Egipto

África. Población. Educación. Cultura. Economía. Gobierno. Historia. Comercio. Territorio. Recursos naturales. Clima. Flora. Fauna

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1. INTRODUCCIÓN  
Egipto (república) (nombre oficial, Al-Jumhûrîya Misr al-`Arabîya, República Árabe de Egipto), república situada en el noreste de África, en Oriente Próximo. Limita al norte con el mar Mediterráneo, al este con Israel y el mar Rojo, al sur con Sudán y al oeste con Libia. El país tiene una longitud máxima de norte a sur de 1.085 km, y una anchura máxima, cerca de la frontera meridional, de unos 1.255 km. Cuenta con una superficie de 997.739 km². El Cairo es la capital y la ciudad más grande.


Egipto es fruto del río Nilo, cuna de una de las civilizaciones más grandiosas de la edad antigua cuyas referencias históricas datan del 3200 a.C.

2. TERRITORIO Y RECURSOS  
La superficie de terreno sometida a cultivo o poblada es menor del 10%. Este territorio comprende el valle y el delta del río Nilo, y una serie de oasis. Más del 90% del territorio son áreas desérticas, entre las que se encuentran el desierto de Libia al oeste, una parte del Sahara y el desierto Arábigo (también llamado desierto Oriental), que bordea el mar Rojo y el golfo de Suez, en el este. El desierto de Libia (también conocido como el desierto Occidental) comprende una amplia superficie llamada el Gran Mar de Arena, donde se localizan varias depresiones con altitudes por debajo del nivel del mar, como al-Qattara, de 18.000 km², que alcanza una profundidad de 133 m por debajo del nivel del mar, el punto más bajo de África. También se encuentran aquí los oasis de Sîwah, Jârijah, Barîyah, Farafra y Dajla. La mayor parte del desierto Arábigo ocupa una meseta que se levanta gradualmente hacia el este desde el valle del Nilo, hasta alcanzar los 610 m de altitud, interrumpida a lo largo de la costa del mar Rojo por picos dentados que alcanzan los 2.000 m de altitud. En el extremo sur, a lo largo de la frontera con Sudán, se encuentra el desierto de Nubia, una extensa región de dunas y planicies arenosas. La península del Sinaí consta de un desierto arenoso en el norte y de montañas escarpadas en el sur, con cumbres que se perfilan a más de 2.135 m por encima del mar Rojo. La elevación más alta del país es el monte Santa Catalina (Jabal Katrinah o Yabal Katerina) con 2.637 m, ubicado en la península del Sinaí; al igual que el monte Sinaí, donde, según el Antiguo Testamento, Moisés recibió las tablas con los Diez Mandamientos.


El Nilo entra en Egipto desde Sudán y discurre hacia el norte a lo largo de 1.545 km hasta desembocar en el mar Mediterráneo. Durante su recorrido, desde la frontera meridional hasta El Cairo, fluye a través de un valle estrecho bordeado por escarpes rocosos. El lago Nasser, un enorme embalse formado por la presa de Asuán, se extiende hacia el sur a través de la frontera con Sudán. Tiene una longitud de 480 km y una anchura máxima de 16 km. Unas dos terceras partes de su superficie están en territorio egipcio. Al sur de un punto cerca de la ciudad de Idfu, el valle del Nilo apenas supera los 3 km de anchura. Desde Idfu hasta El Cairo, el valle es de unos 23 km de ancho, con la mayor parte del terreno cultivable en la margen occidental. En la proximidad de El Cairo el valle se une con el delta, cuyo perímetro ocupa unos 250 km de la costa mediterránea. El limo que depositan los afluentes Rosetta (en árabe, Rashid), Damietta (en árabe, Dumyat) y otros más hacen del delta la región más fértil del país. Sin embargo, la presa de Asuán ha reducido el caudal del Nilo, causando que las aguas saladas del Mediterráneo penetren en el terreno a lo largo de la costa cercana a la desembocadura del Nilo. Una serie de cuatro lagos poco profundos y salobres se extienden por la zona del delta en contacto con el mar. Otro gran lago, Birkat Qarun, se sitúa tierra adentro, en el desierto, al norte de la ciudad de Fayum. Geográfica y tradicionalmente, el valle del Nilo se divide en dos regiones, el Bajo Egipto y el Alto Egipto. El primero se compone del territorio que rodea al delta, y el segundo del valle al sur de El Cairo.


Aunque Egipto tiene unos 2.450 km de costa, dos terceras partes en el mar Rojo, los entrantes apropiados para puertos se limitan al delta. El istmo de Suez, que enlaza la península del Sinaí con el continente africano, es atravesado desde el mar Mediterráneo hasta el golfo de Suez por el canal de Suez.

2.1. Clima  El clima de Egipto se caracteriza por una estación cálida, desde mayo hasta septiembre, y otra fría, entre noviembre y marzo. Las temperaturas extremas en ambas estaciones no varían mucho por los vientos dominantes del norte. En la región costera, el promedio de las temperaturas oscila entre una máxima de 37,2 ºC y una mínima de 13,9 ºC. En el desierto hay una gran amplitud térmica, ya que el promedio anual a lo largo del día varía entre 45,6 ºC por el día y 5,6 ºC por la noche. Durante el invierno las temperaturas a menudo alcanzan 0 ºC. El área más húmeda está en la costa mediterránea, donde la precipitación anual alcanza unos 200 mm de promedio, disminuyendo rápidamente hacia el sur; El Cairo recibe sólo 25 mm de precipitaciones de lluvia al año, y en muchos lugares del desierto sólo llueve una vez en varios años.

2.2. Recursos naturales  Egipto tiene una gran variedad de depósitos minerales, algunos de ellos explotados desde tiempos remotos, como el oro y el granito rojo. En la actualidad, el principal recurso mineral comercial es el petróleo, que se encuentra sobre todo en la región costera del mar Rojo, en El-Alamein, cerca del Mediterráneo, y en la península del Sinaí. Otros minerales son fosfatos, manganeso, hierro y titanio.

2.3. Flora y fauna  
La vegetación de Egipto se limita en gran parte al delta y al valle del Nilo, así como a los oasis existentes. De los pocos árboles autóctonos, el más extendido es la palmera datilera; también hay sicomoros, tamariscos, acacias y algarrobos. Las especies que se han introducido desde otras zonas son el ciprés, el olmo, el eucalipto, la mimosa y el mirto, así como varias clases de frutales. Los suelos aluviales de Egipto, sobre todo en el delta, permiten el desarrollo de una amplia variedad de plantas, como vides, muchas clases de productos hortofrutícolas y flores como el loto, el jazmín y la rosa. En las regiones áridas son habituales diversas hierbas y varias especies de espinos. El papiro, que era muy abundante por las riberas del Nilo, hoy se limita al extremo sur del país.

A causa de su clima árido, Egipto tiene pocos animales autóctonos. Las gacelas se encuentran en el desierto, y el zorro del desierto, la hiena, el chacal, el asno salvaje, el jabalí, el jerbo y la mangosta habitan en varias zonas, principalmente en el delta y en las montañas a lo largo del mar Rojo. Entre los reptiles se encuentran lagartos y varias clases de serpientes venenosas, como la víbora áspid y la víbora cornuda. El cocodrilo y el hipopótamo, muy extendidos en la antigüedad por el bajo Nilo y el delta, hoy se limitan al Alto Nilo. Las aves son abundantes, sobre todo en el delta y el valle del Nilo; el país cuenta con 439 especies conocidas, entre las que se encuentran algunos nectarínidos, la oropéndola dorada, garcetas, abubillas, chorlitos, pelícanos, flamencos, garzas, cigüeñas, codornices y la agachadiza común. Las aves de presa presentes en Egipto son águilas, halcones, buitres, búhos, milanos y gavilanes. Se encuentran muchas especies de insectos; son muy abundantes los escarabajos, los mosquitos, las moscas y las pulgas; en el desierto hay escorpiones. En el Nilo y en los lagos deltaicos hay unas 70 especies de peces.

3. POBLACIÓN  
La mayoría de los egipcios descienden de la población autóctona premusulmana (los antiguos egipcios) y de los árabes, que conquistaron la zona en el siglo VII d.C. También hay descendientes de otros pueblos conquistadores (griegos, romanos, turcos), especialmente en el Bajo Egipto. La mezcla ha producido una serie de características físicas en los habitantes del valle del Nilo distintas a las de otros pueblos de la región mediterránea. Los nubios, un pueblo autóctono, son un importante grupo minoritario en el país; éstos vivieron durante miles de años en el sur de Egipto y en el norte de Sudán en pueblos localizados a lo largo del Nilo. Sin embargo, la construcción del lago Nasser produjo la inundación de muchos de sus asentamientos. Un 45% de la población vive en áreas urbanas. Algunos pastores nómadas y seminómadas, en su mayor parte beduinos, viven en las regiones desérticas.

3.1. Características de la población  Egipto tenía una población (según estimaciones para 1998) de 66.050.004 habitantes. Casi el 99% de la población vive en el valle del Nilo, el cual constituye menos del 4% de la superficie total del país; la densidad media de población en esta zona es de 1.683 hab/km2 y de 66 hab/km² en todo el país. La población ha crecido de manera muy rápida; en 1998 la tasa anual de crecimiento se estimaba en 1,86%. La esperanza de vida al nacer, en el mismo periodo, era de 60,1 años para los hombres y 64,1 para las mujeres.

3.2. Divisiones administrativas y ciudades principales  
Egipto se divide administrativamente en 26 gobernaciones. La capital y la ciudad más grande es El Cairo, que contaba con una población (en 1997) de 6.789.479 habitantes. Otras ciudades importantes son Alejandría, el puerto principal (3.577.000 habitantes en 1995); Gizeh, un centro industrial cerca de El Cairo (2.144.000 habitantes en 1992); Port Said, en la entrada mediterránea del Canal de Suez (460.000 habitantes en 1992); y Suez, en la parte sur del canal (388.000 habitantes en 1992).

3.3. Religión  
El islam es la religión oficial, y casi un 90% de egipcios son musulmanes suníes. Según las estimaciones oficiales, la Iglesia copta, una confesión cristiana, constituye la minoría religiosa más grande con unos tres millones de seguidores (aunque ellos mismos afirman que son 7 millones de miembros). Un 3% de la población son ortodoxos griegos, católicos, de la Iglesia armenia y protestantes. El país tiene una pequeña comunidad judía.

3.4. Lengua  El árabe es la lengua nacional y oficial de Egipto. La lengua bereber se habla en los pocos pueblos de los oasis occidentales. El francés y el inglés constituyen la segunda lengua entre la población culta.

4. EDUCACIÓN Y CULTURA  
La educación básica es gratuita y obligatoria para los niños entre los 6 y los 14 años. Después de este periodo educativo, los alumnos pueden asistir a la escuela intermedia general, que prepara para la enseñanza secundaria, o a una escuela técnica intermedia para la especialización en materias industriales y agrícolas. El sistema educativo de enseñanza secundaria está dividido en escuelas generales, con programas diseñados con el fin de preparar alumnos para la enseñanza universitaria, y escuelas técnicas. Un 51,4% de la población adulta está alfabetizada.

4.1. Enseñanza primaria y secundaria  En 1996 más de 8,24 millones de niños asistían a 18.522 escuelas de enseñanza primaria. En el mismo periodo, las escuelas secundarias tenían inscritos 6,73 millones de alumnos y las escuelas de formación profesional y de formación del profesorado contaban con más de un millón de estudiantes.

4.2. Enseñanza superior  Egipto tiene 13 universidades. La Universidad al-Azhar de El Cairo (fundada en el 970 como una escuela de estudios islámicos) tiene unos 90.000 estudiantes y es la institución más antigua de enseñanza superior en el mundo. Las facultades de ingeniería, medicina, empresariales (administración de empresa) y agricultura se añadieron en 1961, y las mujeres fueron admitidas por primera vez en 1962. La Universidad Ayn Shams (1950), en El Cairo, tiene 100.000 estudiantes, mientras que la Universidad de El Cairo (1908) cuenta con 76.000. Otras universidades importantes son la Universidad de Alejandría (1942), la Universidad de Asiut (1957) y la Universidad Americana en El Cairo (1919). También dispone de muchas escuelas técnicas e institutos de arte y música.

4.3. Cultura  
El ministerio de Cultura dirige las actividades culturales en Egipto. El país tiene varias instituciones culturales, entre las que se encuentran el Teatro de Bolsillo, el Teatro Nacional de Marionetas, la Sala de Ópera y la Orquesta Sinfónica Nacional. Desde comienzos de la década de 1960 ha existido un mayor interés en la música tradicional, y se cuenta con dos grupos estatales de danza. Egipto es el principal productor de películas en el mundo árabe, con una corporación de cine estatal y numerosas compañías privadas. Entre los museos notables en El Cairo está el Museo Nacional de Egipto, también conocido como Museo Nacional de Antigüedades Egipcias, que alberga una extensa colección de reliquias y objetos de todos los periodos del antiguo Egipto. Cuenta con un rico y variado patrimonio cultural, arquitectónico y literario. Véase Arte y arquitectura de Egipto; Literatura egipcia.

5. ECONOMÍA  
La economía de Egipto se socializó tras la promulgación de una serie de leyes a comienzos de 1961. El gobierno se hizo cargo del comercio exterior, el comercio al por mayor, la banca, los seguros y la mayoría de las industrias. Aunque la agricultura, los bienes raíces urbanos y algunas fábricas siguieron en manos privadas, se impuso una regulación estricta. Un plan quinquenal introducido en 1960 causó una considerable expansión de la industria y un incremento de la producción. El plan se sustituyó en 1965 por otro de una duración de siete años que no tuvo tanto éxito, en parte debido a la insuficiente inversión extranjera; en compensación, se introdujo en 1967 un modesto plan trienal. Las bajas sufridas durante la Guerra Árabe-israelí en junio de 1967 (véase más adelante la sección “Guerras de la década de 1960”) y el desajuste económico general que persistió después, retardó gravemente el desarrollo económico y social.

Los males de la economía egipcia fueron una de las razones principales para conseguir la paz a finales de la década de 1970, porque el país no podía costearse otro enfrentamiento militar. Aunque la economía creció rápidamente durante finales de la década de 1970 y principios de la siguiente, el hundimiento de los precios del petróleo a mediados de la década de 1980, seguido por la crisis del Golfo Pérsico de 1990, dejó a Egipto en una difícil situación financiera, a la que se añadían el pago de los intereses de la ayuda extranjera que a mediados de la década de 1990 ascendían a 4.000 millones dólares. Egipto respondió con la privatización de más de 300 compañías estatales y la aplicación de reformas estructurales.

El presupuesto nacional estimado para 1995 constaba de 20.909 millones de dólares de ingresos y de 20.249 millones de dólares de gastos. El producto interior bruto (PIB) era de 75.605 millones de dólares (1997).

5.1. Agricultura  
Egipto es un país predominantemente agrícola, donde un 40% de la mano de obra está vinculada a la agricultura o la ganadería. La forma de propiedad fue muy alterada por la Ley de Reforma Agraria de 1952, que limitó las posesiones individuales a unas 80 ha, un tamaño que se revisó en 1961 a unas 40 ha, y se hizo de nuevo a la baja en 1969 hasta 20 ha. Las tierras requisadas por el gobierno se repartieron a los fellah (campesinos), pero todavía persisten diferencias económicas entre los propietarios agrícolas de clase media y los fellah.

Los programas gubernamentales han ampliado las tierras de cultivo a través de la roturación, el regadío (sobre todo desde la terminación de la presa de Asuán en 1970) y el uso de tecnología avanzada (fertilizantes y maquinaria). El último proyecto a gran escala, conocido con el nombre de Nuevo Valle, se puso en marcha el 9 de enero de 1997. Su doble finalidad es la de convertir en tierra arable unas 200.000 ha del desierto egipcio y, de este modo, provocar el desplazamiento y posterior asentamiento en esta área de una población que actualmente se concentra masivamente en la zona del valle y del delta del Nilo. Este polémico proyecto prevé desviar agua del lago Nasser mediante unas bombas eléctricas y un canal que comunique varios oasis. Los expertos consideran que el proyecto tardará unos 20 años en completarse. El gobierno egipcio se hará cargo del 20% del costo total estimado, unos 30 millones de dólares, y ofrece incentivos y concesiones a los inversores que estén dispuestos a financiar el resto del proyecto.

Los rendimientos de las explotaciones agrarias están entre los más altos del mundo. Egipto es el productor más importante de long-staple (fibra de algodón). La producción de algodón en 1998 fue de 850.000 t. Los rendimientos de maíz están también entre los más altos del mundo, con una producción anual que alcanza los 5,33 millones de t. Otros cultivos importantes son la caña de azúcar (13,8 millones de t), trigo (6,09 millones de t), arroz (5,59 millones de t) y hortalizas (12,2 millones de t). También se producen sandías, mijo, cebada, cebollas, cítricos, mangos, dátiles, higos y uvas.

La ganadería, en 1998, se componía de 3,18 millones de cabezas de ganado vacuno, 3,15 millones de bueyes, 4,30 millones de ovejas, 3,20 millones de cabras, 1,72 millones de asnos y 103 millones de aves de corral.

5.2. Pesca  Egipto tiene una industria pesquera significativa. En 1996 la captura anual era de 309.576 t. Entre las áreas mas productivas están las lagunas deltaicas poco profundas, Birkat Qarun y el mar Rojo. Las capturas de sardina por la costa mediterránea, en tiempos pasados muy productivas, han quedado muy reducidas desde la construcción de la presa de Asuán. Se está desarrollando la industria pesquera en el lago Nasser.

5.3. Minería  La producción anual de crudo de petróleo, el producto mineral más importante de Egipto, era de unas 3,8 millones de t a comienzos de la década de 1960. A causa del descubrimiento en las décadas de 1950 y 1960 de grandes campos petroleros en el-Alamein y en las áreas del golfo de Suez, junto a una mayor explotación en la década de 1970, la producción anual de crudo de petróleo se incrementó hasta 313 millones de barriles en 1997. También se producen al año 13.500 millones de m³ de gas natural. A mediados de la década de 1970 un consorcio italiano construyó un oleoducto para llevar 80 millones de t de petróleo al año desde el golfo de Suez hasta el mar Mediterráneo.

Otros productos importantes son: mineral de hierro (1.700.000 t), sal (890.000 t), y fosfatos (800.000 t). En 1991 se empezó a extraer el uranio cerca de Asuán.

5.4. Industria  
Los productos más importantes de la industria egipcia (en toneladas métricas anuales a comienzos de la década de 1990) son hilo de algodón (324.000), hilo de yute y tejidos (47.000), hilo de lana (19.000), azúcar refinada (366.000), ácido sulfúrico (101.000), abonos nitrogenados (5.324.000), papel (197.000), cemento (17.300.000), llantas y neumáticos de vehículos (3.391.000 unidades) y receptores de televisión (264.000 unidades). Otras actividades industriales comprenden la producción de hierro y acero (en Hulwan), el ensamblaje de automóviles y el refinado de petróleo (en varios lugares). Estas y otras industrias empleaban el 22% de la mano de obra egipcia en 1990. Otras industrias de menor importancia económica son el curtido de pieles, la elaboración de bebidas y la de productos de cerámica, perfumes, artesanía, aceite de semilla de algodón, harina, otros productos alimenticios y asfalto. La mayor parte de la actividad industrial se centra en las proximidades de El Cairo y Alejandría.

5.5. Energía  Antes de 1970, la mayor parte de la energía eléctrica producida en Egipto se generaba en plantas térmicas. Las 12 turbinas de la presa de Asuán, terminada en 1970, incrementaron de forma impresionante la capacidad energética del país, que a comienzos de la década de 1990 ascendía a 10,8 millones kW. La producción anual, en 1997, fue de 54.760 millones de KWh.

5.6. Moneda y banca  La unidad monetaria es la libra egipcia, dividida en 100 piastras (3,39 libras egipcias equivalían a 1 dólar en 1997). El Banco de Egipto, creado en 1961, controla la actividad financiera de bancos estatales y comerciales y la emisión de billetes. En el país operan más de 200 bancos nacionales y extranjeros.

5.7. Comercio exterior  Las principales importaciones de Egipto son productos agrícolas y alimentarios, equipos de transporte, productos químicos, maquinaria para minería y cantería y productos metalúrgicos. Los principales suministradores son Estados Unidos, Alemania, Italia, Francia y Japón. A causa del rápido crecimiento de la población, el país se ha hecho cada vez más dependiente de las importaciones, en especial de alimentos, sobre todo trigo, harina y carne. Las exportaciones principales son petróleo y productos derivados, algodón sin elaborar, tejidos e hilo de algodón y productos alimentarios. Los principales socios comerciales para éstas y otras exportaciones son Italia, Rumania, Alemania, Gran Bretaña, Francia y Japón.

A pesar de las inversiones a gran escala y de los estrictos controles gubernamentales, Egipto tiene un déficit destacado en su balanza de pagos. Las principales fuentes de divisas las proporcionan las ventas de algodón, petróleo, los ingresos que proporciona el paso de barcos por el canal de Suez, el turismo y la ayuda exterior. A finales de la década de 1970, los ingresos se incrementaron tras la reapertura del canal de Suez y el acuerdo de paz con Israel, que permitió la entrega del territorio ocupado del Sinaí (que contiene yacimientos petrolíferos). La deuda externa con los países occidentales, a mediados de la década de 1990, ascendía a 10.000 millones de dólares. El crónico déficit comercial de Egipto se incrementaba a un ritmo de 2.750 millones de dólares anuales a comienzos de la década de 1990. En 1996 las exportaciones suponían 3.535 millones de dólares y las importaciones 13.019 millones de dólares.

5.8. Transporte  Egipto cuenta con 4.810 km de tendido ferroviario, todos de propiedad estatal. La línea principal enlaza Asuán con los puntos en el norte del valle del Nilo, hasta llegar a Alejandría, en la costa mediterránea. Los canales del Nilo, navegable por todo su curso en el país, conforman 1.610 km para la navegación, y los más de 17.000 km de canales de regadío, en el delta del Nilo, son muy usados para el transporte. Se utilizan caravanas de camellos en el desierto.

Dos autopistas enlazan El Cairo con Alejandría. Otras carreteras conectan El Cairo con Port Said, Suez y Fayum. La longitud total de las autopistas y carreteras es de 64.000 km, de las que el 78% está pavimentado. Las compañías aéreas internacionales conectan El Cairo y Alejandría con las principales ciudades mundiales. Egypt-Air, compañía aérea estatal, proporciona vuelos interiores e internacionales; el país tiene unos 80 aeropuertos. El puerto principal es Alejandría, seguido por Port Said y Suez, conectados todos por numerosas compañías navieras. El canal de Suez, que se cerró desde 1967 hasta mediados de 1975, proporciona unos ingresos anuales sustanciales.

5.9. Comunicaciones  La prensa egipcia es la más desarrollada del mundo árabe. Todos los periódicos y semanarios, así como las editoriales, son de propiedad estatal y necesitan supervisión gubernativa. El periódico autorizado más importante es al-Ahram (tirada diaria de 900.000 ejemplares), que refleja la opinión gubernamental. Los 17 periódicos del país tienen una tirada diaria de 2.400.000 ejemplares.

La Agencia de Noticias de Próximo Oriente, también estatal, sirve a otros países del mundo árabe. Una corporación de radiodifusión nacional emite programas en árabe, inglés, francés y otras lenguas. Había 6 millones de aparatos de radio a comienzos de la década de 1980, y 20 millones en 1996. Las emisiones de televisión, iniciadas en 1960, están bajo dirección gubernamental, y emiten en tres canales distintos. En 1996 existían 8 millones de receptores de televisión.

5.10. Trabajo  La organización de trabajo oficial es la Federación Sindical Egipcia, con cerca de 5 millones de afiliados a principios de la década de 1990. La mano de obra en 1997 era de 22,3 millones de personas, con un 11,3% de desempleo.

6. GOBIERNO  
Egipto se gobierna por una Constitución promulgada el 11 de septiembre de 1971, que establece un Estado socialista árabe que tiene al islam como religión oficial. También proclama la solidaridad social, la igualdad de oportunidades y el control popular de la producción.

6.1. Poder ejecutivo  El jefe del Estado es el presidente de la República, nombrado por la Asamblea Popular y elegido mediante elecciones populares. El presidente se elige para un periodo de seis años y tiene el poder de formular la política general estatal y supervisar su ejecución. Este cargo puede disolver la Asamblea Popular, elegir y cesar a los ministros del gabinete, asistir a las reuniones del gabinete y promulgar decretos en periodos de emergencia, pero tales medidas deben aprobarse mediante referéndum en el plazo de 60 días. También, el presidente tiene potestad para declarar la guerra después de su aprobación por la Asamblea Popular, ratificar los tratados, conmutar penas, ordenar plebiscitos y actuar como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

6.2. Poder legislativo  La autoridad legislativa recae en la Asamblea Popular unicameral; los 444 miembros se eligen para un periodo de cinco años, de los que la mitad son siempre representantes de grupos de trabajadores y agricultores. Existe también un porcentaje legal de mujeres. Además, el presidente elige 10 miembros de la comunidad copta. La Asamblea Popular aprueba el presupuesto, hace investigaciones, fija los impuestos y aprueba los programas de gobierno, o bien retira la confianza al gabinete o a cualquiera de sus ministros.

6.3. Poder judicial  El poder judicial se basa en elementos de la ley islámica (sharia), con influencias de las legislaciones inglesa y francesa. Los tribunales se dividen en cuatro categorías. El Tribunal Constitucional Supremo es el órgano superior de justicia. El tribunal de casación pronuncia las sentencias en materias civiles y criminales. Por debajo de éste se encuentran siete tribunales de apelación situados en las gobernadurías importantes. En cada una de éstas hay un tribunal primario que ve los casos civiles y criminales. Por último se encuentran tribunales locales, que se ubican en varios distritos y los preside un solo juez.

6.4. Gobierno local  Egipto se divide en 26 gobernaciones, cada una de ellas encabezada por un gobernador elegido por el presidente. Los gobernadores son ayudados por consejos provinciales, donde la mayoría de los miembros son electos.

6.5. Partidos políticos  Desde 1961 hasta 1977 la Unión Socialista Árabe (USA) era el único partido legal. Cuando en 1977 se introdujo el sistema multipartidista, la USA fue sustituida por varios partidos de nueva creación. A comienzos de la década de 1990, los grupos políticos principales eran: el pro-gubernamental Partido Nacional Democrático; los Hermanos Musulmanes, de carácter fundamentalista islámico (sin legalizar); y el Partido Socialista del Trabajo, de tendencia izquierdista.

6.6. Salud y bienestar social  A pesar del progreso alcanzado durante el siglo XX, especialmente en las poblaciones urbanas, los servicios sanitarios todavía están retrasados respecto a las necesidades de la población, sobre todo en las áreas rurales. En 1997 el país contaba con una cama de hospital por cada 476 habitantes, y con un médico por cada 546 personas. Desde la década de 1970, el ministerio de Sanidad ha concentrado sus esfuerzos en establecer centros rurales que sirven cada uno a entre 15.000 y 20.000 personas. La finalidad de estos centros es coordinar los servicios médicos, educativos, sociales y agrícolas a través de los consejos municipales. Se han hecho grandes progresos en erradicar el cólera, la viruela y la malaria, pero las enfermedades como la bilharziosis (una enfermedad parasitaria) siguen extendidas. En 1959, se inició un programa general de Seguridad Social que se ha ampliado mucho desde entonces.

6.7. Defensa  Toda la población masculina egipcia entre 18 y 30 años son alistados para cumplir un servicio militar de 36 meses de duración. Los efectivos de las Fuerzas Armadas en 1997 eran 450.000. El Ejército de Tierra, con 320.000 miembros, consta de ocho divisiones de infantería mecanizada, cuatro divisiones de carros blindados y varias brigadas. La Armada cuenta con 20.000 miembros. La Fuerza Aérea se estima en 30.000, y la unidad de defensa aérea alcanza unos 70.000. Los efectivos en la reserva militar son 304.000. En 1990, Egipto envió tropas a Arabia Saudí después de que Irak invadiera Kuwait.

7. HISTORIA  
Los orígenes de la antigua civilización egipcia, que muchos consideran como una de las fuentes de la cultura occidental, no se pueden establecer con certeza. Los testimonios arqueológicos sugieren que los primitivos habitantes del valle del Nilo estuvieron bajo la influencia de las culturas del Próximo Oriente, pero el grado de esta influencia está por determinar. Tanto la descripción del desarrollo de la civilización egipcia, como los intentos de identificar sus fundamentos intelectuales, son en gran parte una serie de conjeturas basadas en los descubrimientos arqueológicos de los restos de ruinas, tumbas y monumentos, la mayoría de los cuales contienen muestras muy valiosas de la cultura antigua. Las inscripciones en jeroglíficos, por ejemplo, han proporcionado datos de extrema importancia.

La base para el estudio del periodo dinástico de la historia egipcia, entre la primera dinastía y el periodo de los tolomeos, reside en el Aegyptiaca de Manetón, un sacerdote tolemaico del siglo III a.C., que organizó una lista de reyes dividida en 30 dinastías. Existe un acuerdo general sobre las divisiones de la historia egipcia, hasta la conquista de Alejandro III el Magno, en los imperios Antiguo, Medio y Nuevo con periodos intermedios, seguidos por los periodos tardío y de los tolomeos, fijados cronológica y genealógicamente gracias a los nuevos hallazgos y el uso creciente de sofisticados métodos de datación.

7.1. Prehistoria  Hace unos 60.000 años, el río Nilo comenzó las inundaciones anuales de los terrenos de su cuenca, dejando tras de sí un fértil suelo aluvial. Las áreas cercanas a la llanura de inundación permitieron garantizar los recursos alimentarios y el agua. Con el tiempo, los cambios climáticos, que comprendían periodos de aridez, permitieron afianzar el asentamiento humano en el valle del Nilo. Desde el periodo calcolítico (edad del cobre, que comienza hacia el 4000 a.C.), hasta comienzos del Imperio Antiguo, la población se extendió por una gran área.

En el séptimo milenio a.C., Egipto contaba con unas condiciones medioambientales apropiadas para la ocupación humana. Se han encontrado evidencias de asentamientos desde ese tiempo en las áreas del sur o Alto Egipto; restos de ocupación similares se han descubierto en los emplazamientos nubios (actualmente Sudán). Se han encontrado bastantes fragmentos de cerámica en las tumbas del Alto Egipto desde el cuarto milenio a.C. (en el periodo predinástico) que permiten establecer una secuencia de datación relativa. El periodo predinástico, que finaliza con la unificación de Egipto en un único reino, se subdivide por lo general en tres fases, cada una de ellas se refiere a los yacimientos en los cuales se encontraron sus materiales arqueológicos: badariense, amratiense (Nayada I) y geerziense (Nayada II y III). Los yacimientos del norte (desde el 5500 a.C.) han proporcionado material para establecer una datación arqueológica de cierta continuidad pero no ofrece una cronología larga como las encontradas en el sur.

7.1.1. Periodo predinástico (o arcaico)  
Las fuentes arqueológicas muestran el nacimiento, hacia el final del periodo geerziense (3200 a.C.), de una fuerza política dominante que se convirtió en el elemento de consolidación del primer reino unificado del antiguo Egipto. El jeroglífico más antiguo que se conoce data de este periodo; pronto los nombres de los soberanos empezaron a aparecer en los monumentos. Tras la finalización del reinado de Narmer (3100 a.C.), siguieron la I y II Dinastías (3100-2755 a.C.), con al menos 17 reyes. Algunas de las grandes estructuras funerarias (predecesoras de las pirámides) se construyeron en Sakkara y Abidos durante la existencia de estas dos dinastías.

7.2. El Imperio Antiguo  El Imperio Antiguo (2755-2255 a.C.) comprende desde la III hasta la VI Dinastías. La capital estaba en el norte, en Menfis, y los monarcas mantuvieron un poder absoluto sobre un gobierno sólidamente unificado. La religión desempeñó un papel importante, como queda registrado en la mitología egipcia; de hecho, el gobierno había evolucionado hacia un sistema teocrático, en donde el faraón era considerado un dios en la tierra, por lo que gozaba de un poder absoluto.

7.2.1. La edad de oro  
La III Dinastía fue la primera de las ubicadas en Menfis, y su segundo soberano, Zoser o Djoser (2737-2717 a.C.), reforzó la unidad nacional al unir los símbolos del norte y sur en su construcción funeraria en Sakkara. En general, la III Dinastía marcó el principio de la edad de oro de una nueva y vigorosa cultura.


La IV Dinastía se inició con el faraón Snefru, entre cuyos proyectos de edificación se encontraban las primeras pirámides en Dahshur (al sur de Sakkara). Snefru, el rey guerrero del cual quedan extensos documentos, realizó campañas en Nubia, Libia y el Sinaí. El desarrollo del comercio y la minería trajo la prosperidad al reino. Snefru fue sucedido por su hijo Keops, que erigió la Gran Pirámide en Gizeh. Aunque se conoce poco de su reinado, aquel monumento no sólo atestigua su poder sino que también indica la complejidad que la burocracia había alcanzado. Redjedef, hijo de Keops (reinó en 2613-2603 a.C.), introdujo una divinidad asociada al elemento solar (Ra o Re) en el título real y en el panteón religioso. Kefrén, otro hijo de Keops, sucedió a su hermano en el trono y construyó su complejo funerario en Gizeh. Otro miembro de la dinastía fue Mikerinos (reinó en 2578-2553 a.C.); conocido por haber erigido la más pequeña de las tres grandes pirámides de Gizeh.

En la IV Dinastía, la civilización egipcia alcanzó la cumbre de su desarrollo y este alto nivel se mantuvo durante la V y VI Dinastías. El esplendor manifestado en las pirámides se extendió a numerosos ámbitos del conocimiento como arquitectura, escultura, pintura, navegación, artes menores y astronomía; los astrónomos de Menfis establecieron un calendario de 365 días. Los médicos del Imperio Antiguo también mostraron un extraordinario conocimiento de fisiología, cirugía, el sistema circulatorio humano y el uso de antisépticos.

7.2.2. Comienzo del declive  Aunque la V Dinastía mantuvo la prosperidad con la ampliación del comercio exterior y las incursiones militares en Asia, se evidenciaron los signos del declive de la autoridad real debido al aumento de la burocracia y al incremento del poder de los administradores que no pertenecían a la realeza. Unas, último rey de la dinastía (reinó en 2428-2407 a.C.), fue enterrado en la pirámide de Sakkara, en una cámara funeraria cuyas paredes tenían inscripciones que se han denominado `Textos de la Pirámide'. Estos textos se utilizaron también en las tumbas reales de la VI dinastía. Varias inscripciones autobiográficas de funcionarios de la VI dinastía indicaban el poder decreciente de la monarquía y apuntan incluso una conspiración contra el faraón Pepi I (reinó en 2395-2360 a.C.) en el que se vio implicada la mujer del soberano. Se cree que durante los últimos años de Pepi II, que reinó en 2350-2260 a.C., el poder puede que estuviera en manos de su visir. La autoridad central en la economía también decreció por los decretos de exención de impuestos. Los nomos (distritos) alcanzaron rápidamente un poder propio cuando los nomarcas (gobernadores de distrito) empezaron a establecerse de forma fija en vez de trasladarse periódicamente a los diferentes nomos.

7.2.3. Primer periodo intermedio  
La VII Dinastía marcó el comienzo del primer periodo intermedio. Como consecuencia de disensiones internas, las noticias sobre la VII y VIII dinastías son bastante oscuras. Parece claro, sin embargo, que ambas gobernaron desde Menfis y duraron sólo 25 años. En este tiempo, los poderosos nomarcas (gobernadores locales) tenían el control completo de sus distritos, y las facciones en el sur y el norte rivalizaron por el poder. Durante las IX y X Dinastías, los nomarcas cercanos a Heracleópolis controlaron su área y extendieron su poder hacia el norte hasta Menfis (incluso hasta el delta) y hacia el sur, hasta Asiut (Licópolis). Los nomarcas rivales de Tebas establecieron la XI Dinastía, que controlaba el área desde Abidos hasta Elefantina, cerca de Siene (hoy Asuán). La primera parte de esta dinastía, la primera del Imperio Medio, se superpuso a la última etapa de la X Dinastía.

7.3. El Imperio Medio  Sin un gobierno centralizado, la burocracia no era efectiva, ya que se impuso la atomización del poder. El arte egipcio se hizo más local, y no se construyó ningún complejo funerario destacado. La religión también se democratizó cuando las clases inferiores reclamaron privilegios que previamente estaban reservados sólo a la realeza. Por ejemplo, podían usar fragmentos extraídos de los Textos de las Pirámides en las paredes de sus ataúdes o tumbas.

7.3.1. Reunificación  Aunque el Imperio Medio (2134-1570 a.C.) se data englobando la XI Dinastía, comienza propiamente con la reunificación del territorio por Mentuhotep II (reinó en 2061-2010 a.C.). Los primeros soberanos de la dinastía intentaron extender su control desde Tebas hacia el norte y el sur a la vez, iniciando un proceso de reunificación que Mentuhotep completó, después del 2047 a.C. Mentuhotep gobernó durante más de 50 años, y a pesar de rebeliones esporádicas, mantuvo la estabilidad y el control en todo el reino. Reemplazó algunos nomarcas y limitó el poder de los nomos, que todavía era considerable. Tebas fue su capital, y su templo funerario en Dayr al-Bahari incorporó elementos tradicionales y religiosos; la tumba se separó del templo y no hubo pirámide.

El reinado del primer faraón de la XII Dinastía, Amenemes I, fue pacífico. Estableció una capital cerca de Menfis y, al igual que Mentuhotep, frenó las pretensiones tebanas y favoreció la unidad nacional. Sin embargo, al importante dios tebano Amón se le otorgó más importancia que a otras divinidades. Amenemes exigió la lealtad de los nomarcas, reorganizó la burocracia y formó un cuerpo de escribas y administradores. La literatura fue predominantemente propagandística y estaba diseñada para fortalecer la imagen del faraón como `buen pastor' más que como un dios inaccesible. Durante los últimos diez años de su reinado, Amenemes reinó con su hijo como co-regente. La historia de Sinuhé, una obra literaria escrita en el Imperio Nuevo, da a entender que el rey fue asesinado.

Los sucesores de Amenemes continuaron su programa. Su hijo, Sesostris I (reinó entre 1962-1928 a.C.) erigió fortalezas por toda Nubia y estableció relaciones comerciales con el extranjero. Envió gobernadores a Palestina y Siria, y luchó contra los libios en el oeste. Sesostris II, (reinó en 1895-1878 a.C.), comenzó el saneamiento de la región de Fayum. Su sucesor, Sesostris III (reinó entre 1878-1843 a.C.), construyó un canal en la primera catarata del Nilo, formó un ejército permanente (que utilizó en su campaña contra los nubios) y edificó nuevas fortalezas en la frontera meridional. Dividió administrativamente Egipto en tres unidades geográficas, cada una controlada por un oficial bajo la supervisión de un visir y no reconoció a ninguno de los nobles provinciales. Amenemes III continuó la política de sus predecesores y amplió la reforma sobre la propiedad de la tierra.

Los reyes tebanos iniciaron un enérgico renacimiento de la cultura. La arquitectura, el arte y joyería del periodo revelan una extraordinaria delicadeza de diseño, y la época se considera la edad de oro de la literatura egipcia.

7.3.2. Segundo periodo intermedio  Los soberanos de la XIII Dinastía, aproximadamente unos 50 en 120 años, fueron más débiles que sus predecesores, aunque todavía mantuvieron el control de Nubia y la administración del gobierno central. Sin embargo, durante la última parte de su reinado, su poder fue puesto a prueba no sólo por la rival XIV Dinastía, que no obtuvo el control sobre el delta, sino también por los hicsos, que invadieron Egipto desde Asia occidental, instalándose en el norte de Egipto. Como el gobierno central entró en un periodo de declive, su presencia hizo posible una entrada masiva de población desde la costa fenicia y Palestina, y el establecimiento de la dinastía hicsa, comenzando el segundo periodo intermedio, una época de confusión que duró unos 214 años. Los hicsos de la XV Dinastía reinaron desde su capital, situada en Avaris, en la parte este del delta, lo que les permitía mantener el control sobre las zonas media y alta del país. Contemporánea a la dinastía hicsa, existió una XVI Dinastía, que reinó en la zona central de Egipto. Un tercer poder coetáneo a los otros dos ejerció la autoridad de forma más independiente sobre el sur, la XVII Dinastía tebana, que dominó el territorio entre Elefantina y Abidos. El soberano tebano Kames (reinó en 1576-1570 a.C.) luchó con éxito contra los hicsos, pero fue su hermano Amosis I quien los derrotó finalmente, reunificando de nuevo Egipto.

7.4. El Imperio Nuevo  
Con la unificación del territorio egipcio y la fundación de la XVIII Dinastía por Amosis I, comenzó el Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.). Amosis restableció los límites, los objetivos y la burocracia del Imperio Medio, y reactivó su programa de aprovechamiento de la tierra. Mantuvo el equilibrio de poder entre los nomarcas y él mismo con el apoyo del ejército. La importancia de la mujer en el Imperio Nuevo se ilustró por los altos títulos y la destacada posición de las esposas y madres de los faraones.

7.4.1. Los faraones de la XVIII Dinastía  
Una vez que Amenhotep I (reinó en 1551-1524 a.C.) tuvo pleno control sobre su administración, fue co-regente durante cinco años y comenzó a extender los límites de Egipto hacia Nubia y Palestina. En una gran construcción en Karnak, Amenhotep, al igual que sus predecesores, separó su tumba de su templo funerario e inició la costumbre de ocultar su última morada. Tutmosis I continuó los avances del Imperio Nuevo y reforzó la preeminencia del dios Amón; su tumba fue la primera en construirse en el valle de los Reyes. Tutmosis II, hijo de su última esposa, le sucedió, casándose con la princesa real Hatshepsut para consolidar su pretensión al trono, manteniendo los éxitos de sus predecesores. Cuando murió en el 1504 a.C., su heredero, Tutmosis III, era todavía un niño, por lo que Hatshepsut gobernó como regente; un año después coronó faraón a Tutmosis, y desde entonces madre e hijo gobernaron conjuntamente. Cuando Tutmosis III se convirtió en el único soberano tras la muerte de Hatshepsut en 1438 a.C., reconquistó Siria y Palestina, que se habían separado con anterioridad, y continuó la expansión territorial del Imperio; sus anales en el templo de Karnak constituyen la crónica de la mayor parte de sus campañas. Casi 20 años después de la muerte de Hatshepsut, ordenó la eliminación de su nombre y sus imágenes de todos los edificios donde habían sido inscritos. Amenofis II (reinó en 1453-1419 a.C.) y Tutmosis IV intentaron mantener las conquistas en Asia a pesar de los intentos de expansión de los reinos de Mitanni y de los hititas, aunque precisaron entablar negociaciones y usar la fuerza.

Amenofis III gobernó de forma pacífica durante casi cuatro décadas (1386-1349 a.C.) en las que florecieron el arte y la arquitectura. Mantuvo el equilibrio de poder entre los estados limítrofes con Egipto mediante la diplomacia y edificó el gran templo de Amón en Luxor. Su hijo y sucesor, Amenofis IV, fue un reformador religioso que combatió el poder de los sacerdotes de Amón. Amenofis IV abandonó Tebas por una nueva capital, Ajtatón (la moderna Tell el-Amarna), que fue construida en honor de Atón, el disco solar sobre el que se centró la nueva religión monoteísta. Sin embargo, la revolución religiosa fue abandonada al final de su reinado y su yerno, Tut Anj Amón, volvió a instalar la capital en Tebas. Tut Anj Amón es conocido hoy, sobre todo, por la suntuosidad de su tumba, encontrada prácticamente intacta en el Valle de los Reyes por los arqueólogos británicos Howard Carter y George Herbert, conde de Carnarvon en 1922. La XVIII Dinastía terminó con Horemheb (reinó en 1321-1293 a.C.).

7.4.2. El Periodo Ramesida  
El fundador de la XIX Dinastía, Ramsés I (reinó en 1293-1291 a.C.) había servido durante el reinado de su predecesor como visir y jefe del ejército. Gobernó sólo dos años y fue sucedido por su hijo Seti I (reinó en 1291-1279 a.C.); dirigió campañas militares contra Siria, Palestina, los libios y los hititas. Seti construyó un santuario en Abidos; al igual que su padre, favoreció la capitalidad del delta, instalando su centro cerca de Tanis. Le sucedió su hijo Ramsés II que reinó durante 67 años. Fue responsable de la mayor parte de las construcciones en Luxor y Karnak, al construir el Ramesseum (su templo funerario en Tebas), los templos esculpidos en la roca en Abu Simbel y los santuarios en Abidos y Menfis. Tras las campañas militares contra los hititas, Ramsés hizo un tratado con ellos y se casó con una princesa hitita. Su hijo Meneptah (reinó entre 1212-1202 a.C.) derrotó a los denominados pueblos del mar, los invasores provenientes del mar Egeo que asolaron el Próximo Oriente en el siglo XIII a.C., hechos narrados en un texto esculpido en una estela donde figura la primera mención escrita conocida del pueblo de Israel. Los posteriores soberanos tuvieron que hacer frente a los levantamientos constantes de las poblaciones sometidas por Egipto.


Ramsés III fue el fundador de la XX Dinastía e hizo grabar sus numerosas victorias militares en las paredes de su complejo funerario en Madinat Habu, cerca de Tebas. Tras su muerte, el Imperio Nuevo decayó a causa del creciente poder de los sacerdotes de Amón y del ejército.

7.4.3. Tercer periodo intermedio  El tercer periodo intermedio comprende desde la XXI Dinastía hasta la XXIV. Los faraones que gobernaron desde Tanis, en el norte, rivalizaron con los sumos sacerdotes de Tebas, con los que parecían estar relacionados. Los soberanos de la XXI Dinastía puede que hayan tenido antepasados libios, porque fueron jefes libios quienes dieron origen a la XXII Dinastía. Cuando los gobernadores libios entraron en un periodo de decadencia, varios rivales se alzaron en armas para conquistar el poder. De hecho, las XXIII y XXIV Dinastías reinaron al mismo tiempo que la XXII, al igual que la XXV (cusita), la cual controló de forma efectiva la mayor parte de Egipto cuando aún gobernaban la XX y XXIV Dinastías, al final de su mandato.

7.4.4. Baja Época  Los faraones incluidos desde la XXV hasta la XXXI Dinastías gobernaron Egipto durante lo que se conoce como Baja Época. Los cusitas gobernaron desde el 767 a.C. hasta que fueron derrotados por los asirios en el 671 a.C. Se restablecieron los soberanos egipcios a comienzos de la XXVI Dinastía por Psamético I. El resurgir de nuevos logros culturales, reminiscencia de épocas anteriores, alcanzó su plenitud con la XXVI Dinastía. Cuando el último faraón egipcio fue derrotado por Cambises II en el 525 a.C., el país cayó bajo dominio persa durante la XXVII Dinastía. Egipto reafirmó su independencia con las XXVIII y XXIX Dinastías, pero la XXX Dinastía fue la última de soberanos egipcios. La XXXI Dinastía, que no se menciona en la cronología de Manetón, representó el periodo de la segunda dominación persa.

7.5. Periodos helenístico y romano  La ocupación de Egipto por las tropas de Alejandro Magno en el 332 a.C. supuso el fin del dominio persa. Alejandro designó al general macedonio Tolomeo, conocido después como Tolomeo I Sóter, para gobernar el país. Aunque se nombraron también dos gobernadores egipcios, el poder estuvo en manos de Tolomeo, quien en pocos años se hizo con el control absoluto del país.

7.5.1. La dinastía de los Tolomeos  La mayor parte de este periodo estuvo caracterizada por las rivalidades con otros generales, que se habían adueñado de las distintas partes del imperio de Alejandro Magno tras su muerte en el 323 a.C. En el 305 a.C. asumió el título real y fundó la dinastía de los Tolomeos. El Egipto Tolemaico fue una de las mayores potencias del mundo helenístico, y en varias ocasiones extendió su dominio sobre zonas de Siria, Asia Menor, Chipre, Libia, Fenicia y otros territorios.

Debido en parte a que los gobernantes egipcios desempeñaron un papel reducido en los asuntos de Estado durante el periodo de los Tolomeos, con frecuencia estallaron revueltas como manifestación del desacuerdo de la población, que fueron rápidamente aplastadas. En el reinado de Tolomeo VI Filométor, Egipto se convirtió en un protectorado dependiente de Antíoco IV de Siria, que invadió con éxito el país en el 169 a.C. Los romanos forzaron a Antíoco a entregarles el país, el cual quedó dividido entre Tolomeo VI Filométor y su hermano menor, Tolomeo VII, que obtuvo el control completo del país a la muerte de su hermano en el 145 a.C.

Los siguientes representantes de la dinastía preservaron la riqueza y la situación de Egipto, pero perdiendo continuamente territorio a favor de Roma. Cleopatra VII fue la última gran soberana de la dinastía de los Tolomeos. En un intento para mantener el poder de Egipto se alió con Cayo Julio César y, más tarde, con Marco Antonio, pero estas acciones sólo aplazaron el final del poder egipcio. Después de que sus tropas fueran derrotadas por las legiones romanas mandadas por Octavio (después emperador Cayo Julio César Octavio Augusto), Cleopatra se suicidó (año 30 a.C.).

7.5.2. Imperio romano y bizantino  Durante los siete siglos siguientes a la muerte de Cleopatra, el Imperio de Roma controló Egipto (a excepción de un periodo breve en el siglo III d.C., en el cual el poder fue ejercido por la reina Septimia Zenobia de Palmira). Egipto desempeñó un papel fundamental en el suministro de cereales que Roma necesitaba para alimentar a su cada vez más creciente población. El Egipto romano fue gobernado por un prefecto, cuyas obligaciones militares y judiciales eran similares a las de los faraones. Sin embargo, a causa del inmenso poder acumulado por los prefectos, sus funciones fueron con el tiempo divididas por el emperador bizantino Justiniano I, que en el siglo VI d.C. puso el ejército al mando de un comandante.

La población de Egipto se había helenizado bajo los Tolomeos, y comprendía grandes minorías de griegos y judíos, así como otros pueblos de Asia Menor. La lengua copta comenzó a desarrollarse independiente de la egipcia en esta época, bajo la influencia griega y de otras lenguas semíticas. La mezcla de las culturas no supuso una sociedad homogénea, y eran frecuentes los enfrentamientos entre los distintos grupos. Sin embargo, en el 212 d.C., el emperador Caracalla otorgó la ciudadanía a toda la población en el Imperio romano.

Alejandría, la ciudad portuaria a orillas del mar Mediterráneo fundada por Alejandro Magno, siguió siendo la capital del mismo modo que había sido bajo los Tolomeos. Convertida en una de las grandes metrópolis del Imperio romano, fue un próspero centro comercial entre India, la península Arábiga y los países del Mediterráneo. Fue la sede de la gran Biblioteca y Museo de Alejandría y tuvo una población de unos 300.000 habitantes (sin contar a los esclavos).

Egipto se convirtió en un pilar económico del Imperio romano, no sólo a causa de su producción de cereales, sino también por sus vidrios, metales y otros productos manufacturados. Además, aglutinó el comercio de especias, perfumes, piedras preciosas y metales procedentes de los puertos del mar Rojo.

Con la finalidad de controlar la población y limitar el poder de los sacerdotes, los emperadores romanos protegieron la religión tradicional, terminaron o embellecieron los templos comenzados bajo los Tolomeos e inscribieron sus propios nombres en ellos siguiendo las costumbres faraónicas en Isna, Kawn Umbu, Dandarah y Philae. Los cultos egipcios a Isis y Serapis se extendieron por todo el mundo grecorromano. Egipto fue también un centro importante del primer cristianismo, a través de la vida monástica. La Iglesia copta, que se adhirió al monofisismo, se separó de la corriente principal del cristianismo en el siglo V.

Durante el siglo VII, el poder del Imperio bizantino fue desafiado por la dinastía de los sasánidas de Persia, que invadió Egipto en el 616. Fueron expulsados de nuevo en el 628, pero poco después, en el 642, el país cayó bajo el dominio de los árabes, que trajeron una nueva religión, el islam, e inauguraron un nuevo capítulo de la historia egipcia.

7.6. Egipto bajo el califato  Irritados por la intolerancia religiosa y los excesivos impuestos a que les sometía el Imperio bizantino, los egipcios coptos ofrecieron poca resistencia a los conquistadores árabes. El califato, en cambio, sólo imponía a los pueblos conquistados el pago de una capitación (jizyah) pero respetaba las prácticas religiosas, las vidas y la propiedad de los coptos. Además de este impuesto, la población masculina (estimada entre seis y ocho millones) pagaba el kharaj, un impuesto sobre la propiedad agrícola.

7.6.1. Gobierno local  Los árabes no realizaron cambios en la administración y adoptaron el sistema descentralizado bizantino basado en la existencia de gobernadores provinciales dependientes del gobernador jefe, residente en la capital, Alejandría. Sin embargo, trasladaron la capital a Fustat, unos pocos kilómetros al sur de lo que hoy es El Cairo.

Durante los siguientes dos siglos, Egipto estuvo regida por los gobernadores designados por el califa, máxima autoridad de la comunidad musulmana. La inmigración de las tribus árabes y la sustitución de la lengua copta por el árabe en todos los documentos públicos comenzó un lento proceso de arabización que con el tiempo produjo el cambio de un país cristiano de habla copta a otro musulmán y de habla árabe. La lengua copta se convirtió en una lengua litúrgica.

7.6.2. Lucha interna  Durante el califato Abasí, los gobernadores se elegían por breves periodos. Estallaron frecuentes insurrecciones por todo el país provocadas por las diferencias entre suníes, o mayoría ortodoxa, y la minoría que se adhirió a los shiíes. En varias ocasiones los coptos también se rebelaron para protestar por los excesivos impuestos, pero tales levantamientos fueron reprimidos y perseguidos por las autoridades. Las condiciones internas empeoraron a finales del siglo VIII cuando un nuevo grupo de inmigrantes procedentes de al-Andalus se aliaron con una tribu árabe y tomaron Alejandría, permaneciendo en el poder hasta que un ejército llegó procedente de Bagdad y los expulsó a Creta. Las insurrecciones continuaron hasta estallar entre los mismos árabes, que incluso derrotaron a un gobernador. Las rebeliones coptas continuaron hasta que el califa Abdullah al-Mamun envió un ejército para acabar con ellas en el 832. Este fue un periodo de arbitrariedad gubernamental, sólo mitigada por la figura del qadi, magistrado musulmán que mantenía la sharia (ley islámica) frente al abuso de poder y ayudaba a mitigar la acción de los gobernadores.

A pesar del predominio de la población rural, florecieron los centros de intercambio comercial y Fustat creció hasta convertirse en un importante núcleo comercial.

7.7. Las dinastías sucesoras autónomas  A partir del 856, Egipto se concedió como un iqta (una forma de feudo) a la oligarquía militar turca que dominó el califato de Bagdad. En el 868, Ahmad ibn Tulun, un turco de 33 años, fue enviado al país como gobernador. Hombre de talento y educación, Tulun gobernó de forma prudente y adecuada, pero también transformó a Egipto en una provincia autónoma, vinculada con los Abasíes sólo por el pago anual de un pequeño tributo. Tulun levantó una nueva ciudad, El-Qatai, al norte de Fustat. Bajo su gobierno benevolente, Egipto conoció una época de prosperidad y expansión llegando incluso a anexionarse Siria. La dinastía de Tulun (los tuluníes) gobernaron durante 37 años un imperio que englobaba Egipto, Palestina y Siria.

7.7.1. El califato Fatimí  Después del último gobierno de los tuliníes, el país cayó en un estado de anarquía. Sus débiles condiciones lo hicieron presa fácil para los fatimíes, que en el 909, al rechazar la autoridad de los Abasíes, habían proclamado su propio califato en Túnez y a mediados del siglo X controlaban la mayor parte del norte de África. En el 969 invadieron y conquistaron Egipto, y a continuación fundaron una nueva ciudad, El Cairo, al norte de Fustat, que se convirtió en la capital de su imperio. No obstante, Fustat quedó como el centro comercial del país bajo los fatimíes. Constituyó un impresionante centro urbano con un excelente alcantarillado subterráneo. Egipto disfrutó entonces de un periodo de tranquilidad y prosperidad.

Los fatimíes, aunque seguidores de la doctrina Shií, convivieron pacíficamente con la población mayoritariamente suní. Fundaron la primera universidad del mundo, al-Azhar, y El Cairo se convirtió en un gran centro intelectual.

7.7.2. El sultanato de los ayyubíes  La estabilidad desapareció con los últimos gobernadores fatimíes, que no pudieron controlar sus regimientos indisciplinados de soldados bereberes y sudaneses. Una bajada en el curso del Nilo causó graves hambrunas en 1065. Además, aparecieron nuevos peligros con la primera Cruzada, que procedente de Europa occidental estableció el control cristiano sobre Siria y Palestina a finales de la última década del siglo XI. Los califas fatimíes, rehenes de sus generales, llamaron a Nur al-Din de Alepo, que envió un ejército para ayudarles contra los cruzados en 1168. Saladino I, uno de los generales de Nur al-Din, se instaló como visir. En 1171 abolió el califato fatimí, instauró la dinastía ayyubí y restauró el dominio suní en Egipto. Saladino I reconquistó la mayor parte de Siria y Palestina a los cruzados y se convirtió en el gobernador más poderoso de Oriente Próximo en su época. Su sobrino, el sultán al-Kamil (reinó en 1218-1238) logró defender con éxito a Egipto del ataque cristiano entre los años 1218 y 1221, pero tras su muerte, el poder de los ayyubíes decreció. La novena Cruzada, dirigida por el monarca francés Luis IX el Santo, fue rechazada en 1249, con la ayuda de los mamelucos, tropas formadas por esclavos al servicio de los ayyubíes. Al año siguiente los mamelucos derrocaron a los ayyubíes y establecieron su propia dinastía.

7.7.3. Las dinastías mamelucas  Los integrantes de la primera dinastía de mamelucos mantuvieron el poder como sultanes de Egipto hasta 1382. La sucesión hereditaria tenía poco arraigo y el trono fue usurpado por los emires más poderosos. Muchos de ellos fueron gobernantes destacados, como Baybars I que detuvo el avance del pueblo mongol en Siria y Egipto en 1260. Otras dos invasiones fueron rechazadas por los mamelucos, quienes también expulsaron a los cruzados de la región y tomaron Acre, su última plaza fuerte en Palestina, en 1291. A finales del siglo XIII y comienzos del siglo XIV, el territorio de los mamelucos se extendía hacia el norte hasta los límites de Asia Menor.

El periodo mameluco fue una época de extraordinaria brillantez en las artes. También supuso un periodo de expansión comercial; los comerciantes de especias de Egipto, los karimí, disputaron con los emires en el patronazgo de las artes.

Después de la muerte del último gran sultán mameluco en 1341, Egipto inició una etapa de decadencia. Sus descendientes fueron meros testaferros que dejaron el poder real en manos de los emires. En 1348, la peste negra asoló el territorio y redujo considerablemente la población.

La segunda dinastía de sultanes mamelucos, los buryíes, era de origen circasiano y gobernó desde 1382 hasta 1517. La mayor parte de los gobernadores buryíes ejercieron poca autoridad; su dinastía estuvo marcada por las continuas disputas de poder entre la elite mameluca. En plena rebelión y contienda civil, los mamelucos mantuvieron la posesión de Egipto y Siria gracias a su habilidad para rechazar las invasiones exteriores. Sin embargo en 1517 el sultán Selim I invade Egipto, que quedó integrado dentro del Imperio otomano.

7.8. Dominio otomano  Aunque el dominio real de los turcos otomanos sobre Egipto duró sólo hasta el final del siglo XVII, el país formó nominalmente parte del Imperio otomano hasta 1915. En vez de acabar con los mamelucos, los otomanos los utilizaron en su administración; establecieron un gobernador y desplegaron seis ocaks (regimientos) en Egipto como guarnición. Los miembros de los ocaks representaron un importante papel en la vida económica y política del país. Las áreas rurales fueron consideradas posesiones de la corona y se dividieron en parcelas denominadas iqta, cuyos beneficios revertían en la clase dirigente otomana.

7.8.1. Resurgimiento de los mamelucos  La tendencia inflacionista que caracterizó el siglo XVI europeo dejó sentir sus repercusiones también en Egipto. La subida de precios desembocó en rivalidades entre los ocaks lo que debilitó su poder y los mamelucos fueron mejorando su situación. Hacia la mitad del siglo XVII los emires mamelucos, o beys, habían restablecido su supremacía. Se eliminaron los impuestos sobre la tierra pero los gremios urbanos, que eran estrechos aliados de los ocaks turcos, tenían unos impuestos muy altos como una forma de disminuir la influencia otomana y de incrementar los ingresos. Los otomanos aceptaron el sistema siempre y cuando el tributo se pagara a tiempo.

El periodo entre el siglo XVI y mediados del XVIII fue una época de prosperidad comercial, cuando Egipto, al estar situado en el cruce de varias rutas comerciales, actuó como intermediario en las transacciones de café, tejidos y especias.

El gobernador otomano rápidamente se convirtió en un poder meramente nominal, tras la creciente influencia de los regimientos, que mantenían el poder militar, y después de los mamelucos, que llegaron a controlar los ocaks. Los beys elevaron los impuestos para financiar sus expediciones militares a Siria y la península Arábiga. Aunque derrotados por los otomanos en Siria, los mamelucos dominaron Egipto hasta 1798. Los últimos 30 años del siglo XVIII estuvieron marcados por plagas y hambrunas, que diezmaron la población hasta que sólo alcanzó cuatro millones de habitantes.

7.8.2. La época de Mehmet Alí  
La ocupación francesa de Egipto en 1798, llevada a cabo por Napoleón I Bonaparte, supuso un breve paréntesis en la hegemonía mameluca, pues los franceses nunca adquirieron un dominio o control pleno del territorio y las regiones productoras de cereales del Alto Egipto permanecieron siempre en manos de los mamelucos. La invasión de Napoleón fue demasiado corta como para dejar sentir efectos, pero marcó el principio de un renovado interés europeo en Egipto. En 1801, una fuerza británico-otomana expulsó a los franceses. En los años siguientes, las luchas entre los mamelucos y los otomanos por el dominio arruinaron el país hasta que Mehmet Alí, general otomano de origen albanés, tomó el poder con la cooperación de la población local. En 1805, el sultán otomano le proclamó gobernador de Egipto.

Mehmet Alí destruyó a todos sus oponentes hasta que consiguió ser la única autoridad en el país. Para poder controlar todas las rutas comerciales de Egipto, emprendió una serie de guerras expansionistas; primero conquistó Al-ijâz (hoy en Arabia Saudí) en 1819, y Sudán entre 1820 y 1822; hacia 1824 estaba listo para ayudar al sultán otomano a reprimir una insurrección en Grecia. Las potencias europeas, sin embargo, intervinieron para detener los avances egipcios en Grecia, y Mehmet Alí se vio forzado a retirar a su ejército.

En el interior, Mehmet Alí fomentó la producción de algodón para suministrar a las fábricas textiles europeas, lo que generó unos beneficios que sirvieron para financiar los proyectos industriales. Estableció un monopolio sobre todas las mercancías e impuso barreras comerciales a la industria alimenticia. Envió a egipcios al extranjero para su formación técnica y contrató expertos europeos para formar a su ejército y crear industrias manufactureras (las cuales, sin embargo, nunca tuvieron el éxito que se esperaba de ellas).

En 1813, Mehmet Alí y su hijo, Ibrahim Bajá invadieron Siria, por lo que entraron en conflicto con el Imperio otomano. Los egipcios derrotaron a las tropas turcas, y hacia 1833, amenazaron su capital, Estambul. De nuevo Rusia, Gran Bretaña y Francia intervinieron, esta vez para proteger al sultán. Las tropas de Mehmet Alí se retiraron, pero Egipto conservó el control de Siria y Creta.

La expansión egipcia y el control sobre las rutas comerciales chocaron con el creciente interés británico en Próximo Oriente como potencial mercado para su creciente producción industrial. La amenaza a la integridad del Imperio otomano también preocupó a los británicos, porque podía suponer la intrusión rusa en el Mediterráneo amenazando las rutas hacia la India. Por estas razones los británicos se opusieron a la expansión de Egipto, y cuando Mehmet Alí se rebeló de nuevo contra el sultán en 1839, intervinieron por tercera vez. Se le ofreció Egipto en calidad de posesión hereditaria a cambio de cesar su política expansionista y permanecer como vasallo otomano.

7.8.3. Bancarrota y control extranjero  Tras la muerte de Mehmet Alí en 1849, Egipto estuvo cada vez más sometida a la influencia de Europa. Su cuarto hijo, Said Bajá, trató de modernizar el país, pero dejó una enorme deuda cuando murió. Su sucesor, Ismail Bajá, incrementó la deuda nacional al pedir un préstamo desmesurado a los banqueros europeos para impulsar el desarrollo del país y sufragar la construcción del canal de Suez, que se inauguró en 1869. Estos gobernantes llevaron al país a la bancarrota, que finalmente supuso la cesión del poder efectivo a sus acreedores británicos y franceses. En 1876, una comisión franco-británica se hizo cargo de las finanzas egipcias y, en 1879, el sultán destituyó a Ismail en favor de su hijo Tawfiq Bajá. Los oficiales del ejército, indignados por la debilidad del gobierno, dirigieron una rebelión para poner fin al dominio extranjero. Tawfiq solicitó ayuda a los británicos, que ocuparon Egipto en 1882.

7.9. Egipto bajo el dominio británico  El interés de Gran Bretaña en Egipto se centraba en el canal de Suez, que facilitaba la ruta británica hacia la India. Las promesas relativas a la retirada del país, una vez que se restableció el orden, se anularon, por lo que el ejército británico ocupó Egipto hasta 1954. Aunque Tawfiq continuó en el trono como un príncipe administrador, el cónsul británico era el auténtico gobernador del país. El primer y más destacado cónsul general fue Evelyn Baring, conde de Cromer.

El movimiento nacionalista dirigido por Mustafá Kamil, abogado formado en Europa, fue respaldado por el sucesor de Tawfiq, Abbas Hilmi II, a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Kamil hizo campaña en favor del autogobierno y el final de la ocupación británica.

Durante este periodo, la agricultura estuvo tan completamente dominada por el cultivo del algodón, para suministrar dicho producto a las fábricas textiles de Lancashire (Gran Bretaña), que los cereales para alimentar a la población egipcia tenían que ser importados. Se realizaron proyectos de regadío para incrementar la superficie cultivable y, finalmente, se pagó la deuda contraída con Gran Bretaña.

La ocupación fue admitida internacionalmente cuando, en 1904, Francia reconoció los derechos británicos en el país a cambio de que éstos reconocieran los suyos en Marruecos.

7.9.1. El periodo del protectorado  El estallido de la I Guerra Mundial en 1914 limitó las actividades nacionalistas. Cuando Turquía entró en la guerra del lado de Alemania, Gran Bretaña declaró a Egipto como protectorado y destituyó a Abbas Hilmi II en favor de su tío, Husayn Kamal, a quien se le concedió el título de sultán. Los vínculos nominales entre Egipto y Turquía se rompieron, por lo que Gran Bretaña prometió a Egipto algunos cambios tendentes al autogobierno cuando terminara la guerra.

Los años de guerra originaron grandes dificultades para los campesinos egipcios. Los fellahin fueron reclutados para cavar zanjas y sus ganados fueron confiscados por el Ejército. La inflación se aceleró y todos estos factores fueron responsables del creciente resentimiento contra los británicos, que desembocaron en 1918 en un estallido de violenta agitación al término del conflicto.

7.9.2. La monarquía nominal  Acabada la guerra, se esperaba el cumplimiento de las promesas de autodeterminación. En 1918 se originó un nuevo movimiento nacionalista, en torno al partido Wafd, a fin de garantizar la independencia del país. Las esperanzas se desvanecieron cuando Gran Bretaña rechazó considerar las peticiones egipcias y Zaglul Bajá, el dirigente del Wafd, fue exiliado. Estalló una revuelta violenta en el país, y Gran Bretaña se vio forzada a reconsiderar su decisión. Zaglul fue puesto en libertad, pero los británicos soslayaron sus esfuerzos para participar en la Conferencia de Paz de París. La violencia continuó hasta 1922, cuando Gran Bretaña suprimió el protectorado y proclamó unilateralmente a Egipto como monarquía independiente en manos del sucesor de Husayn, que se convirtió en el rey Fuad I. Sin embargo, los británicos se reservaron el derecho para intervenir en los asuntos egipcios si sus intereses eran amenazados, por lo que Egipto no logró una independencia real, ya que permitía a los británicos mantener un control constante sobre el país.

La nueva Constitución de 1924 establecía un sistema parlamentario bicameral que, bajo influencia de los británicos y de Fuad, daba al último el derecho para nombrar al primer ministro y suspender las actividades del Parlamento. El resultado fue una lucha tripartita por el dominio de Egipto que implicaba al rey, al embajador británico y al Wafd, que era el único partido de población rural. Los sucesivos gobiernos fracasaron en su intento de lograr concesiones de los británicos. En 1936, bajo la presión originada por la invasión italiana de Etiopía, se firmó finalmente un tratado anglo-egipcio, si bien continuó la ocupación británica de Egipto y su injerencia en los asuntos internos del país.

7.9.3. El golpe de 1952  La II Guerra Mundial suspendió la negociación política y provocó inflación, disensiones entre los partidos y la desilusión con el Wafd. Se desarrollaron organizaciones religiosas islamistas, como los Hermanos Musulmanes y algunos grupos comunistas.

En 1948, Egipto y otra serie de estados árabes entraron en guerra con el recién creado Estado de Israel. La responsabilidad de la derrota bélica recayó sobre el gobierno y el ejército se volvió contra el rey Faruk I, hijo de Fuad, que no mostraba dotes para la tarea de gobierno y evidenciaba una notoria despreocupación por el bienestar y la moralidad pública. En 1952, un grupo de oficiales llevó a cabo un golpe de Estado que derrocó al rey. En 1953, se proclamó la República de Egipto.

7.10. La era republicana  
El primer presidente de la República, el general Muhammad Naguib, fue una figura nominal, pues el poder fue ejercido realmente por Gamal Abdel Nasser, presidente del Consejo del Mando de la Revolución, integrado por oficiales que habían tramado la conspiración. En abril de 1954 Nasser se convirtió en primer ministro; en noviembre de ese año, Naguib fue destituido y Nasser asumió la autoridad ejecutiva. En julio de 1956 fue elegido oficialmente presidente de la República.

7.10.1. El Egipto de Nasser  Al principio, Nasser siguió una política de acercamiento a Occidente y negoció con éxito la salida de las fuerzas británicas de Egipto en 1954. Pronto evolucionó a una política de neutralidad y solidaridad con otras naciones africanas y asiáticas del Tercer Mundo y se convirtió en el máximo defensor de la unidad árabe.

7.10.1.1 La crisis del canal de Suez  La negativa de los países occidentales a proporcionar armamento a Egipto (que probablemente utilizaría contra Israel) provocó un giro en la política exterior de Nasser, que le acercó al bloque de los países del Este. Como represalia, el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo denegó a Egipto la concesión de un préstamo para financiar el proyecto de la presa de Asuán. Nasser respondió nacionalizando el canal de Suez y trató de utilizar sus ingresos para financiar la construcción del embalse. Irritados por esta decisión, Gran Bretaña y Francia (los principales accionistas en el canal) se unieron a Israel en un ataque a Egipto en 1956. La presión de Estados Unidos y la Unión Soviética forzó a los tres países a abandonar el territorio egipcio, por lo que las fuerzas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fueron desplegadas entre Egipto e Israel.

Con la intención de proseguir el sueño de la unidad árabe, Nasser en 1958 favoreció la unión de Egipto y Siria con el nombre de República Árabe Unida. Aunque sólo duró tres años, pues los sirios se rebelaron y reafirmaron su independencia, Egipto mantuvo el nombre de República Árabe Unida durante varios años.

7.10.1.2 Socialismo árabe  Por lo que respecta a la política interior, el régimen de Nasser suprimió la oposición política y estableció un régimen unipartidista para reformar la vida política. Una serie de decretos limitaron la propiedad de la tierra y disminuyeron el poder de los grupos terratenientes. En 1961 el capital extranjero invertido en el país se nacionalizó, al igual que las infraestructuras públicas y las industrias locales, que pasaron a formar parte del sector público. Este nuevo orden, que Nasser denominó socialismo árabe, pretendía una mayor igualdad social y el crecimiento económico. En 1962, se redactó una Constitución y el partido oficial Unión Nacional pasó a denominarse Unión Socialista Árabe; las mujeres formaron parte del cuerpo electoral. Se eligió la primera mujer miembro del Consejo de Ministros.

7.10.1.3 Guerras de la década de 1960  En 1962, Egipto intervino en la guerra civil de Yemen, al respaldar a los republicanos en el enfrentamiento contra las fuerzas monárquicas. En 1967, Nasser, al continuar la lucha contra Israel, cerró los estrechos de Tirán a los barcos israelíes y solicitó que las fuerzas de la ONU fueran retiradas de la frontera. Los israelíes, al creer que Nasser estaba preparando la guerra, atacaron primero y destruyeron los aeródromos y las posiciones egipcias en el Sinaí, avanzando sus tropas hasta alcanzar la margen derecha del canal de Suez. Esta guerra de los Seis Días dejó a Israel en posesión de toda la península de Sinaí. Cuando las negociaciones parecían no conducir a ningún resultado, Nasser recurrió a la Unión Soviética, que rearmó a Egipto a cambio de una base naval en su territorio.

Nasser murió en 1971. El problema sucesorio se solucionó cuando fue elegido su vicepresidente, Anwar al-Sadat, colaborador durante largo tiempo de Nasser.

7.10.2. El régimen de Sadat  
Los grupos políticos de la oposición eligieron a Sadat como candidato de compromiso, suponiendo que podía ser fácil de manipular. Sin embargo, el nuevo presidente les burló y con el apoyo del ejército, mandó arrestar a los disidentes, puso en libertad a los presos políticos encarcelados por Nasser y proclamó un régimen de liberalización económica y política, en especial para la prensa, que Nasser había controlado estrictamente.

7.10.2.1 La guerra del Yom Kipur  Las escaramuzas entre Egipto e Israel habían continuado desde 1969, y esta guerra de desgaste causó muchas bajas entre las fuerzas militares egipcias. Sadat intentó encontrar una salida mediante la negociación; fracasada ésta, planeó en secreto otro ataque contra Israel. Primero restableció sus vínculos con los estados árabes, sobre todo con Arabia Saudí, que financió la compra de armas a la Unión Soviética. Entonces, el 6 de octubre de 1973, el día sagrado del Yom Kipur y durante el mes santo del Ramadán musulmán, Egipto lanzó un ataque aéreo y terrestre a través del canal de Suez que supuso el inicio de la guerra del Yom Kipur, que sólo finalizó por la intervención de fuerzas de la ONU.

7.10.2.2 Acercamiento con Israel  Aunque Egipto no ganó la guerra, desestabilizó las fronteras establecidas en 1967 y, ayudado por la trayectoria diplomática del secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, recuperó el control del canal de Suez. Al haber elevado la moral egipcia, Sadat se preparó para la ronda de negociaciones. En 1974 y 1975, Egipto e Israel concluyeron una serie nueva de acuerdos gracias a la mediación de Kissinger que proporcionaron la retirada de las tropas del frente del Sinaí. En junio de 1975, Egipto reabrió el canal de Suez, permitiendo el paso a los barcos que transportaban mercancías israelíes. Israel se retiró de ciertos puntos estratégicos y de algunos de los campos petroleros del Sinaí.

Mientras tanto, la situación económica de Egipto empeoró progresivamente; a comienzos de 1976, la deuda del país se estimaba en 4.000 millones de dólares. Al año siguiente, de forma inesperada, Sadat solicitó a los asesores militares soviéticos que abandonaran el país y se acercó a Estados Unidos, al considerarlo un elemento clave de la paz en Próximo Oriente. Incluso más sorprendentemente, el 19 de noviembre de 1977, Sadat viajó a Israel y dio una alocución al Kneset (Parlamento israelí) con una oferta de paz. Esta actitud fue seguida por amplias negociaciones auspiciadas por Estados Unidos. En una conferencia tripartita con el presidente estadounidense Jimmy Carter en Camp David (Maryland), en septiembre de 1978, Sadat y el primer ministro israelí Menajem Beguin firmaron un acuerdo marco para la resolución del conflicto egipcio-israelí. El 26 de marzo de 1979, se firmó en la ciudad de Washington, un tratado de paz entre los dos estados, basado en los acuerdos de Camp David.

7.10.2.3 El asesinato de Sadat  El resto del mundo árabe denunció a Egipto por firmar una paz separada con Israel, y numerosos dirigentes árabes tildaron a Sadat de traidor a la causa árabe. Egipto fue incluso expulsado de la Liga Árabe en 1979, por lo que la sede de la Liga se trasladó de El Cairo a Túnez.

En el interior del país, las protestas contra el tratado de paz surgieron de grupos de fundamentalistas islámicos, lo que provocó una dura represión por parte de Sadat. En tal ambiente, fue asesinado por fundamentalistas religiosos miembros del Ejército, el 6 de octubre de 1981, durante una parada militar que conmemoraba la guerra del Yom Kipur.

7.10.3. Egipto bajo Mubarak  
El vicepresidente Hosni Mubarak sucedió a Sadat. Mientras se adhería a los acuerdos de Camp David, Mubarak procuró aplicar la liberalización política dentro de Egipto así como mejorar las relaciones con otros Estados árabes. Israel finalizó su retirada del Sinaí el 25 de abril de 1982. En enero de 1984, Egipto aceptó una invitación a reincorporarse como miembro número cuadragésimo segundo a la Conferencia Islámica. En abril de ese mismo año, en las primeras elecciones generales celebradas en Egipto bajo la presidencia de Mubarak, el Partido Nacional Democrático del gobierno consiguió el 87% de los votos. Tras un referéndum nacional celebrado en febrero de 1987, autorizó la disolución de la Asamblea Popular, celebrándose nuevas elecciones en abril del mismo año. Aunque el Partido Nacional Democrático obtuvo 338 escaños de los 448, los Hermanos Musulmanes consiguieron un fuerte incremento. El presidente Mubarak resultó reelegido en referéndum en octubre de 1987. En 1989 fue readmitido en el seno de la Liga Árabe. Después de que Egipto formara parte de la coalición que se enfrentó a Irak en la guerra del Golfo Pérsico de 1991, la mitad de sus 20.200 millones dólares de deuda fue condonada por los países aliados, y el resto fue renegociado.

En 1992, los islamistas empezaron a lanzar violentos ataques contra funcionarios gubernamentales, coptos, turistas, mujeres que no se cubrían el rostro con velo y otros sectores en una campaña para sustituir el gobierno de Mubarak por otro basado en el estricto cumplimiento de la ley islámica. Como consecuencia de estos ataques, los ingresos procedentes del turismo cayeron un 42% entre 1992 y 1993. El gobierno tomó medidas enérgicas contra los militantes fundamentalistas, llegando a ejecutar a 29 de ellos en 1993. En octubre de 1993, Mubarak ganó un referéndum por el que fue reelegido para un tercer mandato presidencial. En 1994, continuó la violencia por parte de los militantes islámicos que intensificaron los atentados contra turistas y extranjeros, llegando a apuñalar al premio Nobel Naguib Mahfuz. El 26 de junio de 1995, Mubarak escapó a un atentado, al parecer efectuado por islamistas egipcios, mientras visitaba Addis Abeba (Etiopía). Más tarde criticó a Sudán por dar refugio a sus atacantes, país con el que sus relaciones han ido empeorando al considerarle el centro de las actividades de los fundamentalistas, que durante 1996 continuaron afectando al sector turístico, con el consiguiente descenso en el ingreso de divisas.


Durante los meses de noviembre y diciembre de 1995 se celebraron elecciones legislativas, que nuevamente se desarrollaron en un ambiente de disturbios, protagonizados por las fuerzas del orden y los islamistas, que se saldaron con más de 50 muertos. Todos estos acontecimientos acaecidos en los últimos años contribuyeron al endurecimiento del régimen frente a los integristas islámicos y a la convocatoria de una cumbre antiterrorista, en marzo de 1996. En junio de este mismo año, el primer ministro Sdiqi fue sustituido en el cargo por Kamal al-Ganduri, ex ministro de Planificación. También en junio tuvo lugar la cumbre árabe de El Cairo, que congregó a los principales dirigentes de todos los países árabes, a excepción de Irak, y en la que se puso de manifiesto el compromiso de iniciar un proceso de paz en la región.

"Egipto (república)," Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.