El árbol de la ciencia; Pío Baroja

Literatura española. Generación del 98. Novela (narrativa) contemporánea. Temas y argumento. Personajes: trayectoria vital de Andrés Hurtado

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“EL ÁRBOL DE LA CIENCIA”

de Pío Baroja y Nessi.

El árbol de la ciencia; Pío Baroja

ÍNDICE

1*- FICHA DE LA OBRA. Pág.3

2*- PÍO BAROJA: EL AUTOR Y SU OBRA. Pág.4

3*- ESTUDIO DE LA TÉCNICA:

Tema. Pág.9

Argumento. Pág.9

Estructura externa. Pág.10

Estructura interna. Pág.10

Punto de vista narrativo. Pág.12

4*- ESTUDIO PORMENORIZADO DE LOS CAPÍTULOS:

Primera parte. Pág.14

Segunda parte. Pág.23

Tercera parte. Pág.25

Quinta parte Pág.27

Sexta parte. Pág.29

Séptima parte. Pág.32

5*- TRAYECTORIA VITAL DE ANDRÉS HURTADO. Pág.34

6*- OPINIÓN PERSONAL CRÍTICA. Pág.38

7*- BIBLIOGRAFÍA. Pág.39


BAROJA Y NESSI, Pío. El árbol de la Ciencia.

Ediciones Caro Raggio/ Cátedra.

Madrid, 199613.

PÍO BAROJA: EL AUTOR Y SU OBRA

Pío Baroja y Nessi nació el 28 de Diciembre de 1872 en la capital vasca de San Sebastián. Hijo de Serafín Baroja, ingeniero de minas y gran dibujante, pasó su infancia viajando por toda España, hecho que repercutió claramente en su posterior producción literaria. Fueron precisamente estos desplazamientos los que, más adelante, le empujarían a conocer otros países europeos, los cuales también acabaron formando parte de sus obras.

Baroja nació en el seno de una familia con inquietudes artísticas y culturales. Tuvo pues, las mejores condiciones a su favor para cultivar el intelecto y convertirse en un lector curioso y preocupado, tanto por temas literarios como filosóficos o científicos. A este hecho hemos de añadirle sus estudios de medicina, con lo que nos resulta un escritor excepcional, totalmente atípico dentro de los círculos novelísticos españoles de la época.

Las obras que escribió nos demuestran su gran capacidad de observación, social y paisajística, narradas siempre con un estilo desaliñado, brusco, dinámico y expresivo. En la mayor parte de ellas relata agriamente los defectos -falsedades e injusticias- de la sociedad española, intercalando reflexiones sobre la vida misma. El mismo autor agrupa sus novelas en trilogías. Así nos resultan:

* Tierra vasca (1900-1909)

* La vida fantástica (1901-1906), donde destaca “Camino de perfección” (1902).

* La lucha por la vida (1904-1906), descripción del hampa de Madrid, especialmente en “La busca” (1904) y “ Aurora roja” (1906).

* La raza (1908-1911), de fondo pesimista, dentro de la cual está “El árbol de la Ciencia” (1911).

* El mar (1911-1929).

Además publicó “Memorias de un hombre en acción” (1913-1935), en las que el protagonista lo encarnaba su tío abuelo Eugenio de Aviraneta.

Tanto en “El árbol de la Ciencia” como en “Camino de perfección”, aborda las temáticas científicas, políticas y filosóficas de la época, contraponiendo ideas y opiniones en sus personajes. La primera novela es una autobiografía camuflada de la juventud de Baroja, escrita veinte años después de la sucesión de los hechos reales. Tanto una como otra la protagonizan personajes muy sensibles, de trayectorias confusas y tormentosas, preocupados por el amor, la religión, y la ciencia. Aunque quizá el rasgo más importante que las distingue es el final : mientras que el autor en “Camino de perfección” sobrevive al protagonista, en “El árbol de la Ciencia” acaba con su vida, concluyendo así su ciclo de acción y pensamiento.

La muerte de los personajes principales es otra de las características de la narrativa Barojiana. Es un hecho con significado propio. Los fallecimientos corresponden al final de las ilusiones, de la lucha, la derrota de los ideales y la resignación hacia un mundo sin esperanza, un mundo destinado a la fatalidad.

La ciencia es tema literario y motivo de inquietud común entre los autores de la generación del 98, a la que pertenece el autor. Esa pasión por descubrir los entresijos de la vida humana les resulta especialmente interesante debido a los avances que se producen durante finales del s. XIX y principios del s.XX en este campo. Estos aspectos nos dan una idea de sus inclinaciones progresistas y renovadoras.

Respecto al tema de las mujeres y la sexualidad, se han escrito distintas opiniones que llegaban casi siempre a la conclusión de la supuesta misoginia del autor. Aunque, de ser verdad, ¿cómo se explicarían la delicadeza y el tacto con los que trataba a la mayoría de sus personajes femeninos? ¿cómo razonar el amplio conocimiento que tenía de ellos, el cual le llevada a describirlos con tanto respeto? Maternales, pícaras, inteligentes, resignadas, rebeldes, grotescas,... para él todas distintas. Un claro ejemplo lo tenemos precisamente en “El árbol de la ciencia”, donde figuran una buena representación de mujeres , encarnando variopintos personajes.

Pío Baroja fue, sin duda, un firme representante del pesimismo existencialista. Su curiosidad filosófica empezó en la universidad, después de una decepción ideológica protagonizada por Letamendi -catedrático que también aparece mencionado en “El árbol de la ciencia”, escenificando la misma situación-. El deseo de asomarse al mundo de los pensamientos se hizo mayor con las lecturas de Kant, Fichte, Nietzche, etc. Pero el filósofo que más influencia ejerció sobre él, fue Arthur Schopenhauer (1788-1860). Este filósofo alemán, pesimista, despectivo, inspirado en la concepción budista, cultivador de las filosofías irracionales (basadas en los estados interiores: sentimientos, pensamientos, etc.) y misógino a ultranza, le resultaba un consejero chusco y divertido. Las conclusiones que sacaba de tales lecturas le llevaban a concebir la vida como una especie de tragicomedia en la que los hombres, como actores, representaban un guión definitivo, que no entendían pero que tampoco podían cambiar. He aquí la base de su pesimismo existencialista.

Sus ideas, pero, no fueron siempre tan fatalistas, sino que evolucionaron con el tiempo. Durante su juventud, cuando aún tenía ilusión por la vida y creía en la lucha de ideales, estas reflexiones le resultaban más como curiosidades que como propios enfoques vitales. Pero a medida que pasaron los años, los desengaños profesionales, emocionales y sociales le condujeron al fracaso existencial. Se convirtió en un observador pasivo de la vida. Llegó a la conclusión que era mejor no pelear por nada. La búsqueda de respuestas a los problemas que acechaban a la sociedad (dolor, pobreza, etc.) y a su propia persona, siempre terminaba en un callejón sin salida. Y esto significaba frustración, tristeza, dolor. De esta forma, para ser feliz tenía que ignorar, acallar los dilemas, matar las ilusiones; debía matar la voluntad de vivir (ataraxia).

Cuando Baroja escribió “El árbol de la ciencia”, España estaba inmersa en un gran debate político. El gobierno, inestable, era representado por dos partidos totalmente opuestos.

- Por un lado estaban los conservadores: grandes terratenientes, cargos importantes del ejército, nobles y monárquicos, defensaban la preservación de las antiguas costumbres (el rey como máximo poder, la conservación de las clases sociales dominantes,...)

- Por otro, surgían los liberales: burgueses y comerciantes que se iban enriqueciendo, ganando cada vez más terreno a la nobleza.

Sin duda estos últimos eran los preferidos del autor. Al igual que los otros literarios pertenecientes a la generación del 98, participó activamente en la defensa de la república y las ideas progresistas. Creía en la igualdad de clases, en la apertura de España a las nuevas corrientes Europeas, ... , en definitiva, en la destrucción del arcaicismo reinante en todo el país.

Sin embargo, el radicalismo empleado durante su juventud, le causó una serie de incidentes con los carlistas , al estallar la Guerra Civil. Por esa razón, tuvo que exiliarse durante cuatro años. La época que pasó en Francia le supuso un periodo de reflexión que empleó para escribir sus memorias. Fue entonces cuando cambió su visión de la vida: del liberalismo radical pasó al escepticismo político total. La vida se había transformado para él en algo sin sentido, donde las luchas de ideales eran sólo una fuente de dolor e infelicidad, que no llevada a ninguna salida.

Con estos pensamientos volvió a España el 1940, muriendo en Madrid dieciséis años después.

ESTUDIO DE LA TÉCNICA.

Tema.

La obra se basa en la historia de una desorientación existencial. Andrés Hurtado es un personaje que no encuentra sentido en el mundo en que vive; un inadaptado con ganas de cambiar las cosas, a quien la sociedad acaba aniquilando. Durante su trayectoria se empeña en querer encontrar razones por las que luchar, teorías en las que creer. Pero el destino le llena el camino de obstáculos -desengaños y decepciones- que le van quitando las fuerzas hasta hacerlo desaparecer.

Es por este motivo que, si tuviera que cambiar el título a la novela, le pondría:

“BUSCANDO UN PORQUÉ A LA VIDA”

Argumento.

“El árbol de la Ciencia” narra la formación de Andrés Hurtado, un chico de naturaleza triste y solitaria que busca respuestas a sus inquietudes interiores. Empieza estudiando Medicina en la Universidad de Madrid, donde conoce a otros dos muchachos (Aracil y Montaner), con los que entablará cierta amistad. Ahí empiezan sus decepciones, tanto a nivel académico como político y social.

El ambiente familiar, áspero y hostil, contribuye negativamente en su lucha por ver el lado positivo de las cosas. La muerte del hermano pequeño, el fracaso como médico rural, la vuelta a Madrid, ... . Todo un cúmulo de circunstancias adversas lo llevan a engendrar un profundo pesimismo interior, que culmina con la muerte de su hijo y esposa. Después del fracaso de esa búsqueda, decide que lo mejor es acabar también con su vida.

Estructura externa.

La obra se divide en siete partes configuradas por un total de 53 capítulos, de extensión generalmente breve (cuatro o cinco páginas de promedio). El número de capítulos integrados en cada parte es variable: 11, 9, 5, 5, 10, 9 y 4 respectivamente. Esta aparente desigualdad se explica teniendo en cuenta su contenido:

Si dividimos el relato en dos “ciclos” o etapas de la vida del protagonista, separadas por un intermedio reflexivo (parte IV), observaremos como alrededor de este paréntesis, aquellas etapas (de 3 partes cada una) presentan entre sí una clara simetría (comentada en el apartado “Estructura interna”). De este modo vemos que la estructura resulta, pues, equilibrada.

Los títulos de las partes nos dan una idea global de lo que se explica en cada una de ellas. Solamente con éstos, podemos definir claramente la estructura de la obra. Mientras que los capitulares sirven como especificativos. Aunque la trama central es la trayectoria de Andrés Hurtado, a veces el autor se entretiene a explicar situaciones exteriores , con las que sería fácil perder el hilo. Pero, gracias a los subtítulos, que inician cada capítulo, uno puede situarse rápidamente y sin ninguna dificultad.

Estructura interna.

Como ya he mencionado en el apartado anterior, la novela se divide en dos etapas:

* Formación del personaje (primeras experiencias):

Este ciclo lo configuran las partes I, II y III del libro. En las dos primeras, el personaje empieza a descubrir las miserias de la vida y, al mismo tiempo, despierta en su interior el ansia por conocer, la necesidad de encontrar respuesta a todas las preguntas que van formándose en su cabeza.

En el tercer capítulo, se inicia un flash-back (salto al pasado) que ocupará algo más de dos capítulos. Corresponde a la descripción de la infancia del protagonista y su ambiente familiar.

Otros casos parecidos, pero de menor importancia, son algunas descripciones de personajes testimoniales (no importantes para el relato) como la de Doña Venancia y su marido.

La tercera parte engloba lo que será la primera gran decepción de Andrés: la enfermedad y muerte del hermano pequeño. Ahí empieza su profunda desorientación.

* En medio de las dos etapas principales está la parte IV, que corresponde al período reflexivo de Hurtado frente a la vida y su búsqueda de camino propio. Es la parte más filosófica y difícil de entender. Por este motivo, dejaré su comentario para otra ocasión.

* Experiencias decisivas:

Es el segundo ciclo de la obra y se halla comprendido entre las tres últimas partes (V, VI y VII).

La segunda gran decepción (después de la muerte de Luisito), es durante la estancia en el pueblo como médico rural (parte V). De nuevo encontramos pequeños retrocesos al pasado con las descripciones de los nuevos paisajes y personajes (Dr. Sánchez, historia de Alcolea, ...). Respecto al personaje, observamos también algunas referencias a su niñez: las lecturas que le prohibía su padre, alguna conversación con Iturrioz, ... .

Sigue la desilusión, de vuelta a Madrid (parte VI), y va aumentando hasta su matrimonio con Lulú. Volvemos a retroceder, a veces recordando el aspecto de la joven años atrás, el ambiente estudiantil del protagonista, ... .

La muerte de esposa e hijo resultan fatales: Andrés acaba con su vida(parte VII).

Tal como vemos, el hilo narrativo se centra en la figura del protagonista y su evolución, devanándose de vez en cuando en multitud de elementos (tipos, anécdotas, cuadros de ambiente, disquisiciones); y aunque se trata de un relato lineal, las retrospecciones acaban por ser componentes estructurales de apoyo.

La conclusión es que nos encontramos delante de una composición típicamente Barojiana.

Punto de vista narrativo.

Sin ninguna duda se puede decir que “El árbol de la Ciencia” tiene mucho de autobiografía. Según Azorín, es el libro que “resume, mejor que ningún otro, el espíritu de Baroja”. Con tales afirmaciones, resulta fácil adivinar bajo qué punto de vista está escrito. En efecto, se trata de un relato narrado por alguien que conoce muy bien los hechos, las situaciones y los personajes, pero que no participa directamente en las acciones. Baroja hace aquí de narrador omnisciente. Aunque le bastaría con poner “yo” donde la novela dice “Andrés Hurtado”, o con cambiar otros nombres propios, para transformarla en sus memorias. Sin ir más lejos, en éstas -“Familia, infancia y juventud” (1944)- encontramos transcritos, literalmente, largos pasajes de “El árbol de la Ciencia”.

Para el relato de los hechos, utiliza el pretérito perfecto simple y el pretérito imperfecto de indicativo. Habla en tercera persona y, solamente en los diálogos, lo hace en presente (de indicativo, por supuesto):

“El curso siguiente, de menos asignaturas, era algo más fácil, no había tantas cosas que retener en la cabeza. A pesar de esto, sólo la Anatomía bastaba para poner a prueba la memoria mejor organizada”. (pag.53, lin.1-4)

“Andrés Hurtado habló largamente con el doctor Sánchez de las obligaciones del cargo. Quedaron de acuerdo en dividir Alcolea en dos secciones, separadas por la calle Ancha”.(pag.192, lin.1-3).

“- Mira Lulú -le decía-, ten cuidado;te siguen.

- ¿Sí?

- Sí; la verdad es que te estás poniendo muy guapa. Vas a hacerme celoso.

- Sí, mucho. Tú ya sabes demasiado cómo yo te quiero -replicaba ella...”(pag.286, lin.20-25).

ESTUDIO PORMENORIZADO DE LOS CAPÍTULOS.

PRIMERA PARTE. “LA VIDA DE UN ESTUDIANTE EN MADRID”.

CAPÍTULO 1. “Andrés Hurtado comienza la carrera”.

1.) (Sólo de advertencia para la lectura i posterior comprensión de la obra).

2.) Los estudiantes de Medicina y Farmacia se muestran impacientes y entusiasmados por empezar la nueva carrera en la Universidad. La mayoría son muchachos de provincias, de carácter abierto y efusivo, que manifiestan su alegría a gritos y carcajadas. Esta impaciencia se debe al hecho de ser el primer día de curso.

Pero a Andrés Hurtado esta situación le intimida un poco; queda sorprendido al verse rodeado de tantos compañeros, y prefiere mantenerse en un segundo plano, a la expectativa.

3.) (Sólo de advertencia para la lectura i posterior comprensión de la obra).

CAPÍTULO 2. “Los estudiantes”.

1.) Ya en el inicio del capítulo Baroja critica el estancamiento de España -y más concretamente de Madrid - respecto a los avances culturales y estructurales del resto de ciudades europeas. Opina que sería bueno seguir esta evolución para que los demás países nos tuvieran en mejor consideración. Además cree que el pueblo español intenta suplir esta falta de progreso con un ficticio optimismo, obstinándose en la idea de vivir en una sociedad inmejorable que el resto del continente envidia y, por tanto, intenta evitar.

También hace referencia al profesorado de la Universidad. Habla de académicos demasiado mayores, con técnicas de estudio rudimentarias, que mantienen su puesto gracias a las influencias y no a su calidad educativa.

Todo junto una muestra más del arcaicismo reinante en la España de finales del siglo XIX.

2.) Al final del capítulo Andrés manifiesta su preocupación frente a la evolución de los primeros días de curso en la Universidad. Piensa que sus estudios deberían seguir una línea más seria y disciplinada para que pudiera aprender realmente. Pero la realidad con la que se encuentra no se parece en nada a sus ideas: las clases son grotescas y las explicaciones del profesor (a las cuales nadie presta atención) pocas y malas. Delante de tal situación aparece la impotencia de enfrentarse a una carrera tan importante como la de Medicina.

CAPÍTULO 3. “Andrés Hurtado y su familia”.

1.) Andrés es un chico de naturaleza triste -acentuada tras la muerte de su madre- pero de carácter fuerte e independiente. Aunque muchas veces se siente solo muestra en todo momento una gran firmeza de actitud, debido a la claridad ideológica que posee; cuando cree tener razón sobre alguna cosa no le importa defender su postura ante nada ni ante nadie.

2.) Hurtado y su padre son personajes totalmente opuestos. Con los años esta incompatibilidad llega a tal extremo que acaban por sentir un profundo odio el uno por el otro. El egoísmo y las malas costumbres de Don Pedro (el padre) sacan de quicio a Andrés; y por otro lado, la desobediencia del chico frente a los deseos de su progenitor provoca en éste la ira.

Respecto a los hermanos del protagonista observamos actitudes y posturas diversas: Luisito, el pequeño de la familia, es su preferido; Pedro y Margarita no le resultan inconvenientes, e incluso llegan a despertar en él cierto cariño fraternal; a Alejandro, el mayor, simplemente lo detesta: el parecido que tiene con su padre -tanto físico como de carácter- le provocan una fuerte repulsión interior, que sabe transformar fácilmente en desprecio.

CAPÍTULO 4. “El aislamiento”.

1.) En este capítulo encontramos nuevas descripciones del carácter de Andrés. A pesar de ser un chico triste y reconcentrado aquí se nos muestra como alguien muy imaginativo, al que le encanta leer novelas y recrear posteriormente escenas de éstas en su mente, como si fueran situaciones propias. También volvemos a ver a una persona segura de sí misma, capaz de llevar las más duras discusiones hasta el final cuando se trata de defender sus opiniones.

2.) El desacuerdo constante entre él y su padre sigue haciéndose presente. Sus discusiones son el pan de cada día en casa de los Hurtado, sobretodo las de temas políticos. Mientras que Don Pedro es partidario del conservadurismo, la clase burguesa, el ejército, la iglesia y el dinero como principal fuente de poder, Andrés defiende firmemente la república y sus ideas progresistas. Debido a éste odio mutuo cualquier roce que se produzca entre los dos, por pequeño que sea, basta para encender la mecha de los enfrentamientos.

CAPÍTULO 6. “La sala de disección”.

1.) La mayoría de compañeros del protagonista sienten cierto interés macabro por la clase de disección. Todos incluido el propio Hurtado presentan un ligero entusiasmo por la brutalidad quirúrgica y un gran desprecio por la sensibilidad. Aún así hay dos aspectos que molestan a nuestro personaje: el desdeñoso trato que tienen los mozos (encargados) con los cadáveres, y la forma con que se deshacen de las “piezas sobrantes” después de cada disección.

Pero en conjunto, los alumnos se muestran indiferentes ante la muerte y curiosos a la hora de descubrir las “interioridades y secretos de la vida”. Sólo él se plantea en determinados momentos alguna que otra reflexión filosófica acerca de la existencia humana.

Respecto a las actitudes de Aracil y Montaner -sorprendentemente unidos en este nuevo curso- vemos como no afectan en ningún sentido a la personalidad de Andrés. Podemos apreciar cómo se resiste a la influencia de éstos, que intentan transformarlo sin éxito en un señorito de la burguesía madrileña. Asimismo opina que el repentino gusto por la música que parece haberse apoderado de la juventud en general, sólo representa una válvula de escape para suavizar la acritud interna de sus conciencias.

2.) Las lecturas de Huratdo se decantan sobretodo por la vertiente novelística. Prefiere los relatos políticos e históricos y, a ser posible, repletos de héroes y hazañas fabulosas. Con ellos consigue hacer volar su imaginación inventando peligros o situaciones extrañas, incluso entorno a su espacio vital, que luego se empeña en desafiar y vencer.

3.) Cuando Andrés visita a Fermín, su amigo enfermo, le cuenta todas las anécdotas que ocurren tras las paredes que le mantienen alejado del mundo exterior. Le describe las clases de la Universidad, las tertulias a media tarde en los cafés, las salidas nocturnas por Madrid, ... . De algún modo estas charlas sirven a Hurtado para aliviar la soledad y tristeza que lleva dentro, haciendo su existencia fugazmente más agradable. Pero quizá el hecho que tiene mayor incidencia en este sentido es que las ofrece a alguien con sufrimientos verdaderos, físicos, de los cuales depende su vida. En cambio él solamente sufre por su forma de ver el mundo, y este sufrimiento no le va a matar; es más, incluso le permite disfrutar del privilegio de ser un joven con ambiciones, con todo un futuro por vivir.

CAPÍTULO 7. “Aracil y Montaner”.

1.) Andrés pretende penetrar en la ciencia de la vida con la ayuda del nuevo curso de Fisiología. Cree que esta nueva asignatura puede llegar a despertar y satisfacer su curiosidad interior, sus ganas de saber, de descubrir. Pero se encuentra con una nueva decepción.

Al libro de texto lo califica de “estúpido, hecho con recortes de obras francesas y escrito sin claridad y sin entusiasmo” (pag.62, lin.17-19). Además, opina que “leyéndolo, no se podía formar una idea clara del mecanismo de la vida” (pag.62, lin.19-20), hecho que contradice sus expectativas iniciales, frente al curso. Al catedrático lo considera un personaje desprovisto de todo interés por su trabajo, que da clases sólo por ser su deber como profesor, nada más. La descripción del letrado, que lleva a Hurtado a mencionar el Senado, nos corrobora las ideas políticas que tiene, citadas ya en capítulos anteriores (liberal y republicano, contrario al gobierno actual, ...).

2.) Julio Aracil es mayor que Hurtado. “Moreno, de ojos brillantes y saltones, la cara de una expresión viva, la palabra fácil, la inteligencia rápida” (pag.63, lin.8-10). Al contrario que Andrés, cree que no tiene sentido intentar encontrar el estudio agradable. Es un personaje muy realista, práctico, independiente y poco amistoso. Le encanta rodearse de compañeros menos inteligentes que él, para explotarles. Su gran deseo, en el fondo, es dominar. También es muy coqueto y morboso. Todo lo que suene a vicio y depravación le produce un bienestar interior, incomprensible para cualquier persona con un mínimo de sentimientos. Siente pasión por el dinero y lo que significa su posesión: buena vida, riqueza, fausto, ...; que se intensifica cuanto más difícil le resulta conseguirlo. Además, sabe acomodarse a cualquier situación que le pueda resultar beneficiosa.

CAPITULO 8 . “Una fórmula de la vida”

1.) Andrés ya hace un pequeño inciso irónico, en el inicio del capítulo, al referirse a Letamendi: dice que se trata de uno de “estos hombres universales que se tenían en la España de hace unos años, hombres universales a quienes no se les conocía ni de nombre pasados los Pirineos” (pag.67, lin.4-7). Posteriormente, vemos como hace una asociación entre su aspecto físico y la forma que tenía en la Universidad: “Tenía cierto tipo de aguilucho, la nariz corva, los ojos hundidos y brillantes (pag.67, lin.14-15) -retrato-; “... uno de esos hombres águilas que se adelantan a su tiempo” (pag.68, lin.2-3) -supuesta genialidad-. Este término comparativo lo utiliza también más adelante en el párrafo, quizá con más carga crítica e irónica: “Por dentro, aquel buen señor de las melenas, con su mirada de águila y su diletantismo artístico, científico y literario; pintor en sus ratos de ocio, violinista y compositor y genio por los cuatro costados, era un mixtificador audaz con su ese fondo aparatoso y botarate de los mediterráneos. Su único mérito real era tener condiciones de literato, de hombre de talento verbal”.(pag.69, lin35-39 y pag.70, lin.1 y 2).

Tan sólo con estas líneas, nos podemos hacer una idea del poco aprecio que siente Andrés (y, análogamente, Baroja) hacia Letamendi. Sus conclusiones le llevan a considerarlo un hombre ridículo y vulgar, que tiene más de charlatán que de científico.

2.) Ante la falta de realidad que ofrecen los discursos de Letamendi, el ansia por saber de Andrés se vuelve aún mas fuerte, y la preocupación que siente por la vida, lo lleva a interesarse por la filosofía. Los autores que escoge son, la mayoría, de origen alemán: Fichte, Kant, etc. Pero, sin duda, el que realmente le impresiona es Schopenhauer, a quien considera como “un consejero chusco y divertido” (pag.70, lin.18)

CAPITULO 9. “Un rezagado”

1.) Al inicio de la enfermedad de Luisito, Andrés se desespera. El gran cariño que siente por su hermano y las ganas que tiene de ayudarle, se ven truncadas por la falta de tratamiento específico que muestra la enfermedad. Por más que busca e investiga, entre tratados de medicina, los resultados que obtiene son nulos. Esta impotencia es la que le produce la angustia interior. Por otra parte, esta situación le hace encariñarse con su hermana Margarita, viendo los cuidados y sacrificios que ella hace y da a Luisito.

2.) La amistad entre Hurtado y Antonio Lamela, surge en un intento de este último por consolar a Andrés de su desesperación. Lo que más le atrae de Lamela, es su aire de hombre misterioso. También le sorprende que esté enamorado “enamorado de verdad”. Este hecho resulta poco frecuente en una sociedad en que los intereses y el dinero parecen dominarlo todo. En realidad, Andrés se siente a gusto con Antonio porque es diferente a los demás estudiantes, como él.

La filosofía de este personaje es la de “dar al cuerpo lo que es del cuerpo (refiriéndose a sus necesidades mezquinas y groseras) y al alma lo que es del alma (conservar el espíritu limpio)” (pag.75, lin.20-21).Pero a esta idea, Andrés no le encuentra ningún sentido, dado su escepticismo religioso.

La imaginación de Antonio también es algo que sorprende al protagonista, que acaba por considerarle un chiflado enamorado. Otro aspecto en el que difieren los dos amigos, es en la visión de la sociedad. Para Lamela, ésta se reduce a la división de los hombres en dos grupos: gente de buen corazón y gente mezquina; un concepto que al protagonista le resulta imposible asimilar (recordemos su preocupación política y social)

CAPITULO 10. “Paso por San Juan de Dios”

1.) La visita al Hospital de San Juan de Dios aumenta aún más la depresión interior de Andrés. La visión de los enfermos, el trato brusco y desagradable de los médicos y enfermeras, ... . Todo junto resulta un cúmulo de impresiones desagradables que le provocan un mayor malestar.

Según él, el destino se empeña en mostrarle la cara más cruda de la vida, a cada momento. Es entonces cuando da la razón a la teoría de Schopenhauer, basada en el hecho de que uno sólo puede llegar a ser feliz, ignorando todo lo que pasa a su alrededor ( el hombre se convierte en espectador pasivo de la vida). Y es que, realmente, éste era el pensamiento de Baroja, cuando veía que la sociedad se hundía y no podía hacer absolutamente nada para salvarla.

2.) El narrador describe el hospital como si fuera una cárcel. Da la impresión que se trata de un sanatorio tercermundista, totalmente derruido, sucio y faltado de material adecuado. Como dice en el séptimo párrafo: “... las ventanas de las salas daban a la calle de Atocha y tenían, además de las rejas, unas alambreras para que las mujeres recluidas no se asomaran y escandalizaran.” (pag.79, lin.5-8)

A las enfermas las compara con prisioneras, de apariencia agonizante y desesperada, y las califica con un montón de adjetivos peyorativos.: “...eran de lo más caído y miserable” (pag.78, lin.23-24); “desdichadas sin hogar” (pag.78, lin.24); ....

3.) Si queremos resaltar la dureza con la que describe al médico, sólo tenemos que fijarnos en las siguientes expresiones: “... era un vejete ridículo (...) lo miserable, lo canallesco era que trataba con una crueldad inútil a aquellas desdichadas acogidas allí y las maltrataba de palabra y de obra”.(pag.79, lin.10-15; “Aquel petulante idiota ...” (pag.79, lin.16); “Era un macaco cruel este tipo ...”(pag.79, lin.21-22); “Hurtado no podía soportar la bestialidad de aquel idiota de las patillas blancas”(pag.79, lin.24-25).

CAPITULO 11. “Alumno interno”

1.) A Andrés, lo que le preocupa realmente, son los sentimientos e ideas de los enfermos, más que los síntomas de sus enfermedades. No le gusta la frialdad que muestran los médicos con los pacientes. Le resulta una actitud carente de moral y de humanidad.

2.) Hurtado sufre nuevos desengaños con la imagen que dan, en general, los curas y religiosas del hospital. Los que él habría deseado considerar como personas vocacionales, bondadosas, dispuestas a ayudar a los necesitados, resultaban ser simplemente aprovechados e inmorales: “En las guardias, los internos y los señores capellanes se dedicaban a jugar al monte, y en el Arsenal funcionaba casi constantemente una timba en la que la postura menor era una perra gorda” (pag.83, lin.28-31). “Además, no eran criaturas idealistas, místicas (...) sino muchachas sin recursos, algunas viudas, que tomaban el cargo como un oficio para ir viviendo” (pag.85, lin.1-4)

SEGUNDA PARTE - “ LAS CARNARIAS”

CAPITULO 1. “Las Minglanillas”

1.) A Andrés no le gusta el egoísmo que muestra Aracil con las Minglanillas. Opina que aprovecharse de la miseria de la familia, para hacer de Niní su querida, con la idea de abandonarla cuando le convenga, es una total falta de moral y respeto.

2.) Lulú se nos describe como una muchacha graciosa, pero no bonita. A Andrés, sus ojos le parecen “muy humanos”. Aunque es poco agraciada, tiene ingenio y picardía a raudales. Pero debido a la miseria en la que vive, no aparenta una muchacha fresca e ingenua como las de su edad, sino una mujer castigada por el trabajo duro, marchita.

CAPITULO 3 “Las moscas”

1.) El capítulo se titula “Las moscas” porque compara la actividad de la comadrona con la de “esas moscas sarcófagas que van a los animales despedazados y a las carnes muertas ... .”(pag.102, lin.10-11)

A Andrés esta actitud le parece repulsiva, atroz, y promete que nunca volverá por esa casa. Aquí, como en el capítulo que habla de las visitas a los hospitales, vemos reflejada en Hurtado la sensibilidad moral de Baroja. A él le preocupa lo que pasa a su alrededor, y es precisamente esta preocupación la que lo lleva a la infelicidad interior (Schopenhauer).

2.) El capítulo termina con la frase “La piedad no aparecía por el mundo” (pag.104). Una vez más, se nos muestra la visión pesimista del autor, respecto a la vida.

CAPITULO 4. “Lulú”

1.) Los rasgos que se añaden al carácter de Lulú son: su sonrisa satírica, su desenfreno espiritual, su tendencia a decir las cosas claras y por su nombre, sin reparos... En definitiva, se nos destaca su mordacidad, a la hora de hablar, producto de su especial inteligencia.

CAPITULO 5. “Más de Lulú”

1.) Lulú tiene “una idea muy humana y muy noble de las cosas” (pag.110, lin.20-21). Más que los “escándalos” de apariencia (adulterio, vicio, etc.) que ofenden sólo a la imagen, lo que realmente le molesta de las personas, es la doblez, la hipocresía. Es una chica muy leal, que cree en la belleza interior. Sin duda, estas cualidades asombran a Andrés, acostumbrado a tratar con mujeres falsas, desprovistas de este tipo de sensibilidad. En cierto modo, Lulú le atrae por esta forma de ser, que no deja de resultarle ciertamente enigmática.

CAPITULO 7. “Historia de la Venancia”

1.) En este apartado, salen a relucir las falsedades que envuelven a la gente de las clases sociales altas. Así pues, tenemos a damas de alta alcurnia, aficionadas a maltratar a su familia, duquesas medio ninfómanas (por así decirlo), y un sinfín de calamidades, que la mayoría disculpa y tolera porque vienen de la aristocracia.

Esta forma de pensar es la que tiene la Venancia, entre tantos otros. A Andrés, le indigna y le asombra, al mismo tiempo. Se empeña en intentar convencerla que son actitudes igual de miserables , que las que pueda hacer cualquier otra persona y , aunque no lo consigue, no desiste en creer que esta situación puede cambiar.

CAPITULO 8. “ Otros tipos de la casa”

1.) Aquí aparecen los personajes de las clases inferiores, que también cometen las atrocidades comentadas en el capítulo anterior (malos tratos, prostitución,...) La diferencia consiste en que ahora sí se consideran malas actitudes, por el hecho de que las realizan gente marginada, la que llamaríamos “chusma” de la sociedad.

TERCERA PARTE. “TRISTEZAS Y DOLORES”

CAPITULO 1. “Día de Navidad”

1.) Como ya he comentado, en el apartado “El autor y su obra”, Baroja utiliza un estilo narrativo muy rápido. Este dinamismo es fácilmente observable si tenemos en cuenta que, en poco más de tres páginas, nos describe el viaje de Madrid a Valencia, el camino desde la estación al pueblo y el chalé al completo. lo hace mostrando los rasgos más característicos de cada cosa, pero sin olvidar cualquier detalle que le parece importante. Pretende orientar al lector, para que sea éste quién, con la ayuda de estas pautas, se forme la imagen en su mente. Realmente, se le podría comparar a un artista impresionista.

CAPITULO 3. “La casa antigua”

1.) A Andrés, no le agrada en absoluto este cambio de alojamiento. Los parientes de la casa de Valencia, le resultan verdaderamente antipáticos y faltados de orden

en sus costumbres. Todas las recomendaciones que hace, acerca de cómo acomodar la casa para el buen funcionamiento del tratamiento de Luisito, son ignoradas por todos; incluso por los criados. “La dictadura científica que Andrés pretendía ejercer no se reconoce en la casa.” ( pag.147, lin.3-4). Respecto a ésta, tampoco tiene mejor crítica, pues se trata de “un caserón viejo de la parte antigua de la ciudad” (pag.145, lin.22-23).

Así pues, es bastante sencillo pronosticar una no muy lejana marcha del protagonista, de la capital.

CAPITULO 5. “Desde lejos”

1.) La estancia en el pueblo burgalés supone para Hurtado una recuperación interior, propiciada por la calma y la tranquilidad reinantes en el lugar. Gracias a este bienestar, reflexiona acerca de la concepción de la vida, que se ha ido formando en los últimos años, a raíz de sus malas experiencias. Finalmente, llega a la conclusión de que es precisamente cuando uno está envuelto en situaciones adversas cuando el pensamiento se vuelve negativo; en cambio, si consigue rodearse de un ambiente favorable, puede llegar a la harmonía interior.

Baroja crea este paréntesis para resaltar que, en el fondo, Hurtado aún guarda en su interior una luz de esperanza. Es la ilusión por creer que quizá las cosas pueden cambiar.

2.) La noticia de la muerte de Luisito provoca dos reacciones distintas en la persona de Andrés. Primero, al leer la carta que le envía Margarita, se queda atónito y piensa en volver rápidamente a Valencia. Pero, inmediatamente después, se da cuenta que es inútil, ya que hace más de una semana que el niño ha muerto. Ante esta realidad, reflexiona profundamente sobre el acontecimiento y, no sin sorprenderse, se da cuenta que es inútil preocuparse ahora. Lo mejor es guardar en su mente la imagen de un Luisito “alegre y sonriente como le había visto la última vez” (pag, 153, lin.33-34).

3.) Para mostrar la agonía del hermanito de Andrés, Baroja nos obsequia con una terrible descripción física de otro chico, al que el protagonista había visto morir en el hospital, aquejado de meningitis tuberculosa: “... en unos días quedó tan delgado que parecía translúcido, con la cabeza enorme, la frente abultada, los lóbulos frontales como si la fiebre los desuniera, un ojo bizco, los labios blancos, las sienes hundidas y la sonrisa de alucinado ... .”(pag.153, lin.24-28).

QUINTA PARTE “LA EXPERIENCIA EN EL PUEBLO”

CAPITULO 2. “Llegada al pueblo”

1.) Las frases que más vivamente retratan el fuerte calor y la luminosidad del paisaje manchego son, entre otras : “El día se preparaba a ser ardoroso. El cielo estaba azul, sin una nube; el sol brillante;” (pag.187, lin.2-3); “Hacía en la calle un calor espantoso; el aire venía en ráfagas secas como salidas de un horno. No se podía mirar a derecha y a izquierda; las casas, blancas como la nieve, rebozadas de cal, reverberaban esta luz vivida y cruel hasta dejarle a uno ciego.”(pag.188, lin.25-29); “Seguía aquel calor exasperante, aquel aire inflamado y seco.”(pag.189, lin.30-31); ... .

CAPITULO 3. “Primeras dificultades”

1.) El protagonista se encuentra realmente mal en Alcolea. No le gusta el régimen alimenticio de la fonda y la inactividad le produce claustrofobia. Tanta calma extrema no beneficia en nada su oscuridad interior. La única acción positiva que lleva a cabo, es la de abandonar la fonda para trasladarse a una casa de labor, situada en las afueras del pueblo.

CAPITULO 4. “La hostilidad médica”

1.) Para no enemistarse con el otro médico rural, el Dr. Sánchez, Andrés toma la opción de mantenerse en un segundo plano. Decide ir a lo seguro y no realizar ningún diagnóstico del que no esté convencido. La prudencia y su gran conocimiento de los procedimientos modernos le granjean, poco a poco, el afecto y la confianza de los habitantes del pueblo: “Este escepticismo en sus conocimientos y en su profesión le daba prestigio” (pag.201, lin.38-39).

CAPITULO 10. “Despedida”

1.) Para Hurtado, la experiencia erótica que mantiene con Dorotea, representa una nueva decepción. Lo que, para él, debería haber sido algo tierno, agradable y reconfortante, se transforma en un acto necio, absurdo y totalmente fuera de lugar. Coincidiendo con Baroja, la idea del amor y el erotismo no parecen ser las claves de la felicidad humana.

SEXTA PARTE. “LA EXPERIENCIA EN MADRID”

CAPITULO 1. “Comentario a lo pasado”

1.) Al volver de Alcolea, Andrés se encuentra con una capital revuelta. Debido a su aislamiento, no había seguido de cerca el conflicto de las guerras coloniales; le parecía que era algo absurdo mandar tantos soldados hacía Cuba, destrozando así numerosas familias españolas. Pero a los pocos días cambia de opinión. La euforia y el patriotismo que muestra la gente, ante la guerra, le sorprenden gratamente y lo llevan a interesarse cada vez más en el tema.

Periódicos, políticos, militares, ..., todos pronostican una clara victoria para España. Incluso el mismo Hurtado llega a creer que puede haber alguna razón para el optimismo. Sin embargo, las cosas se ponen de parte de los colonos y los yanquis. La derrota no se hace esperar. Asombrosamente, la reacción de la gente, ante tal desenlace, rompe los esquemas del muchacho. Parece como si nada hubiera ocurrido. Todo el mundo vuelve a su rutina habitual, olvidando el patriotismo exaltado de días anteriores. Esta indiferencia indigna a Andrés.

Iturrioz tampoco se inmuta con la pérdida de las colonias. Es más, cree que es lo mejor que podía ocurrir. Manifiesta una gran conformidad ante los acontecimientos y piensa que es absurdo luchar contra corriente.

CAPITULO 3. “Fermín Ibarra”

1.) Indiscutiblemente, las opiniones de Fermín acerca del retraso -cultural, político, etc.- de España, coinciden con la visión de los autores noventayochistas. Ibarra es un chico emprendedor, amante del progreso, cuyo talento queda infrautilizado, ante la falta de interés de los gobernantes y de las clases pudientes. Así como en el resto de Europa han abierto sus puertas a las nuevas tendencias y la tecnología, España sigue empeñada en su indolencia y su cerrazón. Fermín se queja de la falta de recursos académicos: “¿Dónde se va a estudiar en España el proceso evolutivo de un descubrimiento? ¿Con qué medios? ¿En qué talleres? ¿En qué laboratorios?(pag.247, lin.20 y pag. 248, lin.1 y 2); y de la incompetencia y los vicios de las clases gobernantes: “... lo que me indigna es la suspicacia, la mala intención, la petulancia de esta gente ... .Aquí no hay más que chulos y señoritos juerguistas. El chulo domina desde los Pirineos hasta Cádiz ...;políticos, militares, profesores, curas, todos son chulos con un yo hipertrofiado.” (pag.248, lin.6-9).

CAPITULO 4. “Encuentro con Lulú”

1.) Lulú se sorprende gratamente, al ver de nuevo a Hurtado en Madrid. La chica se siente atraída por él, pero no se atreve a demostrarle sus sentimientos. Durante varios días, quedan para charlar de los cambios en la vida de ambos. En estas charlas, ella se muestra más dulce y sensible que antes, aunque sin cambiar su forma de hacer y decir las cosas.

CAPITULO 6. “La tienda de confecciones”

1.) Las frases que muestran indirectamente los sentimientos de Lulú hacía Andrés son:

“-¿Y qué debía hacer yo con un hombre que paga así la estimación que yo le tengo?“ (pag. 258, lin.4-5).

Y, muy especialmente, sus respuestas a las aseveraciones de Hurtado:

“- Me da la gana de hacer bestialidades.” (pag. 259, lin.1);

“- ¿Y usted sabe si a mí me pasa lo mismo?” (pag, 259, lin.4);

“- ¿De las mujeres en general y de mí en particular?” (pag.259, lin.7)

Hay que fijarse que la muchacha insiste en provocar que Andrés hable de lo que siente por ella (si es que realmente siente algo ...).

CAPITULO 9. “Amor, teoría y práctica”

1.) La declaración del protagonista a Lulú, no tiene nada de antirromántica. Podemos observar como le resulta difícil expresarle sus sentimientos, ...(empieza hablando del amor, de su amistad...). Las palabras que usa son realmente tiernas y sinceras. Otro detalle romántico es cuando Hurtado le coge las manos a Lulú y la besa en los labios. También lo es el temor de haberla ofendido.

2) Andrés se siente realmente a gusto con la muchacha. El tiempo en que ha estado ausente, le ha permitido valorar aún más su evolución -física y de carácter-. Ella rompe los esquemas sobre su concepción de las mujeres como seres incompatibles y contrarios a los hombres.

3) Supongo que el hecho de cambiar de opinión respecto al tema amoroso es debido a que ahora es él quien está enamorado.

4.) Lulú siempre se ha mostrado como una amiga de Andrés, más que como una mujer interesada por él. La amistad que los une es tan buena y le ha dado tantos momentos agradables, que no quiere romperla intentando abrir su corazón al muchacho. En el fondo -debido a la introversión de Hurtado en este tema- no sabe si su amor será correspondido y prefiere mantener una actitud prudente; no quiere perderle.

SÉPTIMA PARTE. “LA EXPERIENCIA DEL HIJO”

CAPITULO 2. “La vida nueva”

1.) Aunque tras su matrimonio con Lulú, las cosas parecen ir a mejor, Andrés no acaba de estar convencido de que esta bonanza pueda ser duradera. El pesimismo que aún guarda en su mente, lo induce a pensar que cualquier día va a suceder un terrible acontecimiento, que romperá la paz de su existencia: “Muchas veces se le figuraba que en su vida había una ventana abierta a un abismo. Asomándose a ella el vértigo y el horror se apoderaban de su alma.” (pag. 283, lin.11-13)

2.) Hurtado opina que su harmonía matrimonial es debida a la sinceridad que ha existido siempre entre él y su mujer. Dice que gracias a esto han llegado a quererse de verdad; y que solamente de este modo se puede llegar a la estabilidad que ellos tienen y tantos envidian.

Realmente, estas ideas coinciden con el interés de Baroja por el culto a la pureza de sentimientos y opiniones.

CAPITULO 3. “En paz”

1.) En este capítulo, Baroja va destacando los cambios entre los personajes, con el embarazo de Lulú. Andrés es poco partidario de tener descendencia, pero al ver que Lulú interpreta este escepticismo como una falta de afecto, accede finalmente a concebir el bebé. A partir de ahí, empiezan los problemas. La dulzura de la muchacha se va agriando poco a poco, hasta llegar al más puro histerismo. Andrés no soporta estos cambios y decide concentrarse en su trabajo. De este modo, consigue huir de la mala conciencia y disfrutar de algún momento de relax. Sin embargo, ve como su “ventana al abismo” se está abriendo de par en par.

CAPITULO 4. “Tenía algo de precursor”

1.) Según Iturrioz, Andrés nunca había tenido fuerza para luchar. Dice que, en el fondo, “Era un epicúreo, un aristócrata, aunque él no lo creía” (pag. 292, lin.16 y 17). Pero la frase del médico pone en duda sus afirmaciones. Es verdad que Hurtado era pesimista y fatalista y que consideraba que la sociedad se estaba hundiendo. Pero seguía creyendo en las posibilidades de un cambio. No obstante era un personaje adelantado a su época y que no conseguía encontrar su lugar en esta España caduca. “... había en él algo de precursor”. (pag. 292, lin.18).

TRAYECTORIA VITAL DE ANDRÉS HURTADO.

“El árbol de la Ciencia” es una novela que narra el desarrollo de un personaje, Andrés Hurtado, perdido en un mundo absurdo en el que cada nueva experiencia le supone un mayor desengaño.

En casi todos los momentos de su vida experimenta la sensación de sentirse “solo y abandonado” (pag.42, lin.2). El ambiente familiar lo transforma en un muchacho “reconcentrado y triste” (pag.46, lin.2). Huérfano de madre, sólo encuentra cariño en su hermano pequeño, Luisito. Entre él y su padre existe un enfrentamiento profundo, que los lleva casi al odio mutuo. En la casa, el único rincón que le permite alejarse de esta situación es su habitación, un “cuartucho con aspecto de celda” (pag.49, lin.26) ubicada en un extremo de ésta.

Pese a tal soledad, siente una sed de conocimiento que lo conduce a la búsqueda de una orientación para dar sentido a su vida. Desgraciadamente, ni los estudios de Medicina, ni los amigos -Aracil y Montaner- ni la vida universitaria en general consiguen realizar este deseo. Muestras de este descontento las encontramos en: “todo aquello era demasiado absurdo. Él hubiese querido encontrar una disciplina fuerte y al mismo tiempo afectuosa, y se encontraba con una clase grotesca en que los alumnos se burlaban del profesor. Su preparación para la Ciencia no podía se más desdichada”. (pag.41, lin.9-13); “Hurtado tuvo una verdadera decepción. Era indispensable tomar la Fisiología como todo lo demás, sin entusiasmo, como uno de los obstáculos que salvar para concluir la carrera”. (pag.62, lin.32-35); “Andrés adquirió con este primer ensayo de médico un gran escepticismo. Empezó a pensar si la medicina no serviría para nada”. (pag.74, lin.4-6).

Es también durante sus estudios en la Universidad cuando empieza a interesarse por el mundo filosófico. Se halla “ansioso de encontrar algo que llegue al fondo de los problemas de la vida” (pag.68, lin.6-7). Un nuevo tropiezo -ilusiones puestas en Letamendi- lo decide a iniciarse en las lecturas de Kant y Schopenhauer ( que posteriormente influirán de forma decisiva en su vida).

El contacto con los enfermos de los hospitales y el descubrimiento de miserias y crueldades (trato de los médicos con los pobres, encuentro con el hermano Juan, ...) constituyen “un nuevo motivo de depresión y melancolía” (pag.78, lin.10-11). Por otro lado, acentúan a la vez su sensibilidad humanitaria: “Hurtado no podía soportar la bestialidad de aquel idiota de las patillas blancas” (pag.79, lin.24-25); “A Andrés le preocupaban más las ideas y los sentimientos de los enfermos que los síntomas de las enfermedades” (pag.83, lin.10-12). Pero en el fondo estas experiencias sólo le llevan a aumentar su confusión interior y a debatirse -políticamente- entre la doctrina revolucionaria y la inacción.

A través de Lulú, con quien funda una gran amistad, descubre nuevas atrocidades (Doña Virginia y sus muchachas, relación entre Niní y Aracil, ...). La chica le sorprende: resulta una persona inteligente, de carácter fuerte, clara y rotunda en sus opiniones, con quien puede mantener largas e interesantes conversaciones. Aún así no le produce “la más ligera idea de hacerle el amor” (pag.106, lin.10-11). Para él, su relación no puede llegar a más de lo que es: una cordial amistad.

Cuando Luisito cae enfermo, Andrés se sume en una gran depresión. Este hecho hiere nuevamente las esperanzas que tiene puestas en la Medicina (impotencia ante la posibilidad de hallar cualquier tratamiento). Finalmente la muerte del pequeño le conduce al escepticismo ante la ciencia y a las más negras ideas sobre la vida.

Durante su estancia en Alcolea del Campo descubre la influencia de la religión católica en los habitantes del pueblo y la política caciquista reinante (situación generalizada al resto de la península). Debido a su escepticismo religioso y radicalismo político, no dejan de parecerle actitudes sorprendentes. Pronto empieza a sentirse mal físicamente, debido a la inactividad. El odio hacia el lugar se hace cada vez mayor. Es cuando se da cuenta que no puede hacer nada para cambiar la situación que comienza a decantarse hacia una ataraxia irremediable. La experiencia sexual que tiene con su posadera, la última noche en el pueblo sólo empeora su malestar interior.

De regreso a Madrid aparecen nuevas desilusiones. Andrés se desespera al comprobar con qué indiferencia responde la gente a la derrota de España en Cuba y Filipinas; en un encuentro con su viejo amigo Montaner comprueba los desastrosos destinos que han ido desgranando los compañeros que tuvo en la Universidad, ... . Llega a la conclusión que la ciudad es un inmenso “campo de ceniza” (pag.244, lin.8), sembrado con los desperdicios humanos que va generando esa absurda sociedad. Así va adoptando una postura pasiva, en busca de la paz espiritual.

En su reencuentro con Lulú, aparece claramente la idea que tiene Andrés sobre el amor. Cree que es un engaño, un estado ficticio resultante de “la confluencia del instinto fetichista y del instinto sexual” (pag.270, lin.32). Pero ni con tales teorías consigue ocultar su afecto hacia ella: la boda no se hace esperar. Desgraciadamente, la tranquila vida del matrimonio se ve turbada con el embarazo de Lulú. A partir de entonces, Andrés empieza a tener miedo. Es un miedo al destino, a la vida misma. Hasta que ocurre lo peor: el hijo que esperaban nace muerto, y la madre fallece tres días después. Este resulta, pues, el desengaño definitivo del protagonista. Cansado de luchar, decide suicidarse. De esta forma acaba con todas sus soledades, sus penas, sus frustraciones, ... . Pero deja una cuenta pendiente sobre la que deberán reflexionar las generaciones futuras: la sociedad necesita cambiar. (“Tenía algo de precursor” (pag.289 título y pag.292, lin.18) ).

OPINIÓN PERSONAL CRÍTICA.

El árbol de la Ciencia es verdaderamente una novela de gran interés psicológico y social. Baroja sabe plasmar a la perfección los sentimientos del pueblo español de finales del siglo XIX- principios del siglo XX. Además es una buena muestra de la actitud que tomaron entonces los autores de la llamada “Generación del 98” -a la cual él perteneció-, frente al retraso del país.

Uno de los aspectos que más me ha gustado ha sido el dinamismo narrativo de Don Pío. Es sin duda un requisito fundamental para hacer de la lectura algo ameno, sobretodo en esta obra tan cargada de sentimientos personales y pensamientos filosóficos.

Personalmente este tipo de libros donde uno puede “meterse” y penetrar en la historia hasta convertirla en algo propio, me apasionan. Realmente puedes disfrutar de la lectura, vivir los acontecimientos, sentir la agonía y la felicidad de cada personaje, ... . Precisamente por eso, en algunos momentos de la realización del trabajo -más que nada en el apartado del tema monográfico-, he tenido que dejarlo para otro día, porque el pesimismo del personaje llegaba a absorberme. Aún así, no reparo en mi opinión inicial: considero que es un buen libro en el cual se hacen reflexiones muy profundas e importantes. Eso, combinado con la vivacidad del relato configuran una novela de lo más agradecida.

BIBLIOGRAFÍA.

* BAROJA Y NESSI, Pío: El árbol de la Ciencia. Ediciones Caro Raggio/ Cátedra. Madrid, 199613.

* H. WALDECK, Peter: Ideas: el espíritu del hombre mueve al mundo. Edita Círculo de Lectores. Barcelona, 1976.

* PLEYAN,C. y GARCÍA LÓPEZ, J.: Sintagma. Ed.Teide. Barcelona, 19735.

* FULLAT, Octavio: Pensar y hacer, iniciación a la filosofía. Edita Hijos de J.Bosch, S.A.. Girona, 19753.

* VARIOS: Maravillas del saber. Ediciones y publicaciones CREDSA. Barcelona, 198116.

* VARIOS: Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española. Ed.Espasa Calpe. Madrid, 199421.

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