Diseño y desarrollo de unidades didácticas en la escuela primaria; C S Tann

Enseñanza. Aprendizaje. Motivación. Técnicas y procediminetos. Tormenta de ideas. Brainstorm

  • Enviado por: Julijustri
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas

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“Diseño y desarrollo de unidades didácticas en la escuela primaria” de C.S. Tann, puede considerarse un manual y guía de trabajo para el desarrollo de la enseñanza en las clases de educación primaria, para ayudar a los niños y niñas a sacar el máximo provecho posible de sus años escolares. Sabemos que el aprendizaje no es una actividad de simple recepción pasiva de información externa, sino que exige un trabajo mental activo del aprendiz, quien debe movilizar esquemas de conocimiento que ya posee para poder procesar la información nueva. Por eso en este manual, nos ofrecen pautas para que el niño aprenda a aprender, mediante el trabajo por tópicos.

Los tópicos son unidades didácticas globalizadas y centradas en la investigación infantil, lo que les da un carácter afín a los proyectos. Trabaja a partir de los centros de interés de los niños, y sobre todo desde la cotidianeidad y el entretenimiento. Las ideas para los proyectos no pueden surgir de una imposición. Los proyectos, hechos sin interés, por cumplir una obligación, son la antítesis de los verdaderos proyectos. Por otro lado, no basta con decir que se puede investigar sobre lo que se quiera. Esta invitación tan laxa deja a los niños sin apoyos y sin herramientas, en un contexto social y escolar que mayoritariamente no los ha estimulado a la indagación. Los estudiantes requieren un ambiente y unas ayudas para poder iniciar y consolidar el trabajo por proyectos: la escuela está llamada a ampliar las vivencias infantiles y a presentarles a los niños nuevos retos, alentándolos para que empiecen a hacerse más preguntas y tengan de esta manera material de donde plantearse proyectos.

Los intereses de los niños y niñas no han de tomarse como algo dado, que la escuela debe sólo aceptar; por el contrario, es obligación de la institución contribuir a acrecentar y diversificar los intereses infantiles, gracias a las experiencias que proponga y a los recursos que acerque al alcance de sus manos. Más allá del aula los niños y niñas no viven espontáneamente, sino que sobre ellos actúan, no siempre de manera positiva, diversos factores y ámbitos sociales: la televisión, el barrio, la familia...

De la escuela de la rutina y de la copia no pueden surgir ideas ni inquietudes. La escuela como medio ambiente abundante en recursos y en experiencias es la que permite y apoya los interrogantes y las indagaciones. Por eso a Tann, le parecen tan importantes las experiencias desencadenantes, como las salidas a parques y museos, las visitas a industrias y comercios, las conversaciones con expertos, la lectura de cuentos, biografías o relatos de exploradores… Ellas ofrecen vivencias ricas que nutren la mente infantil y pueden motivar a los pequeños a plantearse preguntas.

La mente de los seres humanos, y muy en particular la de los niños, no necesita ser despertada para aprender: su estado normal es el de actividad, pendiente siempre de su entorno y lista para afrontar retos. Pero aprender es un esfuerzo, y sin interés ese esfuerzo no se realiza. Lo afectivo está entonces ligado a lo cognitivo: hace falta que el que aprende quiera aprender. Por eso, es tan importante la motivación y la enseñanza desde los propios intereses del niño.

En la enseñanza por tópicos, los niños son guiados por el maestro sobre las fuentes de investigación que han de ser utilizadas, pero es el niño sólo o en grupos, quien lleva a cabo el estudio, apoyándose en diversos materiales y no sólo en los típicos libros de texto. El aprendiz necesita tener control sobre su actividad de aprendizaje: necesita participar en la toma de decisiones sobre qué está haciendo y por qué lo está haciendo, sólo de esta manera puede afrontar la construcción de saberes complejos. Por eso es importante enseñar al niño a desenvolverse en el uso de diferentes soportes de información, que creen en el alumno la capacidad de aprender por uno mismo, más allá de lo que podría aprender basándose tan sólo en libros de texto.

Pero el libro reconoce riesgos en el trabajo por tópicos, ya que trabajar sobre lo que les interese, puede ser respondido de manera superficial y poco seria por los alumnos, aunque la propia obra da orientaciones a los educadores para sortear estos riesgos y lograr encaminar el proceso de investigación estudiantil. Así, ilustra acerca de cómo iniciar una labor de este tipo, cómo ayudar a los niños a planificar su trabajo y cómo hacer seguimiento al mismo de manera práctica.

También orienta acerca de las técnicas y procedimientos que los niños pueden aprender en el desarrollo de un tópico, y llama nuestra atención acerca del espacio para la discusión y clarificación de valores que puede abrirse en este tipo de propuesta didáctica, ya que la enseñanza por tópicos no es un sistema cerrado sino todo lo contrario: es un método abierto en el que en todo momento caben nuevas reflexiones, nuevas preguntas, nuevos intereses que lleven al niño a nuevas conclusiones y hacia nuevos puntos de vista. La misma actividad de investigación es una rica cantera de ideas para nuevos proyectos. Una indagación ayuda a responder ciertas preguntas pero a la vez plantea otras, y a medida que permite conocer determinados temas va revelando nuevos campos culturales a explorar. He ahí una gran diferencia entre los proyectos y los ejercicios y actividades que normalmente aparecen en muchos libros de texto: los proyectos no terminan en un final concluyente, sino que se abren a nuevos interrogantes y nuevas posibilidades de indagación, mientras que los ejercicios de los textos son generalmente cerrados y suponen llegar a una serie precisa de resultados y a unas conclusiones con las cuales termina el proceso, sin viabilidad para experiencias nuevas, sin que se abran caminos.

En el manual, C.S. Tann, nos muestra la importancia del trabajo por tópicos en cuanto a trabajo de grupo, de forma que se desarrollen en el niño actitudes de responsabilidad, organización y habilidades sociales. En los humanos, el aprendizaje es un proceso social: aprendemos de otros y junto a otros, interaccionando con expertos y con iguales, relacionándonos con productos culturales diversos, dialogando, observando modelos, atendiendo a explicaciones y demostraciones que nos interesan, confrontando nuestras ideas y propuestas con interlocutores diversos, etcétera.

Tann muestra a maestros y futuros maestros la tarea del profesor dentro del aula, que no debe limitarse a las copias, las cuentas, los dictados, los interrogatorios memorísticos... ya que son actividades demasiado primitivas y rudimentarias, de rendimiento muy escaso. Ciertas actividades tradicionales se nos revelan como poco eficaces, improductivas y hasta contraproducentes, si lo que nos interesa es que los niños y niñas logren aprendizajes valiosos y perdurables. Como ayuda orientadora adicional, que contribuya a perfilar indagaciones infantiles, puede recurrirse a las sugerencias para proyectos de manuales para docentes, libros informativos para niños, libros divulgativos, etcétera, pero no hay que basarse únicamente en los manuales y las fuentes escritas para el aprendizaje, tal y como se suele realizar en la práctica mayoría de las escuelas. Cuando haga falta, pueden servir para que los niños escojan entre estas fuentes lo que quieran hacer, usándolas como un abanico de posibilidades a su alcance.

No serían una imposición sino un conjunto de invitaciones y de sugestiones. Incluso, a lo mejor una propuesta de este abanico sirve como punto de partida, pero es considerablemente modificada luego por los estudiantes investigadores. El educador puede ir completando el abanico de ideas para proyectos gracias a diversas fuentes y a sus propios planteamientos. A este abanico de ideas, se refiere Tann en “Diseño y desarrollo de unidades didácticas en la escuela primaria” con el término “brainstorm”, tormenta de ideas.

Tann propone que el maestro cree las circunstancias que promuevan un amplio conjunto de experiencias y las ocasiones para explorarlas e investigar sobre ellas de distintas formas.

En el manual, además de ofrecer las estrategias de actuación del maestro para el trabajo por tópicos, ofrece nuevas formas de evaluación de los alumnos que va desde la autoevaluación de los niños sobre sus propias ideas, hasta la observación de la actitud del alumno y sus progresos durante el proceso de investigación de los tópicos. Resulta interesante que Tann estimule la creatividad de los niños, de forma que los problemas que plantea como maestra a sus alumnos, no poseen en cierta medida, respuestas concretas, sino que dará por válidos aquellos planteamientos o respuestas que estén correctamente explicados, es decir, si el alumno llega a una conclusión siguiendo el proceso correcto de investigación, el resultado será favorable, se habrá producido un aprendizaje y el niño será evaluado de forma positiva.

Por último, Tann examina la necesidad que las escuelas tienen de revisar su normativa y su práctica acerca del trabajo por tópicos, para que todos los profesores del ciclo tengan una idea clara de sus objetivos de manera que la experiencia del trabajo por tópicos que adquieran los niños se continúe y progrese. Para C.S. Tann no debemos subestimar la importancia de las actitudes y valores, ni que dejar de lado la parte que el trabajo por tópicos puede desempeñar para que niños y profesores sean más conscientes de ellas. Es importante desarrollar actitudes y valores positivos de los niños hacia ellos mismos y hacia los demás, así como del mundo en general. La esencia del desarrollo de una normativa general de la escuela respecto al trabajo por tópicos parece consistir en una clara identificación de los propósitos y objetivos del trabajo y del desarrollo de un sistema de observación detallado. Las técnicas deben constituir el conjunto más fructífero de datos que pueden registrarse en relación con cada niño. Así mismo, esto proporciona la base para supervisar la continuidad y el progreso en la escuela. También debe servir como base para el desarrollo de un lenguaje común para describir y discutir los problemas que encuentran los niños. Estas técnicas deben ser definidas, comprendidas y adquiridas por todos los profesores y para ello es preciso un programa de formación permanente dependiente de la escuela o de la administración educativa local.

Por último, la autora nos cuenta la experiencia de unas clases a modo de reciclaje para que todos los maestros de la escuela aunaran métodos y nuevos planteamientos a modo de renovación en la planificación de la enseñanza, y la descripción de una especie de currículum oculto donde se aprecia todo el universo de valores, creencias y actitudes positivas que es necesario inculcar en el niño, y que exigen la coordinación de todos los maestros del centro.

“Diseño y desarrollo de unidades didácticas en la escuela primaria” es una guía muy interesante, desde mi perspectiva de educadora, ya que trabajo en un comedor con los niños de educación infantil, y durante los recreos, he de practicar juegos con ellos. Pero esos juegos tienen que complementar aquello que hayan aprendido con sus maestras, reforzar conocimientos y/o aportar valores o nuevas perspectivas. A menudo he intentado poner en práctica, un sistema divertido para los niños, ya que son muy pequeños, se distraen con facilidad, y además están en un tiempo de recreo. Solía dedicar la mayor parte del tiempo a juegos físicos (con pelota, cuerdas, música, etc.), plásticos (dibujos, manualidades, etc.) y a vídeos educativos. Pero el manual de Tann, me ha proporcionado una serie de pautas a seguir, que he podido poner en práctica tan solo un par de veces, y el resultado ha sido formidable. Los niños se han divertido mucho y además, los más pequeños han aprendido algunas cosas importantes, como de dónde provienen los alimentos que toman en el comedor del colegio. Los más mayores están aprendiendo a hacerse un poco responsables de los pequeños (o por lo menos lo intentan). Y yo ahora estoy estudiando nuevos juegos y curiosidades que se basen en el trabajo por tópicos, para procurar hacer más divertido el tiempo que pasan conmigo.

Como futura maestra de Educación Primaria, me parece una forma muy interesante de trabajar, aunque no siempre se pueda llevar a la práctica, ya que en la mayoría de colegios lo que prima es la enseñanza tradicional: los libros de texto son fundamentales, y han de seguirse a rajatabla, aunque a mí me parece mucho más divertido y provechoso para los niños, el trabajo por tópicos en el que el libro de texto sea un mero apoyo, y los niños aprendan a aprender a través de sus experiencias personales, de sus trabajos de investigación, y sobre todo de la vida cotidiana, que es al fin y al cabo, la que proporciona la mayor parte del conocimiento.

No niego que me encantaría ser una maestra completamente renovadora, aplicar el trabajo por tópicos, y muchas otras cosas pero veo muy difícil poder seguir este método, ya que una vez esté trabajando, tendré que seguir las directrices del centro en el que me encuentre, y acatar las decisiones de mis superiores. Pero si me dejaran libertad de actuación, trabajaría sin duda para despertar el interés de mis alumnos y para enseñarles a aprender.

Me han llamado la atención dos ejemplos de actuación que he leído con detenimiento. El más interesante desde mi punto de vista es la historia de champán. A partir de una botella de champán más grande de lo normal, que encuentra la maestra, los alumnos aprenden capacidades en litros y relación de capacidades de distintos recipientes, escriben a la fábrica de champán de Francia y deciden ir a visitarla desde su escuela en Inglaterra. Preparan el viaje, estudian la zona geográfica y la distancia que iban a recorrer, aprenden algo de francés, los niños llevan la contabilidad del dinero recaudado para el viaje, de los gastos, aprendían las diferencias horarias, y muchas otras cosas que los niños aprendieron con entusiasmo y que, seguramente recordarán por mucho tiempo. Esto me parece un aspecto importante, ya que de nada sirve hacer que los niños aprendan o memoricen cosas de memoria, si no interiorizan lo aprendido y les sirve para crearse sus propios esquemas de conocimiento y pensar en las cosas por sí mismos.

Otro ejemplo no menos curioso es "Tras la pista del caracol". Al principio del año escolar, como los niños solían regresar de sus vacaciones con conchas, la maestra decide montar una exposición de objetos en forma de espiral, y le pidió a los niños que aportaran elementos. Los niños se interesaron, y trajeron sacacorchos, resortes, velas de cumpleaños de forma torneada… Un día, una niña, leyendo un cuento, encontró un dibujo de unos caracoles y lo mostró a la clase, incorporando luego el libro a la exposición. Ese mismo día después del recreo, algunos niños llevaron a clase conchas de caracolitos que habían encontrado en el patio. Las pusieron en la exhibición. Pero la sorpresa fue que las conchas empezaron a moverse. Los caracoles estaban vivos. Esto generó muchas preguntas y comentarios de los niños, que desembocaron en: ¿podemos guardarlos? Pero nadie, ni la maestra ni los niños, sabía cómo hacerlo. Allí se abrió entonces la propuesta de una investigación. Temporalmente, se devolvieron los pobres caracoles al jardín, mientras todos indagaban en libros y con expertos dónde se podían meter, qué comían y cómo había que cuidar a los animalitos. Una vez logrado el "caracolario", surgieron nuevos interrogantes, algunos de los cuales permitieron ampliar la investigación con experimentos: ¿qué comida prefieren?, ¿cuál es el más rápido?, ¿cuánto peso pueden arrastrar? Todo el trabajo realizado (vivarios, dibujos, escritos, esquemas, cuadros…) se presentó en un día de "puertas abiertas", hecho que generó aun más entusiasmo en los niños, orgullosos de mostrar su trabajo.

En ambos ejemplos, me atrae la forma de complementar el aprendizaje, es decir, de estudiar tantos temas diferentes, a partir de una idea clave. En el ejemplo del champán, los niños estudian diferentes disciplinas, casi sin darse cuenta: matemáticas con la contabilidad, la capacidad de la botella o la distancia que iban a recorrer en el viaje; lengua, a redactar la carta a la fábrica del champán; conocimiento del medio al estudiar cómo hacen el champán, de dónde proviene, cómo es la región francesa donde se elabora; otras lenguas al intentar aprender a comunicarse en francés...

Lo más interesante y lo que creo que más puede ayudarme en mi futura profesión, es el ejemplo de que en ambos casos, son los niños los que deciden lo que quieren estudiar: en el caso de los caracoles es una gran labor científica que les pone en contacto con información sobre los animales, y lo mismo en el caso del viaje a Francia. También me gusta el papel de la maestra en estos ejemplos, que ofrece nuevos interrogantes sobre los temas, plantea dudas y sobre todo, se limita a ser una mera guía en la adquisición de conocimientos, es decir, que la maestra ya no es esa fuente sabia y todopoderosa que resuelve todos los problemas, sino que ayuda a que sean los niños quienes solucionen las dudas que van apareciendo durante la investigación.

Creo que ese es el auténtico papel de un maestro, por eso el libro me ha parecido muy interesante y lo recomendaría a todos aquellos maestros, futuros maestros, educadores o monitores que quieran hacer de su actividad educativa algo más que la mera exposición de conocimientos y que deseen enseñar a los niños a desenvolverse por sí mismos, porque enseñando a los niños a que aprendan a aprender, es como realmente los niños van a llegar a conocer el mundo y la realidad que les rodea.