Divisiones de la Psicología

Ramas psicológicas. Fisiológica. Social. Psicopatología. Industrial. Educativa. Clínica. Intergrupal. Desarrollo. Experimental. Infantil. Aplicaciones

  • Enviado por: Arnulfo Vargas
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 20 páginas
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DIVISIONES DE LA PSICOLOGÍA


PRINCIPALES ÁREAS DE INVESTIGACIÓN
Las principales áreas de investigación de la psicología moderna forman
parte también de las ciencias sociales y biológicas.
PSICOLOGÍA FISIOLÓGICA

El estudio de las bases fisiológicas subyacentes a las funciones
psicológicas se llama psicología fisiológica. Los dos mayores sistemas
de comunicación del organismo humano, el nervioso y el circulatorio, son
los focos de la mayoría de las investigaciones en este campo.
El sistema nervioso comprende el sistema nervioso central, con el
cerebro, la médula espinal y sus correspondientes redes neuronales; y el
sistema nervioso periférico, que se comunica con las glándulas y los
músculos, e incluye los receptores sensoriales para ver, oír, oler,
gustar, tocar, sentir dolor y otros estímulos corporales. El sistema
circulatorio, además de transportar la sangre, distribuye unos
importantes agentes químicos llamados hormonas desde las glándulas al
resto del cuerpo. Estos dos sistemas de comunicación son esenciales en
el comportamiento humano.
La unidad mínima del sistema nervioso es la célula nerviosa elemental o
neurona. Cuando una neurona es estimulada adecuadamente, transmite
señales electroquímicas de un lugar del sistema a otro. El sistema
nervioso tiene 12.500 millones de neuronas, de los que unos 10.000
millones están en el propio cerebro.
Una de las partes del sistema nervioso periférico, el sistema somático,
transmite sensaciones al sistema nervioso central y lleva órdenes desde
éste a los músculos involucrados en el movimiento ordenado. Otra parte
del sistema nervioso periférico, el sistema autónomo o neurovegetativo,
incluye dos subsistemas de acciones antagónicas sobre la activación
general y de diversos órganos: el sistema simpático, que activa el
organismo aumentando la velocidad del latido cardiaco, dilatando las
pupilas, aumentando el ritmo respiratorio y liberando adrenalina en la
sangre, y el parasimpático, dominante en el reposo, que opera a la
inversa.
Un ejemplo sencillo de comunicación dentro del sistema nervioso es el
arco espinal, responsable por ejemplo del reflejo patelar: un golpecito
en el tendón de la rótula, justo debajo de ésta, envía una señal a
través de las neuronas sensoriales a la médula espinal, señal que activa
las neuronas motoras que disparan una contracción del músculo unido al
tendón, haciendo que la pierna se estire. Esto muestra cómo un estímulo
puede provocar una respuesta sin intervención del cerebro, mediante una
conexión a través de la médula espinal.
La comunicación circulatoria normalmente es más lenta que la nerviosa.
Las hormonas secretadas por las diferentes glándulas que forman el
sistema endocrino circulan a través del cuerpo, condicionando tanto
cambios estructurales como de comportamiento. Las hormonas sexuales
liberadas en la pubertad causarán diversos cambios en el crecimiento del
cuerpo y en el desarrollo, pero también en el comportamiento, como la
aparición de la actividad sexual. Otras hormonas pueden tener efectos
más directos y a corto plazo, por ejemplo, la adrenalina, secretada
cuando una persona encara una emergencia, que prepara el cuerpo para una
respuesta rápida, ya sea de lucha o de huida.
PSICOLOGÍA SOCIAL
Varias teorías en psicología social pueden ser clasificadas como teorías
del equilibrio. Son las que se ocupan tanto teórica como prácticamente,
de cómo y por qué cambia la gente sus actitudes. Si, por ejemplo, una
audiencia escucha un discurso de una persona considerada respetable,
normalmente esperan ideas con las que estén de acuerdo. Si este no es el
caso, la audiencia, pasará a apreciar menos al orador, o cambiará de
actitud y se hará más partidaria de las ideas expresadas. En suma, los
oyentes modificarán sus actitudes hacia el orador, o hacia las ideas,
buscando el equilibrio. Del mismo modo, las personas tienden a
equilibrar o reconciliar sus propias ideas con sus acciones. Aparte de
este tipo de cuestiones, la psicología social también ha tratado, entre
otros temas, del comportamiento de las masas o de los fenómenos
grupales.
PSICOPATOLOGÍA
La psicopatología, también conocida como psicología de los procesos
anormales, o de las conductas desviadas, es quizá la especialidad
psicológica más conocida, y es la que el público en general asocia
cuando escucha la palabra psicología, dado que los casos, historias y
síntomas de pacientes que muestran comportamientos inadaptados tocan la
fibra sensible del público y motivan la curiosidad de muchos, que se ven
próximos a ellos. Por ejemplo, sentir algún miedo es normal, pero estar
todo el tiempo atemorizado sin que exista una causa real no lo es,
aunque las barreras entre ambos estados, difíciles de delimitar incluso
para los especialistas del tema, causen un alto grado de
indeterminación. Por lo general, debido a la fuerte orientación clínica
de este enfoque, se hace más hincapié en la dinámica, causas y
resultados de la enfermedad, pero los aspectos cognitivos de la misma
pueden ser también estudiados.
Los sistemas de clasificación del comportamiento anormal han cambiado
con el aumento del conocimiento y el cambio en los hábitos sociales. La
clasificación que a continuación esbozamos deriva de los términos
aceptados tradicionalmente, pero agrupa los trastornos mentales en
términos de la práctica actual.
Los tres grandes grupos de desórdenes son las psicosis, trastornos
estructurales que implican una pérdida de contacto con la realidad
(esquizofrenia, psicosis maníaco depresiva, paranoia, y psicosis
orgánicas); las neurosis, trastornos no psicóticos, funcionales, que
normalmente no suponen una pérdida de contacto con la realidad, aunque
hacen la existencia del paciente infeliz o dolorosa, incapacitándole
para ciertas tareas. Entre las patologías y cuadros sistemáticos de las
neurosis se encuentran: la ansiedad aguda, las fobias, las neurosis
obsesivo-compulsivas y las histerias, así como los desórdenes de la
personalidad o psicopatías, que incluyen las personalidades asociales
-psicópatas o sociópatas-, entre otros comportamientos desviados. (Estas
clasificaciones se exponen con mayor extensión en Trastornos mentales y
bajo sus encabezamientos respectivos en esta enciclopedia).
APLICACIONES DE LA PSICOLOGÍA
La psicología tiene aplicación en problemas que surgen prácticamente en
todas las áreas de la vida social. Por ejemplo, los psicólogos asesoran
a organizaciones tan distintas como los tribunales y las grandes
compañías comerciales. Las siguientes son las tres áreas principales de
la psicología aplicada: psicología industrial, psicología educativa, y
psicología clínica.
PSICOLOGÍA INDUSTRIAL
Los psicólogos desempeñan diversas tareas en las organizaciones
empresariales y lugares de trabajo: en el departamento de personal, o de
recursos humanos, asesoran en los procesos de contratación y selección
de personal, entrevistando y pasando diversas pruebas (tests) a los
candidatos, en la elaboración de cursos de formación y en el
mantenimiento de un clima laboral adecuado; otros investigan para los
departamentos de marketing y publicidad de las empresas, o directamente
para las agencias de publicidad; y otros se dedican al diseño de
máquinas y lugares de trabajo para adaptarlos mejor a las necesidades y
potencialidades de los usuarios (ergonomía).
PSICOLOGÍA EDUCATIVA
Los psicólogos educativos trabajan en los problemas derivados del
aprendizaje y la enseñanza; por ejemplo, investigan nuevos métodos para
enseñar a los niños a leer o a resolver cálculos matemáticos, con el fin
de hacer el aprendizaje escolar más efectivo.
PSICOLOGÍA CLÍNICA
Muchos psicólogos en ejercicio trabajan en hospitales, clínicas y
consultas privadas, suministrando diferentes tipos de psicoterapia a las
personas que necesitan ayuda psicológica. Entrevistan y estudian a los
pacientes, los clasifican y les ofrecen terapias que no son ni médicas
(con fármacos) ni quirúrgicas (mediante operaciones).
Una contribución especial de la psicología clínica es la terapia de
conducta, basada en los principios del aprendizaje y el
condicionamiento, con la que los terapeutas intentan cambiar la conducta
del paciente, eliminando los síntomas indeseables mediante su
descondicionamiento sistemático o el refuerzo gradual de un
comportamiento deseable alternativo. Un paciente con fobia a los perros,
por ejemplo, puede ser desensibilizado si progresivamente se va
recompensando (reforzando) una conducta de aproximación gradual a
distintos perros en situaciones no amenazantes para el sujeto. En otras
formas de terapia, el psicólogo puede intentar ayudar a los pacientes a
comprender (y en un momento dado a afrontar) mejor sus problemas,
hallando nuevos modos de manejarlos.
PSICOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN,
Aplicación del método científico al estudio del comportamiento de los
individuos y grupos sociales en los ambientes educativos. Aunque el
comportamiento de profesores y estudiantes es del mayor interés, los
psicólogos de la educación también se ocupan del comportamiento de otros
grupos, como los ayudantes de los profesores, bebés, los inmigrantes y
los hombres y mujeres de la tercera edad. Las áreas de las que se ocupan
se superponen inevitablemente con otras áreas de la psicología,
incluyendo la psicología evolutiva (del niño y del adolescente), la
psicología social (grupos e instituciones, socialización, etc.), la
evaluación psicológica y la orientación vocacional.
Desarrollo del área
El método filosófico, más que el científico, fue el principal medio de
estudiar el aprendizaje, hasta que en 1879, el fisiólogo alemán Wilhelm
Wundt sentó las bases de la psicología científica estableciendo un
laboratorio en Leipzig dedicado al estudio experimental de esta
disciplina. Mientras, otro pionero alemán, Hermann Ebbinghaus,
desarrollaba técnicas para el estudio experimental de la memoria y el
olvido, estudiando por primera vez de forma científica estos procesos
mentales superiores. La importancia de este enfoque para la práctica
cotidiana en las escuelas sería reconocida de inmediato.
Al mismo tiempo, el filósofo y psicólogo estadounidense William James
fundó un laboratorio en la Universidad de Harvard para hacer psicología
experimental, bajo la influencia de las teorías del naturalista
británico Charles Darwin, que le inspiraron el interés por conocer cómo
se adapta el comportamiento individual a los diferentes medios. Este
enfoque funcionalista aplicado a la investigación del comportamiento
llevaría a James a estudiar áreas donde el esfuerzo humano tuviera una
aplicación práctica, como la educación. En 1899 publicó Charlas a los
profesores, donde analizaba la relación entre la psicología y la
enseñanza.
Uno de sus alumnos, Edward Lee Thorndike, es considerado el primer
psicólogo de la educación. En su libro Psicología educativa (1903),
hacía un llamamiento a la divulgación únicamente de investigaciones
científicas y cuantificables. En 1913-1914 publicó tres volúmenes donde
estaban prácticamente todas las investigaciones científicas en
psicología relevantes para la educación. Thorndike hizo importantes
contribuciones al estudio de la inteligencia y de la medida de las
capacidades, a la enseñanza de las matemáticas y de la lectura y
escritura, y a cómo lo aprendido se transfiere de una situación a otra.
Además, desarrolló una importante teoría del aprendizaje que describe
cómo los estímulos y las respuestas se conectan entre sí.
Pero la psicología educativa floreció en el seno del movimiento de la
educación progresista que comenzó a principios del siglo XX. La Gran
Depresión de finales de los 20 y comienzos de los 30 hizo que los
psicólogos adoptaran una posición más conformista acerca del potencial
para la mejora educativa. Desde comienzos de los 30 hasta mediados de
los 40, pocos investigadores se dedicaron a los estudios empíricos en
psicología educativa. Pero cuatro circunstancias modificaron esta
situación: la II Guerra Mundial, el fuerte aumento de la natalidad tras
la guerra (baby boom), el movimiento de reforma de los planes
educativos, y el crecimiento de la preocupación por los niños
discapacitados.
Durante la II Guerra Mundial, los psicólogos de las fuerzas armadas
debieron solucionar problemas educativos prácticos, aprendiendo a
predecir, por ejemplo, quién podría ser mejor piloto o técnico de radio,
y a enseñar habilidades complejas en poco tiempo, como pilotar un avión
o cocinar rápidamente para grupos numerosos. Cuando la guerra terminó,
muchos de estos psicólogos dirigieron su atención a la evaluación y la
enseñanza educativas. Al mismo tiempo, las escuelas se llenaron por el
baby boom de la posguerra, y se pedía a los psicólogos educativos que
confeccionaran y evaluaran material de enseñanza, programas de
formación, y tests de evaluación. A finales de los 50, cuando los
Estados Unidos entraron en plena competencia tecnológica con la Unión
Soviética, los esfuerzos para poner al día los programas educativos de
la enseñanza estadounidense se incrementaron. Los psicólogos trabajaban
junto con los matemáticos y científicos más destacados para adaptar y
crear nuevas asignaturas y nuevos programas de educación. Además, se
destinaron millones de dólares de las reservas federales para mejorar
los resultados académicos de los alumnos discapacitados. Los psicólogos
de la educación se comprometieron profundamente con el diseño y
evaluación de programas dirigidos a este objetivo.
Estas fuerzas sociales condujeron a un rápido crecimiento de este campo
de la psicología tras 1960. Actualmente, más de 3.000 psicólogos
educativos pertenecen a la American Psychological Association, y casi
5.500  miembros de la Asociación Estadounidense para la Educación están
implicados en las investigaciones en este campo. La expansión de la
educación formal al conjunto de las poblaciones, y a clases sociales y
segmentos de edad tradicionalmente ignorados por los sistemas
educativos, produjo efectos similares sobre el desarrollo y la
profesionalización de la psicología educativa en la mayoría de los
países industriales avanzados. La mayoría de las universidades y de los
centros de enseñanza media del mundo exigen cursos de un año al menos a
sus profesores antes de dar clases. Los proyectos de investigación en
las universidades no cesan, y sus resultados se recogen en docenas de
publicaciones periódicas.
Teorías de la psicología de la educación
Debido a la gran diversidad existente entre los seres humanos, medios
educativos, y terrenos de estudio, no se ha formulado aún ninguna teoría
global aplicable al conjunto de la psicología educativa. Por el
contrario, los psicólogos trabajan en teorías sobre fenómenos concretos
del aprendizaje, la motivación, el desarrollo, y la enseñanza.
Teorías del aprendizaje
Diversas teorías del aprendizaje ayudan a los psicólogos de la educación
a comprender, predecir, y controlar el comportamiento humano. Por
ejemplo, han desarrollado modelos matemáticos de aprendizaje capaces de
predecir la probabilidad de que una persona dé una respuesta correcta,
teorías matemáticas empleadas para diseñar sistemas de aprendizaje
programado por ordenador de las matemáticas, la lectoescritura, y el
aprendizaje de idiomas. Para comprender la aversión emocional de un niño
a la escuela, a veces se utiliza la teoría del condicionamiento clásico
elaborada por el fisiólogo ruso Iván Pávlov: según este modelo, los
estímulos simultáneos llegan a evocar respuestas semejantes, aunque tal
respuesta fuera evocada en principio sólo por uno de ellos. Para
explicar el porqué de un comportamiento molesto de un escolar en el
aula, se puede apelar a la teoría del condicionamiento instrumental u
operante de B. F. Skinner que describe cómo los refuerzos forman y
mantienen un comportamiento determinado. La violencia en la escuela y el
vandalismo pueden explicarse en parte a través del modelo del psicólogo
canadiense Albert Bandura, que describe las condiciones en que se
aprende a imitar modelos. La teoría del procesamiento de la información
se emplea a su vez para comprender cómo se resuelven problemas
utilizando analogías y metáforas.
Motivación
La teoría de la atribución describe el papel de la motivación en el
éxito o el fracaso escolares. El éxito en un examen, por ejemplo, podría
ser atribuido a la buena suerte o al esfuerzo; la teoría predice el
comportamiento de los alumnos en función de sus respuestas.
Desarrollo
La teoría del psicólogo suizo Jean Piaget, que señala distintas etapas
del desarrollo intelectual, postula que la capacidad intelectual es
cualitativamente distinta a diferentes edades, y que el niño necesita
interacción con el medio para adquirir competencia intelectual. Esta
teoría ha tenido una influencia esencial en la psicología de la
educación y en la pedagogía. La nueva concepción de la inteligencia que
desarrolla, ha afectado al diseño de los ambientes y los planes
educativos, y al desarrollo de programas adecuados para la enseñanza de
las matemáticas y de las ciencias.
Teorías de la enseñanza
El estudio científico de la enseñanza es relativamente reciente; hasta
los años 50, apenas hubo observación sistemática o experimentación en
este terreno, pero la investigación posterior ha sido consistente en sus
implicaciones para el logro del éxito académico, aislando las siguientes
variables relevantes: el tiempo que los profesores dedican a la
enseñanza, la cantidad de contenidos que cubren, el porcentaje de tiempo
que los alumnos dedican a aprender, la congruencia entre lo que se
enseña y de lo que se examina, y la capacidad del profesor para ofrecer
directrices (reglas claras), suministrar información a sus alumnos sobre
su progreso académico, hacerlos responsables de sus comportamiento, y
crear una atmósfera cálida y democrática para el aprendizaje.
Teoría de la instrucción
El educador estadounidense Robert Gagné desarrolló una teoría
jerarquizada que postula cómo algunos tipos de aprendizaje son
prerrequisitos de otros tipos más complejos, y sus investigaciones han
sido aplicadas fructíferamente para determinar estas secuencias de
instrucción.
Aplicaciones
En las escuelas, la psicología educativa se ha aplicado para crear un
sistema de instrucción conocido como aprendizaje controlado, que se basa
en la creencia de que la mayoría de los alumnos pueden alcanzar notable
éxito si se siguen ciertos procedimientos, entre ellos: (1) El programa
se divide en unidades secuenciadas lógicamente, cada una de dos semanas
de duración; (2) los alumnos pasan un examen al final de cada unidad
antes de pasar a la siguiente; (3) hay disponibles alternativas de
enseñanza y de examen para que los alumnos puedan hacer un trabajo de
recuperación si fracasan la primera vez; y (4) los alumnos determinan el
tiempo que precisan para completar una unidad. Esta forma de instrucción
tiene éxito normalmente en cursos que hacen hincapié en la adquisición
de conocimientos.
Con frecuencia, en la investigación y el desarrollo de un programa
educativo hay involucrados psicólogos educativos que intentan que los
planes y las preguntas de los exámenes se adecúen a los objetivos
pedagógicos específicos. Los planes así elaborados se evalúan, y si es
necesario, se reelaboran sobre la base de los hallazgos empíricos,
método también empleado para crear programas educativos televisivos y de
material pedagógico auxiliar.
Las técnicas de psicología educativa se emplean en los programas de
formación de maestros. Principios de la modificación de conducta se
aplican a un amplia serie de problemas de la enseñanza como la reducción
del nivel de ruido en las clases o a incrementar el tiempo de estudio de
los alumnos que dormitan durante las clases.
Los psicólogos de la educación han creado programas de formación
permanente del profesorado para mejorar el aprendizaje de la lectura y
de las matemáticas según los hallazgos empíricos recientes. Estos
estudios demuestran que la investigación sobre la enseñanza puede usarse
para formar a los profesores de manera que logren mejores resultados
para sus alumnos, incluso en clases de nivel bajo. Véase Formación del
profesorado.
Tendencias actuales
Los psicólogos educativos se interesan cada vez más en cómo la gente
recibe, interpreta, codifica, almacena y recupera la información
aprendida. Los intentos de comprender los procesos cognitivos han
arrojado algo de luz sobre la resolución de problemas, la memoria, y la
creatividad. Debido a la aparición de muchas nuevas teorías sobre los
mejores modos de ayudar a acrecentar la capacidad y las aptitudes de un
individuo, los psicólogos educativos también trabajan en la actualidad
en el área del desarrollo de los tests psicológicos. El impacto en la
pedagogía de los últimos avances tecnológicos, como los
microordenadores, será relevante durante las próximas décadas. Las
recientes leyes que exigen la integración de los niños minusválidos, con
problemas emocionales e incluso con problemas de aprendizaje dentro de
las escuelas normales, ha extendido el campo de la investigación
empírica, ya que las nuevas situaciones originadas por estos cambios
requerirán nuevas soluciones de los psicólogos de la educación.
PSICOLOGÍA DE LAS RELACIONES INTERGRUPALES
Area de la psicología que se ocupa del modo en que los individuos se
relacionan unos con otros como miembros de diferentes grupos sociales
más que como individuos. Los investigadores en este campo buscan
explicar los conflictos entre grupos y los fenómenos asociados como los
prejuicios y la violencia. Se han estudiado varios tipos de conflictos
intergrupales, como los prejuicios raciales, sexistas, o las relaciones
laborales.
Ha habido diferentes acercamientos a la psicología de las relaciones
intergrupales. Uno, que se remonta a los orígenes de la psicología
social, sugiere que el conflicto intergrupal es el resultado de la
pérdida de la identidad individual absorbida por la atmósfera contagiosa
de la muchedumbre. Allí, la pérdida del control personal conduce a la
agresión y la violencia. Theodore Adorno y sus colaboradores estudiaron
las influencias sociales y culturales en la predisposición a los
prejuicios, o en la personalidad autoritaria. Ésta supone sumisión ante
la autoridad, conformidad con las reglas y convenciones sociales,
creencias dominadas por la superstición y los estereotipos, y
agresividad hacia los individuos que se perciben como débiles.
Sherif Mustafer, por su parte, desarrolló una teoría que explicaba el
conflicto intergrupal en términos de conflictos de intereses reales o
imaginarios entre grupos y no en función del comportamiento individual.
Examinó el conflicto intergrupal usando una serie de estudios de juegos
de rol muy imaginativos, en un campamento de verano para jóvenes, en el
que se les estimulaba a los adolescentes a desarrollar una identidad
grupal y se hacían juegos competitivos entre grupos. En ese momento,
debido a la competencia, los grupos antes cooperativos se volvían
agresivos entre sí. Los investigadores utilizaron entonces varios
métodos para intentar reducir el conflicto entre los grupos, como
introducir un tercer grupo que hacía las veces de enemigo común, darles
conferencias, o preparar tareas que exigieran la cooperación mutua.
Ninguno de estos métodos tuvo un efecto drástico sobre el conflicto,
pero la introducción de metas compartidas logró reducir el conflicto
hasta cierto punto.
A partir de la teoría realista del conflicto de Sherif, Henri Tajfel
desarrolló la teoría de la identidad social. Su mayor innovación
metodológica fue el desarrollo de un método experimental para examinar
sistemáticamente las condiciones que llevaban al conflicto intergrupal.
El método es el paradigma del grupo mínimo, en el que la gente es
asignada a uno de los dos grupos, aparentemente sobre la base de una
preferencia, pero en realidad por azar. Entonces, se les pide que
asignen recursos a miembros tanto de su grupo como del otro. Los
resultados mostraron un favoritismo grupal claro, incluso cuando lo
único que sabían era que la gente a la que se le asignaban los recursos
pertenecía a grupos diferentes. Parece ser que los sujetos de estos
experimentos asumen una identidad grupal aún cuando los grupos sean
totalmente arbitrarios y la pertenencia a ellos carezca en absoluto de
significado, comportándose de forma competitiva con respecto a otra
gente simplemente porque pertenecen a otro grupo.
PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO
Estudio de los cambios y la continuidad del comportamiento desde la
infancia a la edad adulta. En este campo de la psicología se ha hecho un
especial énfasis en la infancia, con la psicología infantil, así como en
la personalidad  desviada, su formación y sus variaciones. La psicología
evolutiva resulta especialmente significativa al suponer un estudio
sistemático de los niños y de los adultos en cada etapa de su desarrollo
a través del ciclo vital.
La psicología evolutiva parte de la consideración de que el desarrollo
humano y el comportamiento a lo largo de todo el ciclo vital es función
de la interacción entre factores biológicamente determinados, como la
estatura o el temperamento, y de influencias ambientales, como la
familia, la escuela, la religión o la cultura. Los estudios sobre esas
interacciones se centran en sus consecuencias para la gente a lo largo
de su vida. Por ejemplo, los psicólogos evolutivos están interesados en
saber cómo se comportarán los niños que son maltratados por sus padres
cuando lleguen ellos también a ser padres. Los estudios realizados
parecen indicar que los hijos que han sufrido malos tratos serán también
padres que den malos tratos a sus hijos.
Otros estudios recientes se han centrado en la relación entre el
envejecimiento y la competencia intelectual: contrariamente a la idea de
que las habilidades intelectuales de una persona declinan con rapidez
tras los 55 años, la investigación indica que el declive es gradual. Los
estudios estadounidenses de la edad adulta, basados en los trabajos de
Erik Erikson, señalan periodos estables con una duración de 5 a 7 años,
durante los que la energía se consume en la profesión, en la familia y
en las relaciones sociales, enmarcados por periodos de transición, de 3
a 5 años, durante los cuales se valoran las principales áreas vitales.
Estos periodos pueden ser tranquilos o turbulentos; un ejemplo de los
cuales es la llamada "crisis de la mediana edad". Hoy se estudia si
estas transiciones son las mismas para los hombres y para las mujeres, y
si son universales.

PSICOLOGÍA EXPERIMENTAL
Aplicación de técnicas de laboratorio, semejantes a las de las ciencias
naturales, para el estudio del comportamiento y los fenómenos psíquicos,
entre los que se incluyen objetos de estudio tradicionales de la
psicología, como la percepción, la memoria, el pensamiento, el
aprendizaje y la resolución de problemas.
La psicología experimental como disciplina científica comenzó con la
obra del fisiólogo alemán Gustav Theodor Fechner, cuya obra Elementos de
psicofísica (1860) utilizaba la evidencia experimental para probar e
inducir la relación entre magnitudes físicas y sensoriales, relación que
tenía una formulación matemática logarítmica, conocida como Ley de
Fechner, y aún considerada una de las leyes básicas de la percepción.
Después, en 1879, Wilhelm Wundt, fisiólogo alemán, fundó el primer
laboratorio psicológico. Wundt enseñaba a los sujetos a describir
detalladamente las sensaciones -introspectivamente experimentadas-, que
provocaban en ellos una serie de estímulos sistemáticamente controlados.
El psicólogo también medía los tiempos de reacción en tests de
complejidad variable, intentando identificar los componentes psíquicos
internos y descubrir las leyes que regían sus combinaciones.
Wundt y su concepción de la psicología dominaron este campo, al menos en
el ámbito académico, hasta los inicios del siglo XX, en que los métodos
introspectivos, o el hecho mismo de la consideración de los fenómenos
psíquicos internos como objeto del estudio científico, fueron
desestimados, incapaces de aclarar fenómenos como el del pensamiento sin
imágenes. Sus rivales se rebelaron contra las reglas de Wundt; por
ejemplo su compatriota Hermann Ebbinghaus que dirigió una monumental
investigación sobre la memoria que implicaba el aprendizaje de largas
series de sílabas sin sentido, sentando un precedente para las
generaciones futuras de psicólogos estudiosos del aprendizaje.
Parecidos objetivos -dotar del rigor científico un campo de estudio como
el de la psicología, tradicionalmente objeto de las especulaciones
filosóficas- perseguían los científicos que comenzaron a hacer
experimentos de laboratorio con animales, tendencia que orientó
metodológica y conceptualmente el estadounidense Edward Lee Thorndike.
Más tarde, en el primer conductismo, tal como lo promulgó el también
estadounidense J. B. Watson, la psicología se definía como ciencia del
comportamiento -externo, observable-, y no de la mente, consideración
que excluía a los fenómenos psíquicos internos como objeto de estudio y
a los métodos introspectivos como técnica para estudiarlos.
Sin embargo, la introspección continuó estudiándose desde otros
enfoques, como el de la Gestalt, que comenzó en Alemania como estudio de
la percepción, para luego extenderse a otros campos, como la resolución
de problemas, el aprendizaje, la creatividad, e incluso las dinámicas
sociales (en especial la microsociología de grupos pequeños, con
aplicaciones industriales y terapéuticas). Frente al asociacionismo
inherente al enfoque de Wundt o de los conductistas, la psicología de la
Gestalt recalcaba la importancia de las configuraciones globales de
estímulos, las relaciones de estos entre ellos y con el contexto
(relaciones figura-fondo), así como su organización activa.
En consecuencia, la psicología experimental englobaba ya desde sus
inicios una considerable diversidad de métodos, intereses, y puntos de
vista, que le han permitido encontrar multitud de aplicaciones prácticas
en la industria, la educación y la terapia, entre otras áreas.
Las preocupaciones tradicionales hacia la psicofísica, la percepción, la
memoria y el aprendizaje, persisten, pero se complementan con enfoques
fisiológicos y el uso de procedimientos estadísticos para diseñar
experimentos y analizar datos; la tecnología de las computadoras también
ha influido en los métodos y teorías de la psicología experimental, en
la que más recientemente, la influencia dominante del paradigma
conductista ha sido mitigada por el resurgir del estudio de los
fenómenos psíquicos internos con el domino del paradigma cognitivo, y la
creciente alianza de esta tendencia de la psicología con la biología.
Sin embargo, hasta ahora, ninguna teoría ha unificado la psicología
experimental, que en la práctica es una amalgama de las diferentes
corrientes de la psicología con sus respectivas áreas de interés.
PSICOLOGÍA INDUSTRIAL
Aplicación de diversas técnicas psicológicas a la selección y
adiestramiento de los trabajadores de una organización empresarial y a
la promoción de condiciones y técnicas de trabajo eficientes, así como a
la satisfacción laboral de los propios trabajadores. Este campo de la
psicología aplicada cobró importancia en Estados Unidos durante la II
Guerra Mundial, cuando se hizo necesario reclutar y formar a los muchos
trabajadores que necesitaba la expansión industrial de la época.
La selección de trabajadores para una tarea concreta consiste
esencialmente en detectar las aptitudes y rasgos de personalidad más
idóneos para el puesto y a partir de ahí (análisis de tarea) seleccionar
las pruebas necesarias para determinar qué candidatos se ajustan mejor a
ese perfil idóneo. El desarrollo de pruebas de esta clase ha sido,
durante bastante tiempo, un campo básico de la investigación
psicológica.
Cuando el trabajador está en su puesto y ha sido formado, el principal
objetivo del psicólogo industrial es encontrar el modo en que la tarea
concreta sea acometida con un mínimo de esfuerzo y un máximo de
satisfacción individual. La función del psicólogo, en consecuencia,
difiere de la del experto en eficiencia, que da prioridad al incremento
de la productividad.
Las técnicas psicológicas empleadas para aminorar el esfuerzo necesario
para realizar un trabajo determinado incluyen un detallado estudio de
los movimientos requeridos para el trabajo, el equipamiento usado, y las
condiciones en que se realiza. Estas condiciones incluyen la
ventilación, la climatización, la iluminación, la ausencia de ruidos, y
cualquier otra circunstancia que afecte al confort o al ánimo del
trabajador. Tras hacer tal estudio, el psicólogo industrial a menudo
determina que el trabajo en cuestión puede realizarse con menor esfuerzo
si se modifican las rutinas utilizadas en la tarea, se cambia la
posición de las herramientas, o se mejoran las condiciones ambientales.
Los psicólogos industriales han estudiado también los efectos de la
fatiga sobre los trabajadores para determinar la modalidad de la jornada
laboral que genera una mayor productividad. En algunos casos, tales
estudios han demostrado que la producción total de una tarea puede
mejorarse reduciendo el número de horas de trabajo o incrementando el
número de periodos de descanso durante la jornada. Los psicólogos
industriales pueden también sugerir que haya exigencias menos directas
para la mejora general de los resultados del trabajo, como mejorar los
canales de comunicación entre la dirección y los empleados.
PSICOLOGÍA INFANTIL
Estudio del comportamiento de los niños que incluye sus características
físicas, cognitivas, motoras, lingüísticas, perceptivas, sociales y
emocionales, desde el nacimiento a la adolescencia. Los psicólogos
infantiles intentan explicar las semejanzas y las diferencias entre los
niños, así como su comportamiento y desarrollo, tanto normales como
anormales. También desarrollan métodos de tratar problemas sociales,
emocionales y de aprendizaje, suministrando terapia en consultas
privadas y en escuelas, hospitales y otras instituciones.
Las dos cuestiones críticas para los psicólogos infantiles son: primero,
determinar cómo las variables ambientales (el comportamiento de los
padres, por ejemplo), y las características biológicas (como las
predisposiciones genéticas), interactúan e influyen en el
comportamiento; y segundo, entender cómo los distintos cambios en el
comportamiento se relacionan y se influyen mutuamente.
Historia
Tanto Platón como Aristóteles escribieron sobre la infancia. El primero
creía que los niños nacen ya dotados de habilidades específicas que su
educación puede y debe potenciar. Sus puntos de vista tienen hoy
continuación en la idea de las diferencias individuales ante una misma
educación. Aristóteles, por su parte, propuso métodos de observación del
comportamiento infantil, que fueron precursores de los empleados en la
actualidad por los investigadores. Durante varios siglos después, apenas
hubo interés por el estudio del niño, al que se veía como un adulto en
miniatura, hasta que en el siglo XVIII el filósofo francés Jean-Jacques
Rousseau se hizo eco de las opiniones de Platón, postulando que los
niños deberían ser libres de expresar sus energías para desarrollar sus
talentos especiales. Esta perspectiva sugiere que el desarrollo normal
tiene lugar mejor en un ambiente no restrictivo, simplemente de apoyo,
idea que hoy nos resulta muy familiar.
El estudio científico
En el siglo XIX, la teoría de la evolución de Darwin dio un fuerte
impulso al examen científico del desarrollo infantil. Su hincapié en el
instinto de supervivencia de las distintas especies estimuló el interés
por la observación de los niños, como medio de identificar los distintos
modos en los que se adaptan al entorno, y como forma también de aprender
sobre el peso de la herencia en el comportamiento humano. Estos estudios
tuvieron un valor científico limitado, por su falta de objetividad y por
su incapacidad para describir adecuadamente los comportamientos
observados, haciendo imposible su validación.
La investigación científica sobre el desarrollo infantil floreció a
comienzos del siglo XX. Uno de los mayores estímulos sería la
introducción, en 1916, por parte del psicólogo estadounidense Lewis
Terman, del test de inteligencia conocido hoy como Test de
Stanford-Binet, que condujo a una serie de estudios sobre el desarrollo
intelectual del niño. En la década de 1920, científicos de más de una
docena de las mejores universidades estadounidenses comenzaron a
realizar observaciones de carácter longitudinal a gran escala de los
niños y sus familias: el mismo niño era seguido, observado y examinado
durante un cierto periodo de su desarrollo.
El psicólogo estadounidense Arnold Gesell creó un instituto de
investigación en la Universidad de Yale durante la década de 1920 con el
único objetivo de estudiar a los niños, analizando su comportamiento a
través de filmaciones, fotograma a fotograma. Además de introducir esta
técnica, Gesell aplicó el método cruzado por secciones, en el que
distintos niños son observados a varias edades diferentes, planteando
por vez primera un desarrollo intelectual por etapas, semejantes a las
del desarrollo físico infantil.
Los resultados reunidos durante un periodo de veinte años, de la mayoría
de los principales estudios, suministraron información abundante sobre
los esquemas y las cifras claves en el desarrollo evolutivo, del que
también se señalaron pautas, según la edad, para una amplia variedad de
comportamientos. Estas normas serían empleadas tanto por los
profesionales de la educación como por los padres para valorar su
desarrollo. El problema de estos estudios observacionales fue que al
tomar como punto de partida la evolución y la genética, dieron poca
importancia a las variables ambientales, que fueron prácticamente
excluidas de los trabajos sobre la inteligencia.
Estudios ambientales
Al tiempo que la observación científica conocía sus mejores momentos,
otros investigadores escribían sobre la función del ambiente en el
desarrollo y comportamiento infantiles. Sigmund Freud hizo hincapié en
el efecto de las variables ambientales en el desarrollo, e insistió
especialmente en la importancia del comportamiento de los padres durante
la infancia, fundando toda una corriente, y estableciendo una serie de
teorías básicas sobre el desarrollo de la personalidad que aún hoy
influyen en los psicólogos infantiles.
Por otra parte, el psicólogo estadounidense John B. Watson, uno de los
fundadores y el principal representante del conductismo, insistió
también en la importancia de las variables ambientales, en este caso
analizadas como estímulos progresivamente asociados, por
condicionamiento a diferentes respuestas, que se iban aprendiendo y
modelando al recibir refuerzos positivos (recompensas) o negativos
(castigos), o simplemente extinguiendo por la ausencia de refuerzo tras
su ejecución.
Esta perspectiva, que tuvo en la década de 1950 un gran impacto en las
investigaciones sobre los niños, negaba casi totalmente la influencia de
variables biológicas o predisposiciones innatas. De esta forma la mente
del recién nacido era una especie de hoja en blanco sobre la que los
diferentes comportamientos vendrían determinados por las circunstancias
ambientales de la experiencia, por lo que las diferencias entre los
distintos individuos serían fruto únicamente de esas distintas
experiencias. La escuela conductista reforzó los estudios
experimentales, e incorporó la psicología infantil a la corriente
fundamental de la psicología. No obstante, aunque sus contribuciones al
estudio del desarrollo fueron importantes, hoy su perspectiva se
considera excesivamente reduccionista.
Más tarde, a comienzos ya de la década de 1970, la atención se volvió al
trabajo del psicólogo suizo Jean Piaget que desde los años veinte había
escrito sobre el desarrollo cognitivo del niño. Piaget consideraba sus
estudios como epistemología genética (estudio del origen del
conocimiento humano) y sus teorías dieron lugar a trabajos más
avanzados, más profundos, con más entidad teórica en psicología
infantil. Estos trabajos utilizan tanto métodos de observación cuanto
experimentales y, teniendo en cuenta el comportamiento, integran
variables biológicas y ambientales. Podemos afirmar pues que la actual
psicología evolutiva tiene sus orígenes en la teoría de la evolución
darwiniana, pero también incorpora las preocupaciones de Watson y los
conductistas por la influencia de las circunstancias ambientales.
Teorías evolutivas o del desarrollo
Una teoría del desarrollo debe reflejar el intento de relacionar los
cambios en el comportamiento con la edad cronológica del sujeto; dicho
de otro modo, las distintas características conductuales deben
relacionarse con etapas específicas del crecimiento.Las leyes que
regulan las transiciones entre estas diferentes etapas del desarrollo
también deben identificarse. Las teorías evolutivas principales son la
teoría freudiana de la personalidad y la de la percepción y cognición de
Piaget. Ambas explican el desarrollo humano en términos interactivos de
determinantes biológicos y circunstancias ambientales.
La teoría de Freud se basa en el concepto de que una personalidad sana
requiere satisfacer sus necesidades instintivas, a lo que se oponen el
principio de realidad y la conciencia moral, representados, desde una
perspectiva estructural, por las tres instancias de la personalidad: el
ello (fuente de los impulsos instintivos), el yo (instancia intermedia,
que trata de controlar las demandas del ello y las del superyó,
adaptándolas a la realidad) y el superyó (representación de las reglas
sociales incorporadas por el sujeto, especie de conciencia moral).
El centro fisiológico de los impulsos instintivos cambia con la edad, y
los periodos de los diferentes centros se denominan etapas. El ello de
los recién nacidos, por ejemplo, alcanza la máxima satisfacción al
mamar, actitud que define la etapa oral, primera etapa de las cuatro que
permiten llegar a la sexualidad adulta. Freud integró así en su teoría
las variables biológicas y las ambientales.
Por su parte, Piaget construye sus teorías sobre el supuesto de que
desde el nacimiento los seres humanos aprenden activamente, aún sin
incentivos exteriores. Su desarrollo cognitivo, durante todo ese
aprendizaje, pasa por cuatro etapas bien diferenciadas en función del
tipo de operaciones lógicas que se pueden o no realizar:
En la primera etapa, la de la inteligencia sensoriomotora (del
nacimiento a los 2 años aproximadamente), el niño pasa de realizar
movimientos reflejos inconexos al comportamiento coordinado, pero aún
carece de la formación de ideas o de la capacidad para operar con
símbolos.
En la segunda, etapa del pensamiento preoperacional (de los 2 a los 7
años aproximadamente), el niño es capaz ya de formar y manejar símbolos,
pero aún fracasa en el intento de operar lógicamente con ellos, como
probó Piaget mediante una serie de experimentos.
En la tercera etapa, la de las operaciones concretas (de los 7 a los 11
años aproximadamente), el sujeto comienza a ser capaz de manejar las
operaciones lógicas esenciales, pero siempre que los elementos con los
que se realizan sean referentes concretos (no símbolos de segundo orden,
entidades abstractas como las algebraicas, carentes de un correlato
directo con el objeto).
Por último, en la etapa de las operaciones formales o abstractas (desde
los 12 años en adelante, aunque, como Piaget determinó, la
escolarización puede adelantar este momento hasta los 10 años incluso),
el sujeto se caracteriza por la capacidad de desarrollar hipótesis y
deducir nuevos conceptos, manejando representaciones simbólicas
abstractas, sin referente real directo, con las que realiza operaciones
lógicas correctamente.
Desarrollo infantil
Los diversos aspectos del desarrollo del niño abarcan el crecimiento
físico, los cambios psicológicos y emocionales, y la adaptación social.
Muchos determinantes condicionan las pautas de desarrollo y sus
diferentes ritmos de implantación.
¿Herencia o ambiente?
Hay acuerdo general en que las pautas del desarrollo del niño están
determinadas conjuntamente por condiciones genéticas y circunstancias
ambientales, aunque subsisten vehementes discrepancias sobre la
importancia relativa de las predisposiciones genéticas de un individuo.
La investigación de este problema ha sido abordada varias veces a través
del estudio comparativo de las semejanzas y diferencias entre gemelos
monozigóticos (univitelinos) que crecen en ambientes distintos, frente a
las de otros gemelos semejantes que han crecido juntos.
La hipótesis subyacente a estos estudios es que si la carga genética es
determinante, los gemelos que han sido separados serán tan similares en
la mayoría de los aspectos medidos como los que han estado juntos. Esta
hipótesis asume la existencia de una neta diferencia entre los ambientes
de los gemelos separados, cosa que parece bastante cuestionable. Excepto
en algún caso en el que el entorno sea especialmente hostil, las pautas
y las medidas del desarrollo físico y motor parecen estar genéticamente
controladas, pero las investigaciones también indican que ambas
variables, genéticas y ambientales, contribuyen al comportamiento
intelectual.
También existe un componente genético en las características de
personalidad como la introversión/extroversión, nivel de actividad o
predisposición a las psicosis. Con relación a este último aspecto, hay
que señalar que, aunque se ha avanzado bastante en la identificación de
las causas genéticas de los trastornos mentales, aún es necesaria más
investigación para comprender mejor cómo actúan los condicionantes
genéticos en los niños normales.
Crecimiento físico
Como media, un recién nacido pesa 3,4 kilos y mide 53 centímetros, con
la cabeza desproporcionadamente mayor que el resto del cuerpo. En los
tres primeros años el aumento de peso es muy rápido, después se mantiene
relativamente constante hasta la adolescencia, momento en el que se da
el "estirón", menor, no obstante, que el del primer crecimiento
infantil. Los estudios realizados muestran que las cifras de crecimiento
dependen de la salud del niño, disminuyendo la progresión durante las
enfermedades para acelerarse de nuevo en las convalecencias, hasta
alcanzar la altura y el peso apropiados.
Actividad motora
Entre el nacimiento y los 2 años tienen lugar los cambios más drásticos
en este terreno. El niño pasa de los movimientos descoordinados del
recién nacido, en el que predomina la actividad refleja, que desaparece
parcialmente después (por ejemplo, el reflejo de prensión, que si se
roza provoca el cierre involuntario de los dedos formando un puño), a la
coordinación motora del adulto a través de una serie de pautas de
desarrollo complejas. Por ejemplo, el caminar, que suele dominarse entre
los 13 y los 15 primeros meses, surge de una secuencia de catorce etapas
previas.
La investigación muestra que la velocidad de adquisición de las
capacidades motoras es determinada de forma congénita, y que en su
aprendizaje no influye la práctica. No obstante, si el sujeto es
sometido a restricciones motoras severas, se alterarán tanto la
secuencia como la velocidad de este desarrollo.
Después de adquirir las capacidades motoras básicas, el niño aprende a
integrar sus movimientos con otras capacidades perceptivas,
especialmente la espacial. Ello es crucial para lograr la coordinación
ojo/mano, así como para lograr el alto nivel de destreza que muchas
actividades deportivas requieren.
Lenguaje

La capacidad para comprender y utilizar el lenguaje es uno de los
principales logros de la especie humana. Una característica asombrosa
del desarrollo del lenguaje es su velocidad de adquisición: la primera
palabra se aprende hacia los 12 meses, y a los 2 años de edad la mayoría
de los niños tienen ya un vocabulario de unas 270 palabras, que llegan a
las 2.600 a la edad de 6 años. Es casi imposible determinar el número de
construcciones posibles dentro del lenguaje individual. No obstante, los
niños construyen frases sintácticamente correctas a los 3 años y
construcciones verbales muy complejas a los 5 años.
Este extraordinario fenómeno no puede explicarse simplemente desde la
teoría del aprendizaje, lo que ha llevado a establecer otras hipótesis.
La más destacada es, posiblemente, la del lingüista estadounidense Noam
Chomsky, quien planteó que el cerebro humano está especialmente
estructurado para comprender y reproducir el lenguaje, por lo que esta
capacidad no requiere aprendizaje formal, y se va desarrollando hasta
funcionar perfectamente al entrar el niño en contacto con el lenguaje.
Aunque los psicolingüistas del desarrollo no están de acuerdo con todos
los conceptos de Chomsky, sí aceptan los sistemas lingüísticos mentales
especiales. Aún hoy, los teóricos del lenguaje especulan con la relación
entre el desarrollo cognitivo y el lenguaje, asumiendo que el lenguaje
refleja los conceptos del niño y se desarrolla al mismo tiempo que
crecen sus conceptos.
Formación de la personalidad
Las teorías de la personalidad son intentos de describir cómo se
comporta la gente para satisfacer sus necesidades físicas y
fisiológicas. La incapacidad para satisfacer tales necesidades crea
conflictos personales. La formación de la personalidad es contemplada
como el proceso por el que los niños aprenden a evitar estos conflictos
cuando es posible, y a manejarlos cuando inevitablemente ocurren. Los
padres excesivamente extrictos o demasiado permisivos limitan las
posibilidades de los niños en lo que respecta a evitar y controlar los
conflictos.
Una respuesta normal para las situaciones conflictivas es recurrir a los
mecanismos de defensa, como la racionalización o la negación (por
ejemplo, rechazando haber tenido alguna vez una meta u objetivo
específico, aunque sea obvio que se tuvo). Aunque todos empleamos
mecanismos de defensa alguna vez, debe evitarse convertirlos en el único
medio de enfrentarnos a los conflictos. Un niño con una personalidad
equilibrada, integrada, se siente aceptado y querido, lo que le permite
aprender una serie de mecanismos apropiados para manejarse en
situaciones conflictivas.
Inteligencia y aprendizaje
La inteligencia podría definirse como la capacidad para operar
eficazmente con conceptos verbales abstractos. Esta definición se
refleja en las preguntas de los tests de inteligencia infantiles. Dos de
los más conocidos, el de Stanford-Binet y el Weschler Intelligence Scale
for Children (más conocido por WISC, versión infantil de la WAIS
-Weschler Adult Intelligence Scale-, la prueba individual de
inteligencia más famosa), se usan tanto para medir el desarrollo
intelectual del niño como para predecir sus resultados académicos.
Debido a la relación entre el éxito escolar de un niño y su capacidad de
razonamiento verbal, el contenido de estos tests parece apropiado, como
demuestra la relación que hay entre los resultados en los tests de
inteligencia y el éxito escolar. Sin embargo, las predicciones basadas
exclusivamente en los tests de este tipo resultan imperfectas, porque no
se mide la motivación, y porque el conocimiento sobre las capacidades
necesarias para el éxito escolar es incompleto. También se ha
cuestionado que los tests de inteligencia sean apropiados para niños de
minorías étnicas, que pueden no responder adecuadamente a ciertos ítems
debido a diferencias culturales o a falta de comprensión del lenguaje
empleado, más que por carencia intelectual. Por ello, los tests de
inteligencia deben interpretarse con cuidado, dentro de un proceso de
evaluación psicológica completo y profesional, y no como un índice
aislado con capacidad explicativa y/o productiva absoluta.
Relaciones familiares
Las actitudes y valores de los padres y su comportamiento con sus hijos
influyen sin duda en su desarrollo, al igual que las características
específicas de los niños también influyen en el comportamiento y actitud
de los padres. Los niños minusválidos, por ejemplo, requieren más
atención y suelen causar más ansiedad a los padres que los niños sin
minusvalías.
Una serie amplia de investigaciones ha podido concluir que el
comportamiento de los padres hacia los hijos es muy variado, yendo desde
la educación más estricta hasta la superpermisividad, de la calidez a la
hostilidad, o de la implicación ansiosa a la más serena despreocupación.
Estas variaciones en las actitudes originan muy distintos tipos de
relaciones familiares. La hostilidad paterna o la total permisividad,
por ejemplo, suelen relacionarse con niños muy agresivos e indóciles,
mientras que una actitud cálida y restrictiva por parte de los padres
suele motivar en los hijos un comportamiento educado y obediente. Los
sistemas de castigo también influyen en el comportamiento. Por ejemplo,
los padres que abusan del castigo físico tienden a generar hijos que se
exceden en el uso de la agresión física, ya que precisamente uno de los
modos más frecuentes de adquisición de pautas de comportamiento es por
imitación de las paternas (aprendizaje por modelado).
Relaciones sociales
Las relaciones sociales infantiles suponen interacción y coordinación de
los intereses mutuos, en las que el niño adquiere pautas de
comportamiento social a través de los juegos sociales, especialmente
dentro de lo que se conoce como su grupo de pares (niños de la misma
edad y aproximadamente el mismo status social, con los que comparte
tiempo, espacio físico y actividades comunes). De esta manera pasan
desde los años previos a su escolarización hasta su adolescencia por
sistemas sociales progresivamente más sofisticados que influirán en sus
valores y en su comportamiento futuro. La transición hacia el mundo
social adulto es apoyada por los fenómenos de liderazgo dentro del grupo
de iguales, donde se atribuye a los diferentes miembros papeles
distintos en función de su fortaleza. Además, el niño aprende la
necesidad de un comportamiento cooperativo y de una organización para la
consecución de los objetivos del grupo, y los modos de resolver
conflictos entre individuos. La conformidad (acatamiento de las normas
del grupo social) con este grupo de pares alcanzará su cota máxima
cuando el niño llegue a la pubertad, a los 12 años aproximadamente y,
nunca desaparecerá del comportamiento social del individuo, aunque sus
manifestaciones entre los adultos sean menos obvias.
Los miembros de los grupos de pares cambian con la edad, tendiendo a ser
homogéneos (del mismo sexo, de la misma zona) antes de la adolescencia.
Después pasan a depender más de las relaciones de intereses y valores
compartidos, formándose grupos más heterogéneos.
Socialización
El proceso mediante el cual los niños aprenden qué es lo aceptable y lo
inaceptable en su comportamiento se llama socialización. Se espera que
los niños aprendan, por ejemplo, que las agresiones físicas, el robo y
el engaño son inaceptables, y que la cooperación, la honestidad y el
compartir son valiosos. Algunas teorías sugieren que la socialización
sólo se alcanza a través de la imitación o a través de un proceso de
premios y castigos. Sin embargo, las teorías más recientes destacan el
papel de las variables cognitivas y perceptivas, del pensamiento y el
conocimiento, sosteniendo que la maduración social exigiría la
comprensión explícita o implícita de las reglas del comportamiento
social aplicables en las diferentes situaciones tipo.
La socialización también incluye la comprensión del concepto de
moralidad. El psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberghas demostró que
el pensamiento moral tiene tres niveles, incluyendo uno inferior, donde
la regla se cumple sólo para evitar el castigo (nivel característico de
los niños muy pequeños) y uno superior, en el que la persona comprende
racionalmente los principios morales universales necesarios para la
supervivencia social. Por supuesto, la comprensión de estos conceptos
morales a menudo es incoherente con el comportamiento real, por lo que,
como han mostrado algunas investigaciones empíricas, el comportamiento
moral varía en cada situación y es impredecible.
Tendencias actuales
Los psicólogos infantiles continúan interesados en la interacción de los
condicionantes biológicos y las circunstancias ambientales que influyen
en el comportamiento y su desarrollo, en el papel de las variables
cognitivas en la socialización, especialmente en la adopción del rol
sexual correspondiente, y en la comprensión misma de los procesos
cognitivos, su adquisición y evolución. Actualmente, los psicólogos
están de acuerdo en que determinados factores de riesgo biológicos, como
el peso escaso en el momento del nacimiento, la falta de oxígeno antes o
durante el mismo, y otros handicaps físicos o fisiológicos son
importantes en el desarrollo y en el comportamiento posterior del
individuo. Diversos estudios longitudinales tratan de determinar cómo
los factores de riesgo afectan a las experiencias infantiles, y cómo las
diferencias en estas experiencias afectan a su comportamiento. Estas
investigaciones aportarán métodos de ayuda a los niños con factores de
riesgo para un mejor desarrollo.
El papel de las variables cognitivas en el aprendizaje de los roles
sexuales en los niños y los estereotipos sobre las diferencias sexuales
también se están investigando, aunque sólo se han localizado pequeñas
diferencias entre ambos sexos: por ejemplo, las niñas suelen ser mejores
en las tareas que requieren capacidades verbales, y los niños en las que
dependen de capacidades matemáticas; tampoco está claro cómo interactúan
las condiciones innatas con las circunstancias ambientales para producir
tales diferencias. Los roles sexuales se han definido nítidamente en
nuestra cultura, pero la presión favorable para el cambio de estas
pautas está rompiendo poco a poco estos estereotipos, permitiendo que un
individuo, con independencia del sexo al que pertenezca, cambie o adapte
su comportamiento a las exigencias de las situaciones específicas con
las que se enfrenta.
Otra buena parte de las investigaciones actuales en psicología evolutiva
tratan de identificar los componentes cognitivos (tales como la memoria
o la capacidad de atención) empleados en la resolución de problemas. Los
investigadores en psicología evolutiva (o psicología del desarrollo)
trabajan también en la identificación de los procesos que ocurren en la
transición de un nivel de pensamiento al siguiente durante el desarrollo
del individuo. Otro área de investigación son los componentes cognitivos
de la lectura y el cálculo. Se espera que estas investigaciones
conduzcan a la mejora de los métodos de enseñanza académica y de
educación especial.
PSICOLOGÍA SOCIAL APLICADA
Los principios desarrollados en el laboratorio y en la investigación de
campo en psicología social han sido aplicados a la resolución de varios
problemas en situaciones sociales reales. Los asesores y los
investigadores de la psicología social han trabajado para aminorar los
problemas hallados en las relaciones étnicas, internacionales, laborales
e industriales, en el comportamiento económico y político, en la
educación, la publicidad y la salud mental comunitaria. Las industrias,
las organizaciones, las escuelas y los grupos de trabajo de diversa
índole recurren regularmente a los servicios de los psicólogos sociales
para mejorar las relaciones interpersonales, incrementar la comprensión
de las relaciones entre los miembros de los grupos en conflicto y
diagnosticar y ayudar a corregir los problemas en la productividad del
grupo y la organización.
Relaciones sociales
También se han interesado los especialistas de este área por las
relaciones de amistad o amor, mostrando, por ejemplo, que las relaciones
duraderas responden a pautas típicas de reglas y comportamientos que
cambian según progresa la relación. Distintas teorías han tratado de
explicar el balance de costes-beneficios que sostienen estas relaciones.
El éxito de las relaciones personales está además, ligado a la salud
física y mental.
Comunicación interpersonal
Los psicólogos sociales consideran el lenguaje y la comunicación como
algo central en la organización de la vida social. Hay una larga
tradición de investigaciones sobre comunicación no verbal que muestran
cómo una compleja comunicación inconsciente que utiliza el lenguaje del
cuerpo es básica para el funcionamiento armónico de la interacción
social (la simpatía y el afecto se expresan en general de este modo).
Recientemente, se ha dado en la psicología social un interés creciente
por el discurso. El papel del lenguaje en la construcción del mundo
social es examinado utilizando métodos provenientes de la crítica
literaria y la lingüística.
Cognición social
La cognición social ha sido el enfoque dominante en la psicología social
desde la década de los 70: se ocupa de las percepciones y creencias de
la gente sobre el mundo social. Las principales áreas abarcan el estudio
de cómo las personas se explican su propio comportamiento y el de los
demás; los estereotipos que las personas tienen formados sobre los
sucesos sociales; la concepción de ellas mismas y su papel en el mundo
social al que pertenecen; y en qué se ocupan en las diferentes
situaciones sociales, así como el efecto de todo ello en el pensamiento
y la motivación.