Dinosaurios

Animales extinguidos. Jurásico. Cretácico. Triásico. Ornitisquios. Saurisquios

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DINOSAURIO, grupo de 350 reptiles que aparecieron por primera vez a finales del periodo triásico medio o a principios del triásico superior, hace unos 200 millones de años. La mayoría de los dinosaurios se clasifican en dos tipos: los del orden Ornitisquios (cadera de ave), por ejemplo el Iguanodon y el Triceratops , y los del orden Saurisquios (cadera de reptil), por ejemplo el Apatosaurus y el Tyrannosaurus. Los primeros dinosaurios conocidos, tales como el Staurikosaurus y el Herrerasaurus de Sudamérica, son demasiado primitivos para clasificarse en ninguno de los dos órdenes. Los dinosaurios desaparecieron hace unos 65 millones de años.

Dinosaurios
Los primeros dinosaurios eran pequeños, de estructura liviana, bípedos (sostenidos sobre dos patas), carnívoros u omnívoros. Es probable que fueran más rápidos y ágiles que los posteriores, la mayoría de los cuales se extinguieron hacia el final del triásico, hace unos 208 millones de años. Durante los periodos siguientes, jurásico y cretácico, los dinosaurios evolucionaron hacia una gran variedad de tipos adaptativos, muchos de los cuales alcanzaron un tamaño colosal.

Los primeros restos de dinosaurios se descubrieron en Inglaterra en 1820. En 1840 ya eran conocidos algunos de estos grupos y el gran anatomista comparativo Richard Owen les dio el nombre de Dinosauria (en griego `lagartos terribles'). De esta manera los reconocía como un grupo de reptiles de gran tamaño, de hábitos terrestres, de postura erguida y que tenían, al menos, cinco vértebras en sus caderas óseas. Sin embargo, hasta 1880, con la exploración del oeste de los Estados Unidos y la recuperación de esqueletos fósiles completos, no se reconoció que los dinosaurios habían sido casi todos bípedos. Esta postura, tan inusual para un reptil, provocó numerosas opiniones acerca de su locomoción, comportamiento y fisiología.

En 1880, H. G. Seeley manifestó que los dinosaurios podían dividirse en dos grupos en base a la forma de sus caderas óseas. Los ornitisquios tenían unos huesos púbicos con cierto parecido a los de las aves. Los saurisquios más convencionales los tenían parecidos a los de los reptiles existentes. Resulta irónico que las aves evolucionaran a partir de los saurisquios, en concreto a partir de dinosaurios carnívoros de pequeño tamaño emparentados con el Deinonychus y Compsognathus.

Los dinosaurios se distinguían por su postura erecta en la que los miembros estaban situados, más o menos, bajo el cuerpo, a la manera de las aves y los mamíferos, en vez de extendidos hacia los lados como en los cocodrilos, lagartos y tortugas. Comparten esta característica con los pterosaurios, sus parientes más cercanos, y con sus descendientes las aves. Sus huellas muestran que los dinosaurios bípedos caminaban como éstas, poniendo un pie delante del otro y con las puntas ligeramente hacia el interior. Sus manos eran prensiles, con los dedos pulgares algo opuestos a los demás.

En general, sus cerebros tenían un tamaño mayor que la media para los reptiles, sobre todo en los dinosaurios carnívoros y los hadrosaurios con pico de pato.

DINOSAURIOS ORNITISQUIOS

Los primeros ornitisquios incluyen los pisanosaurios, grupo de dinosaurios poco conocido del periodo triásico de Sudamérica, y grupos del periodo jurásico inferior, tales como los heterodontosaurios y los escutelosaurios. Ya en este periodo, los ornitisquios se habían dividido en varios linajes principales. El que suele llamarse tireóforos, incluye los estegosaurios con placas y los anquilosaurios con armadura y, que se extienden desde el jurásico inferior hasta el cretácico superior. Un segundo grupo, los ornitópodos, incluye tanto los hadrosaurios con pico de pato y sus parientes los iguanodontes, como los ceratópsidos y los cercanos paquicefalosáuridos. Este grupo también vivió desde el jurásico inferior hasta el cretácico superior.

Los dinosaurios ornitisquios se distinguían por su “cadera de ave” y por la presencia de un hueso, el “predentario”, en el extremo de la mandíbula inferior. Todos eran herbívoros; el hueso predentario parece haber servido para recolectar la vegetación, como lo hacen los camellos y caballos. También conectaba las dos mitades de la mandíbula inferior, permitiendo la transmisión y amortiguación de la fuerza durante la masticación del animal. En los dinosaurios con pico de pato y ceratópsidos, las mandíbulas sostenían docenas de dientes dispuestos de forma apretada para formar un único conjunto biselado como superficie de masticación. Como en todos los demás vertebrados, excepto en los mamíferos, los dientes eran reemplazados a lo largo de la vida del animal; las raíces antiguas se reabsorbían y se desarrollaban coronas nuevas.

DINOSAURIOS SAURISQUIOS

Los saurisquios incluyen dos grupos principales: (1) los sauropodomorfos herbívoros, que comprenden los saurópodos gigantes de cuello largo, como el Diplodocus y el Apatosaurus; y los prosaurópodos, menos conocidos y que incluyen el Plateosaurus; (2) los terópodos carnívoros, que incluyen todos los carnívoros de tamaño grande o pequeño, desde el Coelophysis, el Compsognathus o el Deinonychus; pasando por los carnívoros gigantes como el Allosaurus y el Tyrannosaurus; hasta sus descendientes las aves. Los saurópodos más grandes y voluminosos llamados supersaurios y ultrasaurios se han encontrado en Colorado, Estados Unidos, y algunos expertos piensan que podrían ser Brachiosaurus o Diplodocus.

Los saurisquios tenían el cuello largo y unas garras de gran tamaño en los primeros dedos de sus manos y pies. Los dedos cuarto y quinto de la mano se habían reducido o estaban ausentes (como en las aves, que sólo conservan los tres primeros dedos). Los saurópodos llegaron a alcanzar un gran tamaño; eran cuadrúpedos (caminaban sobre las cuatro patas) y desarrollaron algunas adaptaciones fisiológicas interesantes para alimentarse de la vegetación alta. Por ejemplo, en el Diplodocus, el cuello y la cola eran muy largos. Los arcos inferiores (hemales) de las vértebras de la cola, en el punto donde ésta les alcanzaba, tenían forma de canoa y no de lengua. Esto parece haber favorecido el uso de la cola como apoyo para las patas traseras en una postura trípode, cuando el animal se alimentaba de la vegetación de altura con las extremidades delanteras levantadas del suelo.

En contraste, el Brachiosaurus tenía el cuello muy largo pero la cola corta, de modo que no era posible una postura trípode. Sin embargo, éste tenía las patas delanteras más largas que las traseras y esto, junto a su cuello largo, le capacitaba para alcanzar las plantas de porte elevado.

Los grandes terópodos carnívoros, tales como el Tyrannosaurus, tenían unas cabezas muy grandes con unas mandíbulas poderosas ocupadas por unos dientes doblemente aserrados que se curvaban hacia atrás. Sus patas delanteras se habían reducido, pero sus caderas y patas traseras eran enormes y el depredador no tenía más que atrapar a su presa entre sus mandíbulas y, estabilizando su cuerpo, desgarrar su carne. Los terópodos pequeños, como el Deinonychus deben haber sido cazadores más ágiles y persistentes. Estos perseguían a sus presas y, atacándolas en manada, las desgarraban con garras y dientes. Sin embargo, algunos tipos de terópodos de pequeño tamaño, como el Struthiomimus y sus parientes, no tenían dientes y podrían haber sido omnívoros. También las aves actuales carecen de dientes, pero no ocurría así con las primeras como el Archaeopteryx y el Hesperornis.

Como la mayoría de los reptiles y aves vivientes, muchos dinosaurios construían nidos y ponían huevos. En Montana, Estados Unidos, se han encontrado restos que contienen tanto huevos como crías recién salidas del cascarón. Las capas de nidos superpuestas sugieren que los dinosaurios volvían, año tras año, a los mismos lugares de anidamiento.

En Lourinha (al norte de Lisboa, Portugal), un grupo de paleontólogos descubrieron en junio de 1997 un nido de carnívoros bípedos del jurásico superior que conserva más de 100 huevos de estos animales, algunos de ellos con los esqueletos de sus embriones. También, en ese mismo mes se descubrió la cría de ave más primitiva del mundo en los Pirineos, concretamente en la sierra del Montsec, en Lleida (España). Se trata de un fósil que vivió hace 120 millones de años, durante el cretácico. El nuevo pájaro ha proporcionado información a los científicos españoles para confirmar la teoría de que los pájaros modernos son descendientes con plumas y de cola corta de los dinosaurios terópodos.

Así mismo, en mayo de 1997 un grupo de paleontólogos argentinos informaban sobre el hallazgo de los restos fósiles del dinosaurio más parecido a un ave que se haya descubierto hasta la fecha. El descubrimiento ocurrió en la región de la Patagonia argentina y le han dado el nombre de Unenlagia cornahuensis, que significa `medio pájaro del noroeste de la Patagonia' en el idioma de los mapuche. Este descubrimiento es una importante prueba que apoya la teoría, admitida ya por la mayoría de los paleontólogos, de que las aves actuales evolucionaron a partir de unos dinosaurios carnívoros y bípedos, los terópodos.

DE SANGRE FRÍA

¿Fueron los dinosaurios animales de sangre caliente? Las pruebas son mixtas. Como las aves y los mamíferos, los dinosaurios tenían tasas de crecimiento rápidas. Parece que no se inclinaron sobre el suelo, como la mayoría de los reptiles vivientes, y su postura por lo general erecta implicaba un gasto continuo de energía metabólica. Sus extremidades largas y sus huellas muestran que eran capaces de alcanzar velocidades altas. Tal vez no hubiera un mecanismo único de regulación térmica para todos los dinosaurios. Los mamíferos, tales como murciélagos, gatos, elefantes o ballenas, controlan la temperatura corporal de modo diferente y es posible que los mecanismos de regulación térmica de los dinosaurios fueran también variados.

EXTINCIÓN

Se han dado docenas de explicaciones sobre la extinción de los dinosaurios, la mayoría fantásticas o al margen de la constatación con pruebas. Hasta hace poco tiempo se pensaba que los dinosaurios habían desaparecido gradualmente a lo largo del periodo cretácico superior. Los recientes descubrimientos que indican el impacto de un gran asteroide o cometa en el límite entre el periodo cretácico y la era terciaria, hace unos 65 millones de años, fomentó la hipótesis de que tal impacto podía haber desencadenado cambios climáticos que acabaran con el reino de los dinosaurios.

Aunque tales hechos, comunes en la historia geológica de la Tierra, podrían haber tenido consecuencias en el medio ambiente, la gran mayoría de los dinosaurios ya se habían extinguido por ese tiempo. Además, otros organismos como tortugas, cocodrilos, peces, aves y anfibios, que también tendrían que haber sufrido el cataclismo, sobrevivieron con pérdidas de menor importancia. Se sabe que a lo largo del cretácico superior el clima se fue volviendo más inestable y estacional, y que tanto la vida terrestre como la marina se vieron afectadas por olas de desaparición. Aunque no pueden descartarse los efectos de un impacto extraterrestre, éstos no explican los datos que se tienen de extinción y supervivencia al final del periodo cretácico

JURÁSICO:

Segunda división del mesozoico en la escala geológica de tiempo. Abarca desde unos 195 hasta unos 136 millones de años atrás. Toma su nombre de los estratos de roca de la cordillera del Jura.

Al principio del jurásico, la Tierra tenía dos supercontinentes —Gondwana en el Sur y Laurasia (Asia, Europa y Norteamérica) en el norte— divididos por el mar de Tetis cuya parte occidental se localizaba en el lugar que ocupa ahora el Mediterráneo. Italia, Grecia, Turquía e Irán seguían ligados a la porción norteafricana de Gondwana —que, según la teoría de la tectónica de placas, había empezado a romperse en el triásico. La Antártida y Australia, ya separadas de Gondwana en el inicio del jurásico, permanecieron unidas, mientras que la India se desplazaba hacia el norte en una trayectoria de colisión con Laurasia, el supercontinente del norte.

Norteamérica, todavía unida a Groenlandia y a Europa occidental en los comienzos del jurásico, empezó a separarse de Gondwana y a derivar hacia el oeste. Esto tuvo dos efectos: primero, se abrió el golfo de México, en cuyas aguas se depositaron gruesos lechos de sal; segundo, mientras que Norteamérica empezaba la subducción del suelo del Pacífico, el inicio del volcanismo y la intrusión de batolitos (grandes cuerpos subterráneos de roca ígnea granítica), en el oeste prepararon la formación de los sistemas montañosos que, más tarde, culminarían en la emergencia de la cordillera Norteamericana —las montañas Rocosas y sierra Nevada.

Entre tanto, en el hemisferio sur, Sudamérica y África empezaron a separarse, creando una vía marina larga y estrecha entre los dos continentes. Con el tiempo, esta vía se unió al gran mar ecuatorial de Tetis. Mientras que estos mares crecían y se unían, zonas de agua marina poco profundas y cálidas se extendieron por gran parte de Europa y de otras masas de tierra que bordeaban el mar de Tetis. Hacia el final del jurásico, estos mares bajos empezaron a vaciarse, dejando depósitos gruesos de caliza en donde se formaron algunas de las más ricas acumulaciones de petróleo y de gas.

Una prueba de que el clima jurásico era cálido y húmedo es la existencia de arrecifes de coral muy difundidos y de bosques templados y subtropicales compuestos en su mayoría por gimnospermas (cicadíneas y coníferas), ginkgos y helechos con semilla. Las angiospermas (plantas con flor) aparecieron por primera vez a mediados del jurásico.

Hoy sabemos que los reptiles eran la forma de vida animal dominante. Algunos se habían adaptado a la vida marina (los ictiosaurios y los plesiosaurios) y a la aérea (los pterosaurios) tanto como a la terrestre, donde se desarrolló una gran variedad de formas —algunas de ellas alcanzaron tamaños gigantes, como el alosaurio, carnívoro, y el apatosaurio, herbívoro. En 1822, se encontraron los huesos del Iguanodon, uno de los primeros dinosaurios descubiertos, en estratos jurásicos de Sussex. También se hallaron restos del pájaro más antiguo conocido, el Archaeopteryx dentado, en rocas de la edad jurásica. Los mamíferos, aparecidos al final del triásico (periodo anterior), continuaron siendo roedores pequeños durante el tiempo en el que los dinosaurios prosperaban —esto es, durante todo el jurásico

CRETÁCICO:

En el ámbito de la geología, último periodo del mesozoico, que comenzó hace unos 136 millones de años y finalizó hace unos 65 millones de años. El nombre alude a la abundancia de estratos de creta depositados durante el final del periodo en Inglaterra y Francia, hoy expuestos en lugares como Dover. En Europa y Norteamérica, los geólogos dividen el periodo en cretácico temprano y cretácico tardío.

Al comenzar el mesozoico, todos los continentes estaban unidos en una masa continental única, Pangea. La división de Pangea durante el mesozoico temprano dio lugar a dos supercontinentes: Laurasia, formado por lo que hoy son los continentes del norte, y Gondwana, formado por los del sur. Entre ambos había un enorme mar, el Tetis, del que el Mediterráneo de nuestros días no es más que un vestigio. Durante el cretácico, la placa continental africana, al desprenderse de Gondwana y derivar hacia el norte, sometió a los sedimentos del mar de Tetis a poderosas fuerzas de compresión, creando las raíces de los Alpes europeos. La placa africana se hundió bajo la de Laurasia, desencadenando la actividad volcánica que hoy persiste en la península italiana y Sicilia. Mientras tanto, el recién formado océano Atlántico se ensanchó debido a la expansión del suelo oceánico a lo largo de la dorsal medioatlántica, lo que aumentó la distancia entre África y América del Sur. Más al este, India se había separado de Gondwana y, en su deriva hacia el norte, había empezado a plegar los sedimentos del Tetis oriental formando riscos alargados, predecesores de lo que sería el Himalaya. La Antártida y Australia, aún unidas, derivaban hacia el sur y el este.

El ininterrumpido movimiento hacia el oeste de Norteamérica generó fuerzas orogénicas que dieron lugar a la elevación de las montañas Rocosas, y lo mismo ocurrió en América del sur, donde comenzó el plegamiento alpino que dio lugar en la siguiente era a la cordillera de los Andes. La aparición de las montañas Rocosas bloqueó el drenaje hacia el oeste del pujante mar del cretácico tardío, convirtiendo buena parte del interior de la zona oeste de Norteamérica en una gigantesca ciénaga. Al este, los sedimentos producidos por la erosión de los Apalaches formaron la planicie costera atlántica.

Durante el cretácico tardío, el nivel del mar subió en todo el mundo, inundando casi un tercio de la superficie terrestre actual. Así, el calor del sol pudo distribuirse más hacia el norte gracias a las corrientes marinas, dando lugar a un clima global cálido y suave, con polos sin casquete de hielo y una temperatura en las aguas del Ártico de 14 º C o más. En un clima así, los reptiles de sangre fría podían proliferar incluso en latitudes boreales, mientras que los fósiles de helechos y cicas encontrados en rocas del cretácico a latitudes árticas son similares a las plantas de hoy en los bosques húmedos subtropicales. A finales del cretácico, la flora había adoptado ya una apariencia moderna e incluía muchos de los géneros actuales de árboles, como el roble, la haya y el arce.

A pesar de la benignidad de las condiciones ambientales a finales del periodo se produjeron varias extinciones en masa. Se extinguieron cinco grandes grupos de reptiles —dinosaurios, pterosaurios, ictiosaurios, plesiosaurios y mosasaurios— que hasta entonces habían sido dominantes. Una teoría reciente señala que su extinción se debió a la colisión de la Tierra con un cometa o un pequeño asteroide hace 65 millones de años, que lanzó polvo a la atmósfera como para bloquear parte de la radiación solar incidente y reducir la temperatura en todo el mundo, produciendo efectos devastadores sobre las algas, la vegetación y los pequeños animales de los que dependían los grandes reptiles para alimentarse

TRIÁSICO:

En geología, primera de las tres divisiones del periodo mesozoico de la escala de tiempos geológicos, que abarca un intervalo de 30 millones de años, que se inició hace 225 millones de años y finalizó hace 195 millones de años.

Durante el triásico, el supercontinente Pangea empezó a desmembrarse. Se desarrollaron grietas entre Norteamérica y la parte africana de Gondwana. Al ir estirándose la corteza terrestre, se hundieron grandes bloques, creando cuencas fisiográficas en las que se depositaron gruesos lechos de arenisca, rocas sedimentarias y esquistos teñidos de rojo. Estas rocas sedimentarias experimentaron la intrusión de basalto ígneo de color oscuro.

Los fósiles propios de los estratos del triásico indican que, por aquel entonces, el clima en general era cálido. En tierra dominaban los árboles perennifolios, en su mayor parte coníferas, y ginkgos. Las cicadáceas que constituían la flora más prominente del periodo precedente existían aún, pero no eran tan numerosas ni variadas como los árboles de hoja perenne.

Los animales más importantes que aparecieron en el triásico fueron los dinosaurios. Los primeros miembros de este grupo no alcanzaban las enormes dimensiones de los dinosaurios del mesozoico más tardío, y en su mayoría no sobrepasaban los 3 a 4,5 m de longitud. Otros reptiles importantes del triásico fueron los ictiosaurios, reptiles marinos con largo hocico y cuerpo de forma similar al de los delfines actuales. Otros reptiles marinos de este periodo, los plesiosaurios, tenían el cuerpo ancho, similar al de una tortuga, cuello y cola largos y grandes aletas.

Para muchos paleontólogos, el triásico marca la aparición de los primeros mamíferos verdaderos, pero poco se sabe acerca de su fisiología. Entre los invertebrados, en el triásico los insectos estaban representados por la primera especie en experimentar una metamorfosis completa, atravesando las fases de larva, pupa y adulto. En los mares del triásico, en los que había belemnites similares a calamares, amonites y crustáceos, el 75% de las especies de invertebrados desaparecieron al extinguirse en masa

IGUANODON, grupo de grandes dinosaurios herbívoros que vivieron por todo el mundo durante el cretácico inferior, desde hace 144 millones de años hasta hace 97 millones de años. Pesaba unas 4,5 t y medía unos 7,5 m; alcanzaba una estatura de 4,5 m apoyado sobre sus robustas patas traseras. Los tres dedos de sus pies, y cuatro de los cinco dedos de sus miembros delanteros, que eran más cortos, estaban provistos de unas uñas planas semejantes a pezuñas. El primer dedo de la mano, huesudo y en punta, estaba situado en ángulo recto con respecto a los demás dedos, y podría haber sido utilizado como defensa. Su cabeza, alargada y plana, terminaba en pico córneo. Las mandíbulas tenían unos dientes que recuerdan a los de la iguana, de ahí su nombre. Estos animales debían pacer en manadas y probablemente, adoptaban una postura cuadrúpeda cuando comían.

Clasificación científica: género Iguanodon, del orden Ornitisquios (con la cadera como la de las aves) del suborden de los Ornitópodos

TRICERATOPS, dinosaurios herbívoros que vivieron durante el periodo cretácico, hace más de 65 millones de años. Triceratops pertenece al grupo de los ceratópsidos.

Excepto en las especies más primitivas, estos dinosaurios se caracterizaban por la presencia de uno o más cuernos que sobresalían de la parte frontal del cráneo.

Además, todos los ceratópsidos tenían un pico parecido al de un loro, formado por un solo hueso, el rostral. Triceratops debe su nombre a sus tres cuernos: uno en posición central, justo encima de las ventanas de la nariz, y dos que se proyectaban desde la frente. El cráneo, que en algunos especímenes fósiles medía más de 1,8 m, era bastante grande en relación con el resto del cuerpo. Una gola ósea en la parte posterior de la cabeza protegía el cuello y sujetaba las poderosas mandíbulas a sus músculos. Los ceratópsidos pesaban varias toneladas y caminaban sobre las cuatro patas. Al parecer emigraron hacia el este de Norteamérica, donde se extinguieron al final del periodo cretácico.

Clasificación científica: género Triceratops, orden de los Ornitisquios (cadera de ave), suborden de los ceratópsidos

TYRANNOSAURUS (del latín, 'lagarto-tirano'), gran dinosaurio bípedo y carnívoro que vivió durante el periodo cretácico superior, hace más de 65 millones de años. De unos 14 m de longitud y 5 m de altura, y con más de 4 t de peso, el Tyrannosaurus estaba bien dotado para cazar los grandes dinosaurios herbívoros de esta época.

Su gran cráneo estaba equipado con unas potentes mandíbulas que alojaban unos dientes afilados y doblemente aserrados, alguno de los cuales medía 15 centímetros. Los diminutos miembros delanteros, de apariencia desproporcionada con relación al enorme cuerpo, tenían cada uno dos afiladas uñas. A su vez, los potentes miembros traseros estaban armados con tres uñas puntiagudas orientadas hacia adelante, adecuadas para desgarrar carne y, además, con cuatro uñas puntiagudas orientadas hacia atrás. Los fósiles encontrados en América de Norte y Mongolia, en los estratos correspondientes al cretácico superior, indican que esta especie apareció y se extinguió en un lapso de tiempo relativamente corto, de unos pocos millones de años. Sólo se conoce una especie, Tyrannosaurus rex.

Clasificación científica: género Tyrannosaurus, orden Saurisquios (con una cadera como la de los lagartos), suborden de los Terópodos

DEINONYCHUS (del griego deinos, 'terrible'; onychos, 'garra'), grupo de dinosaurios carnívoros y de tamaño medio que vivieron durante el cretácico inferior, desde hace 144 millones de años hasta hace 95 millones de años.

Cuando alcanzaba el pleno desarrollo, este depredador feroz alcanzaba hasta 1,5 m de altura, medía 2,75 m de longitud y pesaba hasta 80 kilogramos. Deinonychus era un corredor resistente que se movía con el cuerpo en posición horizontal. Tenía unas patas traseras robustas y una cola rígida y estirada hacia atrás que le ayudaba a mantener el equilibrio cuando atacaba a sus presas.

Tenía una cabeza más bien grande y unas mandíbulas equipadas con unos dientes grandes y aserrados. Los tres dedos de sus patas posteriores estaban provistos de unas garras largas y curvadas. De hecho, el animal debe su nombre a la garra situada en el segundo dedo. Esta medía unos 13 cm de longitud, era retráctil, tenía forma de hoz y debió ser una formidable arma ofensiva. Es posible que Deinonychus cazara en manada. Se conoce desde la aparición de sus restos fósiles en Montana, Estados Unidos, y está muy relacionado con el Velociraptor encontrado en Asia.

Clasificación científica: género Deinonychus, dinosaurio del orden de los Saurisquios (cadera de reptil) del suborden de los Terópodos

Compsognathus, grupo de dinosaurios parecidos a las aves, carnívoros y diminutos, que vivieron durante el jurásico superior desde hace 163 millones de años hasta hace 144 millones de años.

El Compsognathus tenía unos 60 cm de longitud y pesaba un poco menos de 3 kilogramos. Sus patas y pies eran muy parecidos a los de las aves y las extremidades anteriores, más cortas, acababan en unas manos frágiles con tres dedos provistos de garras. Las mandíbulas de su cráneo puntiagudo y de pequeño tamaño, contenían muchos dientes afilados.

El Compsognathus era bípedo, caminaba sobre sus patas traseras y usaba su cola larga y delgada para equilibrarse cuando perseguía a sus presas, posiblemente, insectos, lagartos pequeños y mamíferos. Se han encontrado dos especímenes de Compsognathus: uno en el año 1861, en la piedra caliza de Solnhofen, al sur de Alemania. Estas rocas también contenían los restos fósiles de un Archaeopteryx, el primer pájaro conocido. El segundo espécimen se encontró en 1978, en el sur de Francia.

Clasificación científica: género Compsognathus, un dinosaurio del orden de los saurisquios (cadera de reptil) del suborden de los Terópodos

ARCHAEOPTERYX, primer ave conocida, cuyos restos fueron encontrados el siglo pasado sobre piedra caliza en Solnhofen, Baviera, Alemania. El Archaeopteryx tenía unas alas muy desarrolladas y es probable que volara. Su tamaño parece haber oscilado entre el de una paloma y un cuervo pequeño. En muchos aspectos se parecía a un dinosaurio: tenía dientes, extremidades posteriores bien desarrolladas y una cola larga. Pero a diferencia de éstos, desde cada vértebra se extendían cañones de plumas que cubrían el cuerpo entero.

El Archaeopteryx es un organismo sorprendente, intermedio entre los pájaros actuales y los pequeños dinosaurios carnívoros (comedores de carne) del mesozoico y uno de los mejores ejemplos de la evolución. Vivió durante el periodo jurásico superior, desde hace 163 millones de años hasta hace 144 millones de años

PTEROSAURIO (del griego ptero, 'ala'; sauros, 'lagarto'), reptil volador que existió durante la era mesozoica, iniciada hace unos 230 millones de años hasta 65 millones de años. Se han encontrado muchos restos fósiles de pterosaurios, llamados popularmente pterodáctilos, en todos los continentes excepto en la Antártida, y se han descubierto casi 60 tipos diferentes.

Los pterosaurios no tenían plumas. Las alas eran unas membranas finas de piel, similares a las de los murciélagos, que se extendían a lo largo de los lados del cuerpo desde las rodillas hasta los brazos. Se sujetaban al cuarto dedo de cada mano, que era muy largo. Sus huesos eran huecos y tenían aberturas en sus extremos. A diferencia de los reptiles típicos, los pterosaurios tenían un esternón bien formado para la sujeción de los músculos de las alas. Además, su cerebro estaba más desarrollado.

En los primeros pterosaurios del triásico superior (iniciado hace 230 millones de años hasta hace 208 millones de años), el cráneo medía casi 9 cm de longitud y el cuerpo 10 centímetros. La cola era flexible, tenía unos 38 cm de longitud y acababa en una punta con forma de diamante que el animal usaba como timón para controlar el vuelo. Los últimos pterosaurios del cretácico superior (que abarca desde 97 millones de años hasta hace 65 millones de años) tenían una envergadura de alas de más de 6 metros. Los cráneos eran delgados y alargados y las mandíbulas carecían de dientes. Aunque las últimas formas de estos animales estaban adaptadas para volar, no estaban más emparentados con las aves que con los demás reptiles. Los pterosaurios eran carnívoros.

A principios del año 1975, los científicos anunciaron que se habían descubierto los esqueletos parciales de tres pterosaurios enormes y de cuello largo en rocas no marinas del cretácico superior en el Parque nacional Big Bend de Texas (Estados Unidos). Se piensa que estos pterosaurios, con una envergadura de alas estimada entre 11 y 12 m, son los animales voladores más grandes que han existido.

Clasificación científica: los pterosaurios constituyen el orden Pterosauria. Entre las primeras formas del periodo triásico superior, el género mejor conocido es Rhamphorhynchus, y entre las últimas del cretácico superior, Pteranodon

BIBLIOGRAFIA:

  • Enciclopedia Espasa- Calpe edición de 1.990

  • Enciclopedia Planeta 1.995.

  • Enciclopedia Visual del Mundo (unidad Editorial S.A. 1.995)

  • Enciclopedia de los Animales del Diario Información de Alicante

  • El Magazine del Diario Información de Alicante

  • Imágenes obtenidas del Museo de Historia Natural de Miami (INTERNET)

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