Don Álvaro o la fuerza del sino; Duque de Rivas

Literatura española del Romanticismo. Teatro romántico. Siglo XIX. Drama. Argumento

  • Enviado por: Bibiana Peñín
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN __________________ 2

2. DESARROLLO ____________________ 3

3. BIBLIOGRAFÍA ___________________ 6

  • INTRODUCCIÓN

  • La obra de Don Álvaro o la fuerza del sino, fue escrita por Ángel Saavedra, conocido como el Duque de Rivas. Fue un escritor y dramaturgo español, nacido en Córdoba en 1791, y fallecido en Madrid en 1865. Pertenecía a una familia aristócrata cordobesa. Combatió en la guerra de la Independencia. Se dio a conocer con Poesías (1814), un libro de poemas de corte neoclásico, le siguieron las tragedias de Aliatar (1816), Lanuza (1822) y Arias Gonzalo (1828). En El desterrado y Sueño de un proscrito (1824) y El faro de Malta (1826) ya asoman elementos románticos. Pero su conversión a la nueva estética tiene lugar con El moro expósito (1834), poema narrativo inspirado en la leyenda de los infantes de Lara que inició tendencia medievalista.

    Escribió Don Álvaro en 1831 en prosa francesa y luego fue vertido al castellano en 1835. Este drama resume en esencia los rasgos distintivos del movimiento romántico: mezcla de prosa y verso y de elementos trágicos y costumbristas, presencia de un hado funesto que precipita la acción, efectismo de las situaciones y del diálogo y combinación de galán lopresco y personaje byroniano.

    El romanticismo es fruto de una profunda crisis espiritual, social y política, y se manifestó en la ideología y las corrientes estéticas. El romanticismo protesta contra los valores impuestos por el mundo burgués, es un ser disconforme con una sociedad mercantil y racional que aplasta sus ideales de libertad y plenitud vital. Por eso, el romanticismo defiende el poder creador del espíritu, el derecho a la imaginación, al sentimiento y a la a pasión.

  • DESARROLLO

  • En las obras del romanticismo se mezclan gran variedad de estilos en una misma obra, en esta caso podemos observar como mezcla lo cómico (la confusión de “ambrosía” con “La tía Ambrosía”) con lo trágico (muerte del Marqués). Esto nos muestra que en un mismo tiempo hay gente que esta sufriendo mientras que otra esta viviendo alegremente.

    Podemos ver claramente como esta obra esta compuesta tanto en prosa come en verso. El verso, suelen predominar las redondillas y los romances, suele ser utilizado por los protagonistas, puesto que estos tienen mayor nivel cultural (pertenecen a la burguesía y a la aristocracia). <<DON ÁLVARO: Huyeron... ¿estáis herido?/DON CARLOS: Mil gracias os doy, señor; / sin vuestro heroico valor, / de cierto estaba perdido, / y no fuera maravilla: / eran siete contra mí, / y cuando grité, me vi/ en tierra ya una rodilla./ DON ALVARO: ¿Y herido estáis?>>1. Aunque en algunos momentos en los que no reina la tranquilidad, estos protagonista utilizan la prosa: <<MARQUÉS.- Echaos sobre él al punto./ DON ÁLVARO.- ¡Ay de vuestros criados si se mueven! Vos sólo tenéis derecho para atravesarme el corazón./ MARQUÉS.- ¿Tú morir a manos de un caballero? No; morirás a las del verdugo. >>2

    Los personajes de menor nivel como los mesoneros o los soldados suelen expresarse mediante la prosa. <<MESONERA.- Dígame usted; señor estudiante: ¿y qué, mataron a ese marqués?/ ESTUDIANTE.- Sí/ MESONERA.- ¿Y lo mató el amante de su hija y luego la robó?... ¡Ay! Cuéntenos su merced esa historia, que será muy divertida; cuéntela su merced... >>3

    Mientras que los clasicistas exigían que la obra no sucediese en espacios diversos o alejados entre sí, querían que se desarrollase la acción en un solo día y su tratamiento tuviese un solo asunto; a lo largo del romanticismo se comenzó a valorar y a apreciar la espontaneidad, por lo que se fueron olvidando las convenciones clásicas, como las famosas tres unidades de la tragedia (tiempo, espacio y acción). Todo esto generó un enorme rechazo de la regularidad métrica, la rigidez formal y otros aspectos de la tradición clásica.

    Por lo que a lo largo de toda la obra podemos ver diversos cambios de escenario, como Sevilla o Veletri. Y que el argumento no ocurre en un periodo corto de tiempo sino a lo largo de varios años.

    Se busca captar los misterios y fantasías de la naturaleza, asociándolos con los propios sentimientos del protagonista, se destacan los ambientes nocturnos, el viejo monasterio, las callejuelas estrechas y apartadas, la catedral gótica (lugar lúgubre).

  • Rivas, Duque de; Don Álvaro o la fuerza del sino; Edit. Cátedra Letras Hispánicas; Madrid; 1995. (Pág. 109, Jornada III, Escena IV).

  • Op. Cit. (Pág. 72, Jornada I, Escena VIII).

  • Op. Cit. (Pág. 82, Jornada II, Escena I).

  • Con el romanticismo aparecen las acotaciones escénicas, ausentes a lo largo del neoclasicismo. El autor las utiliza para hacer aclaraciones, muy importantes, sin las cuales no se podrían entender los hechos que ocurren, acerca de los personales o de la escenografía. Un ejemplo es la escena X, de la quita jornada, en este caso la escena comienza con una acotación en la que nos describe la situación de Leonor, situación que es lamentable mientras que anteriormente había sido una mujer respetable: <<Los MISMOS y DOÑA LEONOR vestida con un saco y esparcidos los cabellos, pálida y desfigurada, aparece a la puerta de la gruta, y se oye repicar a lo lejos las campanas del convento. >>4

    Estas acotaciones nos concretan donde se encuentran los personajes al comienzo de la mayor parte de las escenas, de manera muy detallada con todos los objetos que se deben colocar en la representación. En algunas escenas los personajes nos aclaran el momento en el que ocurren los hechos: <<DOÑA LEONOR: ¡Que asperezas! ¡Qué hermosa y clara luna!/ ¡La misma que hace un año/ vio la mudanza atroz de mi fortuna/ y abrirse los infiernos mi daño!.>>5

    Los protagonistas del drama romántico son un hombre y una mujer, con características heroicas. Don Álvaro representa la burguesía, es el prototipo de héroe romántico, tanto física como moralmente, su honestidad es clara, trata de cumplir bien los papeles que le adjudica el destino, es el amante más apasionado y fiel, el soldado más valiente y el monje más ejemplar; llega a España con cierto misterio, puesto que su pasado era desconocido; se convierte en un personaje popular. Y la heroína suele estar relacionada con virtudes como ternura, timidez, belleza y docilidad; su pasión amorosa esta por encima de todo, a veces duda por el sentimiento del deber a su padre. Los demás personajes, son los que tiene un papel secundario, como son la familia de Leonor, la criada, los mesoneros, etc., en general estos personajes secundarios tienen como función ser un obstáculo entre el amor de Doña Leonor y Don Álvaro, o ser tan sólo espectadores de este trágico amor.

    El tema que predomina en el teatro romántico es el amor, un amor por encima de todo, que va más allá de las normas sociales, es un amor ciego, irracional, trágico e imposible de alcanzar. Por amor los protagonistas están dispuestos a cambiar toda su vida, Don Álvaro olvida que ha venido a España a pedir el indulto por sus padres, y Doña Leonor esta dispuesta a llevar la contraria a los deseos de su padre, y de las conductas propias de su clase social. El otro tema importante que podemos observar en esta obra es la libertad, es una libertad difícil de conseguir por las dificultades políticas y sociales del entorno o por el destino que rige a los protagonistas; la libertad llega con la muerte, el final trágico de la obra.

    En la jornada IV la figura de Don Álvaro se va ennobleciendo, nos encontramos con nuevas cualidades acerca de este personaje. Agredece todo lo que recibe, es trabajador. Cuando ha de combatir con Don Carlos, que se da cuenta de quien es Don Álvaro realmente, se muestra de una manera valiente y noble, puesto que intenta evitar la lucha, e intenta explicar que todo fue un malentendido.

  • Op. Cit. (Pág. 188, Jornada V, Escena X).

  • Op. Cit. (Pág. 86, Jornada II, Escena III).

  • Una vez que Don Carlos ha muerto, Don Álvaro se niega a escapar y comienza a pensar en su destino: <<DON ÁLVARO: Sirva mi pronto castigo/ para saludable ejemplo./ ¡Muerte es mi destino, muerte, / porque la muerte merezco, / porque es para mí la vida/ aborrecible tormento!.>>6

    El género de esta obra es el drama romántico con un fondo trágico que esta siempre presente. Podemos observar sus detalles ya que esta siempre como “telón de fondo”.

    6. Op. Cit. (Pág. 140, Jornada IV, Escena IV).

  • BIBLIOGRAFÍA

    • Duque de Rivas, Don Álvaro o la fuerza del sino; Edit. Cátedra Letras Hispánicas; Madrid; 1995.

    • Enciclopedia Salvat, Salvat Editores; Barcelona; 1997.

    - Lengua Castellana y Literatura; Edit. Editex; Madrid; 1999.