Don Alvaro o la fuerza del sino; Duque de Rivas

Literatura española del Romanticismo. Teatro (drama) romántico del siglo XIX. Vida y obras del dramaturgo. Acción dramática. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Tolo Dols Contreras
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Saavedra, Ángel de - Duque de Rivas : Biografia

Nació el 10 de marzo de 1791 en Córdoba. Hijo de dos grandes de España; Juan Martín de Saavedra y Ramírez, duque de Rivas, y María Dominga Ramírez de Baquedano y Quiñones, marquesa de Andía y Villasinda.

Ángel de Saavedra tuvo una educación de origen francesa, ya que se educador fue un sacerdote francés que huyó de la revolución de su país. Con él, aprendió francés. Verdiguier, un pintor que trabajaba en Córdoba le enseñó pintura. En 1802, cuando murió su padre, viajó a Madrid, para ingresar en el Seminario de Nobles de Madrid, lugar donde abundaban los hijos segundones de aristocráticos destinados al ejercito. Parece ser que no fue muy buen estudiante, aunque dio muestras de su ingenio y gran afición por la literatura. Se alistó en la Compañía Flamenca, que era formada por nobles extranjeros. Más tarde esta compañía se disolvería pero el siguió en el ejército. En 1807, con dieciséis años, tuvo su primer destino militar, en Zamora. Entonces empezó la Guerra de Independencia, cosa que introdujo al ejercito de Napoleón en España. Ángel de Saavedra luchó en varios frentes, entre ellos el de Ocaña donde resultó herido gravemente. En 1811 se recupera y vuelve a luchar contra los franceses en el frente de Cádiz. Al año siguiente, cuando finalizó la guerra, pidió su retiro militar y se fue a Sevilla.

De 1812 a 1820, Ángel de Saavedra permaneció en Sevilla, este periodo es el de la Restauración de Fernando VII y el Pronunciamiento del general Riego. En esta época los liberales eran perseguidos por las autoridades.

En 1813, publica su primer tomo de poesías, con estilo neoclásico. En cuanto a teatro se refiere, escribió siete tragedias desde 1814 a 1827, como son Aliatar (1816), Lanuza (1822) y Arias Gonzalo (1827).

Cuando la Constitución de Cádiz, en el año 1820, Saavedra y todos los liberales podrán vivir más tranquilos. En este año consiguió un permiso para viajar al extranjero, y el ejército aprovechó la ocasión para pedirle que recorriese y examinase los establecimientos militares de las capitales europeas.

En 1821 publicó un nuevo tomo de poesías, esta vez más personal que el anterior. Este mismo año viaja hacia París, donde estuvo hasta finales de año. Cuando se disponia a partir hacia Italia volvió a España por los grandes problemas políticos de esa época, aconsejado por un amigo. Se presentó a las elecciones legislativas de 1822, donde obtuvo el cargo de diputado a Cortes. Fue un liberal, enemigo del presidente del gobierno, Martínez de la Rosa. Este cargo le duró poco, porque al año siguiente las tropas francesas volvieron a entrar en España, cosa que provocó que Fernando VII recobrara sus poderes absolutos y que la Constitución de 1812 fuese abolida. A partir de aquí se volvió a perseguir a los liberales. Ángel de Saavedra tuvo que salir de España porque había sido condenado a muerte y sus bienes habían sido confiscados. Fue a la colonia británica de Gibraltar. Aquí fue donde se inicio un periodo de muchos viajes para Saavedra. En 1824 se fue a Londres, pero al poco tiempo volvió a Gibraltar, donde se caso con doña Encarnación de Cueto. En 1825 intentó ir a Italia pero las autoridades italianas, recibiendo ordenes de Fernando VII, no le dejó entrar en el país. También intentó ir a Francia pero ocurrió lo mismo. Entonces decidió irse hacia Inglaterra de nuevo, partiendo de Malta. Pero en esa isla encontró tranquilidad y un buen clima que hicieron que se quedase durante cinco años. Cuando tocó el romanticismo inglés fue cuando le salieron sus mejores poesías como "El desterrado" o "El faro de Malta" (1828), lleno de ideas románticas europeas y lleno también del recuerdo de Córdoba.

En 1830, cansado de estar tan lejos de su patria, y pensando que el ambiente en Francia se había calmado, se fue a París. Pero la policía lo confinó en Orleáns. No estuvo mucho tiempo porque ese año tuvo ocasión la sublevación del pueblo francés. El rey Carlos X fue destronado y se estableció un gobierno liberal en Francia. Se estableció en París un tiempo, pero cuando, en 1833, murió Fernando VII, decidió volver a su pais después de diez años de exilio.

A los pocos meses de estar en Madrid, su hermano mayor falleció y como era soltero, los derechos de sucesión pasaron a don Ángel de Saavedra, en 1834. En este año es nombrado miembro de la Real Real Academia Española. Este periodo cambiará, porque si en su exilio había tenido mucho tiempo para leer muchas obras, ahora su vida tendra un enfoque más político. Dejó sus pensamientos liberales para pasar a una mentalidad más conservadora. En 1835 escribe “Don Álvaro o la fuerza del sino”, su mejor obra teatral. En 1836 hubo otro cambio de gobierno por lo que el duque de Rivas tuvo que huir disfrazado hacia Lisboa, porque no conseguía pasaporte, por la cual cosa sus bienes volvieron a ser confiscados. Fue hacia Gibraltar para estar con su familia, protegido por su amigo el embajador inglés. En esta época volvió a tener tiempo para la literatura y escribió sus mejores romances.

Pero volvieron a cambiar las cosas. En 1837, se redactó una nueva Constitución que el Duque de Rivas juró, por lo que pudo volver a España, y se estableció en la capital andaluza. Sigue escribiendo teatro, pero no superará el nivel de Don Álvaro con obras como La morisca de Alaujar (1841) o El desengaño de un sueño (1842), la cual no llegó a ver estrenada. . En un par de años fue llamado a Madrid para ser vicepresidente del Senado. Más tarde, en 1844 fue nombrado embajador español en Nápoles. Allí vivió seis años, y redactó varias obras históricas como “Viaje al Vesubio” o “Sublevación de Nápoles capitaneada por Masanielo”.

En 1850 vuelve a España sin dejar ni la literatura ni sus cargos políticos. Tenía frecuentes encuentros con numerosos maestros de la literatura. En 1952 entra en la Real Academia de la Historia. Pero en el siglo XIX, la inestabilidad era la principal característica del gobierno español, tanto es así que el Duque de Rivas llegó a ser presidente del gobierno, pero solo durante cuarenta horas, en 1854. En 1857 fue mandado como embajador español en la Corte de Napoleón III, durante el gobierno español del general Narváez.

Ángel de Saavedra pasó sus últimos años con dolor en sus extremidades inferiores, y su actividad disminuyó bastante. Pero en este último periodo de su vida fue cuando más honores recibió, el más destacado fue el de la Presidencia de La Real Academia Española en 1862. El 22 de junio de 1865 muere a los setenta y cuatro años

Introducción al Romanticismo

Este movimiento artístico viene después del clasicismo. Al reves que en el clasicismo, en el cual la persona y la estructura humana era fundamentalmente débil, ahora, en el romanticismo, se anhela la superposición y perfectibilidad del hombre y sus infinitos recursos espirituales.

El romanticismo se presenta como un estilo sin muchas reglas definidas y esencialmente confuso. Este movimiento sufre una experimentación constante por que los autores no quieren caer en repeticiones. Esta experimentación dio al mundo nuevas formas métricas. También busca impresionar y conmover a los lectores, con poemas dirigidos hacia los sentimientos y no a la razón.

Romántico, proviene de romance, que definía la variedad de lenguas vernáculas derivadas del latín y después se empleó también para referirse a los poemas heroicos de historias caballerescas y poemas de amores cortesanos escritas en esa misma lengua. Bueno, pues a partir de aquí, el término “romántico” se usó para referirse a todo lo contrario, es decir, en mostrar la irrealidad de los relatos citados anteriormente o también a los métodos usados para mostrar la irrealidad de los mismos. Es decir, que el término romanticismo se puede emplear en sentido favorable o peyorativo hacia estas obras.

Todos los autores de este estilo buscan como regla primordial la expresión de sus sentimientos, cosa que se puede notar sobre todo en poesía. El romántico contempla el mudo como una prolongación de su propio yo y lo describe a menudo en imágenes y símbolos no destinados a la razón, sino a la fantasía. La mayoría de los autores tienen una vista trágica de la vida, como por ejemplo el Duque de Rivas, que pensaba que la vida no tenía sentido y que era inaguantable y que por eso, muchas veces, la mejor salida era el suicidio.

Otro de los principales temas del Romanticismo es la libertad que buscan todos los hombres para expresar sus sentimientos y explorar el mundo exterior. El romántico quiere ser tan libre de pensamiento que no quiere que ninguna autoridad le coaccione y, también, puede llegar a poner en duda los dogmas religiosos.

Asi como la muerte es la principal solución a los problemas, los románticos buscan en el amor el sentimiento puro, aunque este le pueda llevar a la muerte.

Pese a la libertad que se hacia referencia anteriormente, todos los románticos buscaban una unión mística con Dios, aunque las posturas hacia las religiones fueran muy variadas.

El hombre romántico tenía varias características, entre ellas el individualismo, es decir, que defiende sus ideas y se enfrenta contra el mundo, el cual nunca podrá llegar a comprender. Otra característica es la libertad, no quieren reglas, ni políticas ni literarias. Estos escritores también son algo nacionalistas, ya que en muchos de sus escritos exaltan cosas propias de su país. Suele ser muy idealista. También le suele invadir la angustia por lo que optará por una huida o por un suicidio.

Estudio de la obra

Accion dramática:

Estructura interna:

Esta obra empieza con la introducción al problema, es decir, con el suceso en la casa del marqués de Calatrava, en una noche donde Doña Leonor, su hija, se quería escapar junto a su amado, Don Álvaro. En esa escena, Don Álvaro mata al señor marqués de Calatrava, cosa que determinará toda la obra.

A partir de esta escena, se desarrolla como se escapan Doña Leonor y Don Álvaro, cada uno siguiendo un camino. Doña Leonor va a buscar ayuda a la casa de Dios, a ver si el padre Guardián le puede dar cobijo.

Don Álvaro se ve envuelto en muchas aventuras en las que se tiene que deshacer de sus enemigos, los hermanos de Doña Leonor, Don Carlos y Don Alfonso, que lucharan para dar venganza de su padre.

Don Álvaro se creía que Doña Leonor estaba muerta. La aventura con Don Carlos es curiosa, porque primero le salva de una banda de impostores, después Don Carlos en otro lance, Don Álvaro cae herido y su, en aquel entonces, amigo arriesga su vida para ir a recogerlo y llevarlo a lugar seguro. Entonces, mientras estaba moribundo, confiando en él, le pide un favor, que abra una caja que tiene y tire los papeles sin mirarlos los tire al fuego, pero al final, Don Carlos rompiendo su palabra abre la maleta de Don Álvaro y descubre una foto de su hermana. Después tiene acto un duelo entre estos dos que gana don Álvaro. Por esa acción es condenado a muerte estrenado así una ley que acababa de ser puesta por el rey. Pero en esos momentos el ejercito austriaco atacó y le dijeron que aprovechase la ocasión para escapar.

Se escapa hacia otra iglesia, convirtiéndose en religioso, haciéndose pasar por un tal padre Rafael. Pero el otro hijo del marqués de Calatrava, Don Alfonso, da con Don Álvaro, y le provoca para que salga al campo a luchar con él, el insulto que hizo que saliera a luchar fue “mestizo”, cosa que no quería que nadie le dijera, y estaba dispuesto a ir al infierno para evitarlo.

El desenlace de la historia, es que Don Álvaro hiere a Don Alfonso, éste le pide misericordia, entonces Don Álvaro se apiada de él y va a una iglesia cercana que había y pide socorro, y, para sorpresa suya sale una mujer, y para mayor sorpresa aun es Doña Leonor quien sale en su ayuda, que va llorando hacia su hermano, el cual la hiere de muerte, por deshonrar a la familia. Entonces Don Álvaro desesperado y según él, poseído por el demonio, subió al monte y ante la mirada de los demás monjes se precipita al vacío.

Estructura externa:

Esta obra teatral se divide en cinco jornadas, las cuales se van desarrollando durante cinco años. La primera, la segunda y la cuarta jornada se dividen en ocho escenas, mientras que la tercera tiene nueve y la quinta tiene once.

Está escrito en prosa y en verso. La mayoría de veces que los diálogos son en verso, son conversaciones o pensamientos de los personajes principales. El tipo de estrofa utilizado en “Don Álvaro o la fuerza del sino” es muy variada: romances, redondillas, silvas, seguidillas, décimas, endechas reales, sextas rimas y romances reales.

La novela, pese a que está dividida en cinco jornadas, se pueden ver cuatro grandes grupos. En la primera jornada, se plantea el drama, con las huidas de Don Álvaro y Doña Leonor, que ya no se volverían a ver hasta el desenlace de la obra. El segundo grupo es la segunda jornada, que tiene un carácter muy religioso, donde Doña Leonor irá al convento, donde por la fuerza del sino llegará Don Álvaro al final de la obra. Una tercera parte de la obra englobaría las jornadas tercera y cuarta, así como el principio de la quinta. En este tercer grupo entrarian muchos lances entre don Álvaro y los vengadores de la familia del marqués de Calatrava, con continuos duelos y también llega a haber una batalla contra los soldados austriacos. Y el cuarto grupo seria el final de la quinta jornada, donde se suceden numerosos actos dramáticos.

Hay tal variedad métrica que no se puede fijar ningún tipo de estrofa para los distintos actos y personajes, menos en el acto tercero donde hay numerosas décimas, reflejadas en el pensamiento del protagonista, Don Álvaro.

Análisis de los principales protagonistas:

Don Álvaro:

Este personaje, el heroe, tiene unas características magníficas: bueno, valiente, buen soldado, noble, joven..., pero, aun contando estas perfectas características, dos elementos sociales, el ser mestizo y el enamorarse de la hija de un aristócrata, hace que su personaje se vaya destruyendo poco a poco. Es un personaje de los que se ven pocos, de los que dan actos de presencia de su gran fisico y su gran mente, y tengan un destino tan trágico.

Doña Leonor:

Una joven que también tiene buenas características pero corre la misma suerte que Don Álvaro. Pero en su caso la desgracia le viene por su duda entre quedarse con su padre o huir con Don Álvaro, en la primera jornada, cosa que hará que se sucedan multitud de actos desgraciados, principalmente la muerte de su padre. Ella, pensando en su pecado, busca refugio en la religión.

Don Carlos:

Hijo del Marqués de Calatrava, y hermano de Doña Leonor. Es uno de los dos vengadores de su padre. Queda demostrado que la deshonra cometida por Don Álvaro hacia la familia de Doña Leonor está por encima de toda amistad, ya que antes de conocer la identidad de cada uno, él y Don Álvaro se salvan la vida mutuamente. Al final muere en un duelo con el seductor de su hermana.

Don Alfonso:

Hermano de Don Carlos, también busca venganza. Fue a buscar a Don Álvaro con gran valentía y le provocó con el insulto “mestizo”, lo que más podía ofender a Don Álvaro, cosa que hizo que los dos tuviesen un duelo que al final perdería. Él es el asesino de su hermana, porque, según él, ella también había deshonrado a la familia.

Padre Guardián:

El que más bondad y nobleza tiene en la obra. Hombre religioso cristiano que da cobijo en su convento a los dos principales protagonistas. Este personaje observa la mayoría de desgracias que ocurren en la obra.

Ambientación de la obra

Esta obra tiene, ante todo, el ambiente romanticista, que predomina en esta época. Esta obra teatral tiene diferentes enfoques, como por ejemplo el religioso, uno de los que predominan en la obra. Se ve que en aquellos tiempos la mayoría de gente desventurada buscaba resguardo en la iglesia.

Otro punto de vista es el del honor y el deshonor de las familias. Que dice que si alguien había deshonrado a tu familia, tu debías de buscar venganza y matarlo, ya que la nobleza de las familias no se podía perder por la incursión de otras personas en tu familia, y si esto ocurría, tenías que devolverle la deshonra con la muerte.

En esa época la gente también cree en la fuerza del destino, cosa que hace que algunos personajes pensando, después de haber sufrido algunos desafortunados actos, piensen que el destino esta en contra de ellos. Por ejemplo, Don Álvaro, después de todo lo que le ocurre, cree que el destino lo ha convertido en una reencarnación del demonio y acaba suicidándose.

RELACIÓN ROMANTICISMO-OBRA

En esta obra hay algunos rasgos en los que se nota que es del estilo romántico. Por ejemplo, al empezar la obra, se refleja la soledad, es decir, el individualismo de Don Álvaro, que es uno de los principales rasgos del Romanticismo, la soledad de la persona y su manera de aguantar el dolor que proviene de fuera. Este sentimiento de soledad y dolor se vera reflejado en toda la obra, y no solo en el personaje de Don Álvaro sino también en el de la protagonista, Doña Leonor.

El personaje de Don Álvaro es puro romántico, porque ese individualismo su agranda y se vuelve en una lucha constante contra el mundo y también llega a desafiar a Dios con diferentes invocaciones al Demonio.

Otra característica que hace que Don Álvaro sea puramente romántico es que ante la actuación del mundo, un comportamiento hacia él ruin y hostil, decide quitarse la vida despeñándose desde lo alto de un monte. Este suicidio es el resultado de una vida fatídica y llena de desafortunados hechos a la cual decide poner fin para solucionarla, como piensan la mayoría de los románticos. Eso lo convierte en héroe rebelde, porque expresa su rebeldía contra el mundo en ese acto de suicidio. Además de su rebeldía contra el mundo también nos muestra, al final, su rebeldía contra Dios, ya que dice que él es un enviado del Demonio.

Otro aspecto que relaciona la obra con este movimiento es la desordenación y el poco caso a las reglas que hace el autor. Con una división de cinco partes que tiene un tiempo no muy claro, que además va alternando lugares y más lugares, y por último esos cambios de prosa a verso y viceversa. Estos puntos realzan la libertad de escritura que quiere todo romántico.

El amor, otro aspecto, quizás el más importante de los aspectos del Romanticismo. En muchos casos este amor es inalcanzable, como en esta historia. Porque en esta obra Don Álvaro no puede nunca llegar a tener a su amor. Primero porque el padre no quería, y como el padre no quería, Doña Leonor por respeto hacia él no quiso marcharse con Don Álvaro. Más tarde tampoco la pudo tener porque tuvo que huir y además, el pensaba que ella había muerto, pero entre persecuciones y venganzas no pudo encontrarla. Y al final, cuando por fin la encuentra, su hermano, poniendo la deshonra familiar como argumento, le asesta un golpe de muerte que acaba con la vida de Doña Leonor y también, al ver eso la de Don Álvaro, porque sabe que el destino ha querido que ella no este con él, y si él no puede estar con su amor, ¿para qué vivir?, y entonces es cuando se suicida.