Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes

Siglo de Oro de la literatura española. Caballerías. Argumento. Personajes. Trama. Estilo literario

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Capítulo 1

En un lugar de la Mancha vivía un hidalgo que pasaba de los cuarenta años y se apellidaba “Quijada” o “Quesada”. Le entusiasmaban los libros de caballerías , sobretodo los de Feliciano de Silva. Pero el exceso se llevó a la locura y perdió el juicio, y así creyó que debía convertirse en un caballero como los protagonistas de los libros de caballerías. Limpió la armadura de los bisabuelos, rescató a su caballo, hecho piel y huesos, aunque le pareció mejor que el Babieca del Cid y le puso un nombre: “Rocinante”. Escogió un nombre para él: “Don Quijote”, y como Amadís no se contentó con llamarse Amadís y le añadió el nombre de su patria, él hizo lo mismo, así se nombró: “ Don Quijote de la Mancha”. Solo le faltaba escoger a su dama, como todo caballero. La afortunada fue Aldanza Lorenzo, la cual bautizó como “Dulcinea del Toboso”.

Capítulo 2

Don Quijote se aventuró dejando que el azar deparara su destino, en pleno julio, mientras por el camino gritaba disparate tras disparate, como si el sol le hiciera delirar. Al anochecer llegó a una posada, decidido a que le nombraran caballero. Confundió a las mozas con hermosas doncellas, de la venta su delirio dibujó un castillo y esperó a que apareciera el enano tocando la trompeta, anunciándole que podía entrar en el castillo y al no aparecer siguió andando. Las mozas se reían al oír que las llamaba doncellas. Acogieron a Don Quijote y el ventero ya se dio cuenta de su locura, le trajeron comida y luego se fue a velar las armas antes de ser nombrado caballero. Al ser interrumpido por dos arrieros, Don Quijote les derribó, y al verlo el ventero, lo armó caballero y le despidió de buena gana.

Capítulo 3

Don Quijote al salir de la venta decidió dirigirse hacia su casa, para proveerse de dinero, ropas y hallar como escudero a un vecino suyo. Por el camino oyó unos gritos, se adentró en el bosque y encontró a un hombre azotando a un muchacho el cual gritaba aterrado. Don Quijote le exigió al señor que se detuviera, y éste, indignado, le dijo que el chico le perdía una oveja cada dia, lo cual desmentía el chaval, quejándose de que su amo no le pagaba los reales. Don Quijote amenazó al hombre y le hizo prometer que pagaría hasta el último real a partir de aquél momento. Así se marchó Don Quijote tan contento, aunque el amo siguió azotando al muchacho. Se marchó nuestro caballero hasta que se topó con un tropel de gente y les hizo confesar a todos la belleza incomparable de su señora Dulcinea del Toboso, a lo que los seis mercaderes se quedaron perplejos y no quisieron afirmar tal belleza sin antes haberla contemplado. Así se inició una pelea en la cual Rocinante tropezó y dejó a Don Quijote por los suelos, mientras uno de los mercaderes aprovechó para darle palos al caballero hasta que no sepudo levantar.

Pasó por allí un vecino suyo, por casualidad, y se lo llevó hacia su casa, en tanto Don Quijote recitaba creyéndose Valdovinos y pensando que su vecino era su tío, el marqués de Mantua. Al llegar a casa de Don Quijote se encontraron alli el ama, el cura y el barbero, alarmados. Al ver la locura que le habían provocado los libros de caballerías a su señor supieron que debían quemar todos sus libros, aunque fuerza su pérdida más grande, aquellos libros estaban malditos y debían fallecer sus páginas entre el fuego.

Capítol 4

Mientras dormía Don Quijote, el cura, el barbero y el ama se dedicaron a quemar todos los libros que estaban en la biblioteca, y había más de cien. El primero que encontraron fue Amadís de Gaula, el cura lo quería quemar pero el barbero se negó, ya que decía que aquél era el mejor. Iban arrojando los libros por la ventana para quemarlos, entonces encontraron el Tirante el Blanco y el Palmerón de Inglaterra, éstos los guardaron. También encontraron la Galatea de Miguel de Cervantes, el cura mandó guardarlo puesto que Cervantes era gran amigo suyo. Al final, cansados, tiraron al montón todos los libros, cuando de repente se levantó Don Quijote alterado, delirando.

Consiguieron que se calmase, le dieron algo de comer y se durmió otra vez. Al cabo de dos días se levantó el caballero, mas no encontró sus apreciados libros, creyendo que se los había llevado Frestón, un encantador, y el ama le seguía la corriente.

Don Quijote pasó quince días sosegado, en éste tiempo le pidió al labrador amigo suyo, llamado Sancho Panza, que le sirviese de escudero, prometiéndole hacerle gobernador cuando conquistara alguna región, y éste accedió.

Se marcharon una noche los dos, sin despedirse, Sancho Panza encima de un asno. Andaron hasta el amanecer, hasta que se convencieron de que no les encontrarían.

Capítulo 5

Don Quijote y Sancho Panza descubrieron unos molinos, los cuales parecían gigantes a los ojos de nuestro protagonista. Al intentar atacarles le embistieron y fue Sancho Panza a socorrerlo. Siguieron camino hacia puerta lápice, Don Quijote sin lanza recordando que Diego Pérez de Vargas al verse sin lanza arrancó un ramo seco de un árbol y asñi mismo hizo él. La mañana siguiente se dirigieron hacia Puerto Lápice, se encontraron por el camino a dos frailes, un coche con escolta y gentes andando. Don Quijote imaginó que eran encantadores y atacó a uno de los frailes, mientras el otro escapaba. Sancho empezó a desnudar al fraile hasta que llegaron los dos mozos y le apalearon. Don Quijote, en tanto, se había desviado a hablar con las mozas, y entonces retó a uno de los escuderos, puesto que el amenazó. Ganó Don Quijote la batalla y le hizo prometer a una de las damas que aquél escudero acudiria al Toboso a ver a Dulcinea departe del caballero. Al finalizar la batalla los dos se adentraron en un bosque cercano, mientras Sancho admirado halagaba a su señor.

Sancho Panza le advirtió del peligro de la Sta. Hermandad y le propuso a su amo refugiarse en una iglesia, el otro se negó rotundamente. Quejándose Don Quijote de la oreja pensó en la slavación del bálsamo de Fierabrás, y le dijo a Sancho que lo haría y se lo daría para cuando estuviera herido, éste se lo agradeció asombrado.

A Don Quijote se le había roto media alada, alzó los ojos al cielo y le juró a Dios tener unatan buena como el gelmo de Mambrino. Don Quijote propuso ir en camino hacia un castillo, ya que le dolía la oreja considerablemente, aunque anocheció y tuvieron que dormir junto a laschozas de unos cabreros.

Capítulo 6

Los cabreros acogieron a Don Quijote y a Sancho Panza con gran gratitud, comieron juntos carne, bellotas dulces y un queso duro como una piedra. Entonces Don Quijote empezó a hablar sobre la malícia y el egoísmo que dominaban esos tiempos, frente a la felicidad que se respiraba en los tiempos de oro, y les dijo a los cabreros que él era de la orden de los caballeros andantes. Los cabreros comían sigilosamente, cuando uno de los cabreros le rogó a otro que cantara un romance, pues era un músico enamorado, éste accedió y cantó el romance. En esto, llegó otro cabrero, el cual anunció la muerte de Grisóstomo, posiblemente a causa de no ser correspondido por Marcela, una pastora bellísima a la que todos amaban por su belleza angelical. Fueron todos al entierro la mañana siguiente, por el camino se encontraron a unos caballeros y uno de ellos le preguntó a Don Quijote porque iba armado por tierra pacífica, éste le dijo que se lo exigía su profesión, y el hombre ya se dio cuenta de que el pobre estaba loco, y quiso comprobar el límite de su locura preguntándole qué era un caballero andante. Don Quijote respondió que los caballero andantes, como Amadís de Gaula o Felixmarte de Hircanja, buscaban aventuras para ayudar a los débiles y a los necesitados. Vivaldo, el caballero, le dijo que su profesión era muy dura, más que la de un fraile cartujo. Lo que no le parecíabien a Vivaldo era que los caballeros andantes tuvieran a sus damas en un altar como un Dios, eso olía a Paganismo, y Don Quijote dirigiéndose al caballero dijo. “No hay caballero sin dama, como no hay cielo sin estrellas”. Le contó Don Quijote al hombre quien era su dama, Dulcinea del Toboso, de belleza inigualable.

En el entierro había mucha gente, puesto que Grisóstomo tenía muchos amigos. De repente apareció Marcelo en la cima de la peña para confesar su inocencia y posteriormente desapareció adentrándose en el bosque, dejando claro que Grisóstomo murió por culpa de su propia insistencia y no se su crueldad.

Capítulo 7

Cuenta el sabio Cide Hamete Benengeli que Sancho Panza y Don Quijote buscaron a la dama durante dos horas, mas no encontraron ni rastro de ella. Pararon en un arroyo apacible a reposar y comieron un poco. Tuvieron la mala suerte de que estuvieran allí unas yeguas también reposando, y al acercarse Rocinante para divertirse un rato con ellas, se exaltaron y vinieron corriendo los arrieros. Hubo pelea entre ellos, eran más de veinte y dejaron a caballero y escudero por los suelos. Sancho le pidió el Bálsamo a su amo y éste le prometió que en dos días lo conseguiría.

Llegaron a una venta que descubrió Sancho, discutiendo sobre si era venta o castillo como le parecía a su amo. Curaron a Don Quijote y a Sancho una ventera, su hija y una moza. Ya en la cama Don Quijote imaginó que la hija del ventero era la hija del señor del castillo en donde se alojaba, y que vendría a acostarse con él en la cama. En éstas apareció la moza, llamada Maritornes, asturiana, asomándose por la puerta, a palpentas se dirigió hacia el lecho de nuestro caballero y el otro le tendió los brazos. Se sentó la moza a su lado y aunque el aliento de la muchacha fuera insoportable, su camisa de arpillera y sus cabellos deshechos, a Don Quijote le pareció un aliento aromático, una camisa de seda y unos cabellos de oro, como las princesas de los libros, mas él le dijo que debía serle fiel a su señora, Dulcinea del Toboso. El arriero al ver que ignoraba a la muchacha se levantó frenético y empezó a darle golpes, con el ruido se despertó el ventero, fue a ver lo que ocurría. Maritornes al ver que se acercaba el amo se metió temerosa en la cama con Sancho Panza. Acudió el arriero a socorrer a la dama, el ventero a reñirla y se organizó una batalla de golpes y gritos.

Entró un guardia de la Santa Hermandad que se alojaba en la venta, a Don Quijote le dieron por muerto, pues estaba tieso, los demás se retiraron. Le contó el amo al escudero el secreto que él le guardaría, pues le dijo que aquella noche acudió a su lecho la hija del ventero, la más bella y adorable, mas un gigante le atacó y quedó peor que el dá anterior cuando le atacaron los arrieros. Sancho le dijo que él también estaba apaleado, que le habían aporreado una manada de moros. Don Quijote dijo que ya mismo haría el Bálsamo. En esto entró un cuadrillero y le dio un candilazo a Don Quijote , pues éste le había llamado “buen hombre” y esto no estaba bien visto.Nuestro caballero le pidió a Sancho Panza que fuera en busca del amo de la fortaleza para pedirle los ingredientes para hacer el Bálsamo de Fierabrás. Regresó Sancho y al tomarse el Bálsamo Don Quijote vomitó y terminó durmiéndose, se levantó aliviado, entonces creyó que el bálsamo había funcionado. Se tomó el resto Sancho pero le sentó muy mal, cuando se recuperó su amo quiso partir, pero el ventero le exigió que le pagara y entonces Don Quijote se dio cuenta de que aquello era una venta. Ninguno de los dos pagó, galopando se fue el caballero y el pobre escudero allí se quedó, pero al oír los gritos Don Quijote de su pobre compañero volvió a socorrerle, definitivamente huyeron de la venta

Capítulo 8

Sancho le propuso a su amo volver a casa, ya que desde que eran caballeros solo habían recibido golpes, el otro se sintió ofendido y evidentemente se lo negó rotundamente. Por el camino se acercaban dos polvaredas inmensas, las cuales Don Quijote ya las creyó ejército y le contó a su escudero quienes se estaban enfrentando y el motivo, el emperador Alifanfarón y su enemigo el rey de los garamantas, por cuestiones de compromisos amorosos no deseados por las familias. Subieron a una loma y nuestro hidalgo le contaba a Sancho todos los caballeros que allí peleaban, el otro solo veía lo que realmente había, ovejas y carneros. Bajó galopando el caballero con rocinante y lo llamaban los pastores, pero él les ignoraba, acabaron tirándole piedras y lo pisaron la manada de animales, el pobre acabó tan malherido que cuando lo vieron los pastores salieron corriendo. Sancho bajó de la loma y su amo le dijo que aquello era culpa de la envidia de su encantador, el desgraciado hidalgo le vomitó encima todo el bálsamo que había tomado después del maltrecho. Se habían quedado sin comida, los dos tenían hambre, mientras andaban vieron unas luces que se les acercaban, eran unas gentes en procesión que llevaban a un fallecido, y Don Quijote creyó que eran encamisados y les atacó. Los pobres indefensos corrieron por el campo menos los que llevaban túnicas largas que no se podían ni mover, aquellos terminaron apaleados. Se explicaron los caminantes y el caballero les dejó en paz, mientras Sancho les decía que aquél era Don Quijote de la Mancha, también llamado el caballero de la Triste Figura, les dijo a su amo que lo llamaba así por como estaba de desfigurado el pobre y el hidalgo decidió llamarse así a partir de aquél momento.

Siguieron andando, al llegar a un prado se sentaron y comieron de una fiambrera de los clérigos, pero tenían sed y fueron a buscar una fuente. En camino oyeron unos fuertes ruidos y Don Quijote le dijo a Sancho que si no volvía en tres días que se fuera al Toboso y le anunciase su muerte a Dulcinea. Como el escudero no quería que su amo se fuera ató los pies de su asno con los de Rocinante, así el caballo no podía moverse, y Sancho le dijo que Dios había hecho que el caballo no se moviera conmovido por sus llantos. Al amanecer arrancaron dirigiéndose a unas altas peñas donde vieron unas casas de las que salía el ruido estruendo, eran simplemente batanes y Sancho se rió tanto que su amo se enojó. Entonces empezó a llover y se fueron hacia un camino.

Capítulo 9

Descubrieron a un hombre que andaba sobre un asno con algo en la cabeza que relucía, el hidalgo pensó que llevaba el yelmo de Mamibrino y le dijo a su escudero que iba a por él. En realidad aquél yelmo a ojos de Don Quijote tan solo era bacía. El hombre al ver al caballero se fue corriendo dejando la bacía en el suelo, la recogió Don Quijote y le dijo a Sancho que haría que se la arreglasen. Dejaron el caballo del andantes allí, pues su amo le dijo a Sancho que las leyes de caballerías no permitían llevarse los caballos de otros. Así volvieron al camino real.

Sancho le propuso a su señor servir a algún emperador, porque buscando aventuras poco dinero ganaban, no le pareció mal a Don Quijote pero él creía que en sus inicios debía ganarse la fama buscando aventuras por el mundo. En éstas vieron venir a dos hombres con escopetas llevando a otros encadenados. Don Quijote les fue preguntando uno por uno las causas de sus condenas, hasta que llegó a uno que iba con más tormento que otros. El hombre le dijo que él era Ginés de Pasamonte, el cual tenía más delitos que todos los otros juntos. Le dijo que si quería saber su vida leyera su libro que le daba cien vueltas a Lazarillo de Tormes.

Don Quijote exigió que soltaran a aquellos infelices y al negarse el comisario el caballero se le lanzó encima. Acabaron desatándose los presos y el hidalgo les mandó ir hacia al Toboso y respondió Ginés de Pasamonte tomándoselo como el gran disparate.

Ginés les guiño el ojo a sus compañeros y todos empezaron a tirarle piedras al pobre higalgo que acabó en el suelo triste y ofendido.

Capítulo 10

Quisieron resguardarse por miedo a que los encontrase la Santa Hermandad y se dirigieron hacia Sierra Morena. Encontraron por el camino una maleta, con unos dineros, unas ropas y un librillo, en el cual había un soneto muy bien escrito al parecer de Don Quijote. Entonces al alzar la vista hacia a unas montañas el hidalgo vió a un hombre casi desnudo saltando muy ágil, creyó que era el dueño de la maleta y se fue hacia su encuentro. Por el camino encontraron a una mula muerta y pensaron que el hombre desnudo que huía era el dueño de la mula y la maleta. Oyeron un silbido, era un pastor, el cual el contó al hidalgo quien era el dueño de la maleta y la mula, que había llegado un día buscando un sitio donde esconderse y que cuando le veían les asaltaba poe el camino, se ve que el hombre había enloquecido. Don Quijote quiso encontrarle, pero entonces apareció allí, nuestro caballero le abrazó como si le conociera de toda la vida. El Roto de la Mala Figura, como le llamaremos, les pidió algo de comida y después de las súplicas de Don Quijote por saber sobre su desgracia les dijo que le siguieran. Aquél chico les contó su desventura: Muchacho llamado Cardenio, de linaje noble, que había amado con locura a Luscinda, y al pedirle la mano de la muchacha a su padre le enviaron con el hijo del Duque Ricardo. Se ve que al segundo hijo el interesaba ser su amigo, y le contó sus amores hacia una chica la cual cuando estuvo satisfecho huyó, y le propuso a Cardenio ir a su ciudad para olvidar a la chica, en realidad huía para cuando su padre se enterase de la infamia. Cuando Fernando vió a Luscinda se enamoró de ella.

Aquí cortó la historia Don Quijote al oír nombrar a Amadís de Gaula y Cardenio enfureció en un ataque de locura y les ataco, posteriormente se adentró en las montañas.

Los dos se dirigieron a buscarle. Don Quijote le pidió a su escudero que le llevara una carta a su querida Dulcinea.

Se dirigen a un prado y allí el caballero deja suelto a Rocinante para que corra, eneste episodio Sancho dice que le robaron el burro, episodio que Cervantes no nos ha contado. Entonces el hidalgo le promete darle los burros que tiene en posesión y en el librillo de Cardenio firma conforma él le ofrece los burros a su escudero.

Sancho Panza descubre quien es Dulcinea del Toboso, pues su amo nombra a sus padres y Sancho le dice que la conoce bien. Escribe la carta para Dulcinea Don Quijote y se la lee a Sancho, el cual queda atónito y admirado.

Capítulo 11

Sancho se dirigió hacia la aldea donde se encontraba Dulcinea, encontró la venta donde estaban el barbero y el cura y el escudero les contó sobre Don Quijote, mientras el hidalgo recitaba poemas amorosos en la montaña. Les dijo Sancho que su amo y él estaban viviendo muchas aventuras, que él llevaba una carta para Dulcinea, hija de Lorenzo Corchuelo, que había escrito Don Quijote el cual estaba completamente enamorado de ella. Sancho se había dejado la carta e intentó recitarla de memória con los mil disparates.

El cura y el barbero decidieron disfrazarse para engañar al hidalgo e intentar socorrerle de su extraña locura. Salieron, mas el cura al verse disfrazado de dama le pidió al barbero que le cambiara el disfraz, Sancho cuando les vió no pudo contener la risa. Al día siguiente llegaron los tres al lugar, Sancho buscó a su amo y el cura y el barbero esperaron en un prado, cuando de repente vieron a un hombre el cual pensaron al analizarlo que era el tal Cardenio del que les había hablado Sancho. Fueron hacia él, y éste les contó su historia desde el punto en que le había interrumpido Don Quijote.

Resultó que Cardenio se fue unos días, plan que había organizado Fernando para salirse con la suya y estar con Luscina, y al cabo de unos días un hombre le dio una nota a Cardenio de parte de Luscinda, en la que ella le pedía ayuda, pues su padre quería casarle con Fernando. Se fue a galope y cuando llegó se adentró en la casa donde ya estaba el cura y los dos prometidos, cuando Cardenio oyó a Luscinda decir “si quiero” huyó desesperado hacia éstas montañas a acabar su vida.

Oyeron entonces unos llantos y gemidos, y vieron a un mozo que resultó ser una mujer, la cual intentó huír cuando se dio cuenta de sus presencias, mas tropezó y ellos acudieron en su ayuda. Le preguntó el cura que le pasaba y ella le contó su historia.

Se ve que ella era doncella hija de ricos y que un tal Fernando ( aquí se alteró Cardenio) había quedado preso de su amor y quería que fuese su esposa. Entró un día en su habitación y tras muchas súplicas y ruegos ella accedió, mas la mañana siguiente le dio un anillo pero el noble desapareció. Luego ella se enteró de que se había casado con una tal Luscinda, pero que ella se había desmayado, y al desabrocharle la blusa Fernando para que le diera el aire encontró un puñal y una nota en la que decía que estaba enamorada de Cardenio. Él quiso darle muerte, pero le sujetaron a tiempo. Dorotea ( como se llamaba la chica) huyó a éstas montañas, sintiéndose una desgraciada por haber sido traicionada y deshonrada por aquél pútrido Don Juan.

En éstas llegó Sancho Panza y le conto a Dorotea sobre la locura extraña de su señor, y ella se ofreció para ayudarles y se vistió de doncella menesterosa, ya que tenía ropas y había leído muchos libros de caballerías.

La heredera del reino de Micomicón, Dorotea, le pidió a Don Quijote que la ayudara, puesto que un gigante se había apoderado de su reino. El hidalgo encantado y así se pusieron en marcha.

Por el camino Don Quijote le preguntó a la princesa de cuantas persona la había de vengar, la doncella le contó la historia y prometió casarse con él y que tomara posesión de su reino. Entonces , siguiendo su camino, el hidalgo le iba preguntando a su escudero las reacciones de Dulcinea ante la carta, qué hacía, su aroma, sus palabras, y aunque Sancho no la había ni visto iba afirmando con algún disparate ofendo por en medio.

Se detuvieron un momento en una fuente, por casualidad apareció Andrés, el muchacha el cual había desatado el caballero del árbol, mientras su amo le estaba azotando y gritando.

Capítulo 12

Al día siguiente llegaron a la venta donde estaba Maritornes. Les acogieron con alegría y por la noche estuvieron hablando sobre la locura del hidalgo y sobre los libros de caballerías, discutiendo, porque el ventero se creía las historias y las adoraba, pero el cura las criticaba y desterraba. En una maletita encontró el cura una novela corta y la leyó, se titulaba “El curioso impertinente”. El relato contaba la historia de dos amigos caballeros, Anselmo y Lotario. Anselmo se había casado con Camila, dos días por semana iba Lotario a comer con ellos, hasta que un día Anselmo quiso probar la fidelidad de su mujer, diciéndole a su amigo que tentara a su mujer. Finalmente el amigo accedió, pero se acabó enamorando de ella, y aunque al principio ella le rechazara acabó retando a su corazón.

Cuando estaban a punto de llegar al desenlace entró Sancho Panza todo alterado. Decía que su amo se estaba peleando con el gigante y que corría la sangre, el ventero ya vió las botas de vino por el suelo…Subieron arriba y se encontraron a Don Quijote soñando que batallaba con el gigante, tuvieron que tirarle un cubo de agua fría para que se despertarse, y Sancho aún buscaba la cabeza del gigante el pobre, que ya temía quedarse sin condado. Bajaron todos al portal de la venta, dejando a Don Quijote en la cama, el cura acabó de leer el relato:

Así Anselmo regresó de su viaje, su mujer le dijo que Lotario se le había insinuado y que ella estuvo a punto de clavarle una estaca. Su amigo le dijo que su mujer era la más virtuosa del mundo. Así Anselmo se sintió el más honrado y favorecido, mas se acabó descubriendo la verdad y murió de tristeza. Alotario se fue a una batalla y murió, y Camila desgraciada se quedó sola y abandonada.

Entonces llegaron a la venta unos caballeros con una dama, entraron y la situación fue de desmayo. Venían Luscinda y Fernando, Dorotea le reconoció el rostro a Fernando y se desmayó, i al oír la voz de Luscinda ,Cardenio (que estaba en la habitación de Don Quijote) bajó corriendo. Dorotea, recuperada del desmayo, miraba a Fernando, Fernando a Cardenio, Cardenio a Luscinda y Luscinda a Cardenio. Dorotea con dulces palabras le declaró su amor a Fernando y le hizo entrar en razón, pues él le pertenecía. Al soltar Frenando a Luscinda, ésta se fue a los brazos de Cardenio entre lágrima y felicidad. Los presentes en la sala lloraban.

Subió el escudero a ver a su amo que ya se había despertado, le dijo que había roto las botas de vino y el otro diciendo que era la cabeza del gigante. Bajaron abajo, Dorotea le dijo que la mañana siguiente seguirían su camino y todos serían testigos de sus hazañas.

En éstas llegaron a la venta un hombre y una mujer disfrazados de moriscos, las mujeres arroparon a la morisca y cenaron todos en una mesa larga, mientras Quijote hablaba sin poner bocado en la boca. Al terminar su discurso el hidalgo hablo el huésped morisco, contando su historia:

Aquél hombre después después de haber sufrido las ocurrencias menos merecidas acabó en prisión, era de noble linaje y se llamaba Ruy Pérez de Viedma. En prisión un día a través de una ventana apareció un palo con dineros y una carta. Pidió que se lo tradujesen, y la carta venía de una chica que contaba que cuando era pequeña su padre tenía una esclava cristiana, la cual le enseñaba oraciones de la Virgen María, y cuando murió la chica se le apareció dos veces diciéndole que fuese a tierra de cristianos. La chica le pedía en la carta al caballero que la llevara a su tierra y se casaría con él.

Así lo hicieron, pagaron el rescate de él unos valencianos y se fue a buscar a su Zoraida, Por el camino les atacaron y abordaron y allí llegaron a la venta, con intención la mañana siguiente de ir a buscar a su padre después de muchos años, el padre de él, y comprobar su aún estaba vivo.

Ya de noche llegó a la venta buscando aposento el señor juez del Consejo Real, que resultó ser el hermano de Ruy Pérez de Viedma, Juan Pérez de Viedma. Terminaron los dos abrazados entre llantos de alegría.

Capítulo 13

Cuando faltaba poco para el alba Doña Clara de Viedma (hija del juez) se despertó al huí a un pretendiente suyo, llamado Luís, cantar un poema, Dorotea le dijo que la ayudaría a estar con él ya que el padre del muchacho era tan rico que no la querría.

Don Quijote estaba haciendo guardia a caballo y la hija de la ventera y su criada Maritornes decidieron reírse un rato de él y engañandole para que se acercase, le ataron la mano desde la ventana y el pobre hidalgo se quedó tieso de pié encima de Rocinante.

Don Quijote pensó que aquello era un encantamiento. Lo desató Maritornes cuando el ventero se despertó, pues había unos hombres armados a caballo en la puerta que gritaban a pleno pulmón para que los abriesen. Los hombres venían a buscar a Don Luís para llevárselo, y éste se negaba. Empezó una discusión la cual escucharon todos los huéspedes. Mientras el ventero estaba en la puerta porque dos huéspedes querían irse sin pagar, el pobre acabó malherido.

Luís le contó al juez el porque estaba allí con esas ropas, él le contó que amaba a Clara y que quería casarse con ella.

En éstas apareció el barbero(al que le habían robado) y reconoció a Sancho, que le había robado la bacía, la cual confundía el hidalgo con el yelmo de Mambrino, y la albarda con jaez. Mientras Sancho y el barbero se discutían y pegaban.

Quiso el barbero Nicolás que todos riesen de los disparates de Don Quijote y le dijo al otro barbero irónicamente que aquello era el yelmo, y el cura que lo entendió también lo afirmó, y todos los presentes. Entró un cuadrillero de la Santa Hermandad que había entrado hacía poco y dijo que era albarda, se levantó Don Quijote frenético y se les lanzó encima. Se calmaron después aunque en la imaginación de Don Quijote todo quedó igual. Posteriormente el juez pidió consejo sobre el caso de Don Luís, y Don Fernando se ofreció a llevárselo consigo, los criados de Luís aceptaron y Clara quedó contentísima.

Los cuadrilleros se querían llevar a Don Quijote por haber liberado a aquellos condenados días atrás, pero el cura les convenció de su locura y así no se lo llevaron.

Quisieron marchar, pero el escudero le dijo a su amo que Dorotea no era princesa de Micomicón, cosa que ofendió en alto nivel al hidalgo y le trató de villano y maldiciente.

Pero Dorotea, muy lista y viva, le dijo al hidalgo que debía de ser una visión fruto del encantamiento del castillo lo que había confundido Sancho, y Don Quijote se calmó.

Llevaban dos días en la venta y todos decidieron marchar, mas decidieron meter al hidalgo en una jaula y llevarlo hacia su aldea, y cuando despertó Don Quijote ya estaba atado.

Capítulo 14

Se llevan a Don Quijote en un carro de bueyes. Se despiden todos y marchan detrás del carro el cura y el barbero disfrazados. El ventero le regala al cura un libro “novela de Rinconete y Cortadillo”. Por el camino se cruzan a unos hombres a caballo, entre ellos a un canónigo (eclesiástico) el cual dice de los libros de caballerías que son perjudiciales, mientras va hablando Sancho de tal forma que da a entender al cura y al barbero que está intoxicado por la misma locura que su amo.

Sancho le dice a su amo que realmente los que están detrás no son encantadores, que él no va encantado, que en realidad son el cura y el barbero, pero él no lo cree. El escudero promete sacarle de la jaula. Dejan salir a Don Quijote para hacer sus necesidades, mientras los otros comen algo en medio del camino, cuando pasa por allí un hombre, el cual se sienta con ellos y les cuenta el porque de sus andares por aquél lugar. Todo iba tras una historia de una chica llamada Leandra, que se había enamorado de quien no le convenía y había acabado en un convento. Don Quijote dijo que si no estuviera encantado iría a rescatar a Leandra. Al oírle el andante, cabrero, ofendió a nuestro caballero, y acabaron uno encima del otro como de costumbre. Pero entonces oyeron una trompeta, vieron una procesión de disciplinantes que alababan a la virgen, cuando les vió Don Quijote creyó que aquellos hombres llevaban a una mujer cautivo y se abalanzó contra ellos, mas uno de ellos le dio un golpe y cayo el hidalgo al suelo. Llego allí Sancho Panza y rogó que no le hicieran nada, pues era caballero encantado.

Al fin subieron al carro de nuevo, y al cabo de seis días llegaron a la aldea, en medio de la plaza las gentes estaban expectantes reconociendo al hidalgo.

El ama y la sobrina lo acolcharon en su lecho, pero él no reconocía ni donde estaba.

SEGUNDA PARTE

Capítulo 1

Don Quijote estuvo un mes en casa, descansando. El cura y el barbero fueron a verle y al hablar con él quedaron aliviados, pues creyeron que la locura del hidalgo ya se había eliminado, mas cuando lo quisieron comprobar hablando de que el Turco se había hecho en la mar con una armada, Don Quijote ya hablaba de Amadís de Gaula, Tirante el blanco…, y ya quería ir para allí. Entonces apareció Sancho en la casa y el hidalgo pidió que le dejaran entrar. Su amo le preguntó al escudero que se decía de él, y éste le decía que le tomaban por loco, y que Sansón Carrasco le había contado que un historiador, llamado Cide Hamete Berenjena, había escrito su historia: “ El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. El hidalgo pidió ver a Sansón Carrasco. Éste le hizo una visita y le contó todo lo que habóa escrito el historiador, y le prometió una segunda parte.

Don Quijote decidió partir en busca de aventuras al cabo de ocho días, con su escudero, mientras Sancho discutía con su mujer porque él quería que su hija fuera condesa y Teresa (la madre) no. El ama y la sobrina sospechaban la tercera salida del hidalgo, y fueron a hablar con Sansón Carrasco para que lo evitase, el cual dijo que iría para allí. En estos momentos Sancho y su señor estaban encerrados en el aposento hablando.

Decidieron marchar en tres días, y Sansón ideó un plan para que no huyesen.

Sancho y Don Quijote salieron al anochecer, hacia la ciudad del Toboso.

Capítulo 2

Al tercer día llegaron al Toboso, buscaron el alcázar donde creía don Quijote que vivía su princesa. Al fin Sancho le confesó que jamás había visto a Dulcinea. Decidieron que Don Quijote de apartaría un poco de la ciudad y Sancho iría a buscar a su princesa. Sancho por el camino se detiene y se empieza a hacer preguntas, pues se da cuenta de que es el producto de la locura de su amo, y ve que puede escoger a cualquier labradora, ya que su amo no sabrá si es Dulcinea o no. Se acercaban tres labradoras a caballo, Sancho le decía a su amo que allí estaba Dulcinea, pero él tan solo veía a las tres labradoras. Primero no se lo creyó Don Quijote, pero después pensó que todo era fruto de un encantamiento, aunque cuando desenredó en ella sus palabras más amorosas, la otra respondió vulgarmente y huyeron a horcajadas.

Capítulo 3

Se fueron, Don Quijote pensativo, cuando de repente apareció una carreta en el camino, repleta de figuras extrañas, la muerte, un caballero, un emperador, un ángel…Resultó ser una compañía de teatreo que iba a representar “las Cortes de la Muerte”, y Don Quijote les dejó marchar en paz a hacer su faena. Pero se acercó el bufón a Rocinante y al asustarse cayó el hidalgo, entonces se escapó también el rucio de Sancho. Se enfadó don Quijote y se dirigió hacia la careta dando voces. El grupo de teatro al ver la intención de Don Quijote, se pusieron en fila con piedras preparados para recibirle, pero cuando el hidalgo vio la situación no retó a su valor y se fueron, dándole un final feliz al encuentro con la compañía de teatro.

Pasaron la noche hablando de comedias y comediantes. Entonces Don Quijote se despertó i vio a dos hombres a sus espaldas. Aquellos eran el Caballero del Bosque y su escudero. Estuvieron conversando los dos caballeros, y los escuderos también. El caballero del bosque dijo haberse enfrentado con Don Quijote, y él repicó, puesto que el verdadero Don Quijote era él. Acordaron una batalla, y el que perdiera estaría a cargo del otro. El escudero del caballero de los Espejos tenía una nariz enorme, y a Sancho le daba mucho miedo, con lo cual Don Quijote le ayudó a subir a un árbol, y en éstas el caballero de los Espejos ya se preparaba para atacar, mas se dio cuenta de que su contrincante estaba ayudando a su escudero a subir a un árbol, y cuando acabó de ayudarle atacó Don Quijote y venció, y cuando le vio el rostro tras lacelada se dio cuenta de que era Sansón Carrasco, pensó Don Quijote que era fruto de un encantamiento, pero más tarde no lo tuvieron nada claro.

Tomaron el camino hacia Zaragoza, y los estafadores se fueron por otro camino.

Capítulo 4

La intención de Sansón Carrasco era vencer a Don Quijote y así conseguir que el hidalgo se quedara en casa durante dos años.

Sancho Panza y Don Quijote se encontraron a un hombre de verde Gabán, que venía sobre una yegua, el cual se apuntó a andar con ellos, asombrado de que aún quedaran caballeros andantes, su nombre era don Diego de Miranda, y tomaba a Don Quijote por santo.

Don Quijote avistó un carro con unas banderas, llamó a su escudero que estaba comprando requesones, al oír a su amo fue corriendo hacia allí, el hidalgo se puso la celada(donde Sancho había puesto los requesones), entonces don Quijote empezó a chorrear queso. Entonces selimpió y se dirigióhacia el carro, este llevaba leones para el rey. Don Quijote no paró hasta que el leonero abrió la jaula, mientras Sancho, el carretero y el del Verde Gabán se habían ido lejos. El león bostezó, se estiró, sacó la cabeza, miró a su alrededor y volvió dentro del carro. Entonces don Quijote llamó a Sancho y al resto para que vinieran y vieran su triunfo. Sancho dio un escudo de oro al carretero y al leonero. Posteriormente se fueron a casa de Don Diego de Miranda (el del Verde Gabán), donde se pasaron cuatro días, hasta que Don Quijote quiso huir hacia las aventuras, aunque Sancho lamentaba dejar el lugar, ya que estaban muy bien atendidos.

Capítulo 5

El amo y el escudero se encontraron a dos estudiantes y a dos labradores por el camino, los cuales al oír que se llamaba Don Quijote supieron sobre su locura, pero aún así le miraban con admiración.

Los estudiantes les invitaron a la boda de Camacho, el rico, y Quiteria, la hermosa, y también les hablaron de un tal Basilio que seve que estaba enamorado perdidamente de la dama desde la infancia. El licendiado y Corchuelo se retaron a la esgrima, sacaron sus espadas y lucharon, pero Corchuelo perdió, aunque quedaron en amistad.

Llegaron al pueblo de Quiteria al anochecer y vieron que había luces y música. Por la mañana Sancho fue aver a un cocinero y comió tanto como pude, mientras su amo y señor estaba admirando el espectáculo donde se representaba la historia de Camacho, Quiteria y Basilio. Entonces se oyó mucho ruido y se acercaron los novios, acompañados del cura y gentes con instrumentos, pero entonces se oyeron unas voces, y se descubrió entre los allí presentes a Basilio, todos temieron lo peor. Basilio de repente sacó una espada y se dio la muerte, pero dijo que antes anhelaba que le casaran con Quiteria, y así lo hicieron. Pero cuando el cura dio la bendición, Basilio se levantó ligero y sacó el estoque de su cuerpo, los allí presentes lo creyeron un milagro, mientras él mismo gritaba “ingenio!”. Se ve que el estoque no había traspasado la carne, sino un hierro. Camacho, el cura y los restantes se sintieron humillados, sacaron sus espadas, pero al oír las palabras de Don Quijote del bache del amor y la guerra, envainaron las espadas, y entones se fueron todos a celebrarlo en el pueblo de Basilio.

Capítulo 6

Pasaron tres días allí, hasta que Don Quijote se antojó con ir a la cueva de Montesino, a ver sus maravillas, y pidió una guía para ello. Les condujo hasta las cuevas de Montesino el primo del licenciado, que era estudiante y un amante de los libros de caballerías, y le prometió a Don Quijote enseñárselo todo bien. Por el camino el estudiante els contaba que escribía libros de gran provecho, y Sancho lo vio como el “sabelotodo” y le iba preguntando cosas.

Cuando llegaron a las cuevas, Don Quijote se introdujo en una, colgado de una cuerda, e iban saliendo cuervas. Al cabo de media hora tiraron de la cuerda, y pensaron que el hidalgo dehabía quedado dentro, pero finalmente salió, estaba todo dirmido, en cuanto le despertaron les pidió algo de comer. Don Quijote els contó lo que había visto, se había dormido abajo y había visto un suntuoso palacio con muros de cristal, donde estaba el mismísimo Montesino, el cual le contaba su historia, diciéndole que él y el caballero Durandarte estaban hechizados por el mago Merlín y que Don Quijote sería su salvador. Sancho y el estudiante no le creían, el estudiante no entendía como había visto tantas cosas en tan solo una hora allí abajo, y el hidalgo decía que había visto tres veces el amanecer. Dijo también que Montesino le había enseñado a Dulcinea, que estaba encantada.

Empezaba a anochecer y fueron acasa de un ermitaño. Por l camino se encontraron se encontraron a un hombre, con mulas y cargado de armas, el cual le dijo a Don Quijote que se quería saber porque llevaba las armas se alojaría en una venta cercana. Llegaron a la venta poco antes del amanecer.

Capítulo 7

Se dirigió Don Quijote impaciente hacia la caballeriza, donde se encontraba aquel hombre, dando de comer al macgo, le dijoque le contaría cosa admirable, Se ve que las armas eran para enfrentarse con el pueblo de al lado, que les llamaban “ los del rebuzno” y se burlaban de ellos, por historias de “rebuznar” que se llevaban entre ellos.

Cuando el hombre acabó de contar su historia entró en la venta el maese Pedro, un famoso titiritero, el cual tenía un mono que seve que era adivino. Sancho probó le preguntó al mono qué hacia su amada, Pedro le dijo que estaba trabajando y bebiendo vino. El mono le había dicho quien era Don Quijote y Pedro sele echó a las piernas.

Posteriormente el titiritero hizo una representación gratuita para todos los alojados en la venta. Se acomodaron Don Quijote y los suyos, se oyeron unas trompetas y alzó la voz Pedro, contando la historia de don Gaiferos, que liberó a su esposa Melisendra, cautiva de los moros en la ciudad de Zaragoza. Don Quijote se enfadó por un comentario que hizo Pedro en la representación, y se levantó alarmante con la espada dando golpes al escenario. Cuando terminó de destrozarlo todo dio como excusa su supuesto encantamiento, y tubo que pagar cuatro reales al pobre Pedro, al cual le había destrozado la función. Después todos cenaron a costa de Don Quijote.

Capítulo 8

Cide Hamete dice contar toda la verdad, y asegura que el maese Pedro era Ginés de Pasamonte, el que hurtó a Sancho Panza el rucio, sacándoselo de entre las piernas mientras dormía. Ginés se puso un parche en el ojo y se fue a vivir en Aragón, en un monte que él mismo compró, allí era muy reconocido y popular.

Una vez abandonada la venta, Don Quijote y Sancho Panza se encontraron por el camino a un grupo de gente que iban armados, y resultaron ser los que rebuznaban. El hidalgo se interpuso entre ellos e intentó que no se pelearan. Sancho quiso darle la razón y los enseño como rebuznaba él debien, mas los aldeanos creyeron que se estaba burlando de ellos, y se acercó uno dándole un golpe con la espada, que le dejó tirado en el suelo.

Don Quijote al ver la situación y la gente furiosa, se marchó de allí. Llegó la noche, los aldeanos se habían ido, entonces vino Sancho y empezó a discutir con su amo. Discutieron sobre el salario que debía cobra el escudero, pero éste al final se dio por vencido y decidió quedarse. El caballero andante y el escudero se durmieron bajo unos árboles y al adentrarse el alba iniciaron su camino hacia las riberas del Ebro.

Capítulo 9

Al cabo de dos días llegaron a la ribera del río Ebro, donde encontraron una barca sin remos, se subieron en ella dejando a los animales atados a un árbol. Bajaron río abajo, y cuando llegaron a unas aceñas, las cuales Don Quijote confundió con un castillo donde tenían encerrada a una doncella, los molineros salieron e intentaron detener la barca, mas lo único que consiguieron fue echarlos al agua. Cuando estuvieron todos fuera del agua, llegaron los propietarios de la barca, la barca había quedado absolutamente destrozada, así que Sancho Panzatubo que pagarla. Caballero y escudero siguieron su camino, y llegado el día siguiente, vio don Quijote gente en un prado verde, estos estaban de altanería, resultaron ser unos duques, que habían leído el libro de:”El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. Los duques invitaron a Don quijote a su palacio, donde todos sus sirvientes ya estaban al corriente de cómo tenían que tratar a don Quijote, este fue tratado como en los libros de caballerías, durante la comida el duque le dijo a Sancho que lo haría gobernador de una ínsula. Después de comer se fue a hacer la siesta, mientras Sancho fue con la duquesa y todas sus doncellas a una sala donde el escudero reveló todos los secretos sobre Dulcinea del Toboso y contó las diferentes aventuras ocurridas recientemente. Entonces Sancho se fue a dormir, mientras la duquesa aprovechaba para contárselo todo detalle por detalle al duque, y decidieron hacerle una burla a don Quijote.

Capítulo 10

Seis días después, los duques se los llevaron decaza, le dieron un traje a Don Quijote pero este prefirió la armadura, Sancho se puso el traje verde que le dieron. El pobre Sancho se asustó cuando vio a un jabalí que venía crujiendo y arrojando espuma por la boca, se intentó subir a un árbol pero se quedó colgando del traje. Don Quijote bajó al escuderp del árbol y entonces se fueroncon el jabalí a unas grandes tiedas de campaña donde había mesas con abundantey suntuosa comida. Después decomer se pasaron la tarde de caza, y ya cuando estaba anocheciendo apareció un correo en traje de demonio, que venía a buscar a Don Quijote, diciéndole que esperara allí, que lo había enviado Montesinos, pues aparecería Dulcinea del Toboso y él tendría que desencantarla. Y al acabar de decir esto se marchó. Entonces se empezaron a ver luces en el bosque, y ruidos deruedas decarro, disparos, gritos…, se desmayó Sancho y al despertar apareció de repente el carro que habían oído. Hubieron tres carros, allí estaban los enemigos de Amadís de Gaula, sentados en unos tronos.. Apareció un cuarto carro, en el cual estaban Merlín y Dulcinea del Toboso. Merlín les dijo que para desencantar a Dulcinea debían darle azotes a Sancho. Sancho evidentemente se negó, pero al insistir tanto los otros el escudero acabó acceciendo. Al desaparecer los carros se fueron hacia el castillo, donde allí, los diques continuarían sus burlas.

Capítulo 11

Al día siguiente la duquesa le preguntó a Sancho si había empezado la penitencia por el desencanto de Dulcinea, primero dijo que sí, pero no había empezado aún, sino que había escrito una carta para su mujer, Doña Teresa Panza. Sancho le dijo a la duquesa que la leyera para ver si era o no una buena carta de gobernador, y ésta le dijo que se mostraba codicioso, pero que la carta estba bien y que quería enseñársela al duque. Entonces se dirigieron al jardín y sela enseñaron al duque. Comieron allí y cuando terminaron, se oyeron unas músicas fúnebres que estremecieron a los allí presentes, entonces entraron tres hombres de luto seguidos de un hombre, vestido de negro, “Trifaldín de la barba Blanca, escudero de la condesa de Trifaldi, pidiendo si estaba Don Quijote y podía entrar la condesa, también llamada dueña Dolorida a contar su pena.

Entró la dueña Dolorida con otras dueñas. Dolorida les contó la historia de una reina, doña Maguncia. Su hija era la infanta Antonomasia, que había sido prendida por un caballero, este tocaba en la ventana de Dolorida para que le dejara entrar a ver a su amada. La condesa le dejó entrar, y Clavijo ( el caballero) le prometió matrimonio a la infanta. Antonomasia estaba embarazada, y cuando se empezó a notar firmaron un compromiso que Clavijo llevó al cura. Pero la reina se enteró, y tuvieron que enterrarla, entonces a medio funeral llegó el gigante Malambruno, que hizo un hechizo sobre la infanta, este encantamiento la convirtió en un mono de bronce, en Clavijo, que lo convirtió en un cocodrilo de metal y hizo que a todas las dueñas les saliera barba. La única forma de salvarlos, era que don Quijote luchara contra el gigante.

Capítulo 12

Llegó la noche y con ella, llegó Clavileño (el caballo de madera del gigante). Subieron al caballo don Quijote y Sancho, este después de mucho insistir, les vendaron los ojos y el hidalgo tiró de la clavija, entonces todos se despidieron mientras ellos empezaban a subir y a notar el viento recio, que lo hacían los criados con unos grandes fuelles. Luego llegaron a la región de fuego, donde unas estopas pendientes de una caña, les calentaban los rostros. Quemaron así la cola del caballo y este al estar lleno de cohetes tronadores, voló por los aires. El hidalgo y su escudero se extrañaron de verse en el mismo jardín, este estaba lleno de gente por el suelo, don Quijote se encontró una nota que decía que la infanta, el caballero y las dueñas ya estaban desencantados, y que Dulcinea lo estaría cuando Sancho cumpliera con su cometido. Aquí termina la burla de dueña Dolorida, que dio que reír a los duques toda su vida.

Capítulo 13

Los duques decidieron seguir con las burlas, así que decidieron llevar a Sancho a su ínsula prometida. Don Quijote le dio unos consejos para ser un buen gobernador, pero al ver, que no se acordaría se los dio por escrito. Aquella misma tarde enviaron a Sancho Panza a su ínsula. Don Quijote al ver partir a su escudero, no pudo evitar soltar alguna lagrima, y después de cenar se fue a dormir. Don Quijote tenia calor y no se podía dormir así que se levantó a abrir la ventana y oyó una voces, era Altisidora, que estaba enamorada de don Quijote, y al ver que abría la ventana empezó a cantarle una romance. Pero para don Quijote solo existía Dulcinea así que cuando acabó el romance cerró la ventana de golpe.

Capítulo 14

Sancho llegó a la "ínsula de Barataria" de unos mil vecinos, donde lo recibieron con agrado. Entonces llevaron a Sancho a la iglesia donde le dieron las llaves del pueblo, y luego lo llevaron al juzgado, donde Sancho debía responder a una pregunta dificultosa. En este instante entraron en el juzgado un sastre y un labrador, que discutían porque el sastre le había hecho 5 caperuzas para los dedos. Sancho solucionó el conflicto dejando a uno sin el dinero por el trabajo y al otro sin el paño. De inmediato se presentaron dos ancianos con problemas de deudas. Cuando Sancho acabó con ellos llegó una mujer cogiendo a un hombre, esta decía que él se había aprovechado de ella. Una vez resuelto esto los presentes quedaron admirados al ver cómo había Sancho resuelto aquellos casos.Mientras Don Quijote se levantó de su lecho y al salir a fuera se encontró con Altisidora, la cual se desmayó. El hidalgo pidió que le trajeran un laúd a su cuarto. Cuando llegó la noche Don Quijote cogió el laúd, empezó a cantar un romance, todos lo estaban escuchando cuando de improviso, descolgaron un cordel con más de cien cencerros junto a la ventana de Don Quijote, y tras ellos derramaron un saco de gatos. Don Quijote quedó pasmado, tres gatos se colaron en su estancia, y el caballero empezó a batir con la espada hasta que un gato se le enganchó en la cara. Los duques al oír los gritos fueron a socorrer al hidalgo. Este tuvo que pasarse cinco días encerrado en cama.

Capítulo 15

Llevaron a Sancho a un suntuoso palacio, donde unos pajes lo estaban esperando, luego se sentó en la mesa y a su lado se sentó un hombre con una varilla. Sancho hizo un bocado al primer plato y el hombre dio un golpe con la varilla en el plato, y se lo llevaron, así con todos los platos.Sancho se quejó que si no le daban de comer se iría de la ínsula. Entonces llegó una carta del Duque, esta decía que se había enterado que sus enemigos querían asaltar la ínsula, y que por favor vigilara y estuviera alerta.Sancho ordenó responder la carta del Duque, y en esto llegó un labrador, el cual le empezó a contar su historia, le pidió que le hiciese una carta de recomendación para poder casar a su hijo con una doncella, también le pidió trescientos ducados. Sancho furioso lo echó de su casa.Don Quijote seguía malherido en su cama y de pronto entró en su habitación doña Rodríguez, que estaba allí para contarle sus penas. Ella empezó a lamentarse y sollozar y le pidió a él si podría lograr que un muchacho cumpliera con la promesa de casarse con su hija. Entonces habló mal de Altisidora y de la duquesa cuando, se abrió la puerta, se apagó la vela y doña Rodríguez empezó a recibir golpes, luego los recibió Don Quijote.Cuenta Cide Hamete que lo que pasó es que, al salir doña Rodríguez, otra dueña la había seguido y al ver donde entraba fue a avisar a la duquesa. Entonces la duquesa y Altisidora acudieron al aposento y al oír como las trataban, entraron llenas de cólera y empezaron a dar golpes.

Capítulo 16

Después de que Sancho despidiera con toda su furia al labrador Miguel Turra, el doctor Pedro Recio le dio comida para que cenara. Luego salieron de ronda, para limpiar la ínsula de mala gente. A pocas calles hallaron a dos hombres que se peleaban por dinero, Sancho puso remedio a la discusión y siguieron andando. Al rato llegó un guardia sujetando a un mozo que había salido a tomar el aire, después de discutirlo le enviaron a casa. Más tarde apareció otro guardia con una muchacha vestida de hombre, que se había disfrazado para poder salir de casa. Posteriormente llegó otro guardia con el hermano de la chica, este llevaba faldas. A ellos también los enviaron a su casa.Mientras tanto la duquesa envió la carta a Teresa Panza, junto otra carta y un collar de corales.El paje llegó a la aldea de Don Quijote y llevó las cartas Teresa. Esta se puso muy contenta de ser gobernadora y salió a contárselo a todo el mundo. Se encontró al bachiller y al cura, que no se creían lo que decía, así que se fueron a comprobarlo. Al final el paje se fue a cenar con el cura, mientras Sansón, el bachiller, se ofreció a Teresa para contestar la carta.

Capítulo 17

Después de desayunar, Sancho se puso a juzgar y lo primero que se le ofreció fue una pregunta de un forastero. Este decía que al final de una puente había una horca y una casa con cuatro jueces que aplicaban la siguiente ley a la gente que lo cruzaba: "El que quiera pasar este puente, ha de jurar primero a dónde va y a qué. Si jura la verdad, se le permitirá el paso, en casi contrario, si dice mentira, morirá en aquella horca sin remisión alguna". Todo iba bien con esa ley hasta que un día un hombre juró que ese juramento lo llevaría a la horca. Los jueces no sabían que hacer, así que decidieron preguntárselo al gran gobernador. Sancho dijo que lo dejaran pasar tranquilamente.Más tarde cuando Sancho acabó de comer, recibió una carta de Don Quijote, donde el hidalgo le daba nuevos consejos y le contaba los incidentes ocurridos recientemente. Sancho le respondió contándole todo le sucedido en ese gobierno. Mientras tanto Don quijote, se cansó de la vida en casa de los duques y decidió partir a Zaragoza. Pero durante la comida llegaron dos mujeres de luto (doña Rodríguez y su hija), que le pidieron a don Quijote que obligase al muchacho a cumplir su promesa de casamiento. El hidalgo aceptó a combatir con el mozo, aunque rebajando su titulo de caballero. Entonces llegaron las cartas de Teresa Panza, las cuales leyeron en voz alta.

Capítulo 18

En la séptima noche del gobierno de Sancho, por toda la ínsula se empezaron a oír ruidos y gentes gritando alteradas. El gobernador asustado salió a ver lo que ocurría allí, y se encontró con muchos hombres que gritaban "¡alarma! ¡alarma!". Unos enemigos habían entrado en la ínsula, esos hombres armaron a Sancho con unos escudos, este no se podía mover y cayó al suelo. Cuando los enemigos se fueron, levantaron al gobernador y este comunicó que abandonaba la ínsula ya que se iba con su amo Don Quijote de la Mancha. Nada más empezar el camino topó con seis peregrinos, extranjeros que piden limosna, a a los cuales Sancho dio el pan y el queso que llevaba encima. Mas, al pasar, uno de los peregrinos reconoció a su amigo Sancho.Ricote el morisco, el vecino de Sancho, lo invitó a comer con ellos, donde estuvieron hablando y contándose sus hazañas, experiencias, aventuras y demás.Ricote se dirigía a Argel a buscar a su mujer y su hija para llevarlas a Alemania.Sancho se fue para poder llegar aquella noche al palacio de los duques. Cuando faltaba poco para llegar, anocheció, y al alejarse del camino buscando un sitio donde dormir se cayó con su burro en una honda sima.Y aquella mañana don Quijote salió para entrenarse para el duelo y encontró a su escudero dentro de la sima, el hidalgo fue a buscar ayuda para sacarle de allí.Y cuando estuvo fuera les contó sus hazañas como gobernador.

Capítulo 19

Llegó el día del combate, pero el mozo con el que se enfrentaba don Quijote había huido a Flandes, así que los duques lo sustituyeron por un hombre llamado Tosilos. Cuando ya estaba todo dispuesto para empezar el combate, Tosilos vio a la hija de doña Rodríguez y se prendó de su belleza como si jamás hubiera visto existencia parecida. Así que se retiró de la competición diciendo que había perdido, dándose por vencido, diciendo que se quería casar con la muchacha. El resto aceptaron, pero al sacarle la celada descubrieron el engaño, cosa que Don Quijote arregló enseguida diciendo que eso era cosa de encantamiento, sus deducciones y explicaciones de siempre.Cuando llegaron al castillo, Don Quijote pidió licencia a los duques para irse y seguir con su camino, estos aceptaron con gran pesar. Sancho recibió las cartas de su mujer, se despidieron de todos y Altisidora cantó un romance para los que se iban. Estos cogieron el camino hacia Zaragoza.

Capítulo 20

Con los primeros que s encontraron el caballero andante y su escudero, fueron unos labradores que llevaban unas imágenes para un retablo. Después de que Don Quijote viera las imágenes y conversara con ellos, siguieron avanzando, y al poco rato se encontraron con dos zagalas que al saber que aquel hombre era el famoso y popular Don Quijote les invitaron a entrar en la falsa Arcadia. Don Quijote para agradecerles el trato que había recibido en la Arcadia, prometió que estarían dos días en el camino para jurar la hermosura de las dos zagalas. Mientras Don Quijote y Sancho estaban en el camino, pasaron unos hombres a caballo y con lanzas, uno de estos le dijo al hidalgo que se apartara porque detrás venían unos toros, pero Don Quijote no quiso apartarse y los toros los envistieron, Sancho, don Quijote, el rucio y Rocinante quedaron molidos del golpe. Después de comer se echaron un rato a dormir. Al anochecer llegaron a una venta, llamada así por don Quijote que ya no la confundió por un castillo. Dentro se encontraron a unos hombres que leían la segunda parte de Don Quijote escrita por otro historiador. El hidalgo al ver las mentiras que contaba esa historia, decidió cenar con los caballeros que estaban leyendo y contarles sus aventuras más recientes, estos aceptaron de muy buena gana y quedaron admirados con su manera de contar aquellas hazañas. Entonces estos caballeros le dijeron que Avellaneda (el historiador), contaba que Don Quijote ya había estado en Zaragoza. El hidalgo decidió no ir a Zaragoza para que se viera tal grande mentira y partió para Barcelona donde también se hacían otras justas.

Capítulo 21

Don Quijote y Sancho se fueron para Barcelona. El caballero le daba azotes a Sancho para que se desencantara Dulcinea, mas él lo impedía, ya que los azotes debían ser voluntarios. En estas, al amanecer, le sorprendieron unos bandoleros, su capitán era Roque Guinart, halagado al ver la presencia de Don Quijote. Apareció una mujer entonces, llamada Claudia Jerónima, pidiéndole al capitán que la llevara a Francia por problemas que había tenido con Vicente, hombre que la había abandonado y quería casarse con otra. Le dijo el capitán que irían a buscarlo. Claudia le había disparado anteriormente, mas él no estaba muerto, le acabaron encontrando y resultó que el hombre no iba a casarse con otra. Murió Don Vicente y Claudia se encerró en un monasterio. El capitán repartió a los bandoleros lo que había robado los últimos días.

Apareció entonces una centinela y avisó de que por el camino venían un grupo degente de “los que buscamos”, peregrinos, soldados, mujeres…, pero Roque ni quiso requisarles nada. Roque escribió una carta a un amigo suyo de Barcelona, anunciándole la llegada de Don Quijote y su escudero. Cuando llegaron, acompañados por los bandoleros, lo primero que vieron fue el mar. Allí les esperaban los amigos de Roque Guinart, que els adentraron a la ciudad. Así llegaron a la casa de su guía.

Capítulo 22

El hombre que les acogió se llamaba don Antonio Moreno, y era un caballero rico. Le enseñó a Don Quijote una cabeza de bronce encantada, que tenía la virtud de hablar, pero le dijo que aquél día estaba muda. Por la noche se celebró una fiesta y la mañana siguiente fueron Sancho, don Antonio, Don Quijote, la mujer de Antonio…, a hablar con la cabeza, que milagrosamente respondía. La cabeza resultó serun engaño, era el primo de don Antonio el que hablaba, aunque para Sancho y Don Quijote siguió estando encantada. Fue don Quijote a una impremta y encontró la corrección de “la segunda parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. Por la tarde fueron a ver las galeras de la playa, subieron a una barca con la chusma que remaba, y avistaron un posible bergantín de corsarios. Estos se dieron a la fuga pero los alcanzaron la chusma, y cayeron presos los turcos. En el barco estaba una mujer cristiana, la cual contó su historia. Entonces apareció Ricote, su padre, el cual le reconoció Sancho

Capítulo 23

Un día paseaba Don Quijote por la playa, cuando apareció un caballero andante, el caballero de la Blanca Luna, el cual le exigió que confesara la belleza inigualable de su dama, Don Quijote defendió la virtud de la incomparable Dulcinea y se retaron a duelo.

Se dirigieron hacia allí el virrey, Antonio y muchos caballeros, los cuales no habían planeado aquella confusa burla. Le venció el caballero de la Blanca Luna, pero el hidalgo no quiso decir mentira y dio a su dama por la mas bella. La condición fue que el hidalgo estuviese un año en su aldea sin tocar arma alguna. Aquel caballero era Sansón Carrasco, le contó a don Antonio el porque de aquella lucha, y como intentaban que el hidalgo volviera a casa, como había hecho anteriormente disfrazándose del caballero de los Espejos, y Antonio prometió callar. Llegó Don Gregorio en estas..

Volvieron el hidalgo y su escudero camino a casa, con las armas encima del rucio y el caballero sin armadura, gritándole a la ciudad donde le habían arrebatado, por Fortuna según Sancho. Se encontraron en un mesón a unas gentes discutiendo por una carrera entre un gordo y un flaco.

Capítulo 24

Se encontraron a Tosilos por el camino, el hidalgo pensó que aquello era una mala jugada de un encantamiento, y así el escudero comió con Tosilos. Charlando llegaron donde habían encontrado a los gallardos pastores de la fingida Arcadia, y Quijote les imitó, diciendo que él y Sancho se harían campesino con el cura, el barbero Sansón Carrasco…

Llegó así la noche, y les arremetieron unos hombres con unos puercos, mas el hidalgo lo ignoro y lo vio como su merecido por haber sido un caballero andante vencido. Al día siguiente les rodearon unos hombres armados y les hicieron prisioneros. Entonces llegaron al palacio del duque, el cual reconoció Don Quijote. Encontraron muerta a Altisidora, pero al final resultó no haber fallecido, todo fue una burla más de Sansón Carrasco.

Capítulo 25

Comieron con los duques escudero e hidalgo y se pusieron en camino. Sancho quedó en que se azotaria si le pagaba algunos muchos reales su amo, y así lo acordaron. Al día siguiente llegaron a un mesón, el cual Quijote ya no confundió, pues después de haber sido vencía la razón le era más fiel. Llegó al mesón un viajero, Álvaro Tarfe, que aparecía en la segunda parte de Don Quijote de la Mancha, y se que que dos personajes sehacían pasar por Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, pero el hombre descubrió que en realidad eran ellos, al oír hablar a Sancho, el gracioso. Comieron juntos y distanciaron sus caminos. Llegaron al fin a su aldea, les vieron Carrasco y el cura y les recibieron con un fuerte abrazo.

Sancho se fue con su familia y Quijote propuso que se hicieran pastores al bachiller y al cura, ellos aceptaron. Don Quijote estuvo malo muchos días, y acabó por venir el médico y le dijo que las penas estaban acabando con él. Durmió de un tirón y al despertar, sorprendentemente, dio por terminada su locura, mandó que llamasen a sus amigos, para no dejar huella de locura tras su fallecimiento. Dio convencimiento del fin de su obsesión y hizo su testamento, se estaba muriendo aprisa. Pidió que su sobrina no se casara jamás con hombre que supiera sobre libros de caballerías. Cerrado el testamento Alonso Quijano el Bueno se desmayo, y así reiteradas veces los días siguientes. Y el hidalgo entregó su espíritu, dejando a los otros entre la calma y la paz de los campos, dando por hecho que los libros de caballerías habian sido el virus de una mente puramente inteligente.