Ecología humana

Orden natural. Doctrina creaccionista. Santo Tomás. Teoría de la Evolución. Darwin. Evolución de la información

  • Enviado por: Nabil
  • Idioma: castellano
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ÍNDICE

Introducción y objetivos

La búsqueda del orden natural

La doctrina creacionista de Santo Tomás

La teoría de la Evolución de Darwin

La evolución de la información

Conclusión

Bibliografía y webgrafía

INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS

A todas las grandes revoluciones económicas y sociales les han acompañando una nueva explicación de la creación de la vida y la naturaleza. El nuevo concepto de la naturaleza es siempre el hilo más importante de un nuevo orden. En cada caso, la nueva cosmología sirve para justificar la nueva manera que los seres humanos tenemos de organizar nuestro mundo; avala que ésta es correcta e inevitable al dar a entender que la naturaleza misma está organizada de manera similar. Así, cada sociedad puede sentirse a gusto por la conformidad de sus actividades con el orden natural de las cosas. En la historia aparecen ejemplos como la teoría creacionista de Dios, las conclusiones de Darwin o en la actualidad aquella que está empezando a imponerse y que está acelerando nuestra entrada en la era cibernética, la era de la computación y de la biotecnología, que está uniendo la información y la vida en un solo marco conceptual: El hardware procesa la información, el software la encarna. Estos dos componentes tienen sus análogos exactos en la célula: la proteína es el hardware, el ácido nucleico el software (Freeman Dyson, 1985).

Con este trabajo he querido manifestar la idea de que cada revolución social tiene su propia teoría para la vida y la naturaleza, y que ésta tendrá más o menos éxito en función a su adaptación a los nuevos órdenes. Con ésto no he pretendido cuestionar su veracidad o certeza, y sin embargo sí abrir una puerta al debate y al diálogo, ya que he de reconocer que hasta yo mismo me he sorprendido de cómo las teorías de la cibernética pueden tener relación con nuestra naturaleza y forma de vida. Así, he creído oportuno tratar la evolución de las nuevas ideas y crear un punto de tensión con la justificación ofrecida a la manipulación genética, uno de los estandartes del nuevo orden.

La búsqueda del orden natural

Durante más de un siglo, nuestras ideas acerca de la naturaleza han manifestado la extraordinaria influencia de Darwin. A la mayoría nos sería difícil imaginar un mundo en que su teoría no guíe nuestro camino. Pero ahora están sacudiendo los fundamentos de este pilar del siglo XX, se están remozando todas estas ideas a medida de que nos adentramos en el siglo de la biotecnología. Las nuevas ideas sobre la naturaleza remodelaran nuestros valores sobre nuestra cultura de un modo similar al que nos influyo Darwin, cuando sustituyó hace más de cien años la teoría creacionista de Dios.

Darwin constituyó una teoría que reforzó a los supuestos operativos de la era industrial. Esa teoría confirmaba lo que querían creer, que estaban organizando su existencia en armonía con el orden natural de las cosas. Igualmente, las ideas más recientes sobre evolución parecen compatibles con la nueva forma de organizar la vida económica que vamos a adoptar en el siglo de la biotecnología; se nos va a proporcionar la seguridad de que lo que estamos haciendo no es sino un reflejo del orden natural de las cosas y por lo tanto es justificable e inevitable (Jeremy Rifkin, 1999).

Las concepciones de la naturaleza se centran siempre en las grandes preguntas: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde nos encaminamos? Lo cierto es que los seres humanos no podemos vivir sin alguna idea aceptada acerca del sentido de la naturaleza.

Otto Rank, psicoanalista del siglo XX, sugiere que nuestras ideas sobre la naturaleza están, por encima de todo, hechas para nuestro servicio y expresan nuestro deseo de que todo case bien con la imagen que nos estamos haciendo de nosotros mismos en ese momento. Rank cree que nuestras ideas de la naturaleza nos dicen más que nosotros mismos en un instante dado que la naturaleza misma.

Robert Young, historiador de la universidad de Cambridge, estaría de acuerdo con Rank. Sostiene que no hay un naturalismo neutro. Cuando penetramos hasta la esencia de nuestras creencias científicas, nos encontramos con que nuestra cultura ha influido en ellas como en el resto de nuestros sistemas de creencias.

En resumen, nuestras ideas sobre la naturaleza son, en grado sumo, antropocéntricas. No hay civilización que no justifique que el orden natural esta de su parte; no es posible imaginarse una civilización fiel a una concepción de la naturaleza que choque de bruces con la estructura de sus actividades diarias. Para la sociedad en general, una concepción de la naturaleza proporciona legitimación del orden social existente (Jeremy Rifkin, 1999).

La doctrina creacionista de Santo Tomás

A finales del la época medieval era aceptada la doctrina de la Iglesia enunciada por Santo Tomás de Aquino sobre el origen de las especies. El resultado fue una cosmología que legitimaba el orden social existente mientras absolvía a los poderes del momento a responsabilidades por su comportamiento. El orden creado parecía una gran cadena seres distintos, con una jerarquía descendente. El funcionamiento adecuado de la naturaleza dependía de las relaciones obligaciones y dependencias entre las criaturas de Dios. La desigualdad y diversidad garantizan el funcionamiento del sistema en su conjunto. Si todas las criaturas fueran iguales, no podrían actuar una en beneficio de la otra. Al hacer diferentes a las criaturas, Dios estableció una jerarquía de obligaciones y mutuas dependencias en la naturaleza.

El propósito de Santo Tomás era que la naturaleza se poblase con muchas especies diferentes en función a su intelecto (J. Glacken, Universidad de California, 1967).

Llama la atención cuanto se parece la caracterización de la naturaleza con el sistema social de la edad media., donde la supervivencia de cada uno dependía de cómo cumpliera papel de obligaciones dentro de una estructura social jerarquizada. La idea básica de que el universo creado era una jerarquía, en la que a todas las criaturas se les asignaba un rango y una tarea, coincidía con la noción feudal de estamento, encuadrada en la jerarquía feudal, donde cada miembro tenia su propio rango, con los derechos y deberes correspondientes (Robert Hoyt, Universidad de Minessota, 1966)

Cuando la relación de las personas con su entorno ha cambiado, también lo ha hecho su concepción de la naturaleza (Jeremy Rifkin, 1999).

La teoría de la evolución de Darwin

La teoría de la evolución de dar ha resultado ser una compañera fiel de la revolución industrial. Ésta teoría de no fue sino la burguesía inglesa mirándose en le espejo de la naturaleza y viendo reflejado en el su propio comportamiento. (Otto Rank, 1941)

John Greene, historiador de la Universidad de California, afirmó que, como los demás científicos, Darwin se acercó a la naturaleza y la sociedad con ideas derivadas de la cultura de ésta. La economía política británica, basada en la idea de la supervivencia del mas apto en el mercado y la mentalidad competitiva británica predisponían al los británicos a ver las cosas desde el punto de vista de la lucha competitiva tanto cuando teorizaban sobre las plantas como cuando lo hacían sobre el hombre.

Sin negar autenticidad a la teoría de Darwin, cabe decir que resultó tan terriblemente atractiva por lo adaptada que estaba a la época. En la era de la máquina estableció una concepción mecánica de la vida, paralelo con la lucha humana. En una sociedad posesiva y hereditaria hizo de la posesión y de la herencia los medios principales de la supervivencia (Geoffrey West, 1938)

Los acuerdos económicos y comerciales del mercado inglés ofrecieron un número de metáforas fructíferas al ideario de Darwin sobre la naturaleza. Según Darwin, tanto mayor será el número de seres orgánicos que pueda mantener una zona cuanto mayor sea su diversificaron. Pues en cualquier país el número de individuos descendientes de los mismos padres que podrá mantenerse será tanto mayor si han cambiado grandemente, de muchas formas distintas: hábitos, constitución, que si apenas han cambiado o no han cambiado en absoluto.

Esta afirmación dio pie a Donald Worsters a afirmar que la diversidad era para Darwin la forma que la naturaleza tiene de escapar a la lucha por unos recursos limitados.

Para muchos, las ideas de Darwin acerca de cómo se comportan los organismos en la naturaleza tenían además semejanzas con la teoría económica de Adam Smith sobre el comportamiento de compradores y vendedores: Smith sostenía que una mano invisible regulaba la oferta y la demanda en el mercado y dejaba a cada uno libertad para maximizar sus intereses. Darwin coincidía con Smith en que en la naturaleza, como en la sociedad, cada organismo individual se entrega a maximizar su interés y a sobrevivir en palucha con los demás por unos recursos limitados: cada individuo de cada especie se hace con un lugar por medio de su propia lucha y su capacidad para conseguir alimentarse. De la misma manera, si cada organismo individual esta interesado solo en su propia supervivencia, sus caracteres vivirán en su descendencia y así se garantizara un proceso de mejora de las características biológicas de la especie en su conjunto (Peter Bowler, 1976)

Peter Bowler, explica bien la relación entre las dos teorías: tanto la noción de equilibrio en la naturaleza como la competencia se basaban en la creencia de que la naturaleza y la sociedad eran unos sistemas armoniosos en los que el conflicto aparente redundaba en beneficio de todos.

El historiador Oswald Spengle fue más allá y afirmó que la teoría de Darwin es la aplicación de la economía a la biología.

Las ideas de Darwin ganaron amplio apoyo porque parecían explicarla naturaleza de las cosas que irrumpían en su vida, y fue capaz de hallar en la naturaleza las mismas fuerzas que las personas experimentaban en el día a día en sus fabricas y ciudades. Las repercusiones políticas y económicas de la lo que se ha venido a conocer como darwinismo social son enormes, hasta tal punto que ha exaltado la competencia, el poder y la violencia sobre el convenio, la ética y la religión. Les vino así bien al imperialismo, al militarismo, y a la dictadura (Gertrude Himmenlfarb, 1959)

LA EVOLUCIÓN DE LA INFORMACIÓN

Ahora, en vísperas de un nuevo siglo, experimentamos una nueva transformación revolucionaria del origen de nuestros recursos y de la manera en que organizamos la actividad social y económica. No es sorprendente que nuevas teorías sobre la evolución, basadas en la teoría de la información y que toman ideas de la más avanzada física química y matemáticas empiecen a ejercer peso en la biología. Las leyes de la naturaleza se están rescribiendo para que concuerden con las últimas manipulaciones que hacemos al mundo natural y podamos justificar nuestra nueva actividad económica.

Buena parte de los nuevos modelos evolutivos deben mucho a la obra del filósofo y matemático Alfred N. Whitehead, realizada a principios del siglo XX: la naturaleza entera consiste en patrones de actividad que interaccionan entre ellos mismos. Todos los organismos son un haz de relaciones que se mantiene de alguna forma a sí mismo mientras interacciona con la demás relaciones que forman el entorno. Al interaccionar con este los organismos toman en cuenta los cambios que se producen y cambian para adaptarse a la nueva cascada de actividades que los rodea. Este tomar en cuenta sugiere que los organismos anticipan de laguna forma el futuro y escogen una de varias opciones para ajustar su comportamiento a lo que esperan encontrar. Si esto no ocurre, no podría sobrevivir a los cambios que le esperan.

En el mundo orgánico abundan las acciones anticipadoras: un depredador que captura un presa en movimiento, un jugador de tenis que golpea la bola, una flor que exhibe sus atractivos visuales, anticipan los acontecimientos que sucederán en sus entornos (Hans Kalmus, 1967).

Lo que hace Whitehead es proporcionar a una nueva forma de abordar la evolución biológica la visión filosófica. Fue Norbert Wienner quien, sin embargo, aportó el marco científico: la cibernética reduce la presencia de la mente a proporciones cuantificables y reemplaza los enunciados vitalistas con una definición puramente técnica del comportamiento. Para el cibernético, el procesamiento de la información es una especie de descripción científica exhaustiva de cómo los organismos anticipan el cambio de las circunstancias con el tiempo y reaccionan a él.

Muchas de estas ideas han contribuido a la creación del nuevo orden natural: todas las cosas vivas, son estructuras disipativas, es decir, que mantiene estructura gracias a su flujo de energía a través de un sistema, que hace que este se encuentre permanente mente fluyendo. Las fluctuaciones pueden hacerse tan grandes que el sistema no puede ajustarse y se derrumba o desorganiza. Si puede reorganizarse, la nueva estructura disipativa exhibirá siempre un grado de complejidad e integración mayor que su predecesora. Cada reordenación, al ser mas compleja que la anterior, será mas vulnerable a las fluctuaciones y por tanto a la reordenación. Una complejidad creciente, crea pues las condiciones necesarias para el desarrollo. La complejidad de la organización equivale a la acumulación de la información (Ilya Prigogine, 1950). En otras palabras, se ve a la evolución como una mejora del procesamiento de la información

En los sistemas complejos, el comportamiento caótico en un nivel de actividad puede dar lugar aun orden nítido en el siguiente. El orden sale del caos. (Brian Goodwin)

La nueva idea de evolución gana adeptos entre los biólogos. Edward Wilson (Universidad de Harvard), observa que a lo largo de los años ha habido un incremento general del procesamiento de información.

No se puede negar que muchos biólogos se muestran mal ante las nuevas ideas, pero éstas van tomando forma a medida que avanzamos en el nuevo siglo. A francisco Ayala, de la Universidad de California, le ha ganado la idea: la capacidad de obtener y procesar información sobre el entorno y de reaccionar en consecuencia es una adaptación importante porque gracias a ella el organismo puede buscar en tronos y recursos adecuados y evitar los inadecuados.

Parece razonable que la tarea de sobrevivir requiera de la computación. Si es así, la selección entre los organismos conduce a un aumento de la capacidad computadora. Esto crea una flecha de cambio, no una mera deriva hacia arriba (Norman Packard, 1980)

Así pues esta vez se moldea la historia a la imagen del ordenador y se recurre al lenguaje de la física, química matemáticas y ciencias de la información. Buena parte del pensamiento evolutivo va por los mismos derroteros que la nueva forma de organización del comercio en una economía mundial de redes.

El mercado industrial tradicional, basado en la competencia entre empresas individuales en un entorno darviniano basado en la supervivencia del más apto empieza a dar paso a nuevas formas de comercio fundadas en la creación de relaciones compartidas dentro de complejas e imbricadas redes. El éxito se mide cada vez más por la capacidad de organizar la creciente diversidad la información lo que requiere redes operativas cada vez más complejas. Nuestras nuevas ideas acerca de cómo actúa la naturaleza van reflejando las nuevas relaciones técnicas y económicas con el mundo natural que estamos estableciendo, proporcionando a una nueva generación la garantía de que la manera en que se va a organizar su mundo es compatible con el esquema que sigue la organización de la misma naturaleza (Jeremy Rifkin, 1999).

Si la evolución es el aumento de la capacidad computadora, la humanidad hace entonces lo que le corresponde en función a este esquema. Los seres humanos justifican su manipulación de la naturaleza, porque sobresale en la adquisición de información y también el la versatilidad e procesamiento. Como esto ocurre, quiere decir que su adaptabilidad es mayor, quedando así explicado el dominio humano sobre las demás especies. (Kenneth M. Sayre, 1976)

La bioingeniería no es más que una ampliación de los principios operativos de la naturaleza, y como tal una mera extensión lógica pero no una desviación radical, de cómo actúa la naturaleza misma. (Norbert Wiener, 1976).

Así pues, la supervivencia del más apto queda relevada por la supervivencia del más informado. Ahora podemos hacer avanzar el proceso de evolución extrayendo información genética y reprogramando la naturaleza gracias a la ingeniería genética. Los seres humanos, los mejores procesadores de información del reino biológico, hacen ahora avanzar el proceso evolutivo extrayendo la información genética y reprogramando la naturaleza gracias a los principios de diseño de la ingeniería y de las herramientas de la ingeniería genética.

CONCLUSIÓN

El nuevo lenguaje de la evolución parece sugerir que la naturaleza ha actuado siempre de una manera parecida a como lo hacemos nosotros cuando la sometemos a la ingeniería en el laboratorio. Si la naturaleza no exhibiese ninguna de las características que le asignamos, nos resultaría imposible manipularla como lo hacemos en el laboratorio. Rehacemos sin cesar la naturaleza para satisfacer nuestras necesidades y concluimos luego que los procedimientos técnicos que empleamos en una determinada época tienen que ser parecidos a los empleados en la creación original. Esto ha dado pie a la entrada en un mundo en el cual se crean especies transgénicas, clones de animales, bebés probeta y se fabrican órganos humanos. Ello va acompañado por tan sólo unas líneas dedicadas a la otra cara de la noticia, para ver si así se le da un mínimo aire de objetividad. Y todo es así debido al concepto de la naturaleza que aplicamos en cada momento, de acuerdo con las circunstancias del orden imperante en la actualidad. Este nuevo concepto aporta la medida de legitimación y es el derivado de las nuevas cosmologías relacionadas con el nuevo orden, el correspondiente al siglo de la biotecnología. Si todo esto puede parecernos inmoral, debemos recordar que, quizá ahora no, pero para las nuevas generaciones será algo comprendido y aceptado, en plena concordancia con su futuro ritmo de vida, tanto desde el punto de vista social y ético, como económico y comercial.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

  • El siglo de la biotecnología (Jeremy Rifkin. Ed. Crítica-Marcombo, 1999)

  • Who Should Play God? (Ted Howard, 1979)

  • http:// www.porquebiotecnologia.com.ar/

  • http://www.colostate.edu/