Edad Media. Renacimiento. Barroco

Literatura medieval, renacentista y barroca española. Géneros literarios: Poesía y prosa (narrativa). Autores y estilos

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El período histórico denominado Edad Media se desarrolla en el Occidente entre la caída del Imperio Romano (s.V) y la aparición del Renacimiento (s.XVI en España). Esta etapa posee una cultura propia que, por un lado, enlaza la Antigüedad clásica y, por otro, desarrolla una nueva concepción del hombre y del mundo.

Gran parte de la península Ibérica estaba dominada por los musulmanes, por lo que la convivencia y los enfrentamientos entre musulmanes y cristianos determinó la vida y la cultura diferente del resto de Europa.

Progresivamente se abre al resto de Europa y se influencia de nuevas culturas. La sociedad de la época tenía una mentalidad cristiana teocéntrica, es decir, todo gira entorno a Dios, y en los textos literarios se preferirían los temas religiosos, a la que añadían finalidad bdidáctica.

La Edad Media se puede dividir en dos períodos: la Alta Edad Media (s. X-XIII) y la Baja Edad Media (s. XIV-XV).

Alta Edad Media

Este período responde a peculiaridades sociales y económicas propias del feudalismo y una época de expansión de los reinos cristianos hacia el sur: el avance de la Reconquista provocó migraciones, el saber se mantiene en los monasterios, y el enlace entre culturas gracias a la convivencia entre culturas.

Baja Edad Media

En esta etapa la institución feudal se transforma y acaba por desaparecer. En la política el progreso de la Reconquista incrementa la extensión de territorios y hace necesarias nuevas formas de comportamiento político, la autoridad real crece. Las transformaciones sociales y económicas el desarrollo económico se ve interrumpido por el hambre, guerras y epidemias donde el dinero cobra gran importancia, y se desarrolla la burguesía, grupo social de gran prestigio que pretende igualarse a la nobleza, que provoca una transformación del sistema de valores de la sociedad medieval.

Literatura

Lírica medieval siglos XI-XV

Popular

Jarchas

Son las obras más antiguas en lengua española de tema amoroso, escritas en lengua romance que datan de mediados del siglo XI y posteriores. El tema es el amor femenino por la ausencia del amado y tiene como confidentes a su madre o hermanas. Son poemas muy breves a menudo octosílabos que tienen un tono e intenso.

Cantigas de amigo

Se remontan en los siglos XIII-XIV Los poetas gallegos admiraron la sencillez de los cantores de su tierra y como resultado se originaron las cantigas de amigo. Generalmente, las cantigas de amigo manifiestan la queja de una muchacha enamorada, que toma como confidentes a la naturaleza, a la madre o a las hermanas. Hay abundantes referencias a la naturaleza.

Canciones castellanas

Las canciones castellanas son más abundantes que las jarchas y las cantigas de amigo, y más variadas de canciones de trabajo o de fiesta. Sin embargo el tema más abundante sigue siendo el amor desdichado de una doncella que se lamenta por la ausencia de su amado, aunque a veces es el hombre que se queja.

En la estructura la base formal es el villancico, formado por estribillo y la glosa.

Romancero viejo

En los siglos XV y XVI surgían las colecciones de romances: los romanceros. Los romances son composiciones versificadas anónimas, de divulgación oral, frecuentemente fragmentadas y sencillos. Los romances de esta época reciben el nombre de romances viejos.

A comienzos del siglo XVI algunos romances viejos aparecen impresos. Esto hará que se asegure su divulgación y que en adelante los autores cultos los imiten. Los romances de autores conocidos que se escriben a partir del siglo XVI son los llamados romances nuevos, completos y de estilo más elaborado.

Una clasificación temática de los romances los dividiría en tres grupos básicos:

Los épicos, son los que tienen los temas de los antiguos cantares de gesta: Roldán, el Cid, Fernan González...

Históricos, donde destacan dos tipos los fronterizos son los que tratan las últimas batallas de Reconquista (Alora la bien cercada); y los moriscos que tratan sobre los musulmanes.

Los lírico-novelescos, donde el tema tratado principalmente es el amor, son aquellos que contienen elementos fantásticos, maravillosos novelescos.

En los romances encontramos un uso abundante de recursos típicos de la lírica y del lenguaje expresivo o emotivo. Al mismo tiempo el romance coincide en la épica por el lenguaje arcaizante, y en otros rasgos característicos de la literatura oral como las apelaciones al público, el cambio en el punto de vista narrativo, los epítetos épicos, el uso especial de los tiempos verbales, etc.

Narrativa en verso siglos XIII-XV

Mester de Jugaría

Los juglares eran actores que recorrían pueblos, cortes castillos, romerías y caminos medievales recitando o cantando poemas. Había diferentes tipos de juglar: los especializados en las narraciones de hazañas guerreras, los que entonaban lírica más culta en las cortes de los palacios, los que se acompañaban de instrumentos, los que componían sus propios poemas (trovadores), e incluso algunas juglaresas. El contacto directo con el público condicionaba los rasgos de estas narraciones, que habían de ser sobre todo, dinámicas. A menudo el juglar emplea apelaciones al publico para reclamar la atención. El héroe es tratado con mayor detenimiento y siempre es presentado como valiente, religioso, leal... Utiliza epítetos épicos y adjetivos explicativos. El realismo es uno de los rasgos más característicos, se consigue con la referencia a datos concretos de la época: religión, historia, geografía, costumbres, etc. De los juglares, los más abundantes eran los juglares de gesta.

Poema de Mio Cid

Es un típico manuscrito de juglar, del siglo XIV que narra las fortunas y adversidades de Rodrigo Díaz de Vivar, está firmado por Per Abbat, un copista. La fecha de composición se data en el siglo XIII.

Es anónimo pero se considera de un único autor culto, que se basa en composiciones anteriores y que usa el estilo típico de los juglares tradicionales.

El argumento del Cantar de Mío Cid se divide en tres partes:

“Cantar del destierro” El Cid desterrado por el rey Alfonso VI a causa de una falsa acusación. Separado de su familia, deja a su mujer e hijas en un monasterio, emprende varias empresas militares, unas veces a favor de los musulmanes y otras en contra.

“Cantar de las bodas” El Cid conquista Valencia y consigue el perdón real. Este le permite que su mujer e hijas se reúnan con él, y le pide que se case a sus hijas con los infantes de Carrión. Él se recela pero obedece y se celebran las bodas. El Cid recupera su honor como caballero.

“Cantar de la afrenta de Corpes” Comienza con unas anécdotas que revelan la cobardía de los infantes: ante un león que ha escapado de una jaula y en una batalla contra los moros. Los vasallos del Cid se burlan de ellos, quienes se vengan dejando a sus mujeres desnudas y azotadas abandonadas en el robledo de Corpes. El Cid pide justicia y se convocan las Cortes de Toledo, el rey castiga a los infantes y las hijas del Cid se casan con los infantes de Navarra y Aragón.

El tema central es la recuperación del honor en dos vertientes: El honor social como vasallo y el honor personal como padre injuriado.

El protagonista del Cantar se nos presenta como el modelo de perfecto vasallo, el Cid representa el modelo de caballero que difunde la épica en la Edad Media. A pesar de estar idealizado, posee abundantes rasgos humanos.

El Cantar del Mío Cid relata una parte de la biografía de un personaje historio Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que vivió entre 1043 y 1099. Pertenecía a la nobleza más baja, y logro ascender socialmente por medio de las batallas y la conquista de tierras a los musulmanes.

La versificación es irregular con versos que oscilan entre diez y veinte sílabas. La rima es asonante. En la mitad del verso hay una pausa que lo divide en dos partes hemistiquios: que explicaría la evolución al romance. Todos los rasgos estilísticos son característicos de la narración oral y son comunes al estilo juglaresco.

Mester de Clerecía

En el siglo XIII los escritores cultos comenzaron a refundir las vidas de los santos, las leyendas moralizadoras y otros relatos antiguos —los cuales eran comunes en latín— en verso castellano. Esta actividad poética, conocida como mester de clerecía, se desarrolló primeramente en los monasterios, caracterizándose, a diferencia del mester de juglaría, por una estricta observancia de la métrica. El poeta más representativo del mester de clerecía es Gonzalo de Berceo.

No obstante Gonzalo de Berceo como los clérigos eran conscientes de poseer una cultura superior y escondían el orgullo de emplear léxico culto, figuras retóricas y una métrica mejor elaborada. La estrofa que identificaba el estilo de Mester de Clerecía era la cuaderna vía, cuatro versos de 14 sílabas que riman entre sí en consonante.

Las narraciones tienen un objetivo didáctico y moral y para llamar la atención del público recurren a las expresiones juglarescas: epítetos épicos, apelaciones a los oyentes; incluso se pide alguna recompensa al final del recitado.

Gonzalo de Berceo

Es el primer autor castellano que se conoce. Gonzalo de Berceo, nacido en La Rioja, era un hombre culto que trabajó en la del monasterio de San Millán de la Cogolla. Parece que la biblioteca monástica le proporciono muchos temas que tradujo y relator en castellano.

Gonzalo de Beceo inicia el Mester de Clerecía cuando presenta el castellano narraciones de tema moral. Su obra más conocida es Milagros de Nuestra Señora. El autor nos relata unas breves historias que repiten el mismo esquema: personajes devotos de la Virgen se encuentran ante algún problema o peligro y se salvan gracias a un milagro de la Virgen. Muchos relatos de Berceo tienen origen folclórico y abundan los detalles humorísticos. La Virgen María se representa con los rasgos humanos típicos de la religiosidad popular.

Arcipreste de Hita

Juan Ruiz Arcipreste de Hita, escribió el Libro de Buen Amor, considerada la obra más brillante del siglo XIV.

De Juan Ruiz solo conocemos que era sacerdote de la localidad de Hita. En su obra se refleja una acusadísima personalidad: hombre divertido y vitalista, canta los placeres del mundo y al mismo tiempo tiene una sincera religiosidad. La obra está escrita de forma biográfica para la aproximación al lector. El libro refleja que era un gran conocedor de la literatura culta y popular de su época.

Se trata de una obra escrita en verso con predominio de la cuaderna vía. La obra narra en primera persona diferentes episodios amorosos; en ellos, el autor intenta conseguir el amor de alguna mujer que lo ha enamorado. Para ello, a veces, recurre a la ayuda de una intermediaria o alcahueta, como la Trotaconventos.

Lo más novedoso del Libro de Buen Amor es la mezcla de elementos aparentemente contradictorios: la religiosidad y el vitalismo profano; el tono serio, incluso grave, junto al aire divertido y burlesco de algunas parodias. El objetivo del autor no queda claro, la ambigüedad aparece ya en el mismo prólogo. Aparece una actitud irónica y vitalista en una obra culta.

El estilo es rico y muy variado. Encontramos el registro culto y coloquial. Las formas métricas también son variadas, junto a la cuaderna vía, encontramos formas de la poesía popular como el zéjel.

Prosa siglos XIII-XV

Narrativa en prosa

Don Juan Manuel

Algunos nobles dedican ya más atención a las letras, la figura más representativa de este cambio es don Juan Manuel, de cuya obra en prosa destaca El conde Lucanor, libro de cuentos inspirado en la literatura oriental y europea. Don Juan Manuel es el primer escritor con voluntad y conciencia de crear un estilo literario personal. Los cuentos tienen una finalidad didáctica, se extrae de ellos una lección moral.

La estructura de las narraciones sigue siempre un mismo esquema: El conde Lucanor plantea a su criado Patronio algún problema, este le responde que sobre ese tema conoce un ejemplo o cuento y lo explica; de esa narración se deriva una enseñanza. Se dice muy brevemente que el conde Lucanor puso en practica su consejo y le fue bien. Al final resume la idea didáctica o moraleja en unos versos.

Los temas que plantea don Juan Manuel reflejan el conjunto de las preocupaciones de los aristócratas de la época.

Prosa didáctica

Alfonso X

Como resultado de la labor de Alfonso X el Sabio, Castilla fue uno de los primeros estados europeos en desarrollar una literatura en prosa. Una multitud de jurisconsultos, historiadores, traductores y especialistas en diversos campos del saber trabajaron bajo su supervisión en un formidable intento de recopilar todo el conocimiento de la época en la Escuela de traductores de Toledo. Recurrieron a fuentes islámicas, judías y cristianas, pues el reino de Castilla era en aquella época un punto de encuentro para las personas doctas de las tres culturas. Este trabajo en conjunto estimuló el flujo de la cultura oriental hacia el occidente europeo. La prosa castellana, que con Alfonso X se convirtió en un poderoso medio de expresión, alcanzó la madurez artística en la obra de Don Juan Manuel —sobrino de Alfonso—, quien escribió la colección de relatos didácticos El conde Lucanor (1335). Hacia 1305 apareció el primer libro de caballerías español de cierta longitud —El caballero Zifar—.

Teatro

Representación de los Reyes Magos

Aunque los testimonios escritos que se conservan son muy escasos, se cree que a lo largo de la Edad Media existió el género teatral.

La intención de divulgar las enseñanzas religiosas de una manera amena impulsó a la Iglesia a organizar y fomentar las representaciones de pasajes de la vida de Cristo o de los santos. Estas representaciones se llevaban a cabo en el interior de las iglesias y coincidían con las festividades litúrgicas: Navidad Semana Santa... De este teatro de tema religioso se conserva en castellano un fragmento de la Representación de los Reyes Magos.

También existió el teatro profano, de carácter popular. A través de textos jurídicos de la época, se deduce que era un teatro burlesco e irreverente, por lo que se prohibía la asistencia a los clérigos.

Fernando de Rojas

Fernando de Rojas es un hombre de leyes, converso que vivió en diferentes ciudades castellanas a finales del siglo XV, encontró el primer acto de la obra y la acabó en quince días, según confesión propia.

El libro apareció en 1499, y en esta primera edición no constaba el nombre del autor. En 1502 se publicó una edición ampliada donde si que constaba su nombre. Fernando de Rojas, en cierta forma, representa el escritor moderno, universitario y urbano, que no procede de la aristocracia ni de la cultura eclesiástica.

La Celestina, escrita en forma totalmente dialogada, sigue el modelo de la comedía humanística italiana, que imitaba a los clásicos latinos Plauto y Terencio. En este tipo de obras abunda lo sentimental y el análisis psicológico; la Celestina, por consiguiente, comparte rasgos del teatro y de la novela. El rasgo más característico del estilo de esta obra es el uso del lenguaje culto y del lenguaje popular.

La Celestina parece querer recrear el desmoronamiento del orden social y moral de la Edad Media. El argumento es simple y ya se había empleado en obras de siglos anteriores: un joven valiéndose de una alcahueta, consigue el amor de una dama. Fernando de Rojas complica este argumento y lo convierte en un rico retrato de una sociedad urbana y exclusivamente interesada por el provecho personal:

El joven y noble Calisto ve casualmente a Melibea y queda enamorado de ella; Se declara en el mismo momento pero la joven lo rechaza. Aconsejado por su criado Sempronio pide ayuda a una alcahueta Celestina. El otro criado Parmeno, se opone pero está logra una alianza con ellos prometiéndoles ganancias y compañía femenina. La vieja alcahueta con su magia y sus palabras consigue convencer a Melibea, y le promete una cita con Calisto. El joven regala una cadena de oro a la Celestina y los criados reclaman su parte de recompensa, en la disputa muere la vieja alcahueta. Los criados son presos y ajusticiados, y Calisto los sustituye por otros. Cuando los amantes están en el jardín de Melibea, se oyen gritos en la calle y Calisto al intentar escalar el muro para ir en ayuda de sus criados muere. Melibea se suicida tirándose desde la torre de su casa, tras explicar a su padre que su vida no tiene sentido sin Calisto.

Los personajes son realistas y evolucionan a lo largo de la de la obra. Reflejan la organización social de la época, la nobleza y alta burguesía están representados en Calisto y Melibea que también actúan movidos por la pasión amorosa mientras que los criados y Celestina, que representan los estamentos más bajos, se mueven por la codicia. Los personajes de esta obra poseen caracteres muy bien construidos que los hacen creíbles y humanos. Como la obra es enteramente dialogada, los retratos de los personajes los obtenemos por lo que otros personajes dicen de ellos o por lo que ellos mismos expresan o piensan. Todos ellos comparten un fuerte individualismo y una visión del mundo pagana y trágica. Constituye una visión pesimista y desolada, ya que se ve el mundo como un caos.

El tema de La Celestina combina los tres temas del momento: fortuna, amor y muerte. Sin embargo frente a la visión de caos, el argumento presenta los acontecimientos encadenados con una lógica de causa-efecto.

El estilo es el más variado de su época. En general, los personajes de la obra hablan tal y como les corresponde desde una perspectiva realista. El habla culta con el habla coloquial.

RENACIMIENTO

RENACIMIENTO

El Renacimiento en el siglo XVI, y el Barroco, en el XVII, forman el periodo que se conoce como Siglos de Oro de la cultura española. En esta época hubo un gran desarrollo cultural. La palabra Renacimiento viene del volver a nacer a la cultura grecolatina.

Dentro del siglo XVI pueden distinguirse dos etapas, que corresponden con los reinados de Carlos I y Felipe II, los dos de la casa de los Austria.

Bajo el reinado de Carlos I, España dominó gran parte de Europa y estableció un imperio colonial en América. Durante este periodo los escritores españoles siguieron las tendencias filosóficas y artísticas del renacimiento. Desde el poder se fomento el clima de aceptación de las corrientes renacentistas y los contactos culturales con Italia y los Países Bajos. Su reinado supuso la aceptación del Renacimiento europeo y la asimilación del Humanismo.

En la época de Felipe II se extiende el movimiento luterano, que desemboca en el protestantismo. Como reacción, España se alía con el papado y se convierte en la defensora del catolicismo. Así se inicia el periodo conocido como la Contrareforma, etapa de desconfianza hacía la cultura y el aislamiento respecto a Europa. Como consecuencia, se entra en una etapa de fervor religioso, por lo que la literatura es religiosa. La literatura recoge un ambiente en el que cobran una gran fuerza los mitos que identifican los valores hispánicos con la noción del cristiano viejo, con el concepto de hidalguía, el tema de la honra, asociada también a la ascendencia religiosa y la opinión social, y la obsesión por la limpieza de sangre.

La Cultura

El Humanismo comenzó a influir sobre la cultura hispánica en el siglo XV. El pensamiento humanista concibe al hombre como eje del universo e integrado en la naturaleza, que debe desarrollar su inteligencia y sensibilidad a través del conocimiento racional. Así, el modelo de humanista era el intelectual que se interesa por todos los saberes y que rige por la razón. Los humanistas admiran la cultura clásica y la contraponen a la medieval, moldeada a partir de la visión judeocristiana que concibe el mundo y la vida humana como un camino hacía la vida eterna.

En el campo de las ideas, Erasmo de Rótterdam fue quien ejerció mayor influencia. Proponía una nueva religión más intimista, tolerante y caritativa, y criticaba la religiosidad externa Las obras de algunos de sus discípulos españoles, entre los que se encontraban el filósofo Luis Vives y el teólogo Juan de Valdés, fueron muy leídas y se tradujeron a diversas lenguas europeas. Lo mismo cabe decir de las obras de su contemporáneo fray Antonio de Guevara, divulgador e historiador franciscano. Durante este periodo se escribieron diálogos humanísticos, especialmente por parte de los seguidores de Erasmo, y se cultivó la historiografía. Los historiadores más importantes del renacimiento y el siglo de oro español son Diego Hurtado de Mendoza y el jesuita Juan de Mariana.

El modelo de conducta social renacentista se encuentra en el libro El cortesano, de Baltasar de Castiglione, que alcanzó una gran difusión en la época. El hombre renacentista debía cultivar el alma y cuerpo, las letras y las armas, también debía perseguir la elegancia basada en la naturalidad y la sencillez, huyendo de la vulgaridad.

Literatura

Lírica renacentista siglo XVI

Popular

Romancero viejo (s.XV-XVI)

Culta

Gracilazo de la Vega

Garcilaso de le Vega es principal representante de la lírica castellana de la primera mitad de siglo XVI. En su vida encarno el modelo de hombre renacentista. De origen noble, descendiente del marqués de Santillana, fue un poeta-soldado y formaba parte del séquito de Carlos I. Residió en Nápoles, lo que le permitió familiarizares con los poetas italianos. Su formación cultural fue la de un humanista. Murió a los 36 años en el asalto a una fortaleza en Provenza.

Su obra poética es breve, pero en ella encontramos los temas más característicos del Renacimiento, entre los que destaca el del amor. Casi siempre se trata de un amor no correspondido, que refleja la experiencia personal del poeta con Isabel Freyre, una dama de la corte de Carlos V. Para expresar este tema, Garcilaso utiliza ejemplos de la mitología o, como ocurre en las estrofas de la Égloga I, la naturaleza le sirve de espacio ideal o de confidente y amiga. Su obra es breve, destacan los Sonetos, unos cuarenta, y las tres Églogas

Garcilaso compuso, además, cuatro Canciones petrarquistas, la oda A la flor de Gnido, dos Elegías y una Epístola a Boscán.

En 1543 la viuda del poeta barcelonés Juan Boscán publicó conjuntamente las obras de los dos poetas, y enseguida la poesía de Garcilaso alcanzó una gran difusión; a los pocos años era comentado como modelo en la Universidad de Salamanca, y en 1580, Fernando de Herrera hace una edición crítica de su obra como si ya fuera un clásico. A partir de ese momento Garcilaso se convierte en uno de los poetas más admirados.

Su estilo se caracteriza por un lenguaje poético, distinguido y natural, sin afectación ni arcaísmos. Persigue la expresión elegante y sencilla, y rechaza la retórica o la dificultad conceptista. En esta renovación es fundamental el epíteto, que hace más pausado el ritmo de la frase y aporta plasticidad y cromatismo al poema. A partir de Garcilaso el soneto queda como la estrofa básica de la poesía culta castellana, que llega hasta el siglo XX con autores como Miguel Hernández o García Lorca. Puede decirse que la poesía posterior está condicionada por su obra.

Fray Luis de León

El primer gran poeta de este género fue fray Luis de León. Éste fue un hombre muy culto, un humanista, descendiente de conversos y fraile agustino, que enseñó teología en la universidad de Salamanca. La Inquisición le condenó por defender la lectura de la Biblia en su lengua original. Le absolvieron tras cuatro años de cautiverio y acabó alcanzando un alto cargo dentro de su orden religiosa.

Además de poeta fray Luis de León fue un extraordinario traductor del latín y del hebreo. Como prosista, escribió libros de tema moral y religioso.

La mayor parte de la poesía de fray Luis de León son odas, cantos de alabanza, escritas en liras, siguiendo el modelo introducido por Garcilaso. La obra poética de este autor funde el platonismo y el cristianismo, porque presenta el mundo como un destierro doloroso, a partir del cual el hombre puede elevarse a las verdades eternas a través de la contemplación de la naturaleza y el arte. En sus versos la devoción cristiana se conjuga con el culto a la belleza, el amor a la naturaleza y la búsqueda de la serenidad clásica característica del Renacimiento

San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz, contemporáneo de fray Luis, compuso lo que para muchos críticos son los versos más intensos y radiantes de la lengua española. En estos poemas se intenta expresar —en términos de amor humano— la inefable experiencia mística de la unión del alma humana con Dios.

El poeta, de familia humilde, fue protegido por un noble, lo que le permitió estudiar filosofía y teología en la universidad de Salamanca como religioso carmelita. Al conocer a santa Teresa de Jesús, pasó a ser un carmelita descalzo.

La poesía de san Juan y la de santa Teresa es poesía mística, tiene como tema central la expresión de está vivencia religiosa. La obra de san Juan se editó en 1618. La primera poesía de san Juan suele tomar poemas amorosos tradicionales, a los que da un sentido religioso introduciendo pequeños cambios. En lo que se llama poesía a lo divino. Su poesía más original es sin duda aquella que recoge su experiencia mística. Los grandes poemas de san Juan recogen el camino que lleva a la unión con Dios y el placer que ello proporciona.

San Juan de la Cruz crea una nueva lengua poética a través de los símbolos que aluden al amor humano, a la naturaleza y a la Biblia. Es un lenguaje muy emocional, expresivo e intenso. El estilo de san Juan asimila diversas influencias: de la lírica tradicional, de Garcilaso, de fray Luis y de la bíblica.

Otro poeta importante de esta época es Fernando de Herrera, quien cultivó el estilo barroco característico del siguiente periodo de la literatura española.

Narrativa en verso siglos XIII-XV

Formas narrativas renacentista

Novela de caballerias

Los libros de caballerías eran la lectura preferida de la corte; luego, la moda se extendió a estamentos inferiores. El personaje de Amadís de Gaula tuvo numerosos seguidores. Las novelas de caballería se presentaban como relatos verídicos escritos en alguna lengua extraña, y el autor se declara mero traductor de la novela; esta ficción la repetirá Cervantes en El Quijote. El éxito de los relatos caballerescos pudo deberse al modelo de caballero que presentaba, y a la tajante división entre personajes positivos y negativos. Los libros de caballerías situaban la acción en la Edad Media y en países lejanos, y daban cabida a elementos fantásticos.

Novela pastoril

La novela pastoril —que narra las aventuras y desventuras amorosas de pastores idealizados— es un género que ya había florecido con antelación en Italia y Portugal. El ejemplo más notable de novela pastoril en lengua española es La Diana del portugués Jorge Montemayor.

Novela Bizantina

La novela bizantina o novela griega recoge las innumerables aventuras de una pareja de enamorados, siempre de alto linaje. Suele acabar en final feliz, muchas veces con la boda de los protagonistas, que han superado muchas pruebas ante el encuentro final.

Novela moderna

Lazarillo de Tormes

Con esta obra anónima, publicada en los últimos años del reinado de Carlos I, se inicia la novela picaresca, que representa la corriente realista y crítica de la novela del siglo XVI.

En el nacimiento de la novela picaresca pudieron influir razones literarias y sociales. La literatura renacentista omitía la realidad vulgar, la picaresca contrapone a los héroes idealizados de la novela pastoril o de los relatos caballerescos un nuevo protagonista, antiheroico y real, que se mueve en unos ambientes vulgares, conocidos y pobres. La picaresca renueva así el personaje, el espacio y la técnica narrativa.

La novela está escrita en forma de epístola autobiográfica, en un lenguaje sencillo y lleno de expresiones populares, Lázaro cuenta la dura vida que ha llevado desde su nacimiento hasta el presente, en que se halla casado con la criada de un arcipreste.

El Lazarillo consta de un prólogo y siete tratados muy desiguales en longitud. En el prólogo, como es habitual, se justifica el propósito de la obra, mientras que los tratados recogen las diversas peripecias del protagonista.

El protagonista de esta obra pertenece a las clases más bajas de la sociedad, tiene dificultades para sobrevivir y nunca alcanza reconocimiento social. Si consigue salir adelante, es gracias a su ingenio y a que sabe aprovechar las enseñanzas negativas que recibe de sus sucesivos amos: el egoísmo, el fraude y la amoral de la apariencia. La vida de Lázaro se convierte en la antítesis de la del héroe de caballerías, puesto que, en lugar de nobleza y hechos gloriosos, en ella encontramos miseria y actos deshonrosos. Esta novela constituye un relato realista y a la vez negativo de la España de aquel momento. La gran expansión territorial en América no evitó que el país se fuese empobreciendo, debido a sucesivas guerras. Las ciudades se llenaron de mendigos y abundaban los hidalgos orgullosos pero sin recursos económicos. La Iglesia no siempre se puso al lado de los más pobres. Mendigos sin escrúpulos, clérigos sin caridad e hidalgos presuntuosos se hallan representados en el ciego, el clérigo de Maqueda y el hidalgo de Toledo, los tres primeros amos a quien Lázaro sirve.

Uno de los elementos más novedosos del Lazarillo es el protagonista: Lázaro es un antihéroe, es, además, un personaje que va evolucionando a lo largo de la obra, en respuesta al medio en que está inmerso.

Así, el Lazarillo sería la primera novela de aprendizaje: la que narra la historia de un personaje desde la infancia hasta la madurez, y que presenta al hombre adulto como resultado de las vivencias anteriores. Los diferentes tratados nos muestran su proceso de aprendizaje. En los tres primeros, la educación es progresiva, sin embargo, entre el niño del principio y el hombre que reflexiona al final, hay un abismo moral y no se explica en el libro el proceso intermedio. Este desequilibrio ha llevado a pensar que la obra está inacabada.

En el tema e intención de esta obra encontramos burla y humorismo, pero también crítica social y religiosa que la entronca con el erasmismo o con la visión desencantada de algún escritor converso.

El Lazarillo de Tormes (1554) muestra una visión pesimista de la sociedad a través de los ojos de un pícaro que sirve a diversos amos. Esta obra es el prototipo de la novela picaresca que floreció a comienzos del siglo XVII. El Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, y la Historia de la vida del Buscón, de Quevedo, son los ejemplos más sobresalientes del género picaresco. Este género literario alcanzó un gran éxito en España y en el extranjero, influyendo de manera determinante en la novela europea del XVIII.

Miguel de Cervantes

Los escritores de novela picaresca presentan una visión sombría de la humanidad, no menos distorsionada a su manera que la imagen idealizada de la literatura bucólica o de caballerías. En contraposición a esa visión deformada de la naturaleza humana, la obra de Miguel de Cervantes, y en especial Don Quijote de la Mancha (1605-1615), presenta una imagen completa de la humanidad, reflejando tanto su grandeza como sus debilidades. Es probable que Cervantes comenzara a escribir el Quijote con la única intención de tramar una historia divertida y burlarse de la moda de los libros de caballerías, que constituían la literatura de evasión en aquella época. Desde las primeras páginas, sin embargo, el libro presenta una historia cuya naturaleza multidimensional alcanza un grado al que hasta entonces ninguna narrativa europea se había aproximado. Loco y sabio, grotesco y admirable, Don Quijote se muestra ante el lector como un ser humano verosímil y creíble, a pesar de su compleja naturaleza y de los vaivenes a que lo somete el enfrentamiento de su mundo onírico con la realidad. Igual de creíble y complejo es el personaje de su escudero, Sancho Panza. El prosaico punto de vista del escudero contrasta, moderándolas, con las ilusiones de su señor; y lo cómico es que Sancho, al mismo tiempo, las comparte. El libro ofrece un cuadro completo de la sociedad española y universal en una asombrosa diversidad de temas, personajes, ideas y técnicas narrativas.

La influencia de Don Quijote de la Mancha se extiende a lo largo de los siglos. Cada periodo sucesivo de la cultura europea ofrece su propia interpretación de la novela y la considera un modelo para nuevos tipos de narrativa. Los doce relatos que componen las Novelas ejemplares (1613), obra también de Cervantes, tienen una gran fuerza narrativa, y su imaginativa novela bizantina, Los trabajos de Persiles y Segismunda (1619), es una de las obras maestras de la prosa renacimiento española.

BARROCO

BARROCO

Llamamos Barroco al movimiento artístico del siglo XVII. El Barroco representa frente al Renacimiento la perdida del equilibrio y de la claridad. Las obras literarias buscan conmover al público y su significado se vuelve ambiguo. Los autores y autoras reafirman su propia manera de sentir y de escribir, lo que intensifica el subjetismo y la variedad de estilos.

Durante el siglo XVII, a pesar de paulatina decadencia de la política y de la economía, en España se desarrolla un extensa y brillante producción literaria. El lenguaje literario toma dos caminos: el Culteranismo, representado por Luis de Góngora, y el Conceptismo, por Francisco de Quevedo. La novela alcanza su máximo esplendor con Miguel de Cervantes; el teatro, gracias a las innovaciones de Lope de Vega, se convierte se convierte en el género literario de más éxito.

La Contrarreforma cristiana hace desaparecer las ideas humanistas y se vuelve al concepto medieval de religión. A pesar del cambio ideológico, los autores del siglo XVII no abandonan ni las formas de expresión del Renacimiento (soneto, endecasílabo, hipérbaton, etc.) ni los temas mitológicos que coexisten en este siglo con temas religiosos, históricos, filosóficos y costumbristas.

En esta época encontramos una sociedad hipócrita que cultiva la moral de la apariencia y en la que la exageración de algunas actitudes es frecuente. La expresión directa de lo que se piensa puede ser religiosa, así que las palabras tienden a sugerir o a tener sentidos ocultos. Las metáforas, las paradojas, los juegos de ideas o conceptos, etc., contribuyen a crear un lenguaje difícil de entender.

En el Barroco se ve el mundo como una mezcla confusa en la que conviven elementos opuestos. Tanto en el arte como en la vida se dan fuertes contrastes. En la literatura, la obra de Francisco de Quevedo es un buen ejemplo de la coexistencia de posturas contradictorias. Don Quijote y Sancho representan dos maneras distintas de entender la vida y, sin embargo, cabalgan juntos. En el teatro se mezcla lo trágico y lo cómico y la figura del galán tiene un contrapunto en la figura del gracioso.

Literatura

Lírica Barroca siglo XVII

Luis de Góngora

El cordobés Luis de Góngora y Argote nació en una familia de ascendencia noble. Comenzó la carrera de leyes que al parecer no acabó, y vivió de cargos eclesiásticos que heredó de su familia En 1617, se hizo sacerdote y ejerció como capellán del rey. Pasó la mayor parte de su vida en Córdoba, Madrid y Valladolid. Su enemistad con Quevedo fue famosa en su época, pues ambos se dedicaban mutuamente composiciones satíricas.

Fue un poeta respetado, temido, famoso en su tiempo y seguro de sí mismo, que inventó un lenguaje poético, brillante, culto y elitista. Su poesía pretende transformar la realidad mediante las metáforas en un mundo nuevo de belleza. En general su poesía es estética porque es muy sensorial, y logra la admiración del lector porque va dirigida a al inteligencia, pero pocas veces conmueve, no expresa sus sentimientos.

Góngora compuso dos tipos de poesía: una más cercana a la tradición popular recogida en los Romances y letrillas; y otra culta, formada por canciones, sonetos, y tres grandes poemas: Fábula de Polifemo y Galatea, Soledades y el Panegírico al duque de Lerma.

Los Romances y letrillas se transmitían cantados, más tarde, aparecieron los Romanceros. Los romances gongoricos tratan prácticamente sobre todos los temas: pastoriles, líricos, moriscos, mitológicos, de cautivos... En los romances y letrillas satíricos suele predominar el conceptismo.

La poesía culta: en 1609 es cuando empieza a hablarse del nuevo estilo de Góngora, el culteranismo, que se caracteriza por los siguientes rasgos: intensificación de los cultismos léxicos y sintácticos, acumulación de metáforas embellecedoras y la abundancia de alusiones mitológicas y de juegos conceptistas.

La Fábula de Polifemo y Galatea es un extenso poema en octavas reales y recoge un tema mitológico que aparece en las Metamorfosis de Ovidio. Explica la furia del monstruo cíclope Polifemo, enamorado de la bella ninfa Galatea, cuando descubre los amores de la ninfa con el joven Acis.

En las Soledades, Góngora proyectaba un extenso poema en cuatro partes, pero sólo acabo la primera y casi concluyó la segunda. En realidad, lo que menos interesa es el argumento, ya que se convierte ene una excusa para elevar un canto a la naturaleza, a la vida sencilla y a los objetivos humildes y cotidianos, que alcanzan una nueva belleza a través de metáforas gongoricas. El inicio de las Soledades muestra un estilo culterano mediante un violento hipérbaton, una clara aliteración y un ritmo muy variado.

Francisco Quevedo

Francisco de Quevedo y Villejas nació en Madrid, cursó estudios humanísticos y teológicos y vivió y participó activamente en el entorno de la corte. Entró al servicio del duque de Osuna, y comenzó una intensa actividad política que combinaba con la escritura. Las intrigas palaciegas marcaron el resto de su vida y le procuraron un destierro y una estancia en prisión de tres años, de la que salió poco antes de morir, en 1645. Fue amigo de Cervantes y de Lope de Vega, y enemigo acérrimo de Góngora, que se convirtió en el blanco de muchas de sus sátiras.

Quevedo escribió abundante poesía y prosa, en casi todas sus formas y géneros. Combina lo culto y lo popular, el tono grave y el burlesco. Escribió en prosa obras burlescas, políticas, morales, sátiras, alegóricas y la novela picaresca Vida del Buscón don Plablos, como veremos más adelante.

Quevedo fue un autor muy conocido en su época. Aunque sus obras no se publicaron hasta después de su muerte, sus composiciones circularon en manuscritos, y los romances y letrillas como canciones.

Los temas de la poesía de Quevedo reflejan el contraste típico barroco. Trata sobre los motivos característicos del momento, junto a temas triviales, anecdóticos, en los que pone a prueba su ingenio.

La poesía de Quevedo puede clasificarse en dos grandes bloques:

La poesía grave, reflexiva, en la que el poeta expresa sus sentimientos o ideas con un tono desgarrado. Este apartado incluye los poemas metafísicos, morales, religiosos y amorosos. Quevedo es quizás el poeta barroco que más obsesivamente trata del tema de la fugacidad de la vida y la certeza de la muerte. Los poemas morales plantean temas como el poder o la fortuna, desde una perspectiva estoica, y predomina el tono pesimista y desengañado. En las composiciones amorosas logra una hondura extraordinaria, ya que combina los tópicos petrarquistas con un apasionamiento y una violencia afectiva muy personales.

La poesía como juego de ingenio se da en los poemas satíricos. En general esta poesía muestra una visión crítica de la sociedad desde una perspectiva burlesca, hiperbólica y disparatada, muy típica de Quevedo. Góngora es uno de los protagonistas de sus poemas burlescos.

La originalidad de Quevedo no estriba en los temas, sino en el uso especial de la lengua, en la experimentación de nuevos recursos expresivos.

En conjunto, la poesía de Quevedo tiende al conceptismo. Así, entre los rasgos típicos de su poesía podemos señalar los siguientes: uso de metáforas, creación de nuevas palabras, uso inusual de los diferentes tipos de palabras y abundancia de juegos de palabras.

Teatro Barroco siglo XVII

Lope de Vega

Nació en Madrid, de origen humilde, tuvo una formación autodidacta y trabajo como secretario de algunos nobles. Pero lo que marca su obra es la intensa vida amorosa que combina con una profunda religiosidad

En 1579 fue desterrado por haber escrito unas sátiras contra la que había sido su amada y contra la familia de ésta. Más tarde rapta, con un consentimiento a la que se convertirá en su esposa. Al mismo tiempo participa en algunas aventuras militares. Tras enviudar vuelve a casarse; a la vez mantiene relaciones con una actriz que le dará varios hijos. En 1614 tras la muerte de su esposa y de su hijo Carlos Felix, él arrepentido, se ordena sacerdote y renuncia a seguir escribiendo. Pero a partir de 1616, vuelve a enamorarse y a componer. Tres años después de la muerte de su última esposa y tras la muerte de otro hijo y rapto de una hija murió.

La obra de Lope es extensisima y variada. Escribió poesía, novela y sobre todo, renovó el teatro.

Lope renunció a imitar el teatro culto grecolatino para adaptarse al gusto de un público mayoritariamente inculto y creó la comedia española. El mismo Lope nos explica en el Arte de hacer comedias que formulas empleó parea escribir sus obras teatrales. Algunas de estas formulas ya se encuentran en el teatro de siglo XVI como en el de Lope de Rueda. Los rasgos de la comedia española del siglo XVII son:

  • En las obras se mezcla lo trágico y lo cómico para imitar lo que sucede en la vida real.

  • Las obras tienen mas de una acción. Suele haber dos acciones paralelas: una protagonizada por personajes nobles y otra por los criados o por personajes humildes.

  • Ruptura de las “tres unidades clásicas”: acción doble o triple, cambio continuo de lugar y no se respeta el tiempo, la obra puede acabar meses o años después.

  • División tripartida en planteamiento, nudo y desenlace, la obra se divide en tres actos.

  • El texto está escrito en verso. Cada ocasión requiere un tipo de composición métrica: romances para los relatos, redondillas para los diálogos amorosos...

  • Los personajes son nobles y plebeyos. Son personajes tipo, es decir, siempre tienen los mismos rasgos:

  • El rey: bueno, justiciero, se preocupa por su pueblo.

  • El noble poderoso que abusa del poder (el comendador) malvado, deshonra a las mujeres y perjudica al pueblo.

  • El galán: es guapo, fuerte, valiente, etc. Es el ejemplo de todas las virtudes positivas. Siempre se enamora de la dama.

  • La dama: es joven, guapa, enamorada y muy lista.

  • El gracioso: Es el confidente del galán. Es la contrafigura del galán, se puede enamorar de la criada de la dama.

Lope escribió muchas obras de teatro. Para hacerlo se inspiró en los temas religiosos, en el mundo de la antigüedad, en el costumbrismo de la época en el pasado medieval español. En este último grupo se hallan sus mejores creaciones: Peribáñez y el comendador de Ocaña, El caballero de Olmedo y Fuente Ovejuna.

La “comedia nueva española” fue definida y perfeccionada por Lope. Más dinámico y poético que psicológico o filosófico, este tipo de teatro pretendía agradar a todas las clases sociales, desde las más doctas hasta las más incultas. Aunque las obras de Lope se sirven de una enorme variedad de temas y argumentos, la mayoría de ellas abordan asuntos históricos derivados del romancero, temas rurales y conflictos relativos a la afirmación de la dignidad personal. Se conservan unas 500 obras teatrales de Lope de Vega, aunque escribió muchas más.

Algunos aspectos de la comedia nueva española fueron perfeccionados por aventajados discípulos de Lope de Vega, como Tirso de Molina —cuyo El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630) es la primera obra literaria formal en la que aparece como personaje el legendario Don Juan— y Juan Ruiz de Alarcón, que dio un contenido moral a sus comedias corteses de costumbres.

Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca, personaje que dedicó la mayor parte de su vida a escribir, fue un hombre reflexivo, cuya biografía contrasta con la de Lope de Vega. Nació en Madrid de familia hidalga, estudió en los jesuitas y en las universidades de Alcalá y Salamanca. Hacía 1623 empezó a estrenar comedias y Felipe IV le convirtió en el dramaturgo oficial de la corte. Participó en la guerra de Cataluña, pero abandono la actividad militar para dedicarse de lleno a la escritura. En 1651 se ordena sacerdote y se retira a Toledo como capellán; unos años después el rey le nombra su capellán y vuelve a la corte.

El teatro del siglo de oro alcanza su esplendor con Calderón de la Barca, el gran poeta dramático del barroco. Sus obras teatrales tienen estructuras simétricas y complejas, y un grado de coherencia que falta en las piezas de Lope de Vega.

Los temas que suele tratar son: dramas religiosos, comedias contemporáneas de enredo, o de capa y espada, dramas mitológicos, dramas de honor y celos y dramas filosóficos como la obra más conocida del teatro español —La vida es sueño (1635)—, Calderón hace ver lo efímero de la existencia y, al mismo tiempo, demuestra el origen divino de la vida. El alcalde de Zalamea es el ejemplo perfecto de drama rural centrado en un conflicto de honor. Calderón es asimismo el maestro indiscutible de una de las creaciones más interesantes del siglo de oro, los autos sacramentales, que es una forma de drama religioso basada en el uso de la alegoría. Entre los escritores influidos directamente por Calderón cabe citar a Francisco de Rojas y a Agustín Moreto.

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