Dostoievski

Literatura. Vida. Obra. Novela rusa. Siglo XIX. Género trágico. Personajes. Críticas

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MUNDO NOVELESCO Y ARTE NARRATIVO

Su obra es rica en contradicciones e inconsecuencias, o “antagonismos”, como diría su gran admirador Nietzsche.
Las novelas de Dostoievski, aún siendo quizá las más densas de pensamiento, no son nunca abstractas, sus libros están palpitando siempre vida. Sus personajes no se despojan jamás de humanidad para convertirse en entes simbólicos, jamás son “tipos”.

Dostoievski teje en cada uno de sus libros una tupida urdimbre, resulta difícil y penoso a menudo desenredar la trama, que construye con esas ideas que se repiten, ideas de psicólogo, de sociólogo, de moralista... pero todas a un tiempo, y sin dejar de ser novelista.

La acción de sus novelas es, en general, vertiginosa, en un breve lapso de tiempo se concentran los acontecimientos. La trama central suele ser sencillla, pero con ella se entrelazan diversas acciones secundarias en una apretada sucesión de capítulos y en un incesante popular de personajes. Aunque parezca sorprendente, la estructura del relato en Dostoievski debe mucho al de la novela folletinesca : apariciones insólitas de personajes, encuentros casuales, escenas melodramáticas, giros inesperados de la acción, sorpresas, recursos para suspender el ánimo del lector...

Pero estas ideas, verdadera tela de araña, jamás aparecen en bruto, sino se desarrollan en función de los personajes que las expresan, y en esto precisamente estriba su confusión y relatividad.

La narración, a veces difusa y hasta caótica, nos atrapa por su fuerza, su grandeza y su ritmo fulgurante, arrollador, que hacen que la lectura de sus obras sea apasionante, pues, sin duda, si debemos destacar algo de su arte narrativo es la intensidad.
No existe nada más humildemente humano que él, esa palabra “ humildad” aparece una y otra vez en sus correspondencia y sus novelas. Dostoievski no se ha buscado nunca a sí mismo, se ha entregado apasionada y desatinadamente a su obra. Se ha perdido en cada uno de sus personajes, y por eso, se vuelve a encontrar en cada uno de ellos. Torpe cuando habla de sí, como se aprecia en sus cartas y diarios, pero elocuente cuando sus propias ideas las expresan los personajes. Dándoles vida Dostoievski se encuentra a sí mismo.

Los azares de que está colmada la vida de Dostoievski. por trágicos que sean, para su obra sólo son superficiales, no transcienden a ella. Las pasiones que lo agitan parecen causarle un profundo trastorno, pero a mayor profundidad subsiste siempre intacta una región íntima, que ni acontecimientos ni pasiones logran alterar.
Durante su destierro en Siberia, Dostoievski conoció a una mujer que le dio a leer el Evangelio, la única lectura oficialmente permitida en el presidio. La lectura y meditación de él fueron de una importancia capital. Todas las obras que escribió tras el destierro y “tropiezo” con el Evangelio aparecen saturadas de su doctrina y tener en cuanta ésto nos ayudará a entender su pensamiento y su obra.

Nada es menos gratuito que la obra de Dostoievski. Cada una de sus novelas es una especie de demostración. Pero el autor jamás pretende influir en nuestra opinión, lo que se propone es proporcionar esclarecimientos, poner de manifiesto ciertas verdades secretas que a él le deslumbran, que le parecen de la más alta importancia, las más importantes sin duda que el espíritu humano pueda alcanzar. Estas verdades no son de orden abstracto, ni están al margen del hombre, sino de orden íntimo, secretas en suma.
Por otra parte, preservando sus obras de cualquier deformación, tales verdades o ideas permanecen sometidas al hecho profundamente incorporadas a la realidad. Y frente a la realidad humana Dostoievski mantiene una actitud humilde, sumisa, no intenta torcer el curso de los acontecimientos, ni inclinarlos en su provecho.

“Una novela es un espejo que discurre a lo largo de un camino.” Esta frase de Saint-Réal es tomada por Stendhal para amparar su estética, convirtiéndose también en lema del Realismo, y no pocas novelas de la época de Dostoievski en Francia e Inglaterra se acogerán a ella. Nada está más alejado de esta fórmula que las obras de Dostoievski. Él crea una pintura, frente a un panorama, donde la luz irradia de un solo punto, mientras que en las obras de Stendhal o Tolstoi, la luz es constante, difusa, siempre la misma. Un libro de Dostoievski es como una pintura de Rembrandt, donde lo importante es la sombra.

Pero, cuando Dostoievski nos conduce a través de las más extrañas regiones de la psicología, merece subrayarse la necesidad que experimenta de precisar el más nimio detalle realista, con intención de dejar sentada en lo posible la solidez de lo que pudiera parecernos fantástico e imaginario.

Quizá debiéramos hablar, con Dostoievski, de “superrealsimo”, pues su mirada profunda, va más allá...
Pero, a pesar de que Dostoievski es sobre todo el gran “pintor de almas”, el maestro de la novela psicológica, en sus obras hace una extensa pintura social, ofreciéndonos un panorama completo de la Rusia de su tiempo, del campo a la ciudad, de los nobles orgullosos a las “pobres gentes”, pasando por los funcionarios, comerciantes, estudiantes...

Su atención se centra en los desheredados preferentemente, la visión de la miseria ocupa en su obra páginas sobrecogedoras.
Su pintura de ambientes es de un fortísimo relieve, aunque no es prolijo en las descripciones, acierta a darnos, con los rasgos justos, una impresión imborrable de los escenarios, sobre todo de los interiores.
Es curioso observar cómo Dostoievski pasa de un libro a otro, muy interesante descubrir cómo las últimas páginas de Crimen y castigo son la antesala de El idiota, o cómo pasa de éste a El eterno marido.

En las novelas de Dostoievski el drama de ideas se desarrolla en función concreta de personajes y acontecimientos, así, los cuatro hermanos Karamásov son símbolos que representan una pugna ideológica, pero al mismo tiempo, sin duda lo más importante, representan un drama personal. La conclusión ideológica es parte integrante de la catástrofe personal de los protagonistas.

PERSONAJES

Dostoievski en su obra presenta unos personajes que, sin la menor preocupación para mostrarse consecuentes consigo mismos, se acomodan complacientes a todas las contradicciones, a todas las negaciones de que su naturaleza es capaz. Parece que lo que le interesa a Dostoievski es la inconsecuencia.
Sus personajes alcanzan de un clímax extremo, hasta una absurda exageración.

Sus personajes son plenamente conscientes de sus inconsecuencias y dualidades. Cualquiera de los seres de Dostoievski, cuando se haya preso de la emoción más viva, duda de si esta proviene del odio o del amor, los dos sentimientos se interfieren y se confunden. Sobre todo en los caracteres femeninos descubrimos un presentimiento de inconstancia. Todo esto lleva a sus personajes a las últimas consecuencias, así, casi todos son polígamos son capaces de varios amores, y como consecuencia sufren la imposibilidad de mostrarse celosos, no saben ni pueden serlo. Sólo dolor y sufrimiento experimentan cuando les roe el alma la envidia o los “celos”, pero no entraña odio hacia el rival.

A pesar de la extraordinaria riqueza de su comedia humana, los personajes de Dostoievski, se agrupan y van escalonándose no por su mayor o menor grado de bondad o según las cualidades de su corazón, sino según su cantidad de orgullo.
Nuestro autor nos presenta, por un lado, a seres humildes, a algunos de los cuales esta humildad les llevará a la abyección, hasta regodearse, y por otro lado, a seres orgullosos, algunos llegarán al crimen incluso, éstos serán por lo general los más intelectuales.

Más que los masculinos, serán los personajes femeninos los que se muevan a impulsos del orgullo, así Catalina Ivanovna en Los hermanos Karamásov o los personajes femeninos de El idiota.
Los seres más humildes se hayan más cerca del Reino de Dios que los más nobles.

Sus personajes más peligrosos, más nocivos serán los más intelectuales. No quiere decir esto que la voluntad y la inteligencia de los personajes dostoievskanos sólo persigan el mal, pero sí que aún en los casos en que se esfuerzan en alcanzar el bien, la virtud que llegan a conseguir es una virtud orgullosa, que lleva a la perdición. Sus personajes sólo llegan al Reino de Dios prescindiendo de su inteligencia, abdicando su voluntad personal y haciendo un total renunciamiento de sí mismos.
Los problemas políticos le parecen menos importantes que los sociales, y éstos mucho menos que los morales e individuales. Las verdades más profundas y vivas que plantea son de orden psicológico.

Las ideas de Dostoievski no son abstractas nunca, son consecuencia de los personajes que las expresan, pero no de estos tomados en conjunto, sino de un momento determinado de su vida.

En cada uno de sus grandes libros figura un epiléptico, así el príncipe Mischkin, de El idiota, como él mismo era. Esto nos ilustra acerca del papel que atribuía a la enfermedad en la formación de su ética. En el origen de toda reforma moral encontramos siempre un pequeño misterio fisiológico, una insatisfacción de la carne, una inquietud, una anomalía. Dostoievski crea un estado enfermizo por un tiempo, que sugiere a éste o a aquel personaje una fórmula de vida distinta.

Los personajes de Dostoievski son, en definitiva, densos, enigmáticos, contradictorios, rebeldes.

El personaje se disuelve para que pueda captarse mejor el estado psicológico, después de leer una de sus obras, se imponen obsesivamente las ideas, las dudas, las rabias, las desesperaciones... pero difícilmente se recuerdan los rostros, el color de los ojos, los gestos de sus personajes.

SUS OBRAS

En algunas de las obras de Dolstoyevski, como en la del “Subsuelo” , profundiza más en la psicología deformada del hombre vejado y perseguido.

En “Un Corazón Débil”nos encontramos con otro personaje de psicología, o más bien de sensibilidad anormal: el hombre que no puede soportar la dicha. Este libro trata de otro burócrata, trastornado por las alegrías de su primer noviazgo descuida un encargo urgente del jefe, y como no lo puede resolver llega a perder el juicio. Este personaje se incorpora al elenco de los anteriores y subraya el interés que Dostoyevski, neurótico lector de tratados de patología nerviosa siente por los casos clínicos.

Dostoyevski se autoanaliza en sus obras, y siente en sí mismo la posibilidad de esas tragedias.

En “Polzunkov”, él bucea en los abismos de su fondo moral, y nos presenta tipos anormales hundidos en la abyección, pero aún con dignidad.

El destino toma gran parte en sus obras.

En su Diario nos cuenta qué pasa por su cabeza en el instante en que supuestamente lo van a matar, pero que le perdonan la vida, y en “Memorias de la Casa Muerta” describe lo que fue para él haber estado en la cárcel. Lo escribió un año y medio después de haber entrado a la cárcel, ya que no lo pudo escribir debido al dolor que le causó esta situación.

EN “Humillados y Ofendidos”, él realiza la figura de su esposa María de Konstant, y años más tarde la transfigura bajo el dolor de su martito en Katerina Ivanova, esposa de Marméladov, en “Vrímen y Castigo”, la cual escribió mientras estaba en Siberia, donde escribió grandes obras.

Otro de los rasgos carcterísticos de los personajes de Dolstoyevski es el masoquismo espiritual.


CRÍTICAS

Fanger (1967) considera a Dostoievski como el heredero inmediato de Balzac, Dickens y su propio compatriota, Mogol en el realismo romantico. Estos tres, afirma, fueron los primeros en explorar la premisa de la metrópolis como tema para la ficción, y Dostoievski habría llevado estas primeras intuiciones a su esplendor. La maestría de este último para vislumbrar los resultados fantasmales e irracionales a los que podía conducir el pensamiento y el esfuerzo racionalizados derivaba en parte del origen artificial de San Petersburgo, erigida por decreto imperial sobre un pantano finés y concebida “como una ventana sobre Occidente para una cultura retrógrada y profundamente no-europea, capital instantánea de un muy dilatado imperio” (Pike, 1981: 89). A diferencia de Balzac y de Dickens, Dostoievski no cayó en la nostalgia ni la rareza de época. En su elevación hacia un más alto realismo, “el lastre cómico desapareció [...] y el grotesco y el absurdo -contra el fondo de la fantástica San Petersburgo- adquirió una complejidad existencial, una oscura belleza, y asumió las características de una nueva e irrebatible tragedia” (Fanger, 1967: 126). A pesar de que la acción de los dramas de Dostoievski se desarrollaba entre las premuras y la alienación de las profundidades más abismales, no fue un escritor naturalista, ya que logrando el desapego del lector respecto de situaciones aberrantes, consiguió el reconocimiento de lo grotesco como pasaje hacia la belleza, del sufrimiento como pasaje hacia la felicidad, y de la humillación como pasaje hacia la libertad. Su proeza al haber cotidianizado y poetizado lo absurdo se convirtió, por un lado, en el sello distintivo del modernismo occidental

Berdiaev aparte de ser un gran artista, es un gran pensador y visionario, también un dialéctico de genio, y el más grande metafísico de Rusia.

Las ideas juegan un papel preponderante en la su obra y su admirable dialéctica ocupa un lugar igual al de su extraordinaria sicología.

Esta dialéctica, forma parte de la naturaleza misma de su arte.

Por medio de su arte penetra en los fundamentos del universo.

En su obra cualquier idea esta ligada al destino del hombre, o al mundo, o a Dios.

El ha sido para unos “el defensor de los humillados, y ofendidos”, para otros un “talento cruel”, y para otros “el profeta de un nuevo cristianismo”, ha sido el que descubrió “el hombre subterráneo”, fue el prototipo ortodoxo y el heraldo de la idea mesiánica Rusa.

Sus obras son una interpretación rusa de lo universal.

Los Rusos se clasifican a sí mismos en “apocalípticos”, y “nihilistas” esto es decir que no soportan un clima psíquico de termino medio y que su temperamento lo lleva a los extremos.

Dostoievski, con la ayuda profunda de esa manera de ser, de su raza, ha logrado traspasar los límites de la vida psíquica y más allá de la lejanía , poner de manifiesto las profundidades espirituales.

´Dostoievski , no ha hecho más que expresar, en su obra , el dinamismo apasionado de la naturaleza humana.

El hombre se arranca del orden social, deja de obedecer a sus normas y penetra en el universo de dimensión diferente.

“Lo peor de todo” le escribía a Maiko,”es que mi naturaleza es vil y demasiado apasionada. En todo voy a los extremos, he rebasado la medida en toda mi existencia.

En realidad todos sus héroes no son más que él mismo. Los diferentes aspectos de su persona, sus tormentos, su inquietud y su dolorosa experiencia son la de sus héroes, estos siguen el camino que el siguió.

Por eso su obra no contiende nada épico ninguna, reproducción de un ambiente objetivo, de una manera de vivir objetiva , no posee el don de resucitar la diversidad del exterior.

Sus novelas constituyen una tragedia, la tragedia interior de ese destino humano.

El secreto del hombre lo estudia en su inconsciente en la locura y el crimen.

A Dostoievski, le gustaba denominarse y consideraba que su realismo era el propio de la vida.

El desdoblamiento del espíritu, es el tema esencial de todas sus novelas.

A partir del escrito del subterráneo su obra se divide en 2 periodos, hasta este momento él era un psicólogo y humanitario, que compadece a los humillados , y con este escrito inaugura la dialéctica de Dostoievski, deja de ser solamente psicólogo y se convierte en metafísico que investiga hasta los últimas consecuencias tas tragedias del espíritu humano.

Por ser el apogeo de la literatura rusa, la obra de Dostoievski es también la mejor expresión del aspecto grave, religioso y atormentado de esta literatura.

Así la vía e aflicción por la que se había encaminado la literatura rusa hubo de desembocar en Dosoievski.

BIBLIOGRAFÍAS

“El espíritu de Dostoievski”

“OBRAS COMPLETAS DE DOSTOYEVSKI”

AUTOR: RAFAEL CANSINOS

“PROTAGOISTAS DE LA HISTOIRA II”

DIFUSORA INTERNACIONAL

GRACIELA ANGELO

SANTIAGO BADÍA

“LA LITERATURA IDEAS/OBRAS/NOMBRES”

EDICIONES MENSAJERO BILBAO (ESPAÑA

JUAN JOSE FERRERO

1976