Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes

Siglo de Oro de la literatura española. Novela renacentista. Caballería. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Vilechana
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 24 páginas
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DON QUIJOTE DE LA MANCHA, I

Capítulo I :

En la Mancha vivía un hidalgo con su joven sobrina y su ama. En sus ratos de ocio leía novelas de caballerías , a las que era muy aficionado. Le gustaban tanto que llegó a perder a razón, tomando por verdad todas las historias que leía. Un día tuvo la fatal idea de hacerse él mismo caballero andante. Para ello necesitaba armas (usó las de sus bisabuelos) ; un caballo, al que llamó Rocinante y una bella doncella de la que enamorarse, para ello escogió a una moza de un pueblo cercano y la bautizó con el sobrenombre de Dulcinea del Toboso, de donde era natural.

Capítulo II :

Teniendo ya todo lo necesario y sin más demora don Quijote de la Mancha se encaminó a su primera aventura. Partió por la mañana antes de amanecer para que no le viera nadie. Una vez ya en camino se dio cuenta de que tenía de recibir la orden de caballería o no podría luchar ni tener aventuras. Pasó todo el día andando sin rumbo hasta que antes de anochecer dio con una villa que confundió con castillo y a las rameras que a la puerta estaban con honorables damas. Entró en ella y el ventero le siguió el juego. Tras quitarse parte de la armadura cenó, no sin ayuda del castellano y las damas.

Capítulo III :

Cuando hubo acabado de comer pidió al ventero que le armara caballero, a lo que éste, que era un poco socarrón, aceptó con mucho gusto. Antes de ser nombrado tenía que guardar las armas toda la noche. Mientras estaba custodiándolas llegaron dos arrieros que las apartaron. En ese mismo momento don Quijote empezó a darles en la cabeza. Ésto provocó que todos los que allí estaban comenzaran a tirárle piedras. Tras este incidente el ventero nombró rápidamente caballero a don Quijote para que se marchara.

Capítulo IV :

Una vez que se hubo marchado de la villa, encontró a un amo dando latigazos a su mozo por perder su rebaño. Don Quijote, para frenar la injusticia obligó al amo a pagar lo que le debía al mozo y a dejar de pegarle. Éste aceptó, pero en cuanto don Quijote se fue siguió dando latigazos al mozo. Tras esta aventura el hidalgo divisa una caravana de mercaderes, que confunde con otros caballeros, y se dispone a atacarlos cuando de repente cae al suelo por culpa de Rocinante. Un mozo, no contento con la caída, se dispuso a darle palazos con partes de la lanza rota. Tras la paliza don Quijote no era capaz ni siquiera de levantarse.

Capítulo V :

Mientras don Quijote estaba en el suelo pasó un labrador vecino suyo y le llevó a casa, dónde le estaban esperando su sobrina, su ama y sus dos amigos el barbero Nicolás y el cura. Al ver el mal estado en el que se encontraba el hidalgo decidieron quemar todos los libros de caballerías que poseía, que sin duda eran la causa de su locura. Lo primero que hizo tras llegar a casa fue dormir.

Capítulo VI :

Mientras don Quijote estaba durmiendo el ama, la sobrina y sus dos amigos entraron en la biblioteca para elegir aquellos libros que merecían ser quemados. Algunos fueron salvados de la quema, como Amadís de Gaula. El resto fueron apilados en el patio.

Capítulo VII :

Una vez quemados los libros tabicaron la puerta de la biblioteca para que no se pudiera entrar ahí. Cuando don Quijote se despertó y fue a leer se encontró sin habitación. Su sobrina y el ama le dijeron que eso había sido obra de un hechicero. El hidalgo se quedó allí 15 días. En ese tiempo buscó a un escudero, que era labrador, llamado Sancho Panza ; recaudó un dinero y preparó todo para partir de noche sin q nadie les viera.

Capítulo VIII :

Una vez que se hubieron puesto en camino, vieron unos 30 ó 40 molinos de viento, que don Quijote confundió con gigantes. Desoyendo las advertencias de Sancho el hidalgo arremetió contra el primero de los 40 molinos, que accionado con el viento le propinó un tremendo golpe. Tras este incidente se pusieron otra vez en camino. Encontraron a unos frailes y a sus mozos, y detrás suyo a un carruaje con una mujer. Don quijote, creyendo que era una prisiones y sus guardianes se dispuso a liberarla atacando a uno de los frailes. Sancho, una vez el religioso estuvo en el suelo, fue a quitarle la ropa, pero un mozo se lo impidió dándole una paliza. Mientras tanto el hidalgo empezó a pelearse con un cochero a golpe de espada.

Capítulo IX :

Así pues estaban peleando ambos caballeros con las espadas levantadas y con rostros impasibles. El vizcaíno le atacó hiriéndole en una oreja y rompiéndole la armadura a la altura del hombro. Don Quijote enfurecido contraatacó tirándole del caballo y magullándole la cara. Don Quijote se bajó del caballo para rematarle a menos que fuera a dar sus honores a su amada Dulcinea del Toboso. El vizcaíno aceptó y Don Quijote le dejó marchar para que éste fuera a presentar sus respetos a la amada del caballero.

Capítulo X :

Don Quijote y Sancho reanudaron su camino. Sancho pensando que Don Quijote había ganado algún botín en la batalla le preguntó por la ínsula que le había prometido y Don Quijote le contestó que el vizcaíno no tenía dinero ni riquezas. Iban de camino y Sancho decidió curarle la oreja a Don Quijote. Éste le habló de un bálsamo que le recuperaría instantáneamente. Se detuvieron un rato para cenar algo y durmieron esa noche en las chozas de unos cabreros.

Capítulo XI :

Don Quijote y Sancho fueron acogidos por unos pastores, que les convidaron a cenar. En el transcurso del banquete el hidalgo dijo un discurso sobre la Edad Dorada. Al finalizar éste un joven pastor recitó un poema . Uno de los pastores le curó la oreja al caballero, tras lo cual se dispusieron a dormir.

Capítulo XII :

De repente apareció un pastor anunciando que había muerto un hombre de la aldea cercana, y que al día siguiente era su entierro. Pedro, un cabrero, se dispuso a contar la historia de este hombre: Grisóstomo, que así se llamaba, se enamora de una hermosa pastora huérfana que no le corresponde llamada Marcela. Éste, tras sufrir tan gran disgusto muere, dejando como último deseo ser enterrado en el campo.

Capítulo XIII :

Al día siguiente se pusieron, nada más levantarse, en camino hacia el entierro . En el trayecto se encontraron con otros pastores que también se dirigían allí. Uno de ellos entabló conversación acerca de caballería con el hidalgo, y pronto se dio cuenta de que estaba loco. Mientras conversaban vieron el monte donde sería enterrado Grisóstomo. Cuando llegaron comenzó la ceremonia y con ella el cumplimiento del segundo deseo del muerto: quemar todos los documentos que había escrito acerca de Marcela. De la destrucción se salvó un poema.

Capítulo XIV :

La canción fue cantada por uno de sus amigos, y narraba la desdicha de su amor por la pastora. Tras la lectura apareció inesperadamente la bella Marcela. Ésta pronunció un extenso discurso en el que explicaba por que no correspondía a todos aquellos que la amaban y también se defendía de ser la culpable de la muerte de Grisóstomo. Después del discurso se marchó y el entierro prosiguió sin más interrupciones. Al finalizar Don Quijote y Sancho se fueron en busca de Marcela adentrándose en el mismo bosque en el que ella había introducido.

Capítulo XV :

No encontraron a Marcela, pero sí dieron con una pradera donde se dispusieron a comer, dejando a Rocinante pacer a su aire. El caballo encontró a unas yeguas a las que se acercó. Los dueños de éstas, al percatarse dieron unos palazos al rocín. Don Quijote, que lo vio, se dispuso junto con Sancho a tomar venganza. Ambos, con espada en mano, arremetieron contra los hombres que a golpe de estaca los dejaron tendidos en el suelo. Caballero y escudero, tras la paliza, reanudaron su marcha hacia una venta que Don Quijote confundió con castillo.

Capítulo XVI :

Una vez allí les curaron las heridas y les dieron una cama al lado de un arriero. Tras la cena se acostaron, y una de las mozas que allí trabajaba fue a ver al arriero. Don Quijote, creyendo que era la hija del señor del castillo que iba a declarar su amor, la cogió por un brazo. El arriero, que se dio cuenta, dio al hidalgo un puñetazo en la cara que le dejó casi inconsciente. Con todo el escándalo el ventero fue a la habitación en busca de la moza. Ésta se escondió en la cama de Sancho, que alterado arremetió contra ella. El arriero, viendo la agresión contra la chica, tomó parte en la pelea. Con todo el ruido, un cuadrillero que allí se hospedaba, se despertó y fue hacia la habitación, donde puso orden.

Capítulo XVII :

Con la llegada del cuadrillero el tumulto se dispersó. Don Quijote recibió otro golpe de éste por una mala contestación. Para curar el dolor que tenían de la paliza, el caballero preparó un ungüento que sanaba todos los males. Éste no surtió efecto en Sancho, pero sí en don Quijote. Tras la cura ambos se dispusieron a partir de la venta pero sin pagar. El ventero pidió al caballero el dinero, pero éste se negó a dárselo. Luego lo demandó a Sancho, el cual también rehusó pagar. Como castigo el escudero fue vapuleado. Después de la sacudida ambos se marcharon del falso castillo sin haber pagado lo que debían.

Capítulo XVIII :

Caballero y escudero prosiguieron su camino charlando animadamente hasta dar con dos rebaños de ovejas que por allí andaban. Don Quijote, confundiéndolos con ejércitos, arremetió contra uno de ellos, a pesar de las advertencias de Sancho. Los pastores que cuidaban de las ovejas, al ver al caballero, comenzaron a tirarle piedras. Dos de ellas le dieron en la cara y le dejaron inconsciente. Los pastores se marcharon, dejando sin muelas al pobre hidalgo. Dolorido y maltrecho, junto con su escudero, don Quijote continuó su camino.

Capítulo XIX :

Cayó la noche y ambos seguían andando cuando de repente vieron a un grupo de personas con antorchas. Don Quijote los confundió con fantasmas cuando en realidad eran la escolta de un difunto que era repatriado. El caballero arremetió contra ellos, los cuales se rindieron. Sancho puso de seudónimo a don Quijote: el Caballero de la Triste Figura. Tras el incidente encontraron un buen sitio donde cenar. Saciaron su hambre pero no su sed, así que fueron en busca de agua.

Capítulo XX :

Mientras caminaban oyeron el ruido de una cascada y también los golpes de una maza. Supusieron que ése era el comienzo de una peligrosa aventura que Sancho no estaba dispuesto a vivir. Después de pasar tanto miedo descubrieron que aquel ruido procedía de una máquina. Con este desengaño comienza una conversación entre caballero y escudero en la cual don Quijote menciona la falta de respeto que muestra Sancho hacia su persona.

Capítulo XXI :

Proseguían su viaje cuando divisaron a un hombre con una vasija de metal en la cabeza. Don Quijote la confundió con el yelmo de Mambrino, así que se la arrebató al hombre que la llevaba a golpe de lanza. Tras este pequeño contratiempo ambos iniciaron una conversación en la que fantaseaban con ser ricos reyes y tener bellas esponas. El capítulo acaba con la promesa de trabajar duro para poder llegar a tener todo esto.

Capítulo XXII :

Don Quijote y Sancho se encontraron con unos presos y sus carceleros. El caballero preguntó el porqué de su condena, y éstos uno por uno le contaron los motivos. Tras oírlos don Quijote decidió liberarles por no parecerle suficientemente graves. Con esto se desencadenó una lucha entre prisioneros y comisarios, de la que salieron victoriosos los presos. Tras esto don Quijote y Sancho fueron apedreados y saqueados por los liberados porque no querían ir al Toboso a contar la hazaña a Dulcinea.

Capítulo XXIII:

Uno de los presos liberados robó el asno a Sancho mientras dormían. Después de consolarle ambos anduvieron por Sierra Morena. Encontraron un maletín y un cojín de alguien. Buscaron a este personaje por toda la sierra y tras un largo rato encontraron a un cabrero que les contó que era un hombre que se comportaba de forma brutal a ratos. También les contó que había acordado junto con otros pastores buscar al loco y llevarle a la villa de Almadóvar para ser curado. Nada más acabar esta conversación dicho personaje apareció por entre una quebrada hablando de forma educada.

Capítulo XXIV:

Cardenio, que así se llamaba el loco, les pidió algo de comer y éstos se lo dieron. Como muestra de gratitud Cardenio se dispuso a contar la historia de su vida en la que se relataba el amor que éste sentía por una chica llamada Luscinda, y como no pudo casarse con ella. Luscinda era muy aficionada a los libros de caballerías y don Quijote al oir ésto entró en discusión con Cardenio. Esta riña acabó, como de costumbre, en pelea. Tras el altercado el loco huyó y don Quijote preguntó al cabrero que donde podía encontrarle para saber el final de la historia, pero éste sólo le dijo que si seguía por la sierra lo hallaría.

Capítulo XXV:

Tras esta pequeña aventura Sancho dijo a don Quijote que no quería seguir siendo su escudero y que quería volver a casa. Mientras hablaban llegaron a lo alto de una montaña donde el caballero se puso a hacer penitencia por Dulcinea ; a imitación de Amadís de Gaula. Al acabarla don Quijote dijo a Sancho que debía ir a pasar tres días con Dulcinea para contarle todas las hazañas que había realizado en su honor y para entregarle una carta de su parte. El hidalgo reveló a Sancho el nombre de dulcinea, Aldanza Lorenzo. Al oírlo el escudero comenzó a hablar mal de ella, con lo que se inició una disputa entre ambos. Tras esto don Quijote escribió la carta y se la entregó a Sancho para que la llevara montado en Rocinante.

Capítulo XXVI:

Tras la partida de Sancho don Quijote se encuentra solo y sin saber que hacer así que imita a Amadís de Gaula y recita un poema. A su vez Sancho se encontró con el cura y el barbero amigos del hidalgo. Le preguntaron que les había acaecido y Sancho les contó todas sus hazañas, incluida la carta que llevaba. Tras esto ofrecieron al escudero un poco de comida y planearon ir a buscar a don Quijote. Para atraerle y engañarle quedaron en que el cura se vestiría de doncella en apuros y que Sancho haría de escudero.

Capítulo XXVII:

Cada uno se disfrazó de forma adecuada para el plan que consistía en que Sancho iría a buscar al caballero y lo llevaría hasta el cura y el barbero, que estarían vestidos de damas. Ellos dirían a don Quijote que eran enviadas de Dulcinea y que tenían un mensaje para él de parte de su amada: imploraba su presencia en el Toboso, junto a ella. Estaban el barbero y el cura esperando a Sancho cuando se encontraron con Cardenio que comenzó a contarles la historia de su vida y por que estaba allí refugiado. Cuando acabó oyeron unos sollozos.

Capítulo XXVIII:

Encontraron a la mujer de los llantos, que se llamaba Dorotea. También contó su historia de amor, la cual guardaba relación con la de Cardenio; puesto que la amada de éste se iba a casar con don Fernando , el pretendiente de Dorotea. En la boda de ambos Luscinda se desmayó y se encontró en su vestido una carta en la que confesaba que amaba a Cardenio y que si se casaba con don Fernando se suicidaría. El prometido huyó de la ciudad tras el incidente de su boda. Al poco tiempo Luscinda hizo lo mismo.

Capítulo XXIX:

Al rato llegó Sancho. Les contó que había encontrado a don Quijote desnudo y casi muerto de hambre y que le había confesado que no vería a su amada hasta que fuera un famoso caballero. Acordaron que Dorotea se hiciera pasar por Micomicona, una princesa de los libros de caballerías, y que pidiese a don Quijote que matara a un gigante. El caballero accedió a la petición y siguió a Dorotea, que iba en la mula del cura. Se encontraron por el camino con el cura, el barbero y el loco que fingieron tener un hallazgo fortuito.

Capítulo XXX:

Iban de camino y Dorotea fue inventandose una historia en la que ella se tenía que casar con el gigante, pero no quería, así que buscó a un caballero que la ayudara.y después se casara con ella. A esto don Quijote se negó, por amar a Dulcinea. Sancho dijo que Dulcinea no le merecía, con lo que se ganó unos buenos golpes. Un poco después se toparon con un hombre que montaba el asno de Sancho. El escudero pudo recuperar a su borrico, lo que le causó gran alegría. Poco después Don Quijote preguntó a Sancho por el viaje y por la carta, pero éste se la había olvidado, así que se la inventó.

Capítulo XXXI:

Don Quijote pidió a Sancho que le relatara punto por punto su encuentro y conversación con Dulcunea. Sancho se inventó que ella había roto la carta porque no sabía leer y no quería que nadie se la leyera. Le contó que ella le había pedido que fuera sin falta al Toboso para su encuentro.Don Quijote dudando ir primero al Toboso o a matar al gigante escogió la segunda opción por consejo de su escudero.

Capítulo XXXII:

Iban de camino cuando encontraron la venta en la que ya habían tenido alguna aventurilla. Decidieron entrar. Una vez allí dentro el cura , el barbero y todos los que en la venta estaban iniciaron una discusión acerca de la autenticidad de los libros de caballerías. El cura y el barbero deciían que eran falsas, mientras que los demás defendían su autenticidad. Encontraron una maleta con tres libros de caballerías y unos papeles. Éstos tenían escritos en la portada: Novela del curioso impertinente. El cura se dispuso a leer lo que en esos manuscritos ponía.

Novela del Curioso Impertinente (Cap. XXXIII, XXXIV y XXXV)

Había una vez dos buenos amigos : Lotario y Anselmo, que estaba casado con Camila. Para comprobar la fidelidad de Camila hacia Anselmo éste le pidió a su amigo Lotario que se insinuara a su esposa para ver si sería capaz de engañarle. En un principio Lotario se negó, pero finalmente acabó accediendo. Primero fingió que se insinuaba a Camila, pero Anselmo descubrió el engaño y se lo dijo. Lotario tras ser descubierto prometió cumplir con lo acordado. Para eso Anselmo les dejó solos ocho días. En los tres primeros Camila y Lotario no se dirijieron la palabra pare al cuarto Lotario confesó su amor, ya no finjido, a Camila. Ésta sucumbió y se enamoraron. Al regreso de Anselmo Lotario no le dijo la verdad, le cuentó que su mujer le había sido totalmente fiel. Leonela, la criada de Camila se enteró de su romance y ella asu vez tenía otro. Un día Lotario vio al amante de Leonela salir de su casa y pensando que era de Camila le dijo a Anselmo la verdad de lo ocurrido en su ausencia. Luego se arrepintió y para arreglarlo se lo dijo a Camila. Los dos, junto con Leonela idearon un plan para que Anselmo recuperara la honra, aunque fuera engañándole.

Estaba el cura leyendo el cuento cuando apareció Sancho diciendo que Don Quijote estaba luchando contra los gigantes. Llegaron a su habitación y allí estaba el hidalgo, en camisón y dormido dando cuchilladas contra odres de vino. El ventero al ver todo aquello se abalanzó contra don Quijote y empezó a pegarle. Gracias a Cardenio y al cura la pelea concluyó y después de un rato despertaron a don Quijote.Una vez que se durmió acabaron de leer la historia : el plan surtió efecto y Anselmo volvió a recuperar el honor perdido hasta que un día, estando en peligro de ser descubierto el engaño en el que estaba Anselmo, Camila huyó de casa para ir a un convento. Le pidió a Lotario que la llevara y tas hacerlo éste también marchó de la ciudad. Anselmo al verse sólo y engañado murió de pena. Lotario murió en una batalla y al poco tiempo también falleció Camila a causa de la tristeza

Capítulo XXXVI:

Vieron a cuatro hombres a caballo, dos a pie y a una dama venir hacia la posada. Uno de los caballeros era don Fernándo y la dama Luscinda. Una vez se supo la identidad de dichos personajes Dorotea se desmayó y Cardenio salió del aposento de don Quijote , donde se escondía, para saber como habían llegamo ambos hasta allí. Lo que acaeció fue que Luscinda, tras la boda, se metió en un convento y don Fernándo la había sacado de allí por la fuerza.

Capítulo XXXVII:

Don Quijote en sus aposentos ya se había despertado y comenzó a contar a Sancho su aventura imaginaria con el gigante. El escudero reveló la verdad de lo sucedido a don Quijote y también lo que estaba pasando en ese momento en la venta. El hidalgo bajó a conversar con los q estaban allí. Llegó inesperadamente un hombre venido de tierras de moros con una chica que no hablaba castellano. Él había estado apresado en Argel.

Capítulo XXXVIII:

Don Quijote emprende una plática acerca de la profesión de soldado y también la compara con la de letrado. Hace un rápido repaso a las armas y a las letras. Una vez hubo acabado el discurso el cautivo comenzó a contar la historia de su vida.

Capítulos XXXIX, XL y XLI:

El padre el cautivo había repartido su hacienda entre los tres hijos que tenía, los cuales se habían dedicado al comercio, a las letras y a las armas (a lo que se dedicó el preso). Tras hacer varios viajes es apresado por el rey de Argel. En la prisión de esta ciudad le dieron por la reja de la ventana dinero y una carta que decía que había una chica que quería fugarse y casarse con él. Con este dinero consiguió escaparse y junto con unos amigos fue a buscar a dicha chica. Allí consiguió el tesoro que contenía escudos de oro. Después de vivir varias aventuras ,como haber perdido la mayoría del dinero, llegaron a España para comprobar, junto a su amada, si aun quedaba algún familiar vivo.

Capítulo XLII :

Tras acabar el cautivo, llamado capitán Viedma, su relato apareció en la venta un oidor y una chica joven. Descubrió que ese oidor era su hermano y que la moza era su hija. El oidor se dirigía a Sevilla y decidieron ir el capitán, su hermano y la chica todos juntos allí para asistir al bautizo y boda de la hija. Después de esto decidieron ir a dormir todos excepto don Quijote, que se quedó guardando la venta. Estaba a punto de amanecer cuando se empezó a oír el canto de un chico.

Capítulo XLIII:

Dorotea se despertó con el canto. Ésta a su vez despertó a Clara, que reconoció al chico que cantaba. Se llamaba don Luis y era hijo de un caballero aragonés. Clara estaba enamorada de él, y él de ella. Al enterarse el chico de la partida de Clara prometió seguirla y cantarle poemas escritos por él. Clara tenía miedo de que su padre se enterara de los sentimientos de ambos. Don Quijote seguía montando guardia así que Maritormes y la hija del ventero decidieron gastarle una broma : ellas le llamaron por el agujero del pajar y don quijote pensaba que era la hija del señor del castillo que quería declararle su amor. Ella le pidió que le diera la mano y don Quijote se la tendió. Entonces Marimontes le ató la mano al cerrojo de la puerta del pajar.

Capítulo XLIV :

Don Quijote al darse cuenta de que estaba atado comenzó a gritar. Delante de él estaba el ventero y cuatro jinetes. Éstos venían a buscar a don Luis, el chico ,porque su padre quería hablar con él. Poco después el padre de clara, el oidor, habló con el chico y le preguntó que quien era. Éste le dijo que era un vecino suyo que les había seguido durante todo el viaje porque estaba enamorado de Clara y quería casarse con ella..El oidor acepto su casamiento si el padre de don Luis estaba conforme. En ese momento apareció el barbero al que don Quijote había robado el « yelmo de Mambrín ». Según vio a Sancho arremetió contra él. Don Quijote prometió a Sancho que le nombraría caballero. Tras esto iniciaron una discusión acerca de si el yelmo era verdadero.

Capítulo XLV :

La riña acabó en pelea. Para resolver de una vez la disputa compró el cura al barbero la bacía. Entraron en la venta tres cuadrilleros de la Santa Hermandad que iban en busca del hombre que liberó a los galeotes. Cuando confirmaron que había sido don Quijote el que les había soltado le querían apresar, pero éste no se dejó detener y arremetió contra uno de los cuadrilleros. Don Fernando les separó y don Quijote manifestó su profunda indignación por ser culpado de salteador de caminos.

Capítulo XLVI :

El cura aclaró todo al contar a los cuadrilleros que don Quijote estaba loco. Tras esto don Quijote preguntó a la reina Micomicona (Dorotea) por las aventuras acordadas antes de llegar a la venta. Ella le dijo que podían partir cuando él quisiera. Sancho dijo a don Quijote que había visto a Dorotea y a don Fernando juntos, lo cual era cierto, y ella lo atribuyó a un encantamiento. Acordaron llevar a don Quijote engañado a su casa. Le iban a meter en una caja para llevárselo. Aparecieron en su habitación, ante él, vestidos con máscaras diciéndole que debía meterse en la jaula para poder desempeñar la misión de la reina. Con esto consiguieron que entrara en ella por voluntad propia.

Capítulo XLVII :

Una vez don Quijote estuvo enjaulado partieron de la venta el cura, el barbero, Sancho, los cuadrilleros y el caballero.. De camino hacia su casa se encontraron con un canónigo de Toledo que se interesó por el estado en el que se encontraba don Quijote. Él contestó que estaba encantado, mientras que Sancho no negó. Al darse cuenta el cura le explicó que don Quijote estaba loco. El canónigo empezó a criticar a los libros de caballerías, aunque apuntó ciertos aspectos que eran interesantes.

Capítulo XLVIII :

La plática del cura y el canónigo acerca de los libros de caballeros continuó. El canónigo confesó que incluso estuvo a punto de acabar un libro de este tipo, pero lo dejó. Mientras la conversación entre ambos proseguía Sancho reveló a don Quijote que en realidad él no estaba encantado, sino que todo era una farsa del cura y el barbero para enviarle de vuelta a casa.

Capítulo XLIX :

Don Quijote y Sancho prosiguen su discusión acerca del encantamiento del caballero. Éste afirma que si no estuviera encantado no hubiera entrado en la jaula. Hicieron una pausa en la que el cura dejó salir a don Quijote para que hiciera sus necesidades. Mientras éste estaba fuera el canónigo aprovechó para charlar con él y tratar de convencerle de que los libros de caballerías no eran ciertos. Al final se dio cuenta de que no podía hacerle entrar en razón.

Capítulo L :

El canónigo y don Quijote siguen hablando de los libros de caballerías. Don Quijote recita el discurso del caballero del Lago. Tras la conversación con el canónigo don Quijote inicia otra con Sancho acera de la recompensa de la ínsula y su gobierno. Por el camino encontraron a un pastor que iba tras una oveja. Éste comenzó a hablar con el cura de que no todos los cabreros y pastores eran ignorantes y necios. Entonces el cabrero quiso contar una historia.

Capítulo LI :

Contó que había una chica llamada Leandra de la cual él había estado enamorado hacía ya un tiempo. Quiso casarse con ella, pero además de él había otro pretendiente, así que el padre le dejó escoger a ella. Leandra decidió coger todas sus joyas y fugarse con un soldado llamado Vicente de la Rosa. Éste se las robó y la abandonó. El padre, como castigo, la metió en un convento.

Capítulo LII :

Don Quijote le dijo al cabrero que por él iría a buscar a Leandra. El pastor al oír esto dijo que don Quijote estaba loco. Muy ofendido por el insulto el hidalgo comenzó una pequeña pelea de la que, como era habitual, salió perdiendo. Poco después vio don Quijote a unas personas que iba sen procesión y que llevaban una imagen. Don Quijote al verlos arremetió contra ellos, rompiendo la espada. El hombre que llevó el golpe embistió contra el hidalgo, que quedó tendido en el suelo. Después de este percance continuaron su camino don Quijote, el barbero, el cura y Sancho. Cuando llegaron a casa don Quijote descansó bajo los cuidados de su sobrina y del ama. Sancho se reencontró con su mujer.

DON QUIJOTE DE LA MANCHA, II

Capítulo I :

Don Quijote seguía en su casa bajo los cuidados de su ama y su sobrina, las cuales pensaban que se estaba recuperando de la locura. Unos días más tarde el cura y el barbero fueron a visitar al hidalgo. Para comprobar si aun estaba demente le dijeron que estaban sufriendo una invasión. Don Quijote, como solución al problema, propuso que todos los caballeros fueran llamados para luchar. Al oír esto sus amigos se dieron cuenta de que aun estaba loco. Después tuvieron una conversación en la que don Quijote daba a entender que pensaba salir otra vez en busca de aventuras.

Capítulo II :

El Cura y el Barbero se fueron pero llegó Sancho. Don Quijote le preguntó que cuales eran los comentarios que de él se decían en el pueblo. Sancho responde que al caballero se le trata de loco y que a él de mentecato. También se comentaba que don Quijote se había puesto el “don” sin poseer grandes riquezas. Sancho le contó además que Bartolomé Carrasco, que acababa de hacerse bachiller en Salamanca, le dijo que había visto impresa la historia de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Don Quijote al oír esto mandó a Sancho en busca del bachiller.

Capítulo III :

Don Quijote se sorprendió mucho de que alguien hubiera escrito sus hazañas. Mientras tanto Sancho había ido a buscar al bachiller, que se llamaba Sansón Carrasco. Al llegar a la habitación del caballero el bachiller se arrodilló frente a él cual caballero andante de verdad. Los dos (el bachiller y don Quijote) comenzaron una conversación acerca del libro y ciertos errores que había cometido el autor. Sansón también comentó al hidalgo que sus hazañas eran leídas por muchísima gente. Al final Sancho se va a su casa y el bachiller se queda a comer.

Capítulo IV :

Más tarde continuaron la plática acerca del libro. Estaban hablando cuando escucharon a Rocinante relinchar. Para ellos esto era un símbolo de buena suerte. Tras esto decidieron realizar otra salida de 3 o 4 días. Don Quijote pidió al bachiller que compusiera unos versos para despedirse de Dulcinea. Acordaron irse en unos ocho días, a condición de que Sansón no se lo dijera al cura, al barbero, a la ama o a su sobrina.

Capítulo V :

Sancho le dijo a su mujer que iban a volver a partir y que todavía seguía en pie la recompensa de una ínsula. Tras decirle lo de la isla iniciaron un diálogo en el que se discutía con quien debería casarse la hija cuando fueran monarcas y que cargo ocuparía ésta. Acabada la conversación Sancho volvió con Don Quijote para ultimar los detalles de su partida.

Capítulo VI :

La sobrina y ama de don Quijote empezaron a sospechar que había una nueva partida planeada. Para impedir que don Quijote se fuera comenzaron a decirle que ser caballero andante no era buena idea; pero por más motivos y razones que le daban no consiguieron quitarle la idea de la cabeza. Al poco rato apareció Sancho, lo cual agradó mucho a don Quijote, que se encerró con él es su habitación.

Capítulo VII :

En cuanto entró Sancho el ama de don Quijote fue a buscar al bachiller para que impidiese su nueva salida. Sansón le dijo que volviera tranquila a casa que ya iría él más tarde. Mientras tanto Sancho pedía a don Quijote un salario, paro éste se lo denegó. Al rato aparecieron el ama, la sobrina y el bachiller. Al contrario de lo que pensaban la sobrina y el ama Sansón no vetó la salida de don Quijote sino que le animó; incluso se ofreció como escudero. A los tres días Sancho y don Quijote partieron hacia el Toboso. Sancho llevaba una bolsa de dinero para sufragar los gastos del viaje.

Capítulo VIII :

Decidieron pasar por el Toboso para despedirse de Dulcinea. Sancho le informa de que la última vez la había visto recogiendo trigo. Don Quijote atribuyó este comportamiento a encantamientos. De camino hacia el Toboso Sancho y don Quijote mantuvieron una conversación acerca del libro y de la fama de don Quijote. Estaba anocheciendo cuando llegaron a su destino. Don Quijote decidió esperar a que fuera de noche para entrar.

Capítulo IX :

Entraron a media noche en la ciudad en busca del palacio de Dulcinea. No lo encontraron, porque evidentemente no existía. Como se iba a hacer ya de día acordaron que don Quijote se escondiera en un bosque cercano y que Sancho volviera a la ciudad en busca de la dama para traerla con el caballero.

Capítulo X :

Sancho en vez de ir a la ciudad en busca de Dulcinea se sentó en el bosque y reflexionó acerca de la locura de su amo. Pensó que como estaba loco y sólo veía aquello que quería ver (por ejemplo gigantes en vez de molinos) le llevaría a cualquier campesina y don Quijote creería que en verdad era Dulcinea. Y como la aldeana huiría de ellos el caballero lo atribuiría a un encantamiento. Así lo hizo: vio a tres campesinas y le dijo a su amo que una de ellas era Dulcinea. Éste empezó a alabarlas y ellas salieron corriendo. Don Quijote imputó esta reacción a un encantamiento. Tras esto partieron hacia Zaragoza.

Capítulo XI :

Iban conversando tranquilamente cuando vieron una carreta llena de personajes con vestimentas terroríficas. En verdad estos temibles eran unos actores que habían representado “ Las Cortes de la Muerte” y no habían tenido tiempo de quitarse los disfraces. De repente uno de ellos con ayuda de un palo tiró a don Quijote de Rocinante e intentó robar el burro a Sancho. Don Quijote pretendía arremeter contra los actores como venganza, pero Sancho le quitó la idea de la cabeza al percatarse de que los comediantes cogían piedras para tirárselas. Continuaron su camino hacia Zaragoza.

Capítulo XII :

Tras el encuentro con los actores decidieron hacer noche bajo unos árboles. Estuvieron hablando de lo mucho que había aprendido Sancho al lado de su amo don Quijote. Tras la plática se echaron a dormir. Al rato don Quijote se despertó al oír a un hombre hablar. Ese hombre era también caballero andante y se hacía llamar “el Caballero del Bosque”. Se quejaba porque su amada Casildea de Vandalia no le correspondía. Ambos, caballero y escudero se presentaron ante don Quijote y Sancho. Los dos caballeros se pusieron a conversar, al igual que ambos escuderos.

Capítulo XIII :

Mientras los dos caballeros se contaban sus amores los dos escuderos charlaban de las respectivas recompensas que ambos iban a recibir. El escudero del Caballero del Bosque dijo que a él le había prometido un canonicato. También hablaron de sus familias. Sancho comentó que tenía dos hijos y que a la hija la iba a nombrar condesa de la ínsula. Finalmente acabaron hablando de sus amos. Tras la conversación comieron y bebieron algo y se echaron a dormir.

Capítulo XIV :

Mientras tanto ambos caballeros seguían hablando de sus amadas y de sus hazañas; entre las cuales el Caballero del Bosque incluyó que había vencido a don Quijote de la Mancha. El hidalgo al oír esto y comprobar que el otro no se retractaba le retó a un combate. El vencido tendría que obedecer al ganador. Por fortuna don Quijote salió victorioso del duelo. Al caer el Caballero del Bosque al suelo Sancho y su amo se dieron cuenta que no era otro sino Sansón Carrasco, el bachiller, y que el escudero era su vecino Tomé Celial. Don Quijote pidió al bachiller que fuera al Toboso a contárselo a Dulcinea. Tras el incidente Sancho y don Quijote prosiguieron su camino.

Capítulo XV :

Lo que pasó fue que el bachiller había acordado con el cura y el barbero que animarían a salir por tercera vez a don Quijote. El plan era que el bachiller ganaría en el duelo a don Quijote y le mandaría volver a su casa. A su vez Sansón sentía enormes deseos de venganza a pesar de que su fingido escudero lo abandonaba.

Capítulo XVI :

Continuaban su camino cuando encontraron a un hombre a caballo. Le invitaron a seguir el camino con ellos. El hombre se llamaba don Diego de Miranda, era rico y se entretenía haciendo buenas obras. Les contó que tenía un hijo que estaba estudiando leyes en Salamanca pero lo dejó por la poesía. Don Quijote dijo que eso no tenía nada d malo y comenzó a elogiar la poesía. Poco después vieron que se acercaba un carro con banderas reales.

Capítulo XVII :

Una vez que el carro hubo llegado a la altura del caballero éste preguntó a su conductor que cual era la mercancía que transportaba. Lo que trasladaban eran dos leones hambrientos al rey, como obsequio de un general. Don Quijote pidió al mozo que abriera la jaula para demostrar su valentía al no temer a los felinos. El conductor así lo hizo, pero los leones ni se inmutaron. Con esto don Diego reafirmó sus sospechas de que el caballero estaba loco. Tras esto don Quijote comenzó a hablar de las diferencias entre caballeros y el ejercito de la andante caballería. A medio día llegaron a la casa de don Diego.

 Capítulo XVIII :

Allí se quedaron unos días. Don Quijote conoció en persona al hijo de don Diego, Lorenzo. Don Lorenzo charló con don Quijote acerca de la caballería y pudo comprobar la locura del hidalgo, aunque no negó que tenía momentos de total cordura. También hablaron de poesía e incluso don Lorenzo leyó unos poemas a don Quijote. Al cabo de unos días el caballero decidió marcharse, a pesar de que su escudero no quería irse.

Capítulo XIX :

Seguían su camino cuando encontraron a dos estudiantes que les convidaron a asistir a la bodas de Camacho con Quiteria la Hermosa. Éstas iban a ser unas bodas muy abundantes y polémicas; pues todos esperaban la reacción de Basilio, que estaba enamorado de la prometida. Ella correspondía su amor, pero su padre no le permitía casarse con él porque no tenía mucho dinero. De camino ambos estudiantes empezaron a pelear por el esgrima. Llegaron al lugar donde se iban a celebrar las bodas pero don Quijote prefirió quedarse a dormir fuera.

Capítulo XX :

Don Quijote se despertó antes que Sancho y habló del sueño de su escudero. Un poco más tarde se despertó también Sancho. Habían empezado ya los preparativos para la boda así que el escudero se acercó a un cocinero y le pidió algo de comer. Éste le dejó comer lo que quisiera. Mientras Sancho satisfacía su hambre don Quijote se entretenía con las danzas y bailes que animaban el lugar. Hasta que comenzaron las bodas don Quijote y Sancho estuvieron conversando.

Capítulo XXI :

La boda comenzó y llegaron los prometidos. Don Quijote reconoció que Quiteria era muy bella. De repente apareció Basilio diciendo que si no se podía casar con Quiteria se suicidaría y acto seguido sacó del bastón una espada y se la clavó. El cura fue a darle las bendiciones pero él lo que quería era casarse con Quiteria antes de morir. Dicho esto el cura les casó pero según lo hizo Basilio se levantó y dijo que todo era un truco y que no estaba herido. Todo el mundo al enterarse de la farsa quiso anular la boda, pero la novia se negó argumentando que la boda era válida. Tras esto Quiteria, Basilio, sus amigos, Sancho y Don Quijote se fueron hacia la aldea.

Capítulo XXII :

Don Quijote se quedó tres días en casa de Basilio. En el tiempo que estuvo en su casa conversó bastante con él. Cuando iba a partir de esta casa don Quijote pidió a alguien que se llevara a la cueva de Montesinos. Por el camino fueron hablando con el primo de uno de los estudiantes, que era el que les acompañaba. Pasaron la noche en una aldea donde don Quijote compró cuerda. Al día siguiente llegaron a la cueva. Descendieron a don Quijote todo lo que permitía la cuerda y al subirlo éste se durmió. Al despertar empezó a contar un montón de historias que le habían pasado, las cuales seguramente eran mentira.

Capítulo XXIII :

Don Quijote empezó a contar las historias que le habían sucedido en la cueva. Trataban de magos y encantamientos. Sancho no se creía estas historias e incluso le provocaban risa. Don Quijote indignado por la incredulidad de su escudero dijo que algún día podría probar todas aquellas hazañas.

Capítulo XXIV :

Al marchar de la cueva se encontraron con un hombre que iba por tanto lanzas. Éste le dijo a don Quijote que si quería le podía decir su sino en una venta cercana. De camino a la posada don Quijote comenzó una plática acerca de los viejos caballeros y del modo que son tratados. Estaba ya anocheciendo cuando llegaron a la venta, la cual no fue confundida con castillo por don Quijote.

Capítulo XXV :

Una vez que don Quijote encontró al hombre de las lanzas éste empezó a contarle porqué llevaba todas esas armas: las transportaba tan rápidamente porque los de su pueblo se querían enfrentar a los del pueblo vecino ya que éstos les hacían burla. Tras la breve historia llegó un titiritero que representaba historias. Se llamaba maese Pedro y tenía un mono adivino. Éste les predijo ciertas cosas y tras los pronósticos se dispuso a representar una función en honor de don Quijote.

Capítulo XXVI :

Estaba ámese Pedro representando el rescate de una dama y su persecución por los moros cuando don Quijote, en un arrebato de locura, sacó la espada y arremetió contra los muñecos. Más tarde don Quijote se dio cuenta del error y lo atribuyó a un encantamiento. Al día siguiente el titiritero se fue muy pronto para no ver a don Quijote; el cual también marchó ese mismo día.

Capítulo XXVII :

El titiritero era en realidad uno de los galeotes liberados que se ganaba la vida yendo por pueblos y enterándose de cosas que allí habían sucedido para fingir que el mono era adivino. Tras irse de la venta don Quijote se encontró con los del pueblo del hombre de las lanzas. Les había casi convencido de que dejaran las armas y no se enfrentaran al los del pueblo vecino cuando Sancho soltó un rebuzno y éstos pensaron que era una burla. Entonces les empezaron a tirar piedras y caballero y escudero tuvieron que huir.

Capítulo XXVIII :

Prosiguieron su camino hasta una alameda donde iban a pasar la noche. De camino hacia los árboles entablaron una conversación en la que Sancho reprochaba a don Quijote que nunca le iba a pagar. Don Quijote indignado le dijo que era un burro y que siempre lo sería. El pobre Sancho se echó a llorar y reconoció que era un asno. Una vez que llegaron a la alameda se echaron a dormir. Al día siguiente reemprendieron su camino hacia Zaragoza.

Capítulo XXIX :

Tras dos días de viaje llegaron al río Ebro. En una de sus orillas había amarrado una barca sin remos ni velas. Don Quijote se montó en ella porque tenía que rescatar a un caballero; a pesar de las advertencias de Sancho. La corriente les condujo hasta un molino. Los molineros, para evitar que se dieran contra las ruedas, les tiraron de la barca y fueron a por ellos para que no se ahogaran. Los rescatadores pidieron dinero por los daños y Sancho se lo dio. Tras esta pequeña aventura continuaron su viaje hacia Zaragoza.

Capítulo XXX :

Al día siguiente se encontraron con un duque y una duquesa. Don Quijote, como buen caballero, presentó su respeto hacia ellos. Los duques, que eran aficionados a los libros de caballerías, reconocieron a don Quijote porque habían leído su libro. Don Quijote y Sancho acompañaron a ambos a su castillo porque querían pasar unos días con el caballero.

Capítulo XXXI :

Antes de que llegara a la casa de los duques los criados ya habían sido advertidos de quien iba a ir y de cómo le tenían que tratar. Cuando don Quijote llegó a la casa fue tratado con mucho respeto, pero en realidad se estaban riendo de él. Después de quitarse la armadura se dispusieron todos a cenar. Don Quijote era el que presidía la mesa. Estuvieron conversando hasta que el cura que allí estaba comenzó a tratar a don Quijote de loco y a decirle que lo mejor que podía hacer era irse para su casa. Don Quijote muy ofendido le contestó lo siguiente...

Capítulo XXXII :

Don Quijote en su defensa soltó un bonito discurso en pro de la caballería. El duque prometió a Sancho que ellos le darían la ínsula que tanto anhelaba. Al oír esto el cura reprochó a los duques que no hicieran nada por impedir la locura de don Quijote y Sancho. También dijo que no se iría de allí hasta que no se marcharan ellos. Los duques gastaron una broma a don Quijote lavándole la cara y fingiendo que se quedaban sin agua. Al rato don Quijote y la duquesa se retiraron y ella le preguntó al caballero si realmente existía Dulcinea. Don Quijote dijo que por supuesto que sí.

Capítulo XXXIII :

Mientras don Quijote se acostaba Sancho se quedó hablando con la duquesa. Ésta le estuvo contando mentiras y él se las creyó porque confiaba en la palabra de una duquesa. Después de hablar con Sancho la duquesa acordó con su marido gastar al caballero y al escudero una broma que jamás olvidarían.

Capítulo XXXIV :

Los duques se llevaron a don Quijote de montería y cuando ya era de noche acamparon alrededor de un fuego. Al rato vieron a una procesión de carros que se acercaba a ellos. Se inventaron que en uno de los carros iba el diablo enviado por Montesinos para revelar a don Quijote como desencantar a Dulcinea. Cuando los carros llegaron a la altura del campamento pudieron distinguir a tres sabios que iban entronados, cada uno en un carro. Uno era Lirgandeo, otro Alfique y el otro era el encantador Arcalaus.

Capítulo XXXV :

En el último de los carro iba Merlín el mago. Éste les dijo que la única forma de desencantar a Dulcinea era que Sancho se diera tres mil trescientos azotes en el trasero. Sancho se negó a hacerlo, pero el duque le dijo que si no se los daba no le regalaría la ínsula prometida. Sancho al oír esto accedió, pero con la condición de que él decidiría cuando se los tenía que dar, que no llegaría a sangrar y que no tenía que haber nadie que los contara.

Capítulo XXXVI :

Al día siguiente Sancho estuvo hablando con la duquesa de que le había escrito una carta a su mujer en la que la informaba de que pronto iría a gobernar la ínsula. Un poco después fueron a desayunar al jardín y mientras comían entró un hombre diciendo que era Trifaldín, escudero de la condesa Trifaldi (en realidad era un criado del duque). Este personaje informó de que la condesa estaba fuera y quería hablar con don Quijote. Accedieron a que ésta pasara al jardín.

Capítulo XXXVII :

Mientras esperaban a la condesa conversaron Sancho, la duquesa, y su dueña doña Rodríguez. hablaron de la función de señoras como la condesa; de si sirven de algo o sólo cuestan dinero a la sociedad.

Capítulo XXXVIII :

Una vez que hubo entrado la condesa y Sancho y don Quijote se hubieron presentado ante ella la mujer, con voz ronca, comenzó a contar su historia. Ella había ayudado a la princesa Antonomasia, hija del rey Archipiela y de la reina Maguncia de Candaya, a conseguir el amos del caballero don Clavijo, con el que se casó.

Capítulo XXXIX :

Al enterarse la madre de ella que se había casado con alguien de menor rango social se disgustó tanto que murió. Tras la muerte de Maguncia un gigante familiar suyo convirtió a la chica y al caballero en estatuas de metal. También hizo crecer barba a todas las doncellas del castillo, como venganza hacia Trifaldi por haberse entrometido. Tras contar la historia la condesa se descubrió el rostro y mostró unas pobladas barbas.

Capítulo XL :

Después de contar la historia Trifaldi pidió que fuera a luchar contra el gigante, porque esa era la única forma de remediar los males que había hecho. Don Quijote como buen caballero aceptó. La condesa les dijo que el gigante Malambruno les enviaría un caballo de madera llamado Clavileño para que les llevara volando hasta él, a 3220 leguas de distancia.

Capítulo XLI :

Por la noche llegó el caballo de madera. Dijeron a Sancho y don Quijote que se tenían que tapar los ojos. También les dijeron que para hacer que se moviera había que dar a una clavija que tenía en el cuello y cuando llegasen no se podían bajar hasta que no relinchase. Una vez que el caballero y su escudero se montaron los sirvientes de los duques imitaron al viento para que les pareciera que se movían. Después de un rato los dos fueron tirados al suelo. Se dieron cuenta de que había una carta en el suelo a su lado. En ella estaba escrito un mensaje que decía que el gigante se daba por vencido. Sancho le dijo a la duquesa que en el viaje se había quitado el pañuelo y que había visto de cera el sol, y a las personas muy pequeñas.

Capítulo XLII :

Ni Sancho ni don Quijote se percataban de las bromas así que estas continuaron. El duque le dijo al escudero que se preparara que le iba a llevar a la ínsula prometida. Don Quijote al oír esto aconsejó a Sancho como debía gobernar: le dijo que no se avergonzara de su linaje, que tratara igual a ricos y a pobres...

Capítulo XLIII :

Don Quijote sigue aconsejando a Sancho de cómo debe comer, vestir, comportarse, etc. Finalmente le dice que gobierne bien porque si no don Quijote quedaría mal, al ser el responsable de el mal mandato.

Capítulo XLIV :

Sancho partió junto con uno de los mayordomos del duque. Éste era precisamente el que había hecho de Trifaldi días antes. Sancho se percató de ello y se lo dijo a don Quijote. Por la noche, cuando do Quijote ya se iba a acostar abrió la ventana y vio a una doncella que cantaba un romance en el que declaraba su amor a don Quijote. Éste como buen amante que era la rechazó porque quería por encima de todo a Dulcinea.

Capítulo XLV :

Cuando Sancho llegó a la isla, Barataria, fue recibido con cariño. Le concedieron las llaves de la ciudad y le admitieron como gobernador. Fue llevado a unos juicios. En el primero discutían un sastre y su cliente acerca de si el último tenía que pagarle o no. Sancho decidió que ninguno recibiría nada por desconfiados. En el segundo se disputaban unos ducados que el propietario había prestado a otro. En el tercero un hombre y una mujer discutían porque el hombre había forzado a la mujer y no la quería indemnizar. Al final Sancho dio la razón al hombre.

Capítulo XLVI :

Un día se encontró don Quijote con la doncella del romance, que fingió desmayarse para atraer la atención de don Quijote. Éste no le hizo caso pues amaba mucho a Dulcinea. La siguiente broma que le hicieron a don Quijote fue que metieron en su habitación muchos gatos con cencerros. Don Quijote, al oír tal escándalo, pensó que había encantadores en su habitación. Cuando llegó a ella comenzó a dar espadazas al aire, pues estaba a oscuras. Uno de los gatos se le subió en la cara y le arañó y mordió.

Capítulo XLVII :

En la ínsula de Sancho era la hora d comer, pero no pudo probar bocado porque llegó una carta del duque que decía que había una conspiración contra él y no era conveniente que comiera nada. Llegó un labrador a la mesa de Sancho y le pidió 300 ducados y una carta. Sancho se enfadó mucho al oír esto, tanto que el médico que estaba a su lado le prometió darle de comer.

Capítulo XLVIII :

Estaba don Quijote durmiendo cuando llegó la dueña Rodríguez y le dijo que le necesitaba. Le contó que tenía una hija a la que el hijo de un siervo del duque había pedido matrimonio. Ya le había pedido ayuda al duque, pero éste no se la daba. Comenzó la dueña a meterse con la duquesa y la doncella enamorada de don Quijote y en ese momento se apagaron las luces y empezaron a recibir pellizcos y azotes. Los agresores salieron de la habitación, seguidos de la dueña.

Capítulo XLIX :

Sancho, en su ínsula, quiso hacer una ronda de noche para comprobar que clase de gente había. Encontraron a un chico que dijo que nadie le haría dormir una noche en la cárcel, no por dudar de la autoridad de Sancho, sino porque si él no quería no dormiría en toda la noche. Se encontraron luego con una muchacha vestida de chico. Iba así vestida porque su padre no la dejaba salir de casa. Sancho decidió llevarla a casa. Tras esa noche Sancho aun demostraba que tenía juicio y sensatez.

Capítulo L :

Los que habían agredido a don Quijote y a la dueña eran la duquesa y Altisidora (la doncella enamorada de don Quijote). Los duques continuaron con las bromas, pues le mandaron a Teresa Panza una carta narrándole las hazañas de su marido. Junto con la carta le enviaron regalos. Ésta, cuando acabó de leer la carta, fue a contarlo a todo el mundo y el cura y Sansón se quedaron asombrados. Teresa Panza decidió mandarle mediante el paje una carta para Sancho y otra para la Duquesa agradeciéndole todo lo que estaba haciendo por Sancho.

 

Capítulo LI :

Sancho volvió a ejercer como juez. Se le presentó un caso en el que había un puente con una horca. A aquél que decía la verdad le dejaban pasar, mientras al que mentía le ahorcaban. Una vez llegó un hombre y dijo que iba a morir en la horca. Los ejecutores no sabían que hacer, así que pidieron consejo a Sancho. Sancho dijo que dejara marchar al hombre. Unos días más tarde Sancho recibió una carta de don Quijote con más consejos de cómo gobernar. Éste le contestó contándole su problema con la comida.

Capítulo LII :

Don Quijote estaba dispuesto a ir a por el chico que se había burlado a la hija de la dueña y matarle si no cumplía su palabra. El duque dijo que traería al chico al castillo. A los días llegaron las cartas de Teresa para los duques y para Sancho. En la de los duques ponía que tenía ganas de visitar la ínsula y la de Sancho la abrió don Quijote.

Capítulo LIII :

Era de noche en la isla de Sancho cuando le despertaron porque se había producido una invasión. Le armaros con dos escudos y le dieron una lanza. Cuando llegó al fingido campo de batalla se cayó al suelo sin poder levantarse. Entonces en ese momento apagaron todas las antorchas y empezaron a pasar por encima de él. Tras la batalla levantaron a Sancho y le felicitaron por haber luchado muy bien. Sancho sin poder evitarlo se desmayó. Al día siguiente preparó al burro y se marcho de la ínsula tan pobre como fue.

 

Capítulo LIV :

Como los duques no podían llevar al prometido de la hija de la dueña porque se había ido mandaron a un sirviente que se hiciera pasar por él. Mientras tanto Sancho iba de camino hacia el castillo cuando se encontró con dos hombres. Uno de ellos era un antigua amigo suyo que había sido desterrado por ser morisco. Éste le contó que estaba otro vez en España para recuperar un tesoro que había dejado escondido. El morisco invitó a Sancho a que fuera con él, pero éste se negó así que ambos prosiguieron su camino.

Capítulo LV :

De camino al castillo Sancho se cayó a un agujero, donde estuvo metido toda la noche. Al día siguiente se dio cuenta de que había una especie de túnel en el hoyo y se metió por él. Al fondo se veía luz, pero la salida también estaba muy alta. Tras dar muchas voces apareció don Quijote que junto con más personas sacaron a Sancho y a su burro. Después de contar todo lo sucedido a los duques éstos le prometieron una isla menos conflictiva.

Capítulo LVI :

A los pocos días tuvo lugar el combate entre el falso labrador y don Quijote. El labrador al ver a la chica se dio por vencido para casarse con ella. Como el duque vio que su plan no funcionó decidió meter en un calabozo al falso labrador. Tras haber estado unos días más en casa de los duques don Quijote y Sancho decidieron marcharse.

Capítulo LVII :

Antes de marchar a Zaragoza el caballero y su escudero se despidieron de todos, incluso de la muchacha enamorada de don Quijote.

Capítulo LVIII :

Iban de camino cuando encontraron a unos labradores al lado de unas imágenes de santos tapadas. Don Quijotes estuvo contando historias acerca de los santos. Tras esto prosiguieron su camino. Estuvieron hablando del amor y también de la chica que don Quijote había enamorado en el castillo; algo que Sancho no se pudo explicar. Tras la plática se encontraron con una vacada la cual, a pesar de las advertencias de los vaqueros, les arrolló y tiró de sus monturas.

Capítulo LIX :

Hicieron una parada para comer y charlaron acerca de Dulcinea y de los azotes de Sancho. Al rato llegaron a una venta donde se encontraron con unos caballeros que decían que se había publicado una segunda parte del Quijote. Don Quijote pudo comprobarlo con sus ojos e incluso leer un poco del libro. Tras la rápida lectura dijo que el libro era totalmente falso. Esa noche se quedaron en la venta y al día siguiente decidieron continuar su camino, pero no a Zaragoza.

Capítulo LX :

Un día que habían parado para descansar don Quijote agarró a Sancho para darle unos azotes y remediar el encantamiento de Dulcinea. Sancho huyendo de don Quijote encontró a unos bandoleros ahorcados en unos árboles. Esto probó que estaban cerca de Barcelona, pues así eran los castigos allí. Por la mañana fueron rodeados por unos bandidos, cuyo jefe se llamaba Roque Guinart. Encontraron a una chica que quería huir de España. Su historia era que ella se iba a casar con un chico, pero se enteró de que él ya se había casado con otra, así que le mató por celos. Más tarde se enteró que en realidad no se había casado con otra. Después de la historia de la chica el bandolero dejó ir a don Quijote y a Sancho. Éstos continuaron su camino a Barcelona.

Capítulo LXI :

Tras unos días se encontraron con el mar, que describieron como lo más bello que habían visto. Más tarde se acercaron a ellos unos caballeros que eran amigos de Roque. Se llamaba uno de ellos Antonio Moreno. Invitó a don Quijote a pasar unos días en su casa de la ciudad.

Capítulo LXII :

Ya en casa de don Antonio vieron un busto que, según Antonio respondía a todo lo k se le preguntara, pero ese día no podía hablar. Más tarde salieron a dar una vuelta y pegaron a don Quijote en la espalda un cartel que ponía: “soy don Quijote de la Mancha”. Al ver que todo el mundo le conocía don Quijote se sintió importante. Por la noche asistieron a un baile y a la mañana siguiente fueron a hacer preguntas al busto, que milagrosamente hablaba. Lo que en realidad pasaba era que había un tubo cque conectaba al busto con el sobrino de Antonio. A los días don Quijote visitó una imprenta, donde vio el libro de Avellaneda.

 

Capítulo LXIII :

Al día siguiente estuvieron visitando las galeras donde los galeotes eran castigados. Asistieron también a la captura de un barco. Pensaban colar al capitán, pero al ver que era una mujer dejaron que se explicara. Tras escuchar su historia fue perdonada.

Capítulo LXIV :

Un día iba don Quijote caminando por la playa y se encontró con el Caballero de la Blanca Luna. Éste le retó a un duelo y don Quijote aceptó. Si don Quijote perdía debería confesar que la dama del Caballero de la Blanca Luna era más bella y se debería retirar de las armas por un año. Don Quijote perdió y el vencedor marchó. Luego fue trasladado a la ciudad en silla de mano.

Capítulo LXV :

 Don Antonio persiguió al caballero hasta un mesón. En realidad era el bachiller Sansón que quería que don Quijote volviera a casa para que se curara. A los pocos días don Quijote junto con Sancho partían hacia el pueblo para cumplir la promesa.

Capítulo LXVI :

Por el camino encontraron a unos vecinos que iban a hacer una carrera, pero esta estaba muy desigualada porque uno era mucho más gordo que el otro. Seguían de camino cuando se encontraron con Tosilos, que les contó todo lo que había pasado en el castillo de los duques desde que se fueron.

Capítulo LXVII :

Don Quijote y Sancho comenzaron a hablar de Dulcinea y de que Sancho se azotaría cuando quisiera. A don Quijote, al ver a unos pastores en un prado, se le ocurrió que se podían hacer cabreros todo ese año. Estuvieron un buen rato fantaseando con esa idea.

Capítulo LXVIII :

Una noche fueron despertados por un gran estruendo y al rato una piara de cerdos les pasó por encima. Sancho para vengarse quería matar a alguno, pero don Quijote no se lo permitió. Al día siguiente unos caballeros les obligaron a ir al castillo de los duques.

Capítulo LXIX :

 

Una vez en el castillo vieron a la dama enamorada de don Quijote que al parecer estaba encantada. Para rescatarla Sancho tenía que recibir pellizcos y golpes. El pobre Sancho accedió y llegaron unas mujeres que comenzaron a agredirlo. Aprovechando la situación don Quijote le pide que se azote un poco, pero éste se niega.

Capítulo LXX :

Los duques decidieron gastar a don Quijote la última broma: la doncella enamorada de don Quijote entró en su habitación y dijo que todo había sido fingido y que ella no le quería. Los duques se unieron a la disputa y la doncella siguió insultándole. Don Quijote muy ofendido se fue esa misma tarde.

Capítulo LXXI :

Pararon en un bosque y don Quijote propuso pagar a Sancho por cada azote que se diera. Sancho se comenzó a dar, pero no a la vista de don Quijote. Al rato Sancho le pidió más dinero, y don Quijote accedió. Tras uno azotes a Sancho se le ocurrió dar a un árbol y quejarse. Al rato don Quijote le pidió que parara.

Capítulo LXXII :

Encontraron en un mesón donde encontraron a don Álvaro de Tarfe. Le pidieron que escribiese una declaración en la que dijera que el quijote de Avellaneda era falso y que se decía en él era falso. A la noche siguiente llegaron a su pueblo.

Capítulo LXXIII :

Estaban ya llegando al pueblo cuando se encontraron con Sansón y con el cura. Una vez hubieron llegaron don Quijote se fue a casa con su sobrina y el ama y Sancho a su casa con un buen dinero. Don Quijote dijo a sus amigos que se haría pastor todo ese año y que ellos serían también pastores. Sus amigos, para evitar una nueva salida, asintieron.

Capítulo LXXIV :

El médico vio a don Quijote y no le dio mucho tiempo de vida. Antes de morir llamó a sus amigos y les dijo que ya había recuperado la cordura y que era otra vez Alonso Quijano. Hizo el testamento y dejó constancia de su cordura. Justo antes de morir aconsejó a su sobrina que nunca se casara con un hombre aficionado a las novelas de caballerías porque éstas le llevarán a la locura. Éstas fueron sus últimas palabras antes de morir.

fin