Durkheim y Marx

Ciencias sociales. Acto social. Leyes. División del trabajo. Capitalismo. Marxismo. Conflicto de intereses

  • Enviado por: Tavira
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Emile Durkheim y Karl Marx.kkk

Para comprender la sociología de Durkheim hay que estudiar su relación con el pensamiento y los movimientos socialistas de su época, es decir, de mediados del siglo XIX y principios del XX. Su obra “la división del trabajo social” la comenzó por el año 1883 y a partir de ésta y otros estudios sobre el suicidio, la familia o la religión empezó a centrarse más en los problemas sociales antes que del Socialismo. Siempre se opuso al socialismo. A Durkheim el tema que más le preocupaba era la <solidaridad>, que estaba unida a los conflictos sociales y políticos de la época.

La fuerza y la importancia del movimiento socialista, le llevó a buscar un punto intermedio entre dos sistemas teóricos: el de Conte y el de Marx. Esto lo hizo por medio del estudio de un antepasado suyo Saint-Simon.

La principal diferencia entre Marx y Durkheim, los dos seguidores de la teoría de Saint-Simon, fue que Marx acentuó y desarrollo los elementos del pensamiento de Saint-Simon provenientes de la Revolución y Durkheim lo contrario, desarrolló la tendencia conservadora de Saint-Simon e igualo la postura tomada por Marx, la radical. La teoría de Durkheim tiene un rasgo conservador. Sólo ocasionalmente reacciona ante un problema de manera similar a Marx. Durkheim capitula ante Marx al adoptar una de las principales proposiciones teóricas de este: <La existencia social determina la conciencia social>.

La premisa fundamental de Durkheim es que la <sociedad> no es un simple agregado de individuos sino una realidad sui géneris. Tanto para Durkheim como para Saint-Simon, las leyes sociales dominan a los hombres con absoluta necesidad y todo lo que estos pueden hacer es someterse. La mayor aspiración de los individuos es descubrir el curso de las leyes y ajustarse a ellas con el mínimo de sufrimiento.

Durkheim desarrolla en su obra “La división del trabajo social” ideas que ya habían aparecido con Saint-Simon según dice Durkheim en esta obra, para que la división del trabajo de origen a una sociedad industrial solidaria, es necesario <que la gran mayoría de la nación, los individuos se unan en asociaciones industriales, más o menos numerosas y vinculadas (...) para permitir su integración en un sistema generalizo mediante su orientación hacia un gran fin industrial común>. Según opina Durkheim, la creciente división del trabajo, conducía a una solidaridad de intereses entre todas las clases de la sociedad.

Una incoherencia que tiene Durkheim al hablar de la división del trabajo se ve nada más comenzar la introducción de esta obra: “Aunque la división del trabajo no provenga de ayer, sólo a fines del siglo pasado las sociedades comenzaron a tomar conciencia de esta ley que, hasta entonces, sufrían casi sin conocimiento”. Otra de las incoherencias al tratar el tema de la división del trabajo se ve en el siguiente fragmento:...se ingenia para seguir y reflejar, con todos sus matices, la infinita diversidad de las empresas industriales y mientras esta evolución se consuma con una espontaneidad irreflexiva... “. Si esta diversidad de las empresas industriales es evolutiva es difícil concebir la idea de espontaneidad en el mismo contexto, ya que espontaneidad, no es un antónimo, pero podría serlo en ciertos ámbitos si se relaciona con la palabra evolución.

Durkheim quería que el orden social se basara en la capacidad, en quién es más capaz para realizar las actividades. El egoísmo sería un problema para la sociedad, ya que podría producir una disolución de la misma.

Ya centrándonos más en las diferencias que tienen Durkheim y Marx, hay que comentar varios puntos en los que discrepan.

En la concepción de Marx, la <división del trabajo> no era una distribución de funciones coordinadas, por el contrario, era un sistema de desigualdades en su estructura. Hombres con funciones definidas constituían lo llamado jerarquía de posiciones, con grados diversos de riqueza, poder y honor social. El concepto de jerarquía era inapropiado para descubrir las condiciones de existencia de los hombres en el moderno sistema capitalista. La realidad económica y social, para Marx, se componía de clases socioeconómicas con intereses antagónicos. Para Marx el término <división del trabajo> era equívoco.

La intención de Durkheim era, pues, ofrecer una refutación convincente a la posición marxana y también a la posición contiana, a la cual se opone de igual modo.

Un ejemplo de ello es que Conte argüía contra él, que la división del trabajo no conduce necesariamente a la dispersión y al conflicto de intereses. Decía que existían otras condiciones “no morales” que tenían al menos igual importancia para el tema de la solidaridad. Durkheim reconoce, sin duda, la necesidad de ciertas reformas sin las cuales no puede haber verdadera justicia ni verdadera solidaridad, pero este reconocimiento lo pone en un plano secundario.

La obra “De la división del trabajo social” de Durkheim es una reformulación del pensamiento saint-simoniano, como ya hemos visto para Durkheim su verdadero maestro intelectual era Saint-Simon, del cual sigue su trayectoria conservadora. Inspirado en Saint-Simon, Durkheim trató de demostrar que debe completarse la división del trabajo en una nueva perspectiva. Dice que los servicios económicos que rinde son pocos e insignificantes comparados con el efecto moral que produce. Ya que el objetivo que se debe conseguir en la división del trabajo, según Durkheim, es obtener un sentimiento de solidaridad en las personas, crear cohesión entre personas. En la época en que vivió Durkheim, dice que la sociedad era solidaria puesto que era homogénea, es decir, que todos eran iguales y por tanto no existía razón para no ser solidarios ya que todos estaban en la misma situación. Pero esta solidaridad original decayó cuando empezó a crecer la diferenciación de funciones, que produjo heterogeneidad entre personas y por tanto para la sociedad y una mayor complejidad en la sociedad, puesto que ya no era todo el mundo igual, no desempeñaban las mismas funciones y ya no eran por tanto iguales a la hora de relacionarse unos con otros, poca solidaridad. Esta tesis la desarrollo Durkheim partiendo de lo que llamaban <solidaridad mecánica>, o solidaridad por semejanza.

Durkheim después de mucho trabajo comienza a desarrollar su tesis sobre las consecuencias positivas de la división del trabajo: da origen al intercambio de servicios, a la reciprocidad de obligaciones, a la interdependencia, etcétera, pero más adelante pondrá reservas a estas tesis. Durkheim concibe el sistema social complejo como una multiplicidad de funciones distintas que deben ser coordinadas, es decir, que considera que estas <funciones> tienen una relación coordinada y armónica unas con otras, como los diferentes órganos de un ser viviente. El concepto de <división de trabajo> le permite a Durkheim acentuar el aspecto de cooperación en la sociedad, el único inconveniente es que olvida los demás aspectos como son: relación de dominación, de conflicto de clases. Dice en esta obra que la división del trabajo engendra la cooperación y la solidaridad por norma general.

Un inconveniente que se ve a la creciente división del trabajo es que refuerza la individualidad del hombre. Esto es otra incoherencia en el tema de Durkheim puesto que en la solidaridad mecánica los hombres son tan similares, que la conciencia común envuelve a la conciencia del individuo, y por tanto la individualidad es nula. Pero la solidaridad orgánica resultado de la división del trabajo, da lugar a diferencias individuales.

Durkheim cuando apunta que la individualidad aumenta al mismo tiempo que nos parte (las de la sociedad), se refiere únicamente a las profesiones, puesto que este no es el caso de los obreros.

Se planteaban una cuestión importante a raíz de todas estas especulaciones: Si la división del trabajo no daba como resultado la solidaridad, esto quería decir que era una situación “anormal”.

Este otro punto diferenciador entre Marx y Durkheim. Mientras que Marx había acentuado el carácter conflictual por esencia de la moderna división del trabajo (el capitalismo), Durkheim proponía la concepción exactamente opuesta. Solo en sus formas patológicas la división del trabajo provoca consecuencias negativas. Marx, había contemplado el capitalismo como una condición que alineaba a los hombres unos de otros y de sí mismos, una condicionen la cual la explotación, el antagonismo y la dominación eran normales e inevitables en tanto prevalecieran las <relaciones de producción> existentes, una condición que hacia inconcebible la solidaridad de la sociedad como un todo.

Marx llamaba a la primera fase del desarrollo de las fuerzas productivas en el modo capitalista de producción, <cooperación simple>. Dice que la cooperación es una característica de toda producción en gran escala y la cooperación simple predomina durante el periodo en el cual el capital opera en gran escala, pero la división del trabajo y la maquinaria desempeñan un papel secundario. Hace hincapié en la fuerza socialmente productiva que surge al agrupar a muchos hombres para que trabajen uno al lado de otro y cooperen entre sí. El capitalista paga a cada obrero su fuerza de trabajo individual y percibe mas de lo que ha pagado. Obtiene entonces su ganancia en forma directa de la cooperación, de la nueva fuerza socialmente productiva. Para Marx, esta forma de cooperación caracterizó a la primera fase del capitalismo y fue una importante fuerza productiva nueva.

<El conflicto entre el capital y él funciones industriales alcanzan mayor especialización, el conflicto se agudiza, en trabajo es otro ejemplo, más sorprendente, del mismo fenómeno. En la medida en que las lugar de aumentar la solidaridad>. Durkheim vio los hechos y dijo que el conflicto entre las clases asume su intensidad máxima con el nacimiento de la industria en gran escala. Y emplea un lenguaje casi marciano cuando dice que esta fase es la fase en la que el trabajador se separa más totalmente del empleador. Con el aumento de la <división del trabajo>, las revueltas se hacen más frecuentes y la guerra de clases crece en violencia. Todo esto no es consecuencia de la división del trabajo, según Durkheim, en su forma normal, sino en sus formas anormales, a una de las cuales llama la división anómica del trabajo. Este concepto es polémico y esta dirigido contra Conte y Marx al mismo tiempo.

Contra Marx afirma que la creciente división del trabajo puede conducir a una mayor solidaridad sin una transformación fundamental de la estructura existente de las relaciones socioeconómicas. Se logrará la forma superior de comunidad humana si es posible regular y ajustar de modo apropiado las diversas funciones y las relaciones entre ellas. Pero Durkheim no es tan ingenuo como para sugerir que con esto será eliminado todo conflicto social, puesto que argumenta que por precisa que sea la regulación, siempre habrá lugar para muchas perturbaciones; pero que no es necesario ni posible que la vida social carezca de conflictos. El papel de la solidaridad no es suprimir la competencia, sino moderarla.

También Marx vio la necesidad de regular la producción, la administración de las cosas o de la planificación. Sólo podría tener efecto esto después de abolir las desigualdades estructurales básicas. Durkheim, en cambio, aunque dispuesto a hacer concesiones a Marx en este respecto, quería imponer la regulación de la planificación antes de realizar tales cambios sociales. Para Durkheim, se trataba ante todo de idear las reglas morales apropiadas por las cuales fuera posible <equilibrar> los intereses en conflicto. Para conseguir esto era necesario el conocimiento, la paciencia y una moderación de los apetitos. Dice que los antagonismos no son producto de la “falta de ajuste” (al hecho de que la moral no ha marchado a la par de los rápidos desarrollos de la vida industrial), sino en buena medida, a la desigualdad de las condiciones externas de la lucha.

Si antes decía Durkheim que la creciente división del trabajo refuerza la individualidad, ahora es menester restringir esta afirmación, las formas patológicas rebajan y arruinan al individuo. Para superar este rebajamiento, el obrero, por ejemplo, debe entrar en relaciones de solidaridad con otros obreros y con su empleador, y comprender que sus acciones tienen un objetivo que está más allá de ellas mismas. Las clases inferiores, al no estar, o al haber dejado de sentirse satisfechas con el papel a ellas asignado por la costumbre o la ley, aspiran a funciones que les están vedadas y tratan de desposeer a quienes las ejercen. Así estallan las guerras civiles, que obedecen a la manera como se halla distribuido el trabajo. De este modo, Durkheim introduce una segunda forma patológica importante: la división forzada del trabajo.

Según Durkheim, el dolor y el sufrimiento resultaban del hecho de que se imponía por la fuerza la división del trabajo a los individuos, sin tomar en consideración sus disposiciones hereditarias. Sólo hay una solución para este problema, modificar el orden establecido y crear uno nuevo.

Para Marx, la <división del trabajo> constituía una situación en la cual el individuo no era libre; una situación en la cual se producía la deformación mental y física del individuo, precisamente porque se lo encadenaba a una función particular. Soñaba con una época en la cual, como resultado del aumento de la capacidad de producción y del cambio en las relaciones sociales, los hombres pudieran liberarse en forma total de la necesidad de cumplir una función particular y pudieran, en cambio, ser libres de pescar, cazar, escribir poesías y discutir de filosofía. Nunca quiso determinar las capacidades naturales de los hombres. Durkheim, sin embargo, concibe un sistema en el cual algunos hombres tienen una inclinación natural por las funciones que son humanamente degradantes. Su sociedad buena, en consecuencia, se convierte en una sociedad en la cual todavía algunos son más iguales que otros, pero ahora, es de presumir, las desigualdades se basan en capacidades naturales.

La sociedad buena es aquella en la cual las desigualdades sociales expresan de manera exacta las desigualdades naturales. Durkheim reconoce que esto supone una <absoluta igualdad en las condiciones externas del conflicto> y que la <transmisión hereditaria de la riqueza basta para hacer que las condiciones externas en las que se produce el conflicto sean muy desiguales, pues da a algunas ventajas que no corresponden necesariamente al valor personal de los mismos>.

La obra de Durkheim podría haber tomado, pues, dos rumbos distintos: el tratamiento de los problemas y las implicaciones planteadas por las condiciones sociales que él mismo observó y sobre los que llamó la atención en De la división del trabajo social y <mientras haya ricos y pobres de nacimiento no puede haber contrato justo ni distribución justa de los bienes sociales>. De haber elegido el primer camino, este lo habría llevado inevitablemente a un enfoque similar al de Marx y otras corrientes socialistas. Durkheim sólo prestó atención a un punto de vista conservador. La justicia era importante, pero la unidad social lo era aún más.

Durkheim se dio cuenta de que su tesis sobre los efectos de la <división del trabajo> que conducen a la solidaridad, era incompleta, si no totalmente insostenible. Las formas que el define como patológicas eran normales en su época y las que definía como anormales casi no existían. Su concepción original afirmaba que las funciones separadas y diversas, <cuando logran un contacto suficiente entre sí, tienden a estabilizarse y regularse>.

El orden social es muy importante en la obra de Durkheim.

DURKHEIM

La división del trabajo social