División celular

Citología. Morfología celular. Citoplasma. Mitocondrias y cloroplastos. Membranas

  • Enviado por: Juan Medel H
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Célula

La Célula

La célula es la unidad funcional de los tejidos. Estas tienen la característica de que forman los tejidos, los tejidos con características parecidas forman los órganos y los órganos con funciones similares forman los sistemas o aparatos.

El protoplasma (componente viviente de la célula) está compuesto principalmente por el citoplasma y el núcleo.

Citoplasma. El límite externo del citoplasma es la membrana celular, mientras que su límite interno es la membrana nuclear. En este se encuentran diversos organelos de diferentes tipos y funciones, suspendidos en la matriz citoplasmática o citosol.

Membrana celular. Es una estructura trilaminar; constituida por carbohidratos, lípidos y proteínas. Ésta separa a la célula del ambiente externo y realiza diversas funciones, como es: controlar el paso de sustancias hacia el interior o exterior de la célula. A esta se hallan unida estructuras proteicas que se insertan parcial o totalmente en la membrana, las cuales funcionan como poros para paso de sustancias hacia la célula o al exterior de esta.

Microvellosidades. Son envaginaciones tubulares simples de la membrana celular con un núcleo de citoplasma en el que hay conjunto de microfibrillas. Estas aumentan la superficie de intercambio.

Mácula adherente. Es una especialización de la superficie celular también conocida como desmosoma. Estas son estructuras pequeñas y densas que se encuentran dispersas en toda la superficie de contacto con las células.

Mitocondrias. Es una estructura en forma de bastón, cuya función principal es transformar la energía química en adenosin trifosfato (ATP), que es la molécula energética de la célula; además de participar en la respiración celular. Esta posee una externa lisa y una interna plegada formando lo que se conoce como crestas. La interna está compuesta por cardiolipina, que no permite el paso de iones.

Retículo endoplásmico. Es una red tubular interconectada, compuesta por la proteína tubulina. La disposición de estos elementos varía considerablemente de una célula a otra y en una misma célula de acuerdo a su fase funcional. Este se divide en dos tipos:

Rugoso, este se caracteriza por la presencia de ribosomas en su superficie, los cuales participan en la síntesis de proteínas; por esta razón esta estructura se encuentra bien desarrollada en células secretorias de proteínas.

Liso, no presenta ribosomas y realiza diferentes funciones dependiendo del órgano en el cual se encuentren. Por ejemplo, en las células de Leydig del testículo secretan testosterona; en las células de la corteza suprarrenal secretan corticosteroides, entre otras.

Ribosomas. Son partículas pequeñas electrónicamente densas, estos se encuentran en todas las células, excepto eritrocitos maduros. Estos contienen RNA y proteínas; pueden estar unidos al retículo endoplásmico rugoso, o encontrarse libres en el citoplasma.

Aparato de Golgi. Este consta de sacos aplanados, en cuyos bordes hay vesículas de diferentes tamaños, y con frecuencia se dispone alrededor del par de centriolos que define el centro celular. Participa en la síntesis de algunos productos secretorios, en la formación de lisosomas primarios, además de modificar y ordenar las proteínas elaboradas por el retículo endoplásmico rugoso.

Lisosomas. Son vesículas delimitadas por una membrana unitaria. Contienen al menos 40 tipos diferentes de enzimas (hidrolasas ácidas). Son considerados como el aparato digestivo de la célula, están presentes en todas las células, aunque son más abundantes en las fagocitarias.

Microtúbulos. Son organelos de forma tubular rígida, formados por tubulina. Estos realizan diversas funciones, como son; un papel importante en el desarrollo y el mantenimiento de la forma de las células; participan en los movimientos intracelulares de los organelos; se encuentran en los axones de las neuronas.

Centriolos. Son estructuras cilíndricas compuestos principalmente por microtúbulos altamente organizados. En las células que no están en división, los pares de centriolos se encuentran generalmente cerca del núcleo y en asociación con el complejo de Golgi.

Microfilamentos. Son elementos fibrosos, miden aproximadamente entre 5 y 7 nm. Estos estén compuestos por la proteína actina. La miosina siempre seta presente en donde los microfilamentos de actina forman haces contráctiles en las células.

Pigmentos. Son sustancias coloreadas que se encuentran en el interior de la célula. Se clasifican en endógenos, aquellos que se forman dentro del organismo; y exógenos, que son tomados por el organismo del medio externo. Los exógenos generalmente causan alteraciones patológicas; dentro de estos se encuentran los carotenos, polvos como el carbón, entre otros. Los endógenos se clasifican en dos grupos: los derivados de la hemoglobina, bilibirubina, hematina y hemosiderina; y los no derivados de la hemoglobina, lipofucsina y melanina.

Envoltura nuclear. Esta separa el contenido del núcleo (nucleoplasma) del citoplasma, a través de dos membranas que constituyen la envoltura nuclear. Esta consta de dos membranas formadas cada una por una doble capa de líquido y separadas por un espacio de unos 20 nm de ancho que se conoce como espacio o cisterna perinuclear. Ésta se continúa con el retículo endoplásmico, y al igual que la membrana del retículo endoplásmico, esta contiene ribosomas. La envoltura nuclear presenta poros que comunican el interior del núcleo con el citoplasma. La permeabilidad de estos poros depende del estado funcional de la célula, al igual que el número de poros.

Nucleolo. Posee forma esferoidal y es la estructura más evidente de una célula en interfase. El número y tamaño de los nucleolos son constantes para cualquier tipo célula en particular. Los nucleolos son prominentes y suelen ser múltiples en células que participan activamente en la síntesis de proteínas. El tamaño del nucleolo refleja su actividad. Constan de 5 a 10% de RNA, con el resto de proteína y una pequeña cantidad de DNA, y a menudo están rodeados por un anillo de cromatina condensada llamada cromatina relacionada con el nucleolo.

Hooke, Robert (1635-1703), científico inglés, conocido por su estudio de la elasticidad. Hooke aportó también otros conocimientos en varios campos de la ciencia.

Nació en la isla de Wight y estudió en la Universidad de Oxford. Fue ayudante del físico británico Robert Boyle, a quien ayudó en la construcción de la bomba de aire. Hooke realizó algunos de los descubrimientos e invenciones más importantes de su tiempo, aunque en muchos casos no consiguió terminarlos. Formuló la teoría del movimiento planetario como un problema de mecánica, y comprendió, pero no desarrolló matemáticamente, la teoría fundamental con la que Isaac Newton formuló la ley de la gravitación. Entre las aportaciones más importantes de Hooke están la formulación correcta de la teoría de la elasticidad (que establece que un cuerpo elástico se estira proporcionalmente a la fuerza que actúa sobre él), conocida como ley de Hooke, y el análisis de la naturaleza de la combustión. Fue el primero en utilizar el resorte espiral para la regulación de los relojes y desarrolló mejoras en los relojes de péndulo. Hooke también fue pionero en realizar investigaciones microscópicas y publicó sus observaciones, entre las que se encuentra el descubrimiento de las células vegetales.

Célula

La célula es una unidad mínima de un organismo capaz de actuar de manera autónoma. Todos los organismos vivos están formados por células, y en general se acepta que ningún organismo es un ser vivo si no consta al menos de una célula. Algunos organismos microscópicos, como bacterias y protozoos, son células únicas, mientras que los animales y plantas están formados por muchos millones de células organizadas en tejidos y órganos. Aunque los virus y los extractos acelulares realizan muchas de las funciones propias de la célula viva, carecen de vida independiente, capacidad de crecimiento y reproducción propias de las células y, por tanto, no se consideran seres vivos. La biología estudia las células en función de su constitución molecular y la forma en que cooperan entre sí para constituir organismos muy complejos, como el ser humano. Para poder comprender cómo funciona el cuerpo humano sano, cómo se desarrolla y envejece y qué falla en caso de enfermedad, es imprescindible conocer las células que lo constituyen.

Características generales de las células

Hay células de formas y tamaños muy variados. Algunas de las células bacterianas más pequeñas tienen forma cilíndrica de menos de una micra o µm (1 µm es igual a una millonésima de metro) de longitud. En el extremo opuesto se encuentran las células nerviosas, corpúsculos de forma compleja con numerosas prolongaciones delgadas que pueden alcanzar varios metros de longitud (las del cuello de la jirafa constituyen un ejemplo espectacular). Casi todas las células vegetales tienen entre 20 y 30 µm de longitud, forma poligonal y pared celular rígida. Las células de los tejidos animales suelen ser compactas, entre 10 y 20 µm de diámetro y con una membrana superficial deformable y casi siempre muy plegada.

Pese a las muchas diferencias de aspecto y función, todas las células están envueltas en una membrana —llamada membrana plasmática— que encierra una sustancia rica en agua llamada citoplasma. En el interior de las células tienen lugar numerosas reacciones químicas que les permiten crecer, producir energía y eliminar residuos. El conjunto de estas reacciones se llama metabolismo (término que proviene de una palabra griega que significa cambio). Todas las células contienen información hereditaria codificada en moléculas de ácido desoxirribonucleico (ADN); esta información dirige la actividad de la célula y asegura la reproducción y el paso de los caracteres a la descendencia. Estas y otras numerosas similitudes (entre ellas muchas moléculas idénticas o casi idénticas) demuestran que hay una relación evolutiva entre las células actuales y las primeras que aparecieron sobre la Tierra.

Composición química

En los organismos vivos no hay nada que contradiga las leyes de la química y la física. La química de los seres vivos, objeto de estudio de la bioquímica, está dominada por compuestos de carbono y se caracteriza por reacciones acaecidas en solución acuosa y en un intervalo de temperaturas pequeño. La química de los organismos vivientes es muy compleja, más que la de cualquier otro sistema químico conocido. Está dominada y coordinada por polímeros de gran tamaño, moléculas formadas por encadenamiento de subunidades químicas; las propiedades únicas de estos compuestos permiten a células y organismos crecer y reproducirse. Los tipos principales de macromoléculas son las proteínas, formadas por cadenas lineales de aminoácidos; los ácidos nucleicos, ADN y ARN, formados por bases nucleotídicas, y los polisacáridos, formados por subunidades de azúcares.

Células procarióticas y eucarióticas

Entre las células procarióticas y eucarióticas hay diferencias fundamentales en cuanto a tamaño y organización interna. Las procarióticas, que comprenden bacterias y cianobacterias (antes llamadas algas verdeazuladas), son células pequeñas, entre 1 y 5 µm de diámetro, y de estructura sencilla; el material genético (ADN) está concentrado en una región, pero no hay ninguna membrana que separe esta región del resto de la célula. Las células eucarióticas, que forman todos los demás organismos vivos, incluidos protozoos, plantas, hongos y animales, son mucho mayores (entre 10 y 50 µm de longitud) y tienen el material genético envuelto por una membrana que forma un órgano esférico conspicuo llamado núcleo. De hecho, el término eucariótico deriva del griego `núcleo verdadero', mientras que procariótico significa `antes del núcleo'.

Partes de la célula

El núcleo

El órgano más conspicuo en casi todas las células animales y vegetales es el núcleo; está rodeado de forma característica por una membrana, es esférico y mide unas 5 µm de diámetro. Dentro del núcleo, las moléculas de ADN y proteínas están organizadas en cromosomas que suelen aparecer dispuestos en pares idénticos. Los cromosomas están muy retorcidos y enmarañados y es difícil identificarlos por separado. Pero justo antes de que la célula se divida, se condensan y adquieren grosor suficiente para ser detectables como estructuras independientes. El ADN del interior de cada cromosoma es una molécula única muy larga y arrollada que contiene secuencias lineales de genes. Éstos encierran a su vez instrucciones codificadas para la construcción de las moléculas de proteínas y ARN necesarias para producir una copia funcional de la célula.

El núcleo está rodeado por una membrana doble, y la interacción con el resto de la célula (es decir, con el citoplasma) tiene lugar a través de unos orificios llamados poros nucleares. El nucleolo es una región especial en la que se sintetizan partículas que contienen ARN y proteína que migran al citoplasma a través de los poros nucleares y a continuación se modifican para transformarse en ribosomas.

El núcleo controla la síntesis de proteínas en el citoplasma enviando mensajeros moleculares. El ARN mensajero (ARNm) se sintetiza de acuerdo con las instrucciones contenidas en el ADN y abandona el núcleo a través de los poros. Una vez en el citoplasma, el ARNm se acopla a los ribosomas y codifica la estructura primaria de una proteína específica.

Citoplasma y citosol

El citoplasma comprende todo el volumen de la célula, salvo el núcleo. Engloba numerosas estructuras especializadas y orgánulos, como se describirá más adelante.

La solución acuosa concentrada en la que están suspendidos los orgánulos se llama citosol. Es un gel de base acuosa que contiene gran cantidad de moléculas grandes y pequeñas, y en la mayor parte de las células es, con diferencia, el compartimiento más voluminoso (en las bacterias es el único compartimiento intracelular). En el citosol se producen muchas de las funciones más importantes de mantenimiento celular, como las primeras etapas de descomposición de moléculas nutritivas y la síntesis de muchas de las grandes moléculas que constituyen la célula.

Aunque muchas moléculas del citosol se encuentran en estado de solución verdadera y se desplazan con rapidez de un lugar a otro por difusión libre, otras están ordenadas de forma rigurosa. Estas estructuras ordenadas confieren al citosol una organización interna que actúa como marco para la fabricación y descomposición de grandes moléculas y canaliza muchas de las reacciones químicas celulares a lo largo de vías restringidas.

Citoesqueleto

El citoesqueleto es una red de filamentos proteicos del citosol que ocupa el interior de todas las células animales y vegetales. Adquiere una relevancia especial en las animales, que carecen de pared celular rígida, pues el citoesqueleto mantiene la estructura y la forma de la célula. Actúa como bastidor para la organización de la célula y la fijación de orgánulos y enzimas. También es responsable de muchos de los movimientos celulares. En muchas células, el citoesqueleto no es una estructura permanente, sino que se desmantela y se reconstruye sin cesar. Se forma a partir de tres tipos principales de filamentos proteicos: microtúbulos, filamentos de actina y filamentos intermedios, unidos entre sí y a otras estructuras celulares por diversas proteínas.

Los movimientos de las células eucarióticas están casi siempre mediatizados por los filamentos de actina o los microtúbulos. Muchas células tienen en la superficie pelos flexibles llamados cilios o flagelos, que contienen un núcleo formado por un haz de microtúbulos capaz de desarrollar movimientos de flexión regulares que requieren energía. Los espermatozoides nadan con ayuda de flagelos, por ejemplo, y las células que revisten el intestino y otros conductos del cuerpo de los vertebrados tienen en la superficie numerososcilios que impulsan líquidos y partículas en una dirección determinada. Se encuentran grandes haces de filamentos de actina en las células musculares donde, junto con una proteína llamada miosina, generan contracciones poderosas. Los movimientos asociados con la división celular dependen en animales y plantas de los filamentos de actina y los microtúbulos, que distribuyen los cromosomas y otros componentes celulares entre las dos células hijas en fase de segregación. Las células animales y vegetales realizan muchos otros movimientos para adquirir una forma determinada o para conservar su compleja estructura interna.

Mitocondrias y cloroplastos

Las mitocondrias son uno de los orgánulos más conspicuos del citoplasma y se encuentran en casi todas las células eucarióticas. Observadas al microscopio, presentan una estructura característica: la mitocondria tiene forma alargada u oval de varias micras de longitud y está envuelta por dos membranas distintas, una externa y otra interna, muy replegada.

Las mitocondrias son los orgánulos productores de energía. La célula necesita energía para crecer y multiplicarse, y las mitocondrias aportan casi toda esta energía realizando las últimas etapas de la descomposición de las moléculas de los alimentos. Estas etapas finales consisten en el consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono, proceso llamado respiración, por su similitud con la respiración pulmonar. Sin mitocondrias, los animales y hongos no serían capaces de utilizar oxígeno para extraer toda la energía de los alimentos y mantener con ella el crecimiento y la capacidad de reproducirse. Los organismos llamados anaerobios viven en medios sin oxígeno, y todos ellos carecen de mitocondrias.

Los cloroplastos son orgánulos aún mayores y se encuentran en las células de plantas y algas, pero no en las de animales y hongos. Su estructura es aún más compleja que la mitocondrial: además de las dos membranas de la envoltura, tienen numerosos sacos internos formados por membrana que encierran el pigmento verde llamado clorofila. Desde el punto de vista de la vida terrestre, los cloroplastos desempeñan una función aún más esencial que la de las mitocondrias: en ellos ocurre la fotosíntesis; esta función consiste en utilizar la energía de la luz solar para activar la síntesis de moléculas de carbono pequeñas y ricas en energía, y va acompañado de liberación de oxígeno. Los cloroplastos producen tanto las moléculas nutritivas como el oxígeno que utilizan las mitocondrias.

Membranas internas

Núcleos, mitocondrias y cloroplastos no son los únicos orgánulos internos de las células eucarióticas delimitados por membranas. El citoplasma contiene también muchos otros orgánulos envueltos por una membrana única que desempeñan funciones diversas. Casi todas guardan relación con la introducción de materias primas y la expulsión de sustancias elaboradas y productos de desecho por parte de la célula. Por ello, en las células especializadas en la secreción de proteínas, por ejemplo, determinados orgánulos están muy atrofiados; en cambio, los orgánulos son muy numerosos en las células de los vertebrados superiores especializadas en capturar y digerir los virus y bacterias que invaden el organismo.

La mayor parte de los componentes de la membrana celular se forman en una red tridimensional irregular de espacios rodeada a su vez por una membrana y llamada retículo endoplasmático (RE), en el cual se forman también los materiales que son expulsados por la célula. El aparato de Golgi está formado por pilas de sacos aplanados envueltos en membrana; este aparato recibe las moléculas formadas en el retículo endoplasmático, las transforma y las dirige hacia distintos lugares de la célula.

Los lisosomas son pequeños orgánulos de forma irregular que contienen reservas de enzimas necesarias para la digestión celular de numerosas moléculas indeseables. Los peroxisomas son vesículas pequeñas envueltas en membrana que proporcionan un sustrato delimitado para reacciones en las cuales se genera y degrada peróxido de hidrógeno, un compuesto reactivo que puede ser peligroso para la célula. Las membranas forman muchas otras vesículas pequeñas encargadas de transportar materiales entre orgánulos. En una célula animal típica, los orgánulos limitados por membrana pueden ocupar hasta la mitad del volumen celular total.

División celular

Las plantas y los animales están formados por miles de millones de células individuales organizadas en tejidos y órganos que cumplen funciones específicas. Todas las células de cualquier planta o animal han surgido a partir de una única célula inicial —el óvulo fecundado— por un proceso de división. El óvulo fecundado se divide y forma dos células hijas idénticas, cada una de las cuales contiene un juego de cromosomas idéntico al de la célula parental. Después cada una de las células hijas vuelve a dividirse de nuevo, y así continúa el proceso. Salvo en la primera división del óvulo, todas las células crecen hasta alcanzar un tamaño aproximado al doble del inicial antes de dividirse. En este proceso, llamado mitosis, se duplica el número de cromosomas (es decir, el ADN) y cada uno de los juegos duplicados se desplaza sobre una matriz de microtúbulos hacia un polo de la célula en división, y constituirá la dotación cromosómica de cada una de las dos células hijas que se forman.

Pasos para la realización de la división de las células

  • La célula se prepara para dividirse.

  • Los cromosomas se dividen.

  • Se forma el huso acromático.

  • Las cromátidas se alinean en el centro de la célula.

  • Las cromatidas se separan.

  • La célula se estrecha por el centro.

  • La membrana celular empieza a dividirse.

  • Las dos nuevas células hijas reciben la misma dotación cromosómica.