Discutir

Educación infantil. Pedagogía. Trabajo en equipo. Resolución de conflictos. Manejo de la agresividades. Habilidades sociales

  • Enviado por: SONIA ORTEGA
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 2 páginas
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Texto:

A

Cómo se produce el paso de la charla a la pelea? Normalmente no ocurre porque el otro esté en desacuerdo con lo que opinamos, sino porque lo que argumentamos le afecta emocionalmente y provoca en él una reacción. Lo mismo ocurre con nosotros. Lo que el otro nos dice, independientemente de que estemos de acuerdo o no, activa en alguna parte de nuestro interior un resorte emocional que nos hace saltar. Con sus palabras nos sentimos juzgados, amenazados o, en algunos casos, hasta cuestionados o despreciados. Así que rechazamos lo que nuestro interlocutor opina y se lo devolvemos en forma de crítica, desprecio o incluso insulto. A partir de este momento ya no hay diálogo posible, porque ni escuchamos, ni entendemos ni queremos hacerlo. Y ni nos escuchan ni nos entienden. Ya no respondemos, sino que reaccionamos. La conversación se ha transformado en discusión, con pocas probabilidades de que haya acuerdo

B-

"Las personas nunca entienden lo que dices con total exactitud, y lo importante no es lo que nosotros decimos, sino lo que ellas entienden" (John Powell) En la mayoría de los casos, el problema no es lo que decimos, sino cómo lo decimos. Hemos de buscar más allá de las palabras para comprender por qué la otra persona reacciona emocionalmente a lo que le hemos dicho. Generalmente, entre lo que creemos que explicamos y lo que de verdad comunicamos suele haber una gran diferencia. Y esta diferencia viene dada por nuestros sentimientos, que pueden dar un significado muy distinto a las palabras. Si estamos enfadados, comunicaremos al otro nuestro enfado, digamos lo que diga más. Igual que si sentimos ira, se la trasladaremos. Si yo siento desprecio por el que tengo delante, esto es lo que le transmitiré aunque le esté alabando. Muchas veces creemos estar informando de algo y en realidad estamos dando un mensaje muy distinto, que es el que provoca la reacción emocional en el otro, porque comunicamos lo que sentimos, nada más que lo que sentimos, y utilicemos las palabras que utilicemos para hacerlo.

C

Cuando se abandona el camino de la conversación y se cae sistemáticamente en la discusión, se entra en una espiral destructiva que se retroalimenta. Para romperla es necesario dar un primer paso que consiste en olvidar por un instante el punto de vista propio e intentar comprender el prisma del otro. Esto no significa estar de acuerdo, sino simple mente aceptarlo como legítimo. Si somos capaces de hacerlo, pueden cambiar las cosas y desencadenarse las iniciativas para salir del conflicto. Pero es necesario que una de las dos personas dé el paso, que se concentre en la otra e intente ponerse en su piel, averiguando por qué actúa de esta manera o por qué tiene esta opinión. Si es capaz de hacerlo, dejará de reaccionar a sus palabras y tomará el control de sus actos.

No es necesario que dos estén de acuerdo para tener una buena relación, sólo es preciso que se acepten en su discrepancia, cosa que podrán hacer si antes se han encontrado emocionalmente

Para poder abordar la colisión entre dos personas que no se hablan es importante hacer una distinción entre dos conceptos básicos: discusión y diálogo. Discutimos sobre cosas (ideas, planes, decisiones a tomar... ) y dialogamos sobre emociones (qué siento yo respecto a ti y qué sientes tú respecto a mí). Cuando una relación se rompe, es inútil intentar discutir nada antes de haber dialogado. Hacen falta muchas horas hablando sobre lo, que sentimos el uno del otro, sobre lo que nos ha separado, antes de poder afrontar cualquier discusión.

Así pues, ante conflictos enquistados hemos de buscar la ocasión para abrir el diálogo, evitando en todo momento discutir de nada. Hemos de encontrarnos con el otro y hablar abiertamente sobre qué es lo que sentimos el uno por el otro. Si hemos discutido por una decisión, intentar cargarse de razones y defender nuestro punto de vista es inútil, porque el conflicto no es de razones, sino de sentimientos. En cambio, dialogar sobre si el otro nos ha hecho sentir despreciados, o sobre si su tono de voz nos resulta agresivo, abre la puerta a encontrarse emocionalmente de nuevo y poder superar el conflicto.

A través del diálogo, en el momento en que el otro no se sienta emocionalmente amenazado, ya no habrá problema para poder hablar de lo que sea. En los casos en que se siga mostrando hermético hemos de sospechar que con nuestro diálogo no hemos sabido transmitirle suficiente seguridad

Ferran Ramon-Cortés EPS 19/10/2008

C T:

A. Selecciona, junto con los compañeros del grupo, uno de los apartados

del textos (A, B, C, D) y...

1- Resume la idea/s fundamental

2- Anota las ideas que surjan en el grupo

3- Redacta una recomendación que mejore la gestión de

nuestra vida desde la perspectiva de la comunicación

B. Elabora el resumen completo del texto. Puedes aprovechar

el trabajo de otros grupos sobre apartados diferentes.

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