Doctor Ernesto Guevara

Biografía. Che Guevara. Investigación biomédica. Ejercicio de la medicina. Papel médico en la Revolución cubana

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IV SEMINARIO DE ESTUDIOS DEL PENSAMIENTO DEL CHE

Título: “Medicina y Revolución en el Dr. Ernesto Guevara de la Serna”

Resumen

El Dr. Ernesto Guevara de la Serna ejerció su profesión durante poco tiempo, pero dejó huellas indelebles en los pueblos y en la historia de la medicina en Nuestra América. Con este trabajo no se pretende valorar su faceta como facultativo, pero sí destacar sus estudios sobre la alergia y su pensamiento humanista, que estuvo presente desde sus primeros pasos en su profesión, en conceptos que evolucionaron en la medida en que viajaba y se enfrentaba a la realidad de su época y su medio, convirtiéndose en un abanderado de la medicina social.

El Che viajó como “un soldado de América” por nuestro continente, estuvo allí donde nadie quería ir, vio el dolor, la pobreza, la desesperanza y comprendió el papel del médico, el que sólo con su presencia puede aliviar al hombre; entendió que no podía ser igual que sus colegas de la época; pudo tenerlo todo: honores, dinero, prefirió que sus únicos honorarios debían ser el agradecimiento del prójimo, la sonrisa de los pobres, la satisfacción del deber cumplido; se dio cuenta que la sociedad se lo impedía y decidió ser Médico Revolucionario, por eso contribuyó a realizarla, nos tocó a nosotros que la hiciera en Cuba y nos legó sus ideas. Sea, pues este trabajo un homenaje a él, que lo dio todo por nosotros y no satisfecho con ello decidió dar la vida por “Su América”.

El trabajo consta de Resumen, Índice, Introducción, Desarrollo; donde se abarcan las diferentes etapas de su formación como médico; y Conclusiones.

Índice

Resumen 2

Índice 3

Introducción 4

Desarrollo 5

LA FORMACIÓN COMO MÉDICO EN SUS AÑOS JUVENILES 5

EL JOVEN GUEVARA INCURSIONA EN LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA. 6

ENVUELTO EN EL TORBELLINO DE LA REVOLUCIÓN. 6

LA REVOLUCIÓN, LA MEDICINA, LA SOCIEDAD. 8

Conclusiones 11

Recomendaciones 12

Bibliografía 13


Introducción

La virtud de los hombres perdura más allá de los límites de la vida, mucho más que cualquier recuerdo, se siembra en los corazones, hace fértil la tierra de un mundo que se empeña en destruirse a sí mismo, a esa virtud que no conoce derrotas, que se eleva hasta donde verle es imposible y cae inmortal en las manos de todo aquel que se sienta revolucionario, se destina este trabajo, encarnada en la personalidad de Ernesto Guevara de la Serna, en su estirpe de hombre de bien, y sobre todo, en el intenso y largo camino de investigaciones médicas. Muy poco se habla o se conoce en nuestro entorno de la informática, de las investigaciones médicas o las peripecias realizadas por la intachable figura del Che en el ambiente médico, incluso en el biotecnológico, por cuanto el principal objetivo es nutrir a la Comunidad Universitaria de nuevos conocimientos de la vida y la obra del Guerrillero Heroico, incentivar el estudio de temas como éste, de forma sencilla contribuir a esparcir las semillas de los valores que lo caracterizaban. Hacen falta muchas manos para proteger la humanidad, conscientes del reto que tenemos por delante debemos unir esfuerzos, atar cabos sueltos, reforzar las convicciones, y que mejor guía que la luz que desprende el recuerdo imborrable del Che.

Desarrollo

LA FORMACIÓN COMO MÉDICO EN SUS AÑOS JUVENILES

Matricula Ingeniería en la ciudad de Buenos Aires, pero, ante la muerte de su abuela, a la que cuidó durante días y vio morir sin poder evitarle el sufrimiento se sensibiliza y matricula entonces en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, a los diecinueve años. En el primer año de su carrera, trabaja como oficinista en la Municipalidad de Buenos Aires y en el segundo, lo hace en el Instituto de Investigaciones Alérgicas dirigido por el alergólogo Dr. Salvador Pissani, donde se mantendrá hasta concluir sus estudios.

Trabaja durante sus vacaciones como enfermero en barcos de la marina mercante en viajes nacionales. Al concluir el cuarto año de su carrera emprende con Alberto Granados, su amigo bioquímico, un viaje de nueve meses por Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Su encuentro con enfermos en varios leprosorios como San Pedro, Cerritos, Diamante y General Rodríguez, y la relación directa con ellos, evidencia claramente la tragedia en que vivían. Conoce en Lima, Perú, al Dr. Hugo Pesce, un leprólogo famoso y este primer contacto con la realidad médico social de varios países, constituye un precedente para sus posteriores planteamientos sobre la medicina social En la valoración de su viaje él expresa: “Ese vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí”. (2)

A su regreso en septiembre de 1952, matricula por la enseñanza libre las catorce asignaturas de los dos años que le faltan por terminar. Se gradúa como médico el 11 de abril de 1953 en la Universidad de Buenos Aires y se expide su título avalando este hecho, en junio del 1953.

En su afán por tener una visión más amplia de la realidad de América Latina, nuevamente emprende viaje, visita Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala. Comprende entonces, que los gobiernos pro-imperialistas, corruptos y entreguistas frenan la posibilidad de desarrollar la medicina con una función social.

En Guatemala trabaja en el Centro Médico de Maestros y es testigo del proceso de transformaciones del gobierno de Jacobo Arbenz y las maniobras del imperialismo para derrocarlo.

Su hija, la Dra. Aleida Guevara señala que: “En Guatemala comienza a preparar el plan de un posible libro que llamó “La función del médico en Latinoamérica”, en el que tocaría algunos temas como: Historia de la medicina, medicina aborigen americana, medicina de la colonia en adelante, medios geográficos en América, medios económicos en América, el médico y el medio, el médico y el estado, tipos de médicos (entre los que destaca el médico de escritorio, el de laboratorio el aventurero), el médico rural, antropólogo, geógrafo y economista; médico individuo, médico engranaje, la medicina en Latinoamérica,…” (6)

Ante la gran necesidad médica de las clases más explotadas de América Latina expresó:

…Y la Medicina tendrá que convertirse un día, entonces en una ciencia que sirva para orientar a todo el público hacia sus deberes médicos y que solamente deba intervenir en casos de extrema urgencia para realizar alguna intervención quirúrgica o algo que escape a las características de esa sociedad que estamos creando.

Ya Ernesto previó con su decisión, las amplias perspectivas de esta ciencia del futuro. Entendemos que en él se mezclaron desde ese entonces la capacidad de previsión científica y un fuerte sentido de la responsabilidad por la humanidad. (4)

EL JOVEN GUEVARA INCURSIONA EN LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA.

En septiembre de 1954 pasa a México. Labora en la sala de alergia del Hospital General de Ciudad México. En la Revista Iberoamericana de Alergología-Alergia, volumen II, mayo de 1955, dirigida por el Dr. Mario Salazar Mallén aparece publicado un trabajo investigativo realizado por el Dr. Ernesto Guevara titulado “Investigaciones cutáneas con antígenos alimentarios semidigeridos”, en el cual plantea: “El origen del estado alérgico sería una disposición anormal de la mucosa del tubo digestivo…..”.(2)

Más adelante en carta a su padre fechada el 27 de mayo de 1955, comenta que publicó un trabajo y fue aprobada su residencia, quiere demostrar la presencia de anticuerpos en los alérgicos, pretende fabricar propectanes en un intento de demostrar que la hialurodinaza es un mecanismo productor de la enfermedad alérgica. (5)

Otro interesante planteamiento sobre sus estudios alérgicos lo refleja en una misiva a Tita Infante el 1 de marzo de 1956 donde refiriere que se siente importante con sus trabajos sobre la química de la histamina y con otro sobre la producción de anafilaxia por vía bucal. Le da a conocer que está haciendo un trabajo sobre identidad de acción entre histaminaza y progesterona.

ENVUELTO EN EL TORBELLINO DE LA REVOLUCIÓN.

También trabaja en el Instituto de Cardiología, donde el Dr. Salazar Mallén contaba con un centro de investigación. De este período existen testimonios de personas que estuvieron en contacto con él. La viuda del Dr. Salazar Mallén, la señora Olvido Tapia cuenta en una entrevista con periodistas cubanos: “El profesor Salazar Mallén era un devoto de su profesión y quería que Ernesto Guevara se entregara como él a la medicina en cuerpo y alma, porque consideraba con sobrada razón, que aquel muchacho tenía mucho talento para la investigación. Mi marido me contó que finalmente no logró convencerlo y Ernesto le confirmó una sospecha que él tenía, porque algo le había hablado su alumno: un día, así como así le dijo: Maestro… pues ahí nos vemos, es que ya está decidido… y cuando Mario se enteró del desembarco del Granma…estaba muy furioso por no haber podido impedir que Ernesto se hubiera ido. Me decía: Verás, este muchacho no va a resistir, acuérdate de su asma”. (2)

Otro testimonio valioso de esta etapa de la vida del Dr. Guevara en México, lo trasmite el Dr. David Mitrani, alumno del Dr. Salazar Mallén: “…era solo un año mayor que yo. Yo lo admiraba, lo admirábamos todos en el Hospital, porque a sus 24 años había andado toda América, había participado en la revuelta de Guatemala… En fin, por su origen argentino, lo que él nos contaba nos parecía a veces una exageración, pero era la pura verdad: él había vivido intensamente esos años, y aquí en México también. Durante el día estaba trabajando en sus investigaciones, mientras por las noches ejercía como profesor asistente en las prácticas de Fisiología humana en la vieja Facultad de Medicina. También tiraba fotos. Por otra parte, intervenía perros y gatos para sus investigaciones y lo interesante es que era muy maduro en sus cosas y a la vez parecía un muchacho grande”.

Otras personas tuvieron también oportunidad de relacionarse con el Dr. Guevara y así, trasmitir criterios que manifiestan las grandes cualidades que poseía. El Dr. León Bessudo, aficionado al alpinismo en México, llevó a Ernesto a su ascensión exitosa al cráter del Popocatepetl en 1955 para colocar la bandera argentina, junto a los demás pabellones nacionales que tradicionalmente se colocaban el Día de las Banderas. Se quedó sorprendido por su fuerte voluntad, que sin tener un entrenamiento sistemático y sin experiencia, logró subir a la cima.

Ernesto Guevara de la Serna se reencuentra con Ñico López en 1955. Por él conoce a Raúl y este le presenta a Fidel. El Dr. David Mitrani recuerda que: “Al día siguiente de conocer a Fidel Castro, vino a verme al hospital muy entusiasmado, y me contó que había conocido en él, a una gente muy agradable y muy inteligente.”

En 1956 se encuentra vinculado a varios temas investigativos como: la posible relación entre las hormonas elaboradas por el organismo materno durante el embarazo y la histaminaza, y otro, la demostración electroforética (en el papel de filtro) de la relación antígeno-anticuerpo.

El encuentro con Fidel marca la ruta a seguir por el Dr. Guevara, que se suma a la expedición del Granma y después del desembarco debe tomar una decisión trascendental en su vida: Che Guerrillero ó médico.

Su primera experiencia en la Sierra Maestra como médico fue atender al compañero Cilleros, al cual una bala le había partido el brazo derecho atravesándole el pulmón, y se le había incrustado en la columna. Su estado era grave, solo pudo darle calmante y aceptar la única posibilidad de salvarlo; dejarlo en manos del enemigo para que lo llevaran a un hospital. Aunque fue atendido por el enemigo, se encontraba tan grave que no llegó vivo ni a Santiago.

En su libro “La guerra de guerrillas” esclarece el papel del médico en esa etapa: “El médico cumple en la guerrilla una función de extraordinaria importancia, no solo la estricta de salvar vidas, en que muchas veces su intervención científica no cuenta dados los mínimos recursos de que está dotado, sino también en la tarea de respaldar moralmente al enfermo y de hacerle sentir que junto a él hay una persona dedicada con todos sus esfuerzos a aminorar sus males…” (3)

Define la función del médico en tres etapas. La primera la denomina fase nómada, en la que realiza las otras funciones del guerrillero, incluso la de pelear y viaja constantemente. Reconoce que: “…el médico de la primera época debe ser una persona totalmente identificada con los ideales de la Revolución, pues su prédica prenderá en la tropa con mucho más vigor que la dada por cualquier otro miembro de ella.” (3)

El Che caracteriza en la segunda etapa o fase seminómada que: “…la tarea del médico es menos fatigosa, puede tener un equipo quirúrgico de extrema urgencia en su mochila y tener otro más vasto… en alguna casa amiga. Pueden dejarse los enfermos y heridos al cuidado de los campesinos… si llegan a haber lugares absolutamente inaccesibles, se pueden establecer hospitales”. (3)

En la tercera etapa se estructura realmente una organización hospitalaria. No debe sacrificarse a un cirujano en las líneas de fuego.

Cuando triunfa la Revolución Cubana, el Dr. Guevara considera que deben realizarse aportes para cambiar los sistemas de salubridad en Cuba. En su andar comprueba que en la Sierra maestra no hay sanidad. La situación existente era similar a la que vio en su recorrido por América. Recuerda: “Por las condiciones en que viajé, primero como estudiante y después como médico, empecé a entrar en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar un hijo por la falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo, hasta hacer que para un padre perder un hijo, sea un acontecimiento sin importancia, como sucede muchas veces en las clases golpeadas de nuestra Patria americana.

Y empecé a ver que había cosas que, en aquel momento, me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer algún aporte sustancial a la ciencia médica, y era ayudar a esa gente…” (4)

LA REVOLUCIÓN, LA MEDICINA, LA SOCIEDAD.

En una conversación con los compañeros Dr. Del Valle y Dr. Rodríguez reconoce que si ya en Cuba se ha hecho una revolución que tendrá una gran trascendencia en la lucha de los pueblos latinoamericanos, esa revolución debe extenderse a la medicina social.

La experiencia adquirida en sus viajes y en el desempeño profesional, lo llevan a realizar definiciones importantes. Señala el factor esencial para ser un médico revolucionario: “… lo primero que hay que tener es revolución”. Comprende la necesidad de la integración del médico dentro del movimiento revolucionario. Partiendo de esto argumenta: “Ya entonces tenemos el derecho y hasta el deber de ser, por sobre todas las cosas, un médico revolucionario, un hombre que utiliza los conocimientos técnicos de su profesión al servicio de la Revolución y del pueblo”. (4)

Otro aspecto importante es la definición de: “…nuestra tarea de hoy es orientar la capacidad creadora de todos los profesionales de la medicina hacia las tareas de la medicina social”. (4) Al Ministerio de Salubridad le corresponde organizar la salud pública para dar asistencia al mayor número posible de personas y sirva para prevenir todo lo previsible en cuanto a enfermedades, y para orientar al pueblo. Él plantea que: “… el médico, el trabajador médico, debe ir entonces al centro de su nuevo trabajo, que es el hombre dentro de la masa, el hombre dentro de la colectividad”. (4)

Destaca que el cuadro general de las enfermedades permite definir los problemas inmediatos a resolver y así se puede establecer una estrategia, para que los vecinos entren de manera activa en la vida sanitaria del pueblo, al que es imprescindible educar en el uso de las medidas generales de sanidad pública, para combatir las enfermedades epidémicas. Hay parámetros que un médico debe considerar siempre: la natalidad, la mortalidad infantil, prenatal y general, la morbilidad general, ya que le permite identificar el medio en el que tiene que actual, que son diferentes según las regiones, países, clases sociales o grupos étnicos con los que se relacionará.

Importancia especial le da, a la atención de los niños que deben recibir el mejor tratamiento posible.

Otro elemento importante es la nutrición, un correcto tratamiento nutritivo para cada una de las enfermedades endémicas, un hombre bien alimentado prestará gran atención a su salud y mostrará interés por mejorarla, por lo que se convertirá en un promotor de salud para él y su familia.

El Dr. Guevara adiciona al médico que se necesita para el cambio radical de la sociedad en la salud, otros requisitos como: ser un médico agricultor, que conozca sobre la siembra de nuevos alimentos y promueva una alimentación diversificada utilizando las ventajas de ser un país agrícola. Otro requisito es ser un médico pedagogo, su tarea es educar a la población enseñándole nuevos hábitos en la alimentación y en la higiene. También lo vincula a la función de miliciano revolucionario, en la que debe comprender que es un honor quedarse al lado del enfermo, si es más necesario que empuñar un fusil en el frente de lucha. El médico debe seguir siéndolo en su función de médico revolucionario.

Otra tarea inmediata es atacar las lacras que atacan al pueblo. Es por eso que necesita mantenerse actualizado y para esto requiere cubrir dos grandes necesidades: de estudio y de intercambio con revistas médicas.

Conclusiones

El pensamiento médico social en el Dr. Ernesto Guevara de la Serna se refleja en artículos, libros y discursos desde que comenzó a desempeñarse como profesional de la salud. Esto, unido a la experiencia adquirida en la lucha, fue fortaleciendo ideas y principios que lo llevaron a la definición de la medicina social. Tuvieron eco en la Revolución Cubana y se llevaron a la práctica, pues el galeno de hoy constituye aquel médico que describió: el médico revolucionario que formamos en nuestras aulas, conocedor de valores como la responsabilidad, humanismo, solidaridad y sacrificio.

Hoy en día la medicina cubana lleva a los más intrincados parajes de la geografía mundial el legado del Che, que es el cimiento de tan compleja labor, continúa firme ante los momentos difíciles, que no descansa, que se precipita en la vanguardia de la lucha por el bienestar del hombre. Sus grandes logros no sólo fueron en el ámbito político e ideológico, o como estratega militar, Ministro, o Combatiente Internacionalista, sino que trascienden los espacios y llegan hasta la medicina.

Para comprender, sino a cabalidad, sí en una buena parte las acciones del Guerrillero Heroico, es imprescindible comenzar el estudio desde la base, desde que comenzó a surgir su curiosidad juvenil, y ésta, a medida que se alimentaba pasaba todo un proceso de interiorización, reflexión, y discusión en el joven Ernesto, creando y fortaleciendo su carácter hasta hacerlo indestructible, incorrupto, así ha de hacer la juventud de éstos días. Allí lo tenemos, a nuestro lado, como compañero inseparable; como diccionario de vida.


Recomendaciones

No es la vana reflexión, ni el efímero debate lo que predicó con su obra el Che, es por eso que no se le puede investigar de esta forma. La continuidad a éste trabajo debe ser un hecho, una realidad; buscar otras de sus publicaciones y profundizar en las mencionadas. El estudio de los diferentes términos médicos que utilizó, por ahora prácticamente desconocidos para muchos.

Sería interesante llevar a otro formato la información recopilada, ejemplos pueden haber varios: Multimedia, Página Web, estarían mucho más a nuestro alcance.

Bibliografía

1. Rojas, M. Ernesto, médico en México. [En línea] [Citado el: 15 de julio de 2004.] http://bvs.sld.cu/revistas/his/vol_1_98/his15198.htm.

2. INFOMED Portal de Salud de Cuba. IV Jornada de Historia de la Medicina. Reseña biográfica del Dr. Ernesto Guevara de la Serna. [En línea] [Citado el: 15 de julio de 2004.] http://www.sld.cu.

3. Serna, Ernesto Guevara de la. La Guerra de Guerrilas. La Habana : Casa de las Américas, 1970.

4. —. El Médico Revolucionario. La Habana : Casa de las Américas, 1970.

5. Linch, Ernesto Guevara. Mi Hijo el Che. s.l. : Arte y Literatura, 1988.

6. El Che y la medicina.El papel del médico en la Revolución. March, Aleida Guevara. La Habana : Jornada Científica de Historia de la Medicina, 2003.