Dolarización

Sustitución de la moneda local por el dólar. Integración financiera. Disciplina fiscal. Shocks externos

  • Enviado por: Lineed Bruno
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
  • 28 páginas
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I. ¿QUÉ ES LA DOLARIZACIÓN?

Un concepto amplio de dolarización es el que se refiere a cualquier proceso donde el dinero extranjero reemplaza al dinero doméstico en cualquiera de sus tres funciones.

En efecto, la dolarización de una economía es un caso particular de sustitución de la moneda local por el dólar estadounidense como reserva de valor, unidad de cuenta y como medio de pago y de cambio.

El proceso puede tener diversos orígenes, uno es por el lado de la oferta que significa la decisión autónoma y soberana de una nación que resuelve utilizar como moneda genuina el dólar (tal es el caso de Panamá). Otro origen posible, por el lado de la demanda, es como consecuencia de las decisiones de cartera de los individuos y empresas que pasan a utilizar el dólar como moneda, al percibirlo como refugio ante la pérdida del valor de la moneda doméstica en escenarios de alta inestabilidad de precios y de tipo de cambio.

El uso del dólar deriva, en este último caso, de la conducta preventiva de la suma de individuos que, racionalmente, optan por preservar el valor de su riqueza manteniéndola en dólares y refugiándose así del devastador efecto de las devaluaciones y la alta inflación. Cuando la dolarización es un proceso derivado de decisiones de los individuos es muy difícil pensar en su reversión.

La dolarización se presenta en forma de inversiones en activos financieros denominados en moneda extranjera dentro de la economía doméstica, circulante en moneda extranjera y depósitos de los agentes nacionales en el extranjero, generalmente estos últimos depósitos se realizan en las oficinas off-shore de los bancos nacionales.

Se pueden distinguir dos procesos de dolarización por el lado de la demanda: la sustitución de moneda y la sustitución de activos.

La sustitución de moneda, que se refiere a motivos de transacción, ocurre cuando la divisa extranjera es utilizada como medio de pago; en este sentido, los agentes dejan de utilizar la moneda nacional para sus transacciones.

La sustitución de activos, que hace relación a la función del dinero como reserva de valor, por consideraciones de riesgo y rentabilidad, se presenta cuando los activos denominados en moneda extranjera se utilizan como parte integrante de un portafolio de inversiones.

II. ¿POR QUÉ LA DOLARIZACIÓN?

Entre los factores que explican los fenómenos de la dolarización, sobre todo en los países de América Latina, y que han jugado un papel importante en el proceso están: la inestabilidad macroeconómica, el escaso desarrollo de los mercados financieros, la falta de credibilidad en los programas de estabilización, la globalización de la economía, el historial de alta inflación, los factores institucionales, entre otros.

 

II.1. La dolarización informal 

La dolarización primero adquiere un carácter informal. Es un proceso espontáneo en respuesta al deterioro en el poder adquisitivo de la moneda local. Los agentes, entonces, se refugian en activos denominados en monedas fuertes, normalmente el dólar, aunque la moneda extranjera no sea de curso obligatorio.

El proceso de dolarización informal tiene varias etapas: la primera, conocida como sustitución de activos, en que los agentes adquieren bonos extranjeros o depositan cierta cantidad de sus ahorros en el exterior; la segunda, llamada sustitución monetaria, los agentes adquieren medios de pago en moneda extranjera, billetes dólares o cuentas bancarias en dólares; y, finalmente, la tercera etapa, cuando muchos productos y servicios se cotizan en moneda extranjera: alquileres, precios de automóviles o enseres domésticos, y se completa cuando aún bienes de poco valor se cotizan en la moneda extranjera, alimentos, bebidas, diversiones, etc.

Pero la dolarización informal tiene consecuencias lamentables sobre el funcionamiento de la economía de un país, entre las que podemos citar:

 

  • En primer lugar, hace que la demanda de dinero se vuelva inestable. Esto dificulta las posibilidades de la autoridad monetaria para estabilizar la economía y controlar la inflación. En la medida que los agentes económicos convierten la moneda local (sucres para el caso del Ecuador) en dólares, se reduce el monto de sucres en circulación.

  • En economías altamente dolarizadas de manera informal no existe la posibilidad de fijar un objetivo intermedio de política monetaria porque la cantidad de dinero está afectada por la presencia de dólares que no son susceptibles de ser controlados. El dólar es una parte importante del concepto de dinero y es imposible deducir a priori la composición de la demanda de dinero. De esta manera el objetivo final de controlar la inflación a través de la oferta monetaria se convierte en un problema de aproximación y el manejo de la política monetaria se vuelve empírico.

  • En segundo lugar, la dolarización informal genera presiones sobre el tipo de cambio, en la medida en que aumenta la demanda por moneda extranjera. Se requiere entonces una definición específica de política cambiaria dependiendo si la dolarización se trata de activos o monetaria.

  • Un tercer efecto es el deterioro en el poder adquisitivo de los ingresos denominados en moneda local: sueldos, salarios, pensiones, intereses fijos, etc., que se ven disminuidos por las continuas devaluaciones presionadas por la dolarización informal.

  • Una cuarta consecuencia de la dolarización informal es la distorsión de las tasas de interés. Estas se vuelven especialmente altas debido a que la autoridad monetaria las incrementa a fin de estimular en la población el ahorro en moneda local en lugar de hacerlo en dólares de los Estados Unidos.

  • Un quinto efecto se da sobre el sector financiero, el cual se deteriora rápidamente con la dolarización informal. Las altas tasas de interés y las devaluaciones constantes que la establecieron, provocan elevaciones permanentes en la cartera vencida de los bancos, limitan el ahorro en moneda local y se conduce a éstos a la iliquidez e insolvencia.

  • Un efecto especialmente importante de la dolarización informal tiene que ver con el Fisco, pues ésta reduce la posibilidad de generar ingresos por señoreaje y dificulta el cobro del impuesto inflacionario. Dependiendo del grado de dolarización informal de la economía, la emisión de especies monetarias se destina en su gran mayoría a la adquisición de dólares para usarlo como dinero genuino en reemplazo de la moneda local.

  • Una creciente dolarización informal se convierte en un grave problema económico, en la medida en que restringe el campo de acción de la política monetaria, cambiaria, fiscal, aumenta el riesgo cambiario y crediticio del sistema financiero y reduce el poder adquisitivo de los sectores poblacionales más pobres. En tal sentido, una vez que una economía se ha dolarizado de manera importante, las alternativas se reducen hacia la instauración de una dolarización plena, pues, restablecer la credibilidad en el sistema discrecional anterior se vuelve poco probable y demandaría consistencia, disciplina y un tiempo normalmente largo.

  • ¿Para qué dolarizar?

  • III.1 La dolarización oficial

    Como se indicó, los procesos de dolarización surgen en un país como resultado de la pérdida de confianza en las funciones tradicionales de la moneda local.

    Adoptar como política la dolarización total de una economía implica una sustitución del 100% de la moneda local por la moneda extranjera, lo que significa que los precios, los salarios y los contratos se fijan en dólares.

    La dolarización total descansa sobre algunos principios específicos:

    • La moneda única es el dólar y desaparece la moneda local. En el caso del Ecuador se contempla que la moneda local circula solamente como moneda fraccionaria.

    • La oferta monetaria pasa a estar denominada en dólares y se alimenta del saldo de la balanza de pagos y de un monto inicial suficiente de reservas internacionales;

    • Los capitales son libres de entrar y salir sin restricciones; y,

    • El Banco Central reestructura sus funciones tradicionales y adquiere nuevas funciones.

    La dolarización formal en general supone la recuperación casi inmediata de la credibilidad, y se prevé que termina con el origen de la desconfianza: la inflación y las devaluaciones recurrentes.

    Asimismo, la dolarización formal u oficial obliga a los gobernantes a disciplinarse y revela los problemas estructurales de la economía, con lo cual impulsa a las sociedades al cambio de sus estructuras.

    Entre las ventajas que se pueden apreciar de la dolarización formal tenemos las siguientes:

    1. Se particularizan los efectos de los shocks externos

    La pérdida en los términos de intercambio, los desastres climáticos que afectan la producción exportable, la imposición de cuotas, aranceles y tasas a los productos que vende el país al resto del mundo, entre otros, constituyen los denominados shocks externos. La dolarización oficial asegura la particularización de estos shocks de manera exclusiva en el sector afectado, pues elimina las posibilidades de devaluación monetaria.

    2. Converge la tasa de inflación local con la de los Estados Unidos

    Cuando una economía se dolariza oficialmente, la tasa de inflación tiende a igualarse a la de Estados Unidos. Objetivamente, el nivel de precios no es necesariamente igual en los dos países; los costos de transporte, los aranceles o los impuestos causan disparidades. Tampoco las tasas de inflación son obligatoriamente iguales, pero tienden a serlo. Es preciso indicar que la velocidad de la convergencia depende de otros factores como la flexibilidad laboral, los desajustes de partida de los precios relativos, etc.

    3. Se reduce el diferencial entre tasas de interés domésticas e internacionales

    Puesto que se elimina el riesgo cambiario y el correspondiente de expectativas inflacionarias, la tasa nominal de interés también será la tasa real de interés. La confianza que crea el nuevo sistema monetario reduce las tasas de interés a lo largo del tiempo y esta confianza se expande a todo el sistema económico.

    4. Se facilita la integración financiera

    Una economía pequeña como la de la mayoría de los países latinoamericanos y sin duda la ecuatoriana, es poco partícipe de los flujos de capital que se están realizando en el mundo globalizado de la actualidad. Para lograr una mayor participación, además de la dolarización oficial, se debe promover el ingreso de instituciones financieras internacionales. De esta manera, tanto los activos como los pasivos financieros pasan a ser parte de una fuente gigante de liquidez y de fondos.

    Una economía dolarizada formalmente incentiva la presencia de grandes bancos internacionales que permitirán el flujo de capitales de tal manera que cualquier shock externo sería contrarrestado por esta integración financiera con el resto del mundo. Es decir, la integración financiera podría eliminar las crisis de balanza de pagos.

    5. Se reducen algunos costos de transacción

    Cuando se dolariza formalmente, se eliminan las transacciones de compra y venta de moneda extranjera. El diferencial entre el precio de compra y venta del dólar es un ahorro para toda la sociedad porque la intermediación, sobre todo la especulativa que aprovecha los cambios en la valoración de la moneda, desaparece.

    Otro ahorro es la simplificación y estandarización de operaciones contables que deben hacer las empresas con actividades internacionales y las que desean sus balances en términos reales. Aún más, muchas operaciones de defensa contra posibles devaluaciones desaparecen, lo cual beneficia y facilita la inversión y el comercio internacional.

    6. Se producen beneficios sociales

    La dolarización formal beneficia a los asalariados, a los empleados con poco poder de negociación colectiva, a los jubilados. Además facilita la planificación a largo plazo, pues permite la realización de cálculos económicos que hacen más eficaces las decisiones económicas.

    Adicionalmente, en el mediano plazo, la estabilidad macroeconómica, la caída de las tasas de interés y el mejoramiento en el poder adquisitivo, debido a la dolarización oficial, generarán un desarrollo de las actividades productivas y un aumento sostenido del empleo.

    7. Se descubren los problemas estructurales

    Una clase final de beneficios de la dolarización oficial tiene que ver con la apertura y transparencia; igualmente es una de las mejores formas de sincerar la economía; problemas estructurales en el sector financiero son prontamente develados, ya que desaparece el riesgo moral una vez que el Banco Central deja de ser prestamista de última instancia, rol que hasta hoy lo cumplía por mandato de la Ley.

    8. Se genera disciplina fiscal

    En tanto el gobierno no puede emitir dinero con dolarización oficial, la corrección del déficit fiscal solo se puede hacer mediante financiamiento vía préstamos o impuestos. Los préstamos del exterior, en la actualidad, imponen condiciones de disciplina fiscal. Además la tributación tiene un costo político que los gobernantes deben enfrentar. Esto obliga no solo a equilibrar las cuentas fiscales, sino a que el gasto sea de mejor calidad, de mayor rendimiento social.

    En general se puede advertir que una dolarización formal u oficial de la economía implica beneficios importantes. Las ventajas de este sistema son bastante claras: confianza, simpleza, estabilidad y la posibilidad de conseguir una baja inflación, lo que provocaría que bajen las tasas de interés y se reactive el sector productivo. Mientras la reforma económica que implica la dolarización formal sea transparente y creíble, se atraerá inversión doméstica y extranjera

    No obstante, como toda reforma económica, la dolarización formal tiene costos y sacrificios. Los principales se exponen a continuación:

     

    A. Pérdida del señoreaje

    El señoreaje es la diferencia que existe entre el costo intrínseco del papel más su impresión como billete y el poder adquisitivo del mismo.

    Stanley Fisher, vicepresidente del Fondo Monetario Internacional, manifiesta que la pérdida del señoreaje se debe medir como el flujo anual que se dejaría de recibir por utilizar el dólar como medio de pago. Esto sería el costo del ingreso que dejaría de percibir el Banco Central porque la RMI normalmente está colocada en instrumentos financieros que reciben una tasa de interés. Para el caso ecuatoriano, con una reserva productiva aproximada de 800 millones, el señoreaje podría llegar a 35 millones de dólares por año o un 0,23% del PIB.

    B. Proceso de transformación

    También deben considerarse los costos de transformación de las cuentas bancarias, las cajas registradoras o de los sistemas contables. Se puede también pensar como un costo el tiempo que lleva a la población el aprender a utilizar el dólar en lugar de la moneda nacional. También existen costos intangibles en la percepción de los ciudadanos que al dolarizarse formalmente la economía se pierde uno de los símbolos nacionales. Sin embargo, se podría asegurar que el mundo camina hacia la utilización de pocas monedas, básicamente el euro en Europa y su área de influencia, el dólar en las Américas, y el yen y el mismo dólar en el Extremo Oriente.

    C. Aval de parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos

    Es necesario conversar con el Congreso de los Estados Unidos y con la Reserva Federal de ese país a fin de obtener los apoyos suficientes en el proceso de dolarización. La credibilidad de esta reforma monetaria se cimentaría de mejor manera si se tiene el apoyo del país emisor de la moneda que se constituye en unidad de cuenta, medio de pago y depósito de reserva al interior de la nación.

    D. Problemática de shocks externos

    La experiencia latinoamericana en torno al manejo del tipo de cambio es distinta en relación a lo previsto por la teoría. Así por ejemplo, en primer lugar, las tasas de interés después de una devaluación o flotación se han situado en niveles más altos a las existentes antes del ajuste; en segundo lugar, la inflación se ha incrementado; y, en tercer lugar, ha existido una fuerte contracción en la actividad económica.

    Según la teoría convencional, cuando los shocks son externos o reales internos (como un desastre ecológico o un cambio climático), el régimen de flotación es preferible porque permite el ajuste de los precios relativos de la moneda.

    Pero la evidencia empírica para los países iberoamericanos desmiente esta proposición teórica, pues, mientras más variables son los términos de intercambio mayor es la posibilidad de que un país adopte un sistema de cambio fijo.

    Las tasas de cambio flexibles no permitirían una mejor política monetaria estabilizadora, sino que habrían sido, más bien, contrarias a ello, ya que, los regímenes flotantes han terminado en tasas reales de interés más altas, sistemas financieros más frágiles y mayor sensibilidad de las tasas de interés domésticas a los movimientos de las tasas internacionales. Un tipo de cambio flexible magnifica el impacto para los ahorristas, quienes en vez de utilizar sus ahorros para los tiempos difíciles (caída de los precios del petróleo que afecta de manera importante al PIB del Ecuador), se ven doblemente castigados, al constatar que sus ahorros se reducen en términos reales.

    De esta manera, el tipo de cambio flexible no funcionaría como estabilizador macroeconómico ante shocks reales, como sugiere la teoría.

    Un elemento adicional y de vital importancia para la definición de un sistema cambiario debería ser el grado de dolarización informal de la economía. Cuando la economía está muy dolarizada, una devaluación cambiaria puede debilitar excesivamente al sector productivo y al sistema financiero.

    Por lo tanto, las preferencias reveladas de América Latina serían las de permitir cambios muy pequeños en la tasa de cambio, aún en períodos de grandes shocks tales como los de 1998.

    En este contexto es fácil entender el interés en la dolarización formal, pues es una manera muy seria de comprometerse a no devaluar y así evitar la pesadilla de las bancarrotas económicas. Es una forma de reducir el desfase en las tasas de cambio causadas por la dolarización informal y la falta de mercados financieros a largo plazo.

    ¿Por qué se dolariza América Latina?

    La dolarización es técnicamente un hecho cumplido en la mayoría de los países de América Latina, aunque no puede aún afirmarse que sea irreversible y, menos aún, que ésta sea la alternativa definitiva a la crisis financiera en la región.

    Lo primero es un dato evidente: en la actualidad el dólar tiene curso legal en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Perú. Su uso se hizo habitual en México, Uruguay, Costa Rica y la mayoría de países de Centroamérica y el Caribe, incluyendo a Cuba. La dolarización plena fue adoptada por Ecuador (1º de enero de 2000), El Salvador (1º de enero del 2001) y Guatemala (mayo 2001). Los precios comerciales y los contratos se pactan en dólares en todos los países excepto en Brasil, Colombia y Venezuela. Más importante aún, los depósitos bancarios y los pasivos de los particulares y las empresas han sufrido un proceso acelerado de cotización en dólares, a la vez que se han desnacionalizado los sistemas bancarios en todos los países. Técnicamente, pues, las monedas nacionales de la mayoría de los países no cumplen plenamente las funciones del dinero (medida de cambio, unidad de cuenta y reserva de valor) y los sistemas financieros han sufrido un proceso de transnacionalización.

    Pero la suerte definitiva de la dolarización parece jugarse en la crisis actual de la Argentina. Para muchos analistas, la única alternativa para recuperar la confianza ante el sistema financiero internacional estaba en la dolarización. El argumento es sencillo: así Argentina logre éxitos parciales en la propuesta de reestructuración de la deuda externa y en el plan de déficit cero, últimos márgenes de maniobra posible antes de caer en default, los especuladores seguirián apostando contra el peso argentino mientras subsista el riesgo cambiario, es decir la posibilidad de devaluar. Al contrario, la dolarización sería un camino irreversible que le cerraría el paso a los especuladores.

    Otras "virtudes" se le asignan a la dolarización en Argentina y en cualquiera otro de los países de la región. Al perder el Estado (Banco Central) la facultad de emitir dinero, generar crédito y operar sobre la tasa de cambio, simultáneamente se obliga a un comportamiento macroeconómico disciplinado y ortodoxo. Toda la pugna política se traslada entonces a la asignación, por parte del Parlamento elegido, de los gastos dentro de un presupuesto equilibrado por definición. La magia de tal ortodoxia permite evitar la inflación pues la oferta monetaria crecerá sólo con base en las ganancias de competitividad nacional, esto es, con el crecimiento del saldo favorable de las exportaciones frente a las importaciones. Luego sí vendrían las inversiones nacionales y extranjeras y, como en los libros de texto, la riqueza se distribuiría según la productividad marginal de los factores.

    Una cosa muy distinta piensan otros analistas. De ser cierta tanta virtud, en el mundo no existirían 200 sino tres o cuatro monedas (o eso es lo que ocurrirá de todas maneras, como dicen los primeros?). Precisemos. La dolarización de América Latina y el Caribe es un proceso muy diferente a la adopción de una moneda común, como en el caso de los 15 países de la Unión Europea. No se trata, en el caso latinoamericano, de una unión monetaria óptima donde todos ceden parte de su soberanía para ganar soberanía comunitaria. Se trata sólo de la adopción unilateral de la moneda de otro país, EEUU, sin que el Tesoro y la Reserva Federal asuman responsabilidad alguna por los costos y riesgos de su política económica y monetaria sobre los países dolarizados

    En segundo lugar, el problema de fondo en estos países es la carencia de sistemas financieros que permitan inversiones de largo plazo, las denominadas inversiones de desarrollo. Esto es, no existen las instituciones financieras que necesitan las naciones, sino las que resultan funcionales en el corto y mediano plazos a grupos de poder restringidos. Frente a esta evidencia las opciones son: importar las instituciones financieras (hasta llegar a la dolarización, pero antes pasando por la llamada profundización financiera y el endeudamiento externo) o crearlas.

    En esta óptica la dolarización es apenas una moda intelectual poco creativa, según Krugman, que no resuelve los problemas de fondo. Por ejemplo Argentina puede salvarse temporalmente de los especuladores, pero mientras no haya crecimiento económico no habrá equilibrio fiscal, y mientras no haya ganancias reales de competitividad no habrá superávit comercial ni inversiones productivas que permitan financiar el pago de la deuda externa. Por eso, aún con dolarizaciones regresarán los especuladores.

    En una perspectiva más radical aún, la confianza y la estabilidad institucional se logran mediante un pacto social, un contrato social que funcione. Los costos sociales del ajuste macroeconómico asociados a la dolarización dificultan crear el clima de estabilidad que requiere la creación de instituciones financieras para el desarrollo nacional. Por eso también la dolarización puede ser reversible. Porque el problema de fondo, el desarrollo, sigue pendiente.

    América Latina se dolariza porque los gobiernos creen que es la vía más corta para lograr el financiamiento del desarrollo. Esa puede ser una falsa alternativa a la tarea insustituible de crear instituciones financieras que funcionen. Hay otros factores que también actúan (la globalización y la deuda externa), pero no puede confundirse el contexto con la naturaleza del problema.

    Conclusión .

    Doce países independientes utilizaron la moneda de otro país entre 1970 y 1998. Muchos son ciudades-estados plenamente integrados a las economías de sus vecinos, como Mónaco, Lichtenstein y Andorra. Los mayores países dolarizados del período fueron Liberia y Panamá. Sin embargo, sólo este último sigue dolarizado; Liberia abandonó el sistema en los años ochenta.

    El crecimiento del PBI per cápita de esos 12 países ha sido significativamente inferior al de países que utilizan sus propias monedas. No existen pruebas de que las naciones que empleen la moneda de otros países sean más prudentes, desde un punto de vista fiscal. Y en términos de desbalances en la cuenta corriente, su comportamiento no ha diferido del de países que tienen sus monedas propias.


    Pero los países que abandonaron sus monedas tienen una inflación significativamente menor. Los partidarios de la dolarización señalan a Panamá, que tiene baja inflación, estabilidad macroeconómica y bajas tasas de interés.

    No obstante, Panamá se ha apoyado mucho en el FMI durante los últimos 35 años, con 17 programas del FMI desde 1973 (el más reciente fue firmado a finales del 2000). La razón para estos programas ha sido la incapacidad de Panamá de controlar sus finanzas públicas. Entre 1973 y 1998, el déficit fiscal promedió 4% del PBI, y durante el período 1973-1987 —un período de continuos programas del FMI— sobrepasó el 7% del PBI. En 1998, el déficit público era todavía del 3% del PBI; el FMI estimó que durante el 2000, el déficit declinó a un más modesto 1% del PBI.

    ¿Por qué el FMI ha tolerado las violaciones reiteradas Panamá? Consideraciones de economía política, incluyendo el interés de EE.UU. en mantener la Zona del Canal libre de disturbios políticos, con toda seguridad forman parte de la respuesta.

    Contrariamente a lo que alegan los defensores de la dolarización, el costo de capital de Panamá no ha sido el más bajo de América latina. El spread de los bonos panameños, ha sido sistemáticamente superior al de los bonos soberanos de Chile de vencimiento similar. Sin embargo, Chile ha seguido una política diferente; su tipo de cambio se ha vuelto más flexible. Así, la dolarización sola no reduce el riesgo-país

    El análisis de las áreas monetarias óptimas de Robert Mundell es la óptica correcta para encarar el tema de la dolarización. Mundell sostiene que existen buenas razones para pensar que países muy pequeños que están sumamente integrados en términos de movilidad de factores y comercio se beneficiarían de tener una moneda común. Los beneficios posiblemente podrían compensar los costos, incluida la pérdida del "señoraje"

    Sin embargo, la dolarización no es apropiada para todos los países. Es probable que los países grandes que enfrentan condiciones comerciales volátiles y no están profundamente integrados a grandes economías incurran en costos netos, si se dolarizan. Y tendrían dificultades para absorber los shocks externos, mientras los supuestos beneficios de bajos costos de capital, la disciplina fiscal y la estabilidad seguirían siendo difíciles de encontrar.

    Anexos.

    . Países oficialmente dolarizados 

    País

    Población

    PIB ($ mil milliones)

    Estado político

    Moneda

    Desde

    Andorra

    73

    12

    independiente

    franco francés/euro, peseta española/euro*

    1278

    Chipre Norte

    180

    14

    independiente de facto

    lira turca

    1974

    Ciudad del Vaticano

    1

    0

    independiente

    lira italiana/euro, moneda propria

    1929

    Groenlandia

    56

    9

    región de Dinamarca con gobierno propio

    krone de Dinamarca

    antes de 1800

    Guam

    160

    30

    territorio de los EE.UU.

    dólar de los EE.UU.

    1898

    Isla de Pitcairn

    42

    0

    dependiente de Gran Bretaña

    dólares de Nueva Zelandia y los EE.UU.

    siglo XIX

    Islas Cocos (Islas Keeling)

    600

    0

    territorio australiano externo

    dólar australiano

    1955

    Islas Cook

    18.5

    1

    territorio de Nueva Zelandia con gobierno propio

    dólar de Nueva Zelandia

    1995

    Islas Mariana del Norte

    48

    5

    territorio asociado de los EE. UU.

    dólar de los EE.UU.

    1944

    Islas Marshall

    61

    1

    independiente

    dólar de los EE.UU.

    1944

    Islas Norfolk

    1.9

    0

    territorio externo de Australia

    dólar australiano

    antes de 1900

    País

    Población

    PIB ($ mil milliones)

    Estado político

    Moneda

    Desde

     

    Islas Turcas y Caicos

     

    14

     

    1

     

    colonia británica

     

    dólar de los EE. UU.

     

    1973

    Islas Vírgenes Británicas

    18

    1

    dependiente de Gran Bretaña

    dólar de los EE. UU.

    1973

    Islas Vírgenes de los EE. UU.

    97

    12

    territorio de EE.UU.

    dólar de los EE.UU.

    1934

    Kiribati

    82

    1

    Independiente

    dólar australiano, moneda propria 

    1943

    Liechtenstein

    31

    7

    independiente

    franco Suizo

    1921

    Micronesia

    120

    2

    independiente

    dólar de los EE.UU.

    1944

    Mónaco

    32

    8

    independiente

    franco francés/euro

    1865

    Nauru

    10

    1

    independiente

    dólar australiano

    1914

    Niue

    1.7

    0

    territorio de Nueva Zelandia con gobierno propio

    dólar de Nueva Zelandia

    1901

    Palau

    17

    2

    independiente

    dólar de los EE. UU.

    1944

    Panamá

    2,7 mn

    87

    independiente

    dólar de los EE.UU., moneda el balboa panameño

    1904

    Puerto Rico

    3,8 mn

    330

    estado asociado de los EE.UU.

    dólar de los EE. UU.

    1899

    Samoa Americana

    60

    2

    territorio asociado de los EE.UU.

    dólar de los EE.UU.

    1899

    San Marino

    26

    1

    indepndiente

    lira

     

     

     

    Italiana/euro, moneda propia 

    1897

    Santa Helena

    5.6

    0

    colonia británica 

    libra británico

    1834

    Tokelau

    1.5

    0

    territorio de Nueva Zelandia

    dólar de Nueva Zelandia

    1926

    Tuvalu

    11

    0

    independiente

    dólar Australiano, moneda propia

    1892

    Estados Unidos

    268 mn

    8.1

    independiente

    dólar de los EE. UU.

    siglo XVII

    Fuentes: Banco Mundial 1999; CIA 1998; FMI 1998; The Statesman's Year-Book. 

    Notas: Los itálicos indican países que usan el dólar de los Estados Unidos. La población y el producto interno bruto (PIB) son de 1997 o el año más reciente disponible. Se incluyen los Estados Unidos para efectos de comparación.  *Emite el dinero de Andorra para coleccionistas.

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