Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes

Siglo de Oro de la literatura española. Novela renacentista. Caballerías. Argumento. Personajes

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Don Quijote de

la Mancha

(De Cervantes)

- Indice :

I.- PARTE :

- Prologo

· Espacio

· Tiempo

· Historia

· Estructura Externa

· Final

· Temas Secundarios

· Personajes

· Lengua

· Autor y Narrador

· Bibliografía

- Primera Salida (Capítulos desde el I al VI)

· Cap. I

· Cap. II

· Cap. III

· Cap. IV

· Cap. V

· Cap. VI

- Segunda Salida (Capítulos desde el VII al LII)

· 1º Parte (Cap. VII - VIII)

· 2º Parte (Cap. IX - XIV)

· 3º Parte (Cap. XV - XXVII)

· 4º Parte (Cap. XXVII - LII)

- PROLOGO:

- En este prólogo esta destinado para todos los lectores, Cervantes nos explica de forma generalizada la conversación que tuvo con su amigo acerca de cómo podría escribir la presentación de este prologo, ya en un momento dado, se sentía poco inspirado. Su amigo le ayuda con una serie de normas o requisitos establecidos, tanto para su novela como para el prólogo inicial, en el caso del prólogo, escribe un par de sonetos.

También Cervantes se burla de figuras tan destacadas como Aristóteles, Platón y en general de todos los filósofos, puesto que dice que todos los libros están llenos de acotaciones suyas en los márgenes. También se burla de Lope de Vega por la misma razón, es decir, porque introduce al inicio de sus libros sonetos, epigramas y elogios.

- La intención de Cervantes con esta novela es criticar los libros de caballerías, ya que los muestra como la causa de la locura de Don Quijote y también esta novela tiene un fin entretenido para sus lectores.

- Tiempo:

- Histórico-contemporáneo de la narración : anacronismo intencional

- Escrita en 1595.

- Espacio:

- Realista. Itinerante sedentario (Topografía y sedentarismo)

- Historia:

- Eje argumental - N. Intercaladas (Primera parte)

- Estructura Externa:

- Su estructura dramática:

  • Aproximación a la realidad desde un enfoque caballeresco, con mayor o menor grado de confusión.

  • Confrontación, más o menos violenta.

  • Desenlace, en diversos grados de fracaso.

  • Recurso a los encantadores para salvaguardar el ideal caballeresco.

  • -Este patrón se emplea en la práctica de las aventuras caballerescas protagonizadas por Don Quijote, se someten a una cuidada variación que diversifica los episodios: don Quijote confunde la realidad a veces (molinos), pero otras se le da de forma falseada (Clavileño) o a veces siendo verídica, parece irreal (Maese Pedro).

    -La confrontación cambia muchísimo en sus términos: por la fuerza (vizcaíno), mental (cueva de Montesinos) o intelectual (cabeza encantada); el desenlace suele acabar en descalabro (rebaños), pero también cabe el éxito (disciplinantes).

    - Final:

    - Abierto/ Cerrado

    - Temas Secundarios:

    - El amor, la nobleza, la justicia, el humor.

    - Personajes:

    - Los personajes nacen y viven en absoluta libertad:

    a) No tienen nombres fijos (Quijana, Quejana, Quijada, Quijote).

    b) Pueden decidir lo que quieren ser (Quijote).

    c) Inventan a los demás (Dulcinea).

    d) No tienen pasado, ni ataduras que los condicionen o predeterminen.

    e) Son incluso dueños de su propia realidad, pues pueden crearla al definirla

    - Lengua:

    - La decoración Lingüística.

    - Y el dialogo como medio (diálogo central entre Don Quijote y Sancho, con finalidad paródica).

    - Autor y Narrador:

    - La historia es relatada por un narrador omnisciente, pero no ha sido testigo de los hechos que narra, sino que reelabora la historia a partir de diversas fuentes orales y escritas. La más importante es la de Cide Mamete Benengeli.

    - Bibliografía:

    - EDICIÓN: Edicomunicacion , S.A.

    - PRIMERA SALIDA:

    Cap. I

    - Esta historia comienza narrándonos la vida de un hidalgo que rozaba la edad de los cincuenta años, flaco y de complexión regia, con el sobrenombre de Quijada. Que trabajaba en una hacienda, cerca de la Mancha, aunque se encontraba en una situación estable económicamente; con el dinero que ahorraba se compró una serie de libros de caballerías (entre ellos el Amadis de Gaula) porque le fascinaba este tipo de literatura épica. Pero al leerse todos los libros de caballerías acabó perdiendo el juicio. Tras este cambio, decide hacerse caballero andante, aunque para eso necesitaba un nombre propio de un caballero, por ello se pone el nombre Don Quijote de la Mancha como referencia a su nombre anterior y de forma seguida: el caballero de la triste figura. Después decide retocar el nombre de algunos elementos que suelen acompañar a las novelas épicas, como el de su caballo (Rocinante) y el de una labradora del cual estuvo enamorado anteriormente como su amada (Dulcinea del Toboso).

    Cap. II

    - Durante su primera salida se da cuenta de que no ha sido nombrado caballero y que según la ley de caballería no podía armarse como caballero. Mientras se planteaba todo eso, cerca del campo de Montiel, se encuentra una venta, pero el acaba creyendo que es un castillo, y que allí le nombrarán caballero. Y en la entrada se encuentra con unas mozas que las confunde por doncellas y un ventero por el rey del castillo. Cuando todos ellos se dan cuenta de su locura, deciden seguirle la corriente, aprovechándose un poco de él.

    Cap. III

    - Cuando Don Quijote le pide al ventero que le nombre caballero, éste cansado de sus tonterías se lo promete para la mañana siguiente si se marcha a pasar la noche en vela orando en el corral (ya que falta la capilla). Mientras vela sus armas, llega un hombre de dar de beber a los caballos y retira las armas del pozo para sacar el agua, tras esto, Don Quijote se enfurece y le pega con la lanza en la cabeza; al contemplar el ventero esta escena, decide calmar a las gentes, que estaban a punto de arremeter contra el hidalgo a base de pedradas y al fin decide hacer la dichosa ceremonia de nombramiento para Don Quijote, que tantos quebraderos de cabeza le estaban dando. Al día siguiente es armado caballero, pero el ventero le dice (cuando el hidalgo no le paga su estancia en la venta) que un caballero andante no puede ir a ningún sitio si no es llevándose consigo algo de dinero y un escudero que le acompañe, cuando él este mal herido.

    Cap. IV

    - En este capitulo Don Quijote vuelve a su pueblo a por comida, dinero y un escudero. Antes de llegar, cerca de un bosque próximo, oye a un muchacho que está gritando. Y descubre que el hombre que lo azota, es su amo y la razón era porque cada día el joven perdía una oveja de su rebaño. Por ello, Don Quijote intenta convencer al amo de que le perdone su deuda, o sino se enfrentaría con él envuelto en cólera. Pero cuando Don Quijote se va de allí contento de su acción de valentía, de nada le sirvió ya que el amo siguió azotando al joven y mucho más fuerte que antes.

    Después, el hidalgo se encuentra con unos mercaderes, los cuales, cree el que son caballeros y les dice a voces cualidades de su amada Dulcinea de Toboso. Pero uno de los mercaderes al darse cuenta de su locura, se ríe de él, y cuestiona la belleza de su amada. Tras esto, Don Quijote se enfada y arremete con contra el mercader pero Rocinante resbala y cae, y en ese momento, cuando se encontraba en el suelo un mozo empieza a pegarle.

    Cap. V

    - En este capítulo un labrador que pasaba por allí se da cuenta de que esta mal herido y le recoge y se da cuenta de que es su vecino Don Quijano. Mientras le lleva a su casa; le pregunta como esta y Don Quijote le confunde con un tal marqués de Mantua (otro personaje de las novelas de caballerías).

    En su casa están esperándole amigos muy queridos como el cura, el barbero, su sobrina y ama, las cuales se quejan de su locura. Después de traerle el labrador, lo llevan dentro y le curan mientras duerme.

    - SEGUNDA SALIDA:

    + Primera Parte:

    Cap. VI

    - En este capítulo, el barbero, el cura y las dos mujeres aprovechan que esta dormido para quemar los libros de caballerías, a los cuales responsabilizan del estado de locura de Don Quijote. Aunque la mayoría de ellos son quemados en el corral, unos pocos se quedan en manos del cura y del barbero, para poder disfrutar ellos, de algunas de estas novelas de gran riqueza cultural.

    Cap. VII

    - Don Quijote mientras duerme cree que sigue luchando con alguien, por ello, cuando se despierta algo alborotado, sus amigos le tranquilizan para recostarle y después le dan de comer. Cuando Don Quijote se despierta va al cuarto de los libros, pero no encuentra ninguna de sus novelas. El ama y su sobrina, que estaban presentes en ese momento, le dicen que no saben nada del estante de los libros y que en realidad había sido un mago, aunque en realidad habían sido el cura y el barbero quienes tapiaron la estantería, pero de todos modos, el hidalgo se lo creyó. Así estuvo un par de días, sin ganas de hacer nada hasta que se encontró uno de sus vecinos, un labrador que se llamaba Sancho Panza, al que nombró como escudero a cambio de una ínsula. Y una noche se marchan y se dirigen a los campos de Montiel, sin que nadie se diese cuenta.

    Cap. VIII

    - Sancho Panza se da cuenta de la locura de Don Quijote, cuando presencia una serie de acontecimientos que se lo confirman, como cuando el hidalgo ataca contra unos molinos creyendo que son gigantes; al arremeter contra ellos, tanto él como rocinante quedan malheridos. Y días después se topan con una comitiva (de monjes) que acompaña a una dama vizcaína y Don Quijote creyó que la dama iba forzada en contra de su voluntad; y al intenta liberarla, entra en batalla con el mozo vizcaíno que dirigía el carruaje, aunque tanto el hidalgo como Sancho acaban muy mal parados en esta situación.

    Cap. IX

    - El autor nos explica la parte pendiente de la lucha del hidalgo con el Vizcaíno, y también nos explica como Don Quijote le perdonó la vida gracias a las mujeres que se lo pidieron. Pero este acto lo hizo con una condición, que ambos fuesen a ver a Dulcinea del Toboso para mostrarle sus respetos.

    Cap. X

    - En este capítulo no se produce ninguna aventura, ya que se limitan a hablar el hidalgo y el escudero de los ideales de la caballería y de las cosas que deben saber los escuderos acerca de las vidas que llevan sus amos.

    Pero durante esa noche, Sancho se levantó a causa de los golpes que le causaron los acompañantes de los monjes, y después de que Sancho presenciase esta intensa lucha de Don Quijote le pidió la ínsula que le prometió, pero el hidalgo le respondió que en esa lucha no podía ganar esa ínsula, ya que las ínsulas debían ganarse en otras aventuras. Después se curaron de sus heridas con un bálsamo, y más tarde comieron, no sin antes jurar su venganza como el Marqués de Mantua, luego se fueron a dormir al aire libre con unos cabreros.

    + Segunda Parte:

    Cap. XI

    - Don Quijote y Sancho cenaron con los cabreros, con quienes pasaron la noche, y el hidalgo les contó todo acerca de sus últimas “aventuras” y las razones de su situación como caballero andante. Y en ese momento, vino otro cabrero, que comenzó a tocar música durante la cena, al terminar la canción el cabrero le curó la oreja a Don Quijote y allí se quedaron de nuevo a pasar la noche.

    Cap. XII

    - Cuando se disponían a descansar, llego al lugar Pedro, que traía noticias del pueblo. Contó que Grisóstomo, hombre de buena familia, estudiante de Astronomía en Salamanca había muerto a causa del amor que tenia a Marcela, la hija de Guillermo el Rico. Tras terminar de contar lo sucedido, volvieron a dormirse.

    Cap. XIII

    - Ya por la mañana se marcharon para presenciar el famoso entierro de Grisóstomo y se encontraron a otras personas que también iban, uno de los cuales se llamaba Vivaldo. Don Quijote le contó las razones de su situación actual como caballero andante, y tras llegar al entierro, el amigo del difunto quemaba unos papeles, y que eran la última voluntad del muerto. Vivaldo le dijo que le diera unos cuantos, y en el último papel; que había sido escrito Grisóstomo, había escrita una canción desesperada, la cual se leyó en voz alta.

    Cap. XIV

    - En este capítulo se lee la canción de Grisóstomo y algunos llegan a la conclusión de que pone en duda la honestidad de Marcela, pero Ambrosio, amigo de Grisóstomo explica que no tienen por que creer eso, que seguramente esas palabras eran consecuencia de los celos y por la separación entre ambos. Y Marcela, les explicó q todos los presentes que no era su culpa, que ella le había desengañado y no le había mentido.

    + Tercera Parte:

    Cap. XV

    - Don Quijote algo desconcertado, le dice a Sancho que esos hombres que se encontraban cerca de ellos, no eran de una estirpe de caballeros, con lo que decide encomendar este trabajo a su escudero para que el defienda lo sucedido. Sancho, sin embargo, intenta hacerle entrar en razón, diciéndole que eran veinte hombres los que se encontraban allí en ese momento, pero Don Quijote no le hace caso de sus advertencias y decide atacar de todos modos, pero en compañía de Sancho, los sangüeses, al ver que solo eran dos, deciden acorralarles y molerles a palos.

    Cuando Don Quijote y Sancho van en busca de la joven Marcela, ésta se les pierde por el camino; pero en ese momento llegan a un valle, donde Rocinante se escapa detrás de unas yeguas que le responden no de muy buen modo. Los dueños al darse cuenta de lo que intentaba hacer Rocinante con sus yeguas, le tiran piedras. Al presenciar esta situación Don Quijote y Sancho; van directamente a defenderle, pero desgraciadamente son también apedreados por los dueños. Con lo que, Don Quijote queda mal herido y no puede subirse a su caballo porque también se encontraba en la misma situación y se monta en el jumento de Sancho, hasta que finalmente llegan a una venta, pasan un momento a descansar un poco.

    Cap. XVI

    - Cuando entran en la venta, Maritornes, la mujer del ventero y su hija curan a Don Quijote de sus heridas, y le aloja en una de sus habitaciones. En ese momento, Sancho comienza a sentirse confuso y comienza a tener síntomas parecidos a los de la locura de su amo, y de sus golpes.

    En la venta, también se encontraba un arriero que concertó una cita con la asturiana Maritornes para poder verse esa noche. Aunque Don Quijote creyendo que es la doncella del castillo que viene a pasar la noche con él, le entretiene con sus excusas y le explica que él únicamente se debe a su amada Dulcinea, y no a ninguna otra mujer, pero la asturiana, en un intento desesperado, por quitarse de encima al hidalgo, que forcejeaba con ella, le dio un puñetazo en la boca. Cuando el ventero se despierta con tal ruido, la joven Maritornes asustada se mete en la cama de Sancho, para evitar que la pille en esa situación. Pero en ese instante, Sancho, totalmente desconcertado y dormido empieza a arremeter contra ese “bulto” que le estaba molestando, entonces el ventero y el arriero (que dejó a Don Quijote en aquel momento) escuchan una serie de gritos que los llevan hacia el cuarto donde se encontraba alojado Sancho, y comienza una situación muy embarazosa, ya que tanto el ventero como el arriero, sabían que podría ser una de las aventuras esporádicas de la joven Maritornes (aunque en ese momento no era así). Más tarde llego el cuadrillero de la Santa hermandad vieja de Toledo, que se alojaba también allí, y puso orden.

    Cap. XVII

    - Después de aquella situación embarazosa, a la mañana siguiente, Don Quijote y Sancho comentan todo lo que ocurrió en el castillo, y llegan a la conclusión de que está encantado y de que también iban a ser atacados por unos moros y un Gigante. Mas tarde aparece el cuadrillero Santa hermandad vieja de Toledo, y le pregunta a Don Quijote cómo se encuentra, pero Don Quijote le responde de mal modo (porque cree que se estaba burlando de él), y comienza un altercado violento entre ellos.

    Después del la violenta situación, los dueños de la venta le hicieron un bálsamo a Don Quijote y Sancho, y luego se lo toman, mas tarde deciden marcharse sin pagar y el ventero decide vengarse intentando cobrar a Sancho por el alquiler de la venta, éste al negarse a pagar, el ventero junto a unos cuantos amigos y vecino que se encontraban en ese momento en la venta, le hacen pagar su deuda amenazándole y maltratándole.

    Tras esto, cuando se marcha Sancho con su amo, se olvida de las alforjas y se las queda el ventero.

    Cap. XVIII

    - Ambos se encuentran dos nubes de polvo, y Don Quijote las confunde con dos ejércitos. Con lo que enviste al ejército de ovejas y cabras, al presenciar los dueños esta escena, lo apedrean.

    Después de haber sido apedreado, Don Quijote se toma el bálsamo para recuperarse, luego cuando deciden ir a comprar algo de comida, pero Sancho se da cuenta que le faltan las alforjas, al no poder pagar ningún alimento, por falta de dinero deciden irse a algún sitio para dormir, hasta que consigan el modo de arreglar su problema.

    Cap. XIX

    - Durante su camino, se topan con una hilera de luces, que en realidad eran personas que celebraban un funeral, de un caballero que murió en Baeza; se disponían a llevar al difunto hacia Segovia, pero en ese momento Don Quijote y Sancho que se les acercan, sino antes atacando a los encapuchados de modo irracional.

    Después de este suceso, Don Quijote se tranquiliza y les pide que le informen acerca de la identidad del difunto al cual, tiene que vengar su honra; un joven bachiller, Alonso López, le responde todas las cuestiones que tenía Don Quijote acerca del difunto. Mientras ambos seguían con su particular conversación, Sancho robaba su comida, cuando ambos se despiden, éste les dice a los encapuchados, que cualquier persona que pregunta por lo que había ocurrido antes, que ellos se encargasen de decir que todo ese alboroto había sido gracias al caballero andante Don Quijote “el caballero de la triste figura”.

    Después de marcharse el carro, Don Quijote y él se disponen a comer, hasta que empiezan a tener sed, y al no tener agua, se van a buscarla en medio del pardo, durante la oscuridad de la noche.

    Cap. XX

    - Mientras se disponen a buscar agua, en ese momento escuchan ruido extraño, cuando Don Quijote se dirige para ver que es, Sancho se lo trata de impedir porque el miedo le asomaba por todo su cuerpo; aún así, Sancho no logra convencer a su amo. Mientras ata las pezuñas de Rocinante, se quedan esperando, hasta que en ese momento, Sancho le cuenta la historia de Lope Ruiz y la pastora Torralba a cámara lenta. Aunque de todos modos, Don Quijote se marcha en busca del ruido, que terminó por ser el ruido de un batán, esta situación empieza parecerle graciosa a Sancho y se ríe, aunque a Don Quijote no le pareció del mismo modo y acaba por terminar enfadándose y pagándolo con el pobre Sancho dándole un lanzazo. Y el hidalgo le responde después del supuesto ataque diciéndole que u caballero y un escudero no deberían hablar tanto.

    Cap. XXI

    - Cuando se disponen a pasar la noche en la casa dónde vive el batán, pero Don Quijote no esta muy dispuesto a pasar la noche allí. Pero esta situación se les pasa, cuando ven a alguien con algo brillante en la cabeza; en ese momento, Don Quijote cree que es un yelmo de Mambrino, con el que le nombraron caballero, pero en realidad parecía ser la bacía (o un bote) de afeitar que llevaba la otra persona puesto en la cabeza para protegerse de la lluvia.

    Aunque, Don Quijote le enviste y el barbero se cae del asno en el que iba montado y se huye corriendo, olvidándose del bote de afeitar con el que se protegía de la lluvia.

    Entonces, Sancho aprovechando ese momento, cambia las alforjas de su asno por las del jumento del barbero, y le comenta a su amo que si ya no era hora de servir a algún rey de gran talante, pero Don Quijote le responde, que aun no es el momento de hacer méritos, que esa oportunidad, la hará cuando sea famoso.

    Cap. XXII

    - En este capítulo Don Quijote se acerca a doce hombres que se encontraban encadenados, en ese momento pregunta a los guardas que hacia dónde se los llevaban. Uno de ellos responde diciendo que son Galeotes para el rey, presos por delinquir. El hidalgo al saber esto, decide preguntarles uno a uno los delitos que cometieron, y uno de ellos le responde que por robar un cesto con ropas, otro por confesarse hurtador de bestias, y así prosiguieron hasta que llegar al más peligroso, que se llamaba Ginés de Pasamonte, el cual les ordena que le suelten, pero como Don Quijote y Sancho no querían meterse por medio, hasta el preso arremete contra ellos. Entonces el hidalgo le libera a este preso junto a los otros, con una condición, que se marchasen a la ciudad de Toboso, para mostrarles sus respetos a Dulcinea del Toboso, pero los presos se niegan a cumplir tal condición, que esto desata la ira de Don Quijote y comienza a insultarles, y como Gines no se tomó nada bien la ofensa del hidalgo, le tiran piedras a él y a Sancho, y les roban todo lo que tenían.

    Cap. XXIII

    - Sancho intenta convencer a Don Quijote, para que ambos se marchasen porque iba a venir pronto la Sta. Hermandad, tras llegar a las colinas donde también se encontraba Ginés, éste se da cuenta de su presencia, y aprovecha para robarle el jumento a Sancho, mientras permanecen dormidos. Después de estar descansados, ambos retoman su camino y se encuentran una maleta, un cojín con ropas, un libro de poesía y escudos de oro. Al desconocer quien es el propietario de la maleta, Don Quijote decide ir en su busca. Hasta que ven lejos a un tipo en calzoncillos que saltaba por el monte, mientras iban persiguiéndole, se encontraron con la mula muerta y a un pastor con las ovejas que les explica quién era ese hombre. Cuando se disponían a buscarlo, el contarle comenzó a contarle todo lo que sabia acerca de ese hombre, cuando terminó de contar todo esto, apareció ese hombre al que tanto buscaban.

    Cap. XXIV

    - Uno de los hombres que estaba loco se llamaba Cardenio, y comienza presentándose contándoles su historia, hasta que Don Quijote le interrumpe, asemejando su historia acerca de la obra del Amadís de Gaula.

    Pero esta falta de educación le molesta tanto a Cardenio que comienza a ofender con blasfemias a Don Quijote, pero la situación empeora cuando a éste hombre le da un ataque de locura y lo paga maltratando a Don Quijote y al escudero.

    Una vez que terminan la dichosa pelea, el hidalgo y Sancho vuelven a buscarlo para que les cuente el final de la historia.

    Cap. XXV

    - Cuando se disponen a buscar a Cardenio, Sancho pregunta al hidalgo porqué se dirigen a esos lugares, Don Quijote le responde diciendo que pretende imitar los mismos pasos, que en la obra Amadís de Gaula poniéndose en penitencia ante su amada, y Sancho le responde no tiene que hacerlo que ya no ha sido rechazado por su amada, aunque finalmente, Don Quijote decide escribirle una carta para saber la opinión de la amada.

    Mientras le escribe la carta, lo hace en el libro de poesía de Cardenio, Sancho sigue estando bastante confundido acerca de la identidad de Dulcinea ya que nunca la ha visto en persona para verificar la autenticidad de las palabras del hidalgo. En ese momento, Don Quijote decide contarle la verdad acerca de Dulcinea y de su nombre verdadero que es Aldonza Lorenzo. Al saber esto, Sancho se pone en camino.

    Cap. XXVI

    - Cuando Sancho se dispone a marchar al pueblo de Toboso, se topa en la venta en la cual le propinaron una paliza el cura y el barbero, éstos deseosos de saber que es del señor Quijana, Sancho les cuenta todo acerca de su amo.

    Cuando Sancho le pide al cura que le transcriba la carta para Dulcinea, se da cuenta de que el libro que contenía la carta se lo quedó Don Quijote, por ello, el cura y el barbero deciden marchar con Sancho hacia donde se encuentra el hidalgo para sacarlo de su penitencia, e idean un plan, que consistía sencillamente en hacer creer a Don Quijote, mediante una “farsa”, (con el cura vestido de mujer y el barbero de escudero) que necesitan su ayuda, para que le vengue al supuesto escudero, de una afrenta que tiene con un gigante.

    Cap. XXVII

    - Pero antes de llevar a cabo el plan, Sancho les avisa al cura y al barbero las "hazañas" de hizo su amo, aunque en ese momento el cura se plantea el hecho de vestirse de mujer y prefiere que sea el barbero quien se encarge de esa tarea. Cuando llegan a las colinas, Sancho va a buscar a Don Quijote, y mientras el cura y el barbero oyen lamentarse a Cardenio detrás de unos matorrales, cuando el cura va a consolarlo, Cardenio le cuenta la segunda parte de su vida; en la que Fernandisco, le mandó con su padre a recoger el dinero de los caballos, para que él se quedase al lado de Luscinda. Tras la vuelta de Cardenio a su pueblo, asiste atónito a la boda entre Luscinda y Fernandisco; cuando presencia la escena de los novios viendo como ésta se desmaya cuando dice acepta como esposo a Fernandisco.

    + Cuarta Parte:

    Cap. XXVIII

    - Mientras el cura consolaba a Cardenio, escucharon la voz de una muchacha que estaba en peligro. La muchacha va vestida de labrador, intentaba escapar de tres hombres la estaban mirando, pero como tenía los pies descalzos no podía dar más de tres pasos sin antes de caer de nuevo al suelo. El cura la socorre, ayudándola a levantarse, cuando se da cuenta de que una de las mujeres más hermosa que jamás haya visto. La muchacha se pone empezó a llorar y éste, intenta convencerla para que le cuente que le ocurría. La hermosa dama comienza contando su historia, diciendo su nombre, Dorotea, que vivía en Andalucía, y era de padres adinerados, entre ellos, su padre tenía un amigo noble que era el Duque Ricardo. Y el hijo de éste, Fernandisco, la pretendía, hasta que éste entró una noche en su casa para pedirle su mano, y ella acepto. Hasta que un tiempo después la abandono, y más tarde se enteró de que se había casado con una tal Luscinda. Cuando supo la noticia, se dispuso a buscar a Fernandisco a la ciudad con su sirviente, algunas personas le dijeron que él se había casado, pero durante la ceremonia nupcial, tras el desmayo de Luscinda al aceptar a Fernadisco por esposo, les dio tiempo a los invitados a encontrar una daga y una carta en la que explicaba que la causa de su suicidio (que no llegó a realizarse), era que ya estaba desposada con Cardenio, y que se casaba con Fernandisco para no hacer el feo a sus padres.

    Entonces se enteró de que la buscaban y se fue al monte con su criado pero lo dejó.

    Cap. XXIX

    - En ese momento, Cardenio se dirige a Dorotea, que a ella y a su padre los conocía de antes y se presenta ante ella para descubrir lo sucedido, y deciden marcharse a buscar a Fernandisco.

    El cura y el barbero les cuentan a los jóvenes su plan para sacar a Don Quijote de su penitencia, con lo que Dorotea se presta voluntaria para ayudarles. Después llega Sancho y les comunica el paradero de hidalgo, llevándoles donde ésta.

    Cap. XXX

    - Dorotea engaña a Don Quijote, diciéndole que es la reina Micomicona de Etiopía y que su padre era profeta, ella su padre le aviso de que un gigante atacara su pueblo, y que se dirigiese a España en busca de un caballero.

    Cap. XXXI

    - Don Quijote pensando que había llegado la carta a Dulcinea le pregunta a Sancho por su reacción, aunque éste no consiguió traer la carta a su destino, le engaña afirmando de que así ha sido. Y mientras comentan esto por el camino, se vuelven a encontrar con Ginesillo Pasamontaña y se encargan de él, recuperando así el rucio de Sancho. Cuando paran en una fuente a comer y por el camino viene Andrés, el joven de quince años al cual le había “ayudado” en la afrenta con su amo, y éste le contó lo que ocurrió depués nada mas irse él, aunque Don Quijote o le presta demasiada atención es aquel momento ya que tenía algo pendiente que hacer, que después de vencer al gigante le vengaría definitivamente.

    Cap. XXXII

    - Cuando legan a la famosa venta de Maritornes, Don Quijote viene directamente a alojarse en una de las habitaciones y a dormir. Mientras los demás comían, y se ponen a hablar acerca de los libros de caballería, así mismo, el ventero sacó unos cuentos que tenía guardados, pero el cura tenía la necesidad de quemarlos, aunque finalmente Cardenio se pone a leer una de las novelas.

    Cap. XXXIII

    - La novela trataba de dos amigos que vivían en Toscano, Anselmo y Lotario. Uno de ellos, Anselmo estaba prometido a Camila, que era una hermosa mujer. Pero esta situación no a todos es gustaba, como a Lotario, que sin más dilaciones, dejó de ir a casa de su amigo Anselmo y éste se ofende.

    Aunque días más tarde, Anselmo le dice a Lotario, que como no está seguro de si ha hecho una buena elección con Camila, decide probarla, y quiere que su amigo le ayude a finjir un posible idilio con ella. Lotario, en un principio se niega y le contesta a su amigo que eso le haría perder la honra a él y a ella. A pesar de lo la conversación que mantuvieron, decidieron seguir adelante, y al día siguiente Lotario va a comer a casa de Anselmo y de ella, y éste les deja solos. Y desgraciadamente, Lotario cae profundamente enamorado de ella.

    Cap. XXXIV

    - Lotario finge estar enamorado de una chica del pueblo, que se trataba de la criada de Leonela, la cual invitó al chico un día a su casa; entonces Lotario le ve entrar y piensa que el amante de Leonela es otro amante de Camila.

    Cuando éste se esconde en un armario para sorprender a Camila, mientras ella hablaba con Leonela, salió él del armario de forma precipitada, y ésto provoca el desmayo de ella.

    Cap. XXXV

    - No quedo mucho por terminar de leer la novela cuando Sancho sale de la habitación afirmando que Don Quijote estaba luchando contra el gigante, cuando entra el ventero en ese momento y se sorprende cuando ve que el hidalgo, lo que estaba haciendo en verdad era rajar los cueros de vino tinto, y el ventero enfurecido se abalanza sobre él, hasta Cardenio y el cura se lo quitan de encima y el barbero intenta despertar al hidalgo con un cubo de agua fría.

    Mientras tanto busca la cabeza del gigante y Cardenio termina la historia.

    Cap. XXXVI

    - En ese momento, llegaron a la venta unos hombres con una señora. El que la acompañaba era Fernandisco.

    Después de haber intercambiado las parejas, quedan como tenía que ser; Luscilda con Cardenio y Dorotea con Fernandisco.

    Cap. XXXVII

    - Todos disfrutan de su felicidad menos Sancho, ya que ha descubierto que Micomicona es Dorotea, y a causa de eso quedaría sin la ínsula, pero luego, todos se ponen de acuerdo y siguen la corriente a Don Quijote. Mientras tanto, en la venta llegaron un cautivo y una mora., que se llamaba Zoraida, aunque ella se hacía llamar María.

    Después de esta presentación todos se disponen a cenar y Don Quijote da un discurso de las armas y las letras, en el cual defendía las armas.

    Cap. XXXVIII

    - En este capítulo Don Quijote sigue contando su discurso, más tarde el cautivo empieza a contar su vida.

    Cap. XXXIX

    - Según la historia que cuenta el cautivo; el era hijo de un rey que se había repartido su herencia, con él con sus otros dos hermanos, para que uno de ellos fuera mercader, otro estudiante y otro sirviera a el rey. El cautivo servía a un rey, era soldado y estuvo cautivo de los turcos.

    Cap. XL

    - El cautivo les cuenta que al ser capitán, le encerraron con los que consideraban buena gente y compartió celda con Cervantes.

    Unos días durante su estancia en la prisión, el se encontraba en el patio con los demás presos cristianos, salió por una ventana del patio que daba a la casa de un musulmán rico, que algunas veces les tiraba a veces una caña con un pañuelo atado, solamente se dejaba coger cuando el cautivo, se acercaba. Cuando cogió el pañuelo descubrió dinero y una carta escrita en árabe, la cual fue traducida por un cristiano y le dijo que era de una mujer musulmana conversa que quería convertirse al cristianismo para así poder irse con Viedma (el cautivo) a España.

    La mujer musulmana que se llamaba Zaraida, siguió mandándoles dinero hasta que ideasen un plan para fugarse, decidieron comprar un barco con el dinero que ésta les proporcionaba.

    Cap. XLI

    - En este capítulo transcurre su huída, hasta que el padre de Zaraida se despierta y tienen que dejarle en el primer puerto en el que pararon; mientras seguían su rumbo, tuvieron la mala suerte de toparse con unos corsarios franceses que les atracaron y robaron. Aunque, finalmente les perdonaron la vida, no tuvieron mas remedio que marcharse en un bote en malas condiciones que los piratas les habían dejado, pero a pesar de su “suerte”, aún tenían en sus manos cuarenta escudos que conservaba Zaraida.

    Cuando llegan al fin, a España se encontraron con el hermano de uno de los cristianos que venían en el bote, allí compraron un rucio que llevaron hasta que llegasen a la venta.

    Cap. XLII

    - En este capítulo transcurre con la llegada el "oidor" en la venta, éste se llamaba Pedro de Viedma, que venía acompañado de su hija; cuando se dan cuenta de que hay poco espacio en la venta, intentan apañárselas como pueden para encontrase cómodos.

    Las mujeres que permanecían allí, se marcharon a sus aposentos y los hombres se disponen a cenar, cuando en ese momento el cura le cuenta a Pedro de Viedma que tenía un amigo suyo que también se apellidaba Viedma y cuyo padre tenía tres hijos, contándole del mismo modo, la historia del cautivo.

    Cuando el cura terminó de contar la historia, Pedro de Viedma comenzó a conmoverse, porque sabía que esa era la historia de lo que le ocurrió a su hermano; y en aquel momento, el cautivo se da cuenta de lo que ocurre y se levanta rápidamente para abrazarse con su hermano, al que tanto tiempo no veía. Más tarde ambos hermanos conmovidos se dirigen hacia sus habitaciones para dormir, dejando así a Don Quijote velando por la seguridad de las damas, hasta que de pronto, llegó un mozo de mulas y se dispone a cantar, en ese momento las muchachas le escuchan y Cardenio le dice a todos, que quien quisiera ver como cantaba el mozo que saliese al patio de la venta.

    Cap. XLIII

    - Dorotea despierta a Clara para que escuche el canto del mozo, pero clara no parece contenta con la idea de ver al mozo que canta, porque éste era su pretendiente Don Luis, y le cuenta la historia de su vida. Dorotea le aconseja que se duerma y que no piense más en el asunto, que ya lo resolverían al día siguiente.

    Mientras tanto, la hija del ventero y Maritornes deciden gastarle una broma a Don Quijote que permanecía de vigilante.

    La hija del ventero, le llama por un ventanuco pequeño y le pide a Don Quijote que le dé su mano, para que Maritornes se la atase a las alforjas del jumento de Sancho y de éstas al cerrojo de la puerta, por lo que queda Don Quijote de pié en la silla de Rocinante sin poderse desprender las alforjas que le mantenían en ese estado incómodo.

    - Entonces llegan cuatro hombres a la venta y uno de los caballos se acerca a Rocinante haciendo que este se mueva de su sitio dejando "colgado" a Don Quijote.

    Cap. XLIV

    - Los cuatro hombres que se encontraban allí eran los criados del amante de Clara (Don Luis), más tarde, llamaron al ventero a golpes en la puerta, porque tenían mucha prisa por dar de comer a sus caballos, ya que tenían que seguir buscando a Don Luis.

    Don Quijote les confunde con una de sus fantasías, diciendo que el sitio donde se encontraban no era una venta sino un castillo, pero en ese momento, el ventero sale muy deprisa al oír gritos de dolor por parte del hidalgo. Con lo que Maritornes desata rápidamente a Don Quijote y le dice para seguirle la corriente que la venta está encantada, y que un mozo cantarín le ha gastado una mala afrenta. Cuando se ponen a buscar al mozo y lo encuentran, los tipos ven que es Don Luis y se lo llevan, para que explique a Fernandisco que es lo que le ocurría con estos hombres y promesa de matrimonio a su hija Clara.

    Mientras Don Luis cuenta su historia, pasaron de largo, unos individuos que estaban hospedados, pero que intentaban marcharse sin pagar, hasta que el ventero sale a por ellos, pero estos le empiezan a golpear alternativamente. Maritornes le pide a Don Quijote que ayude al ventero, pero se dispone a atacar si no es con el consentimiento de la reina Micomicon; Dorotea en ese momento le da el consentimiento para hacerlo, aunque el hidalgo se niega finalmente a pelear, porque no se consideraba partícipe de aquella pelea, pero decide intentar convencerles con un sermón que le paguen al ventero.

    En ese momento llega a la venta el barbero del "yelmo de mambrino" y pide tributo por el hurto de su bacía y la albarda del jumento.

    Cap. XLV

    - Sancho se encara con el barbero y Don Quijote empieza contando una serie de sucesos que no tienen nada que ver, hasta que todos comienzan a discutir. Don Quijote calma a todos y decide que hasta se celebre un juicio queda decidido que el yelmo es yelmo, y que de la albarda no se hará ningún comentario. Finalmente Fernandisco y el cura se hacen cargos de los gastos, pagando al barbero y al ventero.

    Y en ese momento aparecen unos cuadrilleros Sta. Hermandad, iban en busca de un loco que andaba suelto, y cometen un error cuando lo confunden por Don Quijote, que terminan llevándoselo, aunque el cura logra convencerles de que no lo hagan tal cosa, ya que el hidalgo estaba loco y que lo volverían a soltar.

    Cap. XLVI

    - En este capítulo, acerca del caso de Don Luis, Fernandisco decide llevárselo con él a Sevilla acompañados de un criado, mientras que los otros tres tenían el deber de decirle lo que acontece al padre.

    Don Quijote le comunica a Dorotea que es hora de partir y de deshacerse del gigante, pero todos los presentes deciden hartos de la farsa, deciden llevarse a Don Quijote en una jaula utilizando como excusa, que le habían raptado unos demonios encantadores.

    Cap. XLVII

    - Cuando lo meten en la jaula y uno de los presentes intenta calmar a Don Quijote que se sentía confuso y le intenta explicar de un modo razonable que donde se encontraba en ese, mismo momento era en una jaula y no en una nube encantada.

    Cap. XLVIII

    - Todos ellos marcharon con los cuadrilleros seguidos de un carro de bueyes (que pasó por allí y le embaucaron), que llevaban a Don Quijote en la jaula. Detrás iba Sancho con su jumento y sujetando las riendas del caballo del hidalgo, Rocinante; detrás de éste se encontrabas el cura, Fernandisco Dorotea... y todos los demás.

    Pasan por allí unos hombres montados a caballo que pronto les alcanzan y que les preguntan que porqué lo llevan así. El cura le explica al Canónigo (Que era el jefe el resto de caballeros que eran sus sirvientes), que Don Quijote era un loco que se creía un caballero andante, a esto el canónigo responde con un sermón.

    El canónigo prosigue con su discurso sobre los libros de caballería, a lo que el cura añade al tema lo perjudiciales que también resultan los libros de comedias.

    Paran a descansar en un prado y el canónigo se queda con ellos mientras sus sirvientes iban a una venta cercana a por comida.

    Cap. XLVIX

    - Sancho intenta decirle la verdad a Don Quijote, afirmando que ese no es un encantamiento normal y que los tipos que le han secuestrado son el barbero y el cura disfrazados. Pero Don Quijote, sigue con sus propias hipótesis y le dice que eso es lo que los encantadores quieren que piense.

    Aunque Sancho intenta reforzar sus argumentos afirmando que si fuera encantamiento no tendría más ganas de hacer sus necesidades, aunque Don Quijote no le hace el menor caso y sigue respaldándose en su “verdad”, diciendo que se trataba de una nueva modalidad de encantamiento no catalogada que no se encontraban ni en los más modernos libros de caballería.

    Finalmente liberan a Don Quijote de la jaula para que descanse y se ponen todos a comer cuando llegan los sirvientes del Canónigo con la comida.

    Cap. L

    - El Canónigo le pregunta a Don Quijote las razones por las que es caballero y el hidalgo se lo explica. Pero tras mantener esa conversación se ponen a discutir sobre lo que es realidad y ficción y el Canónigo le comenta una larga lista de caballeros errantes algunos falsos, otros verdaderos.

    Cap. LI

    - Un cabrero que pasaba por allí casualmente, les trae una cabra y el Canónigo invita a quedarse a comer con ellos, el hombre lo acepta y seguidamente les cuenta parte su vida.

    Su historia comienza contando que en esas montañas había un rico "labrador de la huerta y los bosques", que tenía una hija tan hermosa que tuvo la gran suerte de ser pretendida por muchos hombres de toda la región.

    Los pretendientes con más posibilidades eran Anselmo, y Eugenio, pero tras la llegada de un hombre que había luchado en la guerra, ella se sintió tan atraída por el, que se enamoró de él antes de le que propusiera nada. Al saber esto el galán, se la llevó una noche al bosque, pero dos días después encontraron a Leandra vestida con una camisa y sin las joyas que solía llevar. Aunque, mas tarde confesó que el hombre del cual se enamoro tan locamente le hizo falsas promesas de matrimonio mientras le robaba su virginidad, para después robarle y marcharse .

    Tras esta confesión dada por su hija, el labrador se enfado tanto con su ella que la encerró un monasterio, después Anselmo y Eugenio se convirtieron en pastores de cabras. Y concluyo el cabrero diciendo que no había nadie que entendiese el comportamiento de las mujeres ya eran unos seres impredecibles y que se dejaban guiar por sus propios instintos.

    Cap. LII

    - Los comensales quedaron muy complacidos de lo que el cabrero misógino había contado, y Don Quijote le dijo que si no estuviera metido en la afrenta del gigante cabezón le hubiera vengado.

    El cabrero misógino, le preguntó al barbero por la identidad del caballero, y éste le contó todo acerca del “gran caballero andante”, las razones por las que iba por las ciudades y los pueblos ayudando a los débiles, etc... A lo el cabrero quiso terminar retocando su respuesta de forma burlona e irónica de Don Quijote, que tras esta respuesta, al hidalgo le sentó tan mal la ofensa hacia su persona y comenzó a pegarle.

    Todos miraban complacidos como se pegaban ambos. Hasta que escucharon unos ruidos como el de unas trompetas. Que eran de una procesión de encapuchados que llevaban una imagen de la virgen, Don Quijote viendo que podía ser una nueva aventura que podía deshacer el agravio que aquellos hombres habían hecho a aquella señora.

    Don Quijote les dijo que pararan, pero los demás pensando que era loco le preguntaron que quería, Don Quijote respondió que liberar a la mujer que estaba sujeta a la fuerza por ellos, el cura que encabezaba la procesión se empezó a reír.

    Don Quijote se enfadó y envistió a un encapuchado con la daga que le pegó un gran golpe con una vara en el hombro y lo desensilló al suelo.

    Después vinieron los demás a socorrerle y el cura que conocía al otro cura de la procesión le explicó lo le ocurría.

    Sancho creyendo que estaba muerto comenzó a llorar, pero Don Quijote recobró el sentido y se marcharon.

    Seguidamente en el pueblo, Juana Panza, recibió a su marido pidiendo el tributo recogido de su andadura como escudero y Sancho le contó una serie historias sobre la ínsula que iba a gobernar cuando se produjese la tercera salida.

    El ama de Don Quijote y su sobrina le curaron de sus heridas y llevaron a su lecho de su casa de su pueblo.