El alcalde de Zalamea; Calderón de la barca. El mejor alcalde, el rey; Lope de Vega

Literatura española barroca. Barroco literario. Drama. Temática. Argumento. Personajes. Perspectiva comparativa

  • Enviado por: Natalia Ames
  • Idioma: castellano
  • País: Perú Perú
  • 6 páginas

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Análisis comparativo de “El Alcalde de Zalamea”

(Calderón de la Barca) y “El Mejor Alcalde, el Rey”

(Lope de Vega)

Temática:

El tema que une a estas dos obras va mucho más allá de la intercesión del Rey justiciero al final de cada una de ellas. Considero que la temática de ambas está muy relacionada con el concepto de dignidad, un típico concepto humanista, pues va mucho más allá del honor (correspondiente a un estamento social en particular, el de la nobleza) como se entendía en la Edad Media. La dignidad se empieza a entender, en tiempos de Calderón y Lope, como un atributo de los hombres merecedores, valientes, esforzados y buenos, como Pedro Crespo en la obra de Calderón y Sancho y Nuño en la obra de Lope.

La dignidad se entiende en esta época como algo más consustancial al ser humano, que proviene de su propia naturaleza. Las “deudas de honor” que cometen los antagonistas en estas obras no se refieren al honor como una costumbre social referida a determinado estamento, sino a la dignidad humana personal, a la que las autoridades (como el comendador de Fuenteovejuna) faltan el respeto.

La temática nos remite también al debate entre el poder de las autoridades y la defensa de los habitantes, ¿qué hacer cuando los gobernantes se “pasan de la raya”? En El alcalde de Zalamea, el principal conflicto es que siempre se parte de la superioridad de los soldados, ya que los soldados no pueden ser juzgados por la justicia ordinaria, sino que han de ser juzgados por la jurisdicción militar. Por lo tanto, los soldados siempre tenían comportamientos muy abusivos cuando se hospedaban en los pueblos, ya que no podían ser juzgados por los tribunales locales (y a esto se refiere don Lope cuando acude a defender al capitán).

El concepto de la justicia de los villanos es el que resuelve las cosas justamente, mientras que para los soldados la justicia era lo que les permitía hacer lo que querían , sin importar si estaba mal o bien hecho. Lo mismo ocurre con El mejor alcalde el Rey, pero ahora en el caso de la nobleza. Don Tello se cree omnipotente y determina los actos de todos los siervos de su tierras. Decide cuándo se van a casar, a quién darle el consentimiento y además se cree dueño del honor de Elvira, a quien sólo desea como capricho para luego entregarla deshonrada a su futuro esposo.

Lo que ambos autores desean expresar con sus obras es que las autoridades no deben de ser corruptas y autoritarias, que no deben faltarle el respeto a la dignidad de los que están bajo su jurisdicción, pues ya los tiempos han cambiado y el hombre del pueblo es tan digno de respeto como el noble o el militar.

Desarrollo dramático del argumento:

El argumento central de las obras es muy parecido: la historia se sitúa en un en el campo o en un pueblo pequeño de España donde la bella hija de un habitante es víctima de los deseos de una autoridad, que se aprovecha de su cargo para deshonrar a la muchacha y a su padre, personaje emblemático porque no tiene un rango social elevado y eso lo hace propenso a los abusos. El desorden causado es organizado por la visita del Rey, quien repara los daños y define la justicia y el bien en el lugar.

En ambas obras se sigue una estructura parecida, donde primero se nos presenta a los personajes, se siembra el conflicto (apreciamos cómo la muchacha es deseada por la autoridad en ambos casos) y se lleva a cabo el deshonor. Luego esta falta a la dignidad se repara (eso sí, se repara en la figura del padre), en una obra de manera más feliz que en la otra.

En efecto, mientras que en El alcalde de Zalamea Isabel no tiene un futuro esposo (aunque sí un pretendiente, don Mendo, de quien ya nos ocuparemos más adelante) y por ello al ser deshonrada entra a un convento tras la venganza de su padre y hermano, en El mejor alcalde el Rey Lope le da un papel muy importante al amor entre Sancho y Elvira, por lo cual al final el Rey da una solución perfecta para que los amantes se casen sin ninguna humillación.

Fuera del argumento central, encontramos muchas variantes en lo que se refiere a los detalles de las historias (esto lo apreciamos con mucha más facilidad en la sección de Personajes). Por cierto, el desarrollo de la trama es también bastante diferente, porque en la obra de Lope el rapto de la novia se da ya al final del primer acto, se la trata de convencer para que ceda a los deseos de Don Tello durante todo el segundo acto y en el tercero es atacada por la fuerza. En cambio en la obra de Calderón Isabel es raptada recién al final del segundo acto, y no hay ningún intento de “negociación”, pues su raptor la fuerza apenas la secuestra.

Se repiten situaciones que, sin embargo, llevan el sello de cada autor: por ejemplo el monólogo de la muchacha luego de su deshonra. En Lope el discurso es pronunciado en público y, aunque trágico, entraña esperanza pues es pronunciado ante el Rey. En cambio Calderón, a través de Isabel, escribe un monólogo lleno de dolor y humillación, extremadamente triste, que presagia el final más trágico de esta obra. Es como si ya no hubiera más solución para Isabel que unirse a la iglesia y esconder su deshonra, mientras que Elvira puede casarse de nuevo porque tiene la ventaja de haber resistido durante varios días.

Así, podemos encontrar diversas variantes en el argumento de ambas obras. Los distintos personajes (el Rey, el pretendiente, el padre de la muchacha, la autoridad y otros auxiliares) pueden tener una mayor o menos participación en el desarrollo de los hechos, apareciendo de manera temprana o tardía. Por ejemplo resalta el hecho de que el Rey tenga una figura tan activa en El mejor alcalde el Rey mientras que en El alcalde de Zalamea se limita a aparecer cuando la venganza ya está consumada y él debe poner orden. Cada una de estas diferencias argumentales se debe a los distintos propósitos de cada autor: en la obra de Lope se quiere realzar la figura del Rey que se acerca a sus súbditos y organiza su reinado, hasta en los poblados remotos, mientras que en la obra de Calderón se enfatiza la solución sangrienta que toma el recién revestido alcalde (el poder del pueblo) contra el raptor, para luego legitimar esta salida con la aprobación del Rey.

Tono dramático:

Definitivamente la obra de Calderón es más trágica y solemne que la de Lope. Para los personajes de El alcalde de Zalamea el único consuelo es la sangre del malhechor. Los toques cómicos de la obra se van desvaneciendo mientras que la trama adquiere tonos cada vez más dramáticos. Esta obra se apoya sobre más personajes pero eso no la hace más ligera, en realidad por momentos se vuelve densa y muy triste.

En cambio la sensación que nos da la obra de Lope es muy diferente. Con toques cómicos hasta el final de la historia, y apoyada en menos personajes con roles muy definidos (el gracioso, el autoritario, el Rey salvador, el padre y el novio en busca de venganza, la hermana alcahueta y la novia de fuerte carácter) construyen una obra más ligera y más esperanzada. Además la resolución de la intriga se va dilatando, es menos brusca que en la otra obra, y aunque el desenlace es rápido de todos modos durante la obra ya nos han ido preparando (alternando la insistencia para convencer a Elvira y los pedidos de justicia al Rey). El final restituye el orden y restablece la justicia.

Personajes:

Figura de la muchacha:

Isabel (de El alcalde de Zalamea) es un personaje más prototípico, la joven virginal deseada por los hombres locales y visitantes. No tiene una gran profundidad psicológica: en realidad representa un objeto del deseo, rara vez expresa su opinión y el autor le presta mucha más atención a sus palabras cuando ya ha sido ultrajada. Lo más importante es su belleza y el carácter de víctima que luego llega a adquirir. Despierta la compasión del público con su discurso final pero definitivamente no se la ve como una heroína trágica. Su belleza -y no su personalidad- es la que desencadena los hechos: en el primer acto aparece muy poco, únicamente dos veces, y en ambas rechazando las insinuaciones amorosas de algún pretendiente (don Mendo y el Capitán). Aunque se la presenta como hija obediente y atenta anfitriona de don Lope, su personaje no está cargado de muchos matices y es más bien plano.

Por el contrario, la Elvira de Lope es un personaje fundamental en la trama no sólo por su belleza sino también por su personalidad. Es una mujer de carácter fuerte, mucho menos delicada que la aburguesada Isabel, ya que Elvira es una aldeana (no olvidemos que estuvo a punto de casarse con un porquerizo). De todos modos, su belleza también es la desencadenante del conflicto: don Tello la rapta debido solamente a su apariencia física. Pero Elvira tiene mucha participación en la obra, como mujer de libre albedrío que incita a Sancho a que pida su mano con coquetería o que no cede ante la alcahuetería de Feliciana. Al final de la obra no sentimos tristes por su deshonra pero no sentimos compasión sino ganas de justicia. De esta manera sentimos como un final feliz la muerte de don Tello. Presentando a Elvira como un personaje de carácter fuerte, Lope nos hace ponernos de su parte e identificarnos con su causa.

  Figura del padre:

En la obra de Lope la figura del padre es bastante menor, aunque Nuño aparece constantemente en la obra. Nuño es culpado por Sancho de tener la culpa del rapto de Elvira, pues él le dijo a Sancho que le pidiera permiso a don Tello. Nuño hizo esto porque es una persona respetuosa de las reglas, aun cuando el señor ha raptado a su hija lo trata como autoridad y con lenguaje lisonjero, agacha su cabeza porque es un aldeano que vive en los dominios de su señor.

En cambio, el personaje creado por Calderón en El alcalde de Zalamea es prácticamente el protagonista de la obra. Pedro Crespo es un labrador viejo cuyo carácter es dinámico, contradictorio, de gran complejidad, que cambia continuamente y se desarrolla según avanza la acción, posee un alto sentido del honor social y opina que por ley natural tiene que tener una posición inferior a la de los nobles (opina que no vale la pena comprar títulos, en un diálogo rico de referencias socio-económicas de la época, donde se muestra orgulloso de sus logros personales). Él es en realidad el foco de atención de Calderón: observamos cómo sufre los conflictos, cómo lucha par salvaguardar el honor de su hija y cómo arregla la situación. Es un personaje muy bien retratado, casi todos los demás personajes existen en función de él, lo cual no quiere decir que no posean un cierto grado de autonomía e individualidad propia. Pero su función principal es el iluminar, a veces por medio del contraste, aspectos del complicado y enigmático carácter del protagonista. Existen para hacer posible que este personaje casi monolítico al comienzo de la obra se transforme en ese personaje mítico, contradictorio, de muchas dimensiones.

Juan es el hermano de Isabel y también posee un papel importante en la obra, sobre todo en cuanto a la temática del honor. Posee tan alto sentido del honor social como su padre, pero no parece compartir su opinión de que el campesino, por ley natural, tenga que tener una posición inferior a la de los nobles. Tan malicioso y orgulloso como Crespo, a Juan le falta, sin embargo, la prudencia y el disimulo de su padre. Me gusta especialmente este personaje porque es como un Pedro Crespo joven, inmaduro, como una etapa en el desarrollo psicológico y moral de su padre.

Figura del pretendiente: 

En la obra de Calderón el pretendiente es don Mendo. Es el único personaje noble y es algo así como una parodia de hidalgo. Don Mendo es equiparable con don Quijote: trata de vivir en un pasado fantástico donde villanas como Isabel se rinden a hidalgos como él para ser luego abandonadas en un convento cuando el hidalgo se haya hartado de ellas. La fantasía de don Mendo se convierte, sin embargo, en la realidad del capitán: Isabel acabará su vida en un convento. Su uso de las frases trilladas y estereotipadas del amor cortés le presentan claramente como un homenaje a don Quijote. Figura grotesca y cómica, don Mendo desaparece de la obra a mediados de la segunda jornada, cuando las cosas empiezan a tomar un tono más serio.

En la obra de Lope Sancho tiene un papel más importante, porque no deja de aparecer a lo largo de la obra. Así como en El Alcalde de Zalamea el verdadero protagonista es Crespo, en El mejor alcalde el Rey los que sufren los conflictos son los amantes separados, cada uno por su cuenta. Sancho también se dirige a don Tello con respeto y humildad, pero a lo largo de la obra se va desencadenando su rabia que cada vez es expresada de manera más franca. Es un joven enamorado que no piensa callarse ante los abusos de su señor y por ello acude, optimista, a pedir el apoyo de su rey. Es un personaje con muchos matices y cae muy simpático, lo que contribuye a que los lectores/espectadores se identifiquen con él y quieran que las cosas se resuelvan a su favor. Lope lo retrata como a un hombre humilde (es un siervo) pero inteligente y sensible, de cuyo ingenio hasta el rey se asombra: el autor quiere demostrar que hasta el hombre más modesto es merecedor de dignidad.

Figura de la autoridad:

Don Tello, de El mejor alcalde el Rey, representa a la nobleza autoritaria de la España del siglo XVII. Una nobleza que ya no puede actuar impunemente, según nos muestra Lope. Los siervos le siguen pidiendo permiso para contraer matrimonio y él aparece como benefactor, regalándoles un banquete, pero se siente con la autoridad de usurpar los derechos correspondientes al esposo. Don Tello cree estar haciendo lo correcto, pero se da cuenta de sus errores cuando le falta el respeto al “emisario” del Rey. Acepta su culpa y muere ajusticiado. Aunque al principio se muestra como un protector, termina resultando el autoritario. Su hermana también forma parte de la intriga, pues funciona como una Celestina que trata, infructuosamente, de convencer a Elvira de que acepte las propuestas de don Tello. El personaje de Feliciana sirve para ponerle freno a los ímpetus de su hermano y para mostrar la integridad del personaje de Elvira, que no acepta sus ofrecimientos.

El capitán Álvaro, en la obra de Calderón, es un personaje con más matices. Al principio es muy soberbio, ambicioso, se muestra luego terco y tenaz, y por último es desvergonzado y brutal. Cree que quedará impune por su condición social pero l castigo le llega por la rabia del pueblo, comandados por su alcalde recién nombrado, Pedro Crespo. Calderón retrata a un hombre arrogante, que mancha el honor de una familia porque se cree con derecho a ello por su posición. Pedro Crespo decide arreglar el asunto de una manera inteligente (para la época): intenta convencer al general de que se case con su hija. Este no accede porque le parece humillante casarse con una villana, y sobre todo porque no le teme al castigo: piensa que se salvará porque lo enviarán a un juzgado militar. El destino le demostrará que sus abusos no quedarán sin castigo.

Otra figura con un argo importante dentro de la obra de Calderón es don Lope de Figueroa, anciano militar que se aloja en casa de Pedro Crespo. Creo que la principal función de este personaje es mostrar las características de la personalidad de su anfitrión. En las discusiones con Don Lope es donde más se marca el carácter de Pedro y se deja ver su gran capacidad de discusión, además de un rasgo muy importante: siempre trata a su interlocutor con el mismo respeto con el que éste se dirige a él.

Se establece desde el primer momento una relación de respeto.  Al principio Don Lope expone sus ideas y su creencia de que Pedro es un villano, y por tanto es inferior a él. También se deja claro que Don Lope va a defender en todo momento a sus soldados y que Crespo va a defender su honor y el de toda su familia. La relación que se establece al principio es muy clara: Don Lope dice “el villano es testarudo”, y Crespo dice “qué caprichudo es el don Lope”.

Su relación y actitud irá mejorando, y culminará cuando Don Lope dice “quién diría que hubieran de quedar tan amigos”, y Crespo le contesta “quién hubiera dicho que él era loco de tan buen capricho”. Calderón le da la vuelta a esta relación y convierte a los peronajes en amigos, por lo cual en el desenlace el enfrentamiento posible por el ajusticiamiento del Capitán se disuelve cuando don Lope entiende la justicia del hecho. La relación es siempre respetuosa, con algunos momentos de tensión y confusión: supongo que viene a ser una metáfora de la relación entre el poder civil y el militar.  

 

Figura del gracioso:

Los “graciosos” también forman parte de ambas obras. En El alcalde de Zalamea son La Chispa y Rebolledo los encargados de poner el toque cómico a lo largo de la obra, pero su presencia provoca más risas al inicio, pues mientras la trama se vuelve más trágica ya no se les da tanta participación. Sin embargo, en el caso de la obra de Lope, Pelayo encarna perfectamente el papel del gracioso, con chistes ingeniosos que provocan distensión en los momentos trágicos. Su participación es mucho más importante que la de los graciosos de la otra obra (pues además es el compañero incondicional de Sancho). Pelayo se convierte en uno de los personajes principales y es mucho más recordado que La Chispa y Rebolledo. Estos pretenden llevar la voz de los soldados, cosa que a mi parecer no está muy conseguida, pero el rol más importante es el de Rebolledo, que es el encargado de hacer las tareas comprometidas y difíciles, en las que siempre se sale con la suya y nunca es castigado.

Considero que el personaje cómico mas conseguido en El alcalde de Zalamea es Nuño, el criado del hidalgo Don Mendo. Siempre le esta recordando a su amo que ya no es rico y que nunca comen, con palabras o frases de doble sentido. Nuño es muy hábil y su función principal es la de hacer reír de vez en cuando, sobretodo en las situaciones tensas, a la vez que mostrar la ridiculez de su amo y de los hidalgos en general. Es un personaje muy bien construido y su función es fundamental, lástima que no tiene muchas intervenciones en la obra.

Figura del Rey:

En ambas obras el Rey tiene el rol justiciero y organizador. En la obra de Calderón aparece poco, y tiene un papel muy próximo al de Dios ya que aparece en el momento oportuno para que se haga justicia. La figura del rey es muy autoritaria y perfecta, pues reconoce los méritos de Crespo y lo nombra alcalde perpetuo. Calderón lo coloca para que confirme lo que dice Pedro Crespo: “la justicia es una sola y tiene muchas manos”, aludiendo a que lo verdaderamente correcto fue lo que hizo Crespo y que el Rey aceptó.

En cambio en la obra de Lope el Rey parece más un amigo de pueblo, un compañero preocupado por el orden, además tiene mucha mayor participación, pues Sancho conversa con él desde el segundo acto. El Rey se compenetra tanto en su labor que llega a disfrazarse para hacer justicia, él considera que las injusticias contra sus súbditos son sus propios asuntos. Creo que este Rey es mucho más humano que el de la otra obra, aunque de todos modos se lo retrata como un hombre perfecto, con infinito respeto por parte del autor. Es el mismo personaje que dice, ante la sugerencia de Sancho que mande algún alcalde representando su persona para arreglar el asunto, “el mejor alcalde, el Rey”.