Ecotasa

Medio Ambiente. Turismo. Hostelería. Islas Baleares. Impuesto ecoturístico. Impuestos. Consumo. Contaminación. Alteración de ecosistemas. Sostenibilidad. Desarrollo turístico sostenible

  • Enviado por: Gema Gonzalez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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LA ECOTASA DE BALEARES

La búsqueda de rentabilidades inmediatas, permitiendo la masificación y la destrucción de los recursos que atraen al turista (playas, paisajes, naturaleza, monumentos o cultura local), deteriora en unos pocos años la fuente de ingresos, como han comprendido en Baleares, donde la administración regional de socialistas, verdes y nacionalistas ha implantado una ecotasa o impuesto ecoturístico, que gravará las estancias en hoteles y apartamentos de los 11 millones de turistas con un impuesto
diario de 2 a 0,25 euros (de 333 Ptas. a 42 Ptas.).
La ecotasa prevé recaudar 12.000 millones de pesetas al año y servirá para que el gobierno balear financie la mejora de zonas turísticas y la recuperación de espacios rurales y naturales. El gobierno del PP y los principales empresarios y turoperadores
rechazan la ecotasa, prueba de su nula sensibilidad ambiental, y de su falta de visión, pues el paisaje y la conservación del medio ambiente son los requisitos básicos para asegurar la sostenibilidad del turismo.

El turismo tiene efectos positivos, pero también negativos.

Efectos Positivos:

La creación de empleo

El incremento de los ingresos económicos

El permitir mayores inversiones en la conservación de espacios naturales

El evitar la emigración de la población local

La mejora del nivel económico y sociocultural de la población local

La comercialización de productos locales

El intercambio de ideas, costumbres y estilos de vida

La sensibilización de los turistas y de la población local para proteger el medio ambiente.

Los posibles ingresos futuros por turismo son una poderosa razón para conservar importantes ecosistemas y algunas especies emblemáticas.

Aunque el turismo tiene importantes impactos, en muchos casos éstos son inferiores a los de otras actividades económicas, como la minería, la industria forestal, los monocultivos agrícolas, la ganadería extensiva, los grandes embalses, la extracción de petróleo y carbón o las industrias contaminantes.

Efectos Negativos: (tan importantes como los positivos)

El incremento del consumo de suelo, agua y energía

La destrucción de paisajes al crear nuevas infraestructuras y edificios

El aumento de la producción de residuos y aguas residuales

La alteración de los ecosistemas

El inducir flujos de población hacia las zonas de concentración turística

La pérdida de valores tradicionales y de la diversidad cultural

El aumento de la prostitución (turismo sexual)

El tráfico de drogas y las mafias

Más incendios forestales

El aumento de los precios que afecta a la población local, que a veces pierde la propiedad de tierras, casas, comercios y servicios.

Los flujos turísticos contribuyen al cambio climático, a las lluvias ácidas y a la formación del ozono troposférico, pues los transportes aéreo y por carretera son una de las principales causas de las emisiones de dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y otros gases contaminantes, y a la pérdida de biodiversidad, tanto de forma directa como indirecta. De una forma capilar, el turismo afecta a todo tipo de ecosistemas, desde el litoral destruido por una muralla de hormigón, a las montañas donde se asientan las estaciones de esquí, o, como los Alpes, son invadidas por millones de excursionistas. Los campos de golf son hoy una de las principales atracciones turísticas, con graves repercusiones a causa del consumo de agua y el empleo de plaguicidas. Una región tan árida como Andalucía realiza costosas campañas de promoción del golf en toda la prensa internacional. Prácticamente ningún lugar se salva del turismo

El turismo internacional es uno de los aspectos de la globalización, y probablemente uno de los que tendrá mayores repercusiones.

Turismo sostenible

El desarrollo turístico debe ser sostenible a largo plazo, viable económicamente y equitativo, desde una perspectiva ética y social para las comunidades locales. El turismo más sostenible es el que se hace en casa, leyendo un libro, delante del televisor
o conectado a Internet, o paseando por el barrio. Pero como en el mundo real el turismo es un fenómeno de masas, que responde a necesidades reales y creadas, y que cada vez tendrá más importancia, por el aumento del nivel de renta y de tiempo libre, y además las poblaciones beneficiadas necesitan fuentes de ingreso y empleo, conviene encauzarlo y regularlo, con el fin de reducir sus repercusiones globales (emisiones del transporte aéreo y por carretera) y locales (pérdida de biodiversidad, degradación de recursos) y asegurar su sostenibilidad.
La ecotasa puede frenar el crecimiento de la oferta turística, ante las consecuencias de la masificación, fenómeno que ya afecta a la mayor parte del norte del litoral mediterráneo. Baleares, con una población estable de 797.000 habitantes, cuenta con 390.000 plazas turísticas y recibe anualmente once millones de turistas, casi todos por avión, el modo más contaminante. Se ha recomendado introducir el concepto de capacidad de carga en la industria turística, limitando su número, especialmente en las zonas sensibles, como parques nacionales y reservas protegidas. El Ministerio de Medio Ambiente debería preparar un auténtico Plan de Turismo Sostenible, que vaya más allá de un catálogo de buenas intenciones.
Las repercusiones globales del turismo se pueden reducir aumentando la fiscalidad ecológica sobre los combustibles, especialmente el queroseno (combustibles de los aviones), el gasóleo y la gasolina y otros recursos, como el suelo, el agua o los residuos que se vierten. El medio ambiente con precios entra, y sin instrumentos fiscales no se cumplen los fines.


A nivel local se pueden formular las siguientes recomendaciones:
1. Promover la producción local y ofrecer alimentos de la zona, así como elaborar menús regionales.

2. Reducir y minimizar la generación de residuos: elegir envases retornables, rechazar productos con envoltorios superfluos y destinar los residuos orgánicos a la producción de compost. Utilizar papel reciclado y blanqueado sin cloro en los folletos turísticos, eliminar el PVC y organizar la separación en origen, la recogida selectiva y el reciclaje. Aumento de los impuestos sobre los envases.


3. El turista medio en España consume 440 litros diarios de agua, que llegan a 880 litros en los hoteles de lujo, y además este consumo se produce en los meses más secos. La importancia de ahorrar agua es clave. Utilizar tecnologías eficientes en grifos y retretes, construir instalaciones para recoger el agua de lluvia, cambiar las toallas y sábanas sólo cuando sea necesario, informar a los clientes sobre la necesidad de ahorrar agua. Paralizar la construcción de nuevos campos de golf.

4. Depurar las aguas residuales y reutilizarlas para el riego del césped o la agricultura, tal como hace Benidorm, por ejemplo. No abusar de los detergentes de limpieza con agentes químicos y fosfatos. Nuevos impuestos sobre los productos tóxicos.

5. Ahorrar energía: usar paneles solares para calentar el agua sanitaria y energías renovables (eólica, minihidráulica, fotovoltaica) para producir electricidad. Optar por electrodomésticos y bombillas fluorescentes compactas de bajo consumo y vigilar el correcto aislamiento térmico y acústico de los edificios. Prioridad a los ventiladores frente a los despilfarradores aparatos e instalaciones de aire acondicionado.

6. Hacer uso de materiales locales de producción propia, no tóxicos y aptos para el reciclaje. Adaptarse a la arquitectura tradicional. Urbanismo, viviendas y materiales deben igualmente adaptarse al clima local, reduciendo, por ejemplo, los consumos de electricidad en refrigeración en los meses punta de julio y agosto.

7. Evitar el tráfico de vehículos privados. Promover el transporte público, el senderismo, el uso de bicicletas y el montar a caballo. Fomentar la peatonalización de los cascos urbanos. Reducir el ruido, y obligar a cumplir la normativa a bares y
discotecas.

8. Respetar la cultura local. Preservar los monumentos, tradiciones, artesanía y la fauna y flora. Proteger y regenerar los espacios naturales. Frenar la especulación urbanística y la construcción de grandes infraestructuras, como autovías, embalses, puertos deportivos o aeropuertos.

9. Evitar las actividades de ocio que sean nocivas para la naturaleza, como las motos de trial, los 4X4 y las ruidosas, peligrosas y contaminantes motos acuáticas. Promover las excursiones que permitan conocer mejor la flora y la fauna y los paisajes locales. No comprar animales o plantas como recuerdo.

10. Respetar a la población autóctona. Facilitar el contacto entre los viajeros y la población receptora. Planificar para que el turismo beneficie a toda la población local.

OPINION PERSONAL

Antes no tenía una idea clara de lo que era la ecotasa. Pero tras leer los efectos positivos y negativos que conlleva el turismo en masa, opino que por una parte si se debe cobrar la ecotasa a todo turista, no solo los que se hospedan en hoteles, ya que los efectos negativos son algunos catastróficos como más incendios forestales y la destrucción de paisajes al crear nuevas infraestructuras y edificios, por ejemplo. Aunque Baleares viva del turismo en su mayor parte por no decir total, los ciudadanos no tienen porque pagar más para cuidar el medio ambiente que luego será desmejorado de nuevo por los turistas.

Pero por otra parte, el gobierno balear, podría utilizar y destinar una parte de los impuestos “normales” que pagan sus ciudadanos a arreglar el medio ambiente, ya que vuelvo a destacar que Baleares vive del dinero que dejan los turistas tras el paso de sus vacaciones y por lo tanto viven del turismo. Y si no quieren tener tantos turistas y se quejan de la contaminación y de la subida de precios de los productos, deberían dejar de construir hoteles y demás edificios en zonas destinadas solo a la naturaleza.