Educación sexual

Relaciones sexuales. Heterosexualidad. Sexualidad y adolescencia. Métodos anticonceptivos

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LAS RELACIONES HETEROSEXUALES PRECOSES

“Esta clase de relaciones se han hecho mas frecuentes en nuestra época”. Las causas socioculturales son evidentes. Las reivindicasiones de experiencias prenupciales son mas frecuentes por parte de uno y otro sexo.

La necesidad sexual del mundo es en efecto más estimulante y crea una tensión que de no descargarse por la vía erótica se expresa por la violencia.

En la chica la sexualidad se inscribe en un sentimiento independiente que, muy a menudo, se confunden con una necesidad de ternura, de ahí que en la mujer el acto sexual casi nunca pueda ir aislado del contexto afectivo.

“LOS PELIGROS DE LAS RELACIONES SEXUALES PRECOSES PUEDEN ABARCAR, DESDE DESAREGLOS PSIUIATRICOS ASTA ABORTOS CLANDESTINOS, DESDE TENTATIVAS DE SUICIDIO ASTA LA FRIGUIDEZ”

EL EMBARAZO DE LA ADOLESCENTE

Cuando una adolescente descubre que esta embarazada enfrenta serios problemas, ha de afrontar a sus padres, a sus amigos, a su medio escolar y ala sociedad.

Al encontrarse dividida entre el deseo de maternidad con frecuencia muy vivo en la muchacha y el rechazo del hijo cuya venida ocasiona tantos problemas, imagina la actitud que tendría que adoptar en caso de embarazo.

Aveces prefiere someter el problema a sus padres antes de decidir cualquier otra cosa. O bien piensa en el matrimonio o incluso asume la carga de criar a su hijo. Por lo general no descarta la eventualidad de una interrupción voluntaria del embarazo.

Es un periodo tan difícil como la adolescencia en el que aun trata de callarse a sí misma.

El peso le parece excesivo para sus frágiles espaldas. Apenas salida de la infancia, no puede, de golpe completar su imagen corporal escapar a la tutela familiar para ser elle misma y controlar la oleada de emociones que su maternidad suscita.

Las futuras madres entre las adolescentes viven su embarazo con un sentimiento de soledad, incluso abandono.

El periodo que sigue al parto resulta penoso. La mayoría de los adolescentes coinciden que en la medida en el niño no es deseado, el aborto constituye la solución mas indicada, por no decir la más deseable.

Esta opinión es compartida por jóvenes apegadas a sus creencias religiosas, aunque la religión continua siendo hostil al aborto.

Hay que señalar la repugnancia que experimenta una joven adolescente que descubre que esta embarazada cuando tiene que confesar su estado a una familia excesivamente rígida que jamas la ha informado a cerca de las realidades sexuales. En los casos en que existe una relación de compañía y de aceptación mutuas, la ayuda que aportan los padres es la indispensable. Algunas desean mantener su relación sexual con el compañero, otras adolescentes rehusan el matrimonio y de la dependencia económica con respecto al hombre. Pero son muy pocas las adolescentes que tienen la madurez suficiente para girar sola a su hijo, sin la ayuda de la familia o del compañero.

A pesar de las numerosas y de las múltiples aprensiones en ocasiones ella recurre al aborto.

La adolescente se angustia ante la idea de que no será capaz de proteger de los cuidados necesarios.

EL ABORTO PROVOCADO

Él numero de abortos ilegales es imposible de precisar, por que son los resultados de maniobras clandestinas que, en la mayoría de las causas permanecen ignoradas.

Estos abortos clandestinos son practicados en condiciones casi siempre peligrosas para la salud física y psíquica de la mujer. A menudo dramáticas consecuencias de ello a largo plazo, son la esterilidad o infecciones crónicas. Cierto que la aparición y el empleo de antibióticos han disminuido la gravedad de las complicaciones pero este nuevo recurso no impide que año muera un numero considerables de mujeres víctimas de este tipo de abortos.

Las complicaciones de los abortos provocados son múltiples:


  • Hemorragias copiosas

  • Intoxicaciones


  • Imperfecciones

  • Secuelas que pueden persistir toda la vida


PREVENCIÓN

Es importante saber que no existe ningún método anticonceptivo perfecto, que vaya bien a todas las mujeres -u hombres-, a todas las edades y en todas las situaciones. Cada mujer o varón debe decidir en las distintas etapas de su vida fértil cuál es el anticonceptivo más adecuado a su situación, estado de salud... etc. Conviene siempre consultar con el médico. Se está investigando constantemente sobre nuevos anticonceptivos, más eficaces y con menos efectos secundarios. Casi todos son variaciones sobre los que en esta Guía se describen. Sólo se han incluido en ella los que están suficientemente experimentados y al alcance de la mayor parte de la población.

No son métodos seguros:

No evitamos el embarazo con estos métodos:
Lactancia prolongada. Durante la lactancia hay ovulación y, por tanto, puede haber embarazo. Es un período fértil. Si no quieres quedar embarazada, debes utilizar un método anticonceptivo.

Lavados vaginales después de un coito. No sirven para nada. Los espermatozoides llegan rápidamente al cuello del útero. Además se altera el medio natural de la vagina. No debes practicarlo

. Coito interrumpido, bajarse en marcha, marcha atrás, etc. Consiste en retirar el pene justo antes de la eyaculación y efectuar ésta fuera de la vagina. Además de exigir mucho control por parte del hombre y de que antes de la eyaculación se expulsa un liquido lubricante que puede llevar espermatozoides, este método puede producir graves trastornos sexuales. Durante la excitación sexual afluye mucha sangre a los órganos genitales. Esta sangre se reparte por todo el cuerpo en el momento del orgasmo. Si se corta bruscamente la excitación, queda toda la zona congestionada y, con el tiempo y la repetición, se pueden llegar a producir congestiones pelvianas que originan dolores fuertes en el bajo vientre, espalda, etc. Desgraciadamente, este "método" es el que más se sigue prácticamente en nuestro país. No sirve como anticonceptivo y puede provocar problemas sexuales y psicológicos. Durante la menstruación hay muy pocas posibilidades de que se produzca un embarazo. Sin embargo, no hay seguridad absoluta. Ten cuidado

Son métodos poco seguros:

Los que se señalan a continuación suelen ser poco seguros porque su correcta utilización exige un gran conocimiento de nuestro cuerpo que no solemos tener. Si te animas a practicarlos, debes estar bien informada y abstenerte de tener relaciones sexuales con coito durante los días fértiles. Es preciso que tu pareja esté de acuerdo y participe lo más posible.

Ritmo, ogino, etc. Consiste en abstenerse de realizar el coito durante los días que preceden y siguen a la ovulación. Aparte de que esto ya condiciona la espontaneidad de nuestra sexualidad, para hacerlo bien hay que efectuar una serie de cálculos muy complicados para determinar cuáles son esos días. Para practicarlo correctamente tienes que apuntar por lo menos durante doce meses las fechas de tu ciclo menstrual. El óvulo vive durante doce horas, y los espermatozoides, de cuarenta y ocho a setenta y dos horas en el interior del útero. Por tanto, hay que evitar el coito durante los cinco días anteriores a la ovulación y el día siguiente a ésta. Anota el primer día de la regla como día 1 y el día anterior al inicio de la siguiente como último día del ciclo. Después de 12 ciclos puedes empezar los cálculos. Cuenta el número de días del ciclo más corto y el del más largo. Resta 18 del número de días del ciclo más corto. Esto te dará el número del primer día en que existe riesgo de embarazo. Resta 11 del número de días del ciclo más largo. Así hallarás el número del último día con riesgo de embarazo; el período comprendido entre estos dos días es período fértil y, por tanto, no debes realizar ningún coito si no quieres quedar embarazada. Continúa anotando tu ciclo cada mes y sigue los cálculos en base, siempre, a los últimos doce ciclos anotados.

Temperatura. Se trata de otro sistema para averiguar los días fértiles y abstenerse de realizar un coito durante ellos. Debes tomarte la temperatura cada mañana en ayunas antes de levantarte. En los días siguientes a la regla la temperatura es baja, y baja más aún justo antes de la ovulación, para aumentar inmediatamente después. Permanece alta hasta la siguiente menstruación. Los días fértiles son los anteriores y siguientes a la ovulación. El período de "seguridad" lo debes contar a partir de tres días de la temperatura más alta, hasta la siguiente menstruación. Para hacerlo bien necesitas un termómetro capaz de registrar pequeños cambios -son de alrededor de medio grado- y anotarlos en un papel milimetrado. Cualquier tensión nerviosa, resfriado, etc., puede introducir cambios en tu temperatura. Aparte de seguir condicionando tu sexualidad, este método es tan poco fiable como el anterior. Hay mujeres que ovulan dos veces en el mismo ciclo. Existe también la posibilidad de ovular en momentos determinados de fuerte tensión emocional.

Método del moco cervical o Billings. Consiste en determinar los días fértiles mediante la observación de los cambios que se producen en el moco cervical. Después de la menstruación hay unos días de sequedad (ausencia de moco cervical). Luego empieza a aparecer una mucosidad pegajosa y sensación de humedad. Ha empezado el período fértil. El moco va volviéndose cada día más elástico y lubricante -días de máxima fertilidad- hasta llegar al "día pico", a partir del cual el moco vuelve a ser más opaco y pegajoso; son días de fecundidad posible, pero decreciente. Desde el 4º día después del "día pico" empieza el período infértil. Durante ellos puede haber sequedad o moco opaco. Durante los días fértiles debe evitarse todo contacto genital. Para usar este método correctamente no deben utilizarse ni preservativos, ni diafragmas, ni cremas espermicidas, DIU o píldora, pues todos ellos producen alteraciones del moco. Otros factores pueden producir alteraciones del moco cervical: El estrés puede retrasar la ovulación o eliminarla de un ciclo; los viajes también pueden atrasarla. Una infección u otra enfermedad. El moco cervical aumenta en cantidad o cambia de olor o color. Algunos medicamentos. Tranquilizantes, hormonas, antihistamínicos, antibióticos. Duchas vaginales y aerosoles. Tras un raspado uterino puede retrasarse la ovulación y, por tanto, tardará en aparecer el moco fértil. Es conveniente evitar tener relaciones sexuales con coito hasta reconocer el "día pico", porque puede haber alteraciones temporales en el moco cervical. Si te decides a utilizar este método, observa durante un ciclo completo los cambios en tu moco cervical haciendo anotaciones diarias sobre su consistencia y las sensaciones que percibes. Durante dicho ciclo debes abstenerte de tener relaciones sexuales con coito, para evitar confusiones entre el líquido seminal y el moco cervical y para conocer la sensación que éste produce desde su aparición. No debes rebuscar el moco mediante un examen interno. Simplemente antes de orinar puedes recogerlo sobre papel higiénico o con los dedos en la entrada de la vagina.

Espermicidas utilizados solos. Son productos químicos en forma de óvulos vaginales, cremas o geles que se introducen en la vagina diez minutos antes de un coito. Supuestamente matan a los espermatozoides. La realidad es que no siempre lo consiguen. Fallan en gran cantidad de ocasiones. No es conveniente su utilización única. Veremos más adelante cómo sí sirven de complemento a otros sistemas.

Métodos mas seguros:

Diafragma con espermicida.
Consiste en un capuchón de goma flexible que se introduce en la vagina de forma que quede cubierto el cuello del útero. Debe usarse siempre junto con una crema espermicida. Antes de introducirlo hay que impregnarlo por fuera y por dentro de dicha crema. Se utiliza cada vez que va a haber penetración. Debe colocarse diez minutos antes del coito y permanecer colocado ocho horas después. Si se hacen varios coitos hay que introducir crema con el aplicador antes de cada uno y contar las ocho horas a partir del último. Aunque pueda parecer engorroso, todo depende de cómo sepas tomarte el asunto. Intenta "jugar" con el diafragma y con tu compañero. La ventaja fundamental de este sistema en que carece de efectos secundarios. Para adquirir tu diafragma debes ir a un centro sanitario. Allí te tomarán las medidas precisas y te indicarán la talla que necesitas. También te enseñarán a colocártelo y a comprobar que te lo has puesto correctamente. El diafragma te puede ayudar a conocer mejor tu cuerpo, a quitarte el miedo que a veces nos dan nuestros genitales. Después de utilizarlo hay que lavarlo con agua y jabón neutro, secarlo y guardarlo impregnado de polvos de talco. Comprueba de vez en cuando que la goma está en buen estado. Cada dos años debes cambiarlo. Bien utilizado, siempre con cremas, es un sistema bastante seguro.

Preservativo o condón.
Es una funda de goma lubricada que se coloca cuando el pene está erecto. Hay que colocarlo de forma que quede espacio libre en la punta para que se deposite el semen. La mayoría de los que puedes adquirir en farmacias llevan ya incorporado un pequeño depósito para este fin. El hombre, una vez que ha eyaculado, debe sujetarlo por la base con la punta de los dedos para evitar que se desenrolle y salga el semen. Debe retirar el pene antes de que haya desaparecido del todo la erección. Este método es casi el único que existe para los hombres. No está mal que ellos también se responsabilicen del embarazo que pueden causar. La ventaja fundamental es que carece de efectos secundarios. Resulta suficientemente seguro si se utiliza correctamente.

Dispositivo intrauterino (espiral).
Los dispositivos intrauterinos son pequeños objetos que se introducen en el útero. Tienen tres efectos: Dificultan el paso de los espermatozoides hacia las trompas. Aumentan la movilidad de éstas, dificultando la fecundación. Impiden la anidación del óvulo en el supuesto de que haya habido fecundación. Es bastante seguro. Te lo tiene que colocar el médico y permanecer entre dos y cinco años, según la clase de DIU que utilices. El problema de este método son los efectos secundarios. No es muy recomendable para mujeres que nunca han tenido un embarazo, ni para las que han tenido más de cinco. Puede haber rechazo al ser colocado. Es normal que durante los tres primeros meses tengas reglas más abundantes y quizás algo más molestas de lo habitual. Después de transcurrido este tiempo, todo volverá a la normalidad, aunque es posible que tengas alguna pérdida (manchas) entre períodos. Esto no tiene mayor importancia. Antes de la colocación hay que comprobar que no tienes ninguna infección del útero o vagina. El médico te lo colocará cuando estés menstruando, ya que entonces hay seguridad de que no éstas embarazada y, además, el cuello del útero está más abierto. Cuando tienes el DIU puesto debes controlar más estrechamente que nunca cualquier pequeña infección vaginal, ya que, al haber contacto entre vagina y el útero a través del hilo del DIU, puede haber complicaciones. Si sientes escozor en la vagina o flujo maloliente, debes de ir al médico. No es conveniente usar tampones durante la regla, pues podrían enrollarse en el hilo. Después de cada regla puedes comprobar, introduciendo tus dedos en la vagina, que el hilo permanece en su sitio, y, por tanto, también el DIU. Se trata de un método eficaz y cómodo.

La píldora.
Es un medicamento compuesto por dos sustancias: estrógenos y progesterona sintéticos similares a las hormonas femeninas. Estas sustancias se expanden a través de la sangre por todo el cuerpo, impidiendo que los ovarios produzcan un óvulo. Por tanto, no puede haber fecundación. Es el método más seguro y no interfiere para nada en las relaciones sexuales. Sin embargo hay que tener en cuenta: Que las mujeres con trastornos circulatorios y cardiovasculares (desde varices hasta hemorragia cerebral) no deben tomarla. Tampoco las que tienen trastornos de hígado o vesícula, ni las que padecen diabetes. Hay que tomarla siempre bajo control médico. Normas para su uso correcto: No tomarla sin previo examen médico. Los envases suelen ser de 21 pastillas: Hay que tomar la primera el 1º ó 5º día de la menstruación, y las siguientes cada día a la misma hora, aproximadamente. Al terminar el envase, se descansa durante siete días, fecha a partir de la cual se debe empezar a tomar el siguiente envase. Durante esos días aparece la menstruación. Si un día te olvidas de tomar la pastilla a la hora de costumbre, debes tomarla en las doce horas siguientes y tomar la de ese día a la acostumbrada. Si pasan más de doce horas, la seguridad ya no está garantizada. Continúa con el envase, pero utiliza un método complementario ese mes. Durante la semana de descanso entre caja y caja sigues estando protegida. En caso de vómitos o diarrea fuerte en las horas siguientes a la toma de la píldora, es conveniente tomar otra. Debes avisar al médico de que estás tomando la píldora en el caso de que hayas de ser intervenida quirúrgicamente. Existen medicamentos que no debes tomar a la vez que la píldora: Ampicilina (antibióticos), Rifampicina (antituberculoso), barbitúricos y antiepilépticos. Consulta a tu médico. El alcohol en grandes cantidades está contraindicado porque interfiere la acción de la píldora. A partir de los treinta y cinco años y especialmente en mujeres fumadoras y obesas, se desaconseja este método. Lo que es fundamental es utilizar este sistema con control médico serio y durante períodos no superiores a cinco años.

La esterilización: otro método definitivo
Ha sido despenalizada en junio de 1983. La esterilización masculina se llama vasectomía y la femenina ligadura de trompas.

La vasectomía.
Consiste en quitar una pequeña parte del tubo que lleva los espermatozoides desde los testículos, donde se forman, de manera que el líquido que se emite en la eyaculación no lleva espermatozoides. No tiene efectos secundarios. No interfiere en la relación sexual, ni en la capacidad de erección, líbido, etc. Se trata de una intervención sencilla, que puede molestar durante un par de días. Hasta pasadas varias semanas el semen continuará teniendo espermatozoides, por lo que debe utilizarse en estas primeras semanas otro anticonceptivo complementario. Está en experimentación la forma de hacer reversible este método, y en algunos casos se consigue.

Ligaduras de trompas.
Consiste en cauterizar o cortar las trompas de falopio, de manera que queda cerrado el paso a los óvulos y espermatozoides. Actualmente, la intervención es sencilla y sólo requiere un par de días de hospitalización. La mujer continúa con su ciclo hormonal, sus reglas y sus óvulos, lo único que ocurre es que, al encontrar éstos el camino cerrado, se reabsorben. No interfiere en la líbido, ni en las relaciones sexuales. Si tienes ya varios hijos, o la idea muy clara de que no deseas tener más, puedes utilizar este sistema y te evitarás muchos problemas. Existe una posibilidad para casos excepcionales y de mucho apuro: la píldora del día siguiente. Es un compuesto hormonal fuerte que, tomado o inyectado durante las cuarenta y ocho horas siguientes a un coito efectuado sin protección, impide la anidación del óvulo en el caso de que haya sido fecundado. Debe recetarlo un médico/a y ser utilizado sólo muy excepcionalmente, pues las dosis de hormonas es muy alta y puede haber efectos secundarios. En caso de violación, aparte de la denuncia que hagas en comisaría, debes acudir a un centro médico para que te reconozcan y certifiquen el hecho, Puedes pedir que te receten dicho medicamento.