “cosa en sí”, como dice Andrés (Baroja) aquí.

Personalmente, creo que este libro está bastante desequilibrado, pues consta de siete partes, unas muy interesantes, e incluso divertidas, y otras aburridas, soporíferas. Además, creo que son excesivas las descripciones, aunque, todo hay que decirlo, son precisas y breves.

Los personajes están muy conseguidos (tal vez porque se basan en personajes reales, por lo menos la mayoría) y son una muestra de la sociedad de aquella época (finales del siglo XIX y principios del XX). En cuanto al protagonista, Andrés Hurtado, creo que es un personaje que a veces resulta antipático, pero que casi siempre sabe hacerse con la gente, quizás por esa misma antipatía.

El desenlace final me ha conmovido mucho (pues se le llega a coger cariño al protagonista), pero a la vez me ha parecido muy adecuado, ya que sería poco creíble que el personaje, tras haber dado muestra de su pesimismo y debilidad durante toda la obra, superara el golpe final: la muerte de su hijo, y sobre todo, su mujer.

En resumen, me ha gustado mucho leer este libro, pues aunque a veces me ha aburrido bastante, me he sentido identificado en algunos aspectos con el protagonista.

11.- BIBLIOGRAFÍA.

• Baroja, Pío; el árbol de la ciencia, Madrid, Alianza, 1994.

  • Baroja, Pío; el árbol de la ciencia, Madrid, Cátedra, 2000.

• Baroja, Pío; el árbol de la ciencia, Madrid, Cátedra, 1993.

• Enciclopedia Salvat Universal, Barcelona, Salvat, 1997.

  • Conocimientos: Miguel A. Serrano Ortega.