El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin; Alessandro Baricco

Argumento. Conceptos. Influencia en el Mundo del Arte. Libros de Ensayo

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Asig: Teoría y función del arte

1. Ficha bibliográfica

Autor: Alessandro Baricco

Título: El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin

Título original: L' anima di Hegel e le mucche del Wisconsin

Lugar de edición: Madrid

Editorial: Siruela

Año de edición: 1999

No de edición: Cuarta edición

Autor de la traducción: Romana Baena Bradaschia

2. Resumen

En el amplio y heterogéneo mundo de la música, nos encontramos la música clásica o como el autor la denomina la música culta. Nadie sabe a ciencia cierta dónde se encuentran los límites de este tipo de música.

Los amantes de este tipo de música defienden con mucha vehemencia su mayor importancia y su huella cultural frente a los otros tipos de música que conocemos. Esta se diferencia de la música de los conciertos en su complejo lenguaje y en que no es para un consumo masivo. Aunque esto no siempre no ha sido siempre así. Esta concepción de la música culta comenzó con Beethoven en el romanticismo.

Podemos afirmar que Beethoven sacralizó una práctica muy común, laica y bastante comercial ateniéndonos al contexto de la época. Beethoven logró que la música aspirara a más. Beethoven consiguió sus objetivos gracias a la clase que se estaba afianzando (la burguesía) y a la que agradó la idea de consumir un producto que elevaba su status y les confería cierta nobleza. Aquí nació la expresión música culta. De repente el oficio de componer se convirtió en arte.

Gracias a Beethoven esta música se elevaba por encima del consumo sin más. Nació un nuevo y revolucionario concepto de música.

Después de dos siglos, la pauta es la misma, pero el consumidor ha desaparecido. Lo que en su tiempo fue un hecho revolucionario, hoy es un fenómeno muy conservador.

No tiene sentido la defensa acérrima de la difusión de la música culta como un valor inestimable que ninguna otra música puede igualar. ¿Por qué es algo maravilloso el que un joven prefiera Mozart a Shakira? ¿Es necesario celebrarlo? Lo que propaga estas medias verdades es un moralismo profundamente arraigado. Aún así, seguimos considerando la música culta como algo mejor. Es un refugio contra lo corrupción de lo moderno.

Para salvar la música culta hemos de rechazar la idea de que es algo inmutable, algo pasado de lo que seguimos disfrutando. Debemos considerar que esta música es más que una melodía.

El arte ha de ser interpretado, pues de otro modo no sería arte. Si el producto artístico no se interpreta solamente es un producto comercial.

La interpretación que le damos a una pieza de música puede hacer que la obra trascienda su plano material. Esa capacidad de evocar la transcendencia sólo es posible a través de la interpretación.

La música culta debe definir una actitud con la que se escucha, y se escucha lo implícito, lo que no está expuesto. Quizá con el tiempo incluso se incluyan el rock o el jazz. Al fin y al cabo, toda la obra de Mozart tenía la finalidad de entretener a la nobleza.

La música escapa del consumismo en el momento en el que la interpretación entra en el juego, pues entonces solo sería un producto comercial fracasado.

La música tiene una característica única que la diferencia de las otras artes. Este es que se transmite e interpreta en un mismo intervalo de tiempo, en este género son dos actos inseparables. El lado negativo de esta situación es que siempre se traiciona el original, pues nunca será exactamente la misma pieza. Las condiciones y circunstancias han cambiado notablemente, así como el receptor. Pero la razón principal es que las obras han ido creciendo, es decir, se han añadido nuevos elementos a la pieza crecida. El original no existe, no ha existido nunca.

Aunque hoy en día la interpretación libera algo de la tradición de la música culta, es una paradoja puesto que al no estar sujeto a reglas hacen que todo valga, se convierte en un proyecto colosal. La modernidad es un no-sistema cuyas reglas son la indeterminación, la provisionalidad y la parcialidad.

La interpretación independiza la música del orden material y lo dispone según cada sensibilidad.

La música contemporánea es en teoría una ruina viviente, en la práctica es un organismo que sobrevive en el mercado con gran dignidad. Sea de tu gusto o no, tiene un público asegurado. El gran público teme que el pequeño público tenga la razón al apreciar la música contemporánea como mejor que la otra y esto les causa recelo.

Cuando una persona escucha música tiene una actitud de sorpresas y respuestas. A esto la música responde de dos maneras: responde como esperabas o te sorprende con un desarrollo elaborado. Con el paso del tiempo las melodías se han ido complicando más y más. Por ello la transición a la atonalidad fue un cambio muy brusco.

No se le hace ningún favor a la música contemporánea cuando se la sigue poniendo junto a la tradicional. La consecuencia es que el público espera una cosa y recibe otra, cosa que les enerva.

Lo que Mahler y Puccini intuyeron de un modo absolutamente genial el tipo de espectáculo que la música nueva ayudaría a crear, fueron tan intuitivos que se adelantaron varios decenios a su época.

Un crítico, Theodore Adorno, calificó la música de Puccini como ligera. No era un cumplido. En realidad la obra pucciniana fue el antecedente de la música ligera. La innovadora obra de Puccini no ha tenido herederos, una tradición colgante en la nada.

3. Conceptos

Música culta: La música culta es la música reservata. La música culta debe su diversidad y su primado a la capacidad de evadir, gracias a la superior articulación de su lenguaje, desde los límites de la inmanencia, introduciendo en un más allá no bien identificado pero a pesar de todo conjugable de manera aprox. con palabras como corazón, espíritu y verdad.

Fronteras del reino: Aunque sus fronteras tienen algo de hipotético, se sabe que están ahí. Se da por descontada una geografía de la experiencia musical que dibuja y sanciona fronteras ineludibles.

Nostalgia: Algo (nuevo) tan incurable que requirió un nuevo nombre.

Consumidor de música culta: Porfiado y pedante. Es él, más que cualquier otro, el que teme que las cartas se barajen y el que tiende a considerar el orden establecido como un a priori indiscutible y verdadero.

Interpretación: Es una zona fronteriza, tierra de nadie que no pertenece ya a la obra en sí misma y tampoco aún al mundo que la acoge. Es la experiencia fáctica de una posible transcendencia.

En la interpretación aquello que en un tiempo era asume formas y contenidos imprevistos y reveladores.

Espiritualidad: Esa capacidad de evocar de nuevo la transcendencia, toma forma en la praxis de la interpretación, y de ninguna manera se da antes que ella.

Música contemporánea: Música que debería ser el lugar de encuentro entre música culta y modernidad. Pero no lo es. Aparece como un cuerpo separado, que se ovilla sobre sí mismo, impermeable a la modernidad e hipnotizado por sus propias vicisitudes. Una aventura autónoma, que se ha salido por una tangente.

Música nueva: Nace a comienzos de siglo (se refiere al siglo XX), pasó como se ha visto a través de una revolución lingüística: el abandono de la tonalidad y la adquisición de nuevos horizontes sonoros.

Desde el primer momento no tuvo el perfil de una neutral conversión técnica, fue la encarnación de una toma de posición ideológica, ética y política.

4. Aportaciones del libro hacia las teorías del arte

Tanto la música culta como la música nueva tienen entre sus objetivos nos guste reconocerlo o no fines comerciales, esto puede relacionarse con las teorías que expone Walter Benjamin en su obra “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” (Discursos interrumpidos). Ahí expone que una imagen en el siglo XX tendrá más éxito con un numeroso número de copias, esa es la clave de su éxito.

Esto se relaciona con los ensayos de Baricco en que la música, sobretodo la nueva es puro negocio así pues su éxito depende del número de copias y de los discos que se venden.

La música tiene como meta principal fines nada espirituales y sólo es trascendente en el momento en el que es interpretada, así que cuando Walter Benjamin elabora sus teorías en lo que se refiere a la imagen también podría haberlas aplicado al mundo sonoro.

Pienso que ahí los dos autores se acercan mucho en sus ideas. Coinciden mucho en el modo de pensar.

5. Posibles investigaciones

Después de la lectura de este texto, pienso que hay dos ideas que pueden conducir a sendas investigaciones.

1· Se ha de averiguar hasta qué punto la música culta, conocida también como música clásica, penetra en la sociedad. Si llega y gusta a los jóvenes de ahora, del siglo XXI. O si por el contrario sólo la escuchan otras generaciones.

Sería triste y decepcionante descubrir que la música culta no llega a todo el mundo, no la aprecia todo el mundo.

2· También se ha de investigar qué papel posee la música clásica en nuestra sociedad actual. Si se ha convertido en un anacronismo o sigue vigente. Y si tan sólo unos pocos elegidos son capaces de apreciarla.

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