Diego Portales

Historia Contemporánea Chilena. Político. Presidentes chilenos. Biografía. Vida

  • Enviado por: Chesire
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 4 páginas

publicidad

DIEGO PORTALES

Nació el 15 de Junio de 1793 en Santiago, de Chile, siendo sus padres el Ministro Contador de Ejercito y Real Hacienda Don Joseph Santiago Portales y Larraín Meneces Andia e Irarrazabal, y Doña María Fañez Palazuelos Acevedo y Borja.

Se educó en Santiago en el Convictorio Carolino de Nobles de 1808 a 1814. Indiferente al acontecer revolucionario de 1810, se inclino hacia el comercio. El 15 de Agosto de 1819, Portales contrajo matrimonio con su prima hermana, Doña Josefa Portales y Larraín, a quien amó con mucha fuerza. En 1820 forma una sociedad denominada Portales, Cea y Cía, tuvo relaciones mercantiles con el gobierno, por haberse adjudicado el estanco del tabaco, naipes y otros rubros. Sus actividades mercantiles resultaron un fracaso y su sociedad quebró. La Quiebra de sus negocios lo impulsaron a la acción política y se mezclo con los acontecimientos revolucionarios de 1829, llegando a ser Ministro y Vicepresidente de la Republica.

En junio de 1821 su esposa muere, lo que causó un fuerte impacto en portales, este cambió fuertemente su personalidad, pasó ser misántropo y se hizo la promesa de permanecer célibe. La religión fue su válvula de escape y una especie de misticismo se apoderó de él. Encerrado en su habitación se le escuchaba entonar cantos litúrgicos y pasar muchas veces en completa meditación. Su padre lo instó a casarse nuevamente, pero Don Diego rechazaba la idea debido al dolor constante que le causaba su mujer, y llega a prometer que vestirá el hábito en algún convento. Pero estos arranques que le produce el recuerdo de su esposa no se concretan, y al regresar a Chile experimenta una violenta pasión por una niña de 15 años, la bella Constanza Nordenflycht. En 1832 tienen dos hijos, y Constanza enferma gravemente, Portales teme por su vida y le pide a su amigo Antonio Garfias que se case con ella en su nombre, ya que en ese momento Portales vivía en Valparaíso.

Portales era de complexión fina y casi frágil, pero encerraba en sí una extraordinaria vitalidad y un carácter irritable. Sentía repugnancia por la clase social alta y la gravedad que los caracterizaba, prefería la compañía de sus amigos y amigas, con los que se reunía a celebrar tertulias en las que nunca abusó del alcohol o comida, él disfrutaba de bailar zamacueca y tocar el arpa o simplemente escucharla.

De carácter firme y autoritario, trabajó por dar a la republica una organización que le permitiera desarrollarse en el futuro. Creó la Guardia Cívica, como un medio de terminar con el caudillismo y siendo Ministro por segunda vez en 1835, vio la necesidad de combatir a la confederación Perú-Boliviana, creada por el Mariscal Santa Cruz, que amenazaba el futuro de su patria. Consecuente con esta idea dedico sus esfuerzos a preparar una expedición contra ella y este esfuerzo, mal comprendido por sus compatriotas y muchos miembros de las fuerzas expedicionarias, produjo el Motín de Quillota el 3 de Junio de 1837, que costó la vida a Portales. Sin embargo su muerte hizo popular la guerra contra la Confederación y el triunfo de Yungay.

Contexto histórico

Situación política: Portales, sin participación activa en el proceso de independencia, en función de sus negocios se involucró con la acción política, específicamente en el periodo post independencia chilena, caracterizada por algunos como anarquía, mientras que notros autores le señalan como el periodo de los ensayos constitucionales. Cualquiera sea la visión que se tenga, ciertamente fue una época de desorden en que los gobiernos eran frágiles, inestables e incluso de una duración inferior al plazo “legal” en este periodo se ensayó varios estilos constitucionales, sin lograr una consolidación definitiva del sistema republicano, el desorden era el único que perduraba y frente a esta situación Portales ya tenía sus ideas claras, el quería acabar con la anarquía política y económica que tanto afectaba a la gente.

El periodo de Portales, fue una época de fuertes enfrentamientos entre grupos politicos rivales, fundamentalmente dos: Conservadores o pelucones, llamados así en función de sus ideas politicas conservadoras con mucho del orden institucional del imperio español… usaban pelucas a la usanza del antiguo régimen. El segundo grupo fueron los Liberales o pipiolos grupo político de ideas liberales fuertemente influidas por la ilustración

Por otra parte, sin constituir una fuerza política formal: los estanqueros eran un grupo pequeño compuesto por personas unidas fundamentalmente por los intereses económicos del comercio (estanco) que estaban de acuerdo con las ideas polìticas de portales.

Impulso de portales a la política y su quiebra economica: En 1824 Diego Portales y José Manuel Cea remataron el estanco del tabaco, naipes, licores extranjeros y té, es decir, el monopolio de internación y venta de estos productos. A cambio, su firma comercial se comprometía a cancelar anualmente los intereses y amortizar la deuda que el fisco había contraído en Londres. El estanco fue rechazado por la opinión pública, pues se le consideró como negativo para el desarrollo de la industria del país. Si bien los socios tenían aquel privilegio, ello no era obstáculo para que otras personas se dedicaran ilegalmente a la importación y distribución de aquellos productos a un precio más bajo. Por más que Portales y Cea trataron de combatir a los contrabandistas, estos llevaban la delantera y empezaron a causarles perjuicios económicos. Fue así como la primera cuota no pudo ser pagada, generándose bastante inquietud entre los acreedores ingleses y por ello se planteó una revisión del contrato. Al mismo tiempo, Portales trataba de incluir en su compañía a otros capitalistas; aducía que si se lograba controlar el contrabando con la ayuda del gobierno, los resultados serían beneficiosos para quienes participaran.

Sin embargo, el control del contrabando del tabaco no fue posible y en 1826 el Congreso resolvió que el estanco debía volver a manos del Estado. Paralelamente, Portales había conseguido que el gobierno considerara a la compañía como concesionaria y no propietaria del estanco, con lo que los socios podían seguir operando y obtener una comisión sobre el valor de las transacciones. Estas operaciones levantaron un cúmulo de sospechas, y Portales ofreció pagar una fuerte suma de dinero a quien demostrase que había dolo en el negocio. Cuando se procedió a la liquidación, el fisco resultó debiendo a la compañía la suma de 87 mil pesos, que Portales y Cea no cobraron quizás en retribución, puesto que de haber seguido siendo considerados como propietarios del estanco, habrían resultado arruinados.

Los fracasos de portales en el comercio lo impulsaron a participar en la política ya que por sus experiencias se dio cuenta de que sería imposible que el país se desarrollara sin un gobierno limpio, sin orden público ni autoridad honrada.

Portales el hombre.

El politico: La experiencia comercial de Portales no fue muy exitosa, pero le permitió ir ocupando algunos cargos en el Consulado - que era la asociación que agrupaba a los mercaderes- de Santiago, llegando a ser cónsul en 1823. En 1825 fue miembro del Consejo Consultivo formado por Ramón Freire. Tal vez, el fruto más importante de este aprendizaje fue el conocimiento que alcanzó de la realidad del país en aquellos difíciles años de la Organización nacional, el que aplicó con posterioridad, cuando asumió como ministro de Estado.

El primer nombramiento ministerial de Portales se produjo en 1830, cuando el Presidente José Tomás Ovalle le asignó las carteras de Interior y Guerra; sin embargo, sería tras la victoria conservadora en Lircay cuando empezaría a destacarse y convertirse en el verdadero eje y motor del poder. Manteniendo su cargo, impuso a los contrarios todo el peso de la ley y organizó la administración del Estado con un hondo sentido de rigurosidad. Asimismo, creó la Guardia Cívica - que sirvió de contrapeso al poder militar del Ejército-, controló la prensa opositora, y dio de baja a varios jefes militares, muchos de ellos destacados hombres que habían actuado en la época de la independencia, por su participación en actividades políticas.

Sus ideas: como ya dice anteriormente, el fracaso económico de portales fue lo que gatilló todas sus ideas polìticas, portales se dio cuenta que sin orden y honradez el país jamás iba a progresar.

El sentido de autoridad y su inclinación al orden estaban cubiertos por su falta de ambición. Su repugnancia hacia la popularidad y por su antipatía hacia el ejercicio del poder, si bien portales tomo con mano fuerte las riendas del poder lo hico muy a contra de sus ideales y sòlo por el bien público.

Su patriotismo no fue un patriotismo “chileno-americano” ni tampoco un patriotismo “americano” como fueron los de o'higgins o San martín respectivamente, sino un patriotismo Chileno y por ende un patriotismo excluyente y exclusivo que tendía a hacer de chile la Inglaterra americana, aunque portales admirara el espíritu práctico de los ingleses y llegara a llamar a chile “la Inglaterra de América” no por ello dejaba de ser un hombre profundamente realista, nunca pensó copiar las instituciones exóticas de los ingleses, pues él estaba convencido de que las leyes y las constituciones no moldeaban a la gente, sino que la gente a ellas, pensamiento que se alejaba bastante de los existentes en aquellos tiempos en Chile.

Portales alejado de los dos tipos de pensamientos existentes en esa época creía que la democracia en esos tiempos era impracticable, pero que tampoco pedía caerse en la monarquía “la república es el sistema que hay que adoptar” escribía portales.

Cargos que ocupó: Portales fue ministro en dos oportunidades durante los diez años del gobierno de Joaquín Prieto.

Durante su primera gestión, como ministro del interior, Relaciones Exteriores, Guerra y marina (1830-1831), su preocupación fundamental fue la de asegurar el orden público.

Como ministro, tuvo que tomar medidas draconianas (drásticas) para restablecer el principio de autoridad en la civilidad y la disciplina en las filas del Ejército.

Sin embargo, la acción de Portales no fue suficiente, porque, entre 1831 y 1836, hubo veinte conspiraciones, siendo la mas grave la protagonizada por Ramón Freire en 1836.

Desde la década de 1820, uno de los problemas más serios que afectaban a la seguridad pública y la economía, era la existencia de bandas de ladrones y asesinos que asolaban los campos desde Rancagua hacia el Sur.

En 1831, Portales creyó concluida su labor y se alejo del gabinete para hacerse cargo de la Intendencia de Valparaíso, aunque siguió siendo una figura gravitante en la política nacional. En 1836, Portales fue llamado nuevamente a ocupar el Ministerio de Guerra y Marina ante la amenaza que representaba el recientemente descubierto complot de Ramón Freire.

Este fue capturado y exiliado en Australia. A partir de este momento, Portales va a dedicar todos sus esfuerzos a organizar una fuerza militar que acabe con la confederación peruano-boliviana. Este no concluyó su tarea.

La Confederación Perú-Boliviana:

Un nuevo frente de preocupaciones se abrió en 1836, esta vez en el plano internacional. Partiendo desde el Perú, una expedición militar comandada por el exiliado general Ramón Freire trató de derribar al gobierno de Prieto, intentando apoderarse de Valdivia y Chiloé. La preocupación de las autoridades fue más allá del mero hecho puntual, pues era preocupante que el gobierno de la Confederación Perú-Boliviana - encabezado por el mariscal Andrés de Santa Cruz- hubiera impulsado dicha acción, o al menos, no hubiera hecho nada por impedirla. Lo anterior, sumado a la guerra aduanera que El Callao sostenía con Valparaíso - puertos que cada uno de los gobiernos trataba de convertir en los principales del pacífico sudamericano- planteaba un conflicto que Portales estaba decidido a resolver lo más rápidamente posible.

Inicio de la guerra

Ese mismo año zarpó hacia El Callao la fuerza militar comandada por Victorino Garrido, cuya misión era apoderarse de las naves peruanas. El objetivo se cumplió con éxito y, ante ello, Santa Cruz aceptó que los barcos fueran trasladados a Chile, a condición de que no se rompieran las relaciones diplomáticas.

Portales era partidario de la guerra, porque veía en la existencia de la Confederación no solo un peligro político para Chile, sino también a un poderoso rival económico. Se envió como ministro plenipotenciario a Mariano Egaña, con el encargo principal de conseguir el término de la unión de aquellos países. Al fracasar las negociaciones, se declaró la guerra.

Muerte :

Portales fue asesinado en el Barón, el 6 de Junio de 1837.

El País estaba en guerra, y Portales se dedicó, entonces a organizar una nueva expedición con el propósito de invadir Perú y lograr la destrucción de la Confederación

El conflicto bélico no era popular en Chile, incluso entre algunos sectores militares, tanto que oficiales descontentos o influidos por Andrés de Santa Cruz - según algunos autores- fueron los que finalmente terminaron con la vida del ministro Portales.

En 1837 se encargó al coronel Antonio Vidaurre la preparación de las tropas. Este oficial, según muchas sospechas, tramaba desde hacía tiempo un complot influido por Santa Cruz. Lo concreto es que el 2 de junio de ese año, Portales salió de Valparaíso rumbo a Quillota para revistar las fuerzas. Al día siguiente fue detenido y Vidaurre ordenó su traslado junto a las tropas, hacia el puerto, en el entendido de que el Batallón Valdivia, comandado por Juan Vidaurre, se sumaría al movimiento.

Sin embargo, ello no ocurrió y esa fuerza, en conjunto con las guardias cívicas de Valparaíso - que el mismo Portales había formado cuando fue intendente de la ciudad- le cortaron el paso en el cerro Barón, donde los amotinados fueron derrotados (6 de junio). El ministro era custodiado por un piquete que estaba al mando del capitán Santiago Florín, quien conociendo la noticia de la derrota ordenó el fusilamiento de Portales. Tras ser sometido a una descarga de fusilería, además, fue rematado con bayonetas.

Obras políticas:

Constitución de 1833: La Constitución de 1833 fue redactada por Mariano Egaña y logró estabilizar políticamente a Chile durante casi cien años.

Características:

Era absolutamente presidencial

El voto era representativo y censitario.

El presidente recibía un mandato de cinco años en el cargo con derecho a ser reelegido por un periodo más.

El Parlamento tenía la atribución de aceptar o rechazar el presupuesto anual; establecer el voto de censura y la interpelación parlamentaria.

De este modo, permitió la conformación del Estado, organizó el poder estatal de acuerdo a la realidad del país y se inició un periodo de estabilidad constitucional y política quebrantado sólo por algunas revoluciones. Esta Constitución intentó establecer un gobierno fuerte e impersonal, basado principalmente en la figura del presidente de la República, pero desde 1871 se llevaron a cabo una serie de reformas donde se desarrollaron interpretaciones de corte parlamentario, especialmente por la pérdida de fuerza del jefe de Estado en sus aliados conservadores. Se desarrolló un pluripartidismo, se mejoró el sistema electoral y se hizo más transparente, pero la acción gubernamental se deterioró con las continuas rotaciones ministeriales.

CONCLUSIONES

Si bien no hay una sola evaluación histórica sobre portales, puesto que en los últimos tiempos ha habido un cuestionamiento a su verdadero rol en el desarrollo de nuestra historia política, su figura se asocia fundamentalmente a los preceptos constitucionales de 1833, en que básicamente se creó un régimen presidencialista fuerte, casi sin contrapeso político, cuestión fundamental para el desarrollo de los gobiernos decenales (Prieto, Bulnes y Montt), que implicaron un rumbo definitivo para la naciente republica chilena, la que experimentó un fortalecimiento de sus instituciones republicanas, un desarrollo cultural y económico sobre la media del subcontinente sudamericano, en que la tónica política era la anarquía y los gobiernos débiles.

Cualquiera sea la visón que se tiene sobre Portales, existe consenso en que su accionar político estuvo caracterizado por un pragmatismo a toda prueba y que el regimen autoritario que se instaló fue funcional a las necesidades de una post independencia carente de unidad y criterios comunes.

Vídeos relacionados