Dinosaurios

Historia universal. Desaparición. Extinción. Cambio gradual. Walter Álvarez

  • Enviado por: Gaby
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 24 páginas
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DINOSAURIOS

ÍNDICE

  • INTRODUCCIÓN.

  • CLASIFICACIÓN DE LOS DINOSAURIOS.

  • RESTOS FÓSILES PROPORCIONAN:

    • Origen.

    • Evolución.

    • Comportamiento.

  • DESAPARICIÓN DE LOS DINOSAURIOS.

    • Teorías sobre su extinción.

    • Hipótesis de extinción de Walter Álvarez.

    • Hipótesis del cambio gradual.

  • APARICIÓN DEL “NUEVO MUNDO”.

  • INTRODUCCIÓN.

  • El Período Jurásico con una duración de unos 62 millones de años (desde 206 millones de años hasta los 144 millones de años ) se encuentra situado entre el Triásico y el Cretácico, y constituye la parte central de la Era Secundaria o Mesozoico a su vez limitada por dos grandes eventos biológicos, la extinción finipérmica (la más devastadora de todas las conocidas) con la que comienza, y la finicretácica (la más famosa por ser en la que se extinguieron los dinosaurios) con la que termina. El término Jurásico debe su nombre a los montes Jurc situados en la frontera entre Francia y Suiza.

    En cuanto a los dinosaurios se refiere, fue la época del dominio de los grandes Saurópodos, que aparecieron en el Jurásico Temprano y alcanzan su máximo apogeo y diversificación en el Jurásico Superior. También en el Jurásico Superior aparecieron las primeras aves. Todavía no existía hierba, ni se habían desarrollado aún las plantas con flores.

    A principios del Jurásico comenzó la disgregación progresiva del supercontinente Pangea para ir dando poco a poco al planeta el aspecto actual en la posición de los continentes y las masas de agua. En ese mundo había una ausencia aparente de hielo en el polo, y las diferencias de temperatura entre la zona polar y la ecuatorial eran mucho menos acentuadas.

    La extinción de dinosaurios, conjuntamente con la muerte de un importante número de otras criaturas y plantas define el final del Cretácico para los geólogos. El Triásico, el Jurásico y el Cretácico son subdivisiones del Mesozoico que se encuentra entre el Paleozoico, que comenzó hace 590 millones de años con la presencia de fósiles en abundancia, y entre el Cenozoico, la era de los nuevos animales que cubre los últimos 65 millones de años.

    Aunque los dinosaurios poblaron todas las grandes masas terrestres, con la posible excepción del continente antártico, es en la parte oeste de Norteamérica donde parecieron encontrar el hábitat más idóneo. El tamaño de los dinosaurios era muy variable: algunos no eran mayores que conejos o cuervos, y otros alcanzaban longitudes de 25 o 30 metros con extravagantes colas o cuellos que abarcaban gran parte de esa longitud.

  • CLASIFICACIÓN DE LOS DINOSAURIOS.

  • Los dinosaurios consisten en dos grupos separados que están emparentados muy lejanamente:

    • Los Saurischias.

    • Los Ornitisquios.

    Se supone que probablemente se desarrollaron a partir de los más primitivos de ellos, los Tecodontos, junto con cocodrilos y Pterosaurios siendo las cuatro órdenes miembros de un amplio conjunto conocido como Archisaurios. Estos son descritos diversamente como superorden o una subclase de los reptiles. Ejemplo:

    Clase Reptilia

    Subclase Archisaurios

    Orden Saurischia

    Suborden Pterópodos

    Infraorden Carnosaurios

    Familia Tyrannosauridae

    Género Tyrannosaurus

    Especie Rex

    Los Saurischia fueron posteriormente divididos en Therapodos carnívoros y Sauropodomorfos herbívoros.

    El dinosaurio más primitivo conocido es Staurikosaurus de final de Triásico Medio de Brasil. Puede estar emparentado con Therapodos del Jurásico y Cretácico.

    SAURISQUIOS

    Los Therapodos del Jurásico y Cretácico incluyen los carnívoros terrestres más grandes que han existido nunca. La subdivisión que se acostumbra a hacer dentro de los pequeños Coelurosaurios y los Carnosaurios más grandes, puede no ser justificada, debido a que no se ha establecido todavía una clasificación alternativa.

    Los Podokesauridos incluyen una variedad de carnívoros de pequeño y mediano tamaño del Triásico Superior de comienzos de Jurásico. Los Coeluridos y Compsoguathidos representan un grupo central de pequeños Therapodos que eran muy comunes en el Jurásico Superior.

    Los Ornithominidos o dinosaurios avestruz se expandieron en el Cretácico. Ellos tenían un gran cráneo bulboso y una escasez de dientes similar al de las aves. Los Dromaeosaurios incluye uno de los más llamativos dinosaurios carnívoros, Deinonychus, el cual muestra una uña aumentada enormemente sobre su pie trasero. Los Dromaeosaurios y Saurornithoididos son carnívoros de tamaño moderado del Cretácico con un gran tamaño cerebral en proporción a su peso corporal de cualquier dinosaurio.

    Los grandes Theropodos estuvieron representados a lo largo del Jurásico y el Cretácico por los Megalosaurios. Los Tyrannosauridos más grandes se limitaron al Cretácico Superior.

    Sauropodos. Prosauropodos están entre los dinosaurios más primitivos. Estos herbívoros fueron comunes y extendidos en el Triásico Tardío y el Jurásico Temprano. Los miembros primitivos pueden ser un ancestro para los Sauropodos, los cuales fueron los más grandes y pesados de todos los dinosaurios. Seis familias de Sauropodos eran comunes en el Jurásico y Cretácico.

    ORNITISQUIOS

    Los Ornithischia fueron definidos claramente como un grupo monofilético que se caracterizó por la presencia común de un hueso predental. Todos los Ornithischiaus son herbívoros, pero hay un conjunto de dientes tempranos en el margen de la mandíbula lo que indica la presencia de mejilla. El Ornithischiau más temprano es Pisanosaurus del Triásico Superior del sur de América.

    Los Fabrosauridos y los Heterodontosauridos aparecen a principios del Jurásico, ambos son pequeños y obligatoriamente formas bípedas. Los Fabrosauridos, Hypsilophodontidos, Iguanodontidos y Hadrosaurios constituyen un grupo monofilético, el suborden Ornithopoda, que se caracteriza por la presencia de un proceso obturador en el ischium.

    En algunos Hadrosaurios, el tránsito nasal fue elaborado con crestas extendiéndose sobre la calavera, puede usarse para reconocimiento de especies en incluso, para una selección sexual.

    Los Pachycephalosauridos, los Ceratopsias y los dinosaurios con armadura cada uno se desarrolla separadamente de la base del grupo Ornithischia. Los Pachycephalosaurios son formas bípedas con una región frentoparietal gruesa del cráneo que puede ser usado para combatir infraespecíficamente. Los Ceratopsiaus están representados por tres familias, los Psittacosauridos bípedos y con cuernos, Protoceratopsidos cuadrúpedos y Ceratopsidos. Todos están restringidos al Cretácico.

    Los Stegosaurios y Ankylosaurios son dinosaurios con armadura. Los Stegosaurios tienen una doble hilera de placas dérmicas alternando que están orientadas verticalmente a lo largo de la espalda y sobre las espinas de la cola. Este grupo se conoció en un principio del Jurásico. Los Ankylosaurios, se encontraron primeramente en el Cretácico, tenía una armadura casi continua sobre la región de entrada al tronco y una familia tenía una armadura al final de la cola.

    Los recientemente descubiertos Segnosaurios del Cretácico Superior de Asia representan un linaje distintivo al combinar hechos de los primitivos dinosaurios del Triásico Superior con características dentales y pélvicas de los Ornithischiaus.

  • RESTOS FÓSILES PROPORCIONAN: Origen, Evolución, Comportamiento.

  • George Olsen descubrió por primera vez huevos fósiles en piedra caliza del Cretáceo en Mongolia. Descubrir que los dinosaurios habían sido animales ovíparos, ya que estos son reptiles y con muy pocas excepciones ponen huevos. El huevo de cáscara dura fue de hecho un invento evolutivo conjuntamente con las escamas, gracias al cual los reptiles pudieron dejar el agua y pasar a tierra firme.

    Los huevos encontrados tenían unos veinte centímetros de longitud por 17 de circunferencia y eran algo más alargados y planos que los de los reptiles modernos. Encontraron también en algunos huevos, dinosaurios en estado de embrión. Se llegó a la conclusión de que estos huevos eran de Protoceratops.

    En una expedición a la Antártida encontraron los huesos y el cráneo de un Lystrosaurus. Este no era un dinosaurio sino una de las líneas más antiguas de reptiles que relevaron a los dinosaurios en la continua lucha por la supervivencia en la naturaleza. Terápsidos, reptiles de aspecto mamífero. Los científicos proclamaron el descubrimiento de un Lytrosaurus en otro continente como una prueba irrefutable que señalaba la conexión de la Antártida con África, lo que daba mayor consistencia a la teoría de la deriva continental. Los Terápsidos dominaron la tierra millones de años antes del auge de los dinosaurios. Tuvieron que ceder ante estos y desaparecieron, pero no antes de que algunos de ellos sufrieran la trascendental transición de reptiles a los primeros mamíferos.

    Los antepasados de los Terápsidos formaron el grupo de partida del género básico reptil hace ya más de 300 millones de años, en el período carbonífero. Los reptiles acababan de desarrollarse de los anfibios. Una línea progresó en un sentido que podríamos denominar convencional, en dirección hacia los reptiles para acabar convirtiéndose en cocodrilos y dinosaurios, serpientes y lagartos. Otra línea, la subclase de los Sinápsidos, de la clase de los reptiles, se convirtieron en reptiles con aspecto de mamíferos. Los primeros de ellos fueron los Pelicosaurios el más famoso de los cuales fue el Dimetrodon, dotado de una especie de superestructura como una vela que le ocupa todo el lomo, a lo largo de la espina dorsal.

    Ostrom llegó a hablar de la posibilidad de que la fisiología de los dinosaurios no coincidiera en absoluto con la de los modernos reptiles, sino que tuviera mucho más de mamífero (Deinonnychus de cola larga).

    Si los dinosaurios eran ectodermos entonces los millones de años durante los cuales vivieron, debieron ser tiempos de clima suave a extensión mundial. Se puede presumir que no hubieran soportado cambios estacionales extremos. Aunque el hallazgo de polen y de fósiles invertebrados tiende a apoyar la idea de que el Mesozoico se caracterizó por una climatología suave. Se deduce que la postura bípeda del Deinonnychus y de algunos otros dinosaurios probablemente no sean posibles sin un metabolismo elevado y una alta y uniforme temperatura corporal.

    Con ello no se afirma claramente que los dinosaurios fueran animales endotermos. Muchos paleontólogos encontraron inaceptable la idea de que los dinosaurios fueran animales endotermos. Otros, por lo contrario, la encontraron liberadora puesto que ofrecía un modelo de fisiología del dinosaurio que podía explicar su prolongado éxito, y posiblemente, su extinción.

    La observación microscópica de los huesos de dinosaurio aporta pruebas que parecen apoyar las ideas mencionadas al principio. Encontraron en los huesos modelos característicos de un extenso sistema de conductos de Havers, una red de delgados vasos sanguíneos penetrantes destinados a aportar al tejido óseo cantidad abundante de sangre rica en nutrientes. Estos huesos con conductos de Havers son indicadores, además de la existencia de un nivel de metabolismo elevado semejante al de mamíferos actuales.

    Pero estudios más recientes, arrojan dudas sobre la fiabilidad de ese tipo de pruebas, ya que los conductos de Havers no son exclusivos de endotermos (y dentro de endotermos también existen excepciones). Esta estructura ósea parece más bien relacionada con el ritmo de crecimiento del cuerpo. Basándonos en el hecho de que la postura erecta sólo se daba en animales endotérmicos, mamíferos y aves. Pero las críticas defienden que no había una relación causa-efecto entre la postura y la fisiología.

    Reconocía esto pero insistía en que la correlación entre postura y endotermia es, virtualmente, absoluta y seguramente, no se trataba de una mera coincidencia. La mayor distancia vertical del corazón al cerebro requiere una presión sanguínea mayor, por ello se requería un corazón de cuatro ventrículos que era característico de animales endotérmicos. Pero la distancia cerebro-corazón no prueba que los dinosaurios fueran endotérmicos. Los animales de sangre caliente pagan un alto precio por su endodermia. Tienen que comer más pasando más tiempo pastando o cazando. Estableciendo la relación entre las poblaciones de presas y de carnívoros depredadores y esta alcanzaba del 30 al 60 por ciento.

    Debido a la naturaleza de los huesos o las condiciones del hábitat, algunos tipos de animales podrían haber pasado al estado de fósiles con mayor facilidad que otros. Otros argumentos en contra se referían al tamaño de los dinosaurios. Estos se comportaban posiblemente como animales de sangre caliente debido a su gran tamaño y de ahí se derivase su éxito evolutivo. Hotton sugiere que los ectodermos y endodermos se hacen más parecidos entre sí a medida que aumenta su tamaño. Una parte de la estrategia involucra probablemente migraciones estacionales sobre distancias que sobrepasaban los 3.200 km; que en un principio podían ser para la búsqueda de alimento o podían tener otras razones. La primera era, que la propia actividad migratoria fuese una fuente de calor interno; y la segunda, que los viajes los habrían mantenido constantemente a la misma temperatura durante todo el año. Los pequeños dinosaurios con tal sistema termoregulador no podría haber dado lugar a la histología ósea endotérmica o a la reducida relación predador-presa. La cuestión de si los dinosaurios eran de sangre caliente sigue sin respuesta, quizá porque no puede tenerla. El consenso parece establecerse en que no existía una simple estrategia termoreguladora: los de gran tamaño podrían ser homeotérmicos inerciales, y los pequeños podrían ser endotérmicos reales.

    ¿Descendientes vivos?

    Ostrom cree firmemente que las aves eran descendientes directos de los dinosaurios. Un nuevo examen de los Pterosaurios y de todos los especímenes de Archaeopterix, el ave más antigua de todas las conocidas. Según otra teoría, las aves volantes surgieron de los Pterosaurios y las aves no voladoras -como las avestruces- descendían de los dinosaurios. Las aves descendían de reptiles...¿pero de qué reptiles?.

    Los dinosaurios y las aves estaban remotamente emparentadas debido a que ambas especies descendían de un tronco común muy distante, identificado usualmente como los primitivos Tecodontos. Estos serían los ascendientes que a principios del Triásico dieron lugar a todos los Arcosaurios. Con ello se llegaba a que las aves no estaban más relacionadas con los dinosaurios que los cocodrilos. Las muchas afinidades entre las aves y algunos dinosaurios podían ser debidas a paralelismos y convergencias.

    A lo largo de los años los científicos han intentado obtener “datos sobre la fisiología y la conducta de los dinosaurios” basándose en el tamaño y la forma de sus cerebros. Comenzaron haciendo moldes de yeso de la cavidad craneal. Sus cerebros eran extremadamente pequeños en relación con sus cuerpos, pero algunos de sus sentidos podrían compensar esta deficiencia.

    Un cuidadoso examen de su estructura cerebral revela un buen desarrollo de bulbos olfativos y lóbulos ópticos. La estructura ósea interna de las orejas sugiere un excelente oído. Posiblemente estaban capacitados para oír notas extremadamente altas como los agudos gritos de sus crías, habilidad importante para mantener la cohesión familiar. Todos los dinosaurios tenían órbitas demasiado grandes para sus ojos, pero nadie conoce el color de estos, aunque los actuales reptiles los tiene de un color que va del rojo al amarillo. Además algunos huesos de sus cráneos sugieren que tenían una voz potente.

    Los dinosaurios, como todos los animales, debían de tener sus medios de ataque, de defensa o de huida ante los ataques. Los herbívoros que pastaban en las llanuras tenían que confiar en su vista y en su oído para descubrir a los depredadores y poder escapar, al tiempo que dejaban escapar algún sonido para alertar a otros del peligro. Otros contaban para defenderse con sus garras, sus aguzados espolones, sus colas que utilizaban como trancas y sus cuernos aguzados, útiles tanto para el ataque como para la defensa. Los Triceratops posiblemente lucharan entre sí como los carneros, empujándose y golpeándose con sus cráneos y sus fuertes cuernos. Sus esqueletos, a veces, mostraban señales de profundas heridas en la coraza ósea que se proyectaba hacia atrás como un escudo sobre le cuello y los hombros.

    Uno de los descubrimientos más importantes debido a las huellas corrige la creencia de que Brontosaurus era un animal acuático, este se representaba como una especie de hipopótamo de los dinosaurios, aunque aún más lento y perezoso. En las huellas encontradas se observaba que este dinosaurio tenía huellas de cuatro dedos de un metro de longitud y estas huellas estaban separadas entre sí por dos metros. El Brontosaurus, era entonces un animal terrestre que podía andar sobre sus cuatro patas que posiblemente le hubiera gustado permanecer en aguas pantanosas pero no porque no pudiese soportar su propio peso.

    Mediante análisis de huellas se llegó a determinar que los dinosaurios se podían mover con bastante rapidez. Algunos carnívoros de tamaño medio marchaban a una media de 16,5 km por hora. Algunos de los carnívoros más lentos lo hacían entre 6 y 8,5 km por hora; y los herbívoros incluso podían ser más lentos con velocidades máximas de 6 km por hora. Otros cálculos indicaban que algunos carnívoros podrían alcanzar hasta 42 km por hora y que el Tyrannosaurus podría superar los 45-50 km por hora en caso necesario. Se deduce de las huellas, que los Tyrannosaurus solían marchar solos o en parejas. Pero el instinto de rebaño o manada debió ser más fuerte en otras especies según se evidencia en los distintos hallazgos de huellas. También se encontraron pruebas de que los Hadrosaurus no sólo constituían colonias ponedoras sino que también continuaban constituidos en grupo durante la mayor parte o la totalidad de su vida. Esta conducta los diferencia claramente de los reptiles. El altruismo y ese cierto instinto social encontrado en algunos dinosaurios fue, posiblemente, lo que los llevó a obtener una vida próspera en un mundo lleno de depredadores.

    Por ejemplo, los Hadrosaurios eran herbívoros bípedos que no disponían de un medio de defensa obvio y tampoco eran demasiado rápidos por lo que eran muy vulnerables al ataque de los depredadores, sobretodo cuando estaban solos. Por ello, se vieron obligados a formar rebaños y esto les llevó a ser uno de los dinosaurios más abundante que existieron. Esta claro que sobrevivían el número suficiente de individuos para mantener la población gracias a la incubación y el cuidado parental. La incubación se basaba en cubrir los huevos con vegetación y con la fermentación que se producía se generaba el suficiente calor para dicha incubación.

    Es posible que esa conducta de cuidado paternal y compartir los alimentos estuviera restringida a sólo unas pocas especies, pero esto refleja una amplia divergencia sociobiológica entre las dos grandes ramas de los dinosaurios: los Ornitichianos y los Saurischianos.

    La conducta más sofisticada y social de algunos dinosaurios, puede haber sido una adaptación evolutiva relacionada con el herbivorismo, aunque podía haber algunos grupos de carnívoros que cazaran en manada.

    En conclusión, la vida social de los dinosaurios se basa ampliamente en conjeturas y en muchos casos no es posible probarlo con ningún medio científico de observación.

    4. DESAPARICIÓN DE LOS DINOSAURIOS.

    Teorías sobre su extinción.

    Hace 65 millones de años y de modo aparentemente repentino casi la mitad de los géneros vivientes desaparecieron, la vida vegetal y animal, marítima y terrestre, grande y pequeña. La extinciones de finales del Cretáceo hicieron desaparecer totalmente la era de los reptiles.

    Muchos dinosaurios murieron ya con anterioridad. El Stegosaurus, de piel blindada se extinguió antes de que comenzara el Cretáceo. Los gigantescos Diplodocus, Brachiosaurus y Brontosaurus se extinguieron en el transcurso del Cretáceo antes de que se produjera la gran agonía. La mayor parte de los Iguanodontes se habían extinguido para entonces, pero los dinosaurios aún existían a finales del Cretácico: Anquilosaurios, Ceratópsidos, Coelurosaurios, Hadrosaurios, Hipsilofodóntidos y los grandes Tirannosaurios.

    Entre otros, Arcosaurios, los cocodrilos marinos y los Mosasauridos parecen haber tenido su período de florecimiento a finales del Cretáceo y después se extinguieron. Sólo algunos Cocodrílidos, entre todos los Arcosaurios se las arreglaron para sobrevivir y llegar hasta nuestros días.

    Fueron muchas las teorías que se expusieron para explicar la tan repentina extinción de los dinosaurios y las siguientes son algunas de las más interesantes:

  • Destrucción de la capa de ozono que envuelve la Tierra. Dado que finales del Cretáceo fue un período de intensa actividad volcánica. Se pudo haber desplazado la capa protectora de ozono que se encuentra en las capas altas de la atmósfera. Esa región actúa como escudo protector contra la mayor parte de las radiaciones ultravioleta sumamente peligrosas procedentes del sol. Las criaturas de piel desnuda, como fueron los dinosaurios, serían especialmente vulnerables ante esta catástrofe. Los mamíferos peludos, las aves protegidas por plumas y las criaturas que vivían en el fondo de las aguas podrían haber dispuesto de la protección suficiente para garantizar esa supervivencia.

  • Dióxido de carbono y el “efecto invernadero”. La actividad volcánica preparó el escenario para que se dieran las supuestas condiciones requeridas por esta teoría. Una masiva erupción volcánica pudo haber saturado la atmósfera de dióxido de carbono, lo que causó un gran descenso de las temperaturas a nivel mundial. La atmósfera empezó a ganar calor hace 65 millones de años. El exceso de dióxido de carbono hubiera permitido la entrada en la atmósfera de suficiente energía solar, pero habría bloqueado la radiación de la mayor parte del calor superficial de vuelta al espacio con lo que se creaba “el efecto invernadero” no muy distinto del que existe en el planeta Venus. Las temperaturas crecientes podían causar la muerte a al menos reducir la actividad del plancton, con lo que se alteraría la cadena de producción de alimentos y, al mismo tiempo, nos conduciría a un desastre climatológico debido a que el papel normal del plancton es convertir el dióxido de carbono en oxígeno mediante la fotosíntesis. Un aumento de sólo pocos grados puede afectar negativamente la fertilidad de los grandes mamíferos, disminuyendo su capacidad de generar esperma capaz de fecundar. Los testículos no se fosilizan, pero incluso aunque lo hicieran no habría modo de saber cuál era su grado de tolerancia a los cambios de temperatura.

  • Desbordamiento del Océano Ártico. Esta teoría afirma que al menos durante un breve período de tiempo las aguas superficiales del océano se enfriaron en vez de calentarse. Mientras los continentes se separaban durante el Mesozoico, es posible pensar que el Océano Ártico quedara aislado. Sus aguas debieron de deshelarse e incluso llegar a templarse. Un frío, una sequía devastadores debieron de extenderse por gran parte del mundo. La hipótesis tiene un fallo, no existe ninguna prueba de que las aguas del Ártico ganaran en salinidad, ni siquiera que aumentara su temperatura.

  • El estrés y la debilitación de la cáscara de los huevos. Los dinosaurios debieron de padecer un período demasiado bueno. Se descubrió que la cáscara de los huevos de una especie de dinosaurio se iba haciendo cada vez más delgada a medida que pasaba el tiempo. Se llegó a razonar que el clima cálido y los abundantes pantanos placenteros condujeron al dinosaurio a “la prosperidad biológica” que, a su vez, producía superpoblación, exceso de animales y el consecuente estrés que de tal situación se deriva. Según se sabe, en las aves el estrés lleva a un desequilibrio del sistema hormonal. Es posible que el estrés aumentara el nivel de estrógenos en la hembra del dinosaurio, lo que hizo que pusiera huevos con la cáscara demasiado delgada como para asegurar la generación de una nueva vida.

  • Inversión de los polos magnéticos. De tiempo en tiempo, de modo aparentemente irregular y sin que se sepa la razón, el campo magnético de la Tierra cambia de polaridad. El norte se convierte en el sur, en términos magnéticos, y viceversa. La última vez que esto ocurrió, hace 700.000 años, el polo norte magnético pasó a estar en el Antártico. Una brújula hubiera visto como la aguja señalaba en esa dirección. Después, tras un período de tiempo relativamente breve, el polo volvería al lugar que ocupa ahora, es decir, al norte. Dado que los minerales magnéticos salen hacia donde señale, los científicos pueden leer la hisnéticos; cuando se forman en las rocas se alinean siguiendo el campotoria de estas inversiones magnéticas, han ocurrido muchas veces en el pasado; quizás varias en el Cretáceo final. Nadie está seguro pero podrían haber significado una razón de las extinciones animales. El campo magnético, como las capas de ozono, actúa como un escudo protector contra fuerzas externas letales. De acuerdo con esta hipótesis, durante un período de inversión el campo magnético se debilita o incluso desaparece esa protección, lo que deja a la Tierra una de sus defensas contra los bombardeos de partículas cósmicas mortales.

  • Especies de animales que habían sobrevivido durante millones de años tienen que haberse adaptado bien al medio ambiente, pues de otro modo no hubiesen sobrevivido sin que cambiaran las condiciones de su existencia. Por lo general, los dinosaurios fueron criaturas con gran éxito. Debían continuar sobreviviendo en tanto que no cambiaran las condiciones de su existencia. Si se modificaban lentamente, sus organismos podrían tener tiempo de adaptarse a esos cambios, mediante el normal proceso de la evolución.

    La extinción se produce a causa de cambios, de cambios repentinos, un tipo de cambios cuyos efectos no pueden ser asimilados por los organismos individuales en el transcurso de pocas generaciones. Alguna crisis ambiental pudo, presumiblemente, causar un desastre en la existencia de los dinosaurios. Debió ser lago tan catastrófico como para barrer de nuestro planeta a innumerables otras formas de vida, no sólo la de los dinosaurios.

    Hipótesis de extinción de Walter Álvarez.

    Acudió a los Apeninos a estudiar las extraordinarias formaciones de piedra caliza que allí se alzan. La roca está formada por sedimentos de las profundidades del mar acumulados durante un período de 155 millones de años, desde el Jurásico hasta el Oligoceno, hace 30 millones de años. El mar cedió paso a la tierra firme y hace unos pocos millones de años la roca que se formó en el fondo marino fue alzada en un fenómeno de elevación de montañas para quedar expuesta a la erosión durante millones de años.

    Ser comprobó que ninguna inversión del campo magnético coincidía con las devastaciones ocurridas en el período limítrofe entre el Cretáceo y el Terciario. Pero donde los organismos desaparecían terminaba también la piedra caliza que era cubierta por una capa de tierra arcillosa de color gris rojizo de uno o dos centímetros de grosor. Esa tierra arcillosa estaba completamente desprovista de fósiles. Por encima de ella, se prolongaba de nuevo la piedra caliza llena de fósiles. Vieron que esta capa de arcilla era treinta veces más rica en iridio que los sedimentos que se hallaban directamente por encima y por debajo de ella.

    Estas pruebas apoyaban la teoría de que había sido un acontecimiento extraterrestre el que desató en la Tierra los cambios que llevaron a aquella extinción masiva. Llegaron a la conclusión de que el impacto de un meteorito, un esteroide grande de al menos 10 kilómetros de diámetro explicaba la mayor parte o toda la evidencia física y biológica. El asteroide abriéndose paso por la atmósfera a 100.000 km por hora, pudo haber causado un cráter de 200 km de anchura y enviar a la estratosfera una nube de polvo que se extendería rápidamente hasta envolver completamente la Tierra, sumiéndola en la oscuridad y provocando la extinción de muchas especies.

    Una importante prueba que consideraba esta teoría fue el descubrimiento de esta capa arcillosa en más lugares del mundo y, posteriormente se consiguió otra importante prueba: un asteroide que chocara con la Tierra debería haber fundido la roca y despedir gotas de material fundido, esférulas, por todas partes que también se encontraron en distintas zonas.

    Pero los escépticos querían saber porqué el impacto del esteroide no había dejado un cráter en la Tierra; éste no se encontró pero se pensó que probablemente hubiera caído en el agua pasando desapercibido, o que la erosión lo hubiese dejado irreconocible o haber quedado oculto entre los continentes como consecuencia de la dinámica de las placas tectónicas.

    Este exceso de iridio pudo proceder de capas situadas profundamente bajo la corteza de la Tierra y expulsada por los volcanes en erupción. Una observación de sedimentos realizado en lugares tan apartados entre sí como Texas y Dinamarca, así como muestras obtenidas del fondo del mar, revelaban un aparente flujo de depósitos de iridio en los últimos 10.000 años a 100.000 años del Cretáceo.

    Como esto no parece lógicamente producto de un proceso instantáneo, los científicos consideraron la posibilidad de episodios de vulcanismo por todo el mundo durante ese período de tiempo.

    Este proceso produjo la destrucción de vidas y hábitats, oscureciendo los cielos y transformando la atmósfera, que probablemente llevó a un descenso del nivel del mar, el enfriamiento de la climatología que en definitiva llevó a amplias alteraciones ambientales. Esto llevó a que los dinosaurios no pudieran adaptarse con la suficiente rapidez, al enfriamiento de la temperatura y a los cambios de vegetación.

    Hipótesis del cambio gradual.

    Los gradualistas tuvieron que aceptar un escenario distendido para la decadencia y desaparición del dinosaurio. Pero una amplia línea exterior trazada partiendo de nuevos descubrimientos recientes y los informes de los gradualistas, podría significar algo así:

    • En los últimos pocos millones de años del Cretáceo, el enorme y profundo océano que había sumergido la mayor parte de los continentes, se secó. Los niveles del mar descendieron por todas partes, entre 100 y 200 metros añadiendo más tierras secas a los márgenes continentales y privando de sus hábitats a los animales de las aguas profundas.

    • La tierra se elevó. Las montañas surgieron de las tierras planas, en especial, las nacientes Montañas Rocosas. Los volcanes entraron en erupción con furia incontenible por todo el mundo, cambiando el paisaje y ensuciando los cielos y los mares. En la convulsión, la meseta sustituyó frecuentemente las tierras de aluvión y los pantanos. La tierra firme se alzaba y se iba extendiendo a costa de las aguas.

    • A continuación se produjo un enfriamiento global. Los continentes al elevarse alteraban las corrientes de aire. Sin mares epicontinentales no había brisas que pudieran calentar las tierras del interior. Las corrientes de los océanos restringidos se modificaron en su recorrido y el efecto se pudo apreciar por todas partes. La temperatura global descendió muchos grados. En las latitudes altas y medias aparecieron estaciones con grandes cambios climatológicos en lugares que pocos años antes había gozado de una climatología tropical.

    Con el cambio de clima y la pérdida de las tierras bajas húmedas, muchos de los dinosaurios que aún quedaban buscaron hábitats más favorables. Un número mayor encontró sus rutas de emigración en las cuencas del Mesozoico primario que se habían formado con las nuevas elevaciones y más ciertamente, por las nuevas rupturas de las conexiones continentales, pues los continentes en su mayoría habían iniciado ya su camino hacia la separación.

    A comienzos del Mesozoico, el mundo contaba con un solo continente, Pangea. Los dinosaurios podían emigrar a todas partes. Las fuerzas inexorables de la presión continental, causadas por las de la corteza terrestre de la parte no demasiado sólida de la Tierra, rompió el continente único, Pangea y para finales del Cretáceo había adquirido aproximadamente su posición actual.

    La nueva alineación de las masas continentales contribuyó al descenso del nivel del mar y, sin duda, afectaron la circulación oceánica y atmosférica, causante potenciales de cambios climatológicos. Otro de los efectos fue la ruptura de los puentes terrestres que unían entre sí los continentes. Con esto se interrumpió la extensa emigración de los dinosaurios, que se vieron obligados a conseguir lo mejor que pudieran en el lugar donde se encontraban en los últimos pocos millones de años del Cretáceo.

    Así, el número de los dinosaurios fue disminuyendo de modo progresivo con la llegada de un clima más frío y más seco y la consecuente disminución de alimentos. Si eran animales de sangre caliente, bien endotermos u homeotermos inerciales, pero sin protección de plumas o pieles peludas, cada vez les resultaba más difícil retener el calor de sus cuerpos en las estaciones frías. El dinosaurio trató de extenderse buscando regiones más cálidas pero pronto esa expansión se vio limitada y tuvo que cesar.

    Los dinosaurios se extinguieron en África y América del Sur, después en Europa, en partes de Asia y en Norteamérica. Es posible que algunas especies se aferraran a la vida en Mongolia hasta el final. Cuando esa etapa pasó también los dinosaurios luchaban por su supervivencia en el oeste de Norteamérica, a lo largo de lo que antaño fueran las costas del gran mar interior desaparecido.

    Los últimos de esos reptiles, que habían prosperado durante 160 millones de años durante la mayor parte del mesozoico, probablemente murieron en el Oeste de Norteamérica. Es posible que nunca se sepa ni dónde ni cuándo. Si un asteroide o algún otro objeto grande chocó contra la Tierra, como parecer ser que ocurrió, eso no debió ya preocupar a los dinosaurios, que probablemente ya se habían extinguido.

    Y si algunos de ellos habían sobrevivido hasta el momento de la colisión con el asteroide esto no hizo más que acelerar su fin ya inevitable.

    Esta es la representación que se hacen los gradualistas sobre el día del juicio final de los dinosaurios. Las conflictivas interpretaciones de los acontecimientos que llevaron a la desaparición de los dinosaurios y causaron la extinción masiva del Cretáceo Terciario, al parecer no llegarán a saberse por ahora, y es dudosa que se logre nunca. Pero no puede haber desacuerdo sobre las consecuencias. Una revolución barrió el mundo hacia finales del Cretáceo y trajo el Nuevo Mundo.

    5. APARICIÓN DEL “NUEVO MUNDO”.

    Si los dinosaurios no se hubieran extinguido, si su género hubiese continuado dominando la tierra seca, es muy probable que los mamíferos se limitaran a ser pequeñas criaturas de aspecto de roedores, saliendo de noche y escondiéndose durante el día por temor a los poderosos reptiles. En el caso de que los dinosaurios hubieran vivido después del Cretáceo para haberse extinguido en época más reciente, la Era de los Mamíferos, posiblemente estaría aún en su infancia, sin que existieran todavía humanos ni protohumanos.

    Las extinciones masivas, como los científicos están comenzando a reconocer, fueron acontecimientos cruciales en el curso de la vida en la Tierra. Una oportunidad para todos aquellos supervivientes que tuvieran la suficiente capacidad de adaptación para aprovecharla. Las aves disponían del cielo para ellas solas, tras la extinción del Pterosaurio. Los peces, los moluscos y otras criaturas del mar ya no tenían que vérselas con los Ammonites ni con los Mosasaurios. Los pequeños mamíferos salieron de su baja existencia, ya no quedaban saurios gigantescos; con la excepción de los cocodrilos.

    En términos de evolución y tiempo geológico, los mamíferos ocuparon los diversos hábitats de los reptiles extinguidos. Entre esos estaban los Multituberculata, esos animales de aspecto de roedores que durante 100 millones de años habían sido los mamíferos abundantes, pero que también ellos acabarían por morir definitivamente en un período de 25 millones de años. Algunos pocos marsupiales sobrevivieron a la catástrofe. Otros, los Monotremas, mamíferos que ponían huevos que debían ser los restos de un experimento evolutivo cuyos únicos supervivientes actuales son los ornitorrincos y los echidnas de Australia.

    Muchos eran mamíferos placentarios, los precursores de casi todos los mamíferos modernos. Al encontrarse con que la mayoría de sus depredadores y rivales habían desaparecido para siempre, la mayor parte de 105 mamíferos abandonaron sus hábitos noctámbulos y de cazadores de insectos y fueron asumiendo una existencia diurna.

    Otros mamíferos desarrollaron el gusto por la carne, con lo que se inició en la naturaleza una nueva relación depredador/presa. Algunos treparon a los árboles y dieron lugar a los monos. Otros se fueron al mar, dando lugar a las ballenas y los delfines. Los hubo que prefirieron el aire, como los murciélagos y, sus descendientes son los murciélagos de nuestros días. Todos los pasos decisivos, en la radiación y diversificación de los mamíferos, parecen haber ocurrido en los primeros 10 millones a 15 millones de años transcurridos después de que el ocaso de los dinosaurios y otros reptiles gigantes dejó libres tantos nichos ecológicos.