Distrofia muscular de Duchene

Neurología. Enfermedades congénitas hereditarias. Distrofias musculares. Síntomas. Diagnóstico

  • Enviado por: José María Ibáñez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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DISTROFIA MUSCULAR DE DUCHENNE

¿Qué es la distrofia muscular?

Se trata de un grupo de enfermedades hereditarias asociadas a una debilidad y atrofia progresiva del tejido muscular.

La distrofia muscular de Duchenne (DMD) suele considerarse como prototipo de estas enfermedades. Fue descrita por primera vez por el neurólogo francés Guillome Benjamin Amand Duchenne en la década de 1860.

  • CAUSAS DE LA ENFERMEDAD

Su causa es totalmente genética. En las personas afectadas, el gen que codifica la distrofina está defectuoso y no sintetiza dicha proteína. En la distrofia muscular de Becker, se sintetiza una distrofina anormal, por lo que las consecuencias son más leves.

El gen asociado a estos dos tipos de distrofia muscular ha sido aislado e identificado. Es uno de los mayores que se conocen, está constituido por unos dos millones de pares de bases de ADN. Este gen se encuentra en la parte media del brazo corto del cromosoma X.

  • HEREDITABILIDAD

Patrones de herencia

El cariotipo de un ser humano está formado por 23 parejas de cromosomas homólogos con información para las mismas características. En una enfermedad en la que está implicado un gen defectuoso, tiene una importancia vital el patrón de herencia que sigue dicho gen. Cada patrón tiene un porcentaje bien definido de probabilidades de heredar el gen defectuoso.

  • Patrón de herencia recesivo. En este caso, para que la enfermedad se produzca en el individuo (sin importar el sexo), éste deberá tener dos genes defectuosos iguales en un par de cromosomas, proviniendo un cromosoma del padre y otro de la madre. En el caso de que el individuo tenga un solo gen defectuoso, la enfermedad no se produce pero el individuo será portador de la enfermedad.

  • Patrón de herencia dominante. Si el gen defectuoso sigue este patrón, la enfermedad se producirá en el individuo (sin importar el sexo) aunque éste sólo tenga un gen defectuoso. Por supuesto, será portador de la enfermedad.

  • Patrón de herencia ligado al cromosoma X. Es el patrón que sigue la distrofia muscular de Duchenne. Se produce siempre que el gen defectuoso se encuentra en el cromosoma X. En este patrón, los varones padecen la enfermedad, mientras que las mujeres son portadoras (no padecen los síntomas de la enfermedad, pero pueden transmitírsela a su descendencia). El hecho de que sean sólo los hombres los que padecen la enfermedad se debe al par de cromosomas 23, determinante del sexo. En el caso de los hombres, al estar formado por un cromosoma X y otro Y, el organismo tendrá que valerse de los genes del único cromosoma X que tiene, aunque alguno esté defectuoso. Tratándose de la mujer, con dos cromosomas X, en el caso de que uno de ellos contenga un gen defectuoso, tienen la posibilidad de valerse del gen homólogo, probablemente sano.

  • Si nos centramos en la distrofia muscular de Duchenne, podremos decir que en contadas ocasiones, algunas mujeres con el gen defectuoso pueden verse un poco afectadas por la enfermedad, presentando una forma leve de ésta, aunque sin presentar en ningún caso los efectos completos de la misma.

    Si una mujer portadora concibe hijos, tiene un 50% de probabilidad de tener un hijo varón afectado, un 50% de tener una hija portadora y un 50% de que (ya sea hombre o mujer) el hijo sea completamente sano.

    Si un varón afectado concibe hijos, todas las hijas serán portadoras mientras que todos los hijos estarán completamente sanos.

    Hay que tener en cuenta que puede darse el caso de que, sin ser los progenitores portadores ni pacientes de la enfermedad, ésta puede aparecer espontáneamente debido a una mutación.

    • SÍNTOMAS

    La enfermedad está presente desde el momento mismo de la concepción sin mostrar ninguna característica reconocible hasta cerca de los 18 meses. La enfermedad afecta gradualmente a los músculos voluntarios o esqueléticos, aunque también pueden verse afectados los controlados por el sistema vegetativo. La característica principal, presente en toda la vida de una persona con DMD, es el progresivo debilitamiento de los músculos que provoca los diversos síntomas, los cuales se van presentando a ciertas edades promedio.

    Entre los dos y los cinco años, se empiezan a mostrar signos de debilidad muscular, especialmente en la zona pectoral, dorsal y la parte inferior de las piernas. Además se observa una hipertrofia en algunos músculos, provocada por la generación de tejido grasa y conectivo.

    Entre los seis y los once años, el deterioro de los músculos se generaliza por todo el cuerpo y se contracturan los músculos de las piernas. Resultado de esto es una dificultad sensible para caminar y estar de pie correctamente.

    Entre los nueve y los trece años de edad, se pierde la capacidad de caminar y mantenerse en pie, se dan severas contracturas y puede aparecer escoliosis a causa de los demás síntomas.

    A partir de los quince años, el tejido muscular va perdiéndose y existe una incapacidad casi total para mover cualquier parte del cuerpo.

    La enfermedad no sólo afecta a la musculatura esquelética, sino que puede tener efectos sobre:

    • El corazón:

    Al llegar la adolescencia, el daño que produce la DMD al corazón puede amenazar la vida. Las personas con DMD frecuentemente desarrollan cardiomiopatía (debilidad del músculo cardiaco). La capa muscular (miocardio) del corazón se deteriora y la persona presenta el riesgo de sufrir una insuficiencia cardiaca mortal.

    • La función respiratoria:

    A partir de los 10 años, a una persona con DMD pueden debilitársele el diafragma y otros músculos que hacen funcionar a los pulmones, haciendo que éstos sean menos efectivos. Esto lleva a una mayor propensión a las infecciones y dificultades para toser. Una sencilla gripe puede dar lugar a una neumonía. A medida que va avanzando la enfermedad, se hace necesaria la respiración asistida.

    • El intelecto:

    Aproximadamente una tercera parte de los niños con DMD tienen algún tipo de problemas de aprendizaje, aunque pocos son severamente retrasados. Esto puede deberse a los déficits de distrofina en el cerebro. Estos problemas afectan a tres áreas generales: enfoque de la atención, aprendizaje verbal y memoria e interacción emocional.

    • Dolor y sensación:

    El deterioro muscular en la DMD generalmente no es doloroso, aunque algunas personas tienen a veces calambres musculares que se tratan con analgésicos comunes. Del mismo modo, ya que la distrofia muscular no afecta directamente a los nervios, las personas que padecen la enfermedad siguen teniendo sensaciones normales respecto al tacto y otros sentidos. Generalmente tienen control sobre la musculatura lisa, además de funciones sexuales normales.

    • DIAGNÓSTICO DE LA ENFERMEDAD

    El diagnóstico de cualquier tipo de distrofia muscular comienza con un repaso de la historia clínica tanto del paciente como de su familia y la realización de un examen físico. En ocasiones la DMD se diagnostica erróneamente como distrofia muscular del anillo óseo o atrofia muscular espinal. Por tal motivo, es importante que se haga tanto una análisis genético como una biopsia muscular. Ocasionalmente, se realizan pruebas especiales llamadas electromiografías o estudios de conducción nerviosa (en estas pruebas se mide la actividad eléctrica de los músculos y se estimulan los nervios para averiguar si el problema es muscular o nervioso. Frecuentemente se realiza un análisis especial de sangre para determinar el nivel de creatina quinasa. Ésta es una enzima que escapa de un músculo deteriorado. El hecho de que los niveles sean altos, suele implicar que el músculo está siendo destruido por algún proceso anormal, indica que el problema es muscular. La biopsia (extirpación quirúrgica de una muestra de tejido) permite distinguir las distrofias musculares de las inflamaciones e incluso determinar a qué tipo de distrofia muscular nos enfrentamos. También proporciona información acerca de las proteínas presentes.

    • DIETA Y EJERCICIO

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    Distrofina

    Proteína que se adhiere a la cara interna de la membrana citoplasmática de las células musculares y actúa estabilizando la membrana durante las tensiones mecánicas de la contracción muscular. En ausencia de la distrofina, la membrana citoplasmática de las fibras musculares se rompe durante la contracción, produciendo la desintegración y la muerte del tejido.