Dietas

Salud. Nutrición. Dietética. Deporte. Alimentación. Tipología. Dietas terapeúticas. Dietas no terapeúticas. Dieta equilibrada. Dieta sana. Trastornos alimenticios

  • Enviado por: Sarita Olivares
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas

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Dieta

Dos tipos de dietas

  • Dietas terapéuticas

  • Dietas no terapéuticas

La importancia de la dieta

Objetivos de la dieta

Dieta equilibrada

Dieta sana

Dieta es el conjunto de sustancias alimentarías que se ingieren formando hábitos o comportamientos nutricionales de los animales y forma parte de su estilo de vida, proviene del término griego díaita que significa "modo de vida", en definitiva, todo ser vivo tiene su dieta

En ocasiones se confunde dieta exclusivamente con régimen especial para bajar de peso o para tratar ciertas enfermedades y este caso no es sino una modificación personal del hábito de alimentación, es decir, una modificación de la dieta.

La dieta no debe ser estricta, pero deben manejarse las cantidades. Una dieta sin los nutrientes necesarios y las calorías necesarias por día, puede traer graves problemas como por ejemplo pueden causar graves enfermedades como la anorexia u otras. El exceso de nutrientes es tan problemático como la falta de ellos.

Debemos estar conscientes de que existen muchos factores para que una dieta pueda funcionar para el propósito que queremos, ya sea para bajar de peso, para  disminuir los trigicéridos en nuestro cuerpo, etc.

Las dietas las podemos dividir en dos grupos:

  • dietas terapéuticas: son aquellas que se mandan para unos ciertos propósitos como por ejemplo la obesidad, para los pesos bajos, para la anorexia y la bulimia, para enfermedades cardiacas, para los canceres, etc.

  • dietas no terapéuticas: también son recomendadas para los siguientes casos como para seguir una buena alimentación maternal durantes el embarazo o durante la lactancia, introducir nuevos alimentos al bebe y alimentaciones en el preescolar, en el escolar, en el adolescente, en el adulto joven, en el adulto mayor y en el viejo

  • La importancia de la dieta.

    Una dieta correcta, ayuda a que no aparezca la desnutrición proteica y caloría típica de una mala alimentación sumada a la pérdida de minerales y vitaminas propia de la diálisis, a lo que hay que sumar, las alteraciones en la utilización de las proteínas y los aminoácidos que aparecen en la insuficiencia renal crónica (I.R.C.).

    Es muy importante que la persona dializada lleve una dieta adecuada que se ajuste a sus necesidades personales.

    Objetivos de la dieta.

  • Evitar el aumento de peso excesivo entre una diálisis y otra.
    Buscaremos no aumentar más de 1 kilo al día. La retención de líquidos con el subsiguiente aumento de peso produce una sobrecarga cardiaca ya que obligamos al corazón a bombear un mayor volumen de sangre, eso aumenta la presión arterial y puede provocar una insuficiencia cardiaca. También hay riesgo de producir un edema agudo de pulmón.
    Por todo ello reduciremos la cantidad de líquido a ingerir y sobre todo la sal y los alimentos salados que provocan mucha sed y retención de líquidos por su contenido en sodio.

  • Evitar las complicaciones por el aumento del potasio en la sangre.
    El aumento de la concentración de potasio en sangre produce síntomas como sensación de hormigueo, adormecimiento, dolor muscular, disminución de la fuerza que impide caminar o moverse, palpitaciones, incluso podría producir un paro cardiaco. Para evitar esto se recomienda tomar en la dieta, frutas y verduras bajas en potasio.

  • Reponer los nutrientes que se pierden a través de la diálisis.
    Durante la diálisis se eliminan de la sangre, no solo sustancias de desecho (toxinas) sino también algunos nutrientes como proteínas y vitaminas. Es por eso que, se deben tomar complementos vitamínicos (bajo indicación de su médico) y aumentar el consumo de alimentos con alto contenido de proteínas de alta calidad, como es el caso de algunas carnes (pollo, pavo, pescado, vacuno) y las claras de huevo (albúmina).

  • Evitar las complicaciones metabólicas y óseas.
    En la insuficiencia renal crónica se pierde la capacidad del riñón para eliminar el fósforo, por lo que éste tiende a acumularse en la sangre, esto provoca trastornos metabólicos y de los huesos.
    Para evitar el aumento del fósforo en la sangre se recomienda limitar el consumo de productos lácteos (solamente a lo indicado en su dieta) y tomar junto a las comidas, los medicamentos que le indique su médico.

  • Prevenir la aparición de algunas enfermedades crónicas asociadas a la insuficiencia renal.
    Las enfermedades cardiovasculares secundarias a la ateroesclerosis se asocian al aumento de colesterol y otros lípidos en sangre. Por ello se recomienda disminuir en la alimentación las grasas de origen animal: carnes grasas (cordero, cerdo, conejo, etc), leche entera y quesos. Aumentar el consumo de aceite de oliva y limitar el consumo de alimentos con mucho colesterol (embutidos, cecinas, etc.).

  • Dieta equilibrada

    La dieta es el conjunto de sustancias que ingerimos habitualmente y que nos permiten mantener un adecuado estado de salud y una capacidad de trabajo. Una dieta cuantitativamente es correcta cuando aporta la energía adecuada, permite el mantenimiento o consecución del peso ideal y aporta todas las vitaminas y minerales en cantidades no inferiores a 2/3 de las aportes dietéticos recomendados (RDA) (las dietas hipocalóricas por debajo de 1500 calorías no lo garantizan).

    Los nutrientes son toda sustancia contenida en los alimentos y que es necesaria para vivir y mantenernos en salud. Nutrientes esenciales son aquellos que el organismo no puede sintetizar (a partir de otros) y, por tanto, depende absolutamente de su ingesta en los alimentos.

    Los nutrientes que aportan energía son llamados macronutrientes y son las proteínas, la grasa y los carbohidratos.

    La contribución porcentual de los macro nutrientes a las calorías totales debe ser:
    - 50- 55 % carbohidratos
    - 30-35% grasas. (15-20 % monoinsaturados)
    - 10-15 % proteínas.

    Una dieta sana

    Es una dieta que proporciona niveles óptimos de nutrientes para el mantenimiento y regeneración del organismo, y bajos niveles de alimentos perjudiciales para la salud.

    Todo lo que ingerimos a lo largo del día representa una medicina o un tóxico en potencia para nuestro organismo.

    La dieta y los deportistas

    La dieta ha de ser equilibrada y ajustada a las necesidades de cada deportista, al tipo y duración del ejercicio, al momento (entrenamiento o competición) y a las condiciones en las que se realiza.