Educación en Argentina

Cultura. Sistema educativo. Aspectos políticos, sociales, económicos. Personal docente. Profesorado argentino. Alumnos. Comportamiento

  • Enviado por: Guillermo Di Fini
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 26 páginas
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- “ACTUACIÓN DEL ROL DOCENTE

EN EL CONTEXTO DE LA SITUACIÓN

ARGENTINA DE HOY” -

INDICE

INTRODUCCIÓN..................................................................................................... 3

DESARROLLO:

GLOBALIZACIÓN................................................................................................... 3

NEOLOBERALISMO............................................................................................... 5

TRANSFORMACIÓN SOCIAL.............................................................................. 5

CRISIS SOCIAL Y EDUCATIVA........................................................................... 7

ESCUELA Y POBREZA........................................................................................... 7

POBREZA................................................................................................................... 8

EXCLUSIÓN SOCIAL.............................................................................................. 10

EDUCACIÓN.............................................................................................................. 11

LA ESCUELA Y SUS DESAFÍOS............................................................................ 12

DOCENTES................................................................................................................. 16

DOCENTES Y SUS ALUMNOS................................................................................ 21

DOCENTES EN EL AULA........................................................................................ 22

CONCLUSIÓN............................................................................................................. 25

BIBLIOGRAFÍA.......................................................................................................... 27

INTRODUCCIÓN:

En el presente trabajo monográfico, estudio el tema de la actuación del rol docente, en el contexto de la situación argentina de hoy.

Para ello, el método que he seguido, para el análisis del tema, fue la indagación bibliográfica. Analizando y relacionando distintos enfoques, dados por diversos especialistas, (en pedagogía, sociología, política y educación), en cuanto a la educación, especialmente centrada en la figura del docente, con respecto a contextos de pobreza.

En cuanto al desarrollo del tema, empezaré tratando los aspectos macros, como lo son las políticas sociales y económicas en el ámbito internacional, explicitando el tema de la globalización y las ideologías neoliberales, tanto así como las transformaciones sociales que suceden en la actualidad, a escala mundial. Continuaré detallando aspectos característicos de nuestra región latinoamericana, orientado a los aspectos sociales y educativos. Seguiré por la realidad educativa nacional, asimismo definiendo los conceptos de pobreza, exclusión social y educación, hasta llegar a tratar aspectos micros, al enfocarnos en el aula, donde el docente está cumpliendo con el ejercicio de su rol, frente a sus alumnos.

Por lo tanto, los conceptos, los análisis, las experiencias y las informaciones que presento en éste trabajo, obtenidas por distintos medios, (libros, internet, periódicos, etc), los relacionaré entre sí, siguiendo el “hilo conductor”, de ¿cómo los problemas sociales a escala mundial, repercuten en el aula argentina? y ¿cómo el docente desde su rol, debe afrontar la realidad, que hoy le teca vivir?

Nota: En letra cursiva, estarán escritas las palabras de los diversos autores que identificaré por medio de las notas al pie y en letra normal escribiré mis propios comentarios, presentaciones y críticas respectivas.

DESARROLLO:

GLOBALIZACIÓN:

En el mundo de hoy, desde los sectores políticos y económicos dominantes, como son los principales países industrializados o del primer mundo, como gustan identificarse, (EEUU, Japón, Inglaterra, Alemania, etc) y los grandes centros económicos-financieros, (El Banco Mundial, El FMI, etc); están impulsando llevar a cabo lo que comúnmente podría describirse como “la aldea global”, dónde las fronteras nacionales parecen diluirse, hasta alcanzar un mundo sin fronteras, intentos concretos de ello, lo demuestran proyectos tales como, la Unión Europea, el ALCA, etc.

Éste proceso de globalización es ayudado en gran medida por el avance de los medios masivos de comunicación, dónde la información viaja de un punto a otro del planeta, en tiempo real; por medio de la utilización de satélites o internet, un ciudadano chino, por ejemplo, puede ver un espectáculo que esté sucediendo en la Argentina. Uno podría pensar que esto es un avance para la humanidad, ya que podría acercarnos más y comunicarnos mejor unos con otros; pero entremos a profundizar más en le tema, por medio de los especialistas, como Paulo Freire y Elena Achilli.

Según Paulo Freire, la capacidad de “ablandarnos” que tiene la ideología nos hace a veces aceptar mansamente que la globalización de la economía es una invención de ella misma o de un destino que no se podría evitar, una casi entidad metafísica y no un momento del desarrollo económico, sometido, como toda producción económica capitalista, a una cierta orientación política dictada por los intereses de los que detentan el poder. Sin embargo se habla de la globalización de la economía como un momento necesario de la economía mundial al que, por eso mismo, no es posible escapar. Se universaliza un dato del sistema capitalista y un instante de vida productiva de ciertas economías capitalistas hegemónicas como si Brasil, México o Argentina, debieran participar de la globalización de la economía de la misma manera que Estados Unidos, Alemania o Japón. Se toma el tren en marcha y no se discuten las condiciones anteriores y actuales de las diferentes economías. Se pone en un mismo nivel los deberes entre las distintas economías sin tomar en cuanta las distintas economías, sin tomar en cuanta tampoco las distancias que separan a los “derechos” de los fuertes y su poder de usufructuarlos, de la flaqueza de los débiles para ejercerlos. Si la globalización significa la superación de las fronteras, la apertura sin restricciones al libre comercio, que desaparezca entonces ya que no se pueda resistir. No se indaga, por ejemplo, si en momentos anteriores de la producción capitalista las sociedades que hoy lideran la globalización eran tan radicales en la apertura que ahora consideran una condición indispensable para el libre comercio. Exigen, en la actualidad, de los otros, lo que no hicieron con ellas mismas

Concuerdo con Freire, de que realmente, no todas las naciones están en las mismas condiciones para competir, en el mundo de un libre mercado. Además puedo notar una gran hipocresía por parte de los dirigentes de las grandes potencias, que por un lado proclaman y predican la unificación, pero por el otro son muy celosos de las producciones nacionales de ellos, subsidiando grandemente a sus productores, en detrimento de las producciones de los países periféricos, que encuentran dificultades para colocar en el mercado internacional, a buen precio, sus producciones especialmente primarias. O sea por un lado, exigen a los países en vía de desarrollo, flexibilidad y apertura y por el otro, ellos aplican y ejercen grandemente lo que se denomina proteccionismo de estado.

Asimismo, para Elena Achilli, estamos viviendo en un contexto internacional orientado por políticas que globalizan economías transnacionales, acompañados por medios masivos de comunicación, pero a la vez profundizan procesos de empobrecimiento y exclusiones variadas que fragmentan el tejido social.

Del contexto socio-económico, parten las construcciones legitimadoras de las políticas hegemónicas, elaboradas por organismos internacionales, ministerios nacionales, intelectuales expertos, etc; como también, algunas de las legitimaciones construidas por los sujetos implicados: docentes, padres, o dirigentes, que constituyes este “mundo diverso” de las escuelas de la pobreza.

Evidentemente, esta idea globalizadora, me parece que es el germen de cultivo de las grandes desigualdades sociales, que es inseparable de la ideología del capitalismo salvaje y sobre todo de la realidad de la injusta distribución de la riqueza. Por ello, pasaré a analizar lo que se denomina como neoliberalismo.

NEOLIBERALISMO:

Recurriré a expresar el pensamiento de Freire, en cuanto a la ideología neoliberal.

Una de las destrezas de su ideología fatalista, continúa analizando Paulo Freire, es convencer a los perjudicados de las economías subordinadas de que la realidad es eso, de que no hay nada que hacer sino seguir el orden natural de las cosas. Pues la ideología neoliberal se esfuerza por hacernos entender la globalización como algo natural o casi natural y no como una producción histórica.

El discurso de la globalización que habla de la ética esconde, sin embargo, que la suya es la ética del mercado y no la ética universal del ser humano, por la cual, debemos luchar arduamente, si optamos, en verdad, por un mundo de personas ciudadanas. El discurso ideológico de la globalización busca ocultar que ella viene robusteciendo la riqueza de unos pocos y verticalizando la pobreza y la miseria de millones de personas en todo el mundo, en especial en los países subdesarrollados.

El sistema capitalista alcanza en el neoliberalismo globalizante el máximo de eficacia de su maldad intrínseca.

Evidentemente la posición de Freire es clara, al manifestar, el fracaso que ha significado el neoliberalismo, para millones de personas.

Por otra parte hemos visto, que si bien la idea es centralizar todo un poder, aquel que obtenga ese poder, se convertirá, según mi parecer, en el tirano más grande del mundo.

Porque si bien, se plantea el tema de la aldea global, la libertad en las economías de mercado, no todos cuentan con las mismas herramientas para competir y por lo tanto los países dominantes seguirán aprovechándose de los países periféricos, ante la impotencia de los estados-naciones de esos países.

Las diferencias entre pobres y ricos, son cada vez mayores, esa brecha, de hecho, en la actualidad, es cada vez mayor, lo que denota el fracaso del neoliberalismo, para mejorar la calidad de vida de los pueblos. Porque lo que prima, es el afán por las riquezas y el lucro, quedando marginados aquellos que no tiene las condiciones ni oportunidades, que sí tienen los que están más favorecidos, quedando en la marginalidad bastos sectores de la población.

TRANSFORMACIÓN SOCIAL:

Por otra parte, se están generando grandes transformaciones sociales, no solamente a causa de las tendencias económicas vigentes, sino también por procesos que se están dando en la comunicación, la sociedad y la política. Juan Carlos Tedesco, afirma a los siguientes procesos que dan lugar a la transformación de la sociedad y ellos son: El modo de producción, las tecnologías de la comunicación y la democracia política.

En cuanto al modo de producción, destaca: la rápida y profunda transformación tecnológica, así como la globalización y la competencia exacerbada por conquistar mercados, están modificando los patrones de producción y de organización del trabajo.

Lo novedoso del actual proceso de transformación es el papel que desempeña el conocimiento y la información tanto en la propia producción como en el consumo; el paso de un sistema de producción para el consumo de masas a un sistema de producción para un consumo diversificado.

Aparece así la idea de fábrica flexible, adaptable a mercados cambiantes tanto en volúmenes como en especificaciones, y en el nivel del personal y de la organización de la producción, en las nociones de polivalencia, equipos multipropósitos, plantas multiproducto, donde se valora la capacidad del personal para trabajar en equipo para adaptarse a condiciones y exigencias cambiantes.

La producción en masa requería una organización del trabajo jerarquizada en forma piramidal, donde la creatividad y la inteligencia se concentraban en la cúpula, mientras que el resto del personal debía ejecutar mecánicamente instrucciones recibidas. Las nuevas formas de organización productiva necesitan, al contrario, una organización más plana y abierta, con amplios poderes de decisión en las unidades locales y con una inteligencia distribuida más homogéneamente.

La innovación y la mejora continua se han convertido en una necesidad de las empresas modernas, lo cual obliga a estimular la capacitación permanente y la creatividad del personal. Sin embargo la renovación constante genera una fuerte inestabilidad interna y desde el punto de vista social, las nuevas condiciones de producción tiene un potencial excluyente muy significativo.

Las tecnologías de comunicación e información, por otra parte, son: las que tienen un impacto significativo no sólo en la producción de bienes y servicios, sino también en el conjunto de las relaciones sociales. La acumulación de información, la velocidad en la transmisión, la superación de las limitaciones espaciales, la utilización simultánea de los múltiples medios audiovisuales, (imagen, sonido, texto) son, entre otros, los elementos que explican el enorme potencial de cambio que presentan. La misma noción de la realidad comienza a ser repensada, a partir de las posibilidades de construir realidades virtuales.

Como por ejemplo, la invención de la imprenta y sus impactos son muy similares a los que actualmente se mencionan con respecto a la invención de los medios audiovisuales. Antes de su invención, la lectura de los libros era un acto colectivo; la aparición del libro impreso permitió crear, en cambio, una nueva tradición: la del lector aislado con su lectura privada. Si bien el libro impreso amplió significativamente el acceso al conocimiento, también creó una barrera importante: la exigencia del dominio del código de la lectura para tener acceso a las informaciones más relevantes. En éste sentido, los nuevos medios de comunicación están modificando las bases de nuestra cultura basada en la lectura. Uno de los elementos más importantes de estas modificaciones consiste en la disminución de la importancia de esta barrera.

Y en cuanto a la democracia política: se debe pensar si no es la democracia cuál será la fórmula política a través de la cual se expresará esta nueva realidad social y económica esta hoy en el primer plano de la agenda de discusiones sobre las formas de participación ciudadana del futuro. Las identidades políticas tradicionales, basadas fundamentalmente en la ubicación de cada actor en el proceso productivo, pierden solidez. Las fronteras nacionales se diluyen y los espacios donde se ejerce la ciudadanía tienden bien a ampliarse hacia una ciudadanía sin fronteras.

Teniendo en cuenta el análisis de la crisis social que hace Tedesco, creo que la sociedad está envuelta en una gran confusión, a causa de los grandes cambios que está viviendo a una velocidad vertiginosa. Además, hay, como siempre hubo, una gran lucha de diversos intereses, pero con la diferencia de que no está bien claro en la sociedad, según mi parecer, que sector social o personalidades, defienden un determinado interés o valor. Por lo tanto, hoy más que nunca, debe cada persona ser formada como un ciudadano critico, reflexivo, en definitiva, un ser pensante sobre la propia realidad que le toca vivir y ser un sujeto social, actor, en la medida de sus posibilidades que luchar contra la idea de que nada se puede hacer ante la corriente que arrastra a los hombres masificados, sumergidos en la ignorancia y el desánimo, siendo un mero espectador social.

CRISIS SOCIAL Y EDUCATIVA:

Asimismo, Juan Carlos Tedesco, plantea que la crisis de la educación en la actualidad, ya no se presenta como un fenómeno de insatisfacción en el cumplimiento de demandas relativamente aceptadas, sino como una expresión particular de la crisis social, (desde el mercado de trabajo y el sistema administrativo, hasta el sistema político, la familia y el sistema de valores y creencias).

Como punto de partida, se puede sostener que estamos viviendo un profundo proceso de transformación social, que no es dada solamente como consecuencia del modelo capitalista de desarrollo, sino que es generada ante la aparición de nuevas formas de organización social, económica y política, (“sociedad de la información”, “sociedad post-industrial”, “tercera ola”, etc).

Los portadores del discurso revolucionario son ahora personas de muy diferentes sensibilidades políticas, familiarizadas con las tecnologías de punta y vinculadas a los sectores modernos de la economía.

Éstas nuevas tecnologías han dejado atrás nuestra capacidad de control, ha convertido en obsoletas nuestras leyes, transformado nuestras costumbres, desordenado nuestra economía, reordenado nuestras prioridades, redefinido nuestros puestos de trabajo, “incendiado” nuestras constituciones y cambiado nuestro concepto de la realidad.

Es cierto que la crisis social, es “desparramada” en todos los aspectos o áreas de la sociedad, entendiendo, que no hay una crisis de la educación, sino que hay una crisis en la educación, que proviene de una crisis mayor, que es la de la sociedad en su conjunto.

La educación debe afrontar además de los problemas propios, con respecto a su índole pedagógica, otros problemas, causados por la crisis sociales en la que están inmersos aquellos sujetos que atiende, porque la educación, se realiza a -personas- que viven en una sociedad determinada.

ESCUELA Y POBREZA:

Consecuentemente, Daniel Filmus, afirma que más de la mitad de los niños argentinos viven en hogares pobres, con una tendencia a incrementarse esta situación.

Dentro de un contexto socioeconómico diverso, la escuela pública a la cual acceden casi en su totalidad éstos niños, le brinda la posibilidad de integrarlos a la sociedad.

Por lo tanto mas de la mitad de los alumnos de nuestras escuelas, pertenecen a un nivel socioeconómico pobre, incluso más de un millón viven en la indigencia.

En la actualidad, a causa de la heterogeneidad del alumnado, la función de la escuela no es sólo pedagógica, sino la de atender a cuestiones diversas tales como: dar de comer, prevenir problemas de salud y de violencia, cuidado de la higiene, etc. Sin perder la calidad educativa, siendo una verdadera contenedora social.

Es cierto, que la escuela hoy por hoy, se ha convertido en una verdadera contenedora social, pero en realidad no debería serlo, su función es de índole formativa, (conceptual, procedimental y actitudinalmente) y no la de asistencialismo social.

Pero no puede en la práctica, negar la realidad de que las personas que atiende, viven en un contexto de pobreza e incluso indigencia. Por lo que se puede citar, esa famosa frase que dice: “nadie puede aprender algo cuando tiene hambre”.

Por otra parte no coincido con Filmus, de que la escuela, pueda brindarle a sus educandos, la posibilidad de integrarlos a la sociedad, si admito que puede influir positivamente en ello, pero no es una institución todopoderosa, que valga la redundancia, todo lo pueda; porque además, el integrar exitosamente a la sociedad, a un chico que vive en condiciones socio-económicas desfavorables, no depende solamente de su nivel de educación, sino de otras áreas y aspectos que involucran a su entorno familiar y cultural, como ser: adecuadas fuentes laborales de sus tutores, adecuadas infraestructuras de vivienda, para un normal desarrollo, en definitiva el cumplimiento de sus derechos humanos, que posibilite el crecimiento de las potencialidades de cada persona.

Por otra parte, la situación problemática de la educación Argentina, se hace evidente ante el constatado deterioro de la calidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en la que se fue dando un vaciamiento de contenidos, que adquiere mayor relevancia en los sectores de menores recursos; a causa de los esfuerzos puestos en el asistencialismo, en especial en las escuelas que están estrechamente relacionadas a los contextos de pobreza, incorporando actividades que exceden lo específicamente pedagógico e intelectual del trabajo docente.

Y por ejemplo, muchos docentes deben viajar mucho, para allegarse a la escuela que se encuentra en un barrio de escasos recursos, dónde debe enseñar a chicos con hambre, mal aseados, con graves problemas psicológicos, etc. Y encima, generalmente lo que deben llevar a cabo esta tarea docente, en un contexto desfavorable, son los docentes más jóvenes, los que se hacen cargo de los trabajos en las escuelas marginales, por lo tanto, son los docentes recién recibidos, con poca experiencia, a los que le toca trabajar allí, al menos que halla docentes capacitados, con años de experiencia, que por motivos personales o de vocación, quieran estar trabajando en esas escuelas ubicadas en contextos de pobreza urbana, ya que los que tienen años de actividad y por consiguiente alto puntaje, eligen trabajar cerca de sus domicilios, en barrios mas favorecidos. Y en realidad, a las escuelas socioeconómicas mas desfavorecidas, tendrían que ir los docentes más capacitados, experimentados e incluso especializados, para justamente compensar las deficiencias. Además, no debería ser un trabajo docente, demasiado aislado, sino debería ser apoyado y acompañado por un buen equipo de profesionales: psicólogos, asistentes sociales, etc, para desarrollar proyectos de trabajo específicos para esas escuelas.

Me gustaría hacer ahora como un “paréntesis”, en el presente trabajo monográfico, para simplemente poder aclarar, definir y conceptuar adecuadamente, a los términos de: pobreza, exclusión social y educación.

POBREZA:

Según Oscar Altimir, la pobreza es, un síndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, los bajos niveles educacionales, las malas condiciones sanitarias, una inserción inestable en el aparato productivo o dentro de los estratos primitivos del mismo, actitudes de desaliento y anomia, poca participación en los mecanismos de integración social y, quizá, la adscripción a una escala particular de valores, diferenciada en alguna medida de la del resto de la sociedad.

El examen de la pobreza y el de las desigualdades en la distribución del ingreso, frecuentemente se entremezclan y se confunden. No son, sin embargo, equivalentes, ni incluyen mutuamente. Constituyen problemas diferentes tanto desde un punto de vista conceptual como en sus vertientes políticas. Pero también la relación entre ambos problemas es diferente en el marco de sociedades industrializadas y en desarrollo. En este último, las situaciones de pobreza pueden llegar a ser tan generalizadas como para restar toda importancia a su diferenciación con respeto alas desigualdades sociales en general.

La noción de pobreza se basa, en última instancia, en un juicio de valor sobre cuáles son los niveles de bienestar mínimamente adecuados, cuáles son las necesidades básicas cuya satisfacción es indispensable, qué grado de privación resulta intolerable. Tales juicios implican, por consiguiente, la referencia a alguna norma sobre las necesidades básicas y su satisfacción, que permita discriminar entre quienes son considerados pobres y quines no. El concepto de pobreza es esencialmente normativo, y su contenido efectivo varía junto con la norma sobre necesidades básicas o bienestar en la que se apoya. Los juicios sobre la satisfacción de las necesidades básicas son individuales y subjetivos. Sólo a través del consenso o del ejercicio del poder de quienes los comparten se transforman en valoración social. Suelen coexistir en una misma sociedad, diferentes- y aun conflictivas- valoraciones colectivas -o de grupo-de la pobreza: la de los grupos desfavorecidos, y la de otros grupos sociales. No es, pues, extraño, que la discusión del problema de la pobreza esté plagada de diferencias de criterio y de normas que emanan de diferentes valoraciones morales y políticas acerca del orden social existente y de la manera en que debe organizarse la sociedad, y que a la vez están insertas en dichas valoraciones.

Las necesidades básicas que sirven para definir la pobreza, son relativas al entorno, específicas de cada país y dinámicas, pero también incorporan aquellas necesidades cuya satisfacción responde a la noción de dignidad humana.

Si bien del concepto de necesidades básicas puede servir para definir la pobreza, se limita a las dimensiones materiales de la privación. En su acepción más amplia, incluye tanto necesidades psicológicas y políticas como necesidades materiales.

Por otra parte el INDEC, toma un conjunto de indicadores elaborados sobre la base del Censo Nacional de población y vivienda. En el que se consideró hogares NBI, (con necesidades básicas insatisfechas), a aquellas que reunieran al menos una de las siguientes condiciones:

Tuvieran más de tres personas por cuarta, (hacinamiento). Habitar en una vivienda de tipo inconveniente, como ser pieza de inquilinato, vivienda precaria, los que excluye cada, departamento y trancho, (vivienda marginal). No tuviera ningún tipo de retrete, (condiciones sanitarias inadecuadas). Tuviera algún niño en edad escolar que no asistiera a la escuela, (Trabajo infantil). Tuviera cuatro o más personas por miembro ocupado y además, cuyo jefe poseyera baja educación, (poca capacidad de subsistencia).

Bernardo Kilksberg, agrega que el problema de la pobreza tiene implicaciones éticas, económicas y políticas de primer orden. Atenta contra los derechos humanos mantener a sectores amplios de la población en situación de desempleo, desnutrición y marginalidad.

EXCLUSIÓN SOCIAL:

En cambio el concepto de exclusión social, según Alberto Minujín, va más allá de los aspectos económicos y sociales de la pobreza e incluye los aspectos políticos tales como derechos políticos y ciudadanía que remarcan la relación entre los individuos y el Estado, así como entre sociedad y los individuos. El concepto de exclusión ha llevado a que su uso abarque situaciones muy disímiles, haciéndose perder su especificidad. En este sentido que resulta especialmente útil la noción de vulnerabilidad, la cual permite reflejar una amplia gama de situaciones intermedias, o sea de exclusión en algunos aspectos o esferas, e inclusión en otras. El uso del término exclusión se reserva para condiciones sociales de fuerte privación. Se señala con propiedad algunos peligros del uso generalizado del término de exclusión así como de su utilización en forma autónoma a la dinámica social general. El hablar sólo de exclusión conduce a compartimentar situaciones límites que tiene sentido dentro de un proceso. No se es excluido, no se está siempre excluido, salvo en situaciones muy específicas; no hay fronteras cerradas entre exclusión y la vulnerabilidad. Además la focalización en la problemática de exclusión corresponde a un aislamiento y fraccionamiento de la acción social en zonas de intervención a través de mecanismos asistenciales de compensación y reparación. Cabe señalar que algo similar ocurre con la noción de pobreza que ha adquirido una suerte de independencia y no se la relaciona con el problema de la distribución del ingreso y los recursos. En este momento es muy habitual que los programas de “combate a la pobreza”, se focalicen en esta temática sin ninguna consideración respecto a los problemas distributivos, sin tomar en la más mínima consideración que la contracara de la extrema pobreza la constituye la extrema riqueza. Esto lleva a que los programas sociales que se establecen sean básicamente existencialistas, poco sostenibles, que no lleven a un fortalecimiento de la ciudadanía y tengan baja integración con la esfera económica. Así mismo, evita o esquiva el desarrollo de las políticas redistrivutivas y la consideración de uno de los problemas centrales el cual es la inequidad de ingreso. Finalmente, se puede observar que en la mayor parte de los casos en que se habla de exclusión, en realidad se trata de situaciones de vulnerabilidad, precarización, riesgo respecto a un factor, por ejemplo, la falta de acceso a servicios de salud, pero no necesariamente respecto a otros factores.

La exclusión, se dirime en diversas esferas de la vida política, económica, social y cultural. Situaciones de inclusión parcial en una u otra esfera implican riesgo y vulnerabilidad. El estar excluido en una esfera no implica necesariamente el estarlo en las otras. Es decir, la falta de éxito no conduce necesariamente a la exclusión, pero ciertamente multiplica las posibilidades de caer en ella.

Problemas en el ámbito laboral suelen llevar a situaciones conflictivas en el ámbito de las relaciones con amigos, la familia y en la autoestima, que pueden conducir a condiciones de alta vulnerabilidad social y eventualmente a la exclusión; formándose en proceso de “acumulación de desventajas”, o acumulación de fallas, o de vulnerabilidades como el que lleva a la exclusión.

Estas desventajas pueden constituir una suerte de marca inicial, como en el caso de las niñas y niños pertenecientes a hogares pobres, o irrumpir en cualquier momento de la vida, tal como les sucede a las familias de sectores medios que se ven empujadas por el proceso económico a la pobreza.

El tener situación de precariedad laboral incluye a aquellos que trabajan como cuenta propia, en condiciones de alta inestabilidad pero ingresos aceptables y también a aquellos con nula calificación y salarios muy bajos.

La vulnerabilidad no necesariamente conduce a la exclusión, en muchas ocasiones los individuos o las familias logran superarla y pasar al grupo de los incluidos. En muchas otras, se da el proceso contrario y las dificultades se incrementan y potencias llevando a la exclusión.

Una característica de las actuales políticas económicas y sociales es la falta de sistemas de contención y de búsqueda colectiva de inclusión. La superación de situaciones de vulnerabilidad se hace a través de los mecanismos de mercado y en forma individual, lo cual es adecuado en la medida que el mercado tenga la capacidad de absorber e incluir a éstos grupos.

EDUCACIÓN:

Por otra parte Víctor Hoz, define a la educación al proceso por el cual el ser humano mejora y perfecciona sus características, a través de un proceso de asimilación y transformación de pautas culturales externas y desarrollo de sus propias capacidades. La acción educativa es un acto destinado a promover a la persona o perfeccionar al hombre. El proceso educativo supone un ideal de perfección, de elevación, de mejoramiento. Toda educación supone un fin, tiende a alcanzar un estado diferente del que se tiene originariamente, es el deber ser de la educación. La educación parte de un ser que es el sujeto con sus características actuales y tiende a lograr un deber ser, que es el fin de la educación.

La educación es un proceso mediante el cual una sociedad comunica su cultura a las nuevas generaciones. Es individual porque éste proceso se da en todos toda la vida de cada individuo en la que puede perfeccionarse como persona, en la que se desarrolla sus capacidades, hace efectivas sus posibilidades y crece personalmente. Y tiene un carácter social, ya que cada uno puede participar creativamente en la sociedad en que está involucrado, en su proceso de socialización, (lenguaje, criterios, normas, etc); el da continuidad a las pautas culturales. En la educación se dan a la vez éstos dos caracteres porque si bien se busca socializar al chico, también se fomenta su propia personalidad e identidad propia creadora y única. Ya que cada hombre no sólo recibe la cultura, sino, que también la transforma como sujeto de la historia. El término “educare”, (significa: alimentar, nutrir, desarrollo y crecimiento), es un proceso de crecimiento interior y del medio socio-cultural. Entonces encontramos que por medio de la socialización, (al adquirir la lengua, criterios de valoración, ideas, usos dominantes de la sociedad en que vive, costumbres, normas, etc); es la que permite dar continuidad a las pautas culturales. Y por medio de la individualización en la que el sujeto desarrolla sus capacidades y crece como persona no sólo descubriendo la cultura, sino también transformándola originalmente como sujeto creador de la historia. Se corre el riesgo de masificar, cuando se exagera en el proceso de socialización; cuando se da al hombre esquemas determinados, menoscabando su personalidad individual creadora, ayudado por los medios masivos de comunicación; no educando al hombre, sino, convirtiéndolo en un objeto, o sea, masificándolo; no favoreciendo su libre determinación y su sentido comunitario, profundizando la conciencia de la dignidad humana. Si la individualización y socialización no se armonizan, se equilibran y se integran, entonces no hay verdadera educación. Resulta así, que la educación puesta exclusivamente en función de la adaptación, de la conformación del hombre, no responde a su verdadera esencia, no se trata de educación sino de masificación. No se educa al hombre sino que se lo convierte en objeto, se lo niega como creador de su futuro, se le arrebata su decisión, en sin se lo adiestra. El adiestramiento implica que lo que se busca es que el hombre repita mecánicamente ciertas conductas, sea mediante la coerción, la persuasión o la imitación. Un cierto grado de adiestramiento es necesario en el hombre para aprender conductas, tales como, escribir a máquina, ser puntual, etc; pero para que tenga valor, debe integrarse en el proceso educativo, no ser un fin en sí mismo, sino atender a fines valiosos, para el hombre y la sociedad. De lo contrario es pernicioso, porque lo que logra es masificar, conformando según un esquema predeterminado, ahogar su originalidad y su conciencia personal, obstaculizando que cumpla su vocación de ser cada vez más humano.

LA ESCUELA Y SUS DESAFÍOS:

Continuando, con la problemática que estoy tratando, llego al punto de que la escuela, en cierta medida, debe afrontar la realidad en la que está inmersa, ya que no puede dar la espalda a los graves acontecimientos, en que estamos sumergidos. Y ¿cómo puede la escuela afrontar los desafíos que tiene? ¿Qué función debe desempeñar la escuela en éstos momentos de gran crisis? ¿Cómo debe ser la escuela de hoy?

En éste sentido, Federico Mayor, determina que una de las funciones que la UNESCO sostiene como una prioridad, es llevar una educación sin fronteras y de calidad para todos durante toda la vida, lo cual es fundamental para abatir la violencia, propiciar la igualdad de oportunidades y desarrollar las potencialidades humanas, en la que el hombre pueda construir su identidad en un contexto de libertad y solidaridad.

Encontramos en América latina, que se ha dado un crecimiento asimétrico tanto en la creación como en la distribución de la riqueza, siendo un factor de desequilibrio para el desarrollo, la democracia y la paz.

En estas regiones, la falta de una educación adecuada, dentro de un contexto de desigualdad social, genera un cuadro de gran violencia urbana; que al prolongar la baja calidad educativa, es incrementar las posibilidades de la violencia.

No sólo es la cobertura educativa nacional, sino también la calidad que se brinda según el nivel y zona geográfica, que en ciertos lugares son deficientes. Asimismo esto sucede también en el ámbito de países en vías de desarrollo, comparado con otros desarrollados, esto perpetua la pobreza y la exclusión, en el ámbito de las personas del país, pero consecuentemente también al nivel de país.

Por ello se debe construir la igualdad de oportunidades y la justicia social, democratizar, educar con buena calidad para aumentar la capacidad productiva en la equidad social y el comportamiento cívico, construir la paz y lograr una futura competitividad.

Entonces es necesario que la educación sea una verdadera política de estado y de nación, (que incorpore a toda la sociedad), dónde se pueda desplegar la creatividad y la innovación permanente que demanda el mundo actual.

Pero una educación pública accesible a todos, en todo lugar y de buena calidad es fundamental para: abatir la violencia, propiciar la igualdad de oportunidades y desarrollar las potencialidades humanas, en la que el hombre pueda construir su identidad en un contexto de libertad y solidaridad.

Por la declaración anterior, pareciera la UNESCO, decir, en éste caso por medio de Mayor, que en realidad la culpa de las desigualdades sociales y las injusticias sociales, la tiene la educación, (entiéndase por consiguiente a los actores educativos), ya que argumenta que una deficiente educación, trae en consecuencia desigualdades sociales y violencia urbana. Pero yo estoy convencido, de justamente lo contrario, que las desigualdades sociales, la mala distribución de las riquezas, la inequidad, la violencia urbana y en definitiva la miseria, trae como consecuencia que los educandos que viven es ese contexto, rindan menos educativamente hablando y yo en mi calidad de practicante, he podido vivenciar, que esto es así, ya que por ejemplo, un alumno de cuarto grado, en las dos primeras horas cátedra, lo único que manifestaba era su ansia de comer, preguntando a que hora teníamos el desayuno, en vez de preguntar sobre el tema del conocimiento que se estaba estudiando, y en verdad tenía hambre, se lo podía notar en su cuerpo, además de deducirlo, a causa de su largo viaje de su hogar al colegio, entre otras cosas y entre muchos otros ejemplos, tales como alumnos que provienen de institutos de menores, otros criados sin figura paterna, o con padres desocupados, adictos y borrachos, alumnos mal aseados, por no contar de buenas condiciones sanitarias en sus viviendas, con problemas de salud, etc, etc.

Si bien la escuela, puede ayudar a combatir todos éstos inconvenientes, cumpliendo funciones de asistencia social, no es lo que en su contrato original debía hacer. Y sí, es deber irrenunciable, de los gobiernos, por medio de las políticas de estado, muchas veces olvidadas o traicionadas, como lo son el proporcionar a toda su población: seguridad, salud, trabajo y condiciones de vida dignas, como corresponde a la dignidad humana.

Por otra parte y centrándonos en el tema educativo, según Víctor Hoz, la educación actual debe ser educación -abierta-, -funcional-, y -prospectiva-, porque éstos caracteres se resumen en una educación personalizada.

- Educación abierta: cuando se habla de la educación abierta se acepta la complejidad de la acción educativa y la limitación de las personal y entidades humanas. Por la complejidad de la educación y limitación de las entidades educadoras, cualquier acción educativa, si ha de ser eficaz, debe ser abierta para recibir los diferentes estímulos de las distintas comunidades que operan en la educación y para poner en juego todos los elementos y factores que pueden contribuir a la perfección de la persona humana, a lo que en educación tiene valor permanente, y a las innovaciones que la experiencia y las modificaciones técnicas de la sociedad y la cultura vayan justificando. Apertura de la educación a la influencia de las distintas comunidades en las que el hombre vive la co-educación, no habla de personas de diferente sexo, sino habla del hecho de que no sólo la escuela es la que educa, de que no es sólo la familia la que educa, de que no es sólo la sociedad la que educa, sino que la educación resulta de la confluencia de la acción de éstas distintas comunidades sobre un sujeto. Paidocenosis, es un sistema, un conjunto de estímulos educativos que operan sobre un sujeto, para configurar su modo de ser y su modo de reaccionar. La acción de muchos estímulos desaparece de nuestra conciencia. Cuantas palabras hemos oído a lo largo de nuestra vida, que se nos han olvidado. Otros estímulos quedan exteriorizaos, quietos imborrables, tal vez una palabra de aliento. Ahora que ya estamos en la edad adulta nos acordamos de una palabra que se nos dijo. Somos capaces de evocarlo en cualquier momento, para que un estímulo que ha quedado en nuestra vida. Entre las dos situaciones aludidas existe un mundo intermedio de estímulos que ni desaparecen del todo ni quedan individualizados, sino que se unen entre sí para construir como un haz de experiencias. Éstos grupos de estímulos generalmente proceden de una comunidad en la cual vivimos. Claro está que estos influjos no tienen como consecuencia que aprendamos una cosa determinada.

He aquí que la educación de hoy, si quiere ser eficaz, tenga que hacerse cargo de que, por una parte, existe la escuela, pero por otra parte, existe la familia. Ni familia, ni escuela solamente, determina ahora la estimulación educativa de un sujeto. La sociedad o comunidad en general está representada por las normas de vida y de trabajo, por los criterios predominantes de una determinada comunidad. Esto nos obliga a considerar la educación como resultante de la confluencia de una múltiplos estímulos. Hablar de educación abierta, nos lleva a la consideración de la existencia de distintos tipos de factores. Hay dos tipos predominantes: los factores técnicos y los factores personales.

- Educación funcional: la educación es una realidad que cobra sentido en la vida del hombre. Lo funcional, magramente se puede traducir por lo útil, lo que sirve para algo, que está en función de. La educación tiene sentido en función de la vida del hombre. Cada vez más la vida personal de cada uno depende de la educación que recibe. Lo mejor que el hombre puede tener, en función de una vida posterior, es una buena educación. Es menester considerar la educación como algo en función de la vida personal de un sujeto. La adquisición de conocimientos y hábitos culturales, la de añadirse también la consideración del sujeto como persona, entender la educación no solamente como un proceso de culturalización sistemática, sino también por lo que en la vida personal escapa a lo sistemático, junto con la acción que estrictamente docente, ha de situarse la acción orientadora. La orientación de algún modo, es acción docente. En la orientación se trata de estimular un conocimiento muy concreto y muy particular: el conocimiento de sí mismo. Se intenta preparar a alguien para que sea capaz de reaccionar lo más adecuadamente, frente a una situación, a hacerle conciente de sus propias limitaciones. El objeto de la enseñanza es conocerse a sí mismo. En la orientación, otro objeto se conocimiento es el mundo en torno del sujeto.

La enseñanza y la orientación llenan así el contenido de las escuelas, el cometido de una institución escolar, como partes que mutuamente se apoyan. La educación de nuestro tiempo, además de introducir al hombre en los contenidos sistemáticos de la cultura, tiene que preocuparse de cultivar la personalidad singular de cada ser humano para que sea capaz de acertar en los inciertos caminos de su existencia.

- Educación prospectiva: la educación prospectiva nace de la confrontación de dos ideas, una de ellas vieja y la otra nueva. La vieja idea era necesaria para la preparación para la vida. La nueva idea es la vida para la cual preparamos a nuestros escolares de hoy, es una vida que no conocemos. El cambio siempre ha sido un fenómeno social. Pero durante largos siglos de historia humana los cambios eran lentos. Hoy el cambio rápido es el fenómeno normal y corriente, si el cambio rápido es la característica de la educación de hoy. Si la educación es preparación para la vida, tiene una necesaria proyección de futuro. Los escolares van a vivir como adultos en una sociedad muy diferente de esa en la que se encuentra para la cual ha de preparar a los sujetos. Éste es el sentido de la pedagogía prospectiva, una pedagogía que vea, anticipadamente, cual son estas condiciones de vida personal y social. Sucede un fenómeno curioso. Ha nacido una concepción prospectiva de la sociología, una prospección científica, técnica. Si la pedagogía prospectiva se queda sólo en el campo de la prospección científica, corre el riesgo de considerar que el hombre ha de ser moldeado necesariamente por las fuerzas sociales. Una educación prospectiva no habrá de consistir únicamente en capacitar a un hombre para su adaptación a una determinada sociedad, sino también y sobre todo, en hacerle capaz de influir en la sociedad. Hay que desarrollar su capacidad para que en cualquier momento, puedan adquirir por su cuenta esos conocimientos concretos. Más como no se trata solo de conocer, sino también de reaccionar, el hombre, necesita desarrollar su capacidad de elección. La libertad es riesgo. Pero sólo ella constituye a un hombre en persona. De aquí el poder de afirmar que la educación cada vez ha de estar más claramente personalizada.

Por otra parte Isabelino Siede, sostiene que el inicio del ciclo lectivo 2002 ubica a las escuelas frente a un escenario novedoso, producto de las convulsiones sociales e institucionales que ocurrieron durante los meses de receso. Ni las familias ni los estudiantes, ni los docentes son lo mismo que eran al finalizar el año anterior.

Estos acontecimientos suscitan impactos fuertes en la subjetividad de todos los miembros de cada comunidad escolar: una sensación generalizada de fracaso, de frustración y de miedo circula por diferentes sectores sociales. En términos genéricos, las pautas de relación con los otros se han visto modificadas, de modos curiosamente contrapuestos, por desconfianzas crecientes o reconocimientos mutuos de vecinos que se encuentran atravesando situaciones semejantes. Renace la discusión política de vecinos que se nuclean en asambleas barriales para deliberar sobre las caudas de los problemas y las soluciones posibles.

Hay en nuestro país una crisis de orden institucional y de representatividad.

Siede, manifiesta un tema interesante, que es el de los nuevos movimientos ciudadanos que se han generado y que está paso a paso, desarrollándose. Ya que considero que los maestros y los alumnos por sí solo, poco pueden hacer, pero en cambio el asunto y la lucha, cobra otra dimensión y significado, al entrelazarse y aunarse esfuerzos, con los padres, y éstos con los vecinos, y la institución escuela con otras instituciones sociales, asiéndose de ésta manera un enramaje mayor, por consiguiente, con una fuerza mayor, para al menos intentar cambiar parte de la realidad que nos toca vivir en pro de satisfacer diversas necesidades e intereses, en pro del bien común. Ya que ante la inoperancia e inutilidad de la dirigencia argentina, sumergida en grande nichos de corrupción, deben nacer de entre la ciudadanía pensante y políticamente preocupada, los nuevos líderes, capaces a afrontar los nuevos desafíos de nuestra sociedad.

En cuanto específicamente al tema educativo, Emilio Fanfani, propone las siguientes líneas de acción: ya que considera que un bajo nivel general y la tendencia a profundizar las diferencias sociales son las principales deficiencias del sistema educativo argentino.

El nivel general de la escuela es bajo y no está a la altura de lo que esperan y necesitan las personas y la sociedad. Allí están los miles de adolescentes descolarizados y los pobres promedios que obtienen los alumnos al finalizar cada ciclo escolar.

La solución depende de “todos los argentinos” y no sólo de los expertos. Acerca de “lo que hay que hacer” proponemos las siguientes líneas de acción:

Movilizar a la sociedad acerca de la magnitud del problema educativo. Si las familias no perciben su propia situación como insatisfactoria y se conforman con que”el chico encuentre banco y pase de grado”, no hay transformación efectiva de la educación. Cuando llegue el momento de la verdad y la decepción (al momento de pretender el ingreso a la Universidad o al empleo) será demasiado tarde. En este sentido es preciso realizar campañas de sensibilización.

Promover un pacto educativo nacional para la formulación de políticas de Estado. Algunos temas inevitables son: el aumentar la inversión y determinar su orientación, monitoreo y evaluación; redefinir los criterios de asignación de recursos tomando en cuenta el principio de eficiencia y equidad; negociar nuevas condiciones de acreditación que prioricen la calificación para determinar el ingreso y ascenso a la carrera docente; mejorar los salarios en función de la calificación alcanzada.

Abrir la escuela a la comunidad y convertirla en una institución capaz de rendir cuentas a los ciudadanos y a sus organizaciones representativas.

No perderse con los contenidos y focalizar los objetivos de aprendizaje en campos prioritarios, tales como el desarrollo del lenguaje en sentido amplio; el cálculo; la relación con uno mismo, (autoestima, cuidado de la salud, conciencia de sus derechos y deberes); con el medio ambiente, (actitudes y conocimientos científicos-tecnológicos y ecología); y con los demás, (conocimiento crítico de la sociedad, la economía, la política y la cultura).

Construir una institución educativa más fuerte y democrática, al garantizar la autonomía y creatividad de las instituciones públicas y garantizar las condiciones mínimas, (como la estabilidad de la planta docente y administrativa), que generen sentido de identidad y permanencia.

Éste debe dejar de ser un tema exclusivo de ministros de Educación, sindicatos docentes y expertos, para convertirse en un asunto de todos los argentinos interesados en construir una sociedad más libre, más justa y más rica.

Creo que son interesantes las propuestas de Fanfani, aunque de todas manera, destacaría que no sólo hay que conscientizar y movilizar a la población a causa del problema educativo, sino conscientizar y movilizar a la población a causa del problema socio-político-económico, que como ya dije ante es el mayor afluente de los problemas educativos. Aunque reconozco que también hay otros afluentes, que es la práctica docente en sí misma, o sea el ¿tipo de docente que ejerce su rol?, que se va formando a causa de su propia biografía escolar y asimismo es muy determinante, el ¿cómo es?, la formación del futuro docente.

DOCENTES:

Consecuentemente, Paulo Freire, en sus cartas a quien pretende enseñar, trata el tema del proceso de enseñanza-aprendizaje, dentro de un marco progresista y constructivista, tomando en cuenta a todos los actores educativos, sus relaciones entre sí, al sujeto y el objeto, desde una perspectiva globalizadora y a la vez personalizada.

Él sostiene que el aprendizaje del educador al educar se verifica en la medida en que el educador humilde y abierto se encuentre permanentemente disponible para repensar lo pensado, revisar sus posiciones; en que busca involucrarse con la curiosidad del alumnado y los diferentes caminos y senderos que ella lo hace recorrer. Y que la experiencia docente, si es bien percibida y bien vivida, va dejando claro que requiere una capacitación permanente del educador; capacitación que se basa en el análisis crítico de su práctica.

Asimismo formula que le acto de estudiar siempre implica el de leer, aunque no se agote en éste. De leer el mundo, de leer la palabra y así leer la lectura del mundo hecha anteriormente. Pero leer no es mero entretenimiento ni tampoco es un ejercicio de memorización mecánica de ciertos fragmentos del texto. Leer es procurar o buscar crear la comprensión de lo leído; de ahí l importancia de la enseñanza correcta de la lectura y de la escritura, entre otros puntos fundamentales. Es que enseñar a leer es comprometerse con una experiencia creativa alrededor de la comprensión, de la comprensión y de la comunicación y de la experiencia de la comprensión será tanto más profunda cuanto más capaces seamos de asociar en ella los conceptos que emergen en la experiencia escolar procedentes del mundo de lo cotidiano.

Para Freire, el estudiar es desocultar, es alcanzar la comprensión más exacta del objeto, es percibir sus relaciones con los otros objetos. Implica que el estudioso, sujeto del estudio, se arriesgue, se aventure, sin lo cual no crea ni recrea.

Es por eso también por lo que enseñar no puede ser un simple proceso de transferencia de conocimientos del educador al aprendiz. Transferencia mecánica de la que resulta la memorización mecánica. Al estudio crítico corresponde una enseñanza igualmente crítica que necesariamente requiere una forma crítica de comprender y de realizar la lectura de la palabra y la lectura del mundo, le lectura del texto y la lectura del contexto.

El docente progresista que propone Freire, es aquel docente sincero que expresa lo que siente; que no se siente superior en cuanto a la gente socio-económicamente pobre, ni inferior con gente de clase social económica más dominante, no tomando una actitud paternalista o de desprecio hacia los primeros, ni una actitud de revancha o sumisión con los segundos; que entabla una buena relación con sus alumnos, dando lugar a las experiencias personales, las preguntas, los conflictos, los intereses y las motivaciones. Asimismo el ser crítico en el que implica comprender los significados propios de las palabras tanto como sus intenciones y contextos. Que hagas vencer el miedo a la dificultad, y que fomente la resolución y el coraje para superar los problemas de aprendizaje en especial, ya sea con colaboración del docente, del grupo y de herramientas tales como libros, diccionarios, enciclopedias, etc. El docente progresista debe tomar una actitud responsable como autoridad educadora, y es siempre una actitud política, la que toma aunque sea inconscientemente. Además que no vean al docente como algo lejano y inalcanzable como se fomentaban en las sociedades autoritarias, sino por le contrario un educador progresista es el que buscan acercarse a sus alumnos mediante el discurso y el testimonio de humildad, valentía y tolerancia, entre otras cualidades para propiciar un clima de aprendizaje cordial, donde la toma de decisiones dirigidas a mejorar y superar obstáculos, la seguridad frente a las decisiones tomadas y la alegría de vivir sean constantes y renovadoras.

Freire aclara que con la invención social del lenguaje, lado a lado con la operación sobre el mundo, prolongamos el mundo natural, que no hicimos, en un mundo cultural e histórico, que es producto nuestro, permanentemente inscriptos en un proceso de aprender y de buscar. Aprender y buscar, a los que necesariamente se juntan enseñar y conocer, y que por su parte no pueden prescindir de libertad, no solo como donación sino como algo indispensable y necesario que debemos luchar permanentemente, formar parte de nuestra manera de estar siendo en el mundo. Y es justamente porque estamos programados para aprender, pero no determinados, estamos condicionados, pero al mismo tiempo consciente del condicionamiento, por lo que nos hacemos aptos para luchar por la libertad como proceso y no como meta.

Y que la identidad entendida en esta relación contradictoria que somos nosotros mismos entre lo que heredamos y lo que adquirimos. Relación contradictoria en la que a veces lo que adquirimos en nuestras experiencias sociales, culturales, de clase, ideológicas, interfiere vigorosamente a través del poder de los interese, de las emociones, de los sentimientos, de los deseos, de lo que se viene llamando “la fuerza del corazón” en al estructura hereditaria. Por esos mismo, es que no somos, ni sólo lo innatos, ni sólo lo adquirido. No se puede tener dudas sobre el poder de la herencia cultural, sobre cómo nos conforma y nos obstaculiza para ser. Pero el hecho de ser programados, condicionados y conscientes del condicionamiento y no determinados, es que lo hace posible superar la fuerza de las herencias culturales.

Asimismo, creer posible la realización de un trabajo en el que el contexto teórico se separa de tal modo de la experiencia del educando en su contexto concreto sólo es concebible para quién juzga que la enseñanza de los contenidos se hace indiferentemente a, e independientemente de lo que los educandos ya saben a partir de sus experiencias anteriores a la escuela. Y no para quién rechaza con razón esa dicotomía insustentable entre contexto concreto y contexto teórico.

En definitiva, Paulo Freire, sostiene que la escuela democrática que precisamos no es aquella en la que sólo el maestro enseña, en la que el alumno sólo aprende y el director en el mandante todopoderoso. Si no que la escuela deber ser un espacio acogedor, donde se permita escuchar a los otros, se difunda y genere el gusto por la pregunta y por la crítica. Y que el estudiar no fuese una carga, ni que el leer fuese una obligación amarga que hay que cumplir, sino por el contrario que el estudiar y leer fuesen fuente de alegría y placer, de la que surge también el conocimiento indispensable con el cual nos movemos mejor en el mundo, entonces tenderíamos índices que revelarían una mejor calidad en nuestra educación.

El profesor que realmente enseña, es decir, que trabaja los contenidos en el marco del pensar acertado, niega la fórmula farisaica: “Has lo que yo digo y no lo que yo hago”, o sea sus palabras deben estar acompañadas del ejemplo de su corporeidad.

Además de manera imperante, el docente debe tener un rechazo definitivo a cualquier forma de discriminación, o sea, a toda práctica prejuiciosa de raza, clase, género, etc, porque ofende la sustantividad del ser humano y forma parte del pensar acertadamente.

Evidentemente, mucho tendrá que ver el tipo de docente que exista en una escuela, ya que hay diversos tipos de maestros, tipos, en el sentido de cómo conciben ellos mismos su rol, ya que siempre lo hacen desde dentro de una ideología determinada, aunque no lo expresen abiertamente.

Hoy por hoy, es fundamental, a mi entender, capacitar y formar docentes progresistas como define y propone Freire, si en verdad queremos progresar y avanzar en pro de algo bueno, no sé si tanto para nosotros, pero sí para las nuevas generaciones; ya que éste tipo de cambios llevan años en concretarlos. Pero como sostiene un antiguo proverbio chino: “un viaje de mil kilómetros, se comienza con el primer paso”.

El cuanto al contexto del trabajo docente en la escuela, sostiene Elena Achilli, éste gira en torno a: la diversidad y pluralidad de situaciones socio-culturales, planteado en la profundización del impacto negativo de la crisis estructural, tanto en el interior de la escuela, como al nivel de las familias y del contexto barrial; en cuanto al deterioro de las condiciones de vida de las familias, la desestructuración de las mismas, el abandono de los niños, el aumento de distintas situaciones de violencia familiar y al interior de la escuela, las deficiencias edilicias escolares hasta el nivel de provocar la muerte de algún alumno, entre otros.

Además de los límites al tiempo de trabajo específico, que impone la “invasión” de la comida en el ámbito escolar, se le agrega el de “buscar bancos”, las interrupciones e interferencias de terceros, etc. Estas son las condiciones del trabajo decente que son desconocidas por los que implementas las políticas educativas.

Achilli, sostiene lo que creo que es verdad, de que si del gobierno pretenden reformas educativas, que si bien pueden ser bien intencionadas, para un mejor funcionamiento del sistema, muchas veces confeccionan leyes y reglamentaciones, expertos sentados en sus escritorios, vestidos con sus trajes costosos y escribiendo en sus computadoras, creyendo que lo que hacen es lo mejor que se puede hacer, (muchas veces copian modelos de otros países, como la Argentina copió a España para la nueva ley federal de educación), los dictámenes muchas veces son alejados de la realidad escolar, de la que sí el maestro está empapado, son difíciles de cumplir o están pensados en contextos ideales y no en contextos socio-educativos reales. Así encontramos resoluciones dónde nenitos del primer ciclo escolar deben “defenderse” como puedan de nenes grandulones casi adolescentes o adolescentes, por lo que hay que hacer horarios de comedor y recreos diferenciados para los del tercer ciclo educativo de la educación general básica, eso si es que se ha implementado, caso que todavía no ha ocurrido en la ciudad de Buenos Aires, ya que la escuelas no tienen espacio físico como para agregar las aulas de octavo y noveno grado.

Por otra, parte, Inés Dussel y Marcelo Caruso, sostienen que los educadores en tanto sujetos que ocupamos una posición particular en la transmisión de la cultura de la sociedad, (aún cuando este mismo por eso pueda ser cuestionado y pueda pedirse o exigirse la transmisión de otras culturas sociales), tenemos un poder y una autoridad que nos transcienden como individuos y que tiene que ver con el lugar social que ocupamos.

Y según Elena Achilli, la práctica docente, es el trabajo cotidiano que desarrolla el maestro en determinadas y concretas condiciones sociales, históricas e institucionales que adquieren una significación tanto para la sociedad como para el propio maestro, trabajo que si bien está definido en su significación social y particular por la práctica pedagógica, que involucra una compleja red de actividades y relaciones que la traspasa, o sea la práctica pedagógica, es aquella que se despliega en el contexto del aula, dónde se relaciona el denominado triángulo didáctico, interrelacionando al docente con los contenidos y los alumnos; esto pone de manifiesto que un conjunto de actividades y relaciones que el maestro desarrolla “fuera” del aula, neutraliza la practica pedagógica en su especificidad de trabajo con el conocimiento. Esto tensiona al maestro, al enfrentarse contradictoriamente a su “función asistencial” y su “función pedagógica”.

Por ello, el docente es “tironeado”, por las diferentes demandas socio-culturales del contexto y la recuperación de la eficacia profesional que permita mejorar la calidad de la educación.

Continúa reflexionando que es necesario repensar críticamente, el accionar de la instrucción escolar, como modo de potenciar la calidad de los aprendizajes del niño de contextos de pobreza urbana. Esto presupone una política educativa que posibilite una educación en tal sentido, para ello el Estado debe asegurar una real equidad, jerarquizando profesionalmente al docente, en cuanto a su dignificación salarial, su adecuada formación y perfeccionamiento pertinente a la complejidad del contexto socio-cultural. También, debe otorgar mayor autonomía institucional, a fin de que la comunidad educativa elabore estrategias acordes a las características y necesidades locales, aunque no desatendiéndola, sino por el contrario apoyándola para que pueda llevar adelante los proyectos institucionales que organiza. Además tendría que coordinar y articular las diferentes investigaciones educativas argentinas. Y fundamentalmente aumentar la calidad de vida de los alumnos y sus familias, en todos sus ámbitos.

Además ella sostiene que en cuanto al docente en su rol en el aula, dentro de un contexto de pobreza, se manifiesta lo siguiente:

La depresión, la angustia, la soledad, la complejidad, lo desconocido, el olvido, el deterioro del espacio físico, la subestimación de su propia tarea docente, el déficit en su formación docente en cuanto a no haber tenido una especialización o perfeccionamiento para trabajar con las exigencias que le toca vivir, la contrariedad entre lo que estudió y lo que vivencia, el deber de dosificar los contenidos a lo que puedan aprender sus alumnos, la dificultad que tiene en hacer hablar los que no hablan, en cuanto a como manejar el grupo escolar en cuanto a sus manifestaciones violentas y agresivas, el no haber estado preparado adecuadamente para manejar grupos conflictivos, arreglarse ante la falta o escasez de recursos didácticos y bibliográficos, la lucha de sufrir expectativas negativas en cuanto al fruto de su labor en el aula, el sentimiento de estar inmerso en una gran desvalorización humana de todos, ocupar el tiempo mas bien en lo asistencial que en lo pedagógico, el enfrentamiento con las dudas, temores e incertidumbre de ¿qué y cómo enseñar?, la tensión que viene por vivenciar el contraste entre la escuela real y la escuela ideal, la tensión que proviene de cumplir con los directivos al que queden registros en los cuadernos de los alumnos, el trabajo administrativo y otros confluencias las exigencias de los padres, alumnos, directivos y las propias que nacen de su propia consciencia profesional, el maneje acerca de la certidumbre o incertidumbre de los aprendizajes de sus alumnos como así el desgranamiento de sus clases.

Por otra parte, el licenciado Isabelino Siede, sostiene que a la hora de reiniciar las clases, se demandan respuestas por parte de la escuela. Hablar de “respuesta”, es vincular aquí con la noción de “responsabilidad”, de ejercicio de las funciones propias de la institución educativa. Es necesario aclarar este significado, pues está muy lejos de la escuela el poder solucionar lo que ocurre hoy en nuestra sociedad, aunque para muchos sectores de la sociedad representa la cara visible del Estado. Por eso suele funcionar como la de resonancia de las demandas sociales, despertando en los equipos docentes sensaciones de sobre exigencia, de impotencia, de desazón.

Los docentes deben evitar tanto las imágenes apocalípticas como los optimismos ingenuos, no tratar d aparecer inmunes ni victimizarse públicamente, considerando falsa y no realista el “dejar los problemas fuera del aula”.

Es también recomendable generar formas colaborativas de garantizar que los chicos tengan lo necesario para aprender y para estudiar, atendiendo de manera solidaria las dificultades materiales que vienen las familias.

También es recomendable pensar en propuestas de acción directa de los estudiante sobre sí mismos o sobre su entorno cercano.

Desde el punto de vista del conocimiento, la crisis configura una oportunidad formativa, pues activa las preguntas básicas sobre la sociedad en que vivimos, permite problematizar algunas ideas y moviliza la reflexión publica sobre la realidad y las expectativas de cambio.

La noción de representatividad, por ejemplo, puede analizarse en tiempos de la Revolución de Mayo y las guerras civiles posteriores, originadas en la puja por la configuración de una élite dirigente que reemplazara a las autoridades coloniales depuestas. Etc.

DOCENTES Y SUS ALUMNOS:

Enfocando un poco la atención en los educandos, Paulo Freire, sostiene que la práctica educativa progresista, debe estar a favor de la autonomía del ser de los educandos.

Insiste en que formar es mucho más que adiestrar al educando en el desempeño de destrezas, critica al neoliberalismo, por su ideología fatalista y su rechazo al sueño y a la utopía, que es inmovilizadora que con aires de post-modernidad insiste en hacernos creer que nada podemos hacer contra la realidad social que de histórica y cultural, pasa a ser o a tornarse como “natural”, tampoco no acepta las acciones terroristas, porque de ellas resultan la muerta de inocentes y la inseguridad de los seres humanos, sostiene además que la preparación científica del profesor debe coincidir con su rectitud ética, lo fundamental de que los alumnos perciban el respeto y la lealtad con que un profesor analiza y critica las postura de otros, en que es en el dominio de la decisión, de la evaluación, de la libertad, de la ruptura, de la opción, en dónde se instaura la necesidad de la ética y se impone la responsabilidad, reconoce además, que somos seres condicionados, pero no determinados.

En cuanto a los saberes que considera indispensables a la práctica docente de los educadores críticos y progresistas, es considerar definitivamente de que enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades de su producción o de su construcción, que la formación implica todas las etapas de la vida, debe saber desarrollar la capacidad crítica del educando, su curiosidad, su insumisión, debe también enseñar a pensar correctamente y debe hacer relacionar lo que se lee con la vida cotidiana de su entorno inmediato.

Asimismo teniendo en cuenta el tema de la biografía escolar, según nota de la revista “Ensayo y Error”, es posible sostener que a lo largo de la trayectoria escolar vivida los maestros comenzaron a formase como tales, En es período aprendieron, (“vivencialmente, experimentalmente, implícitamente”), cuestiones que están directamente ligadas con su quehacer, la enseñanza. Como producto de la experiencia escolar vivida como alumno, los maestros aprendieron a enseñar, a aprender, a ser maestros y a relacionarse con el conocimiento en el seno de una institución particular, la escuela.

El pasado escolar deja huellas que influirán en el desempeño profesional de quienes hagan de la escuela su presente. Porque el hábito tiende a actuar en condicione homólogas a aquellas en que se produjo. Y esas condiciones favorecerán que los esquemas o modelos incorporados a lo largo de la trayectoria escolar actúen conformándolas prácticas y representaciones de los maestros de hoy. así las practicas del presente podrán comprenderse mejor teniendo en cuenta la relación dialéctica que existe entre los condicionamientos objetivos, )la escuela) y las estructuras incorporadas en los sujetos que en ese ámbito desarrollan su actividad profesional.

Por otra parte, la identidad del alumno, sostiene Elena Achilli, se va constituyendo por medio de las distintas prácticas y relaciones a través de las cuales el niño participa, ya sea en el ámbito escolar, familiar y de su entorno social inmediato, en la que se va apropiando de conocimientos sobre las cosas y las personas, como así también de los esquemas normativos y valorativos con los que interactúa; por lo tanto, se va apropiando de conocimientos, habilidades y reglas morales. Al considerar la construcción de identidades como procesos, supone captar el movimiento de lo que es cambio y mutabilidad permanente, emergiendo al análisis el proceso heterogéneo, en que se expresan las identidades, en permanente proceso de reformulación.

Asimismo, hay una representación desvalorizante de los alumnos que provienen de sectores socio-económicos pobres, construcciones que marcan deficiencias o acciones delictivas, como por ejemplo: “no entiende”, “no presta atención”, “no está estimulado”, “es disperso”, “tiene problemas de aprendizaje”, “es apático”, “tiene altibajos emocionales”, “es violento”, “es agresivo”, “es drogadicto”, “roba”, etc.

Estas representaciones desvalorizantes del niño, construyen un círculo vicioso, que también desvaloriza el propio trabajo docente.

Sin embargo, también hay construcciones y representaciones otras visiones más positivas, como ser: “le gusta aprender a leer y escribir”, “me saca los libros de las manos”, “está apurado por aprender a redactar”, etc. Buscando por consiguiente mejores estrategias para que aprendan.

DOCENTES EN EL AULA:

En la Argentina de hoy -y hoy más que nunca-, de debe llevar a la práctica, los principios que para Paulo Freire, son fundamentales en el rol docente, en especial en aquellos que están “sumergidos” en contextos de pobreza. Se requiere por parte del profesor una reflexión crítica sobre la práctica, para realizar una secuencia de mejoramiento. Exige además, el reconocimiento y la asunción de la identidad cultural, reconociendo el valor de las emociones y la afectividad. Exige consciencia del inacabamiento, al aceptar lo diferente y estar predispuesto al cambio, ya que debemos ser capaces de intervenir en el mundo, de comparar, de juzgar, de decidir, de romper, de escoger, capaces de grandes acontecimientos y de testimonios dignificantes. Exige el reconocimiento de ser condicionado pero no determinado, de ésta manera y al ser inacabado, se concibe su construcción, no en el aislamiento inmune a la fuerzas sociales. Exige respeto a la autonomía del ser del educando, siendo un imperativo ético y no un favor que se hace al alumno, por lo tanto, el profesor que menosprecia la curiosidad del educando, su gusto estético, su inquietud, su lenguaje, más precisamente su sintaxis y su prosodia, el profesor que trata con ironía al alumno, que lo minimiza, que lo manda “ponerse en su lugar” al más leve indicio de su rebeldía legítima, así como el profesor que elude el cumplimiento de su deber de poner límites a la libertad del alumno, que esquiva el deber de enseñar, de estar respetuosamente presente en las experiencia formadora del educando, transgrede los principios fundamentalmente éticos de nuestra existencia. Exige buen juicio, sobre todo en la evaluación de la práctica de lo que se dice, lo que se piensa y de lo que se hace. Exige humildad, tolerancia y lucha en defensa de los derechos de los trabajadores, en cuanto a sus salarios y su dignidad profesional. Exige la aprehensión de la realidad, en la que se tienen que dar cuenta de las cosas y también tener un conocimiento cabal de ellas, en dónde la capacidad de aprender no es sólo para adaptarse sino para especialmente poder trasformar la realidad, para intervenir en ella y recrearla; el profesor debe asumir sus convicciones, estar disponible al saber, ser sensible a la belleza de la práctica educativa, asumir las limitaciones acompañadas del esfuerzo para superarlas. Exige alegría y esperanza, involucrándose con la práctica docente, que es política y moral, tratando de fomentar un clima de distensión, alegría y esperanza en su grado. Exige la convicción de que el cambio es posible, al tener claro e inculcar a los otros que no somos objetos de la historia, sino sujetos sociales de la historia, partiendo del saber fundamental que sostiene que cambiar es difícil pero es posible, esto debe empujar hacia la acción, sabiendo que la miseria es violencia, el educador se debe volver cada vez más competente para que la lucha no pierda eficacia. Exige curiosidad, que moviliza e inserta al sujeto en la búsqueda, la construcción del conocimiento implica el ejercicio de la curiosidad, su capacidad critica de tomar distancia del objeto, de observarlo, de delimitarlo, de “cercar” el objeto o hacer su aproximación metódica, su capacidad de comparar y de preguntar. Exige seguridad, competencia profesional y generosidad, ya que la autoridad docente se funda en la competencia profesional, debiendo ser una autoridad coherentemente democrática, que se funda en la certeza de la importancia de la libertad y en la construcción de un clima de auténtica disciplina; enseñar y mientras se enseña, manifestar a los alumnos, lo fundamental que es el respeto mutuo, no separando la enseñanza de los contenidos con los de la formación ética y ciudadana. Exige compromiso, buscando la aproximación cada vez mayor entre lo que se dice y lo que se hace y entre lo que se parece o aparenta y lo que realmente se es, porque la presencia del profesor, no-pasa desapercibida en el aula y es una presencia política en sí misma, siendo un sujeto de opciones; el profesor progresista, debe estar atento frente a la astucia de la ideología dominante que insinúa la neutralidad de la educación, como si los alumnos son formados para practicas apolíticas, como si la manera humana de estar en el mundo fuera o pudiera ser una manera neutra, obviamente, no siendo esto así. Exige libertad y autoridad, buscando un equilibrio, sin caer en un autoritarismo, pero tampoco en un libertinaje, ya que la libertad sin límite es negativa tanto así como la libertad asfixiada. Exige una toma consciente de decisiones, el profesor democrático, coherente, competente, que manifiesta su gusto por la vida, su esperanza en un mundo mejor, que demuestra su capacidad de lucha, su respeto a las diferencias, sabe cada vez más el valor que tiene para la transformación de la realidad, la manera en que vive su presencia en el mundo, de la cual su experiencia en al escuela es apenas un momento, pero un momento importante que requiere ser vivido auténticamente. Exige saber escuchar, o sea no un hablar del docente como un todopoderoso, sino en una actitud abierta a trabajar el contenido con los alumnos, escuchar para reformular los conceptos y ayudar a pensar, razonar y repreguntar. Exige disponibilidad para el diálogo, es en la disponibilidad de hacia la realidad donde se construye la seguridad, indispensable a la propia disponibilidad, basado en el respeto por las diferencias. Exige querer a los educandos, sin separar la seriedad docente con al afectividad, ni tampoco obligarse a querer a todos por igual, no ser ásperos o amargos, pero sí no tenerle miedo a los sentimientos y sellar auténticamente un compromiso con los educandos, en la que la seriedad puede ir acompañada con la alegría de vivir.

Por otra parte, el maestro debe convertirse en un práctico reflexivo, según Donald schón, emplea y concibe al término, que da a entender lo siguiente: la idea de dar la razón está asociada con una cierta visión del conocimiento del aprendizaje y de la enseñanza. Podría caracterizar al conocimiento escolar a partir de los siguientes puntos: En primer lugar la idea de lo que nosotros sabemos es un producto, hay un cuerpo de conocimientos. Es un conocimiento determinado en el sentido de que hay repuestas correctas. Los maestros tienen por función saber cuáles son las respuestas correctas y comunicárselas a los alumnos. El conocimiento es formal y categórico. Es formulable en proposiciones que asignan propiedades a objetos o que expresan en términos verbales o simbólicos las relaciones entre los objetos y sus propiedades.

La reflexión en la acción es táctica, espontánea, no como una actividad primordialmente intelectual. Si no, preparar al pensamiento para volverse sobre sí mismo, pensar de maneras diferentes y nuevas acerca de los fenómenos.

A la capacidad para hacer las cosas bien, aunque a veces sepamos más de lo que podemos decir; para mostrar más de lo que sabemos en lo que hacemos, y en la forma en que lo hacemos, es a lo que yo llamo conocimiento de la acción. A la capacidad para responder a la sorpresa, a improvisar en el momento, es a lo que yo llamo reflexión en la acción.

Cuando un maestro reorienta su atención para darle razón, a un alumno, para entender qué es lo que dice, entonces la enseñanza misma se vuelve una forma de reflexión en la acción.

Implica contactarse con lo que los chicos realmente están diciendo y haciendo, implica permitirse, sorprenderse por eso y porque la sorpresa sea apropiada, porque uno debe permitirse a sí mismo asombrarse. Implica encontrar al chico, en el sentido de juntarse con su comprensión de lo que sucede y ayudar al chico a coordinar el conocimiento en la acción de todos los días, que el trae a la escuela, con el conocimiento privilegiado que él encuentra en la escuela. Una respuesta a la sorpresa a través del pensamiento que vuelve sobre sí mismo, pensando lo que hacemos mientras lo hacemos.

Por otra parte, la conversación no debe ser ni tolerante, predecible ni totalmente impredecible. Si es demasiado predecible es aburrida, si es totalmente impredecible es loca. Cuando los maestros se detienen para darle razón al alumno están haciendo reflexión sobre su reflexión en la acción.

Y hay fisuras entre la escuela y la vida, que hacen que muchos chicos crean que la escuela no tiene nada que ver con la vida

Por lo tanto, el desafío de las escuelas profesionales es educar para la maestría en el hacer. Hay que ayudar a la gente a moverse en estas indeterminadas zonas de la practica, adquirir distintas formas de reflexión en la acción y reflexión sobre la reflexión en la acción.

En su máxima expresión, lo que llamo un práctico reflexivo, es aquel que está involucrado en una situación en la que la gente aprende haciendo. En la cual hacen las cosas juntos, uno con el otro, aprenden las cosas en una situación especial, en el sentido de que representa el mundo de la práctica pero no el mundo de la práctica.

Lo que los estudiantes hacen es un mensaje que le dice al instructor, -esto es lo que yo puedo hacer con lo que usted nos dio-. El instructor observa eso y ve los problemas y las dificultades que los estudiantes tienen al tiempo que modifica su propio mensaje.

En su más alta expresión, este diálogo entre el estudiante y su instructor, se vuelve un diálogo de reflexión en la acción recíproca, donde cada uno de ellos está reflexionando sobre y respondiendo a los mensajes recibidos del otro.

Centrándome en lo que significa un práctico reflexivo maestro, podría preguntarme: ¿Qué significa educar maestros en la capacidad para enseñar reflexivamente y para pensar acerca de su propia reflexión en la acción con chicos?

Creo que le práctico reflexivo, en educación como en otros campos, debe ser un juego de espejos porque el maestro de los maestros también hace lo que está enseñando. Los maestros ven la confusión de los chicos y su propia confusión, la capacidad de los chicos y su propia capacidad.

La tarea que tiene por delante consiste en: prestar atención al problema específico que está siendo trabajado, siendo capaz de demostrar y describir en términos relevantes acerca de sos que se está tratando. Demostrar y describir, en términos adecuados para cada estudiante en particular en ese momento. Decir y descubrir las cosas que van a ayudar a ese estudiante a entender.

Contra la doctrina de que a los maestros se les deberá enseñar resultados de investigación llevadas a cabo por investigadores, idea que creo que explica buena parte de la irrelevancia de lo que se enseña en las escuelas de educación. Se deberá luchar contra la idea de que el maestro es una tabla rasa que no tiene nada que aportar.

Creo que hay bastante evidencia de que las cosas sí pueden ser cambiadas, y que hay gente que quiere cambiarlas en la dirección que he descrito.

Creo, además, que el camino para hacerlo es a través del desarrollo de los prácticos reflexivos, que estén animados a salvar las distancias entre el decir y el hacer, escuela y vida, práctica e investigación que tanto han dañado la efectividad de las escuelas en todos los niveles.

CONCLUSIÓN:

A modo de conclusión personal, considero que los problemas de la educación Argentina, deben abordarse teniendo en cuenta los aspectos políticos, sociales y económicos a nivel macro, o sea teniendo en cuenta la multicausalidad de los acontecimientos. En especial contrarrestando las políticas de ajuste y la concreta pobreza urbana, en que los alumnos con sus familias están inmersos.

Por otra parte, si bien la escuela contribuye, con su actividad de contenedora social, tendrá que esforzarse por no descuidar su práctica pedagogía, adaptándose a cada cultura institucional. Atendiendo a la gran diversidad que presenta el alumnado, diversidad en las biografías escolares, diversidad socio-económicas, variedad de perspectivas e intereses, diversidad de requerimientos, diversidad de procedencias y culturas. Diversidad que el docente debe transformar en riquezas, a compartir el uno con el otro, considerando y respetando las diferencias, apostando a la capacidad de cada alumno, hasta que pueda ocupar su lugar en el mundo, ese lugar, que él quiera ocupar.

Asimismo, ser francos, diciendo que la escuela no va a poder solucionar todos los problemas sociales ni mucho menos, pero sí, y en la medida de que halla docentes responsables y comprometidos con su rol, de que por ser público, es de por sí político, tenga para sí mismo, una actitud crítica y reflexiva de la realidad social, para que con su ejemplo y su esfuerzo cotidiano, pueda inculcar buenos valores a sus alumnos y darles las herramientas cognitivas necesarias, para que estos el día de mañana, puedan ser ciudadanos pensantes; en que si bien están condicionados, no estén determinados a simplemente, obedecer y ejecutar órdenes, ni a trabajar en un supermercado, sino por el contrario que sean forjadores de un futuro mejor, de su propio futuro, en el que si bien, muchos no alcancen a formarse para dirigir y pensar, ni para trabajar en puestos directivos; al menos sí tengan libertad de pensamiento, libertad de acción, libertad de decisión y libertad para crear para sí y los suyos una vida ciudadana digna, como corresponde a la dignidad humana.

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  • La escuela, garantía de futuro, de Daniel Filmus. Diario Clarín. Argentina Año: 2000.

  • La escuela pelea pese a todo, de Daniel Filmus. Diario Clarín. Argentina. Año: 2001.

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