Efectos del alcohol en mujer embarazada

Alcoholismo y embarazo. Daños al feto. Distrofias. Pronóstico. Tratamiento. Prevención

  • Enviado por: Marina Melero
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas

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EFECTOS DEL ALCOHOL EN EL

FETO Y EN EL POSTERIOR DESARROLLO

DEL NIÑO

INTRODUCCIÓN

Las pruebas demuestran que una mujer que consume grandes cantidades de alcohol durante la gestación coloca al hijo, que aún no ha nacido, en una situación de alto riesgo de aparición de daños y déficits mentales y físicos durante la infancia.

Se sabe con certeza que el alcohol cruza libremente la barrera placentaria y alcanza el feto. Todo el mundo sabe que un exceso en el consumo de alcohol por parte de la madre puede afectar negativamente al feto, pero se tiene menos conocimiento de que un consumo de pequeñas a moderadas dosis de alcohol también pueden conducir a consecuencias peligrosas. La ingesta de pequeñas cantidades de alcohol, como 30 ml al día, puede hacer que el niño manifieste un peso inferior al normal y se ha observado un aumento del riesgo de aborto espontáneo con ingestas de alcohol tan insignificantes como 30 ml a la semana y aumenta, del mismo modo, la probabilidad de que el niño padezca malformaciones y defectos importantes caracterizados como el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF) (cuyo cuadro clínico veremos y detallaremos más adelante), no obstante, aún no llegando a padecer todo el cuadro clínico del síndrome alcohólico fetal, el feto puede padecer alguno de esos síntomas aislados.

DEFINICIÓN DEL PROBLEMA

El síndrome de alcoholismo fetal es un conjunto de alteraciones o manifestaciones que determinan una enfermedad. Esta puede darse en los niños recién nacidos y se presenta generalmente cuando la madre toma bebidas alcohólicas en exceso durante todo el embarazo. Estas alteraciones pueden ser tanto físicas cómo psicológicas.

Muchos de los estudios sobre efectos del consumo de alcohol en el feto muestran una correlación positiva entre consumo de alcohol materno y riesgo de anomalías fetales, (es decir, a mayor consumo de alcohol, mayor riesgo de anomalías). Vamos a poner un ejemplo:

- si se toman 3 bebidas diarias, y por bebidas se entiendo desde una bebida mezclada, hasta un vaso de vino pasando por una cerveza (ya que tienen más o menos la misma cantidad de alcohol) aumenta la probabilidad de que el niño nazca muerto.

- del mismo modo aumenta la probabilidad de abortos espontáneos durante el 2º trimestre de gestación en aquellas mujeres que toman 3 o más bebidas diarias que en las que toman menos de una bebida al día.

Aunque, según estudios, parece que no es necesario el consumo de alcohol diario y regular para que se desarrollen anomalías fetales, basta con un consumo moderado o incluso un consumo pequeño, la cantidad de alcohol necesario para causar daño al feto varía dependiendo del peso y de los hábitos de cada persona en el consumo de alcohol, podemos sintetizar señalando que en dosis de bajas a moderadas los efectos del alcohol en el feto puede manifestarse desde que el tamaño y peso es menor (con los riesgos que ello supone) hasta llegar a padecer un retraso mental. A dosis importantes durante períodos prolongados en el embarazo puede aparecer el síndrome alcohólico fetal o síndrome del alcohol en el feto con todos y cada una de las afecciones que incluye su cuadro clínico que, a grandes rasgos, es:

- Dismorfología o malformaciones faciales.

- Déficit del crecimiento prenatal (antes del nacimiento)

- Malformación del sistema nervioso central, incluyendo retraso mental.

Señalar que la 2ª causa más frecuente de retraso mental es, de hecho, el consumo de alcohol por parte de la madre. La causa más conocida de retraso mental en todo el mundo es la inanición y la mala nutrición, que indirectamente está relacionada con el consumo de alcohol durante el embarazo, ya que una mujer que toma frecuentemente alcohol se alimenta mal y por tanto no nutre bien el bebé, por tanto es otra de las causas que pueden afectar el desarrollo del bebé como también:

- puede haber deshidratación en la madre (falta de líquidos), ya que generalmente, las alcohólicas no suelen tomar otro tipo de bebidas).

- el sistema hormonal de una madre que toma alcohol se ve afectado, especialmente en el funcionamiento de la placenta, lo que provoca que el transporte de nutrientes, oxigeno, y desechos no sea el adecuado.

- se producen también alteraciones en el cerebro del feto, ya que el alcohol afecta casi todas las células, principalmente las de un bebé que está en formación dentro del útero de la madre.

- el alcohol destruye las neuronas (célula nerviosa que no se regenera), afectando especialmente en la formación o malformación de las neuronas del bebé.

La cantidad de alcohol por día o por semana necesaria para causar daño no ha sido especificada, en los ejemplos anteriores hablamos de ”aumento de la probabilidad de padecer algún trastorno” no de “seguridad de que lo padezca”, ya que “esa probabilidad” varía dependiendo de la cantidad de alcohol que consuma, del peso de la madre y de la fuerza del bebé.

Las anomalías importantes, como las que se observan en el síndrome alcohólico fetal, persisten indefinidamente y se prolongan, probablemente, durante toda la vida.

Existen otras sustancias psicoactivas, especialmente la cocaína y la marihuana, que se consumen a menudo junto con el alcohol. Se ha descrito un síndrome de la cocaína en el feto parecido al síndrome alcohólico fetal. También es frecuente la aparición de enfermedades asociadas a los alcohólicos y drogadictos , por ejemplo, el sistema inmunitario se halla afectado y disminuido por los efectos tóxicos del alcohol e indirectamente por la desnutrición, dando lugar a un mayor índice de infecciones especialmente víricas (es decir, debido a virus) las cuales pueden producir anomalías que no se pueden concretar y que se puede encuadrar dentro de los efectos nocivos del alcohol en el feto.

¿POR QUÉ EL ALCOHOL ES NOCIVO?

Durante la gestación, concretamente durante el período embrionario (aproximadamente desde la 4ª semana al 4º mes) se forman los órganos. Para la formación de estos órganos es necesaria la glucosa y para crearse los metabolismo glucogénicos es necesaria la existencia de dos enzimas:

- APOENZIMAS ( de procedencia endógena, las aporta el embrión)

- COENIMAS (de procedencia exógena, las aporta el exterior)

Si una sustancia tóxica, como es el alcohol, es ingerida en el momento de la elaboración de esos metabolismos glucogénicos, es posible que afecte a una de esas dos enzimas no funcionando, no uniéndose, haciendo que el órgano que se está formando en ese momento se forme mal o que ni siguiera tenga lugar su formación.

Existen datos que indican que otro de los efectos adversos pueden ser debido a que el alcohol altera la transferencia placentaria de aminoácidos esenciales y de zinc, necesarios para la síntesis proteica, produciendo, por tanto, un retraso en el crecimiento intrauterino.

Como ya he señalado anteriormente, la desnutrición materna por el alcoholismo repercutirá mediante un bajo aporte calórico proteico al feto, por consiguiente se producirá la desnutrición intrauterina, irrecuperable en la vida posnatal.

Se piensa que las anomalías craneo-faciales y cerebrales pueden ser consecuencia del ambiente alcohólico intrauterino, sin embargo, se ha señalado que dichas anomalías pueden estar en relación con que el óvulo materno se ha envejecido tanto por la desnutrición materna como por el mismo ambiente alcohólico en que el óvulo se ha encontrado durante tiempo. Así resulta lógico relacionar las anomalías craneo-faciales y de otras zonas (miembros, corazón, hernias, etc) con las encontradas en otros síndromes de malformación congénica que nos pueden llevar a pensar por un lado en herencia autosómica recesiva como, por otro lado a que se produzcan debido al envejecimiento del óvulo o espermatozoide. (ejm. Síndrome de Facies Fetal, Discrania-pigo-falangia...)

¿QUÉ LE PASA AL BEBÉ?

(TRANSPARENCIA)

Los bebés en formación dentro del útero, expuestos al alcohol, generalmente nacen antes de la fecha prevista naturalmente. La circunferencia de la cabeza (perímetro cefálico), el peso y la estatura suelen ser inferiores (recién nacidos hipotróficos), lo que implica que todo o parte de su organismo no logra desarrollarse lo suficiente y llega a estar inmadura (recién nacidos prematuros, que tienen una mortalidad media del 6%)

Estos bebés al nacer con esta alteración, producto del alcohol, no se reponen fácilmente. El peso y la estatura siempre se mantendrán entre los porcentajes o valores más bajos en comparación con niños que nacen sanos.

Los desórdenes o problemas del desarrollo del Sistema Nervioso Central, son muy variables:

- Síndrome de abstinencia neonatal.

- mala regulación de los estados de vigilia y de sueño.

- irritabilidad, intranquilidad, llora sin motivo aparente, no quiere que le carguen, que le cojan.

- se mueve constantemente.

- llega a registrarse desde un pequeño retraso mental, a un retraso mental grave, distracción, falta de concentración, retraso al hablar, problemas para oír o ver, problemas al relacionarse con otras personas y en controlar su comportamiento.

Las diferencias faciales incluyen: (distrofias craneo-faciales)

- frente angosta o corta

- abertura de los párpados muy chica ya que, a veces, se puede observar un pliegue de piel que cubre la parte o ángulo interno del ojo, con el párpado superior caído.

- ojos demasiados pequeños (microftalmía)

- labio superior delgado

- mandíbula con falta de desarrollo (de perfil se ve hundida)

- paladar hendido o separado en dos partes

- orejas malformadas (más pequeñas e implantadas por debajo de lo normal)

Pueden existir otro tipo de alteraciones:

- músculos rígidos o contraídos

- endurecimiento de las articulaciones, sobre todo codos y rodillas.

- defectos de la pared que divide el corazón, con problemas cardiacos.

- Vértebras de la columna a nivel del cuello unidas unas con otras.

- Lunares de sangre de color rojo oscuro.

Las diferentes anomalías pueden depender de:

- la dosis de alcohol a que se expuso al feto.

- el momento del desarrollo fetal en el que se consume el alcohol (la etapa más crítica consta de los primeros tres meses de embarazo, ya que es cuando el bebé se forma)

- Las diferencias individuales de cada feto para resistir los efectos del alcohol.

Únicamente se ha encontrado un cuadro clínico completo del Síndrome Alcohólico Fetal en los bebés de madres alcohólicas, no obstante, en los bebés de madres que consumen alcohol de manera esporádica se ha encontrado alguno de los síntomas que dependerá del momento en que se ha consumido el alcohol así los estudios indican que el estado del desarrollo fetal tiene un efecto importante en el tipo de anomalía que aparecerá.

- durante el 1er trimestre se produce, más probablemente, dismorfologías o malformaciones.

- durante el 2º trimestre pérdida del feto.

- durante el 3er trimestre, disminución del crecimiento intrauterino. El consumo de alcohol durante este trimestre puede dar lugar a problemas en el comportamiento intelectual y desarrollo motor aún en ausencia de malformaciones en cráneo y cara.

COMPLICACIONES

Las complicaciones que se presentan con mayor frecuencia son las siguientes:

- Microftalmia (ojos demasiado pequeños)

- Estrabismo (uno o los dos ojos se desvían)

- Pecho “excavado” o sumido.

- Lengua “subdesarrollada”.

- Hirsutismo facial (la cara del bebé está cubierta de vello).

- Defectos en el diafragma (músculo de la respiración).

- Pliegues de la palma de la mano cortos lo cual implica una dificultad en la extensión de los dedos.

- Se está estudiando una relación directa entre la ingesta de alcohol en útero y la presencia de cáncer.

- Insuficiencia cardíaca (el corazón del bebé no funciona normalmente)

- Bronconeumonías.

- Desnutrición.

PREVENCIÓN

Educación a la población, principalmente a las mujeres que tienen la posibilidad de quedar embarazadas para limitar el consumo de bebidas alcohólicas. Lo indicado es el no consumo de las mismas durante todo el embarazo. El retraso mental relacionado con el alcohol puede prevenirse.

Suspender la ingesta exagerada de alcohol después del primer trimestre no modifica el riesgo de malformaciones, aunque puede disminuir la presencia de problemas en las funciones del Sistema Nervioso Central.

El alcohol que se ingiere cuando las madres dan el pecho a su bebé, pasa a través de la leche materna, y cabe indicar que tienen un efecto ligero, pero degenerativo en el desarrollo motor (no en el mental) del recién nacido. El alcohol debe evitarse durante el embarazo y períodos de lactancia.

TRATAMIENTO

Para los bebés que nacen con malformaciones mayores el tratamiento es quirúrgico.

No obstante, los que nacen con malformaciones menores se recomienda dar estimulación temprana para lograr un mejor desarrollo motor, mediante la rehabilitación.

A los niños con problemas de aprendizaje, de concentración, al hablar, e incluso con retraso mental se recomienda la ayuda de especialistas en cada una de las materias por ejemplo: logopedas, psicólogos, maestros en educación especial...

A aquellos niños que padezcan defectos físicos aparentes, así como a las madres alcohólicas, se les recomienda apoyo psicológico y emocional por parte de la familia. Su integración en la sociedad es fundamental.

PRONÓSTICO

Al abarcar tantas malformaciones o enfermedades es difícil concretar un pronóstico concreto. El pronóstico depende del tipo de malformación o complicación que se presente, de la rapidez con que se trate el problema, y de la resistencia que presente cada niño.

El tiempo de vida probablemente está reducido y no se puede esperar que mejore la deficiencia mental ni la del crecimiento al cien por ciento.

En cuanto a la probabilidad de que se repita dependerá del consumo de alcohol en la madre, así como de la cantidad del mismo durante cada uno de sus embarazos.

Así, a modo de cierre, podemos señalar que aún pequeñas cantidades de alcohol pueden aumentar los riesgos de los defectos de nacimiento pudiendo incluso afectar al Sistema Nervioso Central. Por eso, lo más seguro es no beber nada de alcohol durante el embarazo. De hecho, es mejor dejar de beber antes de tratar de quedar embarazada. Tres semanas después de concebir, ya se están formando los órganos importantes del bebé, pero a estas alturas puede que no sepa todavía que está embarazada. Durante esa etapa, el alcohol puede afectar al cerebro y al organismo del bebé en desarrollo.

Después que nazca el bebé, conviene seguir evitando el alcohol si le da el pecho. El alcohol puede llegar al bebé por medio de la leche materna, lo que podría causarle problemas de desarrollo.

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