Economía española en el seno de la UE (Unión Europea)

Mercado común. Moneda única

  • Enviado por: Juan Velarde
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
publicidad
publicidad

LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

EN EL SENO DE LA

UNIÓN EUROPEA

  • La economía española en 1.978 y la Unión Europea

    En 1.977 España solicitó ingresar como país comunitario atendiendo a los costes laborales unitarios mediante una política liberalizadora donde hubiese, intervencionismo, corporativismo y designio de planeación económica.

    En 1.978 se diseña el proyecto de Estado del Bienestar en la Constitución, este proyecto era pura fantasía para un mercado como es el español, reducido e inelástico.

    Así fue como surgió el punto clave para poder desplegar el proyecto económico que reside en nuestra Constitución.

    Nuestra economía a lo largo de los años se ve afectada debido al déficit público que ha acompañado a nuestra hacienda pública todos los años de nuestra democracia.

    Por ello las autoridades financieras proclaman la urgencia de poner remedio a este comportamiento continuado de mayor gasto público anual que endeuda al país más allá de cualquier límite razonable y que eleva los precios y los tipos de interés, haciendo imposible el crecimiento de nuestra economía.

    Debido a esto surge la necesidad de entremezclar cuestiones políticas y económicas.

    España se convierte en un país con una alta relación entre su deuda pública y el Producto Interior Bruto. Esto es lo que hace que nuestro país sea tan inestable.

    Luego la solución que hay para ello es el incremento de la presión fiscal.

    La muestra de que nuestro país marcha mal es el endeudamiento del sector público español.

    Nosotros nos preguntamos por qué hemos llegado a esta situación. Si nos ponemos a verlo que es el presupuesto, vemos que su aparición está muy unida a la democracia y al constitucionalismo.

    Nos encontramos en una situación crucial donde la democracia ha creado a los partidos que, de modo creciente, se han formalizado y se han constitucionalizado, como es el caso español tras la ley de 1.978.

    Con esta situación el parlamento cada vez está más controlado por los partidos que, a su vez, controlan al gobierno.

    La disciplina de partido se dedica a la eliminación, a favor de todo movimiento político organizado que alcanza el poder, de cualquier unión entre partidos, gobierno y parlamento.

    Es necesario hacer un análisis de la hipocresía que existe en el terreno fiscal.

    La Ley General Presupuestaria, norma básica que regula la vertiente de los gastos públicos, define a los presupuestos generales como “la expresión cifrada, conjunta y sistemática de obligaciones que, como máximo pueden reconocer el Estado y sus organismos autónomos”.

    Una de las cuestiones alarmantes en nuestra economía es la privatización de las empresas públicas y la denuncia que se efectúa al papel de las Sociedades Estatales de Patrimonio, las contrapartidas de lols beneficios del Banco de España por la devaluación de la peseta, debido a que cuando nuestro Banco Emisor era privatizado las consecuencias eran aún peores.

    Si acudimos al octágono de Bareo podemos ver cómo hay un enlace acumulativo y depresivo de ocho grandes problemas de nuestra economía y las consecuencias que traen consigo dichos problemas.

    El riesgo que puede traer es una especie de catástrofe colectiva que puede y debe frenarse de una vez.

    La economía española ha de converger con la Unión Europea y ha de apostar por Maastricht. En el caso de no hacerlo significará una gran crisis económica.

    La resistencia a la democracia puede resultar muy peligroso políticamente.

    Nuestro deseo es el de nuestra definitiva inserción en el modelo democrático liberal europeo, que es básico para nuestra inserción en la Unión Europea a partir de 1.962

    La Constitución de 1.978 debe ser, pues, superada. El pueblo español hoy en día está dispuesto a mantenerlo indefinidamente.

    Nuestra enmiendas constitucionales son:

    Los acuerdos de Maastricht.

    La necesidad de mantenernos en la Unión Europea y el rango especial de las disposiciones comunitarias liquidan el dilema.

    Bibliografía: Libro “Hacia otra economía española”