Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes

Siglo de Oro de la literatura española. Novela renacentista. Primera y segunda parte

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EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA

PROLOGO

En el prólogo del libro, Cervantes nos expresa los propósitos que pretendía conseguir al escribir esta obra literaria.

Principalmente, lo que él quería era desprestigiar las novelas de caballerías, ya que según los literados de la época, éstas eran perniciosas. Una de las cosas que dice que hará durante toda la novela es no usar un lenguaje complicado sino accesible para todos, y que sea conciso y claro a la hora de expresarse.

Luego nos explica la estructura del libro.

Mediante la reproducción de una supuesta charla que mantuvo con un amigo, el autor nos cuenta que toda buena obra debía constar de composiciones poéticas (sonetos) al inicio de éstas. Cervantes no tenía quién le escribiese los poemas laudatorios para su obra; así pues, siguió el consejo que le dio su amigo y él hace sus poemas y los firma con el nombre de supuestos personajes históricos.

Su amigo también le recomienda que intercale `notas' de otros autores famosos. Cervantes aprovecha para burlarse de Aristóteles, Platón y otros filósofos, puesto que dice que todos los libros están llenos de acotaciones suyas en los márgenes.

En el prólogo Cervantes se presenta cómo coautor de la novela, y dice que el padre de ésta es Cide Hamete, esto es tan solo una estrategia creativa.

Cervantes no nos habla del argumento de la obra, aunque si lo hace de los dos personajes que participan en su obra.

CAPÍTULO I

Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Éste primer capítulo se puede dividir en dos partes.

Explica el inicio de la trama argumental del Quijote, trasladando a la ficción de la novela la realidad que se vivía en la época.

Nos hace una presentación del mundo caballeresco que se va a ver en la novela:

  • Describe el origen de Don Quijote, su físico, de dónde proviene su sobrenombre... en resumen, nos hace un retrato del protagonista de la novela: nos presenta a Alonso Quijano como un hombre no excesivamente rico, de 50 años de edad. Era de complexión recia, madrugador y gran aficionado a la caza.

  • Presenta las costumbres, hábitos, el entorno de nuestro personaje protagonista: era una persona ociosa, gran amante de la lectura y las novelas de caballería. Tal fue la obsesión por estos libros de caballería que enloqueció y decidió convertirse en caballero.

El enloquecimiento le lleva a crear su propio mundo caballeresco. Cervantes describe la creación del mundo de la ficción de Quijote,. El autor presenta el inicio del mundo de la caballería a través de hechos cómo la recuperación de armaduras y armas de los antepasados de Alonso Quijano, haciendo de ésta manera una ridiculización: Quijote limpia armas y armaduras viejas (70 - 100 años atrás).

Luego de esto, va en busca de un caballo y se queda con un rocín (un burro). Éste es un caballo feo, viejo y con pocas ganas de aventuras. Le denomina con el nombre `Rocinante'. En cuanto a su nombre, debe llevar el lugar de origen (cómo los de sus héroes), y se hace llamar Don Quijote de la Mancha.

También debe encontrarse una dama, que será una campesina del pueblo a la que llama `Dulcinea del Toboso' (imitando a un nombre de princesa).

El Quijote ve la realidad, pero la distorsiona creando su constelación, su mundo de ficción.

Narrador: en éste primer capítulo es externo omnisciente en tercera persona, puesto que lo sabe todo, tanto física como psicológicamente, acerca de los personajes de la novela.

Personajes: El personaje principal de este primer capítulo es Don Quijote de la Mancha, su sobrina, una ama que vivía con ellos y se encargaba de todo lo referente a la casa, y por último aparece el nombre de su enamorada, Aldonza Lorenzo, a la que Don Quijote cambia el nombre y la llama Dulcinea.

CAPÍTULO VII

De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha.

Aquí se inicia la segunda parte del primer volumen.

Con éste capítulo empieza la narración de la segunda salida de Don Quijote, que es reprimida por los que están con él (sobrina, cura, ama).

Confunde al cura con el Arzobispo Torpín. Alude a Don Roldán ya que cree que es tan fuerte y valiente cómo loa antiguos héroes, y también alude a los combates de Reinaldos y Don Roldán.

Cuando vuelve a la razón se queda dormido. Mientras tanto la ama quema los libros de caballerías y tapian el aposento de los libros que restan por quemar. Al despertar y no encontrar nada de éstos le dicen que ha sido obra del encantador Frestón, para hacerle recuperar el juicio.

Parece que el remedio ha surgido efecto y su locura se ha calmado, ya que durante 15 días está más tranquilo. Pero sigue con la idea de que el mundo necesita un caballero andante.

Sancho Panza, su vecino, aparece en la mitad del capítulo. Es todo lo contrario al escudero de un caballero: poca sal en la mollera, pobre, hombre de bien (crítica a las novelas).

Don Quijote le convence para que sea su escudero prometiéndole que le hará gobernante de una ínsula (Sancho es ambicioso y materialista). Sancho cree que la recompensa será fantástica puesto que no sabe lo que quiere decir ínsula (cultismo).

Reúnen el dinero necesario para partir y ambos aventureros se marchan al anochecer. Durante el viaje Don Quijote y Sancho hablan sobre la isla que le había prometido Don Quijote.

En éste capítulo se ha acabado de formar la constelación del mundo caballeresco de Don Quijote, Quién a partir de ahora vivirá diferentes aventuras y desventuras. Se vuelve a mezclar la realidad con la ficción.

Narrador: Aparece el mismo Cervantes cómo narrador omnisciente (al presentar a Sancho irónicamente). Diálogos en estilo directo.

Personajes: Los personajes principales de este capítulo siguen siendo Don Quijote, con su locura que le caracteriza, la ama, el cura y la sobrina que pactan el acuerdo de quemar los libros y el mago Frestón, que ha sido inventado por éstos.

CAPÍTULO VIII

Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos de felice recordación.

Por el camino Don Quijote y Sancho se encuentran unos molinos de viento. Don Quijote, creyéndose que son gigantes, se dispone a atacarlos con su lanza. Sancho le dice que no son más que molinos, pero Don Quijote se empeña en atacarlos puesto que él piensa que son gigantes malvados.

El caballero andante, al embestir contra los molinos da un lanzazo a una aspa de tal forma que se le rompe la lanza y él rueda por el suelo, terminando así la batalla con los molinos, o gigantes.

Don Quijote recuerda que una vez leyó como un caballero español repuso su lanza con una rama y así lo hizo Don Quijote. Esto hace que la ridiculización que pretende Cervantes de las novelas caballerescas sea aún mayor.

Al día siguiente cuando se disponían a ir a en busca de aventuras cuando por el camino vieron a dos frailes, vestidos con sus hábitos negros y a una mujer que iba detrás de ellos en un coche. No iban juntos, pero sí en la misma dirección.

Don Quijote pensó que los frailes eran encantadores y que tenían secuestrada a la señora que iba detrás de ellos. Así pues, decidió atacar a los pobres frailes.

Sancho le avisó que no eran encantadores, sino dos frailes pero Don Quijote no le hizo caso y atacó. Éstos salieron corriendo con la mala fortuna de que uno de ellos se cayó al suelo. Sancho, amablemente, intentó ayudar al que se había caído pero los dos mozos arremetieron contra él y le dejaron inconsciente.

Don Quijote a su vez fue a presentarle sus respetos a la señora, pero el escudero de ella arremetió contra Don Quijote dejándole herido de un hombro. Esta batalla queda sin aclarar, puesto que explica Cervantes que no encontró más escrito con estas hazañas.

Narrador: continúa siendo en tercera persona externo y omnisciente, puesto que continúa sabiéndolo todo acerca de los personajes de la obra. También habla Cervantes, confesándose cómo segundo autor de la obra.

Personajes: Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, que son los principales personajes de esta acción. También son importantes los frailes y la dama.

CAPÍTULO IX

Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron.

Cervantes dice encontrar unos papeles en un mercado de Toledo que son la continuación de la historia que se dejó a medias. El autor pidió traducir el texto para poder acabar la narración de la batalla.

Éste capítulo nos cuenta como continuó la fuerte lucha entre Don Quijote y el vizcaíno, ya que Cervantes tenía pensado acabar aquí el libro.

Así pues, ambos caballeros se encontraban peleando, con las espadas levantadas y los rostros impasibles. El vizcaíno atacó a Don Quijote, hiriéndole una oreja y rompiéndole la armadura a la altura del hombro.

Don Quijote, enfurecido, atacó al vizcaíno de tal manera que lo tiró del caballo y lo hirió en la cara.

Don Quijote se bajó del caballo para rematarle, pero es detenido por los suplicios de la dama.

Al final, el de la Triste Figura le dice al vizcaíno que a condición de no quitarle la vida tiene que ir a dar sus honores su amada Dulcinea del Toboso.

El vizcaíno acepta y Don Quijote le deja marchar para que vaya a presentar sus respetos a su querida dama.

Narrador: Cervantes pasa a ser narrador de la historia, convirtiéndose en narrador protagonista en primera persona y de esta forma nos explica cómo fue su hallazgo de los papeles que le permitieron desenlazar la batalla entre Don Quijote y el vizcaíno. A mesura que avanza la lectura, vuelve el narrador externo omnisciente en tercera persona

Personajes: En la primera parte del capítulo aparece Cervantes, el vendedor del mercado de Toledo y el moro que traduce los papeles hallados del árabe al español. En la segunda parte vuelven a aparecer Don Quijote y el vizcaíno continuando la batalla, y más tarde aparece Sancho Panza y la dama, que le piden a Don Quijote que no mate al vizcaíno.

CAPÍTULO XX

De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo, como la que acabó el valeroso don Quijote de la Mancha.

Ya tarde en la noche, Sancho y su amo van caminando en busca de una fuente o arroyo en dónde calmar la sed del escudero. Escuchan, en el silencio de la noche oscura, ruido a agua caudalosa; pero junto a éste también oyeron unos golpes, que parecían de hierros y cadenas, que iban a compás.

Sancho tiene miedo. Por el otro lado, Don Quijote empieza a entrar nuevamente en su mundo, y decide ir a luchar contra lo que sea que produce ésos ruidos. Sancho se pone a llorar y le ruega que no vaya, ya que puede ser muy peligroso.

Nuestro caballero no se deja convencer y manda a Sancho que apriete bien las cinchas a Rocinante. El escudero aprovecha la oportunidad para atarle los pies a Rocinante y hacer de esta manera que el caballo no pueda andar, obligando a su amo a quedarse en el sitio donde se encuentran.

Sancho le dice a su amo que lo va a distraer contándole un cuento, que resulta ser un cuento de nunca acabar. Por suerte de Don Quijote, Sancho se olvida de cómo continua el cuento a media narración.

En tanto discuten, al escudero le entran ganas de hacer sus necesidades. Pero cómo éste tenia tanto miedo, no quería apartarse de su amo y, bajándose los calzones, empezó a defecar al lado de Don Quijote.

El caballero, cuando se da cuenta de lo que está sucediendo, riñe a Sancho ya que esto es una falta de respeto del escudero al caballero.

Con estas, llega el amanecer. Vuelven a echar a andar en la dirección de dónde provienen los ruidos (que aún no han cesado) y llegan a un pueblecito. Allí descubren que el ruido es producido por los mazos de unos batanes.

Sancho se burla de Don Quijote.

Narrador: Aunque la mayoría del capítulo aparece explicado con diálogos, el narrador es el mismo que en los primeros capítulos: externo omnisciente y en tercera persona.

Personajes: Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza.

CAPÍTULO XXI

Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino, con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero.

Don Quijote cree estar viendo a lo lejos el famoso yelmo de Mambrino. Dice el Caballero de la Triste Figura que el Yelmo lo lleva un caballero que va montado en un gran caballo.

Según la tradición, parece ser que quién tiene éste Yelmo está protegido y fuera de peligro.

En realidad, el Yelmo de Mambrino es una bacía de barbero, que su amo llevaba puesta de sombrero para no mojarse, puesto que estaba lloviendo.

Sancho intenta pararlo, pero como siempre Don Quijote, sin hacerle caso, arremete sobre el pobre barbero embistiéndolo y quedándose así el supuesto Yelmo de Mambrino.

El barbero huye corriendo, dejando su asno solo. Sancho aprovecha y hace un trueque: cambia su asno por el del barbero. Esto era muy común en la época, el hacer trueques, p.ej. con la comida, animales de granja, etc..

Terminada esta pequeña aventura, empiezan a andar. Por el camino, Sancho le pregunta a Quijote que porqué no van a buscar al rey directamente en vez de dar tantas vueltas, y así conseguir cuanto antes aquello que andan buscando. El caballero andante se da cuenta de que Sancho tiene prisa para conseguir su ínsula. El escudero lo desmiente. A raíz de esta conversación, se explica esquema básico de las novelas de caballerías, el proceso para llegar a ser un buen caballero, los anhelos de un caballero andante, el ideario de los principios de la novela de caballería.

Narrador: omnisciente externo (Cervantes), aunque en este capítulo también predomina bastante el diálogo, externo e interno.

Personajes: Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, aunque también tenemos como personaje secundario al barbero que lleva la bacía.

CAPÍTULO XXII

De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que, mal de su grado, los llevaban donde no quisieran ir.

El capítulo empieza haciendo referencia a Cide Hamete, supuesto padre de la obra.

Don Quijote y Sancho iban caminando tranquilamente por un descampado cuando encontraron en su camino a unos galeotes, presos, que iban escoltados por unos comisarios armados. Entonces, el que estaba condenado a galeras estaba condenado a muerte: era una de las penas más duras que podían imponer.

Don Quijote al ver que estos presos iban encadenados se interesó por ellos. Pidió al comisario que les soltasen, pero éste se niega puesto que no tiene autoridad.

Sancho le intenta explicar el porqué están presos, pero al no quedar satisfecho Don Quijote comenzó a preguntar a alguno de los galeotes el porqué de su condena. Estos le explicaban porque se encontraban encadenados y condenados a trabajar en las galeras del rey, con juegos de palabras y mentiras.

Don Quijote considera injusto que esos hombres estuvieran condenados por algo que él no consideraba una pena mayor, así pues decide liberarlos. Al acabar esta pequeña batalla de los galeotes y Don Quijote contra los comisarios, Don Quijote les dice que vayan a visitar a su amada Dulcinea del Toboso a contarle que el Caballero de la Triste Figura les había liberado de sus cadenas.

Los galeotes se niegan a cumplirlo que el Quijote les pide, puesto que han de resguardarse de la Santa Hermandad. Su liberador se enfada y les insulta. En respuesta de esto, los galeotes apedrean y saquean a Don Quijote y Sancho, dejándoles a la intemperie casi desnudos.

Narrador: omnisciente externo en tercera persona, aunque predomina el diálogo en estilo directo.

Personajes: Don Quijote y Sancho Panza. También están los galeotes, entre los que destaca Ginés de Pasamonte, y los guardias.

CAPÍTULO XXV

Que trata de las extrañas cosas que en Sierra Morena sucedieron al valiente caballero de la Mancha, y de la imitación que hizo a la penitencia de Beltenebros.

Sancho se encuentra incómodo ya que echa de menos a su familia. Además, Don Quijote no lo deja hablar puesto que Don Quijote se lo ha prohibido. El Caballero le devuelve la palabra a Sancho. Empiezan a hablar sobre la reina Madásima.

De pronto Sancho se da cuenta de que están perdidos por las montañas de la Sierra Morena. Don Quijote le dice que ahí es dónde va a hacerse el loco para así demostrar su amor por Dulcinea, a imitación de lo que hizo Amadís de Gaula.

Pasan la noche en las entrañas de la Sierra Morena, y algunos otros días. En esto que una de estas tantas noches, se sucede que Ginés de Pasamonte, el galeote liberado, pasó por dónde nuestros protagonistas se encontraban, y les robó el asno de Sancho.

Cuando llegan al lugar indicado, Quijote quiere que Sancho vuelva al Toboso para llevarle una carta a Dulcinea. Sancho le pregunta cómo es su amada, y por la descripción el escudero deduce que es Aldonza Lorenzo, una labradora algo `machorra' del pueblo.

Don Quijote escribe la carta para Dulcinea, y Sancho se queda estupefacto de todas las cosas que le dice a Dulcinea. Luego, escribe otra carta con todas las cosas que la muchacha debe dar a Sancho.

Antes de que Sancho se marche, su amo le dice que tiene que verlo en cueros y haciendo locuras, para que así pueda explicar y jurar que Quijote no está cuerdo. A esto, Sancho primero se niega, pero luego accede. Al ver a su amo en cueros se va rápidamente.

Don Quijote utiliza dos estilos de lengua diferentes en este capítulo: uno cuando se dirige a su escudero (que es el mismo de los otros capítulos, un estilo culto, serio y elevado); el segundo estilo que utiliza Don Quijote es un estilo más arcaico, como una parodia del lenguaje de los caballeros, que lo usa cuando escribe la carta a Dulcinea.

Narrador: omnisciente, externo, en tercera persona. Predomina el diálogo directo.

Personajes: Sancho, Don Quijote, Dulcinea y Ginés de Pasamonte.

CAPÍTULO XXXI

De los sabios razonamientos que pasaron entre don Quijote y Sancho Panza, su escudero, con otros sucesos.

Sancho Panza regresa del Toboso. Don Quijote le hace todo tipo de preguntas sobre Dulcinea. El escudero cuenta que al llevarle la carta, ella estaba meneando el trigo, y que no olía bien, etc.. Por el otro lado, Don Quijote sigue con su imagen idealizada de Dulcinea y cree todo lo contrario a lo que Sancho dice, p.ej.: Dulcinea olía a incienso.

Aquí se ve el contraste entre la realidad de Sancho y la ficción de Don Quijote.

Sancho cuenta que Dulcinea no quiso leer la carta puesto que es analfabeta, pero que si tanto era el amor de Don Quijote hacia ella quedaba esperando en verle. El de la Triste Figura está indeciso, no sabe si ir a verla o quedarse haciendo penitencia.

Sancho le sugiere e incita a que se case con ella, a lo que Don Quijote responde que si quiere que él se case para tener cuanto antes su ínsula prometida. Sancho disimula y le sugiere que vayan primero a matar al gigante Frestón.

En realidad Sancho NO ha visto a Dulcinea, pero le miente a su amo. Puede ser un inicio del procedimiento de `quijotización' de Sancho.

Emprenden camino de nuevo y se encuentran a un chico: Andrés, al que Don Quijote desató de un árbol, pero que por culpa de esto ahora lo azotan más. Andrés le dice al Quijote que la próxima vez ve que lo azotan, no lo vaya a socorrer.

Sancho vuelve a Sierra Morena acompañado por Dorotea y Cardenio (enamorado de Luscinda).

Narrador: externo omnisciente en tercera persona.

Personajes: Sancho, Don Quijote, Dulcinea, Dorotea y Cardenio.

CAPÍTULO XLIV

Donde se prosiguen los inauditos sucesos de la venta

Don Quijote cree que la venta es un castillo, en el cual hay una princesa, Micomicona, a la cual tiene que proteger.

Debido a esto, monta guardia durante la noche. Los que se aposentan en la venta se burlan de él y le gastan una broma: lo atan desde la ventana.

Dorotea, el músico, Clara, Luís y el mozo que acompaña al ventero salen. Desde dentro, los de la venta sueltan al Quijote.

Rocinante se queda con el Quijote, quien se enfada y monta para intentar embestir los 3 criados de Luís (Luís es quién se fue para casarse con la hija de su vecino, el músico)

En este capítulo, Don Quijote y Sancho Panza se encuentran nuevamente con el barbero del supuesto yelmo, que en realidad era una bacía. El barbero los trata de ladrones y el protagonista se excusa diciendo que es un yelmo y que lo ganó con honor. Los amigos de Don Quijote y su escudero, Sancho, le dan la razón al protagonista, entre otras cosas para darle un toque más humorístico a la situación.

Narrador: externo, omnisciente en tercera persona.

Personajes: Don Quijote, Sancho, Dorotea, Clara, Luís, el músico, el ventero, el mozo que acompaña al ventero, el barbero.

SEGUNDA PARTE

CAPÍTULO III

Del ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho Panza y el Bachiller Sansón Carrasco.

Sancho y Don Quijote andan hablando con Sansón Carrasco, un bachiller amigo del caballero andante.

El bachiller le cuenta que sus hazañas son famosas en toda España, y Don Quijote reflexiona sobre que va a salir un libro que va a hablar sobre él. Ésta será obra de un autor arábigo y cree que éste va a explicar mentiras sobre sus aventuras y particularmente sobre su amada Dulcinea (es obra de un encantador).

Al rato de hablar, Sancho tiene hambre y se va a comer y a hacer la siesta.

Después de esta pausa, regresan a la conversación

Narrador: interno, omnisciente, en tercera persona. Abunda el diálogo directo.

Personajes: Don Quijote, Sancho Panza, Sansón Carrasco.

CAPITULO X

Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos.

Don Quijote vuelve a mandar a Sancho al pueblo para que investigue lo que hace Dulcinea.

El escudero se adentra en el bosque, pero cansado y con pocas ganas de ir al pueblo piensa en que mentira la puede contar a su amo para que piense que lo ha obedecido.

Está apoyado a un árbol cuando ve pasar a tres labradoras. Sancho aprovechará esta oportunidad para hacer creer a Don Quijote que estas son, en realidad, Dulcinea con dos doncellas y que un encantador (Frestón) las ha transformado en labradoras.

Los dos se arrodillan ante las mujeres, que piensan que se están burlando de ellas. La supuesta Dulcinea hace que su asno arranque a correr para alejarse, pero se cae de la montura al suelo. Quijote y Sancho van a socorrerla. Ella vuelve a montar en su borrico y se va.

Los dos aventureros siguen su camino, dirección a Zaragoza.

En éste capítulo se nota con mayor fuerza el proceso de quijotización de Sancho. Justamente es al capítulo que queda en el centro de las dos partes de `El Quijote'.

Narrador: externo, omnisciente en tercera persona.

Personajes: Quijote, Sancho y las tres labradoras.

CAPITULO XXIII

De las admirables cosas que el extremado Don Quijote contó que jabía visto en la cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta ventura por apócrifa.

Don Quijote les cuenta a sus dos oyentes (Sancho y el primo) lo que le sucedió en la cueva de Montesinos.

Dice que, atado a una cuerda, descendió por la cueva. Se quedó dormido debido al cansancio y despertó en un prado verde. Se le acerca un hombre, que va vestido de monje y le abraza estrechamente. Éste dice ser Montesinos. Con él, Don Quijote se dirige y entra en un castillo de cristal. Montesinos lo conduce a una sala dónde hay un cadáver muy bien cuidado, tendido en una especie de lecho.

Montesinos le cuenta que éste hombre era su primo Durandarte, que está encantado -cómo todos los que allí habitan- por el sabio Merlín. Al parecer, al morir Durandarte, Montesinos le sacó el corazón con un cuchillo y se lo llevó a la amada de Durandarte: Belerma; pues esta fue la última petición de Durandarte. Pero ahora están todos bajo los efectos de un hechizo.

Quijote ve pasar, a través de una de las paredes de cristal, a unas mujeres en luto, la primera de las cuales es Belerma. Montesinos la compara con Dulcinea.

Más tarde, aparecen tres labradoras (las que aparecieron en el capítulo X de esta 2ªparte), siendo una de ellas Dulcinea. AL hablarle Quijote, se va corriendo. Al rato, se acerca una de las doncellas de Dulcinea a Quijote para venderle la falda de Dulcinea.

Sancho y el primo no se creen la historia que cuenta Don Quijote, pues esta resulta ser un sueño.

Narrador: el narrador, en la mayor parte es Quijote, por lo tanto es interno, y en primera persona. También hay narrador omnisciente, externo y en tercera persona, aunque no abunda.

Personajes: Don Quijote, Sancho, el primo, Montesinos, Durandarte, Belerma, Dulcinea (tres labradoras).

CAPÍTULO XXIX

De la famosa aventura del barco encantado.

Don Quijote y Sancho llegan al río Ebro. El de la Triste Figura ve un barco de pescadores atado a un árbol y dice que le está llamando para que suba a él.

Sancho ata a Rocinante y al burro a un álamo y se embarcan.

Una vez arriba, don Quijote cuenta historias de marineros. A Sancho le entra miedo. Descubren unas aceñas que don Quijote ve cómo una ciudad y un castillo donde, dice, hay un caballero oprimido o alguna princesa malparada.

Los molineros de las aceñas, viendo que el barco se acercaba con velocidad, salieron con varas largas a intentar detenerlos. Don Quijote desde el barco les grita. Los molineros detienen el barco roto y sacan del agua a don Quijote y a Sancho.

Llegan los dueños del barco que, después de desnudar a Sancho, piden dinero a cambio de los desperfectos que han causado en el barco, pero don Quijote dice que antes tienen que dejar libre a un supuesto príncipe que hay secuestrado. Pero finalmente, don Quijote paga los desperfectos y se va.

Narrador: externo, omnisciente y en tercera persona.

Personajes: Don Quijote, Sancho, molineros y dueños de las aceñas.

CAPITULO XLI

De la venida de Clavileño, con el fin desta dilatada aventura.

La condesa Trifaldi o también llamada doña Dolorida, organiza una broma para Sancho y don Quijote para divertir a sus amigos, entre ellos el duque. Les hacen creer que un brujo, Malambruno, les ha hecho crecer barba a unas doncellas y que para salvarlas tienen que subirse a un caballo volador llamado Clavileño, un caballo creado por el mismo brujo.

Al principio Sancho se niega a ir volando con el caballo por temor a no regresar vivo, pero el duque le hace grandes promesas sobre lo que opinarán los futuros plebeyos de Sancho y al final él cede.

Se sientan en el caballo, Sancho se queja de lo dura que es la madera en la entrepierna y pide un cojín pero el duque le da otra solución, le propone sentarse como se sientan las mujeres. Una vez sentados y tapados los ojos, por qué esa era la condición para salvarse, no destaparse los ojos, Sancho se los destapa un momento para pedirles que recen por ellos y Quijote lo recrimina por tal falta de valentía, para hacer que el caballo vuele tienen que darle a una palanca y así lo hacen, los demás se ríen mientras se despiden de ellos, por que en verdad el caballo de madera no se movía del jardín pero eso no lo sabían don Quijote ni Sancho.

Para darle más credibilidad a la broma, la duquesa, con unos grandes fuelles, les sopla para que les parezca el viento y con fuego les hace creer que se acercan al sol, después hacen explotar unos petardos colocados dentro del caballo a forma de aterrizaje, y simulan estar desmayados.

Cuando Quijote y Sancho se levantan, poco a poco lo hacen también los demás y les cuentan que las doncellas ya han sido curadas y se han marchado. Entonces Sancho, inventa una historia: dice que él se ha destapado un poco los ojos, que ha podido ver la tierra y que ha jugado con las estrellas. Su amo dice que no, que eso no es del todo posible, y le recuerda el hecho de que Sancho no se crea lo que pasó en la cueva de Montesinos.

Se ve claramente la desquijotización del Quijote al no creerse a Sancho, y la quijotización de Sancho al empezar a creer en las mismas cosas que su amo.

Narrador: externo, omnisciente y en tercera persona.

Personajes: Quijote, Sancho, condesa Trifaldi, criados y otras gentes.

CAPITULO XLVIII

De lo que sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna.

Don Quijote cree que una dama, Altisidora, quiere entrar en su habitación para ser su amante y hacerle olvidar a su amada Dulcinea. Mientras piensa estas cosas, dña Rodríguez (dueña de honor de la duquesa) entra en la habitación de Quijote.

En realidad, ésta sólo iba a la habitación de Don Quijote para hablar co él. Entonces don Quijote la quiere echar fuera de la habitación, pero ella se escabulle dentro y enciende una vela blanca ya que se ha ido la luz.

En este punto, Cervantes explica que hay un pequeño paréntesis hecho por Cide Hamete.

Doña Rodríguez le cuenta su historia a Quijote y se pone a llorar.

De repente, alguien entra en la habitación. Ésta (o estas) persona/s dan de azotes a doña Rodríguez y empiezan a pellizcar a Don Quijote.

El capítulo termina sin dar explicación alguna a este suceso.

Narrador: externo, omnisciente y en tercera persona, aunque también encontramos narrador interno -explicación de doña Rodríguez—

Personajes: Don Quijote y doña Rodríguez.

CAPITULO LXII

Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse.

Don Antonio Moreno, el huésped de Don Quijote, un caballero rico y discreto, buscaba algunos modos para quitarle la locura a Don Quijote.

Lo primero que hizo fue desarmar a Don Quijote y sacarle el vestido que llevaba.

Era un día festivo y algunos amigos comieron con Don Antonio, los cuales trataban a Don Quijote como caballero andante y Don Quijote se ponía muy contento.

Mientras comían, Don Antonio le llamaba goloso a Sancho, pero Sancho le responde que es más limpio que goloso. Don Quijote dice cuando el escudero tiene hambre si que parece un poco tragón porque come muy rápido y que es tan limpio que desde que es gobernador se come las uvas con tenedor. Entonces Don Quijote cuenta la historia del gobierno de Sancho sobre la Insula.

Cuando Don Quijote acaba de explicar la historia, Don Antonio lo coge y se fueron a una habitación apartada, y le dijo que le iba a contar una de las aventuras más extrañas que nunca ha tenido, pero que tendría que seguir siendo un secreto. Don Quijote lo jura. Don Antonio le cuenta que la cabeza de bronce que había sobre la mesa, había sido hecha por un hechicero que había estado en su casa y que la cabeza tenía la virtud de responder todas las cosas que se le preguntase, pero que los viernes -día en que estaban- no respondia.

Aquella tarde sacaron a pasear a Don Quijote. Este se quedaba asombrado porque la gente por la calle le nombraba y conocían, pero él no sabía que le habían pegado un papel en la espalda en el cual había escrito: "este es Don Quijote de la Mancha”.

Después de la cena hicieron un baile. Don Quijote quedó extasiado y lo llevaron a dormir.

Al día siguiente a Antonio le pareció llevar a cabo la experiencia de la cabeza hablante con más gente. Entraron en la habitación y todos los que fueron le hicieron preguntas a la cabeza y esta les respondió correctamente. Todos se quedaron asombrados.

El autor explica al lector el funcionamiento de la cabeza y que el que ponía la voz era un sobrino suyo que estaba en otra habitación.

Don Quijote y Sancho salieron a dar un paseo por la ciudad y Don Quijote entr en una imprenta de libros. Don Quijote entró a preguntar que era lo que hacían, y vió que había un libro que era la segunda parte del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, el que se pensaba que estaba quemado, luego salió y volvió a la casa.

Narrador: externo, omnisciente en tercera persona.

Personajes: Don Quijote, Sancho, don Antonio, la compañera, la casada, Pedro Noriz, el otro amigo y la mujer de Antonio.

CAPITULO LXIV

Que trata de la aventura que más pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido.

La mujer de don Antonio Moreno cuenta la historia de cuando recibió a Ana Félix a su casa.

Una mañana don Quijote salió a dar una vuelta a la playa, armado de todas sus armas y vio venir hacia el un caballero que se hacia nombrar cómo el caballero de la Blanca Luna, y le retó a realizar una lucha.

Este le propone que si don Quijote es vencido, tendrá que retirarse a su tierra durante un año, donde no ha echar mano a sus armas y ha de vivir tranquilamente para la salvación de su alma. Si, por el contrario, gana don Quijote, todo el despojo de las armas y caballo del Caballero de la Blanca Luna se lo quedaría don Quijote.

Don Quijote acepta la propuesta. Algunos caballeros que estaban en la ciudad vieron al caballero de la Blanca Luna y se lo dijeron al visorrey, y entonces este con los caballeros y don Antonio Moreno marchan a la playa y encuentran a don Quijote preparándose para la lucha.

El visorrey se mete en medio de los dos caballeros y les pregunta que pasa, luego los dos le explican. El visorrey se acerca a don Antonio y le, en voz baja, si es una broma, pero este no sabe nada.

Empieza la batalla y el caballero de la Blanca Luna se lo agradece. Don Quijote empezó como siempre, encomendándose al cielo ya su Dulcinea. Comienza la batalla y el caballero de la Blanca Luna tira a don Quijote ya Rocinante y le pone la lanza encima. Pero solo le interesa que don Quijote cumpla su promesa.

Don Quijote se quedó hecho polvo ya que había sido vencido y no tenía que tomar armas en un año.

Narrador: Externa, omnisciente, en tercera persona.

Personajes: Ana Félix, la mujer de don Antonio Moreno, don Antonio Moreno, el caballero de la Blanca Luna, don Gregorio, el virrey I Sancho Panza y don Quijote.

CAPITULO LXXIV

De cómo don Quijote cayó malo y del testamento que hizo y su muerte

La muerte estaba llegando a Quijote cuando este menos se lo esperaba.

Quijote pasa 6 días en la cama y es visitado por sus amigos que intentan animarle. Estos llaman al médico quién dijo que la vida de Quijote estaba llegando a su fin, debido las melancolías y desabrimientos.

Entonces Quijote pide que le dejen dormir, y de tanto que duerme el ama y la sobrina creen que ha muerto. Al despertarse, Quijote con una voz muy grande dice que las misericordias de Dios no tienen límites, que no impiden los pecados de los hombres. Entonces la sobrina le pregunta que de que esta hablando, y este le contesta que ya tiene el juicio libre y claro, y que se ha dado cuenta de los disparates que ha hecho de tanto leer libros de caballerías. Dice que el no es Quijote, sino que es Quijano, y antes de morir quería dejar claro que no esta loco.

Hace llamar al cura para confesarse y hacer el testamento.

Todos los demás en ver que Quijote ya no estaba loco echaron a llorar, porqué Quijote había sido una persona de muy buen trato con la otra gente. En el testamento, a Sancho le paga lo que le prometió y le pide perdón por lo que le ha hecho pasar y para hacerle creer lo que él creía.

Sancho no quiere creerse q su amo se está muriendo, y le anima para ir al campo.

Todo lo de dentro de su casa lo da a su sobrina, pero si esta se casa lo tendrá que hacer con un hombre que desconozca los libros de caballería porque si no es así lo perderá todo.

Paga a su ama por el tiempo que le ha servido.

Al cabo de tres días Quijote murió.

El cura le dice al escribano que ponga por testimonio Alonso Quijano el Bueno, y Quijote de la Mancha en la tumba, y que algún autor escriba sus hazañas.

Entonces hay la escritura de Sansón Carrasco.

Narrador: externo, omnisciente, tercera persona.

Personajes: Quijote o Alonso Quijano, el cura, la sobrina , la ama de casa, Sancho y Sansón Carrasco.

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