Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes

Literatura española del siglo de Oro. Narrativa Renacentista. Novela. Obras cumbres. Argumento

  • Enviado por: Artemisa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 55 páginas
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Capítulo I

Personajes: Don Quijote, Rocinante, el ama, la sobrina de don Quijote y Dulcinea del Toboso

La historia transcurre en La Mancha, donde el protagonista es un hombre cincuentón muy dado a las novelas de caballería, sobre todo a las de Feliciano de Silva, estás eran tan liosas que le llevaron a la locura.

Él creía ser un prestigioso caballero andante y como tal tener armas y un rocín a punto para cualquier batalla.

Le llevo mucho tiempo pensar un nombre para su rocín, pues este debía ser significativo, que sonara poderoso, como Rocinante.

También se buscó un nombre para sí, uno que honorara a su patria, le llevó muchos días, pero al final dio con uno, don Quijote de la Mancha.

Pensó que todo buen caballero necesitaba una dama de quien enamorarse y por quien librar batallas. Recordó a un antiguo amor, una moza llamada Aldonza Lorenzo, a la que él llamó Dulcinea del Toboso.

Capítulo II

Personajes: Don Quijote, Rocinante, dos mujeres, el ventero.

Don Quijote hizo su primera salida, y aunque no es cabello, lo simulaba.

En su camino encuentra una venta y don Quijote piensa que es un castillo. Allí don Quijote encuentra a dos mujeres y piensa que son dos doncellas. Entra en la venta y le dice al ventero que está buscando un sitio donde dormir, el ventero le dice que en la venta está todo ocupado. Las dos mujeres le ofrecen algo de comer y se siente muy agradecido.

Capítulo III

Personajes: Don Quijote, Rocinante, Molinera, Tolosa, el ventero y los huéspedes.

Don Quijote al final se hospeda en la venta y le pregunta al ventero si tiene algún lugar donde pueda dejar sus armas, ya que al día siguiente quería que le nombrara caballero andante. El ventero se dio cuenta de que no andaba muy bien de la cabeza le siguió la broma e hizo todo lo que le pidió. Don Quijote dejó sus armas en le patio y las estuvo velando toda la noche.

Un huésped de la casa se acercó al pozo para darle beber a su caballo y don Quijote se enfrentó con él, ya que mientras se velaban las armas nadie podía acercarse a ellas, los demás huéspedes empezaron a tirarle piedras y entonces el ventero les explicó que estaba loco.

El ventero dijo a don Quijote que debían adelantar la ceremonia, esto lo hizo por quería que se marchara rápido. Más tarde fue nombrado caballero andante por el ventero que fue ayudado por Tolosa y Molinera. Marchó siendo caballero andante.

Capítulo IV

Personajes: Don Quijote, Rocinante, Andrés, el labrador, los mercaderes toledanos, los criados, los mozos, Dulcinea del Toboso.

Cuando Don Quijote salió de la venta, decidió ir a su aldea para encontrar un escudero que le acompañara en sus batallas. Cuando estaba a medio camino oyó gritos y fue a ver lo que pasaba. Vio a un labrador dar latigazos a su criado entonces Don Quijote se enfrentó a él. Don Quijote le amenazó de muerte y este soltó al criado, pero cuando Don Quijote se marchó volvió a pegar al criado. Esta batalla se la dedicó a su amada Dulcinea.

Cuando llegó a la aldea y sé encontró a unos de los mercaderes que tomó como enemigos.

Don Quijote les obligó a decir que Dulcinea era muy bella y ella le dijeron que se lo diría aunque fuera fea y Don Quijote se enfadó mucho un mozo empieza de pelearse con Don Quijote.

Capítulo V

Personajes: Don Quijote, Rocinante, Pedro Alonso, Nicolás, Pedro Pérez y el ama.

Don Quijote, tras la pelea había quedado muy cansado él recordaba las historias de sus libros y creía que las personas de su alrededor eran los personajes de ellas.

Estando en le suelo pasó un labrador vecino suyo, Pedro Alonso, que le recogió y le subió en su borrico llevándole al puerto. En el camino, don Quijote iba recitando síntomas de su locura. Cuando llegaron a la casa del hidalgo, encontraron al cura, al ama y a su sobrina muy preocupados, el ama le acostó para que descansara, mientras le preguntaron al labrador que había pasado.

Capítulo VI

Personajes: Don Quijote, la sobrina de don Quijote, el barbero y el cura.

Mientras que don Quijote dormía, su sobrina, el ama, el cura y el barbero entraron en la biblioteca de don Quijote, la cuál estaba llena de libros de caballería. La sobrina y el ama dijeron que debían quemar los libros, pero los demás quisieron primero echarles una hojeada por si había alguno de alguien famoso o un conocido.

Hubo bastantes que no fueron quemados, entre ellos estaban "Amadis de Gaula", "Palmerín de Inglaterra", "La Galatea", entre otros.

Se dieron cuenta del error que hubieran cometido si hubieran quemado los libros sin antes mirarlos.

Capítulo VII

Personajes: Don Quijote, el cura, el barbero, el ama, la sobrina de don Quijote, el labrador, Rocinante y el asno.

Don Quijote estaba todavía dormido y comenzó a gritar, todos fueron a ver que le pasaba y entonces se despertó. Su sobrina le dio de comer y volvió a quedarse dormido.

El cura y el barbero pensaron que para que no encontrase los libros restantes tapiaran la habitación biblioteca. Así lo hicieron.

Cuando don Quijote despertó buscó la biblioteca y al no encontrarla preguntó al ama, esta le dijo que se la había llevado el diablo pero su sobrina le dijo que había sido un encantador.

Don Quijote le pidió a un labrador llamado Sancho Panza que fuera su escudero, este accedió. Llenó sus alforjas y montó en su asno, junto a don Quijote y Rocinante partió hacia campos de Montier.

Capítulo VIII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Rocinante, Dulcinea del Toboso, dos frailes, dos mozos, una señora y un escudero.

Don Quijote y Sancho iban caminando y vieron a lo lejos unos molinos de viento con grandes aspas, el valiente caballero pensó que eran gigantes con muchos brazos a los que tenía que desafiar, se acercó con su lanza y en un soplo de viento cayó y la lanza quedó hecha pedazos. Sancho viendo esto fue a socorrer a don Quijote, este ya recuperado fabricó otra lanza con la rama de un árbol. Camino de Puerto Lápice se encontraron con dos frailes de San Benito, dos mozos y un carruaje en el cuál iba una señora.

Don Quijote pensó que tenía la obligación de salvar a esa señora y decidió enfrentarse con los frailes. Más tarde don Quijote se peleó con un escudero que había escuchado y visto la pelea entre los dos frailes y don Quijote, ambos sacaron sus espadas y se enfrentaron.

Capítulo IX

Personajes: Don Quijote, Sancho, Rocinante, el caballero Vizcaino, Dulcinea y dos señoras.

Estando en combate don Quijote y el caballero Vizcaino se mataron, pero al autor no le pareció bien el final así que lo cambió.

El autor estaba en Alcaná y vio a un chaval que vendía cartapacios, al cuál compró algunos.

Los cartapacios estaban en árabe y no los entendía, así que le pidió a un moro que los tradujera, decían así: "Esta Dulcinea tantas veces en esta historia referida, tuvo la mejor mano para salvar puercos que ninguna otra mujer de La Mancha", en el primer cartapacio estaba pintada la batalla entre don Quijote y el caballero Vizcaino, también estaban incluidos don Quijote y Sancho Panza. El moro siguió leyendo: "los dos caballeros con las espadas en alto se dedicaron a atacar y el primero en atacar fue el caballero Vizcaino, que dio a don Quijote en el hombre izquierdo, cayendo al suelo y desmontándosele la armadura. Se levantó con ira y agarrando la espada le atacó dándole en la cabeza. El caballero Vizcaino cayó y empezó a sangrar por la nariz. Don Quijote le obligó a rendirse, el caballero Vizcaino había quedado tan mal que sino hubiera sido por las dos señoras del coche que suplicaron clemencia le habría matado. Don Quijote aceptó lo que pedían las señoras a cambio de que el caballero Vizcaino fuera al Toboso a presentarse de su parte a Dulcinea.

Capítulo X

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Rocinante y el asno.

Cuando Sancho Panza se levantó algo maltratado por el mozo Vizcaino, ayuda a don Quijote a montar en Rocinante pero antes le pidió que le hiciera gobernador de la ínsula que acababan de ganar.

Don Quijote le respondió que esas aventuras no eran de ínsulas, sino de encrucijadas y que más adelante le haría gobernador de la ínsula.

Tras un rato de camino, Sancho dijo a don Quijote que deberían refugiarse en una iglesia, ya que había herido a aquel mozo y la santa hermandad les podía prender.

Don Quijote le replicó que a los caballeros nunca se les presentaba ante la justicia por muchos homicidios cometidos.

Tras curase don Quijote las heridas con los ungüentos de Sancho, le dijo que tenía la receta del bálsamo de Fierabrás, gracias a ella si alguna vez le partían en dos quedaría curado.

Más tarde comieron y Sancho se lamentó de no tener manjares para su amigo, este le dijo que los caballeros se alimentaban de lo que encontraban por el camino.

Buscaron alojamiento para pasar la noche y al no llegar al poblado durmieron al lado de las chozas de unos cabreros

Capítulo XI

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Rocinante, un hombre, Eulalia y los cabreros.

Don Quijotefué acogido por unos cabreros junto a Sancho y Rocinante. Los cabreros con buena voluntad les invitaron a la mesa, todos se sentaron menos Sancho que más tarde, aconsejado por don Quijote, acabó por sentarse.

Don Quijote empezó a hablar de tiempos pasados donde todo se compartía y solo había paz, amistad y concordia, no había fraudes ni malicia. Otra cosa que resaltaba en su comentario era que no hacía falta juzgar a nadie porque nadie hacía cosas que mereciesen ser juzgadas. Mientras que don Quijote hablaba, Sancho y los cabreros seguían comiendo y bebiendo. Los cabreros le ofrecieron a don Quijote un romance acompañado del sonido del robal, este romance trataba de un hombre que intentaba cortejar a su dama llamada Eulalia sin que ella respondiera a su amor de modo alguno. Cuando terminó el romamce, don Quijote quiso que continuara la

velada, pero Sancho, más comprensivo, dijo que lo mejor sería que don Quijote se fuera a dormir y que los cabreros debían tambien descansar para la larga jornada que les esperaba mañana.

Don Quijote, como buen caballero, decidió quedarse velando.

Capítulo XII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Pedro, los cabreros, Marcela, Grisóstomo, Ambrosio, Guillermo y tío de Marcela.

Estaba don Quijote con uno de los cabreros cuando llegó un mozo del pueblo a comunicarles que había muerto el estudiante Grisóstomo. Todos le dijeron al mozo que les explicara eso de que había muerto por amores. El mozo les dijo que había sido por Marcela, la hija del rico y les explicó como en el testamento de Grisóstomo se indicaba donde quería ser enterrado. Los cabreros se pusieron de acuerdo para ver quien iba al entierro y quien se quedaba cuidando las cabras. Después de esto don Quijote le preguntó a Pedro que quien era Grisóstomo y este le explicó que era un mozo que había estudiado astrología en Salamanca. Cuando terminó sus estudios se dedicó a aconsejar a los señores de la zona sobre lo que debían sembrar en cada época del año y así le hizo ganar a su padre una buena fortuna.

Decidió vestirse de pastor con Ambrosio para conquistar a Marcela, la pastora de la que estaba enamorado, Marcela era una moza muy bella que vivía con su tío, que era sacerdote, debido a la muerte de sus padres que la habían dejado una buena fortuna. Debido a su belleza, muchos caballeros pedían la mano de Marcela, pero esta quería que Marcela eligiera por si misma, siempre le consultaba y ella le decía que era muy joven. Aunque su tío no la dejaba salir y la tenía muy controlada, se hizo pastora como las demás mozas, como era tan bella rompió el corazón de muchos pastores, como fue el caso de Grisóstomo, que murió por el amor de ella. Así acabó el relato de Pedro y don Quijote quedó en ir al entierro que se celebraría al día siguiente, después Sancho le pidió a Pedro que dejara dormir a don Quijote en su casa debido a sus heridas, este aceptó. Sancho durmió apoyado en Rocinante.

Capítulo XIII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, los cabreros, Grisóstomo, los pastores, Vivaldo, un hombre, tres mozos, Pedro, Dulcinea del Toboso y Ambrosio.

Cuando amaneció, los cabreros se levantaron y fueron a despertar a don Quijote, le dijeron que si iba a ir al entierro de Grisóstomo y dijo que sí.

Cuando iban por el camino se encontraron con un grupo de pastores vestidos de negro y coronados con guirnaldas de ciprés, también traían un bastón de acebo, con ellos venían a pie Vivaldo. Uno de los hombres le preguntó a don Quijote porque iba armado de esa manera en una tierra tan pacífica, este le contestó que el trabajo, la inquietud y las armas solo se inventaron para los llamados caballeros andantes de los cuales él era el menor.

Al oír esto, Vivaldo tuvo por loco a don Quijote. Luego le preguntó que qué quería decir con caballero andante, don Quijote sorprendido le respondió que si nunca había leído las aventuras del rey Arturo y le contó la historia.

Vivaldo le dijo que su profesión era la más estrecha que había en la tierra y más importante que la de los frailes, don Quijote contestó que la religión siempre quería el bien, pero lo único que hacían era pedirlo al cielo y que los caballeros andantes peleaban por esto, así siguió Vivaldo haciéndole pregunta y añadiendo comentarios. Cuando don Quijote dijo que tenía una amada y que su nombre era Dulcinea el Toboso, los pastores y Sancho comenzaron a pensar que realmente estaba loco.

Llegaron a las montañas donde iban a enterrar a Grisóstomo, traían el cuerpo Ambrosio y un compañero.

Cuando le dejaron donde él mandó enterrar, pusieron sus libros alrededor de él para luego quemarle, pero Vivaldo dijo que no y cogió uno de ellos para conservarlo como recuerdo, pero Ambrosio dijo que los restantes serían quemados.

Vivaldo leyó la canción que escribió antes de morir.

Capítulo XIV

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Ambrosio, Vivaldo, Marcela, Grisóstomo, los huéspedes y caminantes.

Los versos desesperados de Grisóstomo narran el deseo de esforzarse por olvidar su amor hacia Marcela, en la cual encuentra celos y mucha confusión.

En esta canción, comenta su muerte por Marcela, habiendo escuchado la canción de Grisóstomo, el que la leyó no quedó satisfecho comparándola con la historia que había escuchado sobre la bondad de Marcela.

Pero Ambrosio les aclaró la versión, diciendo que esta canción la escribió en ausencia de Marcela. A Grisóstomo le fatigaban los celos imaginarios que sentía, de pronto apareció la bella Marcela. Ambrosio, sin contenerse, la preguntó que porque estaba allí y la acusó de culpable de la muerte de su amigo, esta contestó que ella no tenía la culpa de ser hermosa y bella, el cielo lo había querido así y por no romper el corazón de muchos hombres fue a parar de pastora a los montes.

Dicho esto se marchó y don Quijote compadecido de ella y como buen caballero se levantó y gritó que si alguien se enamoraba de Marcela su furia caería sobre él.

Acabados de quemar todos los escritos de Grisóstomo pusieron su cuerpo sobre la sepultura y lo cerraron, echaron flores y ramos y Ambrosio se encargó de poner una lápida con su epitafio. Le dieron el pésame a Ambrosio y don Quijote se despidió de los huéspedes y caminantes para seguir su camino en busca de ladrones por toda la sierra.

Capítulo XV

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Marcela, Rocinante, el asno, arrieros gallegos y las yeguas de los gallegos.

Don Quijote y Sancho fueron hacia el bosque en busca de Marcela pero no tuvieron éxito. Comieron en un prado de hierba fresca y dejaron a Rocinante y al asno pastando, con ellos pastaban las yeguas de uno arrieros gallegos. Rocinante, siguiendo su impulso natural, fue hacia ellas, pero estas le rechazaron dándole golpes con los dientes. Los arrieros se unieron y dejaron al pobre Rocinante tirado en el suelo. don Quijote y Sancho, que habían visto la pelea, fueron a ayudar a Rocinante, Sancho no quería porque eran muchos, pero siguió fiel a su amo.

Don Quijote y Sancho acabaron la pelea en el suelo mal heridos.

Don Quijote se sentía muy culpable, porque según la ley de caballería no se podía luchar contra hombres que no fueran caballeros y los arrieros no lo eran.

Aconsejó a Sancho que la próxima vez tendría que luchar él solo, pero el escudero, atemorizado, le dijo que no, que él no iba a luchar y menos solo, que él era muy pacífico.

Más tarde Sancho recostó a don Quijote sobre el asno y partieron buscando un sitio donde pasar la noche.

Encontraron una venta, que don Quijote consideró un castillo, y entraron en ella.

Capítulo XVI

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el ventero, la hija del ventero, Maritornes, el arriero, un cuadrillero de la Sta Hermandad vieja de Toledo, doncella y Dulcinea.

Don Quijote llegó a la venta que él imaginaba castillo y el ventero que le vio preguntó a Sancho que qué le pasaba, él contestó que había caído de una peña y tenía las costillas dañadas. Mandó el ventero a su mujer y a su hija que curasen al huésped, entre la moza asturiana y Maritornes hicieron una cama a don Quijote al lado de un arriero. Se acostó don Quijote y entre la ventera y su hija curaron a don Quijote.

Viendo la ventera el cuerpo de don Quijote pensó que más que una caída esos eran golpes, Sancho dijo que la peña en la que se había caído tenía muchos picos.

Preguntaron a Sancho el nombre del caballero y este les contestó que don Quijote de la Mancha, tambien les dijo que debían sentirse orgullosos d tener allí a tan honorable caballero.

El arriero que dormía en la venta había concertado con la asturiana Maritornes una cita para aquella noche y ella había dado su palabra de que iría.

Junto a don Quijote se había hecho una cama Sancho con mantas y pronto se quedó dormido, pero don Quijote seguía despierto pensando que la hija del ventero se había quedado prendada de él y que por la noche iría en su busca. Llegó la asturiana que topó con los brazos de don Quijote, ya que la habitación estaba a oscuras, él la creyó como la más hermosa mujer pese a que su pelo y su aliento no eran lo que él pensaba. Don Quijote le dijo que no podía pagarle esta vista porque estaba comprometido con Dulcinea. Esto lo escuchó el arriero y vio que Maritornes intentaba desasirse de los brazos de don Quijote, así que decidió ayudar a su amada. Estuvieron peleando largo rato pero cuando llegó el ventero no encontró alboroto alguno. Maritornes estaba acurrucada junto a Sancho lo que provocó que el ventero empezara a dar a Sancho y este a un mozo. Ser despertó un cuadrillero de la Sta Hermandad de Toledo y pidió que se fueran todos a dormir

Capítulo XVII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea del Toboso, Maritornes, el asno, el ventero, el cuadrillero, la hija del ventero y los gallegos.

Don Quijote preguntó a Sancho si dormía y este le dijo que aunque quería no podía, porque todos los diablos habían estado con él esa noche, don Quijote le dijo que podía ser porque el castillo estaba encantado y le confesó una cosa que le había pasado esa noche, pero le hizo jurar que no se lo contaría a nadie hasta que él hubiese muerto, habiéndolo jurado le deseo la muerte a don Quijote ya que no podía guardar las cosas mucho tiempo.

Don Quijote, le contó que la noche anterior había estado hablando cariñosamente con la bella hija del amo del castillo, pero que debía guardarlo en secreto por la fe que tenía en él su señora Dulcinea. Don Quijote le siguió contando a Sancho que como el castillo estaba encantado mientras hablaba con ella, alguien le dio una puñalada y le dejó peor. Por esto don Quijote llegó a la conclusión de que la belleza de aquella mujer la guardaba un moro que no quería que él la poseyera. Después de confesarle el secreto, Sancho le dijo que él tambien había sido golpeado, entonces entró a encender el candil un cuadrillero y le preguntó a don Quijote qué como se encontraba, don Quijote que le confundió con el moro se lo tomó a mal y le insultó llamándole majadero.

El cuadrillero se enfadó y pegó a don Quijote en la cabeza con el candil, luego don Quijote mandó a Sancho a por ingredientes para fabricar un bálsamo y curarse con él las heridas. Cuando Sancho llegó, don Quijote preparó el bálsamo y después de bendecirlo tomó un poco y empezó a vomitar, luego se quedó dormido. Sancho tambien probó un poco, pero como no lo vomitó le sentó muy mal. Cuando se despertó don Quijote ensillaron a Rocinante y al asno y cuando estaban a punto de marcharse llamaron al ventero y este quería que pagasen la posada y don Quijote dijo que los caballeros no pagaban posada, dicho esto huyó.

Cogieron a Sancho, el cual tambien se negó a pagar y lo empezaron a mantear hasta que se cansaron y le robaron. Mª Tornes socorrió a Sancho dándole vino.

Capítulo XVIII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Rocinante, el asno, Pedro Martínez, Tenorio Hernández, el ventero, Juan Palomeque el zurdo, el emperador Alifanfarón, Pentapolín del Arremangado brazo, su hija, Laurcalco, Micolembo, Brendabarberán de Boliche, Timonel de Carcajona, Pierres Pepín, el duque de Nerbia Espartafilardo del bosque y los pastores.

Don Quijote dijo a Sancho que le habría ayudado y defendido, pero que la venta debía estar encantada, ya que él lo intentó, pero unos hombres llamados Pedro Martínez, Tenorio Hernández y Juan Palomeque le retuvieron.

Sancho le dijo que debían volver a casa y así no habrían más altercados, pero don Quijote le respondió que no, ya que el vencer batallas era una gran satisfacción. Sancho le recriminó que lo único que habían recibido eran palos. Mientras hablaban, don Quijote vio una gran polvareda y dijo que era un ejército que venía marchando, pero Sancho dijo que debían ser dos ejércitos, ya que había dos polvaredas, al final resultó ser que eran ovejas.

Don Quijote creyó que a la cabeza de un ejército estaba el emperador Alifanfaron y en el otro Pentapolín del Arremangado brazo y que eran enemigos.

Sancho preguntó porque eran enemigos y don Quijote respondió que el emperador era pagano y estaba enamorado de la hija de Pentapolín que era cristiana.

Don Quijote quería intervenir y vencer en la batalla. Subieron a la loma para ver mejor y dijo a Sancho: "aquel que allí ves es el veleros Laucardo y aquel otro es el temido Micolembo, aquel es Brendabarberán de Boliche, el de enfrente es Timonel de Carcajona" uno a uno fue diciéndole los nombres de todos, el duque de Nerbia, Pierres Pepín.

Don Quijote se bajó de la loma para ayudar al ejército del emperador, mientras Sancho le decía que volviese, los pastores de las ovejas apedrearon al pobre don Quijote que mató a siete ovejas. Los pastores creían que lo habían matado y se fueron corriendo. Sancho bajó y habló con su amo la posibilidad de volver a casa, pero al final decidieron ir a buscar alojamiento.

Capítulo XIX

Personajes: Don Quijote, Sancho, el bachiller Alonso López y los caballeros.

Sancho le dice don Quijote que todas las aventuras que están pasando han sido debidas al pecado que cometió al desobedecer la orden de su caballería. Don Quijote le dio la razón.

Llegó la noche y no tenían donde pasarla, tenían hambre y no sabían que hacer.

Siguieron caminando creyendo que a una o dos leguas encontrarían una venta. Vieron a lo lejos que se acercaba una multitud de hombres y se quedaron haber que pasaba. Sancho empezó a temblar y don Quijote le dijo que esa sería una grandísima aventura. Vieron a veinte encamisados, todos a caballo con sus antorchas encendidas, detrás de estos venían a pie unos vestidos de luto, esta visión a esas horas de la noche hizo que Sancho tuviera mucho miedo. A don Quijote le recordó a una escena de un libro y pensó que traían a un caballero en andas a las que él debía vengar. Se echó en medio del camino gritando. Debido a que no quisieron parar, don Quijote se enfrentó a ellos, Sancho le dijo que había sido muy valiente y que le había salvado. Uno de los hombres que estaba en el suelo le dijo a don Quijote que no le matara, que era un bachiller llamado Alonso López, natural de Alcobendas y le explicó que venía de la ciudad de Baeza, con destino a Segovia para dar sepultura al caballero que llevaban en la litera. Sancho le explicó al bachiller que el valiente que les había derrotado era don Quijote de la Mancha o el caballero de la triste figura. El bachiller se marchó y al poco volvió y le dijo a don Quijote que quedaba excomulgado por luchar contra ellos, pero don Quijote le dijo que no sabía que había peleado con miembros de la Iglesia, dicho esto se marchó el bachiller si decir nada. Sancho y don Quijote cogieron a Rocinante y al asno y buscaron un sitio donde pasar la noche.

Capítulo XX

Personajes: Don Quijote, Sancho, Rocinante, el asno, el pastor López Ruiz y la pastora Torralba.

Don Quijote y Sancho iban por la noche andando acompañados por Rocinante y el asno buscando una fuente. Encontraron un arroyo, pero cuando iban hacia él escucharon golpes extraños que asustaron a Sancho

Don quijote quiso ver que pasaba, pero Sancho no le dejó entonces don Quijote le pidió que le contara un cuento. Este le contó uno que decía así, un pastor llamado López Ruiz estaba enamorado de una pastora, Torralba, esta intentaba poner muchas veces celoso a López Ruiz y este acabó por cansarse y decidió marcharse de la ciudad, Torralba intentó impedírselo, pero no sirvió de nada.

Sancho le dijo a don Quijote que ahora debía contar todas las ovejas de la historia, est lo hizo para asegurase la atención de su amo. Don Quijote perdió la cuenta y Sancho dio por finalizado el cuento.

Estuvieron hablando toda la noche hasta el amanecer.

Don Quijote volvió a oír otra vez los golpes y quiso ir a averiguar que pasaba, pero Sancho, llorando, le pidió que por favor no fuera. Don Quijote no le hizo caso y fue a ver que pasaba.

Llegaron a un prado en el que había unas casas mal hechas, de ellas procedían los golpes, los autores eran solo tres niños de Batán. Sancho no pudo aguantar la risa y esto molestó mucho a don Quijote y le pegó en la espalda.

Capítulo XXI

Personajes: Don quijote, Sancho Panza, Martina, Mambrino, Helena, Dulcinea del Toboso, el Gran Mameluco de Persia, un rey, una reina, la infanta, Rocinante, el asno de Sancho y el del barbero.

Don Quijote y Sancho iban caminando y empezó a llover, Sancho le dijo a don Quijote que si sé en los molinos de los Batanes, pero este dijo que no, ya que estaba prediciendo otra aventura.

Don Quijote vio al barbero montado en el asno que llevaba el yelmo de Mambrino, el cuál don Quijote deseaba desde hace mucho tiempo, Sancho solo vio a un barbero que se cambiaba de pueblo.

Don Quijote fue a coger el yelmo, y le contó a Sancho la historia del yelmo. Fue forjado por los Dioses y era muy resistente, Sancho le miraba incrédulo. Sancho le dijo que cogiera el asno del barbero porque le gustaba más que el suyo, este le dijo que no pero al final accedió a cogerlo.

Mientras iban caminando, Sancho le dijo a don Quijote si le podía contar un secreto. Le dijo que le gustaría que fuera a una corte para dejarse mandar por el rey, y así ser famosos, ricos y bien tratados.

Don Quijote le contó a Sancho otra historia, era de un caballero andante que después de haber vencido al gigante Bocabruno y desencantar al Gran Mameluco fue a la corte del rey allí conoció a la reina y a la infanta, después de pasar mucho tiempo en la corte y de ganar muchas batallas, se casó con la infanta y cuando murió el rey le cedió el puesto al caballero. El nuevo rey casó a su escudero con una criada y le hace duque. Después de contar esto le preguntó a Sancho si era lo que quería y este le dijo que sí y se marcharon.

Capítulo XXII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el asno, Rocinante, el comisario, los guardas, los galeotes y Ginés de Pasamonte.

Don Quijote y Sancho iban caminando y vieron por el camino a doce hombres encadenados y a dos en caballo y con escopetas. Los doce hombres eran galeotes, esclavos del rey que iban a las galeras.

Don Quijote pensó que era una injusticia, ya que iban en contra de su voluntad. Fue a hablar con uno de los guardas y le preguntó porque iban encadenados y este le dijo que hablara con ellos. Don Quijote fue preguntando uno por uno las causas de sus desgracias, algunos se echaron a llorar por su desdicha.

Al rato llegó otro preso aun más encadenado que los demás y don Quijote quisieron saber el porque y le dijeron que había cometido más delitos que los otros. Se llamaba Ginés de Pasamonte y se acercó a don Quijote diciéndole que no quería limosna. El guarda se acercó al preso enfurecido y sacó la vara para darle, pero intervino don Quijote y les dijo que dejaran a estos hombres en manos de Dios, pero uno de los guardas dijo que no tenían el suficiente poder sobre ellos como para dejarles libres. Don Quijote empezó a luchar con ellos por la libertad de los presos, estos ayudaron a don Quijote, los guardas huyeron y Sancho muy triste le rogó a su amo que tambien se fueran. Don Quijote mandó a los galeotes que se presentaran ante Dulcinea y la contaran la batalla. Ginés viendo la locura del caballero comenzó a apedrearles y los demás le siguieron, les robaron y al pobre Sancho le dejaron desnudo. Los ladrones huyeron de la Santa Hermandad.

Capítulo XXIII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Ginés de Pasamonte, un cabrero, el asno, los pastores y un mancebo.

Don Quijote y su escudero llegaron a Sierra Morena.

Mientras dormían llegó Ginés y aprovechándose de la situación le roba el asno a Sancho y huye. Por la mañana, Sancho estaba muy triste por la pérdida de su asno y don Quijote prometió recompensarle con tres pollinos.

En su camino tropezaron con una maleta que tenía ropa, escudos de oro y un libro.

Don Quijote leyó el libro y le dio a Sancho los escudos, siempre y cuando si encontraban a su dueño se los devolviera. Siguieron su camino y vieron a un hombre desnudo saltar de peña en peña. Don Quijote pensó que podía ser el dueño de la maleta y trató de alcanzarle, Sancho no quería ya que quería quedarse con el dinero, pero al final acompañó a su amo.

Apareció un cabrero al que preguntaron si había visto al dueño de la maleta, este les cuenta que hace unos meses llegó a una majada de pastores un mancebo en busca de un lugar escondido, los pastores le dijeron uno y se dirigió hacia allí. Pasados unos días el mancebo empezó a atacar a los pastores del lugar para robarles. Cuando fueron a buscarlo encontraron a un hombre cortés y amable que les contó que estaba allí para cumplir penitencia. Se disculpó por los asaltos y prometió no volver a hacerlo, pero pasados unos minutos se lanzó contra uno de los pastores creyendo que era un tal Fernando al que insultaba. Con esto vieron que la locura le venía a ratos. Los pastores querían llevarle al pueblo para así poder curar su locura.

Terminado el relato, apareció el mancebo y don Quijote le abrazó.

Capítulo XXIV

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cabrero, Cardenio, el Roto, el caballero del bosque, Luscinda, el duque Ricardo, Fernando y la reina Madásima.

Don Quijote atendió las palabras del astroso caballero, este le agradecía a don Quijote su cortesía y este le responde que era su deber por ser caballero, el caballero del bosque les pidió algo de comer, al terminar el Roto de comer, les contó su desgracia, se llamaba Cardenio, era noble y venía de Andalucía, se había enamorado de una chica noble, muy bella, llamada Luscinda, crecieron y con la edad también su amor. El padre de ella le negó la entrada en su casa.

Un día el padre de Cardenio le entregó una carta en la que el duque Ricardo le pedía que fuese compañero de su hijo mayor, partió en dos días.

El día de la llegada, Cardenio fue muy bien recibido y allí conoció a Fernando, su segundo hijo, que quiso que Cardenio fuese su compañero. Entre ellos no había secretos y Fernando le contó que se había enamorado de una labradora. Cardenio le presentó a su querida Luscinda y él la alabó de tal modo que empezó a recelar de él. De pronto don Quijote interrumpió la historia, ya que la había confundido con una de caballería, dijo que la reina Madásima no presumía y que él mentía como un bellaco. De pronto a Cardenio le vino una locura repentina y decidió no proseguir con la historia. Se enfrentó con don Quijote, Sancho también se unió a la pelea, el Roto quedó tirado por los suelos. El cabrero quiso ayudarle, pero Sancho no le dejó y acabaron golpeándose.

Al finalizar la pelea, don Quijote le preguntó al cabrero sobre el paradero de Cardenio, que había huido, quería oírle terminar la historia, el cabrero le contestó que estaría por los alrededores y que lo podría encontrar cuerdo o loco.

Capítulo XXV

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea del Toboso y Rocinante.

Don Quijote seguía errando por Sierra Morena seguido de su escudero que no ve las cosas muy claras, está loco por volver a casa. Una vez enterado Don Quijote de las intenciones de su escudero, le levanta un castigo impuesto con anterioridad y Sancho le dice lo que piensa, Don Quijote le manda callar después de haber soltado un montón de refranes. Le dice a Sancho que le va a mandar al Toboso con un mensaje para Dulcinea. Esta es una campesina de modales de rústicos y toscos. Sancho monta en Rocinante ya que le robaron el asno, con una carta para ella, en la que Don Quijote expresa su amor por ella.

Don Quijote sufre un recrudecimiento de su locura y se desnuda, comienza a realizar todo tipo de disparates, tanto físicos como mentales, todo ello por imitar a Amadis de Gaula.

Sancho, viendo que tiene la posibilidad de abandonar Sierra Morena, se marcha dejando a Don Quijote más loco de lo que él creía.

Capítulo XXVI

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cura y el barbero.

Cuando se marchó Sancho Don Quijote se encontró solo y sin saber que hacer y entonces decidió imitar al Amadis de Gaula en sus todos y actitudes melancólicas, tras esto comienza a alabar al Amadis de Gaula y que sea imitado por todos en cuanto pudiesen.

Tras rezar un millón de avemarías nos comienza a relatar una poesía en la cual nos describe el paisaje en el que se encuentra. Al no tener nada de que sustentarse comienza a buscar algunas de hierbas para poder mantenerse. Entonces Cervantes pasa a contarnos lo que le sucedía a Sancho.

Al llegar Sancho a la venta ve salir de allí al cura y al barbero que al reconocerle le preguntan por su amo, Sancho le comienza a relatar todo lo que les había sucedido incluyendo la carta que llevaba encima. Cuando el cura y el barbero le piden la carta para leerla Sancho se da cuenta que no la encuentra y comienza a recordar que trataba. Los dos hombres al darse cuenta de que la carta no tenía sentido alguno se comenzaron a reír de la poca memoria que tenia el pobre de Sancho que no se acordaba de lo que iba la carta. Mas tarde le ofrecieron algo de comida y decidieron ir a buscar a Don Quijote par llevarle con su amada Dulcinea del Toboso.

Capítulo XXVII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el barbero, el cura, el ventero, la ventera, Cardenio, Luscinda, Don Fernando.

No le pareció mala idea al barbero la invención del cura y la pusieron en práctica. Pidieron al ventero una saya y unas toscas. Le preguntó la ventera que para que quisieran esas cosas y el cura le comentó la locura de Don Quijote y como querían que se disfrazaran para sacarle de la montaña. La ventera vistió al cura de doncella y al barbero de escudero. Al cabo de unas horas, ambos salieron y en el camino, el cura pensó en como iba vestido y le pidió al barbero que se cambiaran los vestidos, este le dijo que cuando llegaran.

Se encontraron con Sancho que se rió al verles, les guió hacia donde estaba la señal. Al llegar a ella se cambiaron los trajes y mientras Sancho continuó su camino. En el arroyo, el cura y el barbero oyeron una voz acompañada de un instrumento, fueron a ver que era. Se encontraron con un señor que coincidía con la descripción de Cardenio.

El cura se acercó y le dijo que les contara la historia de porque vivía así.

Cardenio, iba a casarse con Luscinda, pero antes debía pedir permiso al padre de esta, no sabía cono hacerlo, así que Don Fernando le dijo que le ayudaría, pero que a cambio debía ir a un sitio, a casa de su hermano y pedirle dinero para él. Cardenio viajó y estuvo allí ocho días, al cabo de estos le llegó una carta de Luscinda que Don Fernando había pedido su mano y que se debía casar con él. Cardenio volvió a la ciudad y buscó a Luscinda, esta le dijo que sino se casaba con él se suicidaría, y así fue, después de su boda con Don Fernando, se desmayó y murió. Fue tal el dolor de Cardenio que dejó todo y viajó sin rumbo, al llegar a la sierra se murió su mula por cansancio y Cardenio cayó desfallecido y al despertar vio que unos cabreros le habían ayudado. Le dieron de comer y de beber. Desde entonces vive en la sierra con los cabreros lamentándose de su vida.

Capítulo XXVIII

Personajes: Don Quijote, el cura, unos hombres, el barbero, Cardenio, Dorotea, un mozo labrador, un duque, Don Fernando, hijo menor del duque, Vellido, Galalón, los mayorales, los jornaleros, las doncellas y los zagales.

Don Quijote necesitaba entretenerse y por ello se inventó una historia.

El cura quería consolar a Cardenio, pero hubo una voz que se lo impidió, entonces el cura y los que con él estaban fueron en busca del dueño de aquellas palabras y encontraron a un mozo vestido de labrador que se lavaba los pies. El cura hizo señas a dos hombres para que se escondieran y observaron lo que hacía el mozo. Cuando este se levantó, Cardenio le dijo al cura que si no se trataba de Luscinda, aquella persona debía de ser divina. Una vez que el mozo se quitó la montera y sacudió la cabeza vieron que era una mujer y Cardenio afirmó que esa belleza sólo podía ser de Luscinda. El cura pidió a la mujer que se detuviera.

Más tarde al descubrir que era la mujer la que gritaba, quejándose de su soledad, el cura decidió ayudarla. La mujer les contó la historia de su vida.

En Andalucía había un duque que tenía dos hijos, el mayor heredó el estado y el pequeño solo las acciones de Vellido y los embustes de Galalón. Los padres de la mujer eran basallos de este duque, pero ricos. Ella en casa de sus padres ayudaba en todo lo que podía y era la que daba a los jornaleros, mayorales y doncellas lo que se merecían. Esto lo cuenta para que vean que no tiene culpa de hallarse en esa situación. Su tristeza comienza cuando Don Fernando, el hijo menor del duque, la solicitó, para ello tuvo que sobornar a todos los de la casa. Dorotea, que así se llamaba ella siguió con la historia, don Fernando hizo muchos juramentos y dijo que sería su esposo, pero ella no quiso, le dijo que no sería del agrado de su padre que se casara con una basalla. La noche de su desgracia fue cuando don Fernando se presentó con un anillo, ella quedó confusa.

Al cabo de un tiempo, don Fernando se casó con una doncella llamada Luscinda, que no era tan rica como ella, esto la provocó mucha rabia, por lo que Dorotea salió a buscarle, pero oyó un pregón en el que decían que lo buscaban, por ello salió de la ciudad y se encontraba en esa situación.

Capítulo XXIX

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Rocinante, Dorotea, el cura, el barbero y Cardenio.

Dorotea calló después de haber contado su historia de la tragedia y su rostro se cubrió de vergüenza.

Cardenio le dijo a Dorotea que era la hija del rico Clenardo. Dorotea quedó extrañada porque ella no había mencionado que su padre se llamaba así y le preguntó que como sabía su nombre este le dijo que era él el mencionado en sus narraciones, con esto acabó la admiración hacia Dorotea. El cura les dijo que fueran a su aldea, donde daría la orden de buscar a don Fernando y a los padres de Dorotea.

El barbero, que había estado callado, se ofreció a ayudar en lo que pudiera. Oyeron voces y vieron a Sancho Panza llamándoles, les dijo que había visto a don Quijote desnudo, flaco, amarillo y muerto de hambre, y que suspiraba por su señora Dulcinea.

El cura dijo que ellos ayudarían a don Quijote. Dorotea se vistió como una dama de novela de caballería y se hizo llamar la princesa Micomicona, del reino Micomicón.

Partieron el barbero, Dorotea disfrazada y Sancho Panza en busca de don Quijote. Cardenio y el cura les seguían de lejos por si don Quijote les reconocía.

Más tarde encontraron a don Quijote ya vestido pero sin armadura, Sancho le dijo a Dorotea que ese era don Quijote, y esta se arrodilló ante él y le dijo que no se levantaría hasta que no le concediese un deseo, el de matar a un gigante. Este aceptó, pues era un caballero, Dorotea quiso besarle las manos, pero este se negó aunque la abrazó cortésmente.

Partieron en busca del gigante. Cardenio y el cura se disfrazaron un poco para que don Quijote no les reconociese, pero este recordó al cura y empezaron a luchar. Una vez acabada la pelea y todos reconciliados, siguieron su camino, la princesa el cura y don Quijote a caballo y los otros tres a pie. Fueron en dirección de tierras de Micomicón.

Capítulo XXX

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cura, el barbero, Cardenio, Dorotea, Pandafilando de la Fosca Vista, Dulcinea del Toboso, Ginés de Pasamonte y un sacristán

Dorotea le recordó a don Quijote el don que le había prometido por el cual no se podía entrometer en ninguna otra aventura. Él haría cualquier cosa por conseguirlo, pero para Dorotea tendría que contarle cuales son las personas con las que tiene que tener cuidado y dar venganza. Dorotea comenzó su relato. Cardenio y el barbero se pusieron cerca para oír bien la historia, que era mentira.

Comenzó diciendo que ella la princesa Micomicona, heredera del reino Micomicón. Al morir sus padres, el rey Tinacrio el Sabidor y la reina Jaramilla, ella quedó huérfana.

Un gigante llamado Pandafilando, iría a destruir su reino si se enteraba de esto. Su padre la dijo antes de morir que fuera a tierras españolas a buscar a un caballeo andante de mucha fama, de alto cuerpo, seco rostro y con un lunar en el lado derecho, debajo del hombro izquierdo. Inmediatamente, don Quijote empezó a buscarse el lunar. Sancho le dijo que no continuara, porque él sabía que tenía un lunar aunque no en ese sitio.

Dorotea le dijo que si se casaba con ella obtendría todos sus reinos, pero que antes debía vencer al gigante. A Sancho le pareció una buena idea, pero a don Quijote no acabó de convencerle, ya que él estaba enamorado de Dulcinea.

Sancho intentó convencerle de que Dorotea era mejor y que si no se casaba con ella no obtendría su reino. Don Quijote le preguntó como era Dulcinea, él le dijo que sólo le vio un poco y que le parecía bien.

Iban caminando cuando se encontraron con Ginés de Pasamonte al que Sancho no dejaba de gritarle ladrón. Finalmente recuperó a su asno al que empezó a besar y a acariciar.

Otra vez de camino, don Quijote preguntó a Sancho acerca de Dulcinea, él le respondió que la carta la llevó un sacristán y no él.

Capítulo XXXI

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el duque, la duquesa, las doncellas, los criados y doña Rodríguez.

Don Quijote y Sancho fueron acogidos por los duques en su castillo. A don Quijote le trataban como a un verdadero caballero andante y por ello se sentía orgulloso, pero Sancho estaba un poco triste porque habían dejado a su asno fuera del castillo y se iba a sentir muy triste y solo. Sancho pidió a doña Rodríguez que le metiese en la cuadra ya que al no estar acostumbrado a la soledad lo iba a pasar muy mal. Esta dudó y le replicó, entonces Sancho la llamó vieja. Este comentario no la sentó muy bien y comenzó a chillarle.

Al enterarse los duques y don Quijote de la pelea, intervinieron para pacificar la situación, Sancho se quedó con el consentimiento de los duques.

En la comida, el duque le pidió a don Quijote que presidiera la mesa, pero se negaba, aunque al final accedió.

Mientras comían, Sancho quiso contar un cuento, con el consentimiento de su amo, este le dejó pese a no estar muy convencido.

"Convidó a un hidalgo de mi pueblo muy rico y principal porque venía de los álamos de Medina del Campo, que casó con doña Mencía de Quiñones, que fue hija de don Alfonso de Marañón, caballero del hábito". Así prosiguió Sancho su historia, hasta hacerles ver a los presentes en el salón que el protagonista era su amo, don Quijote se enfureció mucho y los duques le pidieron que se calmara.

También hablaron sobre Dulcinea, de su belleza y su encanto.

Capítulo XXXII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, la ventera, el ventero, su hija, Maritornes, Dorotea, Cardenio y el cura.

Ensillaron don Quijote y Sancho hasta la venta donde, sorprendentemente, les acogieron con alegría. Don Quijote, cansado y falto de juicio, se acostó. Más tarde llegó el barbero a la venta muy asustado y le rogó a la ventera que si pasaban por allí ellos no les dijese nada de su estancia, sino que se había marchado al reino de la princesa. Con él también estaban Dorotea, Cardenio y el cura, que pidió al ventero unos buenos manjares para comer.

Estuvieron hablando de la gravedad del estado de don Quijote, que su locura por Dulcinea, le tenía absorbido en un mundo de fantasía. Al ver el cura que la hija de la ventera no hablaba, la preguntó por su opinión sobre aquel caballero. Ella le contestó que la gustaría que hiciesen por ella todas esas cosas, pero la interrumpió su madre diciéndola que no era cosa buena saber y hablar tanto de eso.

El cura le pidió al barbero que le acercase unos libros que había en su habitación. Encontraron en una vieja maleta tres libros cuyos títulos eran: "Don Givongilio de Tracia", "Felixmarte de Hircania" y "La historia del gran capitán Gonzalo Hernández de Córdoba".

El cura dijo que los dos primeros libros debería quemarlos ya que en ellos sólo contaba mentiras y disparates, pero el ventero no le hizo caso, ya que a él esos libros le gustaban mucho, en cambio le dio permiso para quemar el último, pero el cura dijo que no, que era una obra muy valiosa. Discutieron sobre las obras y el cura le dijo al ventero que como siguiera leyendo esos libros se volvería tan loco como don Quijote, a lo que el ventero contestó que él sabía muy bien que esas cosas no eran posibles en aquellos tiempos. Don Quijote escuchó esto y quedó confuso y sorprendido.

El cura, casi convencido, le pidió al ventero uno de esos libros para leerlo. Leyeron en alto "Novela de un curioso impertinente".

Capítulo XXXIII

Personajes: Lotario, Anselmo, Camila, Leonela y el cura.

El cura contó la novela del curioso impertinente, en Florencia (Italia).

Vivía Lotario y Anselmo y tan amigos eran que los llamaban los dos amigos, ambos tenían la misma edad, las mismas costumbres.

Anselmo estaba enamorado de Camila, una doncella, pero este no se atrevía a decirla nada así que pidió ayuda a Lotario, el cual hizo de intermediario y consiguió que se casaran.

Tras los días de la boda, todo era maravilloso, pero Lotario les visitaba demasiado, así que Anselmo habló con él y llegaron al acuerdo de que fuera a comer los días de fiesta ya que las cosas no eran igual que antes, pues se había casado. Pasado el tiempo, Anselmo empezó a dudar del amor de Camila, así que decidió ponerla a prueba y por ello recurrió a su amigo.

Le dijo a Lotario que la cortejara con joyas y dinero, este no estaba de acuerdo ya que no quería dañar los sentimientos de la dama, ni tampoco los de su amigo, pero al final, después de tanto insistir, se convenció. Anselmo hacía lo posible por dejarles solos, pero según Lotario, Camila correspondía al amor de su esposo.

Cierto día que les dejó solos, Anselmo se quedó escondido para así poder ver lo que pasaba. Se encontró con que Lotario y Camila ni siquiera hablaron. Anselmo, furioso, le dijo a Lotario que le había visto todo y que no estaba llevando su acuerdo. Le dio dinero para que cumpliera su promesa y después se lo diera a Camila, pero esto tampoco funcionó, ya que Camila siempre estaba con su sirvienta Leonela.

Pasados unos días Anselmo se fue de viaje y dejó la casa al cuidado de los sirvientes, Camila y Lotario. Fue entonces cuando Lotario empezó a fijarse en Camila y esta también en él.

Esa misma noche, Camila le escribió una carta a Anselmo.

Capítulo XXXIV

Personajes: Leonela, Camila, Lotario y Anselmo.

Tras esos días de incertidumbre Camila se da cuenta de los sentimientos de Lotario y le escribe una carta a su marido contándole lo que esta sucediendo, Anselmo viendo que el plan funciona responde a su esposa diciéndole que no se preocupara de nada que él llegaría pronto.

Cuando este llega le pregunta a su amigo Lotario que es lo que sucede y este le confirma la pureza de su mujer la cual no cesa de rechazar sus proposiciones. Camila le cuenta todo a su criada Leonela la cual utiliza esta información para llevar a la casa de Camila todas las noches a su amante, sabiendo que si Camila decía algo a Anselmo esta se lo contaría todo acerca del verdadero amor de Lotario hacia Camila.

Lotario le cuenta a Anselmo que ha visto salir a un hombre de la casa pensando que este había estado con Camila, habiendo estado en realidad con la criada, Leonela.

Entre Lotario, Camila y Leonela consiguen que Anselmo se esconda como quien no quiere la cosa en una habitación de la casa para así poner en funcionamiento un plan para que tanto Camila como Lotario pudieran quedar bien y resolver todo el entuerto que se había formado. Al acabar con este plan Anselmo sale a hablar con Lotario para manifestarle su alegría tras ver que su esposa es tan pura y sincera como creían en un primer momento y para felicitar a Lotario por lo buen amigo que era y lo bien que se había portado con él.

Capítulo XXXV

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cura, el ventero, la ventera, Cardenio, Dorotea, el barbero, la criada, Maritornes, Anselmo, Lotario, Camila y Leonela.

Quedaba poco para terminar la novela, cuando de repente Sancho salió gritando de la habitación de la don Quijote diciendo que don Quijote le había cortado la cabeza al gigante. En este oyeron un gran ruido, fueron a la habitación y al entrar vieron todos los cueros de vino rajados, el vino derramado por el suelo y a don Quijote dormido con una camisa que apenas le llegaba a las rodillas.

El ventero enfurecido empezó a golpear a don Quijote, el ventero y Cardenio intentaron alejarle para que le dejase. Don Quijote siguió dormido hasta que el barbero le echó un caldero de agua fría por encima. La ventera empezó a lamentarse de la llegada de Don Quijote, pero su criada Maritornes la tranquilizó.

Una vez tranquilizados todos, el cura siguió con la lectura de la novela.

Por la satisfacción que Anselmo tenía de la bondad de Camila, vivía una vida contenta y descuidada. Camila cuidaba mal a Lotario porque su marido entendió al revés la voluntad que ese le tenía. En esto el gusto que tenía Leonela de verse calificada en sus amores, llegó a tanto que iba tras él a rienda suelta. Una noche vio Anselmo a un hombre que saltaba desde la ventana de la habitación de Leonela a la calle. Anselmo fue a la habitación de Leonela a ver que ocurría, esta le confesó que había sido su marido el que saltó. Anselmo fue a contárselo a Camila, pero esta no estaba porque había sido llevada por Lotario a un monasterio. Anselmo preguntó a su criado pero no supo contestar. Al encontrarse sin mujer ni amigos decidió ir a una aldea y en el camino tuvo un accidente con el caballo, esa noche murió. Las noticias de su muerte llegaron hasta el monasterio donde se encontraba Camila, la cual se negó a hacerse monja. Días después llegaron noticias de que Lotario había muerto en batalla. Camila al enterarse de esto se hizo monja y acabó a los pocos días con su vida.

Así acabó el cura de leer la novela y su crítica fue positiva.

Capítulo XXXVI

Personajes: El ventero, dos mozos, cuatro hombres a caballo, una señora que es Luscinda, Cardenio, Dorotea, el cura y don Fernando.

El ventero advirtió de la llegada de un grupo de personas formado por cuatro hombres a caballo, dos mozos a pie y una mujer vestida de blanco.

Todos ellos llevaban antifaz, el ventero dijo que si lograban que se quedasen dejarían mucho dinero. Antes de que entraran, Cardenio y Dorotea se escondieron en el cuarto de don Quijote. El cura deseoso de saber que gente era aquella, preguntó a uno de los monjes y él le respondió que tan solo llevaban dos días juntos y que lo único que sabían es que la mujer venía a la fuerza y que según su vestimenta era una monja o iba a serlo. Dorotea ofreció su ayuda a la mujer y en una pequeña discusión se dejó al descubierto el rostro de la mujer, que casualmente era Luscinda, esta le dijo a don Fernando que la dejase llegar junto a su querido Cardenio. Mientras, Dorotea, entre lágrimas, le dijo a don Fernando que su amor por él duraría toda la vida y que por favor no se fijara en Luscinda ya que ella pertenecía a Cardenio, que era su esposa. Don Fernando ante tan bellas palabras quedó prendado de ella y esta calló en sus brazos.

También Cardenio declaró su amor hacia Luscinda.

Capítulo XXVII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cura, la ventera, Maritornes, Zoraida, Luscinda, don Fernando, un hombre, Dorotea y Cardenio.

Todos en la venta estaban gozosos y contentos y solo Sancho estaba afligido. Por la mañana, mientras Sancho se vestía, don Quijote le hablaba. En el comedor, el cura contó a don Fernando y a los demás las locuras de don Quijote, estos se rieron y admiraron a la vez. Cardenio se ofreció voluntario para llevarle de vuelta a casa, pero en esto salió don Quijote ar4mado y creyendo que Dorotea era la princesa le dijo que ahora solo era una simple doncella, empezaron a discutir, después de esto don Quijote se volvió enfadado a Sancho y le empezó a insultar y acabaron discutiendo. Don Fernando les dijo que pararan de discutir. Cuando don Quijote cruzó la habitación para ir a disculparse, entró en ella un hombre con pinta de moro y una señora. Pidieron habitaciones, pero solo quedaba una y les tocó compartirla. Maritornes y Luscinda se ofrecieron para que la mujer durmiera con ellas, pero esta no contestó. Don Fernando le preguntó al hombre como se llamaba la mujer y 4ste contestó que se llamaba Zoraida, que era una mora recién salida de Argel y que iba a ser bautizada para ser cristiana. Llegó la noche y don Quijote soltó un discurso después de la cena en el que se metía con los que pensaban que las letras podían con las armas.

Capítulo XXXVIII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, la ventera, su hija, Maritornes, don Fernando, el cura y el cautivo.

Don Quijote, prosiguió con su discurso, quiso averiguar si el soldado era más rico que el estudiante y dijo que no había ninguno más pobre ya que los dos eran pobres. Díjole el soldado que solía estar desnudo, dormir a la intemperie en una cama tan grande como él quisiera, ya que dormía en el suelo. Un día de batalla podía resultar herido e incluso muerto y además, solo se premiaba a los soldados ya muertos. Dijo también que era más fácil premiar a los letrados que a los soldados, porque a los primeros se les pagaba dándoles oficio y a los segundos con la hacienda del señor al que servían. Se centró en el dilema de armas contra letrados. Dijo que ambas aportan sus argumentos en las leyes, y a punta a favor de las armas, ya que sin ellas no podría haber guerras. También cuenta lo que le cuesta ser a uno letrado, no se puede comparar con un soldado, que viendo el momento de morir debe ser fiel a su patria. Por último dijo que le pesaba en el alma haber elegido ser caballero en esa época, ya que su vida podría acabar por culpa de la pólvora y el estaño. Mientras Don Quijote daba el discurso, los demás cenaban, a todos les dio lástima ver como un hombre con tanta sabiduría estaba al borde de la locura por culpa de las novelas de caballería.

Don Fernando pidió al cautivo que contara la historia de su vida, este aceptó tras los ruegos de la ventera, Maritornes, el cura, la ventera y los demás.

Capítulo XXXIX

Personajes: El cautivo, Don Fernando, tres camaradas de Don Fernando, Don Pedro de Aguilar, el Uchalí, el padre y los dos hermanos del cautivo.

El cautivo empieza contando que su linaje se inició en las montañas de León, dice que por aquel lugar su padre todavía era considerado un hombre rico.

El padre del cautivo quería que sus tres hijos le sucedieran en el nombre y en el ser, así que un día decidió hablar con ellos y les dijo que iba a dividir su hacienda en cuatro y que se la repartirían entre todos con la condición de que cada uno debía dedicarse a lo que él les ofreciese. Los hijos aceptaron y el padre repartió su hacienda y les dijo a que debían dedicarse: uno a las letras, otro a la mercancía y el otro debía ser soldado.

El cautivo, ya que era el mayor, eligió el primero y decidió ser soldado, el segundo eligió mercader y el más pequeño se hizo cura.

Después de esto, cada uno cogió su parte de la hacienda, tres mil ducados, pero decidieron darle a su padre cuatro mil ducados para que viviese mejor. El cautivo fue a Génova, el pequeño fue a Salamanca y el mediano a Sevilla.

Una vez en Génova, el cautivo fue hacia Milán, se armó como soldado y sirvió al duque de Alba, luego fue alférez de un famoso capitán llamado Diego de Urbina, consiguió hacerse capitán de infantería de la liga de Don Juan de Austria, al servicio de este consiguieron vencer a los turcos, pero él quedó cautivo por ellos cuando fue a socorrer a un barco. Le llevaron a Constantinopla, donde le pusieron por amo al Uchalí, que había ascendido a general. Al cabo de los años, se supo que Don Juan había ganado a Túnez y así se hizo la paz con los venecianos. Al año siguiente fueron contra la goleta, consiguieron destruirlos ya que levantaron una gran trinchera en la que se defendían. Quedó en pie una torre defendida por Don Juan de Zanoguera, aunque cautivaron a Don Pedro Puertocarreno, general de la goleta y a Dabrio el general del fuerte. Dijo el cautivo que entre todos los que se perdieron en el fuerte estaba Don Pedro de Aguilar, en el momento en el que el cautivo nombró a Don Pedro, Don Fernando miró a sus tres camaradas y uno de ellos dijo que sabía lo que había pasado con Don Pedro puesto que era su hermano y les dijo que estaba vivo y tenía tres hijos. El cautivo leyó los sonetos de Don Pedro.

Capítulo XL

Personajes: El cautivo, Uchalí, Azanagá (el renegado), el rey de Argel, Agi Morato, el gran señor, Zoraida y Lela Marién.

El cautivo leyó el soneto y siguió contando su cuento. La armada volvió a Constantinopla triunfante y vencedora, allí murió Uchalí. Era esclavo del gran señor y después de muchos años renegado de su cargo porque un turco le dio un bofetón y debía vengarse de él. Este vino a ser el rey de Argel que trataba con mucha humanidad a sus cautivos, el cautivo fue un renegado veneciano y entre todos, el rey de Argel quiso a Azanagá y llegó a ser rico y rey. El cautivo estaba contento por estar cerca de España y al llegar le encerraron en una prisión que los turcos llamaban baños.

En el almacén encerraban a los cautivos con difícil libertad.

Un día por la ventana introdujeron un lienzo, el cautivo deshizo el nudo y contenía 10 monedas de oro.

La mujer que metió el lienzo era una mora de Agi Morato, un moro rico. Volvió a dejar una nota y el cautivo preguntó a uno de Murcia si le podía traducir su contenido: "Cuando era niña, mi padre tenía una esclava la cual decía cosas de Lela Marién, me dijo que fuera a tierras cristianas a verlas y al no saber como ir, por la ventana he visto a muchos cristianos, pero, tú parecías el único caballero así que si quieres casarte conmigo yo tengo dinero y soy bella. No quisiera que me descubriera nadie, porque mi padre me metería en un pozo y me cubriría con piedras. En la caña pondré un hilo y en él ata tu respuesta." El cautivo le contestó que si, la mora se llamaba Zoraida. Esta le dijo que le seguiría dando dinero para que uno de sus compañeros fuese a por una barca, pagase su libertad y fuera a recogerla a los jardines de la casa de su padre.

Capítulo XLI

Personajes: El cautivo, el renegado, Tagarino, Zoraida, su padre (Agi Morato), doce españoles, unos moros, unos franceses, un pastor, la caballería, Pedro de Bustamonte.

Prosiguió la historia el cautivo.

Pasados quince días, el renegado tenía ya una barca con la que hacía viajes seguidos a Sargel, al lado de Argel, en compañía del Tagarino y otros más, estaba siempre esperando Zoraida para ver que pasaba en su jardín, el renegado iba allí y le pedía fruta y su padre (Zoraida) se la daba sin conocerle aunque no le dejaba hablar con Zoraida para decirla que era él el que la tenía que llevar a tierras cristianas. Pasados esto el renegado le dijo al cautivo que buscara a varias personas para llevarlas y rescatarles. Les dijo a doce españoles que fueran al jardín de Agi Morato y que esperaron hasta que fuese, solo le faltaba avisar a Zoraida para que estuviera preparada. Partió al jardín con la excusa de coger algunas hierbas y se encontró con el padre de Zoraida, el cual le dijo que era esclavo de Arnaute Mami. Dejó salir a su hija para que hablaran, el cautivo le dijo a Zoraida que partiría al día siguiente en un barco francés ya que no podía esperar a uno español porque echaba de menos su tierra. Mientras hablaban unos turcos entraron al jardín para robar fruta, el padre, furioso, fue a hablar con estos, le dijo a su hija que se metiera en casa y al cautivo que se fuera, este le dijo a Zoraida que se fuera con él. De camino, Zoraida iba apoyada en el cautivo, ya que se mareaba, pero entonces el padre de esta les vio y cogió a su hija y echó al cautivo. Este se fijó bien en el jardín para así saber como, el esperado día, poder entrar en busca de Zoraida. El cautivo iba en la barca con el renegado, y este dijo que primero rendirían con los moros y después irían por Zoraida. Una vez hubieron atado a los moros, se metieron en el jardín de Zoraida el cautivo y el renegado. Cuando esta bajó les dijo que no hicieran pues su padre estaba durmiendo.

En un momento de ausencia por parte de Zoraida, el padre les descubrió y por ello le ataron y se lo llevaron. Subieron a la barca y Zoraida con tristeza pidió que le soltaran, pero rechazaron la propuesta por miedo a que les encerraran.

Siguieron el viaje y les dijeron a los moros cautivos y al padre de Zoraida que enseguida les dejarían en libertad, pero el padre sollozó por su hija. El renegado le dijo que Zoraida era cristiana e iba con ellos por propia voluntad, su padre se sobresaltó y se tiro al agua pidiendo que le ayudaran a salvar su vida. Le sacaron del agua y al poco tiempo se repuso. Se pararon en una cala por el fuerte viento y cuando calmó el tiempo dejaron libres en tierra a los moros y al padre, pero este se puso furioso. Poco después se calmó y pidió a su hija que volviera, poniéndose esta a llorar ya alejados de la cala.

Habiendo llegado ya a tierras cristianas, vieron un bajel redondo tripulado por franceses que les preguntaron de donde venían, estos al no contestar por miedo, les dispararon y la barca se hundió poco a poco. El cautivo y los demás pidieron clemencia, los franceses les ayudaron pero ya salvados les quitaron todas las riquezas y les dieron una barca. Llegaron a tierras de España y desembarcaron, caminaron por tierra y encontraron un pastor que se asustó de ellos al verlos vestidos con ropas de moros. Avisó a la caballería y cuando llegó, el cautivo conoció a Pedro de Bustamonte, tío suyo. Se abrazaron y les llevó a un pueblo de Málaga, donde todo el pueblo salió a recibirlos. Fueron a la Iglesia y el cautivo le explicó a Zoraida que las imágenes de la Virgen son como las de Lela Marién y había que adorarlas. Pasados unos días, Zoraida y el cautivo fueron en busca del padre de esta.

Capítulo XLII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cautivo Ruy Pérez de Viedma, el cura, Cardenio, la ventera, don Fernando, el oidor Juan Pérez de Viedma, su hija, Luscinda, Dorotea y Zoraida.

Cuando el cautivo finalizó su historia, que fue muy elogiada por todos, don Fernando se ofreció para que se fuera con él, celebrarían el bautizo de Zoraida y después les buscaría un lugar para alojarse, pero el cautivo no aceptó las propuestas ya que quería encontrar a su padre.

Llegada ya la noche llamaron a la venta unos hombres pidiendo posada, la ventera les dijo que no había sitio, pero uno de ellos le dijo que necesitaban un sitio para su señor, el oidor. La ventera dijo entonces que si el oidor había traído una cama, ella y su marido les dejarían su habitación para pasar la noche. El hombre aceptó y fue a decírselo al oidor. Este salió agarrado a una bella doncella que era su hija. Don Quijote alabó la belleza de la joven y le expresó al oidor su satisfacción porque estuviera allí.

Dorotea, Luscinda y Zoraida le dieron la bienvenida y el cura, Cardenio y don Fernando le hicieron cumplidos a la joven hija del oidor.

Se dijo que la joven dormiría con todas las mujeres y que el oidor dormiría en la habitación de los venteros.

El cautivo, desde el primer momento que vio al oidor sospechó que era uno de sus hermanos, fue a preguntar su nombre a uno de los criados. Le dijo que se llamaba Juan Pérez de Viedma. El cautivo ya no tuvo ninguna duda de que era él. Pidió ayuda al cura y a Cardenio, estos le dijeron que no se preocupara, que lo dejara en sus manos.

Durante la cena, el cura le comentó al oidor la historia del cautivo, este se dio cuenta enseguida de que hablaba de su hermano y con lágrimas en los ojos dijo que quería volver a verle. Le llevó junto al cautivo y ambos lloraron abrazados.

Días más tarde irían a Sevilla para celebrar el bautismo de Zoraida y su boda con el cautivo.

Capítulo XLIII

Personajes: Dorotea, Clara, el mozo de mulas, el ventero, la ventera, Maritornes, don Quijote, Rocinante y cuatro hombres.

Estaba el mozo de mulas cantando tan bellas cantares, que Dorotea despertó a Clara para que los oyese, cuando Clara medio dormida vio al mozo y escuchó el cantar empezó a llorar y no quiso oír más por lo que se tapó los oídos ante el asombro de Dorotea que estaba intrigada del porque de aquella reacción. Cuando acabó el mozo, Dorotea preguntó a Clara y esta le contó que aquel mozo no era quien decía ser, era hijo de un señor de tierras de Aragón que tenía su castillo frente al de ella y que sin saber como, él se enamoró de ella y que pese a los lienzos y a las celosías de las ventanas, ellos se veían a su través cuando no estaban los padres, tuvo ella que partir junto a su padre y él la siguió y no sabía como había podido dejar a su padre que tanto le quería. Dorotea le besó y durmieron, todo quedó en silencio en la venta. Estaban Maritornes y la ventera vigilando a don Quijote que estaba fuera pensando que podrían gastarle una broma, entonces empezó a desvariar, hablando de su hermosa Dulcinea y le llamó Maritornes, cuando la vio pensó que estaba vencida por su amor y la creyó hija del señor del castillo. Don Quijote llegó al agujero donde estaban las dos mujeres y las dijo que no podía responder a su amor por estar comprometido con Dulcinea. Le pidió Maritornes la mano para satisfacer a su señora, le ataron la mano al cerrojo de la puerta, de tal manera que estaba don Quijote de pie sobre Rocinante con el brazo en el agujero y atado. Empezaba a amanecer cuando cuatro hombres llegaron y llamaron a la puerta. Don Quijote les empezó a contar que aquello era un castillo y no una venta, pero los hombres se dieron cuenta de su locura y no le hicieron caso. Empezaron a gritar y se despertó el ventero. En esto uno de los caballos de los hombres fue a oler a Rocinante, este le siguió y don Quijote quedó con los pies colgando. Le dolió tanto que pensó que le arrancaban el brazo.

Capítulo XLIV

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cura, don Luis, el oidor, doña Clara, don Fernando, Cardenio, el ventero, la hija del ventero, cuatro hombres, el mozo de escuadra, el padre de don Luis y dos huéspedes.

Regresó don Quijote a la venta y con los gritos que dio, despertó a todo el mundo. Le preguntó al ventero por un muchacho, este le respondió que lo buscase él mismo y se fue don Quijote con otros cuatro hombres a buscarlo. Uno de estos hombres lo encontró dormido en el pajar con el mozo de escuadra, el cual se sorprendió mucho cuando el hombre se refería al chico como don Luis y se lo fue a contar a Cardenio y a don Fernando. Los cuatro hombres querían llevar a don Luis de regreso a casa porque sino su padre se iba a morir de pena, pero don Quijote no quería porque tenía que resolver un asunto muy importante. A la discusión acudieron Cardenio, don Fernando, don Quijote, el barbero, el cura y el oidor, el cual reconoció a don Quijote porque era su vecino e intentó hacerle entrar en razón.

De repente se oyeron los gritos del ventero que estaba siendo pegado por dos huéspedes que aprovechando el jaleo de don Luis querían irse de la venta sin pagar. Don Quijote acudió en si defensa por petición de la hija del ventero, pero antes de llegar, se paró y dijo que él no podía empuñar su espada, que debía ocuparse Sancho.

La hija del ventero se quedó perpleja ante la cobardía de don Quijote, aunque al final consiguió que pagaran al ventero sin necesidad de pelear.

Don Luis, acabó confesando que su misión era casarse con doña Clara, hija del oidor, para ello le ofreció todas sus riquezas.

De repente Sancho empezó a discutir con el barbero por culpa de unas monedas, el barbero decía que don Quijote se las había robado y Sancho decía que su señor las había ganado. Don Quijote se quedó tan asombrado por la forma que tenía Sancho de discutir, que pensó en armarle caballero.

Capítulo XLV

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el barbero, el cura, Cardenio, Maritornes, el ventero, la ventera, la hija de ambos, don Luis, don Fernando, los cuadrilleros, los criados de don Luis, cuatro hombres, Dorotea, Luscinda, doña Clara y el oidor.

Después de una gran discusión sobre de quien era la famosa vacía, el cura pagó al barbero ocho reales por la famosa vacía. Obviamente el cura pagó al barbero los ocho reales sin que Don Quijote se enterase ya que si esto sucediese se enfadaría tremendamente. En esta pelea participaron también unos caballeros de la Santa Hermandad que querían prender a Don Quijote por haber liberado a los Galeotes.

Uno de los caballeros de la Santa Hermandad, después de confirmar que era Don Quijote la persona a la que buscaban, le apreso acusándole de salteador de caminos. Al ver esto sus amigos corrieron en su ayuda y Don Quijote al verse liberado comenzó a insultar al caballero ya que le estaba apresando por cumplir los códigos de la caballería.

Capítulo XLVI

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, don Luis, don Fernando, Zoraida, Dorotea, el cura, el barbero, los criados de don Luis, los cuadrilleros, el oidor, doña Clara, Rocinante y el asno.

Estaban en la venta discutiendo y peleando, don Quijote se levantó y empezó a decir unas palabras, el cura y los cuadrilleros le empezaron a mirar mal y a juzgar por su locura, don Quijote y el cura se peleaban por la bacía del barbero que se solucionó con el pago de ocho reales a don Quijote de parte del cura.

Los criados de don Luis no estaban en la venta, don Fernando estaba enfadado, doña Clara estaba descontenta y Zoraida no se enteraba de nada de lo que hablaban.

El ventero pidió a don Quijote que le pagara las deudas de su estancia en la venta, el cura dijo que no dejaría salir ni a Rocinante ni al asno hasta que don Quijote pagara. En esto don Fernando pagó la deuda de don Quijote y el oidor puso de su parte para poder pagar, así todos quedaron en paz.

Más tarde don Quijote pensó que era buen momento de marcharse de la venta y se fue a despedir de Dorotea a la que él tomaba por reina de las tierras de Micomicón. Don Quijote arrodillado, la alabó con todo su corazón y esta asustada se excusó y marchó.

En ese momento llegó Sancho y metió las narices en el asunto y empezó a decir que Dorotea no era reina ni era nada, que solo era una simple doncella de la venta. Don Quijote se enojó y desató su ira contra Sancho, le insultó y le despreció. Dorotea le intentó calmar y con la ayuda de don Fernando consiguieron que don Quijote perdonase a Sancho. Más tarde, caída ya la noche, el hidalgo se fue a dormir y el cura, don Fernando, el barbero, don Luis, Dorotea y los demás presentes, pusieron en práctica el plan que tenían en mente desde hacía tiempo, que no era otro que el de atar a don Quijote y llevarlo a la aldea para curar su locura. Todos se disfrazaron, hicieron una jaula con palos, fueron a coger a don Quijote que estaba dormido en su habitación, le ataron los pies y las manos y cuando se despertó no pudo defenderse, cogieron un carro con muelle, lo metieron en la jaula y partieron de la venta en dirección a la aldea.

Capítulo XLVII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el ventero, el cura, Cardenio, don Fernando, Rocinante, el asno, la ventera, su hija, Maritornes, el barbero, Dorotea, Luscinda, Zoraida, don Luis y dos cuadrilleros.

Don Quijote se quejaba de que le llevasen animales lentos, el quería ser llevado como los caballeros de sus novelas.

Don Quijote le contó a Sancho que tenía alucinaciones con demonios, que los veía su alrededor. Para que Sancho no se contagiase, don Fernando y Cardenio le mandaron ensillar a Rocinante.

Mientras, el cura hablaba con dos cuadrilleros para que los acompañara en su camino. Cardenio, haciendo una seña a Sancho le dijo que se subiese al asno y que cogiese las riendas de Rocinante y puso a los lados del carro a los dos cuadrilleros. Salieron a despedirles la ventera, su hija y Maritornes, todos prometieron escribirse, se abrazaron y partieron.

El ventero se acercó al cura y le dio una novela titulada "El curioso impertinente". Al abrirla leyó "Novela de Rinconete y Cortadillo".

Subió al caballo y tambien el barbero, se taparon para que don Quijote no les reconociese. Caminaron dos leguas cuando el barbero se dio la vuelta y vio a dos hombres que se acercaban al caballo. Uno de ellos preguntó porque don Quijote iba metido en la jaula. El cura le contó toda la historia de don Quijote.

Capítulo XLVIII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cura, un criado y el barbero.

El cura y el canónigo estaban discutiendo sobre la disparatada estructura de los libros de caballería. El canónigo dijo al cura que había escrito cien hojas de su libro de caballerías pero que no iba a terminar porque lo que el vulgo quería eran historias imaginadas, disparates. Las buenas novelas solo eran apreciadas por unos cuantos, los mejores libros son los que hacen arte, son espejo de la vida humana, por ejemplo: "Las tres tragedias: La Isabela, la Filis y La Alejandra". En su tiempo dieron más dinero a los representantes que treinta de las mejores después creadas.

La comedia debe despertar alegría y entretener. Debería haber una persona inteligente en la corte que examinase todas las comedias antes de representarse. Después, llegado este punto de su coloquio, apareció el barbero y decidieron pasar allí la tarde.

El cura quiso saber más saber más de las hazañas de don Quijote y mandó a un criado a la venta a por comida, pero solo le dejaron sacar cebada. Sancho, aprovechando la ausencia del cura, le dijo a don Quijote que los encantadores eran el cura y el barbero, pero don Quijote le dijo que los encantadores podían tomar cualquier apariencia y que podían haberlo hecho para confundirles. Sancho estaba inquieto por preguntarle, pero no se atrevía, al fin le dijo que quizá le habían entrado ganas de hacer aguas menores o mayores, don Quijote le dijo que si, que por favor le sacase.

Capítulo XLIX

Personajes: Don Quijote, Sancho panza, el cura, el canónigo, el barbero y Rocinante.

Estaban hablando don Quijote y Sancho cuando llegaron al lugar donde esperaban el cura, el barbero y el canónigo.

Sancho le rogó al cura que dejara salir a su amo de la jaula y este le dejó salir, pero tuvo que dar su palabra de caballero de que no iba escapar. Cuando le soltaron lo primero que hizo fue estirase e ir donde estaba Rocinante. El canónigo le preguntó que como podía haberse vuelto loco leyendo libros de caballería, que eran todos una mentira y que no servían para nada. Don Quijote al oír esto empezó a defenderlos, el canónigo quedó sorprendido al ver que mezclaba la realidad con la fantasía.

Capítulo L

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el canónigo, unos criados, el cabrero y su cabra Manchada.

Don Quijote habla con Sancho sobre los libros de caballería, el hidalgo le dije a Sancho que esos libros estaban impresos con licencia de reyes y que eran acogidos por todos.

Don Quijote invita a Sancho a leerlos y habla maravillas sobre ellos. Cuando termina de hablar, Sancho le pide que le dé el condado del que tanto hablaba en sus libros, quería que le dejase ser gobernador.

El canónigo le interrumpió diciéndole que un señor del estado sino poseía habilidad y buena intención, no sería un buen amo. Sancho no le entendió y dijo que si fuese rey haría lo que quisiese y sería feliz.

Don Quijote le explicó que algunos caballeros hicieron a sus escuderos gobernadores de ínsulas y ante el asombro del canónigo, le nombró conde.

Volvían de su viaje y también los criados del canónigo y se dispusieron a comer. Cuando entre las zarzas escucharon un ruido, se acercaron y salió una cabra, la cual se llamaba Manchada. También apareció el cabrero detrás de ella y los criados se la cogieron. El cabrero les dio las gracias y los criados le invitaron a comer. Este agradecido les contó una historia. Sancho le pidió a su amo algo de comer y don Quijote le dijo que podía comer y hacer lo que quisiera. Don Quijote le cede la palabra al cabrero para que comience su historia.

Capítulo LI

Personajes: El cabrero, Leandra, su padre, Amancio y Vicente de la Rosa.

El cabrero comenzó su historia contando que a tres leguas de ese valle había una aldea en la cual vivía un honrado labrador. Su mayor riqueza según él decía, era su hija, la cual tenía muchas virtudes. La fama sobre la hermosura de su hija se extendió trayendo consigo a muchos pretendientes, el cabrero era uno de los que albergaba más esperanzas, ello era debido a que pertenecía a una buena familia y era del mismo pueblo. Había también otro pretendiente, Amancio, que lo igualaba en todo. Por ellos dos se decidía el padre y le pidió a su hija que aceptase a alguno, pero ella no les quería con lo que el padre postergó la decisión.

Días más tarde llegó a la aldea un joven soldado llamado Vicente de la Rosa que venía de Italia.

Este soldado contaba sus heroicidades en las batallas con un poco de exageración y se las daba de músico y poeta. De este soldado se enamoró Leandra y decidieron fugarse y casarse en secreto. Fueron unos cuadrilleros los que encontraron a Leandra al cabo de tres días en una cueva en lo alto del monte. La llevaron ante su padre y ella confesó que Vicente la había engañado, la dijo que la llevaría a una casa muy grande y bonita en Nápoles, más la robó y la dejó tirada en una cueva.

Después de esto el padre decidió meterla en un convento, por lo que todos los pretendientes se hicieron pastores o cabreros.

Capítulo XLII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cura, el canónigo, el barbero, los disciplinantes, la sobrina de don Quijote, el ama de don Quijote, la mujer de Sancho, el cura que participa en la procesión, Rocinante y el cabrero.

Cuando hubo acabado el cabrero de contar su cuento, don Quijote le dijo: "Hermano cabrero si yo me hallara posibilitado de poder comenzar alguna aventura me pusiera en camino y sacarla del monasterio a Leandra y la pusiera en vuestras manos para que hicierais de ella vuestra voluntad y talante".

Mirando el cabrero a don Quijote al barbero: "Señor quien es ese hombre". Respondía que era el famoso don Quijote de la Mancha. Eso me asemeja. En esto don Quijote se enfadó y arrebató un pan que estaba a su lado y dio con él al cabrero en todo el rostro.

Don Quijote le agarró del cuello, este no pudo ahogarle ya que Sancho llegó en aquel momento y le agarró.

Don Quijote se vio libre y acudió al cabrero, este cogió a don Quijote y le golpeó en la cara. El cura y el canónigo se rieron igual que los cuadrilleros.

Oyeron el ruido de una trompeta que al que más llamó la atención fue a don Quijote. Este le dijo al cabrero que hicieran treguas, el cabrero le dejó y don Quijote se puso en pie.

La gente de una aldea cercana venía de procesión al Valle. Don Quijote miró extrañado los trajes de los disciplinarios y se imaginó una aventura. Se subió a Rocinante, pidió su espada a Sancho y fue a luchar contra los disciplinarios. El cura y el barbero intentaron evitarlo.

Llegó a la procesión y les dijo que debía hablar con ellos. Uno de los cuatro clérigos viendo el extraño aspecto de don Quijote, le dijo que se diera prisa.

Don Quijote dijo algo muy breve: "Dejad a esa hermosa señora". Uno de ellos salió al encuentro de don Quijote y recibió una cuchillada por su parte. La mano se le quedó en dos partes, con la que quedó dio un golpe a don Quijote.

Don Quijote se quedó en el suelo malherido. En ese momento llegaron los de la compañía de don Quijote y los cuadrilleros esperaban el asalto con determinación de defenderse.

Sancho se arrojó al cuerpo de don Quijote. El cura conoció a otro cura de la procesión, le dio razones y contó al otro cura quien era don Quijote. Los disciplinantes fueron a ver si don Quijote estaba muerto.

Cuando Sancho se apartó de su lado vio que estaba vivo.

Sancho dijo entonces que volvieran a la aldea y don Quijote dijo que una buena idea. Al cabo de seis días llegaron a la aldea de don Quijote la gente estaba en la plaza. Acudieron haber que había en el carro viendo a don Quijote y quedando maravillados. Acudió la mujer de Sancho, la sobrina y el ama de don Quijote. Estos le tumbaron en la cama.

El cura encargó a la sobrina de don Quijote de que tuviera cuidado para que no se volviese a escapar.

Capítulo I

Personajes: Don Quijote, su sobrina y el ama, el cura, el turco, un loco licenciado, un arzobispo, un capellán, el rector y dos locos enjaulados.

Estuvieron el cura y el barbero casi un mes sin ver a don Quijote para no renovarle a la memoria cosas del pasado, pero al fin le visitaron y le hablaron sentado en la cama con unos vestidos que parecía una momia. Le preguntaron por su estado de salud y él le respondió que se encontraba bien. Don Quijote les estuvo hablando de política y el cura y el barbero al oírle pensaron que estaba curado. La sobrina y el ama daban gracias a Dios por haber ayudado a don Quijote a recuperarse, pero el cura dudaba de su estado y le contó una breve historia de un turco con un gran ejército que quería atacar Italia. Don Quijote al oírle, se puso en el papel del rey y les contó lo que debían hacer. Al oír sus palabras empezaron a dudar de su estado. El barbero pidió la palabra y contó otra historia de un loco licenciado que vivía en una casa de locos en Sevilla y una vez recuperado suplicó al arzobispo que le sacara de esa casa, ya que él estaba recuperado y que solo estaba ahí porque querían su dinero. El arzobispo mandó un capellán, que aún estaba loco, pero este al hablar con el licenciado decidió sacarle de la casa. Antes, el licenciado fue a despedirse de un loco enjaulado y le dijo que se iba a ir de la casa y que si él se había recuperado él también podía irse, que con un poco de esfuerzo y confianza se podía recuperar.

Esto lo oyó otro loco enjaulado y le respondió al licenciado que no estaba recuperado, que le había engañado el diablo. Este loco decía que era Júpiter y que si el licenciado salía de la casa haría que no lloviera la tierra. El licenciado le respondió que él era Neptuno, el Dios del agua y que si él hacía que no lloviera, él haría que lloviese. El capellán, al oírles, le dijo al licenciado que no tenía porque enfadar a Júpiter y que ya le sacaría otro día. El rector le vistió y le enjauló, terminando así el cuento.

Don Quijote le dijo al barbero que si este era el cuento que venía a molde con el momento, que él no era Neptuno y que él solo quería explicar lo bueno que sería volver a la época de los caballeros andantes. El barbero le dijo que no se ofendiera, que él lo hizo con buena intención. El cura mantuvo un diálogo con don Quijote sobre los personajes de los libros de caballería, que si existían o eran fruto de su imaginación.

Cuando acabaron, se oyeron las voces de la sobrina y del ama de don Quijote que ya habían acabado la conversación.

Capítulo II

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el cura, el barbero, la sobrina y el ama de don Quijote.

Don Quijote, el cura y el barbero, oyeron unas voces que procedían de una discusión que tenía Sancho con la sobrina y el ama de don Quijote. La causa de esta era que Sancho quería ver a don Quijote porque le prometió que iba a gobernar una ínsula, pero la sobrina y el ama no le dejaban entrar.

Finalmente entró y el cura y el barbero se despidieron de don Quijote.

El cura le comentó al barbero que estaba seguro que don Quijote saldría de nuevo a por aventuras y que Sancho se estaba volviendo loco.

Don Quijote y Sancho se quedaron solos en la habitación y este le pidió que le contara todo lo que decían de él. Sancho así lo hizo. Una vez terminó de contárselo, don Quijote le dijo que no se preocupara, porque la gente no valoraba las virtudes de los demás. También le prometió que serían famosos y saldrían en los libros.

Capítulo III

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco.

Llegaron Sancho y Carrasco donde habían quedado con don Quijote. Carrasco era el bachiller, de nombre Sansón. Un hombre de buen entendimiento, menudo cuerpo y con facciones que dejaban a pensar que era amigo de las burlas, así se lo demostró a don Quijote, postrándose a sus pies y diciendo una gran cantidad de barbaries que dejaron muy satisfecho a don Quijote.

Don Quijote le preguntó por la veracidad de la existencia de un libro que contaba su historia y que estaba compuesto por un moro y un sabio. Sansón le dijo que si, que estaban imprimiéndose por Barcelona, Valencia e incluso en Amberes. También le dijo que solo él llevaba la palma de todos los caballeros andantes, ya que el moro en su lengua y el sabio en la suya acertaron en describirle tal como era, e incluso su amor platónico hacia su señora doña Dulcinea del Toboso. Aquí fue interrumpido por Sancho que le dijo que la historia ya estaba mal pues nunca habían llamado a Dulcinea doña, sino simplemente la señora Dulcinea del Toboso. El bachiller no le dio importancia a semejante cambio.

Don Quijote quiso saber cuales eran las hazañas que más habían gustado, el bachiller le dijo que había diversas opiniones, a unos les había gustado su aventura con los molinos de viento; a otros la de los batanes; a otros la de los gigantes benitos, entre otras.

Don Quijote se enfadó mucho cuando el bachiller le comentó que en su historia se citaba el nombre de una novela: "El curioso impertinente", que no tenía nada que ver con su vida.

Dijo don Quijote que no fue un sabio el escritor de su historia, sino algún ignorante hablador que sin saber se dedicó a escribirla.

Sansón intentó calmarle, pero fue inútil, don Quijote seguía indignado y decía que los historiadores que tantas mentiras decían y tantas verdades inventaban debían ser quemados.

Al cabo de un rato, después de haber dicho todos sus pensamientos y deseos hacia el escritor de su historia, invitó al bachiller Sansón Carrasco a hacer penitencia con él.

Capítulo IV

Personajes: Don Quijote, Sancho panza, el bachiller Sansón Carrasco, un asno, Rocinante, Dulcinea del Toboso, el cura, el maese Nicolás, la sobrina y el ama de don Quijote.

Volvió Sancho a casa de don Quijote y continuando con el libro, le aclaró la forma en la que su asno había sido robado y más tarde recuperado.

El bachiller le preguntó a Sancho acerca de cien escudos a lo que este respondió que se los había gastado en pro de su mujer e hijos.

Don Quijote preguntó si había una segunda parte y el bachiller asintió pero no sabía seguro si saldría o no. Algunos se oponían, ya que según el dicho, segundas partes nunca fueron buenas. Tras esto don Quijote decidió hacer otra salida a la ciudad de Zaragoza por consejo del bachiller. Este le advirtió acerca de los peligros que allí podía correr, Sancho dijo que en esta aventura solo participaría don Quijote y que él solo sería su mejor y más leal escudero. El bachiller le respondió que había hablado tan noblemente que su señor don Quijote le tendría que dar un reino en vez de una ínsula.

Siguieron conversando y don Quijote le pidió al bachiller que si era poeta le hiciera el favor de componer unos versos de despedida a su señora Dulcinea del Toboso y le advirtió que al principio de cada verso habría de poner una letra de su nombre, de manera que al final de los versos, juntando las primeras letras se leyera su nombre.

Quedaron en salir dentro de ocho días y don Quijote le pidió al bachiller que no le contase nada al cura, al Maese Nicolás, a su sobrina y al ama.

Capítulo V

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, su mujer Teresa, Mari Sancha, Sancho hijo y Lope Tocho.

Llegando Sancho a su casa después de haber visitado a don Quijote, tuvo una larga conversación con su mujer Teresa y sus hijos sobre sus aventuras. Sancho estaba muy contento porque finalmente don Quijote le había confirmado que lo más pronto posible volverían en busca de más aventuras y que le daría su ínsula.

Teresa extrañada prefirió hablar sobre sus dos hijos y mostró a Sancho la preocupación que tenía por ellos. Su hijo Sancho le dijo que ya tenía quince años y que debía ir a la escuela para aprender algún oficio, pero Sancho dijo a Teresa que el chico se iría con él a gobernar la ínsula, ya que más tarde debería heredarla. Teresa le dijo que hiciera lo que quisiese. También mostró mucha preocupación por Mari Sancha, la hija mayor ya que quería casarse. Su madre la dijo que se casara con un mozo del pueblo llamado Lope Tocho que la miraba con muy buenos ojos. Pero Sancho dijo que su hija debía casarse con un hombre de clase alta y que él se encargaría de ello, pero Teresa no le dejó continuar y le replicó lo que había dicho ya que del casamiento de su hija se encargaría ella, porque él debía irse con don Quijote a correr aventuras. Después de discutir sobre sus hijos, Sancho le dijo a Teresa que les iba a echar mucho de menos cuando estuviera fuera de casa, que ojalá se pudiera quedar, pero debía ganar dinero para mantenerles. Por eso Sancho quería para su hija un marido rico, que estuviera siempre a su lado y que nunca la dejara sola. Pero Teresa le dijo que daba igual con quien se casara porque tendría que estar toda su vida condicionada por su marido. Después de consolar a Teresa, fue a confirmar su partida con don Quijote.

Capítulo VI

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Teresa cascajo, la sobrina y el ama de don Quijote.

Mientras Sancho y su mujer discutían sobre el porvenir de sus hijos, el ama y la sobrina de don Quijote, intentaban evitar, sin mucho éxito, su marcha hacia nuevas aventuras. Una larga discusión se mantuvo entre ambas y don Quijote. Por más que ellas daban ideas para evitar su marcha él respondía que se sentía caballero, ya que lo llevaba en la sangre.

Al oír esto, el ama le dijo que si era así, muchas clases de caballeros existían y que se hiciese caballero de la corte, en el que no existía ningún tipo de riesgo. Más él, defendiendo su posición seguía obcecado en sus ideas, entre las cuales eran destacadas las de que el caballero andante es el más meditoso y el mejor de todos los posibles caballeros, puesto que obtenía triunfos en sus batallas, cosa que los caballeros de la corte no podían tener.

Además don Quijote decía muy poéticamente que en la vida hay dos posibles caminos para llegar a la riqueza. Uno era el de las letras, en las cuales este no era muy acertado y otro era el de las armas, ante el cual don Quijote se veía forzado a seguir, puesto que ese era el que Dios había deseado.

Ante tales palabras, su sobrina se quedó sorprendida y tras una breve reflexión le propuso que se hiciera poeta, pero don Quijote rechazó la propuesta. Una vez acabada la discusión, llamó a Sancho y se encerró en la habitación con don Quijote para hablar sobre nuevas aventuras.

Capítulo VII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, el ama y la sobrina de don Quijote, Sansón Carrasco, el cura y el barbero.

El ama fue a hablar con el bachiller para avisarla que Sancho y don Quijote se habían encerrado en su aposento para hablar de su próxima salida. El ama no quería que don Quijote se fuera por miedo a que le pasara algo. El bachiller le dijo al ama que volviera a casa rezando y que le preparara algo para comer porque él iría después.

Antes de ir a ver a don Quijote, el bachiller habló con el cura y el barbero para pedirles consejo.

Mientras, en la habitación de don Quijote, Sancho le rogaba que le diera un sueldo, pero don Quijote no aceptó su propuesta. Le dijo que sino quería seguir con él, no le importaba, ya que había mas escuderos. De repente el bachiller abrió de un golpe la puerta de la habitación y empezó a decirle a don Quijote que le gustaría mucho ser su escudero.

Sancho arrepentido por lo que le había exigido a su señor, le pidió perdón y entre lágrimas le dijo que le gustaría seguir siendo su escudero. Don Quijote propuso que realizaran otro viaje al Toboso.

Capítulo VIII

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Rocinante, Sansón Carrasco y Hamete Benengeli.

Bendito sea el poderoso Alá, dijo Hamete.

Apenas se había apartado Sansón cuando Rocinante empezó a relinchar, don Quijote le dijo a Sancho que estaba oscureciendo y que por el día llegarían al Toboso. Donde don Quijote tomaría licencia con Dulcinea del Toboso. Ambos empezaron a discutir porque Sancho dijo que había visto a Dulcinea y que no era tan bella como dijo don Quijote. Entonces don Quijote empezó a hablar de la envidia y de la fama. Para alcanzar la fama, dijo don Quijote, hay que matar la envidia, la gula y la ira.

Sancho dijo que se dieran a conocer como santos para alcanzar antes la fama y este le dijo que no todas las personas pueden ser como los frailes y que Dios lleva al cielo a los suyos por muchos caminos.

Otro día al anochecer, descubrieron el Toboso y don Quijote y Sancho estaban muy alborotados.

Capítulo IX

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, un labrador y dos mulas.

Era media noche cuando don Quijote y Sancho entraron en el Toboso, todo el pueblo dormía y solo se oían los ladridos de un perro.

Don Quijote dijo a Sancho que le llevara hasta el palacio de Dulcinea, en esto Sancho le aclaró que ella no vivía mas que en una pequeña casa.

Don Quijote ignorando lo dicho vio una gran sombra y creyó que era el palacio de Dulcinea. Cuando se acercaron, vieron que era una iglesia. Don Quijote empezó a gritar maldiciendo al cielo. Sancho le calmó, y una vez lo hubo hecho, don Quijote le mandó a buscar el palacio. Sancho le dijo que no podía encontrarlo, ya que solo había estado una vez, cuando le mandó llevar la carta a Dulcinea. Sancho le dijo que le indicara por donde se iba. Don Quijote le dijo que no la había visto nunca, que se había enamorado de ella de oídas. Sancho dijo que él tampoco la había visto y que la respuesta a su carta había sido también de oídas.

Estaban discutiendo cuando pasó un labrador con dos mulas y una arado. Don Quijote le preguntó por el palacio y este le dijo que fuera a preguntar al cura. Sancho le dijo que sería mejor ir al bosque a dormir un poco, para así por la mañana ir a buscar a Dulcinea.

Sancho estaba inquieto porque no quería que su señor se enterara de la mentira sobre la respuesta a la carta. Mientras don Quijote dormía en el bosque Sancho volvía a la ciudad.

Capítulo X

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea del Toboso, tres labradoras con sus borricos y Rocinante.

Volvió Sancho a la ciudad después de hablar con don Quijote y por el camino se le ocurrió al escudero una idea, puesto que él no sabía dónde encontrar a Dulcinea, cuando pasara una aldeana o labradora, engañaría a su amo diciéndole que era su querida Dulcinea.

Transcurrido un tiempo, pasaron tres labradoras montados en sus respectivos borricos y sin perder un momento, Sancho fue a llamar a su amo. Cuando este llegó, se desilusionó al ver que ninguno de ellos era su amada. Las labradoras pidieron a Sancho que las dejara marchar. Una de ellas al montar en su borrico cayó al suelo. Sancho y su amo fueron a ayudarla. Don Quijote empezó a pensar que era su Dulcinea y tanto él como su escudero fueron tras ella aunque no lograron alcanzarla.

Sancho empezó a sacarla defectos, decía que era fea porque tenía un lunar en el labio.

Don Quijote pensó y se dio cuenta de que aquella mujer no era su amada, ya que no era perfecta.

Marcharon pues camino de Zaragoza.