Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes

Siglo de Oro de la literatura española. Novela renacentista. Locura de Don Quijote. Sancho Panza

  • Enviado por: Agustín Infante
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 7 páginas
publicidad
cursos destacados
Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

Iníciate en LOGIC PRO 9
Iníciate en LOGIC PRO 9
Vamos a ver de manera muy sencilla y en un breve paseo de poco más de una hora como funciona uno de los...
Ver más información

publicidad

Índice

Índice Pág 3

Introducción Pág 4

“Sancho y la muerte de Don Quijote” Pág 5

“La locura de Don Quijote” Pág 6

Conclusión Pág 8

Bibliografía Pág 9

Introducción

En el presente trabajo intentamos hacer un análisis del último capítulo del libro “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, del español Miguel de Cervantes y Saavedra, que recibe el nombre de “De cómo Don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo y su muerte” ya que lo consideramos esencial por ser una conclusión y una visión amplia, pero concisa, de los principales temas que Cervantes trata en el resto del libro, como son la amistad, la honestidad y los valores. Por otro lado, elegimos este capítulo porque quisimos reflexionar sobre el problema que se presenta en Don Quijote una vez cuerdo, ya que se le recuerda casi únicamente por su locura, y hacer notar que, tanto en la locura como en la cordura, es un hombre de excelentes valores, con justa razón apodado “el Bueno”.

En este contexto, nos centramos en dos temas: el regreso de Don Quijote a la realidad, perdida por la lectura de novelas de caballería y que en el capítulo analizado él recupera, y en la gratitud a la amistad y compañía de Sancho, a pesar de su retorno a la cordura.

La manera de trabajar elegida para el análisis fue la siguiente: cada integrante leyó separadamente el capítulo final desde el punto de vista escogido. Posteriormente nos reunimos en múltiples ocasiones, generando debates en torno a la interpretación y logrando, finalmente, llegar a un acuerdo para concluir con el trabajo.

“Sancho y la muerte de Don Quijote”

“Como las cosas humanas no sean eternas, yendo siempre en declinación de sus principios hasta llegar a su último fin, especialmente las vidas de los hombres y como la de don Quijote no tuviese privilegio del cielo para detener el curso de la suya, llegó su fin y acabamiento cuando él menos lo pensaba” . Así como el libro, la vida de Don Quijote llega a su fin. Pero incluso al momento de la muerte, y una vez cuerdo ya, el Ingenioso Hidalgo nos deja una lección de compañerismo y generosidad.

En el último capítulo del Quijote, podemos leer una conclusión brillante y un resumen genial del libro y de sus personajes, así como una muestra final de como progresan las dos principales figuras. Desde el comienzo, hay un cambio gradual en ambos personajes; Don Quijote, un loco idealista, se vuelve finalmente cuerdo y Sancho, un ignorante materialista, profiere disparatados discursos en su tristeza y desesperación por la inminente muerte de su amo, pidiéndole a Don Quijote que “no se muera vuesa merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más sin que nadie le mate [...] Mire, no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores” . Después de haber leído esta cita, podemos ver retratada la influencia que tuvieron para Sancho los largos años al servicio de Don Quijote, la llamada quijotización de Sancho.

La esperanza incierta que tiene Sancho de que Don Quijote se recupere, es un sincero canto a la vida que nos muestra, en el fondo, que la unión entre los dos personajes principales va más allá de una simple y llana relación hidalgo-escudero. Ellos han llegado a establecer una verdadera amistad, intercambiando sentimientos e ideas, para llegar a verificar que las personas, por muy diferentes que en un principio sean, pueden llegar a descubrir puntos o nexos en común, pues, la notoria disparidad que existía al comienzo entre Don Quijote y Sancho se acaba completamente en el párrafo anteriormente citado, ya que Sancho siente la muerte de su compañero como podría sentir la de una amante, al que considera necesario corroborarle todo ese amor, fraternidad y compadrazgo, que el buen Alonso Quijana, más conocido como don Quijote de la Mancha, le había brindado.Y el Hidalgo se lo prueba al morir, diciendo “... si como estando yo loco fui parte para darle el gobierno de la ínsula, pudiera agora, estando cuerdo, darle el de un reino, se lo diera, porque la sencillez de su condición y fidelidad de su trato lo merecen” . Esta es la mejor herencia que se le puede dejar a un amigo, demostrarle aprecio y cariño, y lo importante que fue para él su presencia y apoyo a lo largo de la vida.

“La locura de Don Quijote”

rematado ya de su juicio, vino a dar en el mas extraño pensamiento que jamás dio loco al mundo, y fue que le parecio convencible y necesario, hacerse caballero andante”

La locura de Don Quijote es fundamental: idealiza todo lo que toca, y lleva todo lo que ve a un plano superior, al desarrollo perfecto de lo que es cada cosa. Las cosas se transforman a sus ojos en lo que deberían (según él) ser, pues se aleja de la realidad planteada por la sociedad para vivir una realidad inexsistente pero propia. Él mismo, llevaba a duras penas su hacienda, pues la había descuidado, ya que “los ratos que estaba ocioso [...] eran los más del año” y así se mantuvo hasta los cincuenta años. Luego, empieza a vivir su locura, cambia su nombre de Alonso Quijana a Don Quijote de la Mancha, e igualmente obtienen una nueva vida las armas oxidadas de los antepasados, el flaco caballo toma el pretencioso nombre de Rocinante, y aquella campesina a quien un tiempo amó tímidamente se transfoma en la doncella amada. Y lo mismo pasa con todo lo que se encuentra en su camino: para él, las ventas son castillos, las prostitutas quedan como damas, los campesinos cambian a caballeros, los molinos los transforma en gigantes, y así sucesivamente con todo lo relacionado a su aventura. Todo esto, que al principio se manifiesta como equivocaciones del caballero loco que provocan la risa de todos, va gradualmente complicándose de manera que el lector, el mismo Don Quijote y los demás personajes que se encuentran en su camino, no están seguros de cual es la verdadera realidad. A cada momento ésta se desarrolla en múltiples interpretaciones, sin que ninguna triunfe sobre las demás, puesto que cada personaje reacciona de un modo distinto ante la locura de Don Quijote, y así éste viene a ser un hilo conductor que hace que cada hombre exponga lo más hondo de su manera de ser y condición humana. Esta otra cualidad de su locura da al personaje, que nos parecía ser un enfermo sin más interés que el de un caso clínico, un personaje de un valor humano incalculable, debido a que por él podemos conocer a fondo la variedad infinita de los seres humanos en la que se demuestra las diversas relaciones que dos personas pueden tener.

Cuando Don Quijote se vuelve cuerdo nuevamente, sus amigos, acostumbrados a su locura, se empiezan a dar cuenta, pero lo continúan considerando loco, a pesar de que lo que dice es perfectamente coherente. Lo interesante es el desentendimiento entre Don Quijote y sus amigos ya que ellos no entienden sus razonamientos, como cuando su sobrina lo escucha exclamar: “Bendito sea el poderoso Dios, que tanto bien me a hecho. En fin sus misericordias no tienen límite, ni las abrevian ni impiden los pecados de los hombres” . Esta maravillosa plegaria de agradecimiento a Dios por haberlo vuelto a la cordura, es la de un hombre que se sabe en sus cabales y que reconoce a Dios como dador de la vida, y por consiguiente, de la capacidad mental. Pero también, y quizás inconcientemente por parte de Don Quijote, es un agradecimiento a la gran aventura de su vida, a la posibilidad que le dio el Creador de por largos años haber sido un loco, que luchó por la realización de sus sueños, se la jugó por sus ideales, y no flaqueó en los momentos difíciles sino que siempre mantuvo el espíritu caballeresco, hasta el momento de su muerte.

Podemos hacer una comparación de la vida de Don Quijote con la de un hombre cualquiera: En un inicio, Don Quijote se vuelve loco, como podría decirse de un joven idealista y de sus sueños y utopías. Luego de largos años de experiencias, tropiezos y desengaños, Don Quijote vuelve a la realidad, tal como sería el sentar cabeza, para inmediatamente después morir, es decir, perder el sentido de la existencia.

Es por esto que cuando Don Quijote vuelve a la vida de una persona cuerda, lo que para los otros es una indicación de que la muerte se aproxima, reniega de los libros de caballería y lamenta su locura, afirmando:

“Yo ya no soy don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano, a quien mis costumbres me dieron renombre de Bueno. Ya soy enemigo de Amadís de Gaula y de toda la infinita caterva de su linaje; ya me son odiosas todas las historias profanas de la andante caballería; ya conozco mi necedad, y el peligro en que me pusieron haberlas leído; ya por misericordia de Dios, escarmentando en cabeza propia, las abomino.”

Don Quijote se arrepiente de haber estado ensimismado en sus ideales, de hecho, no permite a ninguno de sus cercanos que se relacione con alguien como él. En su testamento lo señala claramente“es mi voluntad que si Antonia Quijana, mi sobrina, quisiese casarse, se case con hombre de quien primero se haya hecho información que no sabe que cosas sean libros de caballerías; y en caso se averigue que lo sabe, y con todo eso mi sobrina quisiese casarse con él y se casare, pierda todo lo que le he mandado.”, reconoce así, que su locura había sido producto de la excesiva lectura de las novelas de caballerías.

Conclusión

Luego de realizar este trabajo nos dimos cuenta de que, tal como Don Quijote acentúa lo valioso de los diferentes personajes cuando se relaciona con ellos, la lectura y análisis del libro, especialmente en nuestro tema, el último capítulo, permiten a cada persona aportar provechosamente una visión propia y original de la obra, que varía con cada lector e incluso dentro de un mismo grupo de trabajo. La confrontación de estas diferentes visiones puede tener dos resultados: que la discusión sea constante y el grupo no llegue a un acuerdo, o bien, el trabajo puede verse enriquecido en el debate de las distintas visiones. En nuestro caso, lo que ocurrió fue que pese a la discusión interna, logramos ponernos de acuerdo y llevar a cabo satisfactoriamente el trabajo.

Bibliografía

  • Cervantes y Saavedra, Miguel de: “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” Ed. Ramón Sopena. Barcelona, 1971.

  • Corripio, Fernando: “Diccionario de ideas afines” Ed. Herder. Barcelona, 1997, sexta edición.

  • Doddis Miranda, Antonio: “Cervantes y el Quijote” Ed.Universitaria. Santiago de Chile, 1962.

Cervantes y Saavedra, Miguel de: “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” Ed. Ramón Sopena, Barcelona, 1971, Pág: 910

Cervantes y Saavedra, Miguel de: Op. Cit. Pág: 914

Cervantes y Saavedra, Miguel de: Op. Cit. Pág: 914

Cervantes y Saavedra, Miguel de: Op. Cit. Pág: 46

Cervantes y Saavedra, Miguel de: Op. Cit. Pág: 45

Cervantes y Saavedra, Miguel de: Op. Cit. Pág: 911

Cervantes y Saavedra, Miguel de: Op. Cit. Pág: 912

Cervantes y Saavedra, Miguel de: Op. Cit. Pág: 915

8

8