Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes

Siglo de Oro de la literatura española. Novela renacentista. Personalidad de Don Quijote. Contexto literario

  • Enviado por: Paulina Rojas
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 10 páginas
publicidad
publicidad

Don Quijote de la

Mancha

Fecha: 9 de mayo 2001

  • Prólogo al lector por parte del equipo de trabajo, al modo del lenguaje del texto analizado.

  • Desocupada profesora:

    “Catedral literaria de todos los tiempos, de todos los idiomas y de todos los pueblos ha de ser esta novela titulada “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Y como toda catedral, no necesita vestiduras. Escrita por un manco a quién tan solo un brazo le bastó para edificar el mayor monumento que ha levantado el ingenio del hombre desde su creación.”

    Así es como muchas editoriales presentan a su Quijote. En lo personal ratifico lo dicho pero me parece absurdo reiterar lo que otros han repetido hasta la saciedad. El Quijote es exuberantemente universal, demasiado eterno, de sobra elogiado e indudablemente impresionante.

    Por todo esto, generación tras generación, las personas han sucumbido a su encanto, postrándose ante su genio, se han maravillado con su maestría.

    El Quijote de la Mancha es, lejos, una majestuosa parodia a las novelas caballerescas, las cuales se caracterizan por tener como protagonista un héroe de gran fortaleza física y hábil en el manejo de las armas, lo que habría de permitirle hacer frente a todo tipo de oponente (seres maléficos con poderes sobrehumanos) por amor a su dama

    Contrariamente, Don Quijote era un hombre de medio siglo ya vivido, de complexión recia, “seco de carnes y enjuto de rostro”, montado en un flaco y desarmado rocín, y con un labrador como escudero.

    En las páginas a seguir, fruto del entendimiento de El Quijote de la Mancha, intentaremos descubrir mediante este estudio sus aspectos más reveladores, qué oculta esta obra de la que todos hablan pero pocos conocen con profundidad.

    1.2 Referencias literarias en los capítulos leídos del Quijote y su relación con el desarrollo del mundo narrado.

    El Quijote nombra a Amadís de Gaula en el momento en el que estaba buscando un nombre para él mismo, pues todo caballero que se precie tenía un nombre apropiado para tal faena. Decidió ponerse como nombre Don Quijote de la Mancha, idea que sacó de Amadís de Gaula.

    Se burla de Aristóteles, Platón y en general de todos los filósofos, puesto que dice que todos los libros están llenos de acotaciones suyas en los márgenes. También se burla de Lope de Vega por la misma razón, es decir, porque introduce al inicio de sus libros sonetos, epigramas y elogios.

    También hace alusión al Cid, cuando hace una comparación entre Rocinante y Babieca(ambos son caballos de El Quijote y del Cid, respectivamente)

    1.3 Construcción de la realidad a partir del idealismo del Quijote y del pragmatismo de Sancho Panza

    Para caracterizar el mundo de fantasía en el cual vive Don Quijote, solo hace falta leer un libro de caballería de la época. Encontraremos entonces que habla de encantamientos, batallas, desafíos, piropos, heridas, amores y hasta gigantes.

    Es sabido que Don Quijote veía las cosas muy diferentes a la realidad, tal cual lo hace un niño que juega en el jardín de su casa dentro de una “nave espacial” viviendo su propio mundo de fantasía, en el cual solo ve lo que quiere ver y se depara su propio destino como “amo del universo”. Asimismo, el Quijote tergiversaba la realidad soñando que era un caballero (como Amadís de Gaula) y que todos le debían respeto y obediencia. Es idealista e iluso, y olvida las necesidades de la vida material para dejarse llevar por sus diversas quimeras.

    Alonso Quijano crea su propio personaje: él mismo, y su propia novela: su vida, que está dispuesto a sembrar de aventuras como ningún caballero ha todavía vivido. Valiéndose nada más y nada menos que de su propia imaginación.

    Lo anterior queda demostrado en distintas situaciones en la obra, por ejemplo, Dulcinea. Era una campesina de los alrededores de su casa, detrás de la que él había andado cuando era joven, su nombre era Aldonza. Ella no era más que una moza labradora, pero él la tomó como su “la gran dama” a quien dedicó todos sus logros.

    Ya que “Aldonza” era un nombre muy vulgar en aquel tiempo, y no sentaba bien a la gran dama de un caballero, Don Quijote la bautiza como “Dulcinea Del Toboso” ya que Toboso era la aldea donde vivía Aldonza. Nuestro caballero amaba, o decía amar, a esta mujer, con quien nunca llegó a tener ningún tipo de contacto físico.

    Lo mismo ocurría con su caballo, que siendo flaco y “desarticulado”, él lo veía en excelente estado, digno de ser comparado con el Babieca del Cid. O cuando cree ver gigantes en un lugar donde solo hay molinos de viento.

    Su locura(o más bien fantasía) se caracteriza por permitirle la entrada al mundo de las novelas de caballería que “le han secado el cerebro”, induciéndolo a conducirse como un caballero antiguo.

    Pero en esta historia también está presente otro tipo de alma, la de Sancho Panza, que es positiva y práctica, aunque bastante fatalista y un poco guiada de la suerte. Ésta representa la realidad cruda y descarnada, de la clase baja e ignorante que en busca de beneficios económicos seguirá a un viejo loco en sus andanzas.

    En reiteradas oportunidades, Sancho intenta convencer a su señor de lo equivocada que está su percepción del mundo, llegando incluso a ser golpeado por interceder en su defensa. Otras veces cansado, de no ser escuchado, se deja llevar por la tergiversada realidad de Don Quijote.

    1.4 La mujer como símbolo de la historia de la naturaleza y del ejercicio de su poder en el alma de los hombres

    Uno de los valores más fundamentales e importantes que deja esta obra es el amor.

    Todas las hazañas, logros, aventuras, etc. que realizaba el Quijote iban dedicadas a Dulcinea, una campesina a quién “amaba” aunque nunca la conoció con profundidad ni tuvo contacto físico con ella.

    Pero lo importante no es si la amaba o no, sino que al menos tenía una razón por la que él era la persona que era y por quién hacía lo que hacía. El Quijote deposita en la figura de Dulcinea todas sus esperanzas cuando ha de comenzar una aventura, es su guía, su protectora y su razón de ser. Cada hecho una demostración de amor para ella ¿Qué importa que su amor no fuera correspondido? Después de todo el Quijote era feliz dedicando su vida a aquélla mujer. Eso es lo más importante: obrar sin esperar nada material a cambio, tan solo la satisfacción y alegría por hacer el bien para la persona amada, que, después de todo, es lo que nos permite seguir viviendo.

    Todo esto es un gesto muy lindo por parte de nuestro Quijote, pero lamentablemente, esta idea ha ido desapareciendo de los ideales de nuestra sociedad contemporánea. Más que a satisfacer sus necesidades emocionales, el ser humano se ha dedicado a saciar sus “necesidades” materiales.

    Si a los niños les enseñaran de pequeños a dedicar sus triunfos, alegrías y hazañas a una mujer, de una vez por todas con el machismo que hoy en día afecta a la humanidad. Disminuirían tanto la homosexualidad como la delincuencia, puesto que muchas veces se da por algún factor entregado durante la niñez, que en este caso no se daría.

    El resultado sería una familia feliz y una vida conyugal más plena, las cuales no se basarán en la superficialidad ni en el materialismo, sino que tan solo en el amor.

    ¿Difícil? Sí, pero no imposible. Desde siempre la mujer ha sido parte importante en el desarrollo de los hijos. No veo porqué no puede ser capaz de educarlos con la visión de vida que tenía el Quijote que, a la larga, sería de gran beneficio para todos.

    Es cierto que durante la niñez uno tiende a dar a su madre todos los logros, como un diploma y todas las manualidades que realiza, pero con el paso del tiempo esto va disminuyendo y, cuando llegan a tener una “polola” o una relación conyugal, esta costumbre se ha perdido completamente y ya es muy difícil retomar esta costumbre, porque la personalidad ya está hecha y los ideales son completamente distintos a los que alguna vez tuvieron.

    1.5 La búsqueda de la aventura como forma de vida y los valores que esta visión conlleva

    El quijote tiene como forma de vida la aventura; cada día es para él una andanza nueva. Vivía a la ligera, se dejaba llevar por sus ideales, hacía lo que encontraba correcto, veía las cosas como él quería. Era un alma libre de todo tipo represiones.

    Si trajéramos estos aspectos de la personalidad del Quijote a nuestros días, sería comparable con la de algún Punk; ellos, al igual que el Quijote, no se rigen por reglas ni normas, obran según sus ideales y sol almas completamente libres sin someterse a ningún tipo de represión.

    El espíritu aventurero es algo que día tras día va disminuyendo. Responsabilidades, trabajo, quehaceres, deberes, etc., son las cosas que nos tiene amarrados en este mundo sin dejarnos abrir paso a nuestra imaginación para ver la luz. Por esto, es bueno que los niños hagan lo que los niños hagan lo que quieran (bailen, corran, salten, jueguen, rayen, pinten) desarrollando así su creatividad, y que los adolescentes vivan también un mundo de fantasía(que pololeen, salgan, conozcan distintos tipos de personalidades, desarrollen sus afinidades, etc.) puesto que después, la misma sociedad es quien los reprime y “les corta las alas”, llegando incluso a ser condenados judicialmente por no haber cumplido algún tipo de norma a las que está sometido todo ser humano por el hecho de “ser mayor de edad” sin darles la opción de someterse o no.

    La aventura como forma de vida es la forma más natural y sana de vivir, puesto que, en el fondo, es la libertad de escoger lo que quiero y no hacer, lo que deseo o no ver, lo que deseo o no saber.

    Dentro de los beneficios que trae la aventura está ser y sentirse libre, pero también se hacen presentes distintos valores como por ejemplo el amor, puesto que el Quijote dedicaba sus aventuras y frutos de éstas a su “amada” Dulcinea.

    1.6 La dualidad o la dialéctica entre la edad de Oro y de la Edad de Hierro, las armas y las letras en la obra.

    En el capítulo XI de la I Parte, Cervantes pone en boca de Don Quijote la comparación entre estas Edades. La Edad de Oro es la época de las virtudes que sitúa en una mítica época anterior a sus días, muy antigua para que ya no se encuentren en sus tiempos sus características, sus valores, sus modales. Es el tiempo feliz en que los hombres actuaban conforme a los más altos ideales, es decir era la época en todo lo artístico, literatura*1 era superior. Tal era la “dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.” Describe también como la naturaleza en esa edad dorada era limpia y productiva. Sus palabras hacen pensar en la contaminación que ataca y destruye nuestro planeta, pero también en la corrupción moral que entonces no existía. Para hacer una verdadera comparación de una forma la edad de oro representa a las letras, la literatura, lo culto, la fantasía y la edad de hierro representa las armas, lo que nos es tan lindo y no se quiere ver la mayoría de las veces. *1 en la lite turra de esta época se tomaba mas en cuenta a la poesía, pero Cervantes logro poner al Quijote como una novela que cabía en esta época o edad de oro.

    1.7 De los valores indestructibles de la caballería, revelados en el Quijote.

    Continuando en el capítulo XI, el Quijote describe que los días dorados “las doncellas y la honestidad andaban, como tengo dicho, por dondequiera, solas y señeras, sin temor que la ajena desenvoltura y lascivo intento las menoscabasen, y su perdición nacía de su gusto y propia voluntad.” “Y agora, en nuestros detestables siglos, no está segura ninguna, aunque la oculte y cierre otro nuevo laberinto como el de Creta,´; porque allí, por los resquicios o por el aire, con el celo de la maldita solicitud, se les entra la amorosa pestilencia y les hace dar con todo su recogimiento al traste”. Prosigue que “para cuya seguridad - la de tales damas - se instituyó la orden de los caballeros andantes para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos”. La generosa entrega a los demás y especialmente a los desvalidos son los ideales de la caballería, sumados a la religiosidad que les inspira desde que velan sus armas y con la inspiración de sus damas, dueñas del corazón de los caballeros y destinatarias de la gloria ganada con sus aventuras y triunfos. En todo caballero esta el valor de hacer valer el derecho de todos lo inocentes que tenían la suerte de que un caballero los salvara cuando estaban en peligro.

    1.8 La sabiduría develada en los discursos del Quijote y su contemporaneidad, sobre todo los referidos a la libertad, la democracia y los derechos de las personas.

    Uno de los capítulos en que don Quijote luce mayor cordura y está más cerca de la tierra, sin abandonar sus ideales, es el XLII de la segunda parte, cuando da consejos a Sancho, nombrado gobernador de su ínsula: “ Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia, que las informaciones del rico. “Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre. “Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo. “Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.” En estos consejos se advierte el respeto de don Quijote, también el de Cervantes, por la igualdad ante la ley, base de la libertad y demás derechos de las personas. En ese gobernador ideal que aconseja ser a Sancho Panza, aparece la visión democrática de Cervantes.

    1.9 El orden social que se manifiesta en el Quijote

    El orden social que se manifiesta en el Quijote Se narra en el capítulo XXXIX de la primera parte: “Hay un refrán en nuestra España, a mi parecer, muy verdadero, como todos lo son, por ser sentencias breves sacadas de la luenga y discreta experiencia, y el que yo digo dice: «Iglesia, o mar, o casa real», como si más claramente dijera «Quien quisiese valer y ser rico siga, o la Iglesia, o navegue ejercitando el arte de la mercancía, o entre a servir a los reyes en sus casas», porque dicen, «Más vale migaja de rey que merced de señor». Y dice don Quijote a Sancho en el capítulo XX de la segunda parte: «Duerme el criado y está velando el señor, pensando como le ha de sustentar, mejorar y hacer mercedes. La congoja de ver que el cielo se hace de bronce sin acudir a la tierra con el conveniente rocío no aflige al criado, sino al señor, que ha de sustentar en la esterilidad y hambre al que le sirvió en la fertilidad y abundancia.» A veces parece mirar Cervantes el mundo desde la perspectiva de los pobres, otras veces desde la de los ricos o aparentes ricos, según hable por boca de don Quijote o de Sancho, pero pareciera presenciar la discusión sobre el seguro de desempleo, que debieran financiar el Rey y los señores, o el Estado y los empresarios, como se diría el día de hoy. El conjunto de estas ideas nos dan a entender que el orden social que existía en el mundo del quijote era casi como esta ahora, si quieres ser rico tienes que ir a las instituciones mas poderosas, pero igual si no se esfuerza y tiene suerte, no se lograría nada.

    1.10 La locura como expresión del idealismo y el bien individual en el Quijote.

    En los capítulos VIII y XX de la primera parte se muestran dos de los diversos sucesos que demuestran la locura de don Quijote, como son el combate contra los frailes de San Benito y la arremetida contra los molinos de viento. En el primero lucha por una dama que cree ver raptada por “gente endiablada y descomunal”, a la que libera sin reparar en los riesgos que cree enfrentar, por servir los ideales de la caballería. Los molinos de viento han pasado a ser símbolos universales del idealismo exagerado e irracional. Se aplican hoy día a todos los idealistas que inventan enemigos irreales y persisten en tal lucha a toda costa. Pero en ambos casos la generosidad del caballero andante es el motivo psicológico que mueve a don Quijote. Puede equivocarse, pero es el primer combatiente por los ideales y el defensor de los débiles. El Quijote hace posible a través de su imaginación pudo hacer realidad sus ideales aun que no sean comprendidos por el resto de la gente que lo ve como un loco, pero a él no le importa.

    2.1 El estoicismo y la nobleza

    Primero hay que entender que es estoicismo "De todas las cosas del mundo, unas dependen de nosotros y otras no. Dependen de nosotros nuestros juicios y opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones y aversiones: es decir, todos nuestros actos" (Epicteto, Máximas 2). O sea que si llevamos esto a lo que era el Quijote, serian sus sueños o locuras, que hacían que él fuera los que quería sin importar lo que pensaran los demás, en si era todo lo que sentía en su interior. La nobleza del Quijote iba muy unida a sus sueños, ya era ser caballero, y como tal, siempre estaba listo para defender a los inocentes, al gran amor que sentía por Dulcinea y lo caballeroso y gentil que era con toda persona, amenos claro que viera a través de sus ojos algo distinto.

    2.2 Igualdad ante la muerte

    La muerte la fría , tan inerte y a la vez injusta, pero sobre todo pareja, que todos los han dado vida en algún momento tendrán que devolverla, algunos antes otros después pero al final a todos les llega la hora. Solo si se tiene fe en algo que podría alterar esta realidad, uno cree que se altera. La muerte es quizás el único acto de todos los que viven que da igualdad al no fijarse, en la edad, si es rico o pobre, cura o satánico, bueno o mal, honesto o deshonesto. La innombrable, que la mayoría de las personas (si no son todas) piensan en ella con miedo o inquietud en algún momento de sus vidas, pero la persona que hace que sea centro de su existencia no logra vivir plenamente, disfrutándola, aprendiendo de ella, y sintiendo todos los sentimientos que todo humano necesita vivir o se convierte en un muerto con pulso.

    2.5 De los demás locos

    En nuestra sociedad es muy común que cuando alguien está loco sea abandonado por su familia, amigos, etc. Las causas no están claras, pero puede que sea discriminación, miedo o intolerancia, pero lo que es seguro es que muchas veces a uno le entra la duda quien es realmente el que está loco.

    Estar loco es, más que nada, una virtud de la cual pocos son posesores. Se agarraran de una nube y escaparse al primer planeta que encuentran y, sin siquiera darse cuenta, se salvan de tantas cosas que dejaron en este mundo, como las responsabilidades, estudio, de someterse a las ridículas normas y leyes de la sociedad, de todo este mundo y sus tonterías.

    Es el hombre “sano” quien ha comenzado guerras, dado muerte a personas inocentes, destruido la naturaleza, quien discrimina al resto por estupideces. En cambio, el hombre “loco” es el que mira la luna, el que vive y deja vivir, el que hace lo que le da la gana, actúa por instinto y es psicológicamente libre, no así físicamente puesto que son encerrados, por ejemplo, en manicomios y hospitales. Al tener esta libertad espiritual, es posible que sean más felices que cualquier persona “sana”.

    Si todos tuviéramos un poquito de locura nos olvidaríamos de las pequeñas grandes cosas, que son las que son las causantes de nuestros problemas, represiones y depresiones. Esto conllevaría a un mundo con más sentimientos, ideales, más libres y, por ende, más feliz.

    En conclusión, al parecer son más cuerdos los “locos” que los “sanos” que todo lo saben.

    3.5 Realiza un poema de Dulcinea a Don Quijote (suponiendo que Ella lo amaba)

    Pasan los días, las horas, los minutos

    y yo estoy aquí, sin saber nada de ti.

    Tanto triunfo y honra en mi honor

    no es buena forma de demostrarme tu amor.

    No aguanto más mi soledad

    Necesito tenerte a mi lado

    Por lo más que quieras en este mundo

    ¡Dejad las armaduras y venid a mis brazos!

    Viendo muy lejano tu regreso

    lágrimas caen de mis ojos

    el tiempo pasa y a pesar de eso

    te sigo queriendo.