Dictadura de Primo de Rivera

Historia de España. Golpe de Estado. Directorio militar. Directorio civil. Política económica y laboral. Nacionalismo económico. Paternalismo social. Oposición. Conclusiones

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TEMA 12 - LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA. 1923-1930

INTRODUCCIÓN

I.- EL GOLPE DE ESTADO

II.- LA OBRA POLÍTICA DEL RÉGIMEN

III.- LA OBRA ECONÓMICA Y SOCIAL

IV.- OPOSICIÓN Y FIN DE LA DICTADURA

V.- CONCLUSIONES

INTRODUCCIÓN

La larga crisis del sistema canovista se resolvió de forma inesperada mediante el golpe de Estado de Primo de Rivera, reformista y regeneracionista, aceptado por el monarca. El golpe se transformó en una dictadura que fomentó el desarrollo económico y mantuvo la paz social, a cambio de suspender la Constitución, prohibir la actividad política y controlar la prensa. El intento final de establecer un Estado corporativista apoyado por un partido único fracasó, y España volvió a encontrarse con los mismos dilemas que antes del golpe militar.

La dictadura de Primo de Rivera es un régimen autoritario y militar que pretende solucionar los graves problemas de España desde la órbita del regeneracionismo militar. El mismo se presentaba como un cirujano de hierro para "máximo 90 días".

La crisis de la Restauración empieza con la generación del 98, cuando una ola de regeneracionismo invade toda España, y se va a continuar en las crisis de 1909, 1917 y 1921.

La dictadura de Primo de Rivera va a tener una gran significación, pues va a servir de laboratorio o precedente de la dictadura de Franco. Muchos de los principios adoptados por Primo van a ser utilizados por Franco, al mismo tiempo que va a aprender de sus errores.

I.- EL GOLPE DE ESTADO

El 13 de Septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, el jerezano Miguel Primo de Rivera mediante un telegrama se pronunció contra la legalidad constitucional, declaró el estado de guerra y exigió que el poder pasase a los militares. Tras unas horas de vacilaciones, Alfonso XIII le encomendó la formación de un nuevo gobierno. Este apoyo tácito, que continuó durante los siete años que duró la dictadura, le iba costar muy caro a Alfonso XIII. Con el golpe de estado de Primo de Rivera se ponía fin al sistema de la Restauración, al pactismo y a la monarquía constitucional.

Las causas de este golpe de estado son varias y complejas.

 

CIRCUNSTANCIAS INTERNACIONALES

El triunfo de la revolución bolchevique creó un gran temor entre las clases burguesas a que el movimiento obrero se hiciera con el poder en otros países.

La mayoría de las democracias occidentales  se encontraban en una profunda crisis, a las que se unió en 1929 el crack de la Bolsa de Nueva York

Surge el Fascismo en Italia como reacción al miedo al movimiento obrero y a la crisis de los sistemas democráticos.

CIRCUNSTANCIAS INTERNAS

En primer lugar, la crisis de los partidos dinásticos; él mismo en su manifiesto inaugural reafirma su propósito regeneracionista, su voluntad de acabar con los caciques y con los políticos tradicionales.

En segundo lugar, hay que destacar la coyuntura especial de aquel momento, tras el desastre de Annual y el pistolerismo en Barcelona; ambos hechos irritaban el ejército y a las clases conservadoras.

En tercer lugar, el creciente protagonismo del ejército en la vida política del país, que ya se había manifestado en la crisis del 17 con la formación de las Juntas de Defensa.

Y en cuarto lugar por el auge de los nacionalismos periféricos que hacían temer a las fuerzas más conservadoras del país una posible desmembración de España.

La historiografía actual opina que Primo de Rivera lo que quería era evitar que el régimen político acabara por democratizarse. En efecto, el último gobierno de concentración de García Prieto, que  incluía miembros del partido Reformista, se había planteado objetivos democratizadores de la vida política española; el casus belli fue el informe Picasso. Según Raymond Carr, Primo actuó asegurando que remataba un cuerpo enfermo cuando en realidad estrangulaba a un recién nacido; su golpe de Estado "triunfó porque asestó el golpe al sistema parlamentario en el momento en que se operaba la transición de la oligarquía a la democracia". En esto, siguiendo esta versión, también actuó como precedente de Franco

ALFONSO XIII Y DON JUAN CARLOS

No caben demasiadas dudas de que Alfonso XIII conocía perfectamente que el golpe se iba a producir.  Lo que parece dudoso es que estuviera implicado personalmente en la conspiración, aunque con su silencio y su posterior aprobación, el Rey dio un apoyo fundamental a la instauración de la dictadura, cuando no al golpe de Estado. Este apoyo tácito al principio e implícito durante la dictadura le va a costar su puesto a Alfonso XIII. En efecto, cuando cae Primo de Rivera la posición de éste es muy difícil y en 1931 tiene que irse de España, dejando paso a la II República. Según muchos historiadores la postura de D. Juan Carlos en el golpe de Estado de Tejero influyó bastante lo que le había ocurrido a su abuelo.

LA POPULARIDAD DEL GOLPE

El golpe de Primo de Rivera fue bastante popular y eso se observa en la actitud favorable de la prensa, salvo la republicana. Incluso los políticos que resultaron desplazados se abstuvieron de condenarlo. Como siempre, sólo la voz de algunos intelectuales se levantó para advertir del peligro que suponía la dictadura. Ejemplos de ello, fueron Unamuno, que pagó su actitud con el destierro a Fuerteventura o Azaña o Pérez de Ayala. La mayoría del pueblo español o se alegró o contempló con pasividad la llegada de Primo de Rivera. Muchos creyeron que se trataba de un paréntesis político o una solución quirúrgica de urgencia (el famoso cirujano de hierro de Joaquín Costa) para remediar los males políticos, económicos y sociales del país. La dictadura, que debería ser solo un instrumento temporal, se presentó a si misma como si no tuviera ideología (pronto se vería la imposibilidad de tal circunstancia) y tal vez por eso contó con tanta aceptación entre personas de ideología diversa, como los conservadores, liberales o los socialistas.

II.- LA POLÍTICA DEL RÉGIMEN

APOYOS Y BASES SOCIALES

El régimen contó con el apoyó tácito del rey, el efectivo del gobierno, la oligarquía y, en especial, la burguesía catalana, los círculos políticos católicos y, en un principio hasta la UGT y el sector de Largo Caballero del PSOE.

ETAPAS:

1. DIRECTORIO MILITAR 1923-25

Primo formó un directorio militar con él como presidente y ministro único.

Sus primeras medidas, basadas en el regeneracionismo militar fueron dirigidas a terminar con la oligarquía (le quitó el poder a los partidos dinásticos y creó un partido único: la Unión Patriótica), el caciquismo (elaboró un Estatuto Municipal y otro provincial, poniendo a militares al frente de los gobiernos civiles, en la práctica creó nuevos caciques) solucionar el problema del orden público (declaró el estado de guerra, pactó con la UGT y reprimió duramente al PCE y a los anarquistas) y, sobre todo, arreglar el problema de Marruecos (hecho que consiguió con la ayuda francesa y el desembarco de Alhucemas). Al mismo tiempo, prohibió cualquier tipo de manifestación o institución de los nacionalismos periféricos.

2. DIRECTORIO CIVIL 1926-1929

Con los éxitos económicos y políticos, sobre todo la pacificación de Marruecos, Primo intentó la institucionalización de su régimen. Creo un directorio civil (gobierno mitad militares, mitad civiles), una asamblea consultiva (para crear una especie de Constitución), apoyándose en la Unión Patriótica.

Primo no consiguió institucionalizar su régimen; la oposición aumentó considerablemente al percatarse de la intención de Primo de perdurar en el poder. Aquí vino su fin.

III.- POLÍTICA ECONÓMICA Y LABORAL

En ambos aspectos consiguió éxitos notables; el crecimiento económico fue espectacular y los conflictos laborales remitieron de forma importante hasta 1929, cuando la dictadura estaba terminando.

POLÍTICA ECONÓMICA

Durante la dictadura España conoció otro periodo de crecimiento económico, produciéndose un aumento importante de las infraestructuras y un crecimiento industrial en siderurgia-metalurgia, cementos-construcción y energía eléctrica.

Este crecimiento económico se basó en la buena coyuntura internacional (felices años veinte) y en el alto grado de intervencionismo estatal  (propio de los regímenes dictatoriales), elevó las tarifas arancelarias y los apoyos a la iniciativa privada, creó monopolios como el de Campsa o Telefónica y, sobre todo, realizó una profunda labor en obras públicas , creando carreteras, ferrocarriles, pantanos... La contrapartida de esta política fue el aumento de la inflación y del déficit público.

Su modelo  económico se le ha denominado nacionalismo económico, radicalizando el ya existente desde finales del siglo XIX .

POLÍTICA SOCIAL

La pacificación social y la disminución de los conflictos laborales la llevó a cabo intercalando la represión con la negociación y la concepción paternalista.

Las opciones radicales del movimiento obrero, PCE y CNT, fueron reprimidas duramente.

Aparecieron los sindicatos verticales o asociaciones corporativas, inspiradas en la doctrina social de la Iglesia,  compuestos por sindicatos y patronos que debían solucionar sus conflictos consensuadamente o con la intervención del gobierno. Estos comités paritarios fueron, en parte, responsables de la paz social. El protagonismo de la UGT aumentó considerablemente consiguiendo algunos logros sociales como la extensión de la Seguridad Social, el seguro de maternidad, el subsidio a familias numerosas…

EL NACIONALISMO ECONÓMICO Y PRIMO DE RIVERA

El nacionalismo económico o proteccionismo que Primo de Rivera aplicó a su política económica seguía la línea continuista del aplicado en el primer tercio del siglo XX y, sobre todo, a raíz de la inclusión de Cambó en los gobiernos de concentración. Las diferencias de la política económica de Primo con este nacionalismo económico hay que buscarla en la radicalización del proteccionismo, la mayor intervención del estado en la economía y en el énfasis en las obras públicas. Características todas ellas propias de dictadores como Hitler, Mussolini o Franco.

EL PATERNALISMO SOCIAL DE PRIMO DE RIVERA

Junto a los éxitos internacionales (pacificación de Marruecos) y económicos, la pacificación social durante la dictadura de Primo de Rivera es uno de sus mayores logros. Ello se consiguió mezclando la política represiva con la pactista. Primo pactó con la UGT su política sindical, a cambio de colocar a esta como única y gran central sindical. Pero la gran característica de su política social estriba en la utilización del paternalismo, al considerar que el intervencionismo del Estado debía extenderse a la mayor parte de los campos sociales y al realizar su labor sin contar con la opinión de los gobernados. Se ha comparado su labor con la de los monarcas del Despotismo ilustrado del siglo XVIII ("todo para el pueblo, pero sin el pueblo"). Franco sería un digno continuador de esta política.

IV.- LA OPOSICIÓN;  EL FIN DE LA DICTADURA Y LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA

La oposición al régimen sufrió una evolución progresiva; coincidiendo su punto de inflexión con la creación del Directorio Civil

OPOSICIÓN INICIAL

Desde un principio se opusieron a Primo de Rivera (sin gran entusiasmo) los partidos dinásticos, los republicanos, el PCE, la CNT y la tendencia parlamentaria del PSOE, además de algunos intelectuales como Unamuno y los estudiantes universitarios. No obstante, se puede decir que Primo de Rivera dio su golpe de estado en medio de un consenso casi general.

OPOSICIÓN TRAS EL DIRECTORIO CIVIL

Tras la constatación de que no se trataba de una medida de emergencia, diferentes grupos se fueron uniendo a la oposición; la burguesía catalana  y vasca (por sus veleidades contra el nacionalismo periférico), los pequeños patronos (por el protagonismo de la UGT), parte del ejército y, al final, el Rey.

Ante la pérdida de todos sus apoyos Primo dimitió en Enero de 1930 y Alfonso XIII nombró al general Berenguer para que hiciera la transición a la monarquía constitucional; el cambio fue tan lento que la oposición denominó a esta etapa "la Dictablanda". Ante el descontento general, Berenguer dimite y el rey nombra al almirante Aznar, con el compromiso de convocar elecciones, empezando por las municipales.

En este contexto los republicanos, los catalanistas de izquierdas y el PSOE firmaron el pacto de San Sebastián por el que se comprometían a derribar a la monarquía y formar un gobierno provisional en la futura II República. Las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931 se convirtieron en un plebiscito nacional contra la monarquía. El triunfo de los republicanos en las grandes ciudades sólo, hizo estallar el júbilo popular y la renuncia de Alfonso XIII . Empezaba su andadura la II REPÚBLICA.

V.- CONCLUSIONES

La dictadura de Primo de Rivera fue un periodo muy importante en la historia de España porque iba a ser el precedente y el laboratorio de experimentos que después consolidaría Franco.

Primo de Rivera consiguió bastante éxitos como el crecimiento económico, la pacificación social y poner fin al conflicto de Marruecos, pero también puso fin al intento de un sistema democrático puro que superara el pactismo de los partidos dinásticos y el sistema pseudo democrático de la Restauración.

Por otra parte, con el pronunciamiento militar sentó un precedente que se iba a repetir con mucha frecuencia en los años posteriores (durante la dictadura, al terminar ésta - los tenientes Fermín y Galán-, y durante la República - Sanjurjo y Franco-). La Dictadura fue como un retorno a la política del siglo XIX, periodo en el que el protagonismo político recayó en el ejército.

Además de este renacido prestigio de la violencia y el menosprecio por las urnas, el golpe de Primo de Rivera cerró todo camino para encontrar dentro de la monarquía constitucional, según Santos Juliá, la solución al problema constituyente que los diferentes movimientos: obrero, republicano, reformista, catalanista, militar... habían planteado, al menos, después de la triple crisis de 1917. En lugar de una reforma de la Constitución, España se encontró de pronto sin Constitución. Otra vez a empezar de nuevo; pero ahora desde otro regeneracionismo, el republicano-socialista.

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