Diego de Silva y Velázquez

Arte. Pintura. Siglo XVII. Pintor barroco español. Etapa sevillana, madrileña, italiana. Vida. Obras. Vieja friendo huevos. La fragua de Vulcano. El niño de Vallecas. Las Meninas. La Infanta Margarita

  • Enviado por: Vicente Hermoso
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Velázquez está entre el realismo de la 1º mitad del siglo y el barroquismo de la 2º.

Diego de Silva y Velázquez nace en Sevilla en 1599. Va a ser el pintor más importante del Barroco europeo. Pasará su infancia en Sevilla con 2 maestros (Herrera el Viejo, con su realismo y su color, y Francisco Pacheco, con su buen dibujo).

En 1623 se trasladará a Madrid e ingresará en la Corte favorecido por el Conde-Duque de Olivares; va a gozar de la amistad y protección del rey Felipe IV. Esta estancia en la Corte le va a facilitar el conocimiento de la pintura veneciana gracias a que puede contemplar las colecciones reales.

Durante este 1º periodo, que se cierra hacia 1629 (cuando emprende su 1º viaje a Italia) ejecuta diversos retratos fundamentales, como Los Borrachos (interpretación realista de la mitología), que representa el triunfo de Baco, tal y como si fuera una escena de género.

Desde 1629 a 1631 va a estar en Italia estudiando fundamentalmente la pintura veneciana. A su regreso traerá La Fragua de Vulcano, La túnica de José, en las que la idealización de las anatomías y el tratamiento de la luz suponen un profundo giro en su evolución artística.

Se inicia así la 2º etapa madrileña, que se cerrará con su partida de nuevo para Italia en 1649. A esta 2º etapa madrileña corresponde el cuadro de La Rendición de Breda y la gran seria de retratos, tanto de la familia real como de los cortesanos y bufones, importantes porque el artista va a trabajar en ellos con plena libertad, aquí se muestra su dominio de la técnica.

En su 2º etapa en Italia (1649-1651) va a realizar dos obras magistrales como el retrato del Papa Inocencio X y el de su esclavo Juan de Pareja. Estos dos retratos se consideran como el precedente de la pintura impresionista por la importancia que da a la luz y a la sombra.

También en esta estancia va a realizar pequeños cuadros de vistas, de paisajes, que también son precedente del impresionismo, como son los dos cuadros de Villa Medici. Seguramente a esta época pertenece también la Venus del Espejo.

De nuevo volverá a Madrid, y aquí va a realizar sus obras magistrales, como el Retrato de la Infanta Margarita con sus damas, en el que el dominio de la técnica, de la perspectiva aérea, y la utilización de los colores llegan a su culminación. Es un cuadro muy complejo y difícil de interpretar.

Velázquez morirá en 1660, a la edad de 61 años.

Velázquez es hijo de Joao Rodríguez de Silva y de Jerónima Velázquez, sevillana. Nace en 1599 en Sevilla Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, y va a estudiar con dos grandes maestros, Herrera el Viejo (maestro de pintura muy duro, al que le debe ese rigor), y Francisco Pacheco, a cuyo taller irá a los 12 años, y donde trabajará unos 6 o 7 años.

En 1617 es ya maestro, con sólo 18 años. Con Pacheco va a convivir en un ambiente intelectual.

Se va a casar con una hija de Pacheco, Juana Pacheco, así, se va a convertir en el yerno de su maestro.

Velázquez va a entrar en contacto con la aristocracia y la Corte, ya que en casa de Pacheco se hacían tertulias, a las que acudían nobles y aristócratas.

Etapa sevillana

Se conservan bastantes cuadros, no los mejores de su carrera. Con el tiempo sobrepasó a Pacheco, que ya no le podía enseñar nada.

Ensaya modelos, y recibe influencias de Caravaggio (tenebrismo)

Obras: Vieja friendo huevos, Cristo en casa de Marta, El Aguador, La Adoración de los Reyes.

Los Músicos.

Hay una cierta relación con Caravaggio. Tenebrismo menos duro que el del italiano, Camón Aznar dice, a propósito del tenebrismo, que en España no fue difundido por Caravaggio, sino que era un movimiento europeo, y cuya figura más destacada era él.

Vieja friendo huevos.

Se suele fechar hacia 1618 y anticipa muchas de las características de lo que va a ser la pintura de Velázquez: una composición muy complicada, el cuadro está muy recargado en el primer plano, se consigue casi a la perfección la calidad del material, los personajes están colocados a ambos lados de una diagonal imaginaria.

San Juan de Patmos.

Velázquez había conseguido el título de maestro, lo que le permitía hacer obras de encargo. Esta obra va a formar parte de un convento.

El tenebrismo sigue dominando, aunque los fondos se van aclarando, parece que Velázquez quiera pintar ese espacio.

Inmaculada Concepción.

Parece ser que formaba parte del mismo convento (el del Carmen Calzado de Sevilla). Algunos dicen que podría ser el retrato de la mujer de Velázquez.

Está relacionado con la pintura de Zurbarán, especialista en Inmaculadas.

El tenebrismo sigue existiendo, envuelve a toda la figura.

Detrás se observan nubes con gran luminosidad.

Tela del traje satinada de seda rosa pálido, muy conseguida.

El Aguador.

Se sitúa hacia 1620. Hay bastantes copias y con variantes, en distintos museos.

Con Velázquez la pintura barroca se va superando paulatinamente, va revolucionando las técnicas gracias a la luz y al color.

Este cuadro es la culminación del aprendizaje en el taller de Pacheco, Velázquez muestra haber asimilado toda la técnica tenebrista.

El personaje que aparece al fondo, en zona de penumbra, está sólo sugerido.

El rostro del aguador está de perfil, iluminado.

El rostro del niño está de manera oblicua.

La atmósfera del lienzo adquiere una evidencia táctil, sobre todo en las dos tinajas. La copa que sostienen los dos personajes centrales está hecha absolutamente de luz. Los pintores barrocos están obsesionados con pintar el cristal.

En cuanto a la interpretación del cuadro, pudiera ser una metáfora de las diferentes edades del hombre: juventud, madurez y vejez. El niño bebe del conocimiento del anciano.

Esta pintura fue donada en 1623 a un canónigo, Juan de Fonseca, sumiller de cortina. Era el encargado de asistir al rey en la capilla y de tirar de la cortina para separar al rey del resto de la gente.

Dentro de la copa hay un hogo, que servía para perfumar el agua.

En este cuadro Velázquez ya no acumula tantos objetos.

La cena de Emaús.

Hacia 1620, se trata de una de las obras más conseguidas de esta etapa. Hay similitudes entre el rostro de Cristo y los rostros de Zurbarán.

Fondos tenues que permiten que el espectador se concentre en las figuras.

La adoración de los Reyes.

Lo va a realizar para la Compañía de Jesús en 1619.

Algunos lo consideran como un retrato de la familia del pintor: la Virgen es Juana Pacheco, Velázquez se va a retratar como uno de los Reyes, al que le acompaña su suegro, otro Rey Mago. El Niño es la hija de Velázquez.

Hay aquí una puesta al día, no sólo en pintura sino también espiritualmente.

Paños de los personajes amplios, gruesos, casi modelado escultórico.

Hay todavía tenebrismo.

Este cuadro es menos “progresista” que El Aguador, su composición es sencilla pero original.

Recurre al efecto luminoso para conseguir profundidad.

Hay tres planos, 1 oscuro, 2 luminoso, 3 oscuro.

En el extremo superior izquierdo - abertura luminosa en la lejanía.

Esta estratificación la va a usar muy a menudo, mejorándola.

Cristo en casa de Marta.

Datada en 1619-1620.

Incorpora elementos que van a perdurar en toda su obra. Quizá el más significativo es el situar en primer plano una anécdota sin importancia (un bodegón, en este caso) y en el fondo el tema importante.

Esta inversión de la jerarquía de los distintos personajes vamos a encontrarla repetidamente en la obra de Velázquez (en Las Hilanderas, por ejemplo).

Es muy útil comparar este cuadro con Las Hilanderas, para comprender la evolución del autor (hay una gran diferencia técnica, en el primero usa tema religioso y en el segundo mitológico).

El tema de la ventana en la pintura es una novedad, aunque ya la habían usado holandeses y venecianos.

Esta obra promete por dónde va a evolucionar su pintura.

Busto de un caballero.

Hecho hacia 1623, cuando empieza a hacer retratos. Ha hecho antes un retrato de Felipe IV, lo que le permitió acceder a la Corte (hoy ese retrato está perdido).

Nos se sabe quién es el retratado, podría ser don Luis de Fonseca, capellán real.

Hasta el siglo XIX se consideró que era de Murillo.

Es un retrato excepcional, cada ojo es diferente, nos da una idea diferente del personaje; esto va a ser utilizado por muchos pintores posteriores. Se muestran fondos aclarados.

Retrato de Felipe IV

Hay una gran cantidad de retratos de este rey, unos 30 o 40.

Muestran la evolución del monarca.

Velázquez es un pintor que cambia constantemente sus cuadros (se observa con rayos X). A estos cambios se les llama arrepentimientos.

Los cuadros oficiales de época barroca suelen estar decorados con una mesa donde se colocan objetos alusivos a la calidad del retratado, y a veces se cuelgan del fondo cortinas (retratos de aparato).

1º etapa madrileña

Va a realizar Los Borrachos (El Triunfo de Baco), y La expulsión de los moriscos.

Los Borrachos (El triunfo de Baco).

Es el mejor de esta etapa madrileña, realizado hacia 1628. Lo va a retocar a su vuelta del primer viaje italiano. Tiene parecido con algunos cuadros de Rubens, amigo personal de Velázquez, quien le aconsejará que viaje a Italia.

Va a tener este cuadro cierto parecido con Caravaggio, sobre todo el personaje central.

Interpretaciones:

-Algunos piensan que Velázquez se burla piadosamente de la mitología.

-Otros piensan que Velázquez interpreta el mundo mitológico a su manera.

Es un pintor positivo, Velázquez trata con respeto a los personajes pero se aleja de ellos serenamente, como si estuviera por encima de los problemas.

Se trata de su primera composición mitológica.

Parece ser que el tema se lo sugirió la obra La filosofía Secreta de Pérez de Moya.

Baco trae la alegría a los desamparados a través del vino. Los personajes que rodean a Baco son hombres, Velázquez está preocupado por lo cotidiano y lo real.

1º etapa italiana

La Fragua de Vulcano.

Su primer viaje a Italia lo va a realizar entre 1629 y 1631. Allí va a estudiar minuciosamente el arte, ya que es un hombre formado pictóricamente, es capaz de asimilar o rechazar con criterio aquello que está contemplando. A Velázquez le impresionan sobre todo los venecianos, especialmente Tintoretto. Es posible que de él sacara ideas para hacer este cuadro.

Está alejado totalmente de la época tenebrista, sabe hacer la profundidad sin usar claroscuros. Utiliza tonos ocres, está empezando a descubrir lo elegante que es el gris, que va a ser uno de los colores preferidos de Velázquez.

En este cuadro lo que se propone es captar un instante, en el que Apolo comunica a Vulcano (dios del fuego) el adulterio de su esposa Venus con Marte. Vulcano está asombrado, al igual que los otros personajes.

El origen de este tema está sacado de la obra de Virgilio y Ovidio.

Velázquez pone en este cuadro un tema moral: la tragedia del deshonor, del esposo engañado y se su venganza.

La mirada de Vulano expresa dolor y rabia, su rostro está descompuesto.

Los ayudantes de Vulcano (cíclopes) aparecen humanizados.

Las tentaciones de Santo Tomás de Aquino.

Es de los últimos años de su viaje a Italia.

La crítica discute si es un cuadro totalmente de Velázquez o también de sus ayudantes.

Velázquez abandona poco a poco esos tonos ocres y va entregándose al gris como color principal.

En la escena, Santo Tomás es reconfortado por los ángeles.

2º etapa madrileña

Pablillos de Valladolid.

Pertenece a la seria de los Bufones.

En la Corte se denominaban sabandijas, locos, hombres de placer.

Junto con los músicos ayudaban a combatir el aburrimiento en la Corte.

Desde el siglo XVI van a ser pintados, a veces junto a la Corte.

Este bufón en concreto está al servicio del rey desde 1632, y se presenta en el cuadro bastante noble, Velázquez lo va a representar como declamando.

Lo más importante es el situar al personajes sobre un fondo neutro, dorado. El volumen del personaje y la profundidad vienen dados por la sombra.

La rendición de Breda (Las Lanzas).

Hacia 1632-1635.

Entre el año 32 y el 35 Velázquez va a decorar el Salón de reinos del Buen Retiro, por orden del Conde-Duque. Para decorarlo los grandes pintores cortesanos pintan las grandes batallas españolas y también grandes retratos de la familia real.

El episodio se sitúa en las guerras mantenidas por España en las provincias de los Países Bajos.

En la cabecera principal del Salón - Felipe IV y Doña Margarita (2 retratos)

Encima de la Puerta - Príncipe Baltasar Carlos.

Sobre las ventanas - 10 cuadros de Hércules.

Es un Salón dedicado a ensalzar la monarquía española.

Esta batalla representada es victoriosa para los españoles, aunque después perderán definitivamente los Países Bajos.

Se va a encargar el hacerlo a 3 pintores, algunos de ellos holandeses, mejor documentados (algunos de ellos son casi fotografías). Hay que decir que Velázquez nunca estuvo en Breda, ni asistió a este acontecimiento.

En centro de este cuadro es la entrega de las llaves de Justino de Nassau a Ambrosio de Spínola.

La entrega de estas llaves fue vista por Velázquez en teatro, ya que en esta época se estrena en Madrid una obra de Calderón llamada El sitio de Breda, con unos versos que le van a influir mucho:

“Justino, yo las recibo y conozco que valiente sois

que el valor del vencido hace famoso al que vence.”

La maestría de Velázquez hace que el rostro y la postura elegante de Spínola lo haga un personaje muy real, al igual que el resto de cuadro.

Es posible que Velázquez conociera a Spínola, pero nunca conoció a Nassau.

En centro de la composición es la llave, centro del aspa, que se recorta sobre un segundo plano muy luminoso.

A la derecha, en 1º plano nos encontramos a Ambrosio de Spínola, y detrás a Alberto de Aremberg, Carlos Coloma, y Gonzalo de Córdoba. A la derecha del todo parece que el personajes sea el propio Velázquez.

Detrás de los jefes se encuentran los temidos soldados de los tercios. Sobre sus sombreros asoman las lanzas, que forman una especie de reja que permite presenciar más allá el paisaje de la lejanía.

Hay unas cuantas lanzas inclinadas para dar verosimilitud al conjunto.

En los análisis de rayos X se ve la cantidad de veces que Velázquez cambió los personajes y las lanzas (arrepentimientos).

A la izquierda aparece en 1º plano Justino de Nassau. Los holandeses están más desordenados, que los tercios españoles.

Hay un contraste de luz y posiciones marcado por los caballos. Un oficial en camisa blanca crea un foco de luz.

Los caballos crean un círculo en el que se mueven los dos caballeros. El caballo holandés aparece de frente y el español de grupas, de patas blancas (mayor realeza y poder).

La degradación de los tonos, las sombras, la sensación de aire libre,el paisaje, los juegos de claros y oscuros provocan la sensación de la realidad.

Aquí se demuestra que Velázquez es un pintor absolutamente libre en cuanto a la técnica.

Capote de ante holandés - pintura gruesa-

Oficial de camisa blanca - pincelada suave, cercana a la acuarela, muy diluida en agua.

Armadura de Ambrosio hecha simplemente con puntos de luz, la faja de Ambrosio asalmonada tiene los brillos hechos a golpes (impresionismo).

Grupa del caballo - pincelada muy larga.

Retrato del Cardenal Infante.

No es un retrato real, tiene una postura más relajada.

Escena de caza.

Lo importante es el paisaje (Guadarrama) - fondo verde grisáceo, típico de Velázquez.

Es el Cardenal Infante Fernando.

Hasta ahora casi todos los retratos eran de interior. Tras el viaje a Italia comenzará a hacer estos retratos de exterior.

Velázquez ha superado totalmente la etapa tenebrista.

Desdibuja el paisaje para crear una ilusión de profundidad.

Retrato ecuestre del Conde-Duque de Olivares.

Con este retrato el Conde-Duque se retrata a la manera real, quiere mostrar su poder. Velázquez esconde pero sin omitir nada la baja estatura del Conde y la chepa, por lo que lo coloca ladeado.

Aparece como dirigiendo los ejércitos en la batalla de Fuenterrabía, aunque el Conde nunca dirigió esa batalla, en la que perdió el príncipe francés Condé.

Lleva en la mano la bengala de general. Es una alegoría, lleva los mismos atributos que los retratos reales ecuestres.

Es un retrato de aparato, hecho para dignificar el palacio del Conde-Duque.

El caballo levanta las patas delanteras, hace corvetas.

Los retratos ecuestres eran importantísimos, el caballo se convierte en el rono en movimiento.

Fondo verdoso, hay una gran armonía de colores.

El príncipe Baltasar Carlos a caballo.

Es el príncipe heredero, aparece con el fondo serrano de Guadarrama, compuesto por grises, azules, verdes…

El príncipe era muy amigo de velázquez.

El caballo está haciendo un salto de corveta.

El cuadro debería estar colocado en una posición elevada, sino parece rechoncho y acortado.

El príncipe morirá muy temprano, se observa en su cara.

Retrato ecuestre de Felipe IV.

Caballo haciendo la corveta.

Le va a gustar tanto a Felipe IV que mandará hacer un acopia, sobre la que se hará una estatua en bronce por Pietro Tacca. Se le pedirá ayuda a Galileo para que efectúe los cálculos para que se sostenga.

En 1635 el escultor va a moldear la cabeza de Felipe IV. Esta escultura ecuestre va a venir a España y se va a colocar en lugares fundamentales. Va a ser la escultura más importante de época barroca.

El Niño de Vallecas.

Gran penetración psicológica, el rostro muestra toda la problemática de la subnormalidad, el color es un auténtico prodigio.

El bufón Calabacillas.

Va a hacer varias copias, tiene rostro alelado, trazos muy sueltos y desdibujados.

Menipo y Esopo.

Personajes de la historia de Grecia a los que va a vestir como si fueran mendigos, pobres.

Destinados al Palacio de Caza, Palacio de la Torre de la Parada.

Clara influencia de la pintura de Ribera.

Marte vencido.

Hecho también para decorar ese palacio, infuencia de Rubens. Naturalismo revolucionario, gran distancia entre el sentimiento mitológico del Renacimiento y del Barroco.

Cierta similitud con El hombre del casco de oro, de rembrandt.

Colores azules, grises, asalmonados, que le gustaban mucho a Velázquez.

Estudio anatómico insuperable.

Gesto del personaje meditabundo, que delata a un personaje cansado.

Gran bigote.

Brazo derecho apoyado en una bengala de general (cayado?)

Imagen poco ortodoxa, a Marte nunca se le había representado así.

Parece que usó como modelo la estatua de Hares Ludovisi.

Marte derrotado en el lecho, no en la Guerra.

Dama del abanico.

Muy “moderno”.

Abanico transmite un mensaje secreto.

2º viaje a Italia.

Villa de los Médicis.

A Velázquez le va a llamar mucho la atención esta villa.

Por primera vez un pintor va a pintar al aire libre.

Es una de las pinturas más modernas de Velázquez, hasta el punto de considerarse la primera obra impresionista del mundo.

Hay discusión en cuanto a la fecha, no se sabe si fue hecha en 1630 (1º viaje) o 1650 (2º viaje).

No se trata de una obra cualquiera, con ella demuestra que se puede pintar al aire libre. Algunos críticos han dicho que son bocetos que luego repintó con trazos, lo que explica su modernidad.

Venus del Espejo.

Es una de las obras más problemáticas desde el punto de vista cronológico e iconográfico. El tema del desnudo era muy raro en aquella época.

Pacheco era inspector de moral de la Inquisición y le aconsejó que tuviera cuidado.

Los monarcas sí tenían cuadros de este tipo.

Es un encargo que le hace el Marqués de Eliche, sobrino del Conde-Duque.

Los teóricos recomendaban a los pintores velar por estos temas, huyendo de toda composición deshonesta.

Se sabe que los palacios de los príncipes y de la aristocracia albergaban desnudos, muchas veces de artistas extranjeros.

Velázquez pintó esta Venus desnuda, que siempre conservó.

Iconografía:

No se sabe si será pintada en el 1º o 2º viaje a Italia. En Villa Medici observó una estatua yacente, la del Hermafrodita. Ësta, junto a otra que aparece en los jardines de villa Medici, van a ser los modelos para hacer este cuadro.

El modelo del cuadro lo va a coger de Tiziano (aunque él colocó el angelote de espaldas y la Venus de frente), es un modelo normalizado en la pintura veneciana.

Velázquez le va a dar una forma muy personal (rostro desdibujado en el espejo intencionadamente, aunque en realidad la Venus no se reflejaría, ya que está mal colocado el espejo, y cuerpo de la Venus con forma de guitarra).

Velázquez va a colocar en el cuadro un enorme cortinón rojo.

Delante - puti o angelote que sostiene el espejo, porta en sus manos un cíngulo, que tradicionalmente significa castidad, pero que aquí podría significar pérdida de la castidad.

Delante de la Venus - tela de color azul verdoso.

Aparecen los colores favoritos de Velázquez (rojos, grises, azulones…).

Retrato de Inocencio X.

Es una de las obras cumbre del 2º viaje.

La crítica lo considera el mejor retrato.

Velázquez quiere ser reconocido como noble, por lo que no deja que el Papa le de nada, dice que es un regalo de su rey.

Cuando el Papa lo ve dice “Demadiado verdadero”.

Domina el color rojo en el sillón, el capelo y el solideo.

Expresión del Papa denota que está sudando.

Sobrepellizo blanco de puntillas, luminosísimo.

Rostro de un anciano, pero político, conocedor de los intríngulis del gobierno, mirada que escruta.

Mano derecha - anillo papal.

Mano izquierda - carta (Velázquez la aprovecha para poner su nombre).

Las Meninas

Es uno de los cuadros más enigmáticos de la pintura. Lo va a pintar en 1656, 4 años antes de su muerte. Realmente se titula La Familia de Felipe IV. Meninas en un término portugués que significa “muchachas jóvenes”. Ha dado lugar a muchas interpretaciones, todas pueden ser válidas.

Se considera la pintura cumbre del Barroco, es uno de los cuadros más importantes del mundo. Transpira realismo, conseguido por la perfecta perspectiva (especialmente aérea, Velázquez logra pintar el aire). Es una escena de retrato, se supone que es el retrato de los reyes, pero en los arrepentimientos se observa que en un principio sólo aparecía reflejado en el espejo el rey.

Personajes (de izquierda a derecha):

Velázquez.

Agustina Sarmiento.

Infanta Margarita.

Dª Isabel de Velasco, haciendo una genuflexión a alguien.

Enana Maribárbola, llena de joyas.

Bufón Nicolasito Pertusato, dando una patada al mastín.

Atrás:

Guardadamas Dª marcela de Ulloa, que viste como viuda, hablando sin parar con un caballero que parece ser D. Diego Ruiz de Ancona.

Fondo:

Espejo, donde de manera muy borrosa aparecen los reyes.

A través de la puerta asoma el aposentador de la reina, nieto Velázquez (nada que ver con el pintor).

Hay que señalar también que existen dos enormes cuadros al fondo, el de la izquierda representa a Minerva y Aracné (copia de un cuadro de Rubens). Al principio se creía que era un cuadro de Rubens, pero es una copia hecha por Juan Martínez del Mazo. Este tema del cuadro aparecerá en Las Hilanderas.

El cuadro de la derecha, sobre la puerta, es Apolo y Pan, una copia de un cuadro de Jordaens.

En cuanto a la interpretación de estos dos cuadros, son dos fábulas mitológicas que vienen a exaltar la superioridad del arte sobre el oficio. Son una defensa del arte pictórico, obsesión en las ñultimas obras de Velázquez.

Hay en este cuadro interpretaciones diversas:

En principio Velázquez está pintando el retrato de los reyes, que quedan reflejados en el espejo. ¿O no? El cuarto pertenecía al infante Baltasar Carlos, pero luego fue reservado para el estudio de Velázquez, y era visitado constantemente.

Hay tres planos en el cuadro (1 luminoso, 2 oscuro, 3 luminoso). La luz entra por la derecha e ilumina a los personajes en un ángulo típicamente barroco.

Hay varios centros en el cuadro:

-La Infanta Margarita es el centro del cuadro

-El espejo es el centro de la habitación

-La puerta es el centro de la perspectiva de la habitación.

La luz dorada que ilumina la escena equilibra la oscuridad del bastidor. El espejo no refleja nada de lo que vemos, al contrario que en la pintura holandesa, en la que tienen un efecto de duplicar lo que ya vemos. Aquí el espejo sólo nos deja ver lo que está más allá de nuestra mirada, aquello que están viendo los personajes que están siendo representados en el cuadro. El cuadro se convierte en escena.

La mirada de los reyes se convierte en el centro simbólico de esta composición, pero Velázquez lo ha eliminado como tema. Por 1ª vez un pintor se libera del tema principal, y esto le permite que la representación pueda darse como pura representación.

En el espejo aparece un cortinón rojo - retrato real.

La técnica y el color deben mucho a su 2º estancia en Italia, está inspirado en la pintura veneciana.

Al haber mucho suelo y mucho techo libre el cuadro respira.

Miradas en el cuadro:

Velázquez mira a nosotros o a los reyes.

Margarita mira a nosotros o a los reyes.

Isabel de Velasco mira a nosotros o a los reyes.

Agustina Sarmiento mira a la princesa.

Guardadamas no hace ni caso al otro.

Pertusato da una patada al perro.

Retrato del rey Felipe IV.

Ya es un rey anciano, está cansado.

Velázquez representa al monarca que ha sido su amigo durante su vida, y lo representa en las distintas etapas de su vida.

Las Hilanderas (Fábula de Aracné).

Temáticamente es uno de los cuadros más controvertidos, junto a Las Meninas.

1º plano - 5 hilanderas.

Al fondo - estancia elevada con damas contemplando una escena mitológica.

Representa un trabajo tradicional en el taller de tapices, pero su contenido verdadero es distinto.

Interpretaciones:

-Gran poema de la mujer trabajadora.

-recreación de la fábula de Aracné.

Sala superior - Se narra el acepto de la diosa Palas Atenea con Aracné para hacer un tapiz que representa el rapto de Europa. En este concurso va ganando Aracné y Palas Atenea, al sentirse humillada, le rompe su trabajo. Aracné, desesperada, intenta ahorcarse, pero antes la transforma en araña para que demuestre por siempre su habilidad.

Esta metamorfosis está sugerida en los rasgos de la hilandera del centro, agachada.

El simbolismo iconográfico puede parecer secundario ante la maravillos forma de pintar de Velázquez.

Existe una gran armonía compositiva, a base de las relaciones de la luz (1 plano luminoso, 2 oscuro, 3 luminoso).

Crea unos contraluces y distintos focos que iluminan el 1º plano.

Hay pinceladas de todo tipo: gruesas, sueltas, vibrantes…

Velázquez consigue la ilusión de que la rueca está girando a toda velocidad.

Hay personajes esbozados, otros tienen toda clase de detalles.

Velázquez hace que nuestra viste pase de una zona iluminada (derecha) a la izquierda, para saltar a la zona del fondo, nuevamente iluminada.

Una de las mujeres se vuelve al espectador como si hubiera sido sorprendida.

De nuevo se vuelve a plantear lo importante que es el arte, por encima de la artesanía (lo que dice la leyenda).

Es de un realismo enorme (rueca en movimiento), Velázquez casi presagia la fotografía.

La Infanta Margarita.

Lo pintó un año antes de su muerte, en 1659.

La chica es más mayor, Velázquez hace un estupendo retrato.

Gran riqueza de telas.

La técnica ha llegado a la perfección, parece que pintar ya no le cueste ningún esfuerzo.

Se puede decir que es una obra moderna, impresionista.

Medallón, flores del pelo, cadena, son sólo trazos de color.

Domina el azul (era uno de los colores más caros de la época).

El Infante Felipe Próspero.

También es de 1659.

Técnica resuelta, magistral.

El aparente descuido con que Velázquez termina alguna de sus obras es de lo más moderno; es el resultado de una vida dedicada al estudio y a las horas dedicadas a pintar.

Muchas veces se ha reprochado a Velázquez el excesivo realismo de sus obras.

¿Y quien era Felipe Próspero?

Felipe IV (hijos):

Mª Teresa (primogénita)

Margarita

Baltasar Carlos (príncipe heredero, morirá muy pronto)

Mª Ambrosia (morirá enseguida)

Felipe Próspero (morirá enseguida)

Fernando Tomás

Carlos II

VELÁZQUEZ