El árbol de la ciencia; Pío Baroja

Literatura española. Generación del 98. Novela (narrativa) contemporánea. Argumento. Caracterización personajes. Estructura y lenguaje

  • Enviado por: Anasku
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
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I.- FICHA BIBLIOGRÁFICA.-

Título: El árbol de la ciencia

Autor: Pío Baroja

Nº de páginas: 303

Editorial: Caro Raggio / Cátedra

Edición: Ediciones Cátedra S.A. 1995, Madrid.

II.- INTRODUCIÓN.-

El árbol de la ciencia es sin duda una de las obras que mejor representa el ámbito español a finales del siglo XIX. Mediante el héroe de su novela, Andres Hurtado, quien atraviesa en su vida varios círculos de la sociedad española, Baroja realiza un retrato muy sutil, y muy humano al mismo tiempo, de esta sociedad de "fin de siglo". A través de su héroe Baroja nos transmite estos sentimientos de "desesperanza moral, el desasosiego, la desorientación psicológica de parte de la España de esta época".

Como hemos dicho en el primer párrafo las ideas propias de la generación del 98, momento literario al que pertenece la obra que tratamos, están presentes a lo largo de toda la obra y se ven reflejados en diversas ocasiones de una forma bastante obvia. Las que más me han llamado la atención, personalmente, han sido varias: primero, todas las familias que aparecen en la novela están rotas, no aparece ni una sola familia unida; segundo, las relaciones amorosas nunca funcionan, se considera a los hombres demasiados liberales respecto a las mujeres, tratándolas como les venga en gana; tercero, la desorientación psicológica que sufre Andrés representa la que vive España, éste tiene como guía espiritual a su tío Iturrioz, que acompaña desde lejos la carrera de Andrés; cuarto, el pensamiento de Andrés respecto a los grupo políticos de los diferentes pueblos que visita, el autor les pone nombre de animales (ej. Ratones y Mochuelos). Pero sin duda donde queda más reflejado el espíritu del 98 es en la parte final del libro, a partir de la pérdida de Cuba, aparece un importante espíritu nacionalista, la sociedad parece padecer histeria.

Conviene aportar también la idea de que numerosos acontecimientos de la vida de Andrés radican en la vida misma de Pío Baroja (el oficio de médico, el apolitismo). En cuanto al título, es una clave de la novela: después de haber comido de la manzana del árbol de la ciencia, Adán y Eva fueron rechazados del paraíso. Lo mismo ocurre a España en 1898, que sacaba provecho de su imperio colonial hasta ese momento. Aquí se ve el "dolor de nacer": España tiene que renacer como una entidad propia después de la pérdida de sus colonias. El fin de El árbol de la ciencia es muy pesimista: el hijo (el futuro, a nivel de la Historia) nace muerto. Pero se verificará en los años 1900 y 1910 este espíritu de regeneración necesaria de España por parte de sus intelectuales.

Si hacemos crítica de los recursos estilísticos de los que hace uso el autor, cabe decir que destaca el gran número de descripciones tanto psicológicas como físicas, el uso de muchos adjetivos, hace que en algunos casos leer ciertas partes del libro sea algo lento y quizás "pesado". Si ponemos algún ejemplo quizás lo veremos más claro: a la hora de describir a la familia, se describe a cada miembro uno tras otro de una forma extensa que no puede quedar fácilmente en la memoria del lector.

Personalmente, la parte central del libro, me resulta un poco pesada, pienso que se debe tener unos conocimientos copiosos en Filosofía para entender a la perfección esta parte (capítulo 4). Se nombran muchos y diferentes filósofos de distintas épocas, así como diversas ideologías. Quizás esta parte sea la más ensayista de la obra, siendo el resto mucho más novela, y para mi gusto entretenido e interesante.

El final merece un nombramiento especial, se trata de un desenlace inesperado y sobrecogedor, cuando parecía que la cosa iba un poco mejor, todo se acaba. Supongo que con este final, como ya he dicho antes, Baroja quiso dar aires de un futuro negativo

En resumen, la obra que he leído refleja perfectamente el espíritu de la generación del 98 a lo largo de toda ella, la aparición de diversos capítulos continuos de pura filosofía pueden hacer que el lector se pierda o descoloque un poco y el final es inimaginable, y quizás pueda desilusionar un poco.

III.- ARGUMENTO.-

El árbol de la ciencia es ciertamente una novela de protagonista. Los hechos se van sucediendo a través del eje central de Andrés Hurtado, el cual va evolucionando a través de sus vivencias y experiencias. Así es como la novela nos centra en ambientes madrileños de final de siglo, y nos va enseñando una dolorida concepción del mundo a través del proceso de formación de su protagonista, Hurtado.

De esta manera la novela empieza con la llegada de Andrés a la Universidad, dónde más tarde verá que todos sus sueños hacia la ciencia y la vida se frustrarían. Esto se descubre en los viajes que Hurtado realiza a través de varias localidades españolas, llegando a la vuelta a Madrid, a un punto en que la desesperación de los pensamientos explota con la muerte de la amada, Lulú.

Estos hechos, sumados a otros, nos cierran el secreto del árbol de la ciencia, una novela de gran tipología psicológica, en la que se sucede el debate filosófico y científico sobre la existencia y la vida. El cual, acabará inevitablemente en tragedia.

IV.- CARACTERIZACIÓN DE LOS PERSONAJES.-

- Doctor Iturrioz: Es el tío de Andrés y otro de los protagonistas de la novela. Este personaje se convertirá en el mejor amigo, junto a Lulú, de Andrés Hurtado. Con él discute todo lo cuestionable que se le pasa por la cabeza. Es él quien, junto a otro médico, le ve en su lecho de muerte después de que Andrés se haya suicidado.

- Andrés Hurtado: Es el protagonista de la obra, y es también el que hace el papel de Pío Baroja en la obra. Su familia era de ideas derechistas, contrarias a las suyas. Era un joven inquieto y ávido de aprender cualquier cosa, sobre todo medicina (su carrera). Este ímpetu de aprendizaje le levaba a plantearse cuestiones filosóficas que discutía con su tío Iturrioz, estas preguntas eran sobre todo existenciales, las cuales se plante más que nunca a partir de la muerte de su hermano Luisito. Estas inquietudes vitales terminan con su muerte. El fallecimiento de su esposa poco después de dar a luz un niño que nace muerto le sumen en una profunda depresión que no puede aguantar y termina suicidándose.

- Julio Aracil. : Amigo íntimo de Andrés, compañero desde antes de la carrera y más tarde de trabajo. Aunque su forma de vida no concordaba con los ideales de Andrés Hurtado, eran buenos amigos

- Lulú: Se la podría considerar la tercera protagonista de la obra. Al principio aparece como alguien poco significativo para Andrés, simpática pero fea, pero poco a poco se va dando cuenta de que es la mujer a quien ama, tal es así que Lulú termina representando para Andrés el culmen de mujer inteligente y bella. Llegó a amarla hasta el punto de no soportar su muerte.

- Montaner: Compañero de carrera de Julio Aracil y de Andrés Hurtado, con este ultimo mantenía discusiones de todo tipo. Al principio estas discusiones eran muy tensas y Aracil hacia de árbitro e intermediario entre los dos compañeros. Montaner era derechista, aristócrata, monárquico y creía en las clases sociales. Paradójicamente acabó siendo pobre y pidiendo un puesto de trabajo a Aracil.

- Margarita: La hermana real de Baroja (Carmen) se convierte en este personaje. Es una mujer resignada a los valores sociales de la época y acostumbrada a vivir en el seno de una familia costumbrista y de derechas.

- D. Pedro Hurtado: Padre de Andrés, hombre totalmente contrario a las ideas de este, de costumbres e ideas derechistas y que demostraba (y sentía) muy poco afecto por Andrés.

- Dorotea: Representa para Andrés (y en la obra) el amor carnal, toda la lujuria desenfrenada de una pasional explosión de amor por una noche.

- Dña. Leonarda: Madre de Lulú representa la mujer madura de la época de Andrés. Volcada a la religión y a los valores tradicionales que la sociedad había impuesto anteriormente.

IV.I.- Conexiones con su realidad.-

Tanto Julio Aracil como Montaner, representan dos compañeros verdaderos de Baroja, Carlos Venero y Pedro Riu Davets, mencionados a menudo en sus memorias, sobre todo en la parte “De estudiante de medicina”, de Familia, infancia y juventud.

El tío Iturrioz, es un personaje que había aparecido antes en “La Dama errante”(1908), aunque con distintas características, y que asumirá un papel importante en esta novela. Se inspira en un tío-primo del novelista llamado Justo Goñi que vivía en Madrid, y a quien el joven Baroja solía ver a menudo. Retratado por Baroja como un “hombre original, ocurrente, e individualista”, que “había empezado la carrera de ingeniero militar, pero que no la acabó. Luego estudió la de abogado, que también dejó a medio acabar, y por fin se hizo médico”; No obstante no habría por qué creer que las ideas que expresa Iturrioz a lo largo de la obra correspondan siempre a la manera de pensar de Justo Goñi.

Antonio Lamela, aparece también brevemente en otras novelas de Baroja. Como Julio Aracil y Montaner, fue un conocido de Baroja en sus años de estudiante, y que es incluido en la novela sin otra modificación que su nombre.

Al hermano de Baroja, Darío, le corresponde el personaje de Luisito. Darío murió en Valencia en febrero de 1894. Baroja cuenta: “...Andrés abrió la carta, la leyó, y quedó atónito. Luisito acababa de Morir en Valencia...”

Si diversos personajes de la obra tienen un carácter definidamente autobiográficos, la figura de Lulú es la que más se despega de lo que escribió Baroja en sus Memorias, para cobrar un desarrollo autónomo y una importancia real, perceptible, más si cabe, en las dos últimas partes de la obra.

V.- AMBIENTE POLÍTICO-SOCIAL DE LA ÉPOCA.-

A través de las trilogías de Baroja se puede conocer buena parte del momento social que atravesaba España cuando fueron escritas. Se pueden ver los muy diversos puntos de vista que tenían las muy diversas clases sociales de la época. La enorme pobreza que reinaba en algunos lugares y la inmensa riqueza de otros, las diferencias entre las clases pobres y la burguesía o la Aristocracia, e incluso algunos hechos históricos importantes como la declaración de Guerra a los U.S.A. que llevo consigo la pérdida de las colonias españolas en Cuba, hecho que definió a la generación del 98.

Aunque la obra está escrita en 1911, conviene señalar que está ambientada en los años en los que Baroja era estudiante y en los pocos años que ejerció como médico, por lo tanto cabe ubicar a “El Árbol de la Ciencia en los años 1885-1895, más o menos. En la obra son sobre todo Andrés con u tío Iturroz quienes debaten los temas políticos, tal vez para el lector. También Montaner y D. Pedro, y las figuras de la mujer de aquella época como Margarita y sobre todo Dña. Leonor.

VI.- LA MUJER EN LA NOVELA.-

Pío Baroja nos presenta diferentes visones de mujeres, aunque a todas ellas las trata con sensibilidad, dulzura y delicadeza. Este hecho demuestra el gran respeto que poseía hacia las ellas y el gran conocimiento de estas. En la novela, Andrés (al que podemos similar con su creador), tiene una primera visión, un primer contacto que como astro en el cielo, era una luz en su camino. Dorotea, la bella Dorotea con la que Andrés convive, en la que encuentra un refugio y con la que tiene una relación sexual durante una noche. De esta manera Baroja nos introduce en la novela el tema sexual, muy presente en toda la obra pero a la vez, tratado con suma delicadeza. Es aquí cuando observamos el amplio surtido de mujeres que posee esta novela y la visión que tenia el poeta de ellas:

Margarita: La hermana pequeña de Andrés es vista a través de sus ojos como una hija.

Lilí: Esta se encuentra al borde de la catástrofe, pero finalmente logra salvarse.

Dorotea: Se describe como el amor contenido que explota y arde en un momento de pasión, el cual queda empañado por el remordimiento.

Purita: Esta es la víctima, la que cae sin remedio arrastrada por la locura de su padre y la pobreza del ambiente.

Doña Leonarda: A finales del siglo XIX, esta era la visión del autor y de la sociedad como prototipo de madre española.

Las pupilas del prostíbulo: a las que a Andrés provocan compasión y repugnancia cuando ve la vida que estas siguen.

Lulú: La misma Lulú es un esfuerzo femenino para adaptarse a las ideas y concepción de las cosas de su amante. De esta manera, Lulú, crea un ideal y lo construye poco a poco, haciéndose evolucionar a sí misma. Así es como Lulú empieza como una mujer aparentemente insignificante que va evolucionando y nos va descubriendo un carácter, una inteligencia y una sensibilidad, y también una belleza física que se desarrolla con el amor y la felicidad.

VII.- LENGUAJE DE LA OBRA.-

La novela trata varias formas del lenguaje. De entre ellas se puede pasar del lenguaje filosófico que usan Hurtado y Iturrioz en sus conversaciones al bajo de los pueblerinos. Se podría decir que se debe tener unas nociones básicas de filosofía para entender ciertas conversaciones, cuyos términos en otro caso serian propensos a la ambigüedad.

También se habla de un lenguaje arcaico usado por un hombre del pueblo al que Andrés va a trabajar. Este señor esta obsesionado con las novelas épicas de la edad media española e imita todos sus vocablos y arcaísmos. Aunque seria interesante transcribirlo hay pocas referencias a este mismo.

En general el lenguaje es, para la época, un lenguaje familiar, el usado para entablar conversaciones entre amigos o familiares. Aun así este no varia demasiado en cuanto se trata con completos desconocidos, ya que las formas "cariñosas" o la manera de hablar a los conocidos todavía no distaba demasiado de la de tratar a los desconocidos, de ahí a que Hurtado tratase a su tío de "usted", cosa perfectamente normal en la época. En cambio trataba a gente más conocida de "tu", como a su hermana Margarita, sus hermanos y a su mujer Lulú.

VIII.- ESTRUCTURA DE LA OBRA.-

La estructura interna del libro se corresponde con el relato de las vivencias de Andrés Hurtado. De este modo, se nos descubre una estructura puramente lineal, en la que los hechos se van sucediendo en correlación cronológica con la vida de Hurtado.

Siguiendo esta correlación, podemos observar a través de los capítulos cada época de la vida del protagonista:

En la primera parte Pío Baroja, nos enmarca en el Madrid de 1887, en el que Andrés hace su primer hincapié en el mundo universitario. De la segunda parte, destacaríamos ante todo, el encuentro entre Andrés y Lulú, a manos de su amigo Aracil, el cual tenia una aventura con la hermana de la futura mujer de Andrés. La tercera parte nos empieza ha introducir el pesimismo de la novela, ya que presenta la muerte de su hermano, Luisito, a causa de una meningitis tuberculosa.

Es en la cuarta parte, (la más interesante para mi) dónde se nos presenta el debate entre ciencia y filosofía. Este se realiza a manos de Hurtado y su querido tío Iturrioz.

Seguidamente la secuencia cronológica de la estructura lineal se sucede, y nos presenta a un Hurtado el cual empieza a poner en práctica los conocimientos recibidos en la universidad. Para tal fin Andrés viaja a Alcolea, dónde ejerce de médico. Y ya finalmente, el autor nos brinda con una séptima parte en la que después de la vuelta del protagonista a Madrid, y la vivencia de una vida de felicidad con Lulú, toda su vida se ve bruscamente paralizada por varias muertes, entre estas, la suya.

IX.- TIEMPO Y ESPACIO EN EL QUE SE DESARROLLA LA OBRA.-

El tiempo externo coincide con la época que vivió Baroja, es decir, principios del siglo XX. El árbol de la ciencia es un ejemplo de condensación temporal, porque en un libro que se puede leer entre siete y diez horas, el autor condensa toda la vida de su protagonista, Andrés Hurtado. Las acciones pasan rápidamente, y los años se suceden en cuestión de párrafos.

El tiempo es lineal, sin saltos atrás en el tiempo, pero con enormes saltos hacia el futuro (analepsis).

Los espacios se combinan, abiertos y cerrados, dependiendo la intención del autor.

Gran importancia tienen los ambientes y su impresionismo descriptivo. Le bastan muy pocos rasgos para darnos impresiones vivísimas. Son trazos certeros y rápidos, que configuran unos ambientes impresionantes, de una gran calidad pictórica. Baroja nos hace ir percibiendo paulativamente la luz, la temperatura, la atmósfera. Aunque se entretiene mucho en el detalle, lo que Baroja quiere transmitir es, no tanto la descripción de los realistas del XIX, sino sensaciones, dotar al ambiente de una atmósfera insustituible.

Andrés Hurtado se mueve en una sociedad inmersa en las más diversas miserias y lacras sociales, pero la realidad española se estructura más marcadamente en la contraposición campo-ciudad.

El mundo rural (Alcolea del campo) es un mundo inmóvil como "un cementerio bien cuidado", presidido por la pasividad y la insolidaridad de sus gentes ante las injusticias. Palabras como egoísmo, prejuicios, envidia, crueldad, etc., son las que sobresalen en su pintura.

La ciudad, Madrid, es "un campo de ceniza" por donde discurre una "vida sin vida". De nuevo se nos presentan muestras de la más absoluta miseria, con la que se codea la despreocupación de los pudientes, de los "señoritos juerguistas".

X.- EL ESTILO DE LA OBRA.-

- Prosa característica de Baroja: párrafo breve, sencillez, claridad, exactitud, búsqueda de la economía expresiva, lo que da lugar a capítulos cortos.

- Es, ante todo, una novela de personaje, que narra la vida de un protagonista de forma lineal, a veces fragmentaria. A veces se interrumpe la narración al intercalar Baroja descripciones de ambientes o personajes... debido a su tendencia a “entretenerse por el camino”.

- Hay narración, descripción y diálogo.

DIÁLOGO.-

Hay distintos tipos de diálogo, coincidiendo la forma de expresarse cada uno de los personajes con su posición, su formación, su cultura. Cada uno utiliza el lenguaje que le corresponde en cuanto al estrato social al que pertenece, lo que hace que los diálogos rebosen naturalidad expresiva.

Utiliza vulgarismos y términos coloquiales.

DESCRIPCIÓN.-

- Paisajes.

- Para las descripciones, generalmente breves, Baroja recurre a distintos recursos, paralelos a los que se utilizaban en la pintura de la época (la impresionista) : efectos de luz, colores, temporalización (situar el paisaje descrito en un momento concreto del día) Ej: descripción del cerro rojo: lo sitúa en un momento del día, una época, luz, color.

- Muestra Baroja inclinación por la descripción perspectivista: contempla el paisaje desde un punto determinado, generalmente por encima de lo descrito (Ej: cerro sobre Alcolea, Andrés contempla lo que se ve desde su ventana).

- Austeridad de recursos: se usan, a veces, de una forma tan sencilla que parecen no existir (estructuras bimembres...)

- Personajes.

- Las descripciones llegan al lector a través de la perspectiva del personaje: atienden al efecto que lo descrito causa al protagonista. Se produce una proyección de la valoración de Andrés.

Parece que se suplanta la realidad por la valoración ética o la impresión u opinión de Baroja y el protagonista: se trata de la técnica del Improperio.

- La construcción enumerativa es la base de muchas de las descripciones de personajes, en las que Baroja nos muestra la valoración ética, casi siempre negativa, que hace Andrés del personaje descrito.

- Estos adjetivos también se agrupan en construcciones binarias.

- Preferencia por el adjetivo de desdén, ya que muchos adjetivos utilizados en la novela significan rechazo (caído, miserable, absurdo...). El resultado de esto es provocar en el lector la constante impresión del mundo y la vida como algo deprimente y así justificar el pesimismo del protagonista.

XI.- RELACIÓN DE LA OBRA CON LA GENERACIÓN DEL 98.-

La Generación del 98, también llamada generación del desastre en alusión a la pérdida de Cuba por España, representó un fenómeno importante por cuestionarse la tarea intelectual frente a España y la política española, y plantearse el dilema de una literatura acorde con esas inquietudes. Sobresale la enumeración de los engaños que dominaban a España en el campo de la prensa, la política, la oligarquía y el caciquismo, la literatura y la ciencia, las supuestas glorias históricas, y, como otros jóvenes rebeldes, rechazaba la guerra colonial en todas sus manifestaciones. La generación del 98, a veces asociada con el modernismo literario, reflejó en gran medida las oscilaciones ideológicas de algunos de sus integrantes, según lo ha estudiado Carlos Blanco Aguinaga en su “Juventud del 98” (de las posturas socialistas y anarquistas a cierto énfasis nacional de corto alcance) y en no conseguir siempre resolver el ajuste entre su preocupación por el casticismo y el problema español, y las preguntas estrictamente ligadas al ejercicio de la literatura. Este ejercicio sólo fue posible a través de búsquedas más individuales y en el tránsito hacia propuestas estéticas de las generaciones próximas en el tiempo: la del 14 y la del 27.

Los rasgos estilísticos comunes en los autores de la Generación del 98 se dejan notar en el Arbol de la ciencia: la creación de una lengua sencilla y espontánea marcada por un claro antirretoricismo; el enriquecimiento de la lengua con la etimología y la expresión popular; la abundancia de estructuras coordinadas en la sintaxis y de párrafos breves; la renovación de la técnica de la novela, y la predilección por el ensayo.

Los miembros de la generación del 98 manifiestan dos grandes preocupaciones en sus obras: El tema de España y del sentido de la vida. Demuestran un entrañable amor hacia el país, denuncian su atraso y buscan soluciones para forjar una España distinta de la consagrada por los tópicos. Para ello, recogen la inquietud que muchos intelectuales y habían manifestado desde hacía siglos.

Efectivamente, los escritores de este grupo, siguen aquella tradición de crítica al país que ya aparece en el Lazarillo de Tormes, y que plasmaron autores como Francisco de Quevedo, Baltasar Gracián, Diego de Saavedra Fajardo, Benito Feijoo, José Cadalso, Gaspar Melchor de Jovellanos, y Mariano José de Larra. Esta preocupación también la habían manifestado autores e intelectuales del siglo 19 como Angel Ganivet, Joaquín Costa y Francisco Giner de los Ríos.

Su temática tiene que ver con los siguientes aspectos:

-El paisaje. Descubren y valoran el austero y pobre paisaje castellano como núcleo de España (aunque ninguno de estos escritores haya nacido en Castilla). No reflejan el paisaje de forma realista y objetiva, sino subjetivamente ya que proyectan su espíritu sobre él. De este modo, desean captar su alma y a través de ella, la de Castilla y la de la verdadera España, sintiendo tristeza y amor, como dice A. Machado en un poema.

-La historia. Al principio, consideran que la historia de España es la causa de los males que sufre el país, pero a partir de 1905 también indagan en el pasado para encontrar los valores intrínsecos de Castilla y de España. Más que la historia externa, les atrajo la intrahistoria (M. De Unamuno), es decir, la vida callada de millones de hombres sin historia, que son los que han protagonizado la verdadera historia de España.

-Los problemas existenciales. Sienten una desazón como consecuencia del mundo que les ha tocado vivir. Se preguntan sobre el sentido de la existencia del ser humano, el paso del tiempo, la muerte, las personas... y, al no hallar respuestas, sienten una profunda angustia vital.

Concretamente, Pío Baroja se preocupa por el dolor humano desde una perspectiva pesimista. Predomina la narración de acciones de unos personajes inadaptados que luchan por la supervivencia.

XII.- OPINIÓN PERSONAL.-

Aunque la novela retrate de una manera espectacular la sociedad de esa época, incluso las inquietudes mismas del autor, no me ha gustado mucho, la forma de expresión me ha parecido demasiado extensa en las descripciones, algo que por lo que hasta ahora he podido comprobar es algo común en los escritos de Baroja. El tema, si bien no resulta muy entretenido, es amenizado mediante anécdotas o incluso algunas situaciones divertidas. Es indiscutible que esta novela es una buena muestra de cómo Baroja y sus coetáneos anticiparon buen número de los temas de las corrientes existenciales contemporáneas, además de ser la novela más representativa de las barojianas.

En conclusión, la obra en si me parece, desde un punto de vista objetivo, excelente, aunque personalmente no me gusta la forma de redactarla del autor.