Dioses de Egipto

Historia antigua. Religión egipcia. Faraones. Dioses. Divinidades egipcias. Culto

  • Enviado por: Alinapo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ÍNDICE:

Introducción……………………………………… Pág. 3

  • El Origen y el surgimiento de la religión………Pág...4

  • Divinidades cósmicas y Locales………………..Pág... 6

  • Realeza y culto…………………………………Pág... 7

  • Los Dioses …………………………………….Pág... 9

  • La Monarquía Divina ………………………….Pág..13

  • Las Divinidades egipcias en el Extranjero……....Pág.15

  • Bibliografía……………………………………..Pág.16

  • Introducción;

    En este trabajo he intentado reflejar la situación de los dioses del Egipto faraónico tal y como ha llegado hasta nosotros por diferentes documentos escritos y arqueológicos a los que poco a poco hemos podido acceder a lo largo de la historia del pueblo Egipcio, centrándome en las figuras de los dioses que de una manera u otra “escribieron” y marcaron la Historia del reino e las Dos Tierras.

    Por esta razón me ha sido más fácil recopilar información acerca de aquellos Dioses, que tuvieron gran importancia a lo largo de los siglos.

    Estos Dioses tuvieron un papel importantísimo en la historia política, social, religiosa…, de Egipto.

    En este trabajo no sólo trato y cito a los dioses más importantes que tuvieron lugar en el Egipto faraónico, sino también a aquellos que no tuvieron importancia a nivel nacional, e internacional.

  • EL origen y el surgimiento de la religión.

  • Egipto fue uno de los pueblos más religiosos de la historia, y la religión conforma toda su ideología. Los dioses egipcios duraron más que el estado y en un momento dado invadieron todo el mundo grecorromano.

    Empezamos a tener noticias inteligibles de la cultura egipcia a comienzos del tercer milenio, a.c. ya encontramos a la mayoría de los dioses con sus cultos.

    En líneas generales de una religión fetichista, que considera animados a una serie de objetos, animales y elementos de la naturaleza o cósmicos. La abundancia de dioses en forma de animales, es un rasgo característico de la religión egipcia.

    No se rinde culto al animal en sí, como antepasado de un grupo social, estos símbolos lo son de fuerzas muchos más altas. La persistencia de las figuras de animales es un rasgo explicable por el conservadurismo egipcio, que se aferra a unas formas expresivas tradicionales.

    La religión egipcia en los comienzos de su historia escrita presentaba una serie de dioses que recibían su culto o veneración a lo largo del Nilo. ( Francisco J. Presedo Velo. José Miguel Serrano Delgado,1989. Pág.. 7)

    Cada localidad tenía una gran variedad de numina en su gran mayoría desconocidos. Para otros los cultos animalísticos procederían de centros determinados donde habían existido clanes totémicos, el clan del cocodrilo, el clan del perro, el clan del halcón etc. Para algunos, habría existido una especie de monoteísmo primitivo diferenciado en múltiples dioses particulares. Estos dioses primitivos, sufren una especialización en sus atribuciones y en su poder. El poder de los dioses va unido a las vicisitudes de su lugar originario.

    Los dioses si son de distinto sexo pueden casarse como Isis y Osiris. Estos dioses locales a veces desaparecen pero en ocasiones adquieren mayor relieve. A veces el dios forastero dominaba al dios local, y dichos dioses podían emigrar de un sitio a otro.

    A veces se produce en conjunción con la elevación de una cuidad a capital del estado y entonces aparecen dioses “estatales”, cuya dinámica a través de la historia de Egipto es del Mayor interés. Casi todos los dioses de capitales llevan títulos de principescos.” Gran príncipe de su nomo”.

    Paralelamente a esta ambición política se manifiesta la idea religiosa que impele al dios en cuestión a remontarse desde la actividad local hasta la esfera de lo cósmico, de lo que es buen ejemplo la configuración de Osiris y sobretodo de Horus. Junker trata de un movimiento hacia el antiguo y problemático dios absoluto. La lucha por la supremacía tiene unas características propias tendentes al sincretismo, la corriente religiosa más profunda de Egipto. (Francisco J. Presedo Velo. José Miguel Serrano Delgado,1989. Pág. 8)

    EL período predinástico es un término que los egiptólogos utilizan para definir el espacio de tiempo comprendido entre c. 5000 y c. 3100 a.c., cuando el rey Menes unificó los dios reinos del norte y del sur y estableció la dinastía I, y con ella, el comienzo del Egipto dinástico.

    De acuerdo con el escritor egipcio Manetón, la unificación puso fin a un período de gobierno de un linaje de dioses, a quienes sucedieron varios semidioses (conocidos como seguidores de Horus). Es muy probable que éstos fuesen los gobernantes de los reinos predinásticos cuyas capitales estaban respectivamente situadas en Buto y Hieracómpolis. No obstante, las posteriores generaciones de egipcios no conservaron ningún conocimiento histórico acerca de los orígenes de su Historia y cultura, prefirieron echar mano de términos mitológicos para su explicación. (Rosalie David, 2004, Pag. 39).

    Es posible que algunas divinidades posteriores conocidas en época histórica tuvieran cierta relevancia en el Período Predinástico. Entre ellas cabe destacar a Uadyet y Nejbet, las diosas protectoras de las Dos Tierras antes de la unificación, y quizá algunos dioses que ayudaron a los reyes del sur en conquista del norte, incluyendo del dios de la fertilidad, Min; Upuauet, el dios lobo; Anubis, el dios chacal que en tiempos posteriores fue conocido con el protector de los muertos; y Tot, el dios de la luna con cabeza de ibis, patrono de la escritura y la ciencia en el período histórico. También el dios del sol; Re, que estaba íntimamente relacionado con Horus a principios del período Dinástico y que adoptó Iunu (conocido más tarde por su nombre griego de Heliopolis). Algunas de las evidencias halladas en tumbas predinásticas indican que posiblemente hubo un culto, importante y extendido, a una diosa _madre, representada en forma de vaca. ). (Rosalie David, 2004, Pag. 52)

  • Divinidades cósmicas y locales:

  • Los primeros estudios de religión tendrían a explicar la organización de los dioses en términos hartos simplistas. Argumentaban que había dos diferentes e importantes grupos de dioses que ya existían en tiempos predinásticos y continuaron siendo venerados a lo largo del periodo histórico; éstos se dividían en (1) dioses tribales o locales y en (2) dios cósmicos. Los dioses locales poseían ciertas características físicas, entre las cuales figuraba la forma de animal, por el otro lado, estaban convencidos de que dioses cósmicos representaban a las fuerzas de la naturaleza como el Sol, la Luna y otros elementos que, aun estando alejados de la humanidad, eran de importancia universal, pensaban q aunque en un principio no tenían centros de culto ni forma física, algunas deidades cósmicas habían adoptado las características y centros de culto de los dioses locales absorbiendo sus poderes y su imagen.

    La asociación entre las deidades cósmicas y los dioses de la naturaleza es también difícil de desempeñar. El mundo natural que rodeaba a los antiguos egipcios desempeñaba un importante papel en sus conceptos y creencias religiosas, pero sorprendentemente, no había ningún dios del Nilo, ni de los lagos más grandes ni del mar (hasta el Reino Nuevo, cuando Yamm, un dios semítico fue incorporado al panteón egipcio), además de la ausencia de un dios del agua no había divinidades individuales para los otros elementos: fuego, tierra, y aire. Set dios de las tormentas , del caos, de la confusión, se unió a Shu, que representaba el espacio vació, y a Amón, que representaba el aire con movimientos o soplo de vientos, para representar el aire, mientras que Gueb, Aker y Tatenen( “profundidades de la tierra”) personificaban la tierra. Algunas divinidades estaban relacionadas con la Luna y el sol: Uonsu y Tot se convirtieron en dioses de la luna, y Osiris , Min, Shu, y Cnum tenían asociados lugares; el dios Re encarnaba al sol, y también, estaba presente en sus formas de Re-Haractes, Atum-re, y Amón-Re.

    Los egipcios crían que los dioses moraban en el más allá, pero que también estaban presentes en la tierra adoptando la forma de ciertas manifestaciones físicas como la persona del rey, las estatuas y determinadas plantas, animales y objetos sagrados.

    Estas manifestaciones proporcionaban a los creyentes una presencia divina tangible, que podría visualizarse y a la que podrían aproximarse mediante rituales en el santuario o templo del dios. En el Reino Antiguo, creían que la morada de los dioses se ubicaba en el firmamento. Después de la muerte, todos los reyes aspiraban a unirse a los dioses en el cielo, pero, en el Reino Medio, con el declive de la omnipotencia del rey. Se conceptualizó otro lugar para la vida de ultratumba. Que se situaba en el mundo subterráneo. (Rosalie David, 2004, Pag. 54-55)

    3. realeza y culto:

    Los egipcios concebían el mundo como un proceso solar desde la puesta del sol hasta el amanecer y de nuevo hasta la puesta del sol, repetido indefinidamente, una armonía que había sido interrumpida por el asesinato de Osiris a manos de Seth.

    La concepción del universo como una frágil entidad que se veía permanentemente por el olvido confirió al culto de los dioses egipcios una urgencia y una extensión más allá de los de los límites de lo que las tradiciones cristianas e islámicas consideran propios del culto. Las diferencias más importantes son, primero, la localización de los dioses como entidades independientes en lugares independientes y, segundo, las ofrendas no sólo de palabras, sino también materiales (comidas, bebidas y vestidos).

    Un templo egipcio es una máquina para la preservación del universo, una operación técnica que requiere de un personal y unos conocimientos técnicos, excluyendo de esta manera a la gran mayoría de la población para que la tarea crucial de la supervivencia nunca se vea afectada.

    Algunos de estos dioses <<locales>>, como Ptah de Menfis y Amón de Tebas, tenían importancia nacional, es decir, recibían adoración en santuarios repartidos por todo el país, pero su función como divinidad local quedaba expresada en epítetos como Horus-de-Nekhen que aparecía como un halcón momificado dentro de un santuario, en contraste con las representaciones usuales de Horus como halcón o como hombres con cabeza de halcón. Otras divinidades son conocidas sólo en un área o localidad, como Montu, el dios halcón cuyo centros de cultos se encontraban en cuatro ciudades de la región de Tebas: Armant, Tod, Medamud y Tebas. En el imperio Nuevo, Montus aparece más a menudo como la divinidad que proporciona al rey las armas para su victoria, aunque su tendencia al universalismo se expresaba de la manera tradicional, como un conjunto bajo la forma de dios solar Montu-Ra. Otras divinidades locales incluyen a los felinos Pakhet, <<la arañadora>>, que asumió el papel de furiosa diosa leonina en el valle desértico al sudeste de Beni Hasan, en el Egipto medio y Maihesa, <<el león salvaje>>, venerado como el hijo de la diosa leonina Bastet, y Sekhmet en las ciudades del Delta Babustis y Taremu (conocida por los griegos como Leontópolis, <<ciudad del león>>). Otra divinidad del Delta fue Hatmehyt, <<la primera de la inundación>>, representada como un pez y venerada en Mendes. Algunos dioses se ven limitados dentro de las fuentes no sólo a ciertos lugares, sino también a ciertas épocas, como la diosa de la necrópolis tebana Meseger, <<amante del silencio>>, conocida sobre todo por los textos y monumentos dejados por los artesanos de las tumbas reales del Imperio Nuevo.

    Se ha sugerido en algunas ocasiones que los dioses locales reflejan un estadio prehistórico de la religión en la que cada comunidad poseía su propio en forma de un tótem o símbolo, una fase que denotaría fetichismo según los historiadores de la religión. (Stephen Quirke, 2003 pags 93-95)

    Cuando se revelan las fuentes por primera vez en los primeros siglos de existencia del estado, entre el 3000 y 2500 a.C., se nos ofrece un único panteón sin rasgos que pudiesen dividirse lógicamente en diferentes regiones. Los primeros testimonios sobre Horus, Seth, Ptah, Min y Khnum no nos hablan de grupos de creencias separadas para cada dios, puesto que cada uno ocupa un espacio diferente en la experiencia humana, de manera que, por ejemplo, Ptah se refiere a un tipo de creatividad diferente Khnum o Min. Más aún, cada dios marca un área de experiencias sólo por referencias a otros dioses, algo que es fácilmente distinguible en la pareja complementaria de Horus y Seth, pero también en la unión binaria de Nekhbet y Wadjyt.

    En cada lugar, la divinidad adoptaba una forma tangible en su imagen de culto, no como una completa identidad sino, según los textos egipcios, como un recipiente dentro del cual la divinidad podría descansar y a través del que podía recibir servicios y cultos. O el de Ra ofrecen variantes vivas de una misma idea. Esta práctica de denominación de un objeto como un medio de acceso al dios producía una paradoja: que la imagen estaba presente en la tierra y podía tocarse, pero que contenía a la divinidad y no debía ser tocada excepto bajo los controles más rigurosos.

    Los egipcios denominaban al templo de un dios su <<casa>> o <<propiedad>>, y funcionaba como la hacienda de un noble, con el dios como su <<señor>> presente por medio de la imagen de culto, servido por un personal y mantenido por los ingresos procedentes de los campos y, en casos especiales otras fuentes de recursos.

    De los antiguos templos de Ptah en Menfis y de Atum en Iunu apenas queda nada, tan extrema ha sido la depredación a la que han sido sometidos sus muros de piedra caliza y sus santuarios de piedra dura. Por esta razón, nuestros conocimientos de un templo egipcio se encuentra muy lejos de la antigua variedad de tipos, y se basa casi por completo en yacimientos del Alto Egipto, donde el único modelo es el tipo de Imperio Nuevo en Tebas, retomado en el periodo ptolemaico por ejemplo en Edfú, donde el templo de Horus sigue siendo una de las estructuras mejor conservadas de la Antigüedad en cualquier país. (Stephen Quirke, 2003 pags.96-100).

    4. LOS DIOSES:

    He aquí la lista de los dioses que “existieron”o recibieron culto a lo largo de la historia de Egipto:

    Amenhotep: Hijo de Hapu arquitecto real al servicio de amenhotep III. Tras su muerte fue deificado y recibió culto en su templo sito en la parte occidental de Tebas. Más tarde, venerado como gran sabio y sanador, fue adorado como dios de la curación.

    Amón ( Amón-Re) Originalmente uno de la Ogóada venerada en Hermópolis, con culto en Tebas durante la dinastía XII, en la dinastía XVIII, Amón y Re se combinaron formando la deidad Amón -Ra, que era venerado como “rey de los dioses”y deidad suprema del imperio egipcio. Su principal centro de culto estaba en Karnak.

    Anubis: Dios de los muertos, los cementerios y la momificación, suele representarse con forma humana y cabeza de chacal.

    Anucis: Esposa de Cnum, diosa de la catarata de la frontera sur de Egipto. Su principal santuario estaba en la isla de Sehil. (Rosalie David, 2004, Pag 351)

    Apopis: una serpiente monstruo que constituía una constante amenaza para el dios del sol, cada ,mañana Re le cortaba la cabeza con un cuchillo, pero al final de cada noche, Apopis estaba nuevamente lista para saltar la barca en la que navegaba el dios.

    Atón: “disco solar” fue promocionado por el rey Ajenatón como culto monoteísta. Sin embargo, en el Reino Medio, ya había aparecido como aspecto de Re.

    Atum: Gran dios creador en Heliópolis desde se unió al dios Re (Re-Atum) para convertirse en un dios solar. La mitología asegura que se creó a sí mismo y engendró todo el universo de su propio ser.

    Bastis: diosa gato que representaba al aspecto benevolente de Socmis, la deidad leona. Adorada en forma de mujer y cabeza de gato.

    Bat: personificación del sistro de Hathot, venerado en el templo de Hathor en Hu.

    Bes: dios enano protector de los niños y de las mujeres en el parto, era venerado en los Hogares. Tenía dos esposas: Tueris y beset

    Beset: el equivalente femenino de Bes que desempeñaba un importaente papel en las ceremonias mágicas.

    Cuatro hijas de Horus: deidades menores, Imset, Hapy, Duamutef y Qebehsenuf, que custodiaban las vísceras contenidas en los cuatro vasos canopos. (Rosalie David, 2004, Pag 352)

    Cumbre, la Conocida también como “cumbre-del-Oeste”, esta diosa personificaba el punto más elevado de los acantilados que se encuentran detrás del valle de los reyes. Era especialmente venerada en Deir el Medina.

    Hapy: Esencia el Nilo, y parte del Nun. Reprensado como una figura hermafrodita, garantizaba a Egipto la vida y la subsistencia.

    Hathor: Diosa vaca que simbolizaba la fertilidad, era también adorada como diosa de la belleza, del amor, de las tierras extranjeras y como personificación del cielo.

    Hathor_Nebet_Hetepet: diosa de heliópolis; representaba la mano de dios,y era a la vez una diosa madre y un concepto intelectual.

    Herishef: dios carnero de Heracleópolis, al que los griegos identificaron con su deidad Arsafes.

    Horus: Al principio, Horus era un dios del cielo, representado en la tierra en forma de halcón; fue el dios estatal más antiguo, pues ya en tiempos predinásticos era el dios patrono real. Desalojado de su puesto por Re de heliópolis en el Reino Antiguo, Horus se fundió con Re para convertirse en el dios solar, Re-haractes. Sin embargo fue incorporado a la mitología heliopolitana no como dios del sol o deidad del cielo sino como Horus, hijo de Osiris e Isis. Todos los reyes al ascender al trono eran considerados la encarnación de Horus. (Stephen Quirke, 2003 pags.96, Rosalie David, 2004, Pag. 353)

    Ihy: hijo de Hathor, dios de la música, era venerado junto con Hathor en Dandara.

    Imutes.

    Isis: La diosa egipcia más popular cuyo culto se extendió a muchos otros países, diosa universal y diosa madre, esposa de Osiris y, madre de Horus , desempeñó un papel esencial en la resurrección de Osiris, sus lágrimas provocaban la Inundación

    Jentejtai: dios cocodriloadorado en Atribis. Ya en la dinastía IV, Horus se fundió con este dios y adoptó su nombre.

    Jentiamentiu: dios local de Abido cuyo nombre significa” primero de los habitantes del Oeste” El dios más importante del Oeste, donde los seres humanos iban después de la muerte.

    Jonsu: hijo de Amón y Mut, Jonsu era venerado a Amón como Zeus -Amón

    Maat: Hija de Re: y personificación de la verdad y la justicia, Maat encarnaba el equilibrio del universo. Representaba portando una pluma en la cabeza, ÇMaat (el orden) estaba constantemente amenazada por el caos.

    Merettseger : Diosa cobra local venerada en Deir el-Medina.

    Mesjenet: Diosa del destino, consorte de Shay y personificación de las silla de partos.

    Mihos :Dios León, hijo de Bastis, con templo en Bubastis.

    Montu :Dios halcón de la guerra adorado por los monarcas de la Dinastía XI.

    Mut; venerado probablemente en tiempos predinásticos en forma de buitre, era una diosa madre que se convirtió en consorte de Amón en Tebas durante el Reino Nuevo.

    Neftis: Esposa de Set y hermana de Isis y Osiris. No tenía templo ni culto personal.

    Neit: Diosa de la caza y de la guerra cuyo principal centro de culto estaba Sais. Era una diosa madre y patrona del Norte.

    Nejbet: Diosa buitre asociada a la ciudad predinástica de Hieracómpolis, se convirtió en protectora del Alto Egipto. (Rosalie David, 2004, Pags 353-355)

    Nejeny: Dios principal de la ciudad predinástica de Nejen. Fue asimilado a Horus.

    Nut: Personificación de la bóveda celeste, adorada como diosa del cielo. Esposa de Gueb y madre de Osiris, Isis, Set y Neftis.

    Onuris: Dios guerrero con importantes santuarios en This, cerca de Abido y Sebenito.

    Osiris :El gran dios de los muertos; originalmente un rey humano que llevó a la civilización a Egipto. Fue asesinado por Set, y resucitó. En un principio fue dios de la vegetación, adquiriendo más tarde el papel de dios de la luna y el trigo. Su esposa era Isis, y el hijo de ambos, Horus.

    Sus principales centros estaban ubicados en Abido u Busilis.

    Osiris-Apis: El toro Apis, venerado ya en Menfis como animal sagrado de Path, se identificó con Osiris en períodos posteriores. El culto principal se celebraba en Saqqara.

    Ptah: representada siempre como una figura humana en forma de momia, ptah se había unido a sócares, dios funerario, y a Ttenen, dios de la tierra, para convertirse en dios supremo de menfis. Considerado un dios creador, ptah era al mismo tiempo la deidad patona de las artes y de los artesanos.

    Re: dios del sol de Heliópolis cuyo culto se extendió por todo Egipto durante el Reino Antiguo, y se convirtió en patrono real y deidad suprema. Estrechamente relacionado con las pirámides, su culto alcanzó el cenit en la dinastía V. En Heliopolis, Re se fundió con Atum convirtiéndose en el gran dios de la mitología heliopolitana. Más tarde, en el Reino Nuevo, se unió a Amón para transformarse en Amón-re, dios supremo del imperio egipcio.

    Re Haractes: El sol tenía diversas formas: Re representaba al sol del mediodía, Jepri simbolizaba el sol naciente, y atum el sol poniente. Haractes( horus-del-horizonte) era un dios halcón que se fundió con re para convertirse en Re- haractes, otra forma de sol en la que el dios representaba los dos horizontes del amanecer y del atardecer.

    Renenutet: una diosa de la fertilidad cuyo nombre significa “ La suministradora de alimentos” adoptaba la forma de una cobra. Su hijo era Neper, deidad del trigo.

    Sacáis: una diosa leona, normalmente representada como una mujer con cabeza de león, su principal centro estaba ubicado en Menfis. Era la diosa de la guerra, de las riñas y de la curación, se le identificaba también con Hathor, Bastet, Mut, Pajet. Como Mut recibía importante culto en karnak.

    Seshat: diosa de la escritura y de de los libros, El equivalente femenino de Tot.

    Set: Dios predinástico adorado en Ombos y más tarde identificado con la facción perdedora y la encarnación del mal cuando los “seguidores de Horus” se convirtieron en reyes de Egipto. (Rosalie David, 2004, Pag 357)

    Según Juan Baráibar 1998) (egiptólogo y antiguo profesor mío) “Dentro del superpoblado panteón egipcio destaca una divinidad que, fuera cual fuera su origen, le tocó en la mayor parte de las tradiciones religiosas y especulaciones teológicas el papel de “malo”. Set, el hermano envidioso y criminal de Osiris, es la potencia a la que los egipcios achacaron el origen de las tendencias disgregadoras del orden natural y social”.Set es el dios de las tempestades, el señor de las sequías y hambrunas. Se encarna en los animales perjudiciales y repugnantes. Los dioses extranjeros adoptan su imagen al ser importante; es el causante de las crisis sociales cíclicas que arrasaban el bien equilibrado esquema del poder femenino. En los mitos es violento grosero y tramposo.

    Shu: dios de la luz y del aire, hijo de Atón y marido de Tfenis.

    Sócares: un dios halcón originario de la zona de Menfis, guardín del cementerio local cuando Ptah se estableció en Menfis.

    Tait: diosa del tejido. Proporcionaba las ropas para adornar la estatua de culto durante el Ritual Diario del Templo. (Rosalie David, 2004, Pag 357)

    Tot: dios lunar cuyo principal centro de culto era heliópolis. Adorado como dios de la sabiduría y de la escritura, Tot era un dios real y desempeñaba también un papel fundamental en el dios Hermes.

    Tueris: dios Hipopótamo de la fertilidad y fecundidad. Esposa de Bes, tueris era adorada en todos los hogares del país.

    Uadyet: traducida a veces por Uto; esta diosa predinástica era venerada en forma de cobra, en Buro; era el equivalente de Nejbet y se convirtió en la patrona del norte de Egipto.

    Uret-heqau: diosa cuyo nombre significa “ grande-en-magia” era la manifestación del ojo del Sol, que protegía al dios del Sol, algunas veces adoptaba la forma de una serpiente. (Rosalie David, 2004, Pag 358).

    5. La Monarquía Divina

    La monarquía divina es el rasgo más importante de Egipto es los periodos del Imperio Antiguo, El imperio Medio y el segundo Período Intermedio ( 2686 -1552 a.c.)

    Las atribuciones básicas son que el rey detecta un cargo divino, él es “el dios bueno” que es una encarnación particular de Horus, un antiguo dios-cielo y dios-halcón que se vinculó estrechamente con el culto solar de Re.

    Para los periodos mencionados anteriormente, hay tres grupos de texto importantes que tratan de la Monarquía Divina.

    Uno es la Teología Menfita, conocida a partir de una copia del siglo VIII a.c. explica la dualidad geográfica de la monarquía egipcia, la posición de los dioses Horus y Set y la supremacía de la capitalidad de Menfis y, en último extremo, de su dios creador, Ptah. Se representa a Horus como el primer rey del alto y bajo Egipto, pero consiguió el “Status” de rey de todo el Egipto unificado después de que el dios Gueb le concediera también la monarquía del alto Egipto.

    El segundo es el Papiro Dramático del Ramaseo, que Data del reinado de Sesostris I (1971 a.c.) contiene instrucciones para realizar los rituales. Los rituales, acompañados por notas acerca de su significado místico, parecen corresponder al acceso del faraón al trono o a su ceremonia de jubileo y encontramos las ideas fundamentales de los egipcios sobre la monarquía. (B.G. Trigger, 1985, pags,98_99).

    La tercera fuente fundamental son textos e las pirámides, grabados en las secciones subterráneas de las pirámides de los faraones, desde Onos hasta Miope II.

    Las alusiones a Osiris y Set, representan una tradición viva, su objetivo es afirmar la supremacía del faraón como un dios, después del nacimiento, en la vida de ultratumba. Las menciones de Horus y Osiris aparecen en todas partes, el punto cenital de los textos se alcanza con la identificación del faraón con Re y una vida cósmica en el cielo.

    La relación con Re, el dios Sol, era presumiblemente un cumplido abstracto a la majestad y poder del rey viviente.

    En la concepción egipcia de la monarquía era fundamental el concepto de Maat (justicia o verdad)es un término cuyo significado va mucho más allá de la justicia legal o la exactitud factual. Se utilizaba para referirse al estado ideal del universo y de la sociedad y se perfeccionaba en la diosa Maat, su funcionamiento en el mundo de los hombres era responsabilidad del faraón. (B.G. Trigger, 1985, pags.99-102).

    6. Las Divinidades Egipcias en el Extranjero

    Fuera de Egipto, sus dioses y diosas disfrutaron de una variada aceptación a lo largo de los siglos. Los egipcios eligieron para ellos mismos santuarios de sus divinidades en suelo extranjero en las ocasiones excepcionales en que abandonaban su tierra natal.

    Algunos asentamientos de carácter más permanente en el extranjero ocupado por los egipcios podían albergar también a dioses egipcios, como en el caso de Gaza, donde Ramsés III construyó un santuario de Amón. El culto de Hathor en Biblos surge, al parecer, a través de los contactos comerciales en los que este puerto del Levante servia como punto de entrada general de los egipcios hacia los ricos mercados del Próximo Oriente. La absorción más completa de cultos egipcios tuvo lugar en la tierra de los faraones tuvieron bajo su poder durante más tiempo, Nubia, al sur de Egipto. Allí, los reyes conquistadores del Imperio Medio Senusret I y III, construyeron un templo de Horus en Buhen, y ellos mismo fueron objeto de veneración durante el Imperio Nuevo.

    En el siglo VIII a. C., el reino situado en torno a Napata, en Sudán, adoptó cultos, formas de escrituras y principios artísticos egipcios para expresar su poder, que creció hasta engullir el propio Egipto al final de ese siglo. El dios tebano Amón fue venerado en Gebel Barkal en un asentamiento del Imperio Nuevo, y la <<montaña sagrada>> se convirtió allí en un foco para el patronazgo del culto de esta deidad. ( Stephen Quirke, 2003. pags 227- 232).

    A partir del siglo IV a. C. se construyeron santuarios egipcios al sur de Elefantina en diversos lugares entre Filae y Kalabsha, y en esos templos recibieron culto algunos dioses meroíticos en época ptolemaica y romana, aunque parece que no se extendieron más al norte.

    El primer milenio de nuestra era presenció la expansión de las divinidades egipcias también hacia el norte. Allí, igual que en Nubia, hallaron nuevos marcos y, por tanto, nuevas funciones y caracteres. Del mismo modo que Amón no es la misma divinidad en Nubia que en Egipto, dada la diferencia de su entorno en ambos lugares, también otros dioses, como Isis y Osiris, vieron modificado sutilmente su carácter cuando pasaron a formar parte de un mundo diferente, el grecorromano.

    Los santuarios egipcios en el mundo de habla griega se construyeron con igual energía que sus precedentes del siglo IV a. C. Hacia el 200 a. C., existían santuarios egipcios en lugares como Eretria, Salamina, Delos y Priene, y los dos siglos siguientes fueron testigos de la transmisión de los cultos a Sicilia, sur de Italia e Iberia, con un templo de Isis instalado en Pompeya a mediados del siglo II a. C. La propia Roma y su puerto de Ostia se convirtieron en sede de numerosos santuarios de divinidades egipcias durante el siglo a. C., incluyendo uno de los mayores templos de Isis, el del Campo de Martes; el Iseum Cámpense sufrió una serie de dramáticas transformaciones en el siglo primero de nuestra era.

    Las divinidades egipcias no formaron fuera de Egipto el mismo panteón que en su hogar bajo los faraones, pues sólo un pequeño número de ellas encontró el favor de la gente en el extranjero, y fueron insertadas dentro de patrones de creencias locales y aspiraciones y prácticas no egipcias. Los dioses principales venerados en el mundo antiguo griego y romano, en particular durante el auge de estos cultos entre los siglos III a. C. al III d. C., fueron aquéllos que tenían forma humana, Isis y una nueva interpretación de Osiris llamada Serapis. ( Stephen Quirke, 2003. pags. 234 -235).

    7. Bibliografía:

    • Stephen Quirke, “La religión del Antiguo Egipto”. Edit. Obreron, grupo Anaya S.A. Madrid. 2003

    • Francisco J. Presedo Velo. José Miguel Serrano Delgado “La religión egipcia”. Edit Akal S.A. Madrid (1989).

    • Rosalie David “ Religión y Magia en el Antiguo Egipto”. Edit. Crítica. Barcelona (2004).

    • B.G. Trigger, B. J. Kemp, D. O´connor, A. B. LLoyd, “Historia del Egipto Antiguo” Edit. Crítica, Barcelona (1985)

    • Juan Baráibar, “Personajes Insólitos del Egipto Faraónico”, Edit. Temas de Hoy S.A. Madrid, (1998).

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