Edipo Rey; Sófocles

Literatura universal antigua. Tragedia griega clásica. Destino. Amor. Muerte. Tebas. Soberanía. Héroe

  • Enviado por: C Stefani
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 3 páginas
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Introducción

En la antigua Grecia existían Dioses todo poderosos, adorados por todo el pueblo. Los héroes en cambio eran los mas allegado a Dios que la multitud tenia, ya que este era hijo de un Dios con una mortal, y poseía algunas virtudes especiales. Se los llamaba semi- dioses.

Edipo es soberano de Tebas, todos dicen ser sus “discípulos”. Cuando se descubre la vida errónea y atroz que éste lleva el pueblo le da la espalda y pasa a ser un simple ciego fugitivo.

Desarrollo

Buscando definiciones de héroe encontré respuestas como: “persona digna de elogio”, “quien realiza una hazaña extraordinaria” y muchas necedades similares. Pero en un diccionario de eso por los que no das dos pesos, de los que dicen “diccionario práctico” en la tapa, para no decir que sirve de poco, que seguramente está incompleto; y como para advertir que no todo es lo que parece, encontré la definición mas lógica: “personaje de una obra literaria o de una aventura”.

Y si, ¿Qué pensaban? Ya no creo en héroes, menos en súper - héroes, entre otra gran variedad de cosas, aunque confieso que la vida seria tan placentera si existieran estos… ¿fenómenos? Va… Héroes.

Edipo es heroizado por haber salvado a Tebas de un monstruo, es nombrado rey, para los pobladores es un ejemplo a seguir, aunque inalcanzable por su extraordinaria grandeza.

Me llamó la atención la forma en que sus fieles lo repudian al enterare que se había casado con su madre y había matado a su propio padre, se sienten traicionados aunque ellos fueron los que lo elevaron. Parece ser que la gente mediocre e interesada existían ya antes del supuesto Cristo (otro todo poderoso)

La gente perfecta no habita, ni habitó este planeta, mis ídolos son personas con errores, personas que a pesar de todo salieron adelante y luchan el día a día. Mi papá es mi ídolo, una persona que lucha contra todo, no sufre de perfección, ama y odia.

Los católicos creen en el papa, es su modelo en vida a seguir, otras personas creen en políticos, en fantasmas, en brujas, en milagros y en simples hombres.

A mi ver, lo importante es saber distinguir entre un Ídolo y un héroe.

Hay personas que no comprenden la diferencia entre uno y otro, ¡fácil! ¡ Los héroes no existen!, cuando este significado no está claro pueden pasar incontables atrocidades, porque dejas de vivir tu vida, y vivís por y para alguien, un alguien que tarde o temprano, y aunque me pese, te va a decepcionar, o lo vas a hacer solo, por haber vivido en alguien que no se lo merecía, pero vos lo elegiste, nadie te obligó, es la ridículamente envidiable fe en un futuro mejor, pero que en vez de luchar para que esto suceda prefieren ser fiel a su creencia, en su héroe. Cobardes.

Hay tantos Ídolos anónimos, pero claro tiene defectos naturales, entonces no sirven, no alcanzan a ser lo esperado por todos, son los ídolos de las personas que realmente lo quieren, participes de su pequeño reino.

Por otro lado están los que se sientes héroes. Edipo al defraudar a su pueblo se quita los ojos y pide que lo echen, que lo maten, no aguanta haberse decepcionado y haberlo echo también con su pueblo. Los habitantes de Tebas quieren destruirlo, lo culpan, lo detestan.

“El héroe es el terrorista de su oponente” (Calle Trece), en este caso el héroe y el oponente es la misma persona.

Edipo odia haber vivido su vida, haber cumplido con su destino, haber sido feliz con la mujer equivocada, haberse convertido en héroe y acá surge la idea de que el temible y fuerte Edipo no puede con su propia desdicha y como un cobarde prefiere morir antes que aceptar la dura realidad. Esto me recuerda a muchas personas, pero vamos a citar la símil historia del gran doctor argentino René Favaloro, que ayudo a miles de personas, quizá sin interés, quizás no (no me interesa ondar en este tema).

Favaloro murió en el año 2000 pegándose un tiro en el corazón, un lugar tan significativo como los ojos de Edipo, dos potencias, una real y la otra ficticia. De dos personas que no pudieron con su propia vida.

Y otra vez vuelve a mi boca el “no todo es lo que parece” porque realmente es así, Edipo Rey nos deja esa moraleja, nos enseña a no juzgar a las personas hasta no conocerlas en su totalidad, y hasta el ultimo minuto de sus vidas, de todos modos también soy fanática de la frase, “la procesión no siempre va por fuera” (Andrés Calamaro).

Cada cual conoce su interior, y desde afuera solo se percibe lo que la persona deja ver, sin darnos cuenta de lo que verdaderamente se sentía, o del verdadero problema y creyendo en las caras sonrientes, perdimos a muchas personas que valían la pena, y estrujamos sus sentimientos esforzándolos a ser quienes no eran para así poder estar complacidos.

No siempre se puede ser el rey, ni el héroe por más esfuerzo que pongamos en esto, seamos quienes verdaderamente somos y las personas que se merecen nuestro cariño van a ser parte de nuestro reino.