Edipo Rey

Mito. Leyenda. Tragedia. Odisea. Sófocles. Tebas

  • Enviado por: Alvaro
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
publicidad

Si bien la leyenda es indudablemente antigua, ya aparece en la Odisea. Se

conoce, fundamentalmente, a través de la versión que Sófocles nos da en su

Edippo Rey y en Edipo en Colono.

Antes de convertirse en un tema trágico, el mito de Edipo debía formar parte

de un conjunto mítico, el ciclo tebano, que empezaría con las gestas de Cadmo y

la fundación de la ciudad, del que Edipo sólo sería un eslabón.

Según la tradición que Sófocles nos trasmite, Edipo es hijo de Layo y

Yocasta (según Homero, de Epicasta), reyes de Tebas. Layo, avisado por un

oráculo de que morirá a manos de su hijo, entrega al niño a un pastor para que

lo deje morir en el monte. El pastor, incapaz de realizar tal atrocidad, lo

entrega a otro pastor para que se haga cargo de él. El niño, Edipo, al final

llegará a manos de Mérope, reina de Corinto.

Cuando Edipo ya es mayor, y lo han adoptado los reyes de Corinto, creyendo

él que son sus padres naturales, recibe un oráculo que le anuncia que matará a

su padre y tendrá relaciones con su madre. Para evitar esta calamidad, Edipo

huye de Corinto.

De camino se encuentra con un grupo reducido de hombres que lo atacan; él,

defendiéndose, los mata a todos menos a uno que consigue escapar. Ese ese grupo,

entre los que mata, está el rey Layo, su padre. Edipo, sin saber lo que había

hecho, continúa su camino hasta llegar a Tebas, donde un ser monstruoso está

devastando la zona. La Esfinge exige a sus víctimas que solucionen un acertijo

que, de no saber contestar, les costará la vida.

Los tebanos, desesperados por el monstruo y por la pérdida de su rey,

proponen que quien venza a la Esfinge tome a la mujer del anterior rey y se

convierta en rey, él mismo. Edipo soluciona el acertijo que se le propone y mata

al monstruo, liberando Tebas.

Pasados los años, siendo ya Edipo rey de Tebas, estando casado con Yocasta

(su madre), que le ha dado dos hijos y dos hijas, la peste asola la ciudad. Se

envían emisarios al oráculo para que dé una solución a tal calamidad. La

respuesta del oráculo es que la causa de la epidemia es la presencia de alguien

impuro en la ciudad, manchado con la sangre del rey Layo.

Edipo, el salvador de Tebas, empieza a investigar sobre el paradero de ese

ser infame que pone en peligro, por su mancha, a toda la ciudad. Lentamente,

Edipo se va dando cuenta de toda la verdad: pregunta, interroga, hace venir al

único superviviente del grupo atacado por el asesino del rey y, cuanto más

pregunta, cuanto más reflexiona (o le hacen reflexionar), cuanto más cerca está

de la verdad, más se niega su abierta mente a abrirse: se niega a aceptar la

verdad.

Él, un hombre justo, un salvador, que había abandonado su casa para no

cometer lo que el oráculo le había predicho, al final, no pudo escapar a su

destino. Todo lo profetizado se había cumplido: había matado a su padre y había

yacido con su madre, era padre de sus hermanos.

Su madre se suicida y él, arrastrado por el dolor y por la rabia, se

destroza los ojos, quedando ciego para siempre.

Vagará como un mendigo, después de que lo echaran de la ciudad sin que sus

hijos hicieran nada por evitarlo, con la única ayuda de su lazarillo, su hija

Antígona.

Siendo Edipo ya muy viejo, estando a las puertas de la muerte, llega a

Colono, una pequeña población situada a las afuera de Atenas y que depende de

ésta. Pide hablar con el rey Teseo, prometiendo ofrecerle un gran regalo.

Un oráculo (de nuevo Edipo es un juguete del destino) había predicho que el

cuerpo muerto de Edipo protegería al país que lo albergara. Este mismo oráculo

le envió hacia Atenas. De modo que Edipo se ofrece a Teseo como garantía de

seguridad para su ciudad. Mientras tanto, sus hijos, enterados del oráculo,

intentarán, uno como suplicante y el otro (mediante su "embajador", Creonte)

secuestrando a su hija Ismene, que Edipo se vaya con ellos.

Eteocles, el hijo menor de Edipo, ha echado de la ciudad a Polínices y éste

se ha aliado con su suegro, el rey de Argos, para recuperar Tebas, que le

pertenece por edad.

Edipo (bajo la protección de Teseo, que recupera a Ismene) se niega a

marchar con ninguno de los dos. Tras maldecir a sus hijos (por no defenderlo y

por reclamarlo, ahora, hipócritamente), Edipo, marchará hacia el interior de un

bosque sagrado y, tras quedarse a solas con el rey Teseo, morirá.

"¡Ay, ay! si esto es así, la totalidad de las incógnitas podrían a la postre

haber resultado claras. ¡Oh luz del sol, ojalá te mire ahora por última vez, yo,

de quien se ha demostrado haber nacido de quienes no debí y tenido relaciones

con quienes no debí y matado a quienes no procedía!"

Sófocles. Edipo Rey