Difícil transición del Sistema ducativo Mexicano

Cambio. Solución temporal. Maestros rurales. Personal docente. Normales superiores. Licenciatura. Reforma académica. Universidad Pedagógica Nacional. Esquema de Educación Básica. Crisis de la profesión. Salario. Formación

  • Enviado por: Camerino
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 11 páginas
publicidad
publicidad

LA DIFICIL TRANSICION DEL SISTEMA EDUCATIVO MEXICANO

El sistema educativo es por demás complejo y de ahí la dificultad de profundizar en un cambio que enfrenta décadas de inercia institucional además de las determinaciones sociopolíticas del viejo sistema político autoritario una de cuyas piezas fundamentales en el andamiaje corporativo, es sin duda el magisterio organizado. Ello nos lleva a volver la mirada al SNTE, el sindicato más grande de América Latina y una organización que por sí misma ha abrazado su propio derrotero de cambio político con una agenda de reforma interna y de cambio en la lógica profesional tradicional del magisterio por lo menos desde inicios de la década de los años noventa. Tras por lo menos década y media de reformas en el sistema educativo nadie duda de que el cambio educativo sea un cambio de envergadura social y política que pasa sin duda por el complejo mundo sindical de los maestros. Pero tal vez persistan muchas dudas acerca de qué es exactamente lo que tiene que ocurrir en el vasto mundo del sistema educativo mexicano para que se concreten cambios cualitativos necesarios en el aprovechamiento académico de los educandos.

Una solución temporal

A principios de los años setentas el gobierno de Luis Echeverría se dio a la tarea de actualizar su equipaje ideológico, y reactivar las instituciones. La política educativa se convirtió entonces en un eje central para la construcción de un nuevo sistema educativo en donde se exhibe la participación de dos actores; SEP y SNTE en donde ya por tradición como si fuera una historieta de buenos y malos, la Secretaria de Educación Pública no puede dar respuestas a las demandas del ya tan famoso SNTE. Desde los inicios nos encontramos con una serie de dificultades como el tratar de imponer una nivelación en todos los aspectos tanto económicos y profesionales, para atender los huecos que en décadas anteriores no se habían cubierto los maestros egresados de las Escuelas Normales tenían que laborar en medios rurales aunque su formación fuese urbana. Es de admirarse que la respuesta a la gran demanda académica que por aquellos años aquejaba a el SEM y aun en la actualidad se tomen decisiones al vapor para dar solución a problemas tan complejos como la de mejorar el sueldo y las prestaciones de los maestros. La capacidad de respuesta por parte de la SEP es la de mejorar un número mayor de maestros normalistas con licenciatura, maestría y doctorado en pedagogía que creó para los maestros en servicio, como consecuencia aumentó la creación de escuelas normales públicas tanto como privadas.

Políticas de arraigo de los Maestros rurales

Como en muchos otros espacios educativos concretos, la política educativa se disipa al entrar en contacto con la realidad cotidiana, con esos ambientes sociales inauditos y tan alejados de la mano planificadora del Estado. El trabajo en el medio rural, con todos sus despliegues inéditos hace migajas las directrices institucionales. Ya que por tradición los maestros recién egresados realizaban su servicio social en el medio rural, no obstante la SEP otorgaba compensaciones salariales a los maestros que trabajaban en zonas aisladas, no obstante el sindicato al demandar más y mejores condiciones laborales provocaron un arraigo ya que a estos profesores se les doto de solares y la ayuda para la construcción de una casa en los lugares donde laboraran.

Los profesores de educación media y las normales superiores

El personal de las escuelas secundarias es muy heterogéneo: los que recibieron una formación especializada para ejercer la docencia en ese nivel, y los profesionistas libres. El SNTE y los normalistas les preocupaban la invasión de profesionistas en el personal docente de las escuelas secundarias y normales primarias, pero no todo es negativo este tipo de profesores recibiendo una adecuada nivelación profesional, el andamiaje cultural en él que se desarrollan estos docentes pueden realizar grandes aportes con otra perspectiva diferente a la un normalista.

Las normales superiores

El sistema educativo es por demás complejo y de ahí la dificultad de profundizar en un cambio que enfrenta décadas de inercia institucional además de las determinaciones sociopolíticas del viejo sistema político autoritario una de cuyas piezas fundamentales en el andamiaje corporativo es sin duda el magisterio organizado. Ello nos lleva a volver la mirada al SNTE, el sindicato más grande de América Latina y una organización que por sí misma ha abrazado su propio derrotero de cambio político con una agenda de reforma interna y de cambio en la lógica profesional tradicional del magisterio por lo menos desde inicios de la década de los años noventa. Tras por lo menos década y media de reformas en el sistema educativo nadie duda de que el cambio educativo sea un cambio de envergadura social y política que pasa sin duda por el complejo mundo sindical de los maestros. Pero tal vez persistan muchas dudas acerca de qué es exactamente lo que tiene que ocurrir en el vasto mundo del sistema educativo mexicano para que se concreten cambios cualitativos necesarios en el aprovechamiento académico de los educandos.

Una solución temporal

A principios de los años setentas el gobierno de Luis Echeverría se dio a la tarea de actualizar su equipaje ideológico, y reactivar las instituciones. La política educativa se convirtió entonces en un eje central para la construcción de un nuevo sistema educativo en donde se exhibe la participación de dos actores; SEP y SNTE en donde ya por tradición como si fuera una historieta de buenos y malos, la Secretaria de Educación Pública no puede dar respuestas a las demandas del ya tan famoso SNTE. Des los inicios nos encontramos con una serie de dificultades como el tratar de imponer una nivelación en todos los aspectos tanto económicos y profesionales, para atender los huecos que en décadas anteriores no se habían cubierto los maestros egresados de las Escuelas Normales tenían que laborar en medios rurales aunque su formación fuese urbana. Es de admirarse que la respuesta a la gran demanda académica que por aquellos años aquejaba a el SEM y aun en la actualidad se tomen decisiones al vapor para dar solución a problemas tan complejos como la de mejorar el sueldo y las prestaciones de los maestros. La capacidad de respuesta por parte de la SEP es la de resolver un número mayor de mejoras para los normalistas con licenciatura, maestría y doctorado en pedagogía que creó para los maestros en servicio, como consecuencia aumento la creación de escuelas normales públicas tanto como privadas.

Políticas de arraigo de los maestros rurales

Como en muchos otros espacios educativos concretos, la política educativa se disipa al entrar en contacto con la realidad cotidiana, con esos ambientes sociales inauditos y tan alejados de la mano planificadora del Estado. El trabajo en el medio rural, con todos sus despliegues inéditos hace migajas las directrices institucionales. Ya que por tradición los maestros recién egresados realizaban su servicio social en el medio rural, no obstante la SEP otorgaba compensaciones salariales a los maestros que trabajaban en zonas aisladas, no obstante el sindicato al demandar más y mejores condiciones laborales provocaron una arraigo ya que a estos profesores se les doto de solares y la ayuda para la construcción de una casa en los lugares donde laboraran.

Los profesores de educación media y las normales superiores

Dentro de este gremio suelen encontrarse compañeros con diversas carreras, aunque ya no con tanta frecuencia, la estructura del sistema lejos de perjudicarse con maestros no normalistas en la mayoría de los casos son causales de un aporte distinto al ya acostumbrado normalista. Pero nos garantiza estos aportes y es más que necesario que dicho sistema siga involucrando a maestros para su profesionalización con alguna carrera afín.

Las escuelas normales superiores

“Desde sus orígenes la escuela normal superior se mantuvo como la única institución con el nivel más elevado de enseñanza normal, también la más respetada.” Y como iba a serlo si esta institución desde su fundación recupera las ideas y preocupaciones educativas de la época en que fue fundada, contribuyendo a la formación de maestros desde una pedagogía moderna, centrada muy especialmente en los nuevos métodos y técnicas de enseñanza. Las disputas entre la SEP y la Universidad habrían de poner fin a la Existencia de escuela, después de haber vivido un periodo vivido de consolidación académica y de haber logrado captar en sus aulas a un gran sector del magisterio en servicio, así como los aspirantes a la docencia de diferentes niveles educativos, a tal grado de verse saturada sobre todo en los cursos de verano, esta saturación aunado a la expansión de escuelas secundarias permite la expansión de otras normales de carácter estatal y privado. El rápido crecimiento de las escuelas normales, para atender la demanda de profesores de educación secundaria trajo consigo el decaimiento de la calidad de formación de maestros, por ejemplo:

  1. Deficiente planta de profesores
  2. Bajos recursos económicos
  3. Concentración de matrícula en cursos intensivos
  4. Falta de investigación

Por su parte los funcionarios educativos, los directivos de las normales superiores y la dirección sindical comenzaron a expresar su preocupación por el crecimiento y la organización anárquica de las normales superiores. El propio SNTE contribuyo al desarrollo anárquico de las Normales superiores, que por otro lado criticaba al promover su fundación en distintos puntos del país con apoyo financiero de los gobiernos locales o federales. Lo que realmente preocupaba al SNTE no era la expansión de las Escuelas Normales Superiores al margen de la SEP, sino su multiplicación y crecimiento sin la posibilidad de ejercer su influencia directa o indirecta sobre muchas de esas escuelas.

Explorando formas de profesionalizar al magisterio

Si bien es cierto que la pedagogía y la didáctica son vistas como arte y ciencia en todo el mundo, nuestro SEM se ha encargado de denigrar la profesión del docente al no requerir conocimientos básicos como el de bachillerato además de cursar una carrera fundamental en menos tiempo que la de un abogado o un ingeniero. Aunque ya varias veces se había propuesto la introducción del bachillerato como requisito para ingresar a las escuelas normales, fue hasta el sexenio de Echeverría que se intento resolver este problema con la Ley de Educación Federal y Profesiones en la cual la enseñanza normal alcanzaba el rango superior en la ley pero no en los hechos porque se seguía careciendo de educación media superior media como requisito para realizar los estudios superiores. Después se reformó el plan de estudios de enseñanza normal para que sus egresados salieran con el título de profesor más el certificado de bachillerato. Para seguir tratando de profesionalizar al docente fue la de crear los programas de licenciatura en preescolar y primaria para los docentes en servicio el cual ofrecía la posibilidad de seguir profesionalizarse al tener la opción de obtener una licenciatura toda vez que se exigía el título de Profesor. Cuando se generalizaron los programas de normal superior especialmente en los sistemas abiertos y semiabiertos.

La sombra del IFCM en las normales superiores

La Dirección General de Educación Normal, dependencia de la Secretaría de Educación Pública, lanza un programa para convertir a los profesores normalistas en Licenciados en Educación. El proyecto tuvo una gran acogida entre el magisterio, pues ofrecía las facilidades de estudiar en cursos sabatinos y de concentrarse durante las vacaciones en cursos intensivos.
   

El currículum trabajaba nuevamente aspectos básicos, junto con los de mayor profundidad, de la formación recibida en primaria y secundaria, tales como matemáticas, español, ciencias sociales y ciencias naturales. Como era la época de apogeo de la tecnología educativa, ésta era una materia que se estudiaba durante tres cursos o años, junto con otras materias para la formación psicopedagógica. Esta forma semiescolarizada remitía al estudiante a trabajar en su tiempo libre y consideraba la distancia, además de la apertura en los tiempos de trabajo presencial. El problema fue que la opción se dio mayoritariamente en las capitales de estado o grandes ciudades.

Como objetivo central se tuvo el mejoramiento económico y profesional del personal docente en servicio, al igual que el IFCM se tuvo una cobertura nacional mediante un sistema mixto y en ambos casos se convierten en generadores de títulos.

Disputa por la profesión

Disputa por el magisterio y la enseñanza normal

Para mediados de 1970 las características profesionales del personal docente ya eran muy distintas a las décadas anteriores; por ejemplo en 1927 más del 80% de los maestros en servicio carecían de título profesional, en 1958 ese porcentaje ya se había reducido a un 60% y en 1973 casi todos los maestros en servicio habían terminado sus estudios normalistas aunque un número considerable de ellos aun no se habían titulado. En los setenta el magisterio también era muy diferente en cuanto su extracción demográfica, de un profesorado de origen Principalmente rural o semiurbano, encontramos otro cada vez mas urbano por su extracción social y su escuela normal de origen. En la década de los sesentas el gobierno federal expandía el mercado ocupacional del magisterio y lo hacía más atractivo, a la vez que disminuía su intervención directa en el sistema de formación de maestros rurales. fue la de La capacidad de la SEP que tendía a reducirse para otorgarle concesiones económicas y profesionales al magisterio, la relación entre el SNTE y la SEP tendía a extinguirse los buenos años ya habían pasado ya que esta cada vez podía menos, o estaba menos dispuesta, a otorgar concesiones tradicionales al sindicato. Una de las medias por la que opto la SEP fue la creación del consejo de enseñanza normal, el cual se encargaría de estudiar y diseñar propuestas sobre los distintos aspectos relacionados con el sistema de formación de profesores. Lo más destacable es la creación de La Universidad Pedagógica Nacional; La Secretaria de Educación pública propuso que la universidad fuese un centro de excelencia que formara docentes, investigadores y administradores de alto nivel, el SNTE quería una institución que formara el sistema de educación federal. La disputa entre la SEP y el SNTE era si la universidad seria distinta e independiente de las escuelas normales o seria un centro único de formación y mejoramiento profesional del magisterio.

Todos licenciados

La crisis económica que el país sufrió en le sexenio de 1982 a 1988, limito cualquier intento que se deseara realizar dentro del sistema educativo, por esta razón, las reformas educativas, de descentralización y educación básica de diez años se vieron reducidas al discurso administrativo. Sin embargo el poco alcance se demostró en intentar elaborar programas de actualización y superación magisterial.

Estabilización de la matricula en la enseñanza normal

La política estabilizadora de la relación oferta demanda de maestros consistió en la regulación de la matrícula de enseñanza normal, el cual consistía que los maestros tenían que presentar sus servicios en donde fuese necesario (en un principio) fuera de la ciudad o en medios rurales, sobre todo en estados de México, Jalisco, Tabasco y Baja California.

Licenciatura para todos los tipos de enseñanza normal.

Hasta 1984 en las escuelas normales se ofrecía la carrera de profesor de educación primaria pero, a partir del Acuerdo Presidencial del 22 de marzo de ese mismo año, esa carrera se elevó al nivel de licenciatura y, como consecuencia, los títulos profesionales ya no son de Profesor de educación primaria sino de Licenciado en educación primaria.

Los profesores constituyen uno de los elementos más importantes del Sistema Educativo Mexicano, pues tienen la función de llevar la educación a los niños y a los jóvenes, de ahí que sea de interés general el conocer cómo se están formando. En el sistema educativo mexicano de los setentas a los noventas, los planes de estudio de las escuelas normales fueron los que más cambios sufrieron.

La calidad de la educación y la formación de profesores de educación básica siempre ha sido una preocupación declarada por los gobiernos. Independientemente del partido político de que se trate, no hay candidato a la presidencia de la República, a la gubernatura del estado o a presidencia municipal alguna que no haga promesas relacionadas con el mejoramiento de la calidad educativa y la formación de profesores, independientemente del abandono con el que posteriormente se procede al instalarse en los puestos públicos. La educación, es un derecho que todo mexicano tiene, por tanto, debe ser atendida, no como discurso elocuente, sino como obligación de los gobiernos.

Desconcentración y reforma académica de la ENSM

Uno de los principales problemas mas severos que históricamente ha afrontado el sistema de formación de maestros fue la falta de planeación que se tradujo en un crecimiento que, a veces, se antojó anárquico. Esto ocurrió a pesar de que en el gobierno federal se concentraron amplias facultades para regular al sistema de formación de maestros, que derivan de su atribución exclusiva para determinar para toda la república los planes y los programas de estudio de enseñanza normal, y de que surgieron de la creación y administración directa de múltiples instituciones formadoras de maestros en todo el país.Se asentaba como un lineamiento, el que la descentralización de la educación normal, permitiría «formar a los futuros maestros en la entidad en que prestarán sus servicios, para que su formación profesional guarde mayor relación y congruencia con las necesidades del entorno. Este es uno de los argumentos utilizado para llevar a cabo la Reestructuración académica y administrativa de la ENSM.

La Universidad Pedagógica Nacional

En el contexto político y sindical en cual surge la UPN con los conflictos entre SEP y SNTE gestionado por estos últimos, representa esta universidad el recurso de mejoramiento profesional y movilidad social del magisterio, mientras que otros miran con avidez el control político de esta institución, provocando casos con una numero bajo en matrícula.

La CNTE contra la política anti normalista

Con el pretexto de que existe un gran deterioro de la vida académica en la institución que redunda en perjuicio de la calidad de los maestros egresados de la ENSM; Se integra la comisión con ocho personas; funcionarios de alto nivel y reconocido prestigio en el ámbito educativo y se les otorga un plazo de dos meses para presentar la reforma administrativa y el modelo académico que debería aplicarse, todo esto durante l gobierno de López Portillo el cual Clausura las normales superiores en estados como Oaxaca, Guerrero, Puebla y Monterey para transformarlas en escuelas de educación media superior. Como respuesta a esto se reúne la Asamblea de escuelas normales convocada por la CNTE, su propuesta; convertir las ENR en bachilleratos Pedagógicos.

Esquema de educación básica

¿Qué es el Esquema de Educación Básica? Ésta ha sido la pregunta generalizada en todas las escuelas de nivel básico del país, ya que los maestros fueron los primeros sorprendidos ante el anuncio de su implantación inmediata y no tenían antecedentes al respecto. Esto, producto de la desinformación y de la falta de participación real del magisterio en torno a los problemas que atañen a su situación profesional y laboral, revela la política que al respecto siguen tanto la parte oficial como la sindical, que menosprecian  al maestro al no hacerlo partícipe de las políticas educativas.

 

La escueta información que llegó a los maestros en torno al Esquema de Educación Básica provocó un gran desconcierto, ya que no quedaban claros sus objetivos,  y sin mediar una campaña de información y discusión se solicitaba al profesor llenar un cuestionario estableciendo su acuerdo o su rechazo a incorporarse al citado Esquema. Por esta razón algunos profesores con derecho a ubicarse en condiciones favorables prefirieron rechazar su incorporación en el Esquema, como producto de la desinformación, y por consiguiente de los comentarios y rumores que tal proceso provocó.

Es evidente que la discusión fundamental en torno al Esquema ha abordado, hasta ahora, los aspectos laborales, relacionados con la posibilidad de adquirir tal o cual plaza, sin que se destaque la intención de definir en algún momento lo que se debería entender por Esquema de Educación Básica, lo cual no aclara el documento formalizador; con esto, la discusión en torno a las posibilidades de transformación  de la práctica docente han quedado en un segundo plano, aun cuando pese a sus limitaciones dicho documento abre la posibilidad de disponer de tiempo pagado para la realización de actividades académicas que fortalezcan el quehacer docente del maestro. Por esto es importante precisar los alcances de esta denominación, ya que de ella surgen preguntas: ¿se trata sólo de un nuevo esquema laboral del magisterio?, ¿implica acaso una nueva visión del quehacer de la escuela?, ¿qué otros cambios habrá en la escuela en el desarrollo de las siguientes etapas? Éstas y otras preguntas quedan en el aire ante la falta de información para analizar todos los alcances de la medida.

 

Un aspecto que resulta importante destacar es que el reconocimiento de la superación académica, como vía destacada para la promoción del docente, que puede contribuir a estimular procesos de desarrollo profesional en sectores importantes del magisterio, se ve afectado por las restricciones que establece el citado documento al privilegiar a la Universidad Pedagógica para la asignación de la plaza de tiempo completo, pues legalmente la preparación recibida en otras instituciones de nivel superior, en particular las normales superiores o la otorgada por las universidades del país, es equivalente.

 

La crisis de la profesión, caída salarial e inconsciencia de status. 

  • La docencia se encuentra en México en una profunda crisis. En nuestra región, los docentes se enfrentan a condiciones de trabajo malas, con remuneraciones económicas bajas que hacen poco atractiva, para los jóvenes, la profesión de enseñar.
  • La profesión docente no está regulada por la productividad (los resultados) o la innovación (el cambio) sino por la permanencia (antigüedad) y el estatus (grados académicos): Por tanto, implementar incentivos es difícil y más implantar innovaciones. Las innovaciones dependen de incentivos reales (remuneraciones mayores, adscripciones y estatus mayores).
  • En este sentido, la formación de profesores debe cambiar radicalmente hacia una dimensión cultural que permita la rendición de cuentas y su transparencia en su trabajo. Esto pasa por cambiar radicalmente no sólo lo que deben aprender (la pertinencia de los saberes del saber docente) sino cambiar la dimensión cultural del docente que debe mutar hacia la evaluación exógena y permanente de su práctica profesional.
  • La innovación tecnológica no es el cambio social, ni necesariamente lo transporta, el cambio es el de una relación social-cultural entre una generación adulta y una joven; y entre jóvenes las instituciones educativas; no existe el cambio tecnológico sino el cambio social a propósito de la apropiación y uso de las tecnologías…por ahora no sabemos cuánto vayan cambiar las prácticas sociales y cuáles sus efectos.

AFRONTANDO LA CRISIS DE LA PROFECIÓN

Salario Profesional y Carrera Magisterial

Cual si fuera una receta de cocina se presentaron unas propuestas aunque ya gastadas por el discurso político para una restructuración del sistema Educativo Mexicano para afrontar esta crisis de la profesión docente.

“Reforma de la educación Normal y la creación de un sistema de capacitación y actualización. Mejorar las percepciones económicas con el compromiso de revisarlas periódicamente para evitar su deterioro. Creación de un programa de incentivos monetarios basado en la preparación académica, la atención a cursos de actualización, el desempeño y la antigüedad. El salario docente ha aumentado paulatinamente como un compromiso del gobierno federal y los gobiernos estatales para garantizar un salario profesional para los docentes y ahora está incluido, como concepto, en la Ley General de Educación. Con todo y sus complicaciones la implementación de la carrera magisterial. La creación de un programa de Actualización Permanente del Magisterio, lo que generó la creación de Centros de Maestros. El proceso de federalización ha promovido una gran participación en diversos estados de la República. “

Continuar con el proceso de tal forma que la descentralización signifique la devolución de la autoridad para que la escuela pueda tomar decisiones: el personal de la escuela sabe lo que es mejor para su unidad educativa y lo que los estudiantes necesitan. Que las escuelas desarrollen nociones de planeación, toma de decisiones, autogestión, extenso sentido de la responsabilidad y estén preparadas para rendir cuentas a sus usuarios.

La dramática caída de los salarios reales del magisterio en servicio y la esclerosis de la pirámide profesional dentro del antiguo sistema escalafonario, recibieron como respuesta, en 1989, la promesa de establecer un salario profesional para este sector, y el establecimiento de la Carrera Magisterial, como un escalafón paralelo que estimulara los esfuerzos de los docentes en su formación y en el desempeño de sus funciones. A partir de 1989, los maestros han mejorado progresivamente sus salarios reales a pesar de la caída provocada por los errores económicos de diciembre del 94, y en 1993 se implantó la Carrera Magisterial, orientada a crear nuevas expectativas de ascenso en la profesionalización del magisterio, mediante el estímulo de su formación permanente y su desempeño en la docencia, sin necesidad de aspirar a una movilidad ascendente en la jerarquía administrativa, sino mediante el reconocimiento de sus esfuerzos docentes. Desde entonces, ambas políticas han contribuido a mejorar las condiciones de trabajo y la carrera profesional del magisterio y, al mismo tiempo, han contribuido a hacer de nuevo atractiva la profesión docente, después de perder algunos de sus principales rasgos de la década de los 80: una carrera corta, con plaza automática, bien remunerada y con expectativas de movilidad ascendente en el servicio. Además, la Carrera Magisterial ha implicado la construcción de un vasto sistema de evaluación de la formación y el desempeño docentes y ha contribuido a difundir la cultura de evaluación, convirtiendo a la docencia en una actividad evaluada.

Con el tiempo, la Carrera Magisterial, asociada al mejoramiento de la vida profesional del magisterio, ha tendido a confundirse con el llamado salario profesional bajo un mismo rubro: el mejoramiento salarial. De tal manera que, por ejemplo, el incentivo que la Carrera Magisterial significó para la formación permanente y el desempeño, asociados al imperativo de mejorar la calidad educativa, tiende a subordinarse a un incentivo de carácter meramente laboral y credencialista, y a asociarse y hasta a subordinarse a la política salarial. No obstante, la Carrera Magisterial ha contribuido a reconfigurar la profesión docente en varios aspectos; por ejemplo, estimulando la incorporación del magisterio a una amplia oferta de programas de actualización, capacitación y mejoramiento profesional, así como a conformar un segmento del magisterio que, ahora, constituye ya una masa crítica de maestros orientados.

Después del agotamiento del antiguo escalafón, la Carrera Magisterial contribuyó a reanimar las expectativas de mejoramiento laboral, salarial y profesional del magisterio. Sin embargo, no ha podido resolver otros problemas estructurales que son perceptibles en la carrera docente, tales como el reclutamiento y la promoción de los directivos, los supervisores y el personal de apoyo técnico pedagógico. Tampoco ha podido resolver la problemática de la movilidad de los maestros de las zonas rurales a las zonas urbanas que, a veces, es un movimiento más importante que el del ascenso escalafonario. Los cuellos de botella en el escalafón, en la movilidad del campo a la ciudad y en la carrera magisterial como mecanismo de ascenso profesional, aparentemente se están resolviendo o desfogando mediante el surgimiento de otro escalafón paralelo, de facto, informal, como es el expediente de comisionar a los maestros, directivos y supervisores, en funciones y zonas distintas a las de su nombramiento formal. De esa manera, en la última década aumentó el número de maestros comisionados en diversas tareas, desempeñando funciones necesarias para el desarrollo educativo, como apoyo técnico pedagógico o administrativo en las oficinas centrales, en la supervisión y las escuelas; sin embargo, otras veces son comisionados para realizar tareas que poco o nada tienen que ver con la prestación y el desarrollo de los servicios educativos. En general las designaciones de comisión se llevan a cabo con un considerable margen de discrecionalidad por parte de las autoridades educativas responsables, tanto en el ámbito federal como en el de los estados, pues no están sometidas a normas claras y precisas. Con frecuencia, el expediente de comisionar a los maestros permite superar deficiencias de la administración educativa para poder gestionar un sistema educativo y escolar cada vez más complejo; aunque, a menudo, dicho expediente se usa para premiar servicios políticos y gremiales que nada tienen que ver con las necesidades de la gestión educativa.

La reforma del sistema de formación del magisterio

Las sucesivas reformas a los planes y programas de enseñanza normal y la progresiva diversificación de la oferta curricular del sistema de formación inicial y permanente del magisterio ha traído consigo una acentuada tendencia hacia la diferenciación del perfil profesional del magisterio. Junto a los maestros de educación preescolar y primaria formados en distintos planes de estudios de enseñanza normal, encontramos a los egresados de las licenciaturas de la UPN, una creciente presencia de licenciados en educación física, especial, artística e indígena. Además, después de la reforma de 1984, los profesores egresados de las licenciaturas provienen de escuelas preparatorias pertenecientes a diferentes subsistemas de educación media y superior, con distintas tradiciones y planes y programas de estudios. Por otra parte, cada vez es más frecuente encontrar maestros normalistas que completaron su licenciatura en la UPN y algunos con otros estudios de licenciatura y de posgrado en diversas instituciones de educación superior.

Asimismo, la heterogeneidad del magisterio de educación básica creció con la estabilización de la matrícula de educación primaria y el aumento del peso relativo de la educación secundaria, un nivel atendido por un personal docente mucho más heterogéneo en su formación inicial.

Como ya se dijo, la reforma curricular de la educación básica, la progresiva diferenciación curricular y la puesta en marcha de diversos programas encaminados a mejorar la calidad y la equidad educativas, plantearon la necesidad de crear, expandir y diferenciar los cuadros de carácter técnico pedagógico, tanto en la administración educativa federal como en las nuevas administraciones educativas de los estados, así como en las oficinas centrales y en las instancias más cercanas a las escuelas, como la supervisión escolar y dentro de las escuelas mismas. Esta tendencia se observó desde finales de los años 70, cuando la segunda desconcentración educativa estableció las primeras delegaciones de la SEP en cada estado de la República y se acentuó con la federalización educativa de 1992 por las razones antes expuestas. Entonces, el magisterio en servicio ya no se encuentra desempeñando sólo las funciones docencia, dirección y supervisión escolar, sino también múltiples tareas como personal de apoyo técnico pedagógico en las oficinas centrales de las administraciones educativas federal y estatales, en las oficinas regionales, en la supervisión escolar, en algunas escuelas y en una gran diversidad de programas educativos.

Para concluir

Al final de este largo ensayo, cuando uno se vuelve a asomar al sistema de formación inicial y permanente del magisterio, no queda más remedio que concluir que, definitivamente, a principios del siglo XXI ya no es lo mismo que en el pasado la conducción y la gestión del sistema de formación de maestros ni la conducción y la gestión del sistema educativo, como tampoco es lo mismo ser maestro en ninguno de los niveles y modalidades del sistema educativo nacional. Es un campo cargado de tensiones, de un sistema educativo nacional en el cual, a pesar de todas las reformas y los cambios realizados a lo largo de las últimas tres décadas, como dijo un distinguido educador español: “Al igual que en la mayoría de los países del mundo, en México aún coexisten escuelas del siglo XIX con maestros del siglo XX y niños y jóvenes del siglo XXI”. El acoplamiento histórico de las escuelas, los maestros y los niños y jóvenes depende, en buena medida, de la transformación del sistema de formación inicial y permanente del magisterio.