Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes

Siglo de Oro de la literatura española. Narrativa. Novela renacentista. Argumento. Obras. Personajes. Lenguaje. Estilo

  • Enviado por: Lucia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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“El ingenioso hidalgo, Don Quijote de la Mancha”, primera parte, es una novela escrita durante la época del Renacimiento, que tuvo como artífice o creador a Miguel de Cervantes Saavedra, poeta, dramaturgo y, sobre todo, novelista. Es considerado, además, el indiscutible creador de la novela moderna.

De la vida de este admirable escritor poco se conoce con seguridad. Sí se sabe que nació en Alcalá de Henares, probablemente el 29 de septiembre de 1547, día de san Miguel.

En 1571 participó con heroísmo en la batalla de Lepanto, donde fue herido. Perdió el movimiento del brazo izquierdo, por lo que acabó siendo conocido como “el manco de Lepanto”. Tras intervenir en otras empresas militares, cuando regresaba a España en 1575 fue apresado por corsarios turcos y llevado a Argel. Allí padeció cinco años y medio de cautiverio.

Liberado por los frailes trinitarios, Cervantes volvió a Madrid en 1580 y encontró a su familia arruinada por el alto precio de su rescate.

En 1584 contrajo matrimonio en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar y Palacios. Fracasada su carrera militar, buscó la gloria en las letras.

Por necesidades económicas se vio obligado a aceptar trabajos como los de comisario de abastos para la Armada Invencible o recaudador de impuestos. A causa de ellos fue ingresado por dos veces en prisión: primero en Castro del Río, en 1592, y más tarde, entre 1597 y 1598, en Sevilla, donde, según la tradición, empezó a escribir el Quijote

En 1605 se publicó la primer parte de este libro y en 1606 regresó con la corte a Madrid. En muy pocos años fue dando luz a obras como: Novelas ejemplares (1613), el largo poema Viaje del Parnaso (1614), sus Ocho comedias y ocho entremeses (1615), la segunda parte del Quijote (1615) y Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617, en publicación póstuma).

Cervantes murió en Madrid el 22 de abril de 1616 y fue enterrado al día siguiente, pobre como había vivido. La gloria le llegaría, al fin, con el posterior reconocimiento universal como creador indiscutible de la novela moderna.

OBRAS

A lo largo de su vida tuvo tiempo de cultivar los tres grandes géneros literarios de su tiempo: poesía, teatro y novela.

Escribió dos poemas mayores: Canto de Calíope (incluido en La Galatea, 1585) y viaje del Parnaso (1614).

En su teatro se distinguen dos épocas. La primera transcurre entre 1580 y 1587, antes del triunfo de Lope de Vega en la escena. En estos años Cervantes escribe y estrena con cierto éxito varias obras, de las cuales han llegado hasta nosotros sólo dos: La destrucción de Numancia y El trato de Argel.

Las obras de la segunda época no fueron aceptadas en los escenarios de su tiempo y son las comedias: El gallardo español, La casa de los celos y selvas de Ardenia, Los baños de Argel, El rufián dichoso, La gran sultana doña Catalina de Oviedo, El laberinto de amor, la entretenida y Pedro de Urdemalas. Y éstos son los entremeses: El juez de los divorcios, El rufián viudo, la elección de los alcaldes de Daganzo, La guarda cuidadosa, El vizcaíno fingido, El retablo de las maravillas, La cueva de Salamanca y El viejo celoso.

La primera novela de Cervantes fue La Galatea, incluida en el género de novela pastoril. En ella se desarrolla la historia de los amores de Elicio y Galatea, cuyo padre quiere casarla con el rico Erastro.

Le siguió la primera parte del Quijote (1605) y, diez años después, la segunda (1615). Entre las dos partes del Quijote apareció la colección de narraciones cortas reunidas en las Novelas ejemplares (1613). Son las siguientes: La gitanilla, El amante liberal, Rinconete y Cortadillo, La española inglesa, El celoso extremeño, La ilustre fregona, Las dos doncellas, La señora Cornelia, El casamiento engañoso y Coloquio de los perros. Por último, un año después de la muerte del autor apareció su novela Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), inacabada.

Cervantes declaró que con el Quijote pretendía descubrir a los lectores los desmanes cometidos en los libros de caballerías. Su inmortal novela encierra tal riqueza de contenido, estructura y técnica narrativa que ofrece muy diversas interpretaciones. El hecho de que esta historia haya sido considerada como obra de humor puede ser debido a que su autor utilizó, para la forma de expresión de don Quijote, un lenguaje culto y arcaico que para esa época ya había dejado de utilizarse.

SÍNTESIS DE IDEAS Y CONTENIDOS DE LA OBRA

El resultado que este escritor obtuvo de la creación de la obra antes menciona, fue una imitación burlesca de los libros de caballerías, en la que además hace una especie de mezcla con otros subgéneros narrativos que le supuso un gran éxito después de su publicación.

A lo largo de la novela el autor trata muy diversos temas: el de la locura, el amor cortés y el caballeresco, que se manifiesta en las aventuras. Sin embargo no los trata del mismo modo en que se había hecho en obras anteriores, como Roncesvalles, nombrada entre los libros que fueron arrojados al fuego durante el capítulo sexto; sino que les da su toque personal. Un ejemplo de esto es que no utiliza al típico caballero andante vigoroso y heroico como protagonista, sino a un viejo hidalgo falto de razón que además es pobre.

A lo largo de los siete primeros capítulos que he leído aparecen diversos personajes, unos de mayor relevancia que otros. Aquí destaco los siguientes:

  • Alonso Quijana, que durante el primer capítulo se bautiza a sí mismo como don Quijote de la Mancha. Hace algún tiempo fue un pobre hidalgo que, con el paso de los años fue perdiendo la razón a causa de la lectura, casi obsesiva, de libros de caballerías. Su locura era tal que llegó a creerse caballero andante cuyo deber era salir al mundo exterior en busca de aventuras y en ayuda de personas en apuros o dificultades.

Su personaje representa ante todo el idealismo: el deseo de justicia, la valentía, el amor... y no las riquezas ni otros valores materiales.

  • Sancho Panza es un aldeano, amigo de don Quijote, el cual lo contrata como su escudero por recomendación de un ventero, personaje que aparece durante la primera salida de don Quijote solo.

Él representa el espíritu práctico, el materialismo. La única razón por la que sale con su amigo en busca de aventuras, dejando a su mujer e hijos, es conseguir el dinero y los terrenos que su amo le prometió por servirle. Aún así es un buen hombre, sencillo, que en todo momento advierte a don Quijote de los peligros que corre en las locuras que comete. Aunque es de gran importancia en la obra, no aparece hasta el capítulo VII, antes de la segunda salida de don Quijote.

  • Dulcinea del Toboso; su verdadero nombre es Aldonza Lorenzo, pero el propio don Quijote la bautiza con este nombre al saberse necesario de una dama a la que dedicarle sus victorias y a la que profesarle su amor, tal y como los grandes caballeros de la historia lo hicieron.

Esta no era sino una labradora, según parece de muy buen ver, a la que hacía ya algún tiempo don Quijote anduvo enamorando, aunque ella jamás lo supo.

  • El ama y la sobrina; viven junto a don Quijote y sufren por los delirios del hombre. Saben que la causa de su locura son esos libros de caballerías que a veces pasaba días enteros leyendo sin descanso y no dudan en ayudar para deshacerse de ellos.

  • El cura y el barbero; son amigos de don Quijote y responden a los nombres de Nicolás y Pero Pérez respectivamente. En estos primeros siete capítulos aparecen apenas dos o tres veces, una de ellas el día del escrutinio de los libros, pues también son conscientes de que estos son los responsables de la locura de su buen amigo.

Esta historia está llena de simplicidad. No son grandes enredos los que se relatan sino todo lo contrario. Se trata de un argumento simple en el que todo se desarrolla con gran orden. Sin embargo el vocabulario y la forma de expresión utilizada por Cervantes, consiguen que sea tan especial. También lo hace el hecho de que los personajes protagonistas parten de un punto con una forma de pensar determinada, con unos objetivos muy concretos, sin embargo estos no permanecen impasibles a lo largo de todas sus aventuras. Se trata de personajes vivos, que evolucionan con la historia y se enriquecen con ella.

RESUMEN DE LOS CAPÍTULOS DEL I AL VII

En el primer capítulo, titulado: Capítulo I, que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha, el narrador, que es el propio Miguel de Cervantes, presenta el escenario, un pueblo de La Mancha, y al protagonista, un viejo hidalgo de más de cincuenta años, de complexión fuerte, pero escuálido de cuerpo y cara.

Antes de perder la razón su afición era la caza, pero después de comenzar a leer libros de caballerías fue abandonando sus labores en la hacienda y dejando esa afición. Tal era su obsesión que incluso vendió terrenos para comprar más libros, de los que él destacaba al autor Feliciano de Silva.

En su casa vivían con él un ama de más de cuarenta años, su sobrina, que aún no llegaba a los veinte y un mozo de campo.

Un día, ya sin razón alguna, decidió hacerse caballero andante. Quería correr el mundo en busca de aventuras y peligros con la intención de ganarse un nombre que destacara entre los mejores caballeros de la historia. Por esto, una mañana sacó las armas de sus bisabuelos y, con intención de dejarlo todo bien alistado para su marcha, escogió su nombre, don Quijote de la Mancha, el de su caballo, al que llamó Rocinante y a una hermosa dama por la que luchar en batallas y a la que dedicarle sus victorias, Aldonza Lorenzo, a la que puso Dulcinea del Toboso.

Durante este capítulo lo que hace el autor, además de situar el lugar donde discurren las acciones, es mostrarnos las causas que llevan al protagonista a actuar de la forma en que lo hace a lo largo de toda la novela. También durante el mismo presenta a algunos de los personajes ya citados con anterioridad, tanto de mayor como de menor relevancia.

No es hasta el segundo de los capítulos cuando don Quijote decide, por fin, salir de su casa y de su pueblo, sin avisar a nadie, para armarse caballero, que era el primer paso a seguir para cumplir sus objetivos. El hombre caminó por los campos de Montiel hasta el atardecer, momento en el cual encontró una venta, aunque visto por sus ojos, aquello era un gran castillo con torres y hasta puente levadizo. Una vez entró se encontró con unas “mujeres de la vida” o cortesanas que a él le parecieron hermosas damas. El ventero, dueño de todo aquello, salió para decirle que allí no tenían un sitio cómodo para pasar la noche, pero a él no le importó y decidió quedarse en aquella venta.

En el tercer capítulo, después de la cena, don Quijote decide pedirle un favor al ventero y se arrodilla ante él: quiere que al llegar la mañana sea él, señor de aquel castillo, quien lo arme caballero y así poder salir a ejercer como tal siguiendo lo que dicta la orden de caballería. El ventero terminó de confirmar con esto la locura del hombre, pero aún así decidió seguirle la corriente y aceptó su proposición. También le aconsejó que de ahora en adelante no saliera de su casa sin llevar dinero consigo ni sin útiles con los que curarse en caso de accidente o batalla fallida. Le informó además que muchos caballeros solían llevar con ellos escuderos que se aprovisionaran de todo lo anterior.

Don Quijote puso a velar sus armas encima de un pozo durante la noche. Un hombre al que el ventero había contado todo lo acontecido, quiso sacar agua del pozo para su mula, sin hacer caso a lo que le decía el propio don Quijote; éste, al ver que arrojaba sus armas al suelo le golpeó, dejándolo malherido; y lo mismo hizo con el segundo que repitió el atrevimiento. Los que lo estaban viendo comenzaron a tirarle piedras, hasta que el ventero intercedió por él.

Ya en la mañana, en un campo, comenzó la ceremonia de la que don Quijote por fin salió armado caballero

En el capítulo cuarto don Quijote decide hacer caso a las recomendaciones del ventero y pone rumbo hacia su casa otra vez. Pero en el camino se encuentra con un hombre que estaba azotando a un muchacho de quince años, según él porque siempre le andaba perdiendo alguna oveja. Don Quijote quiso ayudarle y le exigió al hombre que lo liberara amenazándolo con su lanza. Una vez don Quijote hubo vuelto a su camino el hombre continuó maltratando al muchacho.

Guiado por Rocinante, durante el viaje, el viejo hidalgo se encontró con seis mercaderes a los que quiso hacer jurar que su amada Dulcinea era la más hermosa de las mujeres, pero la hazaña le costó cara y acabó tumbado en el suelo, después de que su caballo tropezara, y sin poder levantarse.

Durante el capítulo quinto un labrador amigo suyo lo recoge del camino y, subido sobre su jumento, lo lleva hasta su casa. Allí se encontraban el cura, el barbero y por supuesto el ama y la sobrina, que se lamentaban porque ya llevaba tres días desaparecido. Durante todo el camino había estado contando historias y creyéndose ser su protagonista, y una vez llegó siguió haciéndolo. Tuvo que ser el hombre que lo encontró quien contara a los allí presentes la forma en que lo había hallado. Tras esto, el cura y el barbero decidieron que le pondrían algún remedio a la locura de su amigo y así lo hicieron.

Ya en el sexto capítulo los hombres se dirigen a casa de su amigo y con la ayuda del ama y la sobrina entran en la biblioteca de la casa, con la intención de quemar todos los libros que habían ayudado a que el hombre perdiera la razón.

Así pues comienza el ya famoso escrutinio de los libros, en el que se nombran muchas obras famosas y se les hace una crítica, para algunas buena y para otras no tanto. Algunos de los que se nombran son: Palmería de Inglaterra, Espejo de caballerías, Historia del famoso caballero Tirante Blanco, los diez libros de Fortuna de Amor, de Antonio de Lefraso, La Galatea, del mismo Miguel de Cervantes al que le hace una crítica en la que pide que le den una oportunidad hasta que salga su segunda parte, y muchos otros más de diversos autores.

Sólo algunos de ellos tuvieron la suerte de salvarse, los menos; los demás fueron arrojados por el ama al corral donde posteriormente fueron quemados.

Ya en capítulo séptimo, todos se pusieron a trabajar para, por idea del cura y el barbero, tapiar la habitación donde antes se encontraban los libros. A don Quijote, que estaba en cama, le dirían después que un duende enemigo suyo había sido el culpable. Y así lo hicieron, cuando el hombre por fin se levantó y quiso ver sus libros, le dijeron que una noche, un encantador llamado Freston, entró en la casa y se llevó sus libros y hasta la biblioteca. Don Quijote se creyó la historia y por quince días estuvo muy tranquilo, hasta que pasada la quincena fue en busca de un labrador vecino suyo para que se fuera a correr aventuras con él y le sirviera como escudero. Éste acabó aceptando cuando el hombre le prometió que en cuanto pudiese lo dejaría como gobernador de alguna ínsula. Así pues, una vez hubieron reunido todo lo necesario para el viaje, partieron siendo aún de noche y sin avisarle a nadie. Este labrador respondía al nombre de Sancho Panza y partió dejando en su casa a su mujer e hijos.

Aquí dejo la historia, no sin antes decir que en el capítulo que le sigue a este, el octavo, se relata la tan famosa historia de los molinos de viento que don Quijote confunde con gigantes.

COMENTARIO CRÍTICO

Durante estos capítulos el autor trata temas como el de la locura, sufrida por el protagonista, el amor caballeresco, que es profesado por él mismo a Dulcinea, y el tratado también por las novelas de caballerías. Este último es más bien una parodia hacia ese subgénero. Se puede ver por ejemplo, en el perfil del caballero: un viejo hidalgo que además es pobre; nada que ver con los seres vigorosos, nobles y heroicos de otras novelas de caballerías. Además en éstas el mundo que rodeaba a los protagonistas no era el mundo real que crea Cervantes, sino un mundo legendario y remoto.

Todo esto parece ser el resultado de una mente abierta que no escribe sobre lo ya escrito, sino que prefiere innovar y arriesgarse. Hubiera sido muy fácil idear una historia a partir de los cánones ya existentes pero decidió probar con algo nuevo que fuera una mezcla de algunos de los subgéneros existentes y que contuviera además críticas y temas de su interés.

Todo esto me parece muy alabable sobre su persona, pues demuestra con ello que no es alguien que se deje arrastrar por las modas o por lo que es más correcto. Me parece que debería haber más personas como él que supieran llenar el mundo y las páginas de nuestros libros con historia nuevas y frescas, no con las que llevamos siglos viviendo, y que por muy buenas que sean no dejan de ser repetitivas.

Los personajes que crea tienen tanta aceptación entre el público porque son la representación literaria de nosotros mismos, que hace con una mezcla de idealismo, representado por don Quijote, y de materialismo, representado por Sancho. Hace que sus personajes parezcan humanos atribuyéndoles características propias solo de ellos, la humanidad.

Me parece muy acertada la forma en que cuenta las hazañas de los personajes, pero creo que, al menos en las de los siete primeros capítulos, les falta acción, enganche. Aunque la historia que cuenta como don Quijote dejó fuera de combate a los hombres que arrojaron sus armas al suelo, cuando las velaba, fue muy buena; me gustó porque por unos momentos no supe si los iba a matar o que iba a pasar con el propio don Quijote.

Otro aspecto que quiero destacar es que la historia se sucede muy despacio y con muy pocos sobresaltos, el autor se detiene mucho en contar otros detalles, que por otra parte quizás sean útiles, como los momentos en que descansan o las descripciones.

Resumiendo, en general es una obra magnífica, no obstante ha recibido críticas positivas de los mejores en esta materia. Pero yo personalmente prefiero las novelas que cuentan con algo más de acción. Eso es lo único que he echado en falta de esta novela, que cuenta con una estupenda organización de temas, un vocabulario muy amplio y una forma de narración digna de alabarse por la naturalidad que demuestra en cada una de sus páginas.

LENGUAJE Y ESTILO

La lengua en que está escrita esta obra es el castellano que se hablaba en España durante el siglo XVI. Por lo tanto las expresiones que utiliza son las propias de aquella época, aunque impresiona que algunas de ellas se hayan conservado hasta nuestros días, cinco siglos más tarde. La expresión a la que me refiero es la siguiente: “pagaron a las veces justos por pecadores”, y es utilizada por el narrador cuando cuenta que los libros que no pasaron por el escrutinio también fueron quemados, aunque muchos de ellos no hubieran hecho daño alguno a su dueño.

El vocabulario que utiliza es muy amplio y completo, con palabras muy exactas para lo que intenta expresar. Más o menos es comprensible, aunque son varias las veces que he tenido que recurrir al diccionario para descifrar alguna.

El libro pertenece al género de la novela y está relatado en prosa. Es una obra renacentista, pues se elaboró durante la época del Renacimiento. Éste fue un movimiento ideológico, artístico y literario que se gestó en Italia pero que acabó extendiéndose por toda Europa. La base ideológica de dicho movimiento fue el redescubrimiento y valoración de la antigüedad clásica grecolatina, aunque ese aspecto no se deja ver en esta novela.

Esta fue también una época de cambios en la que aparecieron nuevos temas, nuevos géneros, nuevos personajes, ligados a los acontecimientos y al ambiente cultural de la época.

Según parece Cervantes comenzó a escribir esta historia estando detenido en una cárcel, lo que pudo influir de alguna manera en los temas: un hombre sale a correr mundo en busca de aventuras con absoluta libertad.

El estilo que utiliza es sencillo, pero en un grado más alto. Quizás no se noten mucho algunos de los cultismos que utiliza porque lo hace con una gran naturalidad, como si hubiera nacido con esa capacidad. Es, bajo mi punto de vista admirable el que sea capaz de cambiar de registro, desde uno sencillo para Sancho, hasta uno más elevado en categoría para don Quijote, sobre todo teniendo en cuenta que se expresa de una forma en la que ya nadie lo hacía en esa época. Es como rescatar una forma de expresión.

En un plano más general, sin referirme a ningún punto en particular, me gustaría decir que me ha parecido una obra muy buena, llena de encanto e imaginación, en la que se esconden muy bien las opiniones, gustos y críticas del propio autor. Con un lenguaje comprensible en general y un estilo sencillo mezclado con otro más utilizado por la gente culta, pero que no llega a resultar difícil de comprender. Entiendo y doy mi apoyo al éxito que ha tenido y que aún hoy sigue teniendo esta magnifica historia que sin duda tardará unos cuantos siglos más en empezar a ser olvidada.

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